Reivindicando el socialismo. Ejemplos foráneos

Reivindicando el socialismo. Ejemplos foráneos – por Carlos Martínez, politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Comité Científico de Attac *

 

El socialismo es mucho más que formar un gobierno. Es algo más que conseguir cambios legislativos o migajas para los sectores más débiles en una sociedad capitalista que no se cuestiona. El socialismo es trabajar por una nueva sociedad con reparto, libertad y sin dominadores. El socialismo es un proceso normativo que garantice una sociedad de iguales en lo económico y en lo social; en lo personal también.

Por tanto la cuestión es ver si es posible volver a situar en la reivindicación colectiva el socialismo. Pero claro esto no será posible si no es con nuevos paradigmas reivindicativos y con una propuesta ilusionante de sociedad futura.

La post modernidad nos ha llevado a una sociedad en España, donde por mor de solemnes tomaduras de pelo, se ha hecho creer a muchas gentes que el socialismo era tan solo una forma de gestionar el presente y de hacerlo de forma que no moleste a los mercados y a los y las poderosas. Una suerte de cambio tranquilo, pero para que nada realmente significativo cambie. Cambios de carácter cultural como mucho, pero jamás en el control de la economía. Si a eso le añadimos que las directivas europeas UE declaran ilegales los cambios socialdemócratas y su único proyecto futuro es “liberalizar”, todo está servido.

Sin embargo el socialismo político está, es, existe y ha logrado no solo grandes cambios en el pasado y avances para la humanidad incluso a pesar de sus errores. En muchas sociedades avanzadas, La Gran Bretaña y los EE.UU por ejemplo, aquellos sectores que impulsan cambios y transformaciones sociales son y se llaman socialistas. El laborismo es una forma de organización socialista que parte desde abajo, desde las organizaciones obreras del Trabajo.

En los EE.UU vivimos en las pasadas elecciones presidenciales el ciclón Sanders, que tan solo un pucherazo neoliberal en el seno del propio partido demócrata en favor de Clinton fue capaz de frenar, favoreciendo de paso a Trump. Solo Sanders hubiera contenido a Trump.

bernie sandersPuede haber quienes desde el socioliberalismo español, pensando en el socialismo en clave puramente electoralista, piensen que la hora de Sanders ya ha pasado, ya es historia. Pero no, Sanders es un socialista, los socialistas no nos movemos tan solo en clave electoral. Pues bien, el socialista Sanders continúa activo, pero es que su efecto ha logrado organizar con fuerza el DSA o socialistas demócratas de América, el partido socialista de los EE.UU el cual junto a la izquierda negra del Partido Demócrata avanza posiciones y construyen una nueva izquierda estadounidense, pero socialista.

ALEXANDRIA OCASIO-CORTEZ DSA

Alexandria Ocasio-Cortez una latina de Nueva York de la clase obrera con el carnet del DSA ha derrotado a un neoliberal del aparato demócrata para ser la candidata al Congreso de los EE.UU y no solo Ocasio-Cortez de tan solo 28 años, ha obtenido este triunfo sino que el DSA ha subido exponencialmente en militantes y en votos en otros muchos lugares del país. El DSA ha dado grandes pasos hacía más izquierda, consolidando su posición, siguiendo el ejemplo de Sanders que jamás ha negado que fuera socialista, en la meca del capitalismo.

JEREMY CORBYNEl efecto laborista es similar. Desde que Jeremy Corbyn obtuvo el liderazgo del Labour sus expectativas electorales han subido y siguen subiendo. Curiosamente ni Corbyn, ni Sanders han gozado nunca, no ya del apoyo de los mercados, sino que los y las socioliberales jamás les han hecho caso, ni se han alegrado de sus triunfos, ni mucho menos han hablado de establecer una alianza estratégica con ellos, los socialistas triunfadores. Es más, algunos con tendencias suicidas, ven en el derechista-liberal Macron, su referente.

