Granada se queda hoy sin su caja caja

 

Están reunidas hoy en Madrid, como dios manda, las juntas generales de BMN y Bankia al objeto de aprobar su fusión. Granada va a desaparecer hoy definitivamente del mapa financiero y que sepan ustedes que si Antonio Jara les cuenta alguna milonga de la Fundación Caja Granada, les mentirá como lleva demasiado tiempo haciéndole a Granada.

Cuando se inicia la privatización de las cajas de ahorros, con una campaña publicitaria bestial haciéndolas aparecer todas como malas y peor gestionadas pues los grandes bancos privados españoles llevaban años contra ellas, al objeto de obtener su cuota de mercado que representaba más del 50% del sistema financiero, ocultaba que ni todas las cajas estaban en la ruina, ni todas habían sido mal gestionadas, ni todas estaban en la vorágine del ladrillo especulador y menos en la corrupción. Curiosamente CajaMadrid matriz de Bankia y la valenciana Bancaja, las fundadoras de Bankia, si y hasta los ojos en esos momentos de Rodrogo Rato etc. etc. con las black, las preferentes, el tortazo de una fraudulenta salida a bolsa etc. etc. etc.

Bankia absorbió y liquidó a pequeñas cajas solventes como la de Segovia, Ávila o la Rioja para paliar la ruina de madrileños y valencianos, de la misma forma que las pesimamente mal gestionadas CajaMurcia y Sa Nostra se merendaron a Cajagranada, bien gestionada y solvente al objeto de esquilmarnos los directivos murcianos y mallorquines con la complicidad de granadinos vendidos, los ahorros de nuestra provincia y sostener las quiebras del ladrillo de esas cajas del mediterráneo balear y murciano.

Cajagranada gestionada muy bien por Julio Rodríguez un economista motrileño, que sí que sabía de la cosa pero al que el bipartito y los especuladores granadinos deseaban liquidar por su seriedad, su gestión profesional y que siendo un socialista el aparato del viejo del PSOE machacó y ninguneo, dejó una caja en condiciones. Julio y su consejo del que forme parte, siempre defendimos con uñas y dientes Cajagranda pues garantizaba una banca de proximidad y de confianza con el cliente de la esquina y las personas humildes y ahorradoras que fueron la clientela tradicional de las cajas.

Decir que las cajas no son modernas y hay que bancarizarlas es una mentira, Alemania, Francia y otros países europeos tienen una tupida red de cajas. Cajagranada y todas las cajas eran sustentables como banca de proximidad y con participación popular y por tanto gestión democrática, eso sin meterse en la especulación y menos en el fraude y la corrupción.

Ahora Bankia, nacionalizada con dinero de todas y todos los españoles, seamos de Vilanoba i la Geltrú, Albacete o Loja, absorberá BMN, y el PP desea privatizar BANKIA, el objetivo es reflotar la antigua CAJAMADRID y BANCAJA, reflotarlas con dinero público y pequeñas cajas bien gestionadas al objeto de luego vendérselo a la Banca privada que es el veredero objetivo.

Granada, España y la humanidad necesitamos banca pública que por cierto en casi todo el mundo y en toda la UE, menos en España según desea el gobierno central claro, existe y es imprescindible, otro día diremos el porqué.

Pero hoy he de denunciar con todo comenzó con la tomadura de pelo del pacto del Saray que jamás se cumplió y todas y todos los que firmaron ese pacto, nos engañaron. 

Pero Granada NO HA HECHO NADA por defender su Caja. Menos por exigir responsabilidades a los ejecutores de tamaña dejación de principios y de defensa de los intereses populares-finacieros granadinos y nombres y apellidos hay. Basta ya de silencio y complicidad. Granada para crear tejido económico, economía y desarrollo local y economía social necesita su caja y banca pública o todavía caerá más en la marginación. Pero también por atender a la clientela rural y de los pueblos de la provincia de GRANADA.  

DESDE EL SOCIALISMO CONVOCANDO DEBATE y ACCIÓN

DESDE EL SOCIALISMO CONVOCANDO DEBATE y ACCIÓN

 30-09-2017

Ildefonso Martinez, Daniel Martinez Fajardo y Carlos Martinez

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PRIMERO

  1. a) Los atentados indiscriminados de Barcelona y Cambrils forman parte de una larga seria de actos criminales indiscriminados  que se vienen cometiendo en numerosos países  desde el golpe del 11S contra las Torres Gemelas que han causado muchos  miles de muertos y heridos, y el consiguiente terror entre la población civil .Lo que permitió a los amos del mundo, profundizar durante años en todas las políticas de destrucción económica, regresión social, contrarreforma política y guerra. Con la invasión de Irak, y con los planes de ajuste del FMI y del Banco Mundial se ha tratado de establecer un nuevo orden mundial basado fundamentalmente en el ajuste de riqueza lo que conlleva la destrucción de una parte de la civilización, que en su desarrollo se hace incompatible con la propiedad privada de los grandes medios de producción y cambio y con las mismas fronteras nacionales establecidas. Así fue cómo  surgió desde 1974, con el secretario de Estado Henry Kissinger la estrategia imperialista  de “Guerra global contra el terrorismo”, de la que participa activamente el Estado Español y la mayoría de los gobiernos del mundo encabezados por los EEUU. Lo que vino a suponer la puesta en marcha de planes para un nuevo reparto del mundo, esta vez basado fundamentalmente en la capacidad militar de destrucción de fuerzas productivas por el operativo militar norteamericano y de la OTAN.

Los antecedentes inmediatos a los atentados similares a los de Cataluña se extienden en los últimos meses dese Paris, Niza, Londres, Berlín….Sin olvidar que son los países árabes los que sufren en primer término los mayores efectos no solo de la guerra sino y también del terrorismo indiscriminado.

  1. b) El ISIS ha reclamado inmediatamente la autoría de los atentados  de Cataluña. Las grandes potencias y sus servicios de inteligencia se han declarado en diversas ocasiones, conjuntamente con las monarquías petroleras del Golfo Pérsico; como padrinos, financieros e impulsores  del ISIS y del mismo Estado Islámico. Califato que ha sido proclamado para sostener durante años las guerras en Oriente Medio y África, y que ocupa  también vastas extensiones de terreno entre Irak y Siria, en Nigeria y en varios países del África sub- sahariana.

