Los problemas de Granada

Nuestros problemas reales

Granada tiene dos gravísimos problemas que la lastran ante una indiferencia casi generalizada. Parece mentira.

No es precisamente la sanidad su principal problema, pues a pesar de deficiencias, mareos a los usuarios y usuarias, falta de personal y listas de espera, nuestra situación aventaja claramente a otras provincias andaluzas y no digamos a Madrid y Galicia, experimentos de privatización nacional del PP y de abandono de la sanidad pública para favorecer a la privada. Por cierto los sindicatos lanzan movilizaciones hoy 14 para defender nuestros servicios públicos y condenar la privatización que el PP y las doctrinas neoliberales de la TROIKA imponen.

Granada está sin ferrocarril. Aislada del medio público más eficiente y sostenible. Cualquier ciudad con dignidad hubiera saltado ya con masivas movilizaciones contundentes y Murcia ha demostrado tener la dignidad y coraje cívico del que Granada ciudad da muy pocas muestras. Esto no es un problema de la Chana, esto es una vergüenza y tanta cesión ante las mentiras del PP otra vergüenza pero vamos, compartida. Por eso todo mi apoyo a marea amarilla y ave soterrado. Ya denuncie que el problema de la pésima planificación global del transporte férreo en España la vamos a pagar muy cara. Por cierto nuestro olvido de las mercancías, es otro signo de papanatismo, el tren no está solo para traer turistas, Vivimos una burbuja turística y todas las burbujas estallan advierto, la turística también lo hará.

El otro grave problema es la Caja de AHORROS, cajagranada ya difunta.

Primero nos atracaron –gracias señor Jara-, para llevarse nuestros ahorros a salvar las dañadas cajas de Murcia y Mallorca. Ahora nos vuelven a atracar llevándose nuestros ahorros a Madrid, metiéndonos en el gigante de BANKIA también muy tocada. Pero lo peor no es eso, es que el gobierno de Madrid, está privatizando poco a poco a BANKIA con lo que al final todo irá a parar a manos que no controlamos Sr. Jara. A consejeros e inversores privados ajenos incluso a nuestro continente.

No tenemos pues ya entidad financiera propia y controlada. Todo sea en beneficio de los intereses del capitalismo. BANKIA además quebrada por Rodrigo Rato y su nefasta gestión ha sido salvada con nuestro dinero y ahora insisto la quieren privatizar. Pero Granada duerme y es como siempre fiel a los amos. Vamos a luchar por lo que merece la pena.

Sobre el legado de Pablo Iglesias

Jueves 7 de diciembre de 2017

 

El 18 de octubre en 1850 nacía Pablo Iglesias. Estos días se cumplen noventa y dos años de su muerte, el 9 de Diciembre de 1925. Es pues hora de repasar su olvidado e incumplido legado. No por echarle a nadie nada en cara, (que ya no vale la pena), pues todas y todos sabemos las maniobras que desde la prehistoria de la transición se hizo al objeto de domesticar al PSOE y que Joan Garcés describe magníficamente en su obra “Soberanos e intervenidos” editada por Crítica y que ya va por la novena edición.

Pablo Iglesias era un marxista ortodoxo autodidacta, pues era un obrero dirigente del movimiento obrero marxista y por tanto socialista. Seguidor de Jaures y de Karl Kaustkycon cuyas tesis marxistas se alineo frente a las tesis reformistas de Bernstein y defendió las propuestas no colaboracionistas con la burguesía.

Pablo Iglesias no es un teórico a pesar de los cientos de artículos que escribió, sino un educador de multitudes, un pedagogo obrero y un hombre convencido de la necesidad de la organización de dotarse de un partido. Del partido obrero. Un organizador.

Se pueden pues tomar muchas aristas acerca de su legado, pero hay una aportación cierta y es esa el partido obrero.

El binomio sindicato-partido para Iglesias es la clave de bóveda de la lucha de clases y la lucha de clases el elemento imprescindible para construir el estado obrero que para los socialistas debe ser democrático, pero también con los medios de producción y de consumo democráticamente repartidos.
En estos días la malversación del legado de Pablo Iglesias tiene dos tipos de malversadores, uno interno desde dentro del propio movimiento socialista o más bien ex socialista y otro desde las otras izquierdas “modernas” o alternativas, aunque inmersas en el régimen. La interna la representa el felipismo, el blairismo y la tercera vía. Por cierto el felipismo, blairismo y la tercera vía siguen en pie y reeditándose en otros protagonistas. No hace falta profundizar más, pues solo con enunciarlas y haber leído algo, muy poquito, del pensamiento de Iglesias podemos ver que simplemente destruyen su legado y lo consideran anticuado y superado, además son colaboradores de la burguesía y eso ya rompe de sobra con su herencia.

