El problema del PSOE y la socialdemocracia

El PSOE tiene un problema acentuado ante este proceso electoral y es su falta de credibilidad. Se lo ha ganado a pulso. Su compromiso con el régimen y su pacto de sangre con la corona y con amplios sectores del IBEX le ha jugado la mala pasada de que no tenga respuestas y si las tiene y algunas puede tener, estas no son tomadas en serio por amplísimos sectores de las víctimas de la crisis de 2008. En estas elecciones, está que no levanta cabeza y solo una implantación todavía aceptable, logra que mantenga el tipo a duras penas.
No se puede achacar esta situación a la crisis de las ideas socialdemócratas. El problema de la socialdemocracia no ha sido no tener ideas, las tiene y tantas y tan buenas que parece que ahora todas quieren ser socialdemócratas. El problema es que anegada la socialdemocracia primero por Bad Gosberg, años despues, el fracaso del miterrandismo, luego el felipismo y la tercera vía cual puntilla de descabello, no solo abandona las ideas de Marx , de Kaustky, de Iglesias y de Jaures, sino también las de Bersteín. Eduard Bersteín el marxista heteredoxo y moderado, alemán, secretario general del SPD defendía un avance gradualista hacía el socialismo, pero este avance que partía de construir primero el estado social, no se quedadaba solo en eso, sino en las transformación de las instituciones liberales en socialistas desde la democracia y en democracia. Ese es el problema de los partidos de la llamada II Internacional, que desde los años sesenta y setenta del siglo pasado renuncian al gradualismo y entierran no solo a Marx, sino a Berstein o a Fernando de los Ríos en el caso español.
Claro que asesinado Olof Palme, ha habido que esperar a que socialdemócratas como Corbyn o Sanders, con el antecedente del socialista democrático Oskar Lafontaine vinieran a reiniciar el gradualismo socialista, olvidado. Ese es el problema y se llama traición a los principios socialdemócratas. Porqué tras garantizar las pensiones, la salud y la educación pública, el empleo digno y las prestaciones sociales, ¿Qué camino queda? ¿Con que se ilusiona? ¿Solo “reformando” el capitalismo? Pero si el socialismo, es superador del capitalismo.
El socialismo debiera estar hablando de democracia. De profundizar la democracia, si es que en democracia se quiere llegar al socialismo. Para lo cual es necesario avanzar hacia democracia cada vez más directa. Pero también democratizar la economía. Promover el acceso de las clases trabajadoras a la toma de decisiones económicas y a la gestión económica. Democratizar la economía haciendo avanzar  el sector público, no solo en una nacionalización de la producción y distribución de energía eléctrica por ejemplo, sino con la creación de una banca pública, transportes públicos, sectores industriales públicos, comercializadoras públicas y una apoyo masivo y decisivo a la economía social, al mundo cooperativo y al trabajo social, al objeto de buscar el nuevo paradigma económico imprescindible y que ocurre, pues que esto -aunque ya a todos y todas los lideres políticos del régimen, es decir insisto, todos- han renunciado a ello: pasa por incorporar el mundo del trabajo a la toma de decisiones y no tan solo a producir. De forma gradual, a lo Bersteín, si se quiere, pero proponerlo y hacerlo. Pasa por crear al margen del capitalismo una nueva economía verde superadora de la economía del carbono. Pasa por el reparto y la justicia social universal.
La idea de gestionar el capitalismo y hacerlo bien, tratando de darle un rostro humano, ha sido la trampa en la que la socialdemocracia cae. El capitalismo, no puede ser humanizado o sería su final.
Ese es el problema, la falta de valores socialistas transformadores, que hoy en España, nadie salvo socialistas democráticos organizados en partidos socialistas alternativos defendemos y a los programas políticos me remito.
Por tanto ser socialdemócrata no lo garantiza ser del PSOE, no. Tampoco y al objeto de ganar una contienda electoral declararse uno tal cosa, pues queda bien y de paso se supera de inicio al partido de Pablo Iglesias y luego se le sustituye. No. Para ser socialdemócrata hay que exigir la nacionalización de sectores estratégicos, incluido sectores industriales – esto lo hicieron los socialdemócratas en numerosos países europeos entre 1945 y 1980 aproximadamente, incluso algún año más tarde-, nacionalizar bancos, crear y fomentar cooperativas y garantizar la sanidad, la educación y las pensiones públicas. Fortalecer los sindicatos obreros y no enfrentarse a ellos. Poner lo público por encima de los intereses privados y planificar la economía desde los gobiernos, desde la democracia, que no es el libre mercado, sino la libre decisión y la libre capacidad de elección e incluso regresión lo que nos señala que es democracia. El libre mercado sin más es un problema, no es la solución sino para unos pocos, si no está regulado y controlado al menos.