  1. c) Con la ofensiva patronal e institucional contra las huelgas de Barcelona (“kelis”, taxistas, metro, Seguridad del Prat), y la campaña política y de medios de comunicación orquestada contra el derecho a decidir mediante consulta popular, entendíamos que se buscaba preparar las condiciones de una situación de excepción, es decir  de estado de excepción político que paralizase el movimiento reivindicativo e impidiese la consulta convocada para el 1-0. Los atentados del día 17 han sido la guinda que faltaba a la tarta de la situación, a  la excepción política, para tratar de provocar por todos los medios la exaltación de las políticas de unidad nacional en torno al gobierno de Rajoy y de la monarquía .Y todo ello, expresamente planteado  contra todas las demandas democráticas, obreras y populares. Contra el derecho a la huelga, contra el derecho a decidir, contra toda expresión libre y soberana de la población dentro y fuera de Cataluña. Que superado el paréntesis de exaltación de la unidad nacional los trabajadores de seguridad, y otros, vuelvan a la huelga explica por sí mismo la situación.

  1. d) Los atentados indiscriminados contra la población civil son según el derecho internacional (que  los dirigentes de los EEUU desconocen, mostrándose rebeldía ante las resoluciones del Tribunal Penal Internacional), son un acto criminal que por su alcance y extensión constituyen  crímenes contra la humanidad. Crímenes  que se reiteran para tratar de imponer el terror y la guerra, pero que no son actos neutros en lo político, todo lo contrario; los atentados terroristas tienen en cada caso un contenido político expreso. En este momento no habrá en toda Europa un territorio como Cataluña donde se combinan al más alto nivel todos los elementos de la crisis política e institucional, y que en el caso que nos ocupa cuestiona de arriba a abajo el orden del régimen del 78. No solo se cuestiona el régimen, con él  también se  cuestiona de hecho el dictado  impuesto, de los planes de austeridad y miseria , del terrorismo y la guerra que son el contenido de los mandatos de la Troika y la OTAN.Los atentados criminales indiscriminados no son una suerte de casualidad o de casualidades encadenadas.

  1. e) La consigna mayoritaria de estos días en las calles y manifestaciones de Barcelona  es la de ¡“No tengo miedo”! , consigna que no puede tomarse sino en el sentido de no tener miedo a defender las reivindicaciones y aspiraciones democráticas, de no tener miedo de defendernos colectivamente del  terrorismo y la guerra. No tener miedo a exigir de forma justa su derecho a decidir y a expresarlo democráticamente en un referéndum. No tener miedo conlleva indagar en las causas y efectos de los reiterados atentados criminales contra la población civil. El Estado español, y las políticas de consenso en las que se mantiene, le sirven para  sostener abiertamente por parte de las derechas la política de destrucción de la humanidad con las guerras imperialistas sin fin en las que participa activamente, ya que es aliado político , económico y militar a través de la OTAN  de las monarquías petroleras, de los jeques y tiranos  a las que además vende armas y pertrechos para la represión de la población , como las que se utilizan estos días por Arabia Saudí en la masacre del Yemen. El terrorismo y la guerra imperialista se alimentan mutuamente y son inseparables. Tan inseparables como los negocios de la burguesía española y su monarquía con la guerra. Gracias a la intervención militar directa en Libia las empresas españolas  construyen el AVE a la Meca y otras grandes obras así como la construcción de fragatas de combate,recibiendo además financiación especulativa  para los principales medios de comunicación y equipos de futbol.

Los mitos políticos y religiosos de la unidad nacional vuelven a intentar paralizar los procesos de cambio político e institucional para lo que se vuelven a usar el arte de la manipulación política y mediática. La vuelta de las huelga del Prat es un intento de superar el consenso social que se trataba de imponer.

Los abucheos al Rey, y a su gobierno, a toda la corte de altos cargos que se hicieron presentes en Barcelona expresan la indignación de un buen sector de la población.  Las protestas públicas  y la expulsión del cortejo de “sociedad Civil Catalana” no disminuyen el alcance de las maniobras que se ha perpetrado en estos días, para tratar de dividir a los sectores obreros y populares que demandan el cambio político e institucional. La no renuncia al derecho a expresarse democráticamente mediante un referéndum, siendo conscientes de que el 1-O es por ahora el mayor escollo del régimen del 78, que consideramos agotado. Por tanto la cuestión no es referéndum sí a no, sino derecho decidir con garantías democráticas y en ese sentido hay que denunciar que el motivo principal de la ausencia de elementos garantistas es el boicot del Gobierno del PP y su negativa a negociar y buscar una fórmula de garantía democrática.

La manifestación central del día 26 contra los atentados  por la Generalidad y el Ayuntamiento de Barcelona han sido una verdadera prueba de la situación política catalana y española en general: tratando de oponer la unidad nacional al proceso destituyente-constituyente, como lo es, de otra parte, la convocatoria del mismo “Pacto Antiterrorista” .El terrorismo y la guerra son  en nuestros días el alto precio que demanda la unidad nacional  en torno a la monarquía y su gobierno. La cultura política del franquismo y de la transición no es otra que la unidad nacional, ayer en torno a Franco, hoy en torno a sus herederos. La lucha por el socialismo, la democracia y la República, de la que la República Federal  es su expresión democrática, implica la ruptura con el gobierno de las familias franquistas y en primer lugar con la familia coronada y sus aliados.

Contra las políticas de la santa alianza entre explotados y explotadores, entre oprimidos y opresores, hay que demandar la independencia política de quienes se reclaman de los derechos y aspiraciones de los trabajadores y pueblos. ¡Contra la austeridad, el terrorismo y la guerra!

SEGUNDO

2-La situación política excepcional que vivimos es una invitación a la acción política socialista, a la reorganización efectiva. Siendo capaces de retomar cuanto antes la actividad organizada, y con ella el desarrollo, reagrupamiento de  las principales campañas sobre las que nos desplegamos sobre el eje de  Conferencia Socialista Abierta,  que permita reunir las políticas de independencia de clase, a los militantes y corrientes que buscan reagruparse sobre la base de sus reivindicaciones y aspiraciones sociales  .Nos esforzamos en:

A- Volver tras la pausa veraniega las campañas por la Ley de víctimas del franquismo. Denuncia de los acuerdos con el Vaticano. Preparación de los actos públicos  de defensa del derecho a decidir de los pueblos. Reorganización de las luchas sociales y sindicales desde una óptica política imprescindible. Estar con la resistencia obrera a la precariedad y la pobreza.

B-.Teniendo en cuenta que siendo importante  la situación de esclavitud en la que viven millones de trabajadores en Europa y en África, por no hablar de los mismos EEUU invitamos a preparar una conferencia internacional, lo cual exige abordar e impulsar el movimiento contra la guerra, por la retirada de tropas imperialistas. Por la fraternidad entre los pueblos, por el socialismo. Conferencia internacional que comenzaría su preparación con un llamamiento internacional formado por representantes africanos ,europeos y norteamericanos  contra todas las formas de esclavitud, y que permitiría desde su preparación  la colaboración internacional con militantes y corrientes de todos los países que buscan romper con las políticas de sus Estados y de ajuste permanente y guerra sin fin del imperio y sus aliados , que buscan articular en pie de igualdad la acción y la solidaridad internacional. Y en particular nos permitiría entrar en relación con los movimientos políticos pro Corbyn, y pro Sanders que ahora se mueven en un terreno meramente nacional.

 Nuestro mejor punto de partida de una Conferencia Internacional es hoy día el de la lucha contra la esclavitud de las organizaciones en las que tenemos posiciones claras y comprometidas. Buscando aliados concretos en África a los que apoyar. Con la idea de abundar en sus buenas relaciones  con el afro descendiente en los EEUU, y en particular con el demócrata de izquierdas Jesse Jackson símbolo de la lucha por los derechos civiles amenazados por la presidencia de Trump, para establecer un marco general adecuado.

La resistencia contras las políticas de austeridad se corresponde ,salvando las particularidades locales,  a un movimiento de fondo internacional, que recorre la mayoría de los países, que choca contra todas las alianzas establecidas  por los dirigentes sindicales y políticos con la burguesía y el imperialismo. La lucha contra las condiciones de esclavitud de millones de emigrantes y refugiados tiene también ese alcance, el mismo que tiene el movimiento contra la guerra. Unir esas expresiones y fortalecerlas  ha de ser el objetivo de preparar Conferencia Internacional con los sectores antes aludidos de partidarios de Sanders, Corbyn y Jackson.

Ildefonso Martinez, Daniel Martinez Fajardo y Carlos Martinez

Son de Alternativa Socialista

La tarea más urgente del socialismo: liquidar la austeridad, estar con la clase obrera

 

Nada hay más perentorio para todas las corrientes y partidos socialistas democráticos que acabar de una vez con la llamada austeridad; en realidad transferencia de rentas del trabajo, de las clases populares y del bienestar y las pensiones a bancos privados, fondos financieros y grandes empresas capitalistas. A costa de bajos salarios, recortes en prestaciones públicas y repagos.

Corbyn lo ha entendido magníficamente y se ha convertido en el abanderado europeo contra la austeridad.

Sin embargo en Francia el hundimiento del Partido Socialista, fruto de sus políticas neoliberales y de la traición de sus propios neoliberales, ha propiciado la aparición de un Macron con fuerza y cuyos verdaderos intereses ya hemos descubierto, pues es neoliberalismo puro y duro.

Pero el presidente de la República Francesa, llega con un programa ultra-liberal y sumiso a Alemania duro y una reforma laboral bajo el brazo, que o encuentra la resistencia de los sindicatos y la calle o desmontará muchas conquistas obreras francesas.

Por eso liquidar la austeridad es no solo –que también- recuperar el poder adquisitivo de las pensiones, que no haya ninguna trabajadora ni trabajador sin prestaciones de paro o de inserción garantizada, ningún niño pobre, sino también salarios dignos y empleo de calidad y estable.

Mientras haya precariedad, no habrá dignidad. Este es el resultado de las políticas de austeridad: los capitalistas remontan y se vuelven a enriquecer, mientras las clases trabajadoras y populares se empobrecen y carecen de derechos. La dictadura de los mercados es esto.

Por eso que apoyamos con fuerza las revueltas contra la precariedad como la de las y los estibadores. La resistencia de las Kellys y el combate de los taxistas contra multinacionales del fraude y el falso autónomo. La huelga de los vigilantes de seguridad y sus condiciones tan nefastas a causa de privatizaciones de servicios públicos en favor de amigos y donantes del PP. El reino de la corrupción contra la clase trabajadora. La corrupción más grave que sufrimos es la de las y los capitalistas y grandes empleadores, chantajeando y explotando miserablemente obreras y obreros y al mismo tiempo defraudando al estado. Los corruptos, lo que hacen es desde las instituciones, consentir esa corrupción patronal. A ver cuando nos volvemos a enterar –puesto que las organizaciones obreras si lo sabían- que la corrupción es el estado natural del capitalismo y las riquezas para ser amasadas necesitan corrupción.

Macron es fruto de la traición socioliberal. Corbyn es el camino del socialismo en estas circunstancias concretas. Los puertos, los taxistas, los vigilantes de seguridad, las Kellys, nos señalan la lucha necesaria. Por eso hemos de apoyar su reivindicación, que de esa forma todas y todos ganamos.

Pero para esto, ahora hemos de defender otra vez la libertad sindical. Ya no hay libertad de huelga ni de negociación laboral en el corrupto reino de España.

El socialismo, si tal es, no puede sino estar con la clase obrera.