En las nuevas tendencias progresistas y reformadoras o de la “revolución ciudadana” hay algo que difiere sustancialmente de las ideas de Iglesias y es que este no cree en la transversalidad ni el interclasismo, aunque sea novedoso y rupturista, ni en el ciudadanismo. Lo cual es muy diferente de la necesidad de alianzas y de acumulación de fuerzas con sectores de radicalidad democrática y republicanismo, con los que si llegara a acuerdos. Pero el legado de Iglesias es de clase. En lo que coinciden pues la tercera vía y la “nueva izquierda” es precisamente en negar la existencia o al menos difuminar mucho la importancia, de la clase obrera.

Hoy Pablo Iglesias analizaría cuales son los nuevos sectores obreros. Él era tipógrafo, hoy sería seguramente informático. Informático de esos con contrato precario y sin derechos sindicales, como la inmensa mayoría. Los nuevos toneleros o mineros serían cajeras de supermercados, camareras de piso, auxiliares de enfermera, dependientas de Zara o de Mango. Ha cambiado el sistema productivo, claro, pero no ha cambiado la explotación como forma de acumular beneficios por parte del capitalismo. Además si se nos habla de la finanaciarización de la economía como fallo del marxismo, se equivocan también pues Marx ya predijo y anunció el capital financiero y los movimientos de capital hecho este que Michell Husson deja muy clara en una edición resumida del capital que prologa.

Por tanto respetar el legado de Pablo Iglesias nos llevaría a trabajar entre el precariado y aclararle que ellos son clase trabajadora, “worker class” y que por tanto están sometidos y necesitan organizarse y tener su partido del trabajo. O es que ¿Alguien piensa que cuando en Asturias se inicia la explotación del carbón con personas sacadas de las aldeas de montaña, que cuidaban vacas y pequeñas explotaciones agrarias eran conscientes de que eran mineros asturianos y que en 1934 escribirían una de las páginas más gloriosas del movimiento obrero?

La renuncia a la existencia de clase obrera es la primera claudicación y más peligrosa y atentatoria del legado de Pablo Iglesias. La omnipresente clase media, está compuesta por sectores muchos de ellos empobrecidos y gran parte de su frustración es su proletarización y sobre todo la de sus hijas e hijos que deben emigrar como ya hicieran sus abuelas o bisabuelos. Pero claro con otro estatus social. Precisamente en el momento en que se descubre que la movilidad social está en quiebra y no va a retornar.

Hasta los cientos de miles de autónomos sin que ningún sociólogo se lo haya dicho, están descubriendo ellas y ellos solos que son falsos autónomos, En realidad obreros con menos derechos que tuvieron sus padres en ENSIDESA, Altos Hornos de Sagunto o en la Perkins. Cuando los taxistas ven como las multinacionales cambian su estatus y hacen peligrar su empleo y su forma de vida descubren lo que de verdad es el capitalismo.

El legado de Pablo Iglesias es seguramente más amplio. Su herencia más importante es y fue el partido obrero y si el que hay, no lo es o no lo quiere ser ya, construir uno socialista, de clase, que analizando al precariado y los falsos autónomos y autónomas sea capaz de volver a generar ilusión y esperanza a las y los trabajadores, los pobres y olvidadas y no se obvie de en la clase trabajadora ni nadie es extranjero, ni la guerra es jamás algo útil a nuestros intereses.

El techo de gasto local otra vez a debate. El superávit pasa a ser un problema

En los tiempos que vivimos y sobre todo como herencia de la época reciente de la “indignación” se pensó de forma injusta que todas las administraciones despilfarraban. Que si sueldos; que si me entero de que el ayuntamiento de mi ciudad tiene ochenta coches oficiales y lo denuncio, que si… Pero sin embargo el indignado ignora qué de los ochenta coches oficiales del ayuntamiento, cincuenta son de los bomberos, diez de manteamiento y obras, cuatro de jardinería, tres de protección civil, diez de Policía Local y tan solo tres para la Corporación local. La anti política hecha escándalo que al final acaba beneficiando solo a la extrema derecha y/o la abstención. Los municipios tradicionalmente han sido las administraciones menos derrochadoras, pero las más criticadas pues son las más próximas.