Conclusión, hoy la socialdemocracia no está sin ideas. Está varada y vencida por ahora, por la cultura neoliberal. Esta dominada en España por el régimen y en conclusión nadie cuestiona en el caso español, el fin del régimen valga la reiteración. El 15M lo hizo, pero eso ya está olvidado, más allá de vacíos gritos rituales. Es sencillo, ¿Alguien en su sano juicio piensa que se puede avanzar a más democracia con una monarquía oligárquica? Ó ¿Que pertenecer a la OTAN es la simple pertenencia a una alianza militar contra “agresiones” externas? ¿Que una sociedad dominada por el mercado, no sujeto a regulación y planificación va a aceptar la toma de decisiones democráticas que le puedan perjudicar en una sociedad post-fordista y de capitalismo virtual, habiendo miles de lugares del mundo, donde invertir en condiciones de opacidad y con beneficios rápidos? O la mamá Troika y el FMI quedarán cruzados de brazos. Pues bien todo estó abrumó al PSOE hace trenta y ocho años, haciéndole cambiar de posición, discurso y actitud. Ahora también está abrumando ya a otros. Al menos en el PSOE hubieron grandes resistencias internas -incluso Felipe perdió un Congreso- y se tardarón varios años de esfuerzos, expulsiones y escisiones, para hacer asumir la Corona y la OTAN a sus bases, pues incluso en el referéndum sobre el ingreso en la OTAN habría que recordar que lo que entonces se llamaba la familia socialista votó dividida y personas como Nicolás Redondo se opusieron, sirviendo la UGT de refugio a numerosos socialistas disidentes.
Pero el principal problema para la socialdemocracia, surge con la implantación de la sociedad post-industrial y post-agraria de golpe, con la participación activa del PSOE de Solchaga y Gonzalez. Con el consiguiente entierro de la clase obrera que había conquistado la democracia, importantes mejoras salariales y había impulsado al PSOE a implementar un estado del bienestar durante muchos años mucho más aceptable que ahora, tras el desmoche del PP tan bestia y tan cruel. La industria pesada fue destruida en favor de Alemania por lo que la España de sol y ladrillo, ni puede garantizar un estado del bienestar correcto ni una fuerza social organizada capaz de impulsar desde la lucha de clases el avance hacía el socialismo. Una sociedad de capitalismo rentista, es una sociedad muerta.
El PSOE mientras tanto no ha sabido encontrar ni siquiera su Corbyn (Tiene por cierto alguien que lo puede ser). Es incapaz, pues ha cercenado toda posibilidad de debate teórico serio, más allá de cuatro obviedades y unos aparatos carentes de brillantez, entrega e ideas socialistas. Una oligarquía de hierro desconocedora de su propio bagaje teórico. Todavía recuerdo como hasta hace muy pocos años un actualmente concejal de Ciudadanos por Granada y diputado en la pasada y brevísma legislatura llamado Luis Salvador, personaje agradable a la vez que ambicioso y de derechas, que jamás a leido a Marx más allá de textos académicos, ni a Bersteín ni a Kaustky, ni a … Nadie socialista. Iba el personaje dando charlas formativas por toda España y era un formador del PSOE, un tipo ¡liberal! que ahora es dirigente de Ciudadanos. Con esos espartos, no se puede tejer un cesto socialista.
Tampoco ignorando a la tradición socialista, como otros hacen, y por tanto a los y las autoras socialistas y socialdemócratas,- los renegados según Lenin-, que tejen unos partidos, sindicatos y movimientos que si han transformado la realidad y logrado importantes victorias, las mismas que ahora el neoliberalismo y la derecha conservadora destruyen a pasos agigantados.
El socialismo democrático es el futuro y los es porqué partiendo de bases reales y de la democracia, puede transformar y cambiar radicalmente, con libertad y alegría la sociedad. Tiene ideas para hacerlo. Es republicano. Es contrario a los bloques militares. Pero el esfuerzo no se puede dar en un solo país. Nación a nación, patria a patria nos destruyen y vencen. Por eso hay que tejer puentes y complicidades, ver ilusionadas lo que Sanders a sido capaz de hacer y seguir su estela. Aunque para ello hay que iniciar un discurso claro: hay que cambiar el sistema. Hay que finiquitar el régimen. Hay que pensar y decir que el capitalismo tiene alternativa. Hay alternativa.
Mientras tanto las personas socialistas democráticas no podemos permitir que el problema del PSOE contagie al socialismo con su enfermedad, como en gran parte ya ha hecho y tenemos que rescatar el socialismo para las clases trabajadoras y populares, como el único instrumento capaz de liberarlas en el siglo XXI. Humildemente, en ello estamos, desde el socialismo militante y como socialistas democráticos, sin disfrazar, ni nuestro nombre, ni nuestras ideas. El legado de Pablo Iglesias no va a desaparecer, los partidos socialistas independientes del poder ,del estado y de clase, tampoco.
Carlos Martinez
es politólogo y del secretariado de Alternativa Socialista/ SOCIALISTAS