Sabemos lo que está pasando. Pero es el momento de actuar

 

La situación de desigualdad y empobrecimiento de amplísimas capas de la población comienza a ser insoportable. Se está instaurando un modelo social, sindical-laboral e incluso político que no tiene ya nada que ver con los logros de la clase trabajadora española al final de la dictadura franquista, la pre-transición y la transición. Todas las conquistas obreras desde finales de los años sesenta hasta la década de los ochenta no solo están siendo arrebatadas, sino que los nietos e hijos de aquellos y aquellas luchadoras viven y trabajan en peores condiciones. Tienen menos derechos. Resulta paradójico reivindicar la transición, que tantas cuestiones políticas dejó sin resolver y que no acabó con el franquismo, que sigue incrustado en el poder y los poderes económicos. Pero que sin embargo ese tardo franquismo no pudo evitar que gracias a miles de huelgas y manifestaciones, los derechos laborales y los salarios mejoraran sustancialmente. Miles de convenios colectivos firmados por entre un 20 y un 30% de incremento tras duros enfrentamientos dan fé. También por avances legales que estas luchas sociales consiguieron.

Una Constitución negociada bajo ruidos de sables y cadenas de carros de combate, no logró cambiar la forma de jefatura del estado heredada de Franco ni avanzar hacía el federalismo y el reconocimiento de los derechos nacionales de los pueblos, pero sin embargo contemplo avanzados derechos sociales que ni entonces, ni ahora, se cumplen.

Pero lo cierto es que avanzamos en aspectos socio-económicos bastante. Aunque nada nos regalaron.

Pero me pregunto si lo que está pasando en España es un hecho aislado y solo Rajoy es culpable. Nada de eso, Rajoy tan solo es un entusiasta ejecutor, un autoritario conservador. La contra-revolución conservadora (Reagan/Thatcher) diseño ya en los años noventa el modelo social que ahora vivimos. La tercera vía y el felipismo avanzaron por esa vía y reconocieron el triunfo del “mercado” ósea el capitalismo. Nada se podía cambiar y la economía ortodoxa era una ciencia irrefutable, la nueva teología, se trataba del dogma neoliberal.

El proceso de laminación del estado del bienestar y los derechos sociales, así como de la privatización de lo público comenzó hace ya más de veinte años. Fue y es toda una estrategia perfectamente estudiada y ejecutada.

Susan George entre otras personas, pero por ser una muy conocida y puesto que despierta un amplio consenso la cito, ya denunció la situación en varios libros. En nuestro estado Juan Torres también lo hizo. Hay artículos, libros y documentos políticos y sindicales. Luego sabemos lo que hay. Peor, sabíamos lo que iba a ocurrir, pero no hemos sido incapaces de evitarlo las fuerzas de progreso y avanzadas. Amén de las numerosas claudicaciones sindicales y políticas. Susan Georg ya advirtió que el capitalismo estadounidense más conservador no creía en el cambio climático y/o le daba lo mismo que el planeta reventará incluso por cuestiones religiosas, como efecto del protestantismo más taliban, sectario y reaccionario.

Por tanto lo que estamos sufriendo es parte del plan del capitalismo, de la acción de los “think tank” o centros de estudio e influencia, financiados por grandes empresas, patronales y sectores económicos multinacionales que en su mayoría son ultra-liberales y ultra-conservadores frente a unos pocos progresistas y otros “progresistas” es decir con barniz avanzado pero defensores del capitalismo sin más, de los que forman parte políticas que afirman ser de izquierdas. Estos centros de ideas han financiado universidades, profesores; políticos de todos los partidos, sindicalistas y periodistas, han diseñando científicamente la desigualdad y como imponerla y han llegado a la fórmula mágica de la “austeridad” al objeto de superar la crisis financiera y económica de 2008, cuya aparición también fue denunciada previamente, lo cual indicaba que fue la oportunidad para imponer las ideas de los neoliberales.

Por tanto, nada nuevo bajo el sol.

Ahora lo importante es ya comenzar a superar la situación y enfrentarnos con claridad a la más grande estafa y redistribución de rentas de pobres y clases trabajadoras en favor de ricos y grandes multinacionales y fondos financieros. Estafa llamada austeridad. Los planes de transferencia y keynesianismo para ricos, pues el estado aporta grandes sumas para beneficio privado, fueron ya implementados por el FMI en los años sesenta y setenta del siglo pasado. Impuestos en África, Asía y América Latina. Que es lo mismo que ahora se impone en los EE.UU, Europa UE y resto de América del Norte.

Ya estamos pues en la austeridad. Hemos vuelto a los años sesenta del siglo pasado en muchos aspectos. Bien, ahora toca remontar y no va a ser desde los paños calientes, como vamos a poder hacerlo.

Están surgiendo resistencias obreras, luchas obreras y hay ejemplos muy recientes como la huelga de los estibadores y estibadoras, las huelgas de tele-operadores, la huelga de los vigilantes de seguridad del aeropuerto del Prat o las resistencias y huelgas de los taxistas frente a las nuevas formas de organización empresarial que defraudan, evaden impuestos, destruyen empleo regulado e instalan un nuevo capitalismo virtual tan cruel y explotador como el “antiguo”.

También resistencias políticas y Sanders y Corbyn son preclaros ejemplos de ello y precisamente en países de capitalismo avanzado e impulsores de la austeridad y líderes mundiales del capitalismo más salvaje. Por eso su mensaje y acción resulta tan enriquecedor.

Por tanto creo, propongo, en primer lugar que hemos de volver al internacionalismo, no hay ninguna solución nacional, eso es mentira y perjudica a las clases trabajadoras, que hemos de unir esfuerzos a las clases obreras de otros estados y continentes.

En segundo lugar que el “viejo” socialismo democrático, ubicado entre la clase obrera y los pobres y ahora entre los nuevos pobres jóvenes y mujeres jóvenes, es el arma política con más futuro, porqué frente a un diseño neoliberal de ideas y estudios hay que contraponer un socialismo organizado con ideas fuerza, historia y voluntad de cambiar el futuro, mediante la acción organizada de las clases trabajadoras y las personas que no se conforman.

Que hemos de volver a ser luchadoras y luchadores y acordarnos de las personas, muchas de las cuales en el mundo, la mayoría, viven peor que los perros o las tortugas de los urbanitas de clases medias y están peor alimentadas. Pero es que en nuestro occidente feliz con colas en los aeropuertos para pasar unas merecidas vacaciones favoreciendo de paso el cambio climático, hay millones de pobres. Vacaciones baratas porque las cadenas turísticas y hoteleras pagan miseria a sus trabajadoras y las esclavizan en muchas ocasiones. Pero lo peor es que si esto no lo cambiamos, muchos y muchas de las niñas que esperan en la cola aeroportuaria, las felices vacaciones que sus papás les pueden proporcionar, vivirán mucho peor, serán más pobres, nunca tendrán un empleo digno y jamás disfrutarán de una pensión de jubilación.