JUSOSHay otro ejemplo que no deseo orillar y es el de los “jusos” alemanes, las juventudes del SPD que se enfrentaron con decisión y el apoyo de más del 40% del partido socialdemócrata a la Gran Coalición con Merkel y su partido la CDU/CSU, con una gran carga de ideas y valores, contando igualmente con la ignorancia de los sectores socioliberales europeos y los grandes grupos empresariales de comunicación.

PARTIDOS PORTUGALANTONIO COSTA PORTUGALTambién podríamos hablar de otro ejemplo más asumible, Portugal. Los socialistas portugueses en su cúpula son moderados, pero sin embargo han sido capaces de conseguir triunfos y lograr el apoyo de sectores -dicen, aunque no lo creo- a su izquierda. Pero claro, son portugueses.

Veremos a ver qué pasa en España con el gobierno Sánchez. El PSOE no estará más a la izquierda por aproximarse más a Podemos, no tiene Podemos, un partido que no se define socialista, el poder de dar carnets de la izquierda. Será si Sánchez más allá de una política de gestos, es capaz de acometer un programa al menos socialdemócrata y ojo, socialdemócrata no es socioliberal.

PABLO IGLESIAS POSEPor eso hay que abrir y con fuerza un espacio socialista y eso quiere decir transformador. No se trata tan solo de recuperar logros y conquistas que el PP nos ha robado y estafado. Se trata de tomar medidas estructurales que liberan a la clase trabajadora y la ciudadanía del dominio y el robo constante de los sectores más poderosos y ricos. Se trata de organizar el Trabajo y enfrentarse a la lógica del capital. Se trata de establecer una clara confrontación ideológica con el franquismo que sigue activo y el PP, Cs y otros representan, dejando de lado, todas sus herencias incluida la rémora de la Corona, que es el tinglado sobre el que descansa toda la injusticia. Se trata de poner en cintura el capital energético que sigue robando miserablemente a las clases trabajadores. Se trata de reforzar el sector público. Se trata de ser socialistas.

Desigualdad y pobreza en la clase trabajadora son los principales problemas

Acaban de llegar hace quince escasos días al Gobierno (las ministras y ministros de Sánchez) y las reivindicaciones se acumulan. Las quejas se amontonan y todas y todos esperamos que los duros y largos años de gobierno conservador, reaccionario y franquista, sean superados. El PP llegó al gobierno con el claro objetivo de superar la crisis capitalista y hacerlo con la receta neoliberal pura y dura y someterse a la Troika, es decir favorecer la acumulación de capital para volver a que las grandes patronales y bancos ganarán más dinero a costa del trabajo y las privatizaciones que revierten como negocio privado, la prestación de servicios públicos. La dinámica de lucha capital trabajo ha beneficiado al capital y derrotado al trabajo a base de reformas laborales, recortes de subsidios y prestaciones, pero sobre todo con una devaluación salarial ya sea en forma de salarios, desempleo o pensiones bestial.

La receta es la de siempre. Es muy antigua: privatizaciones, rebajas salariales, despidos masivos, recortes en estado del bienestar y legislaciones represivas en materia laboral y de seguridad al objeto de proteger con mano dura los intereses patronales y el entramado del poder que aquí (España) personifica la corona y su tinglado empresarial. Un puro y duro golpe de estado contra la clase trabajadora y sus hijas e hijos.

A pesar de la legislación represiva que ha constituido la reforma laboral y la ley mordaza, el capital (en cuyo nombre gobierna el PP) ha conseguido despertar temor a los demás actores sociales incluidos los aparatos sindicales. Han logrado los poderes reales, que millones de personas se resignen a trabajar por un puñado de higos o acepten aunque sea de mal grado unas duras condiciones de explotación laboral que nos han hecho retroceder a parámetros de los años sesenta del siglo pasado, precisamente a antes del nacimiento de la ley de Convenios Colectivos.

Son precisamente dos sectores de la clase trabajadora, las y los pensionistas y las mujeres hartas de ser doblemente discriminadas y explotadas, los protagonistas de más éxito en la revuelta popular frente a las consecuencias tan negativas de la crisis para el mundo del trabajo.