La deuda socialista

descargaCarlos Martinez es politólogo y co-primer secretario de Alternativa Socialista – @SOCIALISTAS

El programa es fundamental y mucho nos tememos que estamos ante programas de aliño. Por eso hay que ver lo que ofrecen y se comprometen todas las fuerzas políticas, incluidas las que han sido apartadas de las listas. Para muchos de nosotros y nosotras es la hora de la política y es la hora de construir el sujeto político del socialismo y la República.

De transición en transición y tiro porqué me toca. 

Muchas y muchos afirman que estamos ante una segunda transición. Seguramente, pero por ahora todo apunta a que se trata tan solo de un recambio generacional en las cúpulas políticas. La generación del rey, se dijo entonces,(Por el joven Borbón) la generación del rey es ahora. El general Perón hablo de los descamisados, ahora vemos en las instituciones a personas sin corbata, incluso con la moda importada de los EE.UU de ir en camiseta y “pantalones vaqueros”, pero deseamos que todo sea mucho más y vaya a más, más allá de un cambio de “look” y de formas, porqué en los métodos de selección de listas electorales, todo huele a naftalina en estas elecciones.

Los actores protagonistas están cambiando. Pero no el sistema. La primera transición tubo una excusa para ceder y fue la salida de la clandestinidad y la democracia formal, por fin. Con una legitimidad apoyada en la implementación del estado del bienestar que el PSOE de González afianzó, creó, gracias también a las luchas obreras y sindicales y a una clase obrera combativa y concienciada, pero harta de sufrir y con deseos de legar algo mejor a sus hijos. Algo mejor… Y sus hijos mejoraron y tuvieron becas para ir a la Universidad, pero sus nietos y nietas están otra vez, emigrando, paradas o de “nuevos” jornaleros y jornaleras, precariado le llaman ahora, los que creen ser clase media.

El PSOE llega a la transición, tras haber derrotado al viejo dirigente Rodolfo LLopis, veterano caballerista (partidario de las tesis de socialismo de clase e izquierdista y autosuficiente de Largo Caballero), que mantuvo la fidelidad a la República y a la lucha de clases. Moderado, pero duro a la vez y tal como decían entonces, trasnochado, pues no quería un PSOE acomodado y que a cambio de una cuantas prebendas, destruyera el legado del socialismo antifranquista y republicano. LLopis fue vencido, pero incluso a pesar de eso, el programa del Congreso de Suresnes estaba a la izquierda del que sostenía PCE de la época. Incluso a su izquierda estaba el del primer congreso semi-legal del interior el XXVII, con un programa socialista y pro-republicano. De hecho el PSOE fue gracias en parte a la fracción de izquierdas de Gomez LLorente el último partido institucional en proponer, con poca fuerza, pero proponer la República durante la elaboración de la Constitución de 1978 a diferencia del PCE, insisto que abrazó la monarquía.

Pero Felipe González tenía el compromiso con muchos poderes establecidos y coronados, también ante los EE.UU y la Europa Liberal, de hacer transitar el PSOE hacía la socialdemocracia primero y hacía el socioliberalismo con los hechos. De someter el PSOE a la razón de estado, como afirma Ildefonso Martínez. Hecho este que consagra en el Congreso XXVIII y medio o extraordinario, tras haber sufrido una derrota por parte de los sectores marxistas del partido, viéndose obligado a dimitir, temporalmente.

Cuando el PSOE aupado por el pueblo y la clase obrera alcanza la victoria más contundente que jamás ha obtenido la izquierda y las clases populares en 1982, frustra la gran esperanza de cambio y abusa de la esperanza desatada. Fue una ilusión. Fue una decepción.

Por eso el socialismo democrático, que no ya el PSOE, el socialismo democrático que personas socialistas y en partidos que se llaman socialistas sustentan, ha de volver a ser acompañante de quienes no quieren que se frustre la posible segunda transición, como poco. Ruptura del sistema vigente, diríamos nosotras.

Ahora también hay excusas: acabar con el poder de un PP corrupto y autoritario. Cambiar leyes represivas y “modificar” la Constitución. Acabar con la austeridad, al menos la austeridad tan bestia que Alemania y la Unión Europea más la Troika o cuadriga imponen y hacerla más suave, negociando con los verdugos y los tenedores de la deuda.

Regeneración, más justicia y más libertad. Más. Solo más. Acabar con la corrupción, es muy importante, decisivo. Pero solo es un aspecto del cambio.

Nuevamente se deja en el tintero lo fundamental, el régimen. El rey. El poder oligárquico de una burguesía bancaria todo poderosa, con la que hay que negociar, con la que ya se negocia. Una embajada de los EE.UU a la que hay que tranquilizar y se le tranquiliza, con un nuevo, ahora no toca lo de la OTAN.