Cuando la Troika y la Unión Europea deciden imponer las medidas mal llamadas de “austeridad” se imponen medidas de recortes, y así se pasa a recortar no en subvenciones a la banca, el IBEX y las grandes multinacionales que las reciben y muy cuantiosas por diversos caminos, incluidos los regalos por crear empleo precario y temporal, mal pagado. No, en su lugar, se recortan medicamentos, salud, educación, empleo público, infraestructuras y bienestar social. Se privatiza y se recorta todo lo que beneficia a la gente trabajadora, sus hijos y/o sus mayores. Se impone el techo de gasto, es decir un tope en el gasto público sobre todo a regiones y ayuntamientos. A tal efecto, en el reino de España, aprendiz aventajado de todo lo que la Troika impone y en fomentar la desigualdad, se aprueba la “Ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera”, que entró en vigor el 1 de mayo de 2012 tras su aprobación en el Congreso de Diputados con el apoyo del PP, UPyD, UPN y CiU.

Esta ley fruto del golpe a la constitución y al pueblo que supuso la modificación del artículo 135 de la Constitución, de la noche a la mañana –Sr. Rajoy- impuesta por la UE y apoyada entusiásticamente por un Zapatero rendido y noqueado es en resumen, no una medida para equilibrar gasto y reducir deuda pública, sino para impedir, limitar y coartar inversión pública y ayudar a privatizar servicios públicos y/o coartar la capacidad de gestión de los municipios. Previamente campañas de desestabilización, habían echado toda la basura posible contra los ediles. Esta ley, no terminó ni ha terminado con la corrupción local, haya o donde esta se pueda dar o se dé, pues la corrupción fundamental no venía de la burbuja inmobiliaria –por ahora frenada- y eso que la hubo y mucha, sino de la contratación y subcontratación de servicios públicos a empresas privadas en materias como recogida de residuos, agua, obras, grúas y demás chanchullos varios que tanto han enriquecido a la burguesía patria, por cierto “de las varias patrias”. Esta ley de estabilidad presupuestaria lo único que ha provocado es que los municipios deban recortar obligatoriamente servicios públicos y sociales, culturales y deportivos así como obras de mejora, seguridad y ornato viario. Es decir han producido un gran superávit local de los ayuntamientos pero del que solo se benefician los bancos, pues lo que sí que queda fuera del veto inversor, es pagar a los bancos los préstamos y enjugar deuda bancaria.

¿Que supone el techo de gasto?, pues no poder hacer planes de empleo, limitar la inversión cultural, no poder construir vivienda pública de carácter social, despedir a empleados públicos y prohibir expandir el sector público municipal y lo que más les interesa al PP y los ricos, impedir las remunicipalizaciones y por tanto seguir protegiendo a empresas privadas que son las que se llevan la parte del león de las inversiones a costa de nuestros impuestos y tasas, con contratos negociados todos ellos en la época dorada de las “gurteladas, marbelladas, valencianadas y el palco del Real Madrid o el 3%…”. Por tanto la cosa del techo de gasto impuesto tras una época que la cultura neoliberal nos impuso su visión a casi todas y todos y en la que los indignados se las veían con un concejal de pueblo, pero que jamás criticaron a la gran fuente de corrupción y despilfarro, de mafia y latrocinio que es el capitalismo y las grandes empresas capitalistas, movidas por bancos privados y fondos de inversión capitalista. Esos son los que hacen el negocio a nuestra costa. Esos a pesar del techo de gasto, siguen ganando dinero y para ellos no hay austeridad, sino negocio. Pues el techo de gasto es el gran negocio de los florentinos de turno.

La izquierda se modera

Están gran parte de los aparatos de todos los partidos de izquierdas, sean grandes, medianos, pequeños, en una suerte de campeonato de la moderación, vamos de aceptar presupuestos políticos de la derecha, no solo política, sino lo más peligroso, de la cultura neoliberal.

Vamos, no es que yo sea un radical izquierdista, pero comienzo a asombrarme y lo que es peor a percibir como se dan de forma casi desapercibida pasos a la derecha. No solo políticos y activistas, también intelectuales y profesores en una especie de reestreno del felipismo del 1984 y con grandes perecidos a su proceso, incluido lo de la OTAN.

Se comenzó negando la existencia de la clase obrera en lugar de analizar sus cambios y mutaciones. Se continuó haciendo grotescas pero sesudas afirmaciones acerca de su estatus y movilidad social. Se pasó de eso a afirmar que ya no hay derechas ni izquierdas. Se negó toda una historia de lucha y sacrificios, pero también de logros y éxitos, pues de no ser por las organizaciones obreras ni tendríamos voto universal, ni seguridad social, ni enseñanza pública entre otras muchísimas cosas.