Por todo esto la acción de los trabajadores y trabajadoras de los controles de seguridad del Prat están haciendo un gran trabajo por nuestro futuro. Los taxistas oponiéndose a la “uberización” de la economía o las Kellys denunciando la semi-esclavitud y el lado más negro del precariado, nos están haciendo un gran favor. No es tan solo una reivindicación suya. Es nuestro futuro.

Por eso hay que generalizar las resistencias obreras, las luchas sindicales y dotarles de un contenido político, pues nos enfrentamos a otro contenido político, la austeridad.

Carlos Martinez

Es politólogo, co-primer secretario de Alternativa Socialista y de SOCIALISTAS

Dossier Venezuela : criticas al Madurismo desde la IZQUIERDA MARXISTA

Nada en Venezuela es lo que parece. Ser marxista conlleva tener capacidad analítica y critica. No es bueno ser hooligan de nadie, ni el socialismo se fraguo en los cuarteles, sino en las fabricas y las minas. Maduro, muy poco que ver con Chávez, pero con Allende menos. En defensa del SOCIALISMO y la democracia.

DOSSIER:

Venezuela: El retroceso “nacional-estalinista”

Pablo Stefanoni

06/08/2017

Tras un viaje en 1920 a la Rusia revolucionaria, junto con un grupo de sindicalistas laboristas, el pensador británico Bertrand Russell escribió un pequeño libro –Teoría y práctica del bolchevismo– en el que plasmaba sus impresiones sobre la reciente revolución bolchevique. Allí planteó con simpleza y visión anticipatoria algunos problemas de la acumulación del poder y los riesgos de construir una nueva religión de Estado. En un texto fuertemente empático hacia la tarea titánica que llevaban a cabo los bolcheviques, sostuvo que el precio de sus métodos era muy alto y que, incluso pagando ese precio, el resultado era incierto. En este sencillo razonamiento residen muchas de las dificultades del socialismo soviético y su devenir posterior durante el siglo XX.

A cien años de esa gesta libertaria, no está mal volver sobre estos problemas. Sobre todo porque la tensión entre democracia y revolución sigue vigente, aunque, por lo general, la vigencia se manifiesta a menudo más como farsa que como tragedia, al menos si leemos algunos análisis sobre la actual coyuntura latinoamericana. El caso venezolano es el más dramático, ya que se trata de la primera experiencia autodenominada socialista triunfante luego de la Revolución Sandinista de 1979. Solo por eso, ya amerita prestarle atención. Pero, además, es posible que su derrota tenga consecuencias similares o peores que la derrota electoral sandinista de 1990. No obstante, los análisis escasean y son habitualmente reemplazados por discursos panfletarios que no son más que el espejo invertido de los de la derecha regional.

La convocatoria a una incierta Asamblea Constituyente parece una fuga hacia delante de un gobierno, el de Nicolás Maduro, que fue perdiendo apoyo popular tanto en las urnas como en las calles. Es cierto que las protestas tienen más intensidad en algunos territorios que en otros, pero la afirmación de que son solo los ricos de Altamira o del este de Caracas quienes se oponen al gobierno es desmentida por la aplastante derrota del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las elecciones parlamentarias de 2015. Por eso después ya no hubo elecciones regionales (ni sindicales en el caso de la estratégica petrolera PDVSA). Y por eso la Constituyente fue diseñada de tal forma que el voto ciudadano se combinara con el territorial y el corporativo, en una viveza criolla revestida de principismo revolucionario. Que este domingo hayan ido a votar (lo que equivalía a votar por el oficialismo) más electores que en los mejores momentos de la Revolución Bolivariana habría sido, en efecto, un “milagro”, como lo denominó Nicolás Maduro, incluso considerando la enorme presión estatal sobre los empleados públicos y quienes reciben diversos bienes sociales mediante el Carné de la Patria.

Si el populismo tiene un irreductible núcleo democrático pese a que suele tensar las instituciones, este refiere a un apoyo plebiscitario del electorado. Sin eso, el poder depende cada vez más del aparato militar, como ocurre hoy en Venezuela (si Maduro tuviera la mayoría, podría convocar a un revocatorio, ganarlo y cerrar, al menos transitoriamente, la crisis política, como lo hicieron en su momento Hugo Chávez y Evo Morales). En Venezuela, el agravante del poder militarizado es que los militares forman parte de esquemas de corrupción institucionalizados que incluyen acceso a dólares al tipo de cambio oficial (para luego cambiarlos en el mercado paralelo con gigantescas ganancias) o el contrabando de gasolina o de otros bienes lícitos y posiblemente ilícitos.

Y, para peor, la gestión del Estado devino en un autoritarismo caótico, con desabastecimiento, cortes de luz, violencia urbana descontrolada y degradación moral del proceso bolivariano. Atribuir todo a la “guerra económica” resulta absurdo. Nunca puede explicarse por qué Bolivia o Ecuador sí han podido manejar sus economías razonablemente bien.

No obstante, una parte de la izquierda regional defiende al madurismo en nombre de la revolución y de la lucha de clases. El análisis empírico desapareció y es reemplazado por apelaciones genéricas al pueblo, al antiimperialismo y a la derecha golpista. Retomando a Russell: digamos que estamos dispuestos a pagar el precio de los métodos represivos de Maduro, ¿qué resultado esperamos? ¿Qué esperan quienes, desde posiciones altisonantes, anuncian que el domingo 30 de julio fue un día histórico en el que triunfó el pueblo contra la contrarrevolución? ¿Qué cielo queremos tomar por asalto? Resulta sintomático que la Constituyente no esté acompañada de un horizonte mínimo de reformas y que se la justifique únicamente en nombre de la paz, lo que deja en evidencia que se trata de una maniobra y no de una necesidad de la “revolución”.