Claro, se puede decir que lo del rey, no es fundamental. La República puede ser burguesa y… Pero se calla que la Monarquía es la clave de bóveda del poder empresarial, bancario y de grandes fortunas. Ya no hay corte de aristócratas, no , ahora la hay de representantes del IBEX, altos directivos y viejos y nuevos oligarcas. No estamos hablando de una forma de jefatura de estado, estamos hablando de la cúspide simbólica del poder real y autentico, que no es el Gobierno de turno, sino los poderosos de siempre, junto a los que ostentan la soberanía del estado español -actualmente se puede decir, que representados por Alemania y los EE.UU- .

Por eso el socialismo republicano, debe hablar claro, muy claro y siendo consciente de la situación advertir que tal y como ya se dijo en el 15M hay que constituir un poder popular de-constituyente. Sin proceso de-constituyente, no puede haber proceso constituyente. Ahora ya no es ese el escenario. No lo es, por más que se disimule entre unas y otras.

Los socialistas -una vez más, cuando hablo de socialistas, no hablo de socioliberales- tenemos la obligación de advertir y siendo fieles al legado del PSOE de Pablo Iglesias, LLopis y otros dirigentes incluso del PSOE renovado que resistieron como pudieron e incluso algunas que todavía resisten, construir el socialismo democrático, como garantía y fuerza política de las que queremos cambiar el sistema. De las que como Bernie Sanders denunciamos que el poder del dinero, de la bolsa, de los banqueros y grandes inversores, sigue siendo el poder, hurtando la democracia a la mayoría. Es la deuda del socialismo, que debemos pagar a las clases trabajadoras, populares al “precariado” a la nueva clase obrera, que no sabe que lo es, todavía. Decir la verdad, organizarnos y rescatar el socialismo para la gente.

Para hacer un gobierno de izquierdas, hace falta un programa de izquierdas. Decir la verdad y sobre todo estar preparados ante la continuación de la crisis y el repunte de la crisis financiera, así como el chantaje que vamos a sufrir del Banco Central Europeo, el FMI y las grandes transnacionales, con sus capitales móviles y sin control.

Lo importante no son las listas electorales, aunque es de vital importancia que en las mismas figuren personas capaces, honradas, políticamente preparadas y conocedoras de lo que se vive en las calles, de lo que siente en los barrios, los centros de trabajo, las colas del paro y en los pueblos. Pero el programa es fundamental y mucho nos tememos que estamos ante programas de aliño. Por eso hay que ver lo que ofrecen y se comprometen todas las fuerzas políticas, incluidas las que han sido apartadas de las listas. Para muchos de nosotros y nosotras es la hora de la política y es la hora de construir el sujeto político del socialismo y la República.

Sobre los votos y los votantes socialistas

Sin complejos, como socialista orgulloso de serlo, he de decir, que los votos socialistas, es decir de personas ubicadas en la izquierda, la defensa de los derechos y contra la austeridad, republicanas y por la transformación del sistema, en una sociedad con democracia no solo política sino económica y por reparto de la riqueza, -en mi humilde opinión y saber-, van a estar divididos. La certeza que tengo es que al PP, a Ciudadanos o las derechas nacionalistas, no les van a ir.
El socialismo en España vive el desgarro de ser gobernado en el caso del PSOE por una oligarquía socioliberal, algunas personas centristas, demasiadas liberales muy, muy moderadas, pero en el que sin duda hay militantes de izquierdas, -dentro de él- y lo volverán a votar. Eso es así y a pesar de no compartir sus esperanzas de cambio interno, un vuelco y considerar que por desgracia el PSOE está integrado en el sistema y por tanto, no es ya un instrumento válido, respeto sin embargo, la posición de esos compañeros, e incluso leyendo muchas veces insultos a espuertas en las redes sociales, injustos por generalistas de un antisocialismo terrible que existe a diestra y siniestra, puedo llegar a comprenderlos. Yo si les considero a los socialistas de izquierdas y de clase dentro del PSOE amigos y compañeras y compañeros. En cualquier caso les llamo a construir juntos el partido socialista que la sociedad nos demando, mirándonos en el espejo de al menos Corbyn y Sanders, en estos momentos y como punto de partida, también con un componente de izquierda socialista revolucionario, seamos capaces de levantar.
Alternativa Socialista surgió tras una serie de procesos internos el el PSOE, como el de Bases en Red que era un movimiento democratizador del PSOE, personas de Izquierda Socialista, marxistas y dirigentes locales del PSOE injustamente expedientados o perseguidos por aparatos locales. Entendieron que el PSOE ya no era el partido de las clases trabajadoras y populares. Todo precipitado por el detonante de la modificación del artículo 135 de la Constitución, entendiendo que el PSOE ya había abandonado el legado de Pablo Iglesias, pero también el de Olof Palme.
Antes que Alternativa Socialista y otros partidos locales, comenzó el proceso  del PASOC que se creó con motivo del referéndum OTAN y el apoyo de Felipe Gonzalez a formar parte de la alianza militar del Atlántico Norte liderada por los EE.UU, abandonando sus creadores socialistas el PSOE y posteriormente dando lugar a la Iniciativa Socialista de Izquierdas. Ha tenido pues el PSOE muchos desgarros, también por la derecha por cierto. Pero llevados por la la convicción de la necesidad de crear un espacio socialista independiente de los poderes financieros y de la monarquía, así como de los EE.UU y el poder alemán. Fruto de todo esto, nos lleva a buscar el encuentro de grupos disidentes socialistas en Unión Socialistas, que es ya una unión de partidos socialistas existente y registrada, que es en realidad el germen del partido socialista democrático basado en las ideas socialistas que maman de la tradición obrerista, societaria, de clase y republicana, pero en el siglo XXI y con las ideas del siglo XXI que en estos inicios de siglo si alguien esta dando sustos desde la izquierda son Corbyn y Sanders en pleno corazón del imperio y si alguien está aportando ideas es Oskar Lafontaine.
Pero el hecho que Construyendo La Izquierda- Alternativa Socialista esté por una izquierda mosaico, amplia y diversa en la que el socialismo democrático juegue su papel, no quiere decir que marcha bajo el paraguas de nadie y menos “del comunismo” como hace poco afirmaba el amigo Alberto Sotillos en un artículo publicado en Cambio16 hace unos días. No está AS bajo ningún paraguas, de hecho unas veces a concurrido en unidades y coaliciones y en otras en solitario. Además los socialistas no vamos a unirnos a ningún partido político, que no proceda de nuestra tradición. Cuando AS busca las coaliciones electorales al objeto de combatir la austeridad y el neoliberalismo, lo hace por no confiar que el PSOE lo vaya a hacer y a las pruebas nos remitimos. Por tanto se ha ido en coalición,si, con IU pero tambien con Anova,ICV, Chunta Aragonesista etc. etc. Se es independiente y critico con actitudes o puntos de vista de Podemos e IU, pues también. A pesar de eso se pueden coaligar,si. Visto de otra forma AS conecta con la tradición de los primeros 140 años de historia del PSOE de buscar coaliciones y alianzas, como fue la Conjunción Republicano-Socialista, el Frente Popular, la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas en los años 40 del siglo pasado y la Platajunta en la transición.
En cualquier caso AS no ha renunciado nunca a sus ideas y a su programa, que es republicano, está por la salida de la OTAN y si pone el dedo en la llaga en los problemas de España/Unión Europea y el rebrote de la crisis capitalista. No habrá cambio real, si como señala Oskar Lafontaine, el Banco Central Europeo no cambia su estatuto y su esencia. Si no abordamos el tema de la deuda, que es impagable y por tanto las moratorias son aspirinas para curar un cáncer, o no se plantea y ya, el debate sobre el euro o en la exigencia de un pacto de estado contra el terrorismo machista. Porqué todo eso impone la austeridad y ataca a las personas de una u otra forma. Se abre un proceso constituyente republicano. Pues bien todo eso AS, ISI es decir Unión SOCIALISTAS si lo están advirtiendo y proponiendo. Alternativa Socialista desde la coalición UP tiene sus propuestas y nadie, nadie las va a poder callar.
Por tanto el que Alternativa Socialista forme parte de la coalición UP,no le resta un ápice de independencia, ni de sus ideas socialistas democráticas, de su pasión por Salvador Allende o de su creencia en la lucha de clases en una sociedad terriblemente injusta, dominada por unas oligarquías económicas, extremadamente corruptas cuya clave de bóveda es el monarca.
El voto de las y los socialistas, no va a ir en una sola dirección. Eso es así, pero al menos va a haber socialistas ubicados en la ilusión del cambio real y en la construcción de un gobierno progresista junto a otras fuerzas y familias de las izquierdas y la democracia radical. También los habrá quienes piensen que el PSOE es la mejor opción, otra vez. Eso es lo que hay, sencillamente.
Por tanto en positivo, creo que la solución no está en votar lo menos malo. Sino en agruparnos las personas socialistas en una organización socialista para la que Unión Socialistas ya en píe y sin adscripción electoral, ni electoralista, puede ser un embrión. Es decir una estructura que se llame socialista y agrupe a todo el laborismo de izquierdas y construya socialismo. Ya no podremos votar seguramente todas lo mismo -nosotros, en AS llamamos a votar cambio real y transformación- pero si estamos en disposición de dejar de trabajar “para el inglés” y comenzar a construir el partido de clase, feminista, ecosocialista, republicano y laico. Un partido de acuerdo al pensamiento de Francisco Largo Caballero es decir autónomo, independiente,de clase y claro está en y del siglo XXI. Un partido que al igual que Bernie Sanders, llame a cambiar el sistema.
Carlos Matrinez el co-primer secretario de Alternativa Socialista y del secretariado de Unión Socialistas

Las venas abiertas del socialismo español

descargaCarlos Martínez  politólogo, integrante secretariado de Unión SOCIALISTAS y Alternativa Socialista
“Ha llegado la hora de un nuevo socialismo, independiente de toda dependencia política y dinástica, así como y sobre todo económica. Solo una ruptura socialista, puede suponer el volver a alzar con consistencia e ideas una esperanza de cambio social, surgida de las y los de abajo, de las clases trabajadoras, de los jóvenes sin futuro que comiencen a ser conscientes de que ellas y ellos ya no son de clase media”.

El legado de Pablo Iglesias ha sido destruido por una oligarquía liberal y claudicante ante los intereses del sistema, de las grandes corporaciones así como de la entrega a los EE.UU y sus intereses. Quien escribe estas líneas no es un radical antisocialista de los que tanto abundan ahora y a los que tantas horas de audiencia, se les regalan en televisiones privadas, sino un apasionado socialista.

Felipe González ha sido el gran arquitecto, no de un edificio, sino de una demolición que como es sabido también necesita de arquitectos. En su libro “Soberanos e intervenidos” Joan Garcés explica de forma documentada y nunca desmentida en un libro que edita Siglo XXI, con ocho ediciones, serio y además escrito por un socialista: las implicaciones de los EEUU y su intervención directa, no tan solo en la conformación de la Europa del Mercado Común, sino en la transición española y en el papel del PSOE y de González Márquez fueron decisivas a la hora de diseñar la transición y el futuro del PSOE.

Así como la implicación del líder socioliberal en los planes del Departamento de Estado de los EEUU, convirtiendo el PSOE en un instrumento útil a los intereses militares y corporativos de las potencias centrales. El PSOE era secuestrado y de reclamar la república y un gobierno provisional en la primera etapa de la transición, pasaba a ser un partido dinástico apoyando la solución Juan Carlos.

El PSOE se convertía en un partido carente de independencia y por tanto del régimen, a pesar de su historia y de ser en origen el partido obrero por excelencia. Ese PSOE viciado y falseado sirvió fielmente los intereses de sus patronos, secuestrando la voluntad de un pueblo que en el año 1982 pensó que había triunfado y con una mayoría absoluta jamás obtenida por nadie había tocado los cielos. El triunfo del PSOE en el 82 del siglo pasado, no fue de Felipe, fue de la clase obrera, de las clases populares y supuso la derrota del franquismo. Pero todo esto fue arrebatado y defraudado por las politicas de Gonzalez, que desmanteló gran parte del sector público y la industria pesada .

La burguesía, los intereses del régimen oligárquico encontraron en el PSOE el instrumento necesario para salvaguardar sus intereses, defenderlos del comunismo y de paso y sobre todo del socialismo. El régimen construyó su propia izquierda y esa izquierda, ya utilizada y desgastada por las familias oligarquicas, al sistema, ahora le sobra. Ya no le es útil. Además un PSOE privado de ideología, del reformismo obrerista y transformador, es inútil, además está gobernado por unas élites liberales, de clase media aburridas e incapaces, pero sobre todo leales al sistema. Insolventes a lo hora de proponer ideas reales de cambio el partido socioliberal es ineficaz. Gracias a una liturgia de izquierdas, la memoria histórica y las rentas del pasado con avances innegables en medidas de cierto bienestar y de mejoras administrativas, logra el PSOE todavía mantener a un electorado fiel, leal o que le sigue votando con la nariz tapada por ser un mal menor, aunque también bien por creencia en que representa lo que ya no es.

Pero no es imprescindible. El sistema ha cambiado en su conjunto global y globalizado y si los capitales, no se sienten seguros o mimados, simplemente emigrarán a otros lugares del mundo y punto. El capitalismo financiero ya no es el capitalismo fordista pegado al terreno con fabricas de sólidos ladrillos y cuchillos de acero sujetando sus techos. Es inmaterial y por lo tanto no es territorial. Además ya cortarán el grifo si quieren y mientras tanto ganarán en otras partes, quedándoles siempre el recurso de cobrar la deuda de la que son tenedores. Además si de paso se liquida el socialismo democrático, pues mejor y así, se evitan el susto de un Corbyn o de un Sanders, que esos si dan miedo. El socialismo muerto, es el mejor socialismo, pues como decía Pablo Iglesias, los socialistas no nacen, se siembran.

Por tanto, el “socialismo” oficial, carente de ideas y de personas con liderazgo, de personas con valores y sobre todo con valor, no sirve ya a los intereses de nadie. Ni de los ricos que lo ven algo caducado. Ni las nuevas clases medias emergentes y empobrecidas, que frustradas porque sus hijas e hijos con carreras, doctorados y estudios no encuentran colocaciones de acuerdo a su esfuerzo y status, buscando por tanto otras soluciones electorales. Tampoco los jóvenes egresados ven futuro y de hecho, no lo tienen, por lo que ni ellos, ni sus padres ven compensados sus esfuerzos. Así pues también esa clase media que por cierto casi no luchó contra el franquismo, pero aupó a Felipe con entusiasmo ahora abandona a los vástagos del felipismo, sin ideas, mal avenidos y cobardes con los poderosos.