A ello se unen las luchas de ciertos sectores obreros tradicionales como los portuarios, o nuevos como Amazon incluso H&M o la simbólica e importante rebelión de las Kellys del emergente sector turístico, que acumula grandes beneficios precisamente gracias a la destrucción de los derechos del trabajo. O la no menos importante rebelión de los falsos autónomos y la muy interesante del sector del taxi enfrentado nada más y nada menos que a la “uberización” de la economía, es decir la fase más moderna y neo-esclavista del capitalismo.

Cuando en 2012 el Tribunal Constitucional avala lo más duro de la “Reforma Laboral” la judicatura vuelve a tomar partido de parte. De parte de los más poderosos.

Por tanto reforma laboral y laminación de la libertad sindical, así como liquidación de los derechos laborales y despido libre, acaban imponiendo de paso una precariedad que es la segunda de Europa y una pobreza obrera que es la más elevada de Europa, según agencias especializadas de la propia Unión Europea.

Esa es la situación, una bolsa de paro en torno al 17%, la segunda mayor desigualdad de Europa y nulos derechos, sumada a una ley mordaza que penaliza cualquier protesta social o laboral, enviando a la cárcel a disidentes, piqueteros y piqueteras por protestar o artistas por hacer su trabajo crítico.

Ante esto, se abre con la llegada de Pedro Sánchez gracias a todas estas luchas, que no tan solo por la corrupción del PP, una mesa de dialogo social y la reactivación del Pacto de Toledo por cierto  muy cuestionado ya por ineficaz para resolver el sistema público de pensiones. Pero ojo, si los aparatos sindicales aceptan condiciones patronales y de las derechas y subidas globales de salarios y pensiones tan solo entorno a un 2% la clase trabajadora, precaria, en paro o pensionista, se organizará todavía más al margen de ellos. Es mucho lo que hemos perdido ya y demasiado lo que hemos aportado para sanear exclusivamente las arcas del capital y los bancos.

Bruselas ya está alertando al Gobierno Sánchez antes de que este realmente haga nada y le exige 10.000 M de € en recortes. La Unión Europea es parte de las políticas de recortes sociales, impone la austeridad, cuestionando los sistemas públicos de pensiones y sus burócratas defienden tan solo los interesas del capital, europeo o no, frente al trabajo. Esa es la realidad.

Ante esto, el propio gobierno PSOE necesita de la movilización social, si quiere hacer algo, por pequeño que sea.

Sabemos que suprimir la reforma laboral es imprescindible al objeto de “normalizar” la situación, pero en este sentido por ejemplo el PDeCat debería posicionarse y Quim Torra debería aclarar si está por la supresión de la reforma laboral o no al igual que el PNV y así sabríamos todas y todos de que va esto y de si la patrias tienen precio y amos, o de cómo se puede ser tan neoliberal como independentista. Dicho esto la derogación de la reforma laboral y la ley mordaza son imprescindibles y además ya.

Por otra parte las grandes centrales sindicales, se deben armar de valor de una vez y recordar que han sido precisamente las dos leyes antes citadas y los gobiernos PP quienes más daños les han hecho, al tiempo que recordarles por enésima vez que la clase trabajadora esta siendo capaz de auto-organizarse. La propia dureza de la crisis y de los capitalistas, les ha enseñado a hacerlo. Por tanto un  subida global de tan solo un 2% no sería aceptable desde ningún punto de vista.

Acabo llamando a la unidad de la clase trabajadora en torno a reivindicaciones muy claras y escuetas, a frenar la multiplicidad de plataformas diferentes muchas de ellas puramente partidarias y electoralistas, trabajando porqué el Gobierno cumpla con las expectativas que ha despertado. También el Gobierno debe saber, que en peores situaciones nos hemos visto y les hemos llevado a la Moncloa.

El caso Nóos y la corona

Cuando la libertad de expresión tiene límites políticos, no existe. El caso Nóos y la corona – por Carlos Martínez, politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Comité Científico  de Attac *

 

Dos sentencias muy recientes y por asuntos que tienen que ver con el trato de favor, la corrupción política, la utilización de cargos o posición próxima al poder para lucro político o personal, están teniendo una respuesta muy diferente.