Resulta difícil creer que, luego del fracaso o la marginalidad de las diferentes experiencias “anticapitalistas” ensayadas desde 2004 (cuando Chávez abrazó el socialismo del siglo XXI), pueda emprenderse hoy algún tipo de horizonte nuevo de cambio social. No es la primera vez, ni será la última, que en nombre de la superación de la “democracia liberal” se anule la democracia junto con el liberalismo. No es casual tampoco que gran parte de la izquierda que sale a festejar la “madre de todas las batallas” venezolana sea admiradora de Kadafi y su Libro verde. En Libia, el “líder espiritual” llevó al extremo el reemplazo de la democracia liberal por un Estado de masas (Yamahiriya) basado en su poder personal –aunque no tenía cargos formales– y en una eficaz policía secreta que resolvía el problema de la disidencia.

Se trata de una izquierda que podríamos denominar “nacional-estalinista”. Un tipo ideal que permite captar un más o menos difuso espacio que junta un poco de populismo latinoamericano y otro de nostalgia estaliniana (cosas que en el pasado se conjugaban mal). De esa mezcla sale una especie de “estructura de sentimiento” que combina retórica inflada, escasísimo análisis político y social, un binarismo empobrecedor y una especie de neoarielismo frente al imperio (más que análisis marxistas del imperialismo, hay a menudo cierta moralina que lleva a entusiasmarse con las bondades de nuevas potencias como China o con el regreso de Rusia, por no hablar de simpatías con Bashar al-Assad y otros próceres del antiimperialismo). En la medida en que la marea rosada latinoamericana se retrae, el populismo democrático que explicó la ola de izquierda en la región pierde fuerza y esta sensibilidad nacional-estalinista, que tiene a algunos intelectuales en sus filas –varios de los cuales encontraron un refugio en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad– gana visibilidad e influencia en los gobiernos en retroceso o en las izquierdas debilitadas. El nacional-estalinismo es una especie de populismo de minorías que gobierna como si estuviera resistiendo en la oposición. Por eso gobierna mal.

Hoy es habitual que se compare la Venezuela de 2017 con el Chile de 1973. Claro que los gobiernos democrático-populares enfrentan reacciones antidemocráticas de las derechas conservadoras muchas veces apoyadas por Estados Unidos y es necesario enfrentarlas, lo que puede incluir estados puntuales de excepción. Pero la comparación pasa por alto algunos “detalles”. Primero, Salvador Allende se enfrentó a unas fuerzas armadas supuestamente institucionales pero hostiles, de las que salió Augusto Pinochet. En Venezuela, pese a la existencia de sectores antidemocráticos en la oposición (hay que recordar el golpe fallido de 2002), las fuerzas de seguridad están hasta hoy del lado del gobierno. Y su capacidad de fuego sigue intacta.

Por otra parte, el gobierno chileno no estaba atravesado por la ineficacia y la corrupción interna en los niveles en que lo está el chavismo actual, donde hoy son estructurales. Quizás la comparación con Nicaragua puede ser más enriquecedora: allá sí la injerencia imperial fue sangrienta y criminal, y erosionó muy fuertemente el poder sandinista. ¿Es comparable con esa ofensiva criminal una sanción económica a Maduro, quien, sospechamos, no tiene cuentas en EEUU, o la estrategia de los “golpes de cuarta generación”, que consistirían en la aplicación de un libro del casi nonagenario Gene Sharp que se puede descargar de internet? El imperio conspira en todos lados, pero en otros países de la ALBA más o menos bien administrados no faltan los alimentos en los mercados y, por ejemplo, en el caso de Bolivia, las cifras macroeconómicas son elogiadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Mientras los gobiernos mantienen las mayorías, el populismo democrático mantiene a raya a los nacional-estalinistas porque conserva los reflejos hegemónicos y democráticos activos y resiste el atrincheramiento autoritario.

Lo que sí permite trazar puentes entre el sandinismo tardío y el neochavismo actual es la corrupción como mecanismo de erosión interna y degradación moral, que en el caso nicaragüense terminó primero en derrota y luego en un retorno –contra la mayoría de la vieja guardia sandinista– del matrimonio Ortega-Murillo, hoy atornillado en el poder tras su conversión al catolicismo provida y a una nueva y estrambótica religiosidad estatal, combinada con un pragmatismo sorprendente para hacer negocios públicos y privados –cada vez más imbricados en Nicaragua–. El precio a pagar en Venezuela ¿sería para tener una especie de orteguismo con petróleo? ¿En favor de eso algunos intelectuales le reclaman a Maduro mano dura contra la oposición?

Claro que para la izquierda es importante diferenciarse del antipopulismo –con sus aristas antipopulares, revanchistas, clasistas y también autoritarias–, pero despreciar la perspectiva de la radicalización democrática, acusando de liberales a quienes observan los déficits democráticos efectivos y operando en favor de formas de neoautoritarismo decadente, solo favorece nuevas derechas regionales. En lugar de dar una disputa por el sentido de la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospolítica o un republicanismo conservador, los nacional-estalinistas la abandonan y se atrincheran en una “resistencia” incapaz de regenerar la hegemonía que la izquierda conquistó en la “década ganada”. Lo que se argumentaba en nombre de un “socialismo del siglo XXI” acaba en una parodia setentista.

Articular socialismo y democracia sigue siendo una agenda pendiente para la izquierda: el riesgo contrario, que ya vivimos, es la defensa de la democracia sin contenidos igualitarios ni proyectos reformistas capaces de erosionar los procesos actuales de des-democratización. Por eso, en relación con Venezuela, parte de la socialdemocracia latinoamericana tampoco puede decir algo que vaya más allá de su apoyo a la oposición nucleada en la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Una salida pactada en Venezuela no puede basarse únicamente en la normalización de la democracia política: debe incluir también una defensa de los derechos económicos populares (una agenda de democracia económica) frente a quienes, desde la oposición, buscan una salida tipo Temer en Brasil.