Roto el pacto Felipe/clase media, esta ahora busca nuevas estructuras políticas y nuevas fuentes de empleo público y de mantenimiento del status, de acuerdo con las nuevas modas. No son pues necesarios ya los y las burócratas “socialistas”. Ahora hay ya recambio.

Es por eso que ha llegado la hora de un nuevo socialismo, independiente de toda dependencia política y dinástica, así como y sobre todo económica. Solo una ruptura socialista, puede suponer el volver a alzar con consistencia e ideas una esperanza de cambio social, surgida de las y los de abajo, de las clases trabajadoras, de los jóvenes sin futuro que comiencen a ser conscientes de que ellas y ellos ya no son de clase media.

Solo conocida su realidad – las personas jóvenes y precarias o emigrantes-, esto podrá comenzar a cambiar. Mientras tanto, hay que olvidarse del PSOE, que no del legado de Pablo Iglesias o de Juan Negrin. No del sacrificio de la lucha de clases, cambíandiolo por la poltrona y la acción puramente institucional. Las nuevas clases obreras, precarias y sin futuro merecen que se les vuelva a facilitar la ilusión de un fuerza que como viene de atrás, de sus admirados abuelos y bisabuelos, tiene el impulso de hacerla correr hacía delante.

Necesitamos el partido de Corbyn, las ideas de cambio de sistema de Sanders. La simpatía y el talante democrático de Olof Palme, la coherencia hasta el final de Salvador Allende. La constancia de Pablo Iglesias. Por tanto en estas horas confusas, no por unos resultados electorales más o menos previsibles, sino por la recesión económica capitalista, que no va a cesar, al contrario, repuntará -aunque en esta situación electoral, de forma torticera sea ocultado por toadas y todos-, poniendo en peligro las pensiones públicas, privatizando lo público, acabando con la protección social, la educación y la sanidad publicas y universales y la llegada, -ya entre nosotras-, de un capitalismo decimonónico y sin escrúpulos. Ante este panorama vuelve a hacer falta el socialismo. Porqué el socialismo sabe que los currantes y las currantes, las personas pobres y empobrecidas, las jornaleras de las cadenas comerciales, los nuevos precarios, necesitan su partido. La única fuerza política con vocación de ser el partido de los comunes es el socialismo.

Por eso, desde muy abajo, con paciencia, de forma totalmente autónoma y sin apoyos externos a comenzado la recuperación socialista, desde el socialismo y creando organización política socialista. Las y los socialistas, no nos escondemos, ni escondemos nuestro nombre e ideas. Un socialismo republicano y ecosocialista, que no solo apunta a la sociología y el economicismo, sino a la transformación limpia y la defensa imprescindible de la madre tierra. Un socialismo abierto y participativo, cuando precisamente se acaba de descubrir en estas elecciones anticipadas, que las primarias fueron un espejismo y los pactos de élites políticas y profesionales de la política retribuida, se ha vuelto a imponer con una fuerza inusitada. Siempre hay mil excusas para volver a la vieja política, los fichajes estrella y el apoyo de sectores del poder económico.

Por eso y frente a aquellas que irresponsablemente han abierto las venas del socialismo español, nosotras volvemos a llamar a cambiar el sistema. Hay que cambiar el sistema y el socialismo democrático es la solución. Pero esto no es un slogan, ni mercadotecnia es solo un camino que os proponemos.

@U_SOCIALISTAS    @CLI_AS

HAY QUE CAMBIAR EL SISTEMA

descargaCarlos Martinez, politólogo y co-primer secretario de Alternativa Socialista/SOCIALISTAS
“No cuestionar al menos el actual marco de relaciones con la UE es no querer hacer nada por modificar las políticas de austeridad y recortes. La UE exige recortes que sumados a los ya pedidos, superan los 30.000 millones de euros. La deuda es un gran negocio y arma de las multinacionales de servicios y de los fondos privados tenedores de deuda e inversores en la misma, la mayor parte extranjeros”.
La revolución Sanders (Senador Barnie Sanders, candidato socialista a la Casa Blanca)  está siendo políticamente muy importante. Sanders ha logrado en pleno corazón del Imperio, en plenos EE.UU cuestionar el sistema y hacerlo desde el socialismo democrático. Ha conseguido movilizar a la izquierda y movilizar a los pequeños partidos socialistas del país, pero también y eso es muy importante, a numerosos sectores juveniles, sindicalistas y personas de las minorías étcnicas así como a obreros industriales, removiendo los cimientos del Partido Demócrata y poniendo en apuros a Hilary Clintón, que es la candidata del sistema.
Anteriormente otro socialista democrático, el laborista Jeremy Corbyn se hacía con las riendas del Partido Laborista, creando un gran problema al stablishment británico y a la City. Corbyn ha cuestionado temas sagrados como la austeridad, la politica de guerra y armamentística, los paraísos fiscales y muchos casos concretos de recortes educativos y sanitarios. Es un quebradero de cabeza para las élites tradicionales del poder y los restos del blairismo y la nefasta tercer vía. Corbyn es un laborista clásico que recupera las tradiciones laboristas, de los años cuarenta y cincuenta. Ambos son dos veteranos y experimentados luchadores en posiciones de izquierda alternativa. Ambos proceden del socialismo y son socialistas.
A ellos hay que unirles las aportaciones de Oskar Lafontaine, igualmente socialista, muy critico con la UE, el euro y sobre todo el Banco Central Europeo. O se modifica la UE y el BCE o no hay nada que hacer, pues el BCE es el eje y motor de la austeridad, esa maldita palabra prostituida, pues austeridad es una virtud, mientras que de lo que hablamos es de recortes, eliminación del estado del bienestar y de privatización de lo público.
Por tanto y trasladado a la España de nuestros días y en nuestro contexto, nada se podrá hacer sin cambiar el sistema. El sistema oligárquico, monárquico y en manos de élites económicas e inversores extranjeros. La monarquía es la cúspide del sistema, es la piedra angular que encaja el régimen y juega el papel de magno Consejo de Administración del Reino de España, con banqueros, grandes empresas del IBEX, fondos financieros e inversores de capital y de riesgo, junto a tenedores de la deuda. Es decir, nuestro 1% que manda. Por tanto observar que postura se tiene frente a la monarquía, es clave para saber, si ciertamente se quiere cambiar el sistema, o se es realista, del rey. Ahora y ya en periodo pre-electoral, hay que saber quienes si y quienes no, quieren cambiar el sistema y por tanto, las confluencias, coaliciones o partidos o se “retratan” en el programa o podemos vernos recortando y pagando deuda antes que pensiones y subsidios de paro incluidos los llamados progresistas y del cambio.
El sistema lo sostiene y dirige en lo económico, financiero y político la Unión Europea. Por tanto no cuestionar al menos el actual marco de relaciones con la UE es no querer hacer nada por modificar las políticas de austeridad y recortes. La UE exige recortes que sumados a los ya pedidos, superan los 30.000 millones de euros. La deuda es un gran negocio y arma de las multinacionales de servicios y de los fondos privados tenedores de deuda e inversores en la misma, la mayor parte extranjeros. Por tanto o el tema de la deuda o se plantea con crudeza o quien sea que nos pida sus votos, o si no lo advierte y fija claramente su posición, estará engañando a las clases populares y trabajadoras, comenzando por los segmentos más jóvenes de la clase trabajadora y las y los pensionistas. Ese es otro gran agujero. ¿Que pasa con el dinero de las pensiones? ¿Donde está? Por tanto es imprescindible, que pensemos cambiar el sistema.
Desde SOCIALISTAS unión de partidos iniciada por Alternativa Socialista (cli-as) e Iniciativa Socialista de izquierda (ISI) junto a otros partidos socialistas locales, entendemos que ahora la prioridad es construir el gran partido por el cambio de sistema, es decir socialista democrático que reme en esa dirección – la del cambio de sistema-. Ahora somos humildes, pero no vamos a engañar, vamos a hacer del programa nuestra bandera y de decir la verdad, aunque es incomoda, nuestra acción pública, sea cual sea nuestra posición electoral, pues no somos una fuerza electoralista. Sino para la construcción de otra realidad muy diferente.
Por tanto, deuda, planes de austeridad y sumisión a la UE y el Banco Central Europeo, son incompatibles con lo que a la gente le interesa. Que es: si va a tener pensión o seguir cobrándola sin más recortes. Si sus hijos van a tener trabajo, si los estudiantes van a tener futuro, si la sanidad y la educación van a seguir siendo públicas y van a ser de mejor calidad. Si los negocios familiares y las pequeños agricultores van a seguir teniendo acceso al crédito y van a haber créditos públicos. Conocer si la PAC y el TIIP no van a arrasar el mundo rural y arruinar más todavía nuestra agricultura y ganadería en beneficio de las transnacionales. Si nuestros pueblos van a desaparecer y nuestras ciudades van a ser habitables. Si las mujeres van a dejar de sufrir asesinatos. Si los salarios van a ser decentes y se va a recuperar la dignidad en el trabajo. Si las personas paradas no se van a ver sin subsidios y condenadas a la pobreza extrema, tal y como ya hay millones. Si el medio ambiente va a ser protegido, defendido y si todas las personas van a pagar los impuestos que les corresponden en justicia, sin permitir hacer trampas los ricos, encima amnistíandoles. Si estamos por la paz y no por la OTAN y las guerras.
Pero claro advertimos, con 30.000 millones de recortes para empezar a hablar de gobierno, no vamos a hacer nada. Con una gran crisis financiera mundial repuntando, que todos, todos, ocultan no se pueden hacer previsiones serias. Por tanto el problema no es como nos presentamos a las elecciones, sino para qué nos presentamos a las elecciones y con que programa, proyectos y que planes económicos y culturales.