El caso Gürtel ha llevado a Rajoy a la oposición, desalojar al PP del Gobierno y ese caso, junto a la presión popular encabezada por mujeres y pensionistas a lograr que fuera insostenible no hacer algo para al menos limpiar el aire viciado de los despachos del gobierno. El caso Nóos, que también indigna a los sectores más sensatos y democráticos del pueblo español, tan solo ha levantado una suerte de toreo de salón de las representantes y los representantes políticos, pues con la corona hemos topado.

Hay miedo cerval a plantear y denunciar los excesos de la familia real, distante, envarada, hiper-operada de caderas o de estética que sufrimos. Amén de sus casos oscuros que nunca, nunca, ven la luz. Una autocensura o censura lisa y llana campa por el estado español, lo cual demuestra que no estamos ante una democracia madura. Mientras, en Francia, dos expresidentes de la República han pasado en los últimos años por los tribunales por actos cometidos durante su mandato; o en los propios EE.UU existe una figura ya utilizada que permite destituir un presidente, o se puede uno reír y burlar del estrambótico Trump y caricaturizarlo en la televisión, sin que el cómico de turno tenga que exiliarse a Canadá o Bolivia. Todo esto demuestra que nuestra democracia, cuyo jefe del estado es un no electo, es de muy baja calidad y que el oscuro cielo de la dictadura franquista que impuso la institución, nos sigue controlando.

Nuestra Constitución supuso o pudo suponer un avance, pero se hizo vigilada desde Campamento, El Goloso, Marines, Betera, Alcalá de Henares… Los y las veteranas saben que me refiero a la División Acorazada Brunete o a la División Mecanizada Maestrazgo o a la Brigada Paracaidista. No se puede negar. Camacho habló en aquellos tiempos de forma constante de los ruidos de sables. Era según la propaganda del régimen el rey quien frenaba los tanques y eso le confería un poder real más allá de lo constitucional.

Bien, ahora con un Ejército exponencialmente más pequeño y poco dotado, las cosas parecen seguir igual y encima sin motivos de preocupación.

El caso Nóos debiera exigir que las fuerzas políticas democráticas reclamaran un control de la corona, su familia y sus negocios. Pero también de cómo utilizan su poder. Pues de forma contraria a lo que se nos dice, sí que tienen poder, insisto. El caso Nóos nos debería hacer formularnos la pregunta de ¿Quién controla a la monarquía? Porque si alguien del pueblo decimos algo o hacemos algo, como se puede hacer en los EE.UU, gracias a la vigente ley mordaza y otras, nos jugamos la cárcel. Además el guapo de Urdangarin no es sino un chivo expiatorio.

No se puede ser republicano de salón, por llevar una chapita en el pecho u ondear la bandera de la II República. No se puede utilizar de forma sectaria y partidaria la bandera republicana que era la de Azaña, Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos o Indalecio Prieto  e incluso la de  Alejandro Lerroux, (pues ellos entre otros muchos la trajeron en 1931), de forma sectaria por un partido político comunista y luego no poner toda la carne en el asador para cuestionar desde el parlamento las actividades de la corona o su propia existencia. Ahora.

Ningún, ninguna demócrata del estado español, debiera permitir que existan personas irresponsables ante la ley en el siglo XXI y que encima estén exentos de cualquier crítica que verdaderamente lo sea. Si eso es así y así es, no se puede afirmar que somos una democracia semejante a las de nuestro entorno, pues EE.UU, Francia o Alemania son más democracias que nosotros y ciertamente mientras exista la ley mordaza u otros privilegios del monarca, lo son.

Por tanto si el caso Gürtel ha supuesto una censura política, el caso Nóos también debe suponer la censura de la Corona.