Pero frente a los peligros de “temerización” de Venezuela, los nacional-estalinistas pueden resultar contraproducentes: el creciente desprestigio del socialismo, gracias al desgobierno de Maduro y la vuelta de la asociación entre socialismo, escasez y colas, hace que las salidas promercado ganen terreno y apoyo social. No obstante, la tentación de construir el socialismo a palos –”si no es con los votos, será con las armas”, Maduro dixit, o “con el mazo dando”, como Diosdado Cabello bautizó a su programa de televisión–, en nombre de un pueblo abstracto o contra un pueblo manipulado, sigue captando la imaginación y el entusiasmo de parte de la izquierda militante continental. Para colmo, no hay ningún socialismo. Pero los “filtros burbuja” de las redes sociales confirman convicciones y posverdades, de manera bastante parecida a como operan los (violentos) espacios de sociabilidad antipopulistas.

Lamentablemente, sin una izquierda más activa y creativa respecto de Venezuela, la iniciativa regional queda en manos de las derechas. Analicemos estos procesos con sentido crítico y hagamos todo lo posible para que Caracas no sea nuestro Muro de Berlín del siglo XXI.

 

Editor de la revista Nueva Sociedad.

La tragedia de Venezuela

Michael Roberts

06/08/2017

Mientras el régimen de Maduro intenta imponer su nueva Asamblea Constituyente como rival o sustituta del actual Congreso de Venezuela y arresta a los líderes de la oposición pro-capitalista, la grave situación económica y social del país sigue empeorando.
Según el FMI, el PIB de Venezuela en 2017 es un 35% inferior a 2013, un 40% en términos per capita. Es una contracción significativamente más dura que durante la Gran Depresión en los EEUU de 1929-1933, cuando se estima que el PIB de Estados Unidos cayó un 28%. Es ligeramente mayor que la sufrida en Rusia (1990-1994), Cuba (1989-1993), y Albania (1989-1993), pero menor que la experimentada por otros ex estados soviéticos en el momento de la transición, como Georgia, Tayikistán, Azerbaiyán, Armenia y Ucrania, o de países en guerra como Liberia (1993), Libia (2011), Ruanda (1994), Irán (1981) y, más recientemente, el sur de Sudán.
Por lo tanto, con estos datos, según Ricardo Haussman, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, la catástrofe económica de Venezuela empequeñece a cualquier otro en la historia de los EE UU, Europa Occidental o el resto de América Latina.
En 2013, advertí que los logros de la ‘revolución bolivariana’ con Chávez estaban seriamente amenazados. Chávez había mejorado las condiciones de los más pobres con el aumento de los salarios, los servicios sociales y la reducción de la desigualdad. Sin embargo, estos sólo podían aumentar en los confines de la economía capitalista mediante el uso de los ingresos de las exportaciones de petróleo en un momento de precios muy altos del petróleo. Pero los precios del petróleo comenzaron a caer y prácticamente se han reducido a la mitad en los últimos dos años.
Las exportaciones de petróleo se redujeron en $ 2.200  per cápita de  2012 a 2016, de los cuales $ 1.500 se debieron a la disminución de los precios del petróleo. El gobierno de Maduro comenzó a acumular enormes deudas externas para tratar de mantener el nivel de vida. Venezuela es ahora el país más endeudado del mundo. Ningún país tiene una deuda externa pública mayor en proporción del PIB o de las exportaciones, o tiene un servicio más elevado de la deuda como porcentaje de sus exportaciones.
El gobierno recurrió a la devaluación de la moneda para impulsar los ingresos en dólares, pero esto sólo estimula una inflación escandalosa y recortes en los salarios reales. Al mismo tiempo, el gobierno decidió ‘honrar’ todos sus pagos de la deuda externa y reducir las importaciones en su lugar. Como consecuencia, las importaciones de bienes y servicios per capita  se redujeron un 75% en términos reales (ajustados a la inflación) entre 2012 y 2016, con un nuevo descenso en 2017. Tal colapso es sólo comparable al de Mongolia (1988-1992) y Nigeria (1982-1986) y mayor que el resto del derrumbe de las importaciones de cuatro años en todo el mundo desde 1960. Esto condujo a un colapso de la agricultura y la industria, incluso mayor que la del PIB global, recortando casi otros $ 1.000 per capita en bienes de consumo producidos localmente.
El salario mínimo – que, en Venezuela es también el ingreso del trabajador medio, debido a la gran proporción de perceptores de salario mínimo – ha disminuido en un 75% (en precios constantes) de mayo de 2012 hasta mayo de 2017. Si se calcula en las calorías más baratas disponibles, el salario mínimo se redujo de 52,854 calorías por día hasta apenas 7.005 en el mismo período, un descenso del 86,7% que es insuficiente para alimentar a una familia de cinco miembros, suponiendo que todos los ingresos se gasten en comprar las calorías más baratas. Con su salario mínimo, los venezolanos podían comprar menos de una quinta parte de la comida que los colombianos tradicionalmente más pobres pueden comprar con los suyos.
La pobreza de ingresos se incrementó de 48% en 2014 al 82% en 2016 , según una encuesta realizada por las tres universidades más prestigiosas de Venezuela. El mismo estudio encontró que el 74% de los venezolanos han perdido involuntariamente un promedio de 8,6 kilos de peso. El Observatorio de Salud de Venezuela señala un aumento del 10% en la mortalidad de los pacientes y un aumento del 100% entre la de los recién nacidos en los hospitales en 2016.
Según un estudio llevado a cabo entre octubre y diciembre de 2016 por Cáritas Venezuela, en colaboración con Caritas Francia, la Comisión Europea y la Confederación Suiza, hay indicios claros de desnutrición crónica entre los niños en Venezuela. En algunas zonas, alcanza niveles cercanos a lo que, según las normas internacionales, es una crisis. El informe dice: “se están registrando estrategias de supervivencia inseguras e irreversibles desde un punto de vista económico, social y biológico, y el consumo de alimentos de venta callejera es especialmente preocupante”. “De acuerdo con una encuesta realizada en junio de 2016 en el estado de Miranda, el 86% de los niños temía quedarse sin alimentos. El cincuenta por ciento dijo que se fueron a la cama con hambre por falta de alimentos en sus hogares“.
Erika Guevara, directora de la Oficina Regional de Amnistía Internacional para las Américas escribió en junio de 2016: “el Hospital de Niños JM. De los Ríos en Caracas, que una vez fue un orgullo como modelo de atención pediátrica en Venezuela, hoy es un símbolo trágico de la crisis que está barriendo al país sudamericano. La mitad del gigantesco edificio se derrumba, las paredes se tambalean, los suelos se inundan y las habitaciones están tan deterioradas que ya no se utilizan. A pesar de ello, cientos de niños están siendo tratados. Pero tanto los medicamentos como los suministros médicos básicos son escasos, y las madres de los niños ya han renunciado a exigirlos. (…)”. “Las Voces del Hambre”, un informe realizado por Telemundo y dirigido por el periodista venezolano Fernando Girón, muestra cómo niños venezolanos luchan con aves de presa por los huesos desechados por los carniceros (El Nacional, 02/28/17).
Antes de Chávez, la mayoría de los venezolanos eran extremadamente pobres tras una serie de gobiernos de la derecha capitalista. Pero ahora, una vez más, bajo Maduro, esta es la situación de los pobres y la mayoría de la clase trabajadora venezolana. No es de extrañar que el apoyo al gobierno de Maduro ha disminuido, mientras que las fuerzas de la reacción se hacen más fuertes. Mientras que la mayoría lucha, muchos en la jerarquía superior del gobierno de Maduro viven tan cómodos como los capitalistas venezolanos y sus partidarios que están tratando de derrocar al gobierno.
El gobierno de Maduro depende cada vez más no del apoyo de la clase obrera, sino de las fuerzas armadas. Y el gobierno se ocupa de ellos también. Los militares pueden comprar en mercados exclusivos (por ejemplo, en las bases militares), tienen un acceso privilegiado a préstamos y compras de automóviles y viviendas, y han recibido aumentos salariales sustanciales. El ejército también ha obtenido contratos lucrativos, gestionando los controles de cambio y los subsidios -por ejemplo, la venta de gasolina barata comprada en los países vecinos- con grandes ganancias.
Como Rolando Astarita ha señalado en una serie de notas, el ejército tiene un fuerte poder económico directo, ya que las FANB dirigen y controlan toda una serie de empresas: el banco BANFANB; AGROFANB para la agricultura; EMILTRA en el transporte; EMCOFANB, una empresa de sistemas de comunicación de la FANB; TVFANB, un canal de televisión digital abierto; TECNOMAR, una compañía de proyectos de tecnología y militares mixtos; FIMNP, un fondo de inversión; CONSTRUFANB, una constructora; CANCORFANB; Aguas Tiuna, una planta embotelladora de agua; Y además está CAMINPEG, la compañía anónima militar minera, de petróleo y gas.
Sectores importantes de las élites del gobierno de Maduro han utilizado la crisis económica para su propio beneficio personal. Han comprado deuda pública con fuertes rendimientos, mientras que al mismo tiempo se aseguran que no habrá una bancarrota pública, todo ello a expensas de la caída de los niveles de vida de la gente que debe pagar esta deuda a través de los impuestos y los ingresos del petróleo no percibidos. Las divisas destinados al pago de la deuda externa ha sido compensadas por la reducción de las importaciones de alimentos, medicamentos o insumos industriales esenciales.
Así, mientras los manifestantes anti-gubernamentales luchan contra la policía y el ejército en las calles y el gobierno de Maduro evoluciona cada vez más hacia un régimen autoritario, la clase obrera se queda sin amparo. El programa económico y social de la oposición es el tradicional de los capitalistas nacionales apoyados por el imperialismo: a saber, la reforma de las leyes laborales (es decir, más explotación y saqueos), la privatización o la re-privatización de las empresas estatales, la desregulación de los controles sobre la inversión ( es decir, garantizar una alta tasa de explotación laboral) y, por supuesto, la liberación de precios y la unificación de los tipos de cambio. La implementación de este programa impondría aún más recortes en su nivel de vida a la mayoría. Al igual que las sanciones previstas por el imperialismo norteamericano y sus acólitos en la región.
¿Qué salió mal con los loables objetivos del chavismo? ¿Podría haberse evitado esta tragedia? Sí, si la revolución chavista no se hubiese quedado a menos de la mitad, dejando la economía predominantemente bajo el control del capital. En lugar de ello, los gobiernos chavistas y Maduro se apoyaron en los altos precios del petróleo y sus enormes reservas de hidrocarburos para reducir la pobreza, pero no para transformar la economía a través de la inversión productiva, la propiedad estatal y la planificación. Entre 1999 y 2012 el Estado tuvo ingresos de $ 383.000 millones del petróleo, debido no sólo a la mejora de los precios, sino también al aumento de las regalías pagadas por las transnacionales. Sin embargo, estos ingresos no se utilizaron para transformar los sectores productivos de la economía. Sí, algo se utilizó para mejorar el nivel de vida de las masas más empobrecidas. Pero no había un plan de inversión y crecimiento. Al capital venezolano se le permitió seguir adelante operando como siempre – o no, según fuese el caso. De hecho, la participación de la industria en el PIB se redujo del 18% en 1998 al 14% en 2012.
Ahora la derecha pro ‘libre mercado’ nos dicen que Venezuela demuestra que el ‘socialismo’ no funciona y que no se puede escapar a los rigores del mercado. Pero la historia de los últimos diez años no es la del fracaso del ‘socialismo’ o de la planificación, sino la del fracaso para poner fin al control del capital en un (cada vez más aislado) país capitalista aparentemente débil con un único activo: el petróleo. No hubo inversión en la gente, en su formación, en el desarrollo de nuevas industrias y la innovación tecnológica: todo ello se dejo en manos del sector capitalista. Basta comparar con el ‘socialismo con características chinas’, aunque en un país más grande que ahora es la economía en el mundo.
Hace poco más de un año, escribí  en una nota que, para salvar los objetivos del chavismo, “es probable que sea demasiado tarde, ya que las fuerzas de la reacción ganan terreno cada día en el país. Parece solo estamos a la espera de la decisión del ejército de cambiar de bando y expulsar a los chavistas”.
es un reconocido economista marxista británico, que ha trabajador 30 años en la City londinense como analista económico y publica el blog The Next Recession.