Se pasó a abandonar la idea de que solo la República garantiza la democracia real, pues en ella, todas las magistraturas del estado son electas. En los EE.UU incluso muchos jueces y fiscales. Ya lo de la república no era prioritario. Sin embargo se hablaba de ser constituyente y el 15M repitió como un mantra lo de hacer una nueva constitución, pero eso sí, sin hablar de república. Ahora la cosa llega a más, hablamos de reforma constitucional y miramos con cierta condescendencia a quienes todavía afirmamos aquello del régimen del 78 y la herencia franquista.

La crisis profunda que vivimos que es económica pero también social y política ha llevado a la moderación de los aparatos y aparatillos o al menos a parte de ellos.

La ley pasa a ser el nuevo dogma, olvidando que los partidos obreros, socialistas y socialdemócratas surgieron para cambiar las leyes injustas y las constituciones liberales logrando un nuevo tipo de constituciones sociales. Si de las ideas liberales la izquierda hace dogma, en ese caso no es necesaria. Por eso languidece o simplemente se derechiza.

¿Eso quiere decir que hay que pasar de parlamentos, ayuntamientos y comunidades políticas regionales o nacionales? No. Eso quiere decir que vamos a intentar cambiar. Pero claro, qué y para qué. Los partidos obreros, en el caso socialista que hasta 1920 lo eran todos, pues lo tenían muy claro, eran el instrumento político y administrativo de la clase obrera y trabajadora, de los currantes, de los sectores progresistas de la aristocracia obrera y de sectores ilustrados por el socialismo. Tenían un referente social pues ciudadanas todas éramos ya fueran ricos o pobres, una vez alcanzado el voto universal.

Pero había más cosas que hacer en la labor democratizadora de las izquierdas, como era democratizar la enseñanza, la previsión social, la sanidad, el transporte, inventar las pensiones a base de mutualidades obreras y finalmente democratizar la economía y la propiedad para acabar democratizando plenamente el estado.

Claro, cuando estas ideas parecen antiguallas y cultura política del siglo XIX es que ya nos han pillado y nos han cooptado. Ya somos de los suyos, díscolos, pero de los suyos, en nuestro caso español, del régimen coronado.

Vivimos una situación tremendamente desigual. Hemos perdido casi todos los derechos conquistados en España, no tan solo durante la Republica, que fueron muchísimos, sino los reconquistados entre los años sesenta y ochenta del siglo pasado y la ley es nuestra enseña. La ley, la Constitución si es para retroceder o garantizar derechos de la banca se cambia con urgencia y punto.

Como excusa, dicen, La clase obrera se ha derechizado. Nadie hacemos pedagogía entre la clase trabajadora y a su vez la transversalidad política interclasista lleva a que ante la ausencia de identificación política hacía aquello de todos son iguales. Las críticas a la política y “los políticos” indiscriminadas solo benefician a la derecha y la extrema derecha. Además una clase trabajadora abandonada y despreciada al final acaba apoyando a quien le ofrece seguridad, sea quien sea. Eso explica el fenómeno Trump y el incremento de votos y de radicalidad de las derechas.

La cuestión merece un análisis mucho más amplio. Esto es un artículo, no un libro. Pero sin referentes sociales no hay posibilidad de triunfo ni de movilización. Tampoco de crítica interna. El interclasismo es nuestra tumba.

Ante esto solo cabe trabajar en el espacio de organizar el Trabajo. El Trabajo con mayúsculas es la expresión de clase organizada, frente al marasmo actual. Frente al miedo al sistema. Frente a la cesión y la rendición de las ideas.

La clase trabajadora española, es atracada diariamente, sus contratos son precarios, sus sueldos llevan años disminuyendo. Pero cuando pensamos en economía se hace única y exclusivamente bajo parámetros neoliberales, luego nos han vencido. Cuando dejamos de ilusionar con una sociedad mejor y diferente de la capitalista, nada tenemos que ofrecer y lo cierto es que hay muchas y muchos, a los que les da vergüenza ofrecer algo diferente, otra organización social no capitalista, en lo que ni ellas mismas creen.

Finalmente, el PP nunca aceptará ni un cambio constitucional con contenido, ni acabar con el precariado, ni con hacer constitucionales los nuevos derechos, ni cederá un milímetro en la cuestión republicana. Nos engañará a todas y todos los que piensen que la burguesía reaccionaria alguna vez aceptará ni siquiera la moderación de la izquierda. Por eso se trata de vencer a la derecha, democráticamente, sí, pero derrotarla.

No queda más espacio político que el Trabajo, si se quiere organizar algo medianamente serio y no cobarde, ni rendido de antemano. La tarea no es sencilla y la Sexta TV nunca nos llamará a sus tertulias. Pero ojo ante las maledicencias de los moderados: no se trata de crear capillas de extrema izquierda, sino de ser consecuentes con las ideas del socialismo democrático y transformador que desea ayudar a organizar el Trabajo. A reorganizar el socialismo.

Los conflictos del AVE: Granada, Murcia, Extremadura…

Cuando el secretario (ministro) de Transportes de los EE.UU visito el trayecto AVE Madrid/Zaragoza invitado por Pepiño Blanco que quería venderle el producto, el secretario estadounidense de Obama le dijo que estaba muy bien, pero eso era un tren para países ricos.

La historia del AVE es la historia de un gran despilfarro y de un inmenso beneficio para grandes constructoras y bancos, que han hecho su agosto y la tomadura de pelo generalizada para el país de nuevos ricos que fue la España de la burbuja inmobiliaria.

No niego que pueda haber algunas líneas de alta velocidad en algunos recorridos estratégicos y de gran interés y mucho tráfico. Pero con un tercio de lo que ha costado las líneas de AVE, se podían haber arreglado toda la red de vías, modernizado, eliminado curvas y mejorado trayectos de montaña, llenando a su vez todo el estado español de líneas más rápidas y convoyes tipo Talgo 200 que hubieran unido toda España con trenes de viajeros a 200 km/h que ya está bien y en vía convencional, insisto, modernizada. En lugar de eso se han creado más kilómetros de alta velocidad que Alemania o Francia, estados ejemplares en materia ferroviaria y por supuesto hubieran cubierto con justicia todos los desequilibrios e injusticias territoriales y se habrían podido soterrar muchas entradas a las ciudades.

La alta velocidad es además más cara, para el estado (es decir para todas y todos quienes pagamos impuestos), para el viajero y el territorio. La infraestructura AVE es carísima, es especial y única y necesita de inmensas inversiones. Inversiones que hipotecan el estado. Pero también a las familias. Los humildes hemos regresado al autobús.

España necesita modernizar toda su red de vías, electrificarse al completo, mejorar y crear más líneas de cercanías, pues el tren es el medio de transporte más eficiente y ecológico. Pero el AVE ha sido el peor enemigo del ferrocarril. Con lo que está costando llevar el AVE de Antequera a Granada, se habría mejorado de sobra las vías hacía Antequera y Moreda y se podría haber puesto de servicio la línea Baza-Lorca.

Insisto, lo cual no invalida tener ciertas líneas estratégicas de alta velocidad. Pero convoyes circulando a 200 km/h y coches mejores y más cómodos estarían circulando ya por todo el territorio estatal. Eso claro sin olvidar las mercancías. Las mercancías por ferrocarril son claves y la clave. Esa es por ejemplo la gran apuesta alemana, la mercancía por camino de hierro.

Extremadura tendría ya su digno tren a 200 por hora. Murcia no tendría que soportar al igual que Granada una ciudad con barrios cortados por el ferrocarril de alta velocidad con unas obras que más parecen una muralla que una vía férrea. Murcia vive una autentica revuelta ciudadana contra la falta de respeto y dignidad de ver su ciudad dividida, pero encima con un criterio de clase pues tanto en Murcia como en Granada, los barrios afectados son barrios de clase trabajadora, claro. Pero sobre todo Granada no llevaría cinco años ya aislada por tren y sin tren. Además la manía del AVE de centralizar todo el tráfico por Madrid, es otra locura, cuando el corredor del mediterráneo es el futuro y no el arco atlántico (lo siento, pero es así). El pensar solo en Madrid es un pensamiento viejo y desfasado además de que solo beneficia a los intereses de multinacionales y del sistema financiero radicado en Madrid, pero ni vertebra estado, ni sirve de puente entre pueblos incluido el madrileño, ni acerca nuestras exportaciones a la Europa del centro-sur y centro.

Pero sobre todo, aun reconociendo el avance que la alta velocidad ha supuesto, es más el despilfarro que genera y el desequilibrio que incrementa entre centros financieros y periferia rural e incluso industrial.

Aviso para navegantes: el ferrocarril es una apuesta pública y debe seguir siendo público. Los estados que lo han privatizado han conseguido incrementar el número de accidentes hasta límites insoportables, por ejemplo en Argentina y Gran Bretaña, por eso el laborismo de izquierdas de Corbyn lleva en su programa renacionalizar el ferrocarril.

Carlos Martinez
Consejo Científico de Attac y secretariado de ALTERNATIVA SOCIALISTA/SOCIALISTAS