Claro, estamos ante algo más que una monarquía. Estamos ante un engranaje de intereses, negocios y juego de poder del que la corona, no es sino su escaparate y clave de bóveda. Pero personalmente al menos me veo en la obligación de denunciar que a la Corona nadie la controla y que eso no es democrático. Si les pagamos un sueldo, también en aras de la libertad les podemos decir que se ganen la vida de otra forma y no a nuestra costa.

Por cierto los países más influyentes son repúblicas.

Por si éramos pocos, llegó Sánchez

Carlos Martinez es politólogo y miembro de la plataforma socialista pro PSF, del Consejo Científico de Attac España

La moción de censura presentada por el PSOE y Pedro Sánchez era obligatoria. La sentencia de uno de los casos Gürtel, pero también la corrupción que atesora el PP, la hacían imprescindible. El PSOE tras haberse abstenido en la anterior moción de Podemos, tenía la obligación de tratar de expulsar al inquilino de la Moncloa. Pero se la debía más a las y los pensionistas y sus luchas, las mujeres y su exitosa huelga general y movilizaciones y a las diferentes luchas de precarias y precarios, estibadores, sectores de teleoperadores, hostelería, becarias y becarios, estudiantes… Nos la debía a un pueblo movilizado contra el PP, no solo por corrupto, sino por robarnos a todas y todos nuestros derechos laborales, becas, pensiones, convenios colectivos, libertad sindical y libertad de expresión.

Por tanto el Gobierno Sánchez si no desea decepcionar debe acometer y rápidamente varios asuntos a la vez que tienen que ver con la dignidad laboral, las pensiones, la libertad y la justicia. Hacerlo además sin dilación y sin excusas. El problema no es si el gobierno es de un solo partido, de inspiración “socialista”; que ya nos conformaríamos con que fuera de inspiración “socialdemócrata” cabal y real. Es que cumpla el programa popular y el programa que las movilizaciones populares y obreras han impuesto.

Sabemos, al menos el autor, sabe lo que es un presupuesto gubernamental y como en el mismo caben modificaciones, prioridades… Todo ello hecho de forma legal y transparente. Además este presupuesto de 2018 apenas si hay tiempo de cumplirlo. Por tanto la excusa de que lo ha hecho el PP, es muy relativa.

Las resistencias a un programa de izquierda aunque sea por breve tiempo, no van a venir de la técnica presupuestaria, sino de la derecha empresarial, financiera y política. Del establishment tanto de Madrid como de Barcelona, de la banca y las grandes multinacionales, pero también de la Troika y de la UE convertida desde su fundación en un comisariado político de los intereses de los poderosos, los bancos privados y los fondos financieros y de inversión, de las multinacionales. Para vencer esa resistencia con convicción hará falta el apoyo activo y el respaldo activo de las clases populares y sus organizaciones.

Si la democracia es el gobierno del pueblo, los no electos y por tanto no representantes de la soberanía popular no pueden imponer sus condiciones, que siempre son las mismas: vivir a costa del soberano. Sino precisamente defender desde la política, la causa de la inmensa mayoría y por supuesto de la clase obrera.

Dicho esto, no creemos en los reyes magos, sabemos de la maldad de los ricos y sus empresas y bancos. Sabemos de sus herramientas y de su poder, sabemos también que la legislatura será muy breve. Pero por todo lo dicho instamos a pensionistas, mujeres, trabajadoras y trabajadores, estudiantes y el mundo de la cultura, a seguir movilizados y organizados, pues ya sea para bien o para criticar si no se gobierna en favor de las clases populares, responder. Responder a unos u otros.

Finalmente y tras eso se debe advertir que hay una crisis de estado muy fuerte. El régimen guste o no guste, tiene sus costuras rotas. La corona, afortunadamente cada vez y de forma muy merecida, tiene menos prestigio. Cataluña es un problema que exige solución y esta no pasa por las recetas Rivera/Rajoy. Por tanto la crisis de estado, exige soluciones de estado y cambiar el estado y la forma de estado. Visión de estado. Pero la visión de estado, no se puede confundir con el apoyo sin más a un régimen en crisis y a una corona autista con las libertades y el laicismo. Por tanto hay que dar pasos constituyentes.

 

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