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El caso Nóos y la corona

Cuando la libertad de expresión tiene límites políticos, no existe. El caso Nóos y la corona – por Carlos Martínez, politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Comité Científico  de Attac *

 

Dos sentencias muy recientes y por asuntos que tienen que ver con el trato de favor, la corrupción política, la utilización de cargos o posición próxima al poder para lucro político o personal, están teniendo una respuesta muy diferente.

El caso Gürtel ha llevado a Rajoy a la oposición, desalojar al PP del Gobierno y ese caso, junto a la presión popular encabezada por mujeres y pensionistas a lograr que fuera insostenible no hacer algo para al menos limpiar el aire viciado de los despachos del gobierno. El caso Nóos, que también indigna a los sectores más sensatos y democráticos del pueblo español, tan solo ha levantado una suerte de toreo de salón de las representantes y los representantes políticos, pues con la corona hemos topado.

Hay miedo cerval a plantear y denunciar los excesos de la familia real, distante, envarada, hiper-operada de caderas o de estética que sufrimos. Amén de sus casos oscuros que nunca, nunca, ven la luz. Una autocensura o censura lisa y llana campa por el estado español, lo cual demuestra que no estamos ante una democracia madura. Mientras, en Francia, dos expresidentes de la República han pasado en los últimos años por los tribunales por actos cometidos durante su mandato; o en los propios EE.UU existe una figura ya utilizada que permite destituir un presidente, o se puede uno reír y burlar del estrambótico Trump y caricaturizarlo en la televisión, sin que el cómico de turno tenga que exiliarse a Canadá o Bolivia. Todo esto demuestra que nuestra democracia, cuyo jefe del estado es un no electo, es de muy baja calidad y que el oscuro cielo de la dictadura franquista que impuso la institución, nos sigue controlando.

Nuestra Constitución supuso o pudo suponer un avance, pero se hizo vigilada desde Campamento, El Goloso, Marines, Betera, Alcalá de Henares… Los y las veteranas saben que me refiero a la División Acorazada Brunete o a la División Mecanizada Maestrazgo o a la Brigada Paracaidista. No se puede negar. Camacho habló en aquellos tiempos de forma constante de los ruidos de sables. Era según la propaganda del régimen el rey quien frenaba los tanques y eso le confería un poder real más allá de lo constitucional.

Bien, ahora con un Ejército exponencialmente más pequeño y poco dotado, las cosas parecen seguir igual y encima sin motivos de preocupación.

El caso Nóos debiera exigir que las fuerzas políticas democráticas reclamaran un control de la corona, su familia y sus negocios. Pero también de cómo utilizan su poder. Pues de forma contraria a lo que se nos dice, sí que tienen poder, insisto. El caso Nóos nos debería hacer formularnos la pregunta de ¿Quién controla a la monarquía? Porque si alguien del pueblo decimos algo o hacemos algo, como se puede hacer en los EE.UU, gracias a la vigente ley mordaza y otras, nos jugamos la cárcel. Además el guapo de Urdangarin no es sino un chivo expiatorio.

No se puede ser republicano de salón, por llevar una chapita en el pecho u ondear la bandera de la II República. No se puede utilizar de forma sectaria y partidaria la bandera republicana que era la de Azaña, Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos o Indalecio Prieto  e incluso la de  Alejandro Lerroux, (pues ellos entre otros muchos la trajeron en 1931), de forma sectaria por un partido político comunista y luego no poner toda la carne en el asador para cuestionar desde el parlamento las actividades de la corona o su propia existencia. Ahora.

Ningún, ninguna demócrata del estado español, debiera permitir que existan personas irresponsables ante la ley en el siglo XXI y que encima estén exentos de cualquier crítica que verdaderamente lo sea. Si eso es así y así es, no se puede afirmar que somos una democracia semejante a las de nuestro entorno, pues EE.UU, Francia o Alemania son más democracias que nosotros y ciertamente mientras exista la ley mordaza u otros privilegios del monarca, lo son.

Por tanto si el caso Gürtel ha supuesto una censura política, el caso Nóos también debe suponer la censura de la Corona.

Claro, estamos ante algo más que una monarquía. Estamos ante un engranaje de intereses, negocios y juego de poder del que la corona, no es sino su escaparate y clave de bóveda. Pero personalmente al menos me veo en la obligación de denunciar que a la Corona nadie la controla y que eso no es democrático. Si les pagamos un sueldo, también en aras de la libertad les podemos decir que se ganen la vida de otra forma y no a nuestra costa.

Por cierto los países más influyentes son repúblicas.

Por si éramos pocos, llegó Sánchez

Carlos Martinez es politólogo y miembro de la plataforma socialista pro PSF, del Consejo Científico de Attac España

La moción de censura presentada por el PSOE y Pedro Sánchez era obligatoria. La sentencia de uno de los casos Gürtel, pero también la corrupción que atesora el PP, la hacían imprescindible. El PSOE tras haberse abstenido en la anterior moción de Podemos, tenía la obligación de tratar de expulsar al inquilino de la Moncloa. Pero se la debía más a las y los pensionistas y sus luchas, las mujeres y su exitosa huelga general y movilizaciones y a las diferentes luchas de precarias y precarios, estibadores, sectores de teleoperadores, hostelería, becarias y becarios, estudiantes… Nos la debía a un pueblo movilizado contra el PP, no solo por corrupto, sino por robarnos a todas y todos nuestros derechos laborales, becas, pensiones, convenios colectivos, libertad sindical y libertad de expresión.

Por tanto el Gobierno Sánchez si no desea decepcionar debe acometer y rápidamente varios asuntos a la vez que tienen que ver con la dignidad laboral, las pensiones, la libertad y la justicia. Hacerlo además sin dilación y sin excusas. El problema no es si el gobierno es de un solo partido, de inspiración “socialista”; que ya nos conformaríamos con que fuera de inspiración “socialdemócrata” cabal y real. Es que cumpla el programa popular y el programa que las movilizaciones populares y obreras han impuesto.

Sabemos, al menos el autor, sabe lo que es un presupuesto gubernamental y como en el mismo caben modificaciones, prioridades… Todo ello hecho de forma legal y transparente. Además este presupuesto de 2018 apenas si hay tiempo de cumplirlo. Por tanto la excusa de que lo ha hecho el PP, es muy relativa.

Las resistencias a un programa de izquierda aunque sea por breve tiempo, no van a venir de la técnica presupuestaria, sino de la derecha empresarial, financiera y política. Del establishment tanto de Madrid como de Barcelona, de la banca y las grandes multinacionales, pero también de la Troika y de la UE convertida desde su fundación en un comisariado político de los intereses de los poderosos, los bancos privados y los fondos financieros y de inversión, de las multinacionales. Para vencer esa resistencia con convicción hará falta el apoyo activo y el respaldo activo de las clases populares y sus organizaciones.

Si la democracia es el gobierno del pueblo, los no electos y por tanto no representantes de la soberanía popular no pueden imponer sus condiciones, que siempre son las mismas: vivir a costa del soberano. Sino precisamente defender desde la política, la causa de la inmensa mayoría y por supuesto de la clase obrera.

Dicho esto, no creemos en los reyes magos, sabemos de la maldad de los ricos y sus empresas y bancos. Sabemos de sus herramientas y de su poder, sabemos también que la legislatura será muy breve. Pero por todo lo dicho instamos a pensionistas, mujeres, trabajadoras y trabajadores, estudiantes y el mundo de la cultura, a seguir movilizados y organizados, pues ya sea para bien o para criticar si no se gobierna en favor de las clases populares, responder. Responder a unos u otros.

Finalmente y tras eso se debe advertir que hay una crisis de estado muy fuerte. El régimen guste o no guste, tiene sus costuras rotas. La corona, afortunadamente cada vez y de forma muy merecida, tiene menos prestigio. Cataluña es un problema que exige solución y esta no pasa por las recetas Rivera/Rajoy. Por tanto la crisis de estado, exige soluciones de estado y cambiar el estado y la forma de estado. Visión de estado. Pero la visión de estado, no se puede confundir con el apoyo sin más a un régimen en crisis y a una corona autista con las libertades y el laicismo. Por tanto hay que dar pasos constituyentes.

 

Llamamiento harto a luchar por la dignidad desde el socialismo

El socialismo, la izquierda y el ¿“qué es por dignidad”?

Carlos Martinez es politólogo, miembro del PSF y Socialismo y República

Moción de censura por dignidad, sí. Pero no solo atenta a la dignidad el Partido Popular. Es cierto que el PP es un partido corrupto, ya lo era antes de implantar el 155 en Cataluña. Mucho antes. Se sabía. Se sabía además que el PP incumplía numerosas leyes. El PP no defiende ni el Estado, ni a España. El PP defiende sus intereses derechistas, conservadores y burgueses, cosa que se puede hacer desde la más absoluta honradez, pero que ellos como herederos del franquismo que son, lo hacen también robando y reprimiendo. El PP es el franquismo sociológico del siglo XXI y tienen muy poco o nada que ver con el liberalismo histórico. Eso lo explica casi todo.

La figura chula, desafiante y cuartelera de María Dolores de Cospedal el día 29/05/2018 en la comisión de investigación del parlamento es toda una declaración de principios.

Pero el PP tiene suerte. Frente a él la izquierda a pesar de la moción de censura que independientemente de su resultado era imprescindible aunque solo fuera por decencia, no hay nada. Al PSOE lo arrojaron de la izquierda Felipe González y Alfonso Guerra (yo me acuso). Rompieron los vínculos con el legado histórico del caballerismo de Rodolfo LLopis, tal vez trasnochado y anticomunista, pero de izquierdas, honrado y republicano.

Desde entonces, en el PSOE hay socialistas y gentes de izquierda, sí. Pero sus direcciones ni son de izquierdas, ni son republicanas ni entroncan con el socialismo histórico.

 A pesar de ello, creo que es el socialismo por su carácter democrático, de origen marxista y no populista, es decir del trabajo, del “Trabajo” y de la lucha de clases el único ideal que puede recuperar la ilusión de quienes en las colas del paro, la precariedad, la emigración o el empleo y las pensiones cada vez más pobres pueden reemprender el camino en la lucha por la justicia y la república.

Para enfrentarse a las derechas hay que tener muchos espolones y principios. Hay que saber que la derecha está en permanente campaña de desprestigio y acoso contra la izquierda y las clases trabajadoras y quejarse de eso, es no saber de qué va la historia. Es tener un partido que ni sea caudillista, ni personalista, ni un partido que convierta casos personales y errores personales en colectivos. Es tener un partido capaz de resistir. Por tanto solo podemos aceptar y construir el socialismo desde la lucha y la tarea colectiva. Una dirigente un dirigente, siempre es accidental. Pablo Iglesias, Jaures, Allende hace mucho que murieron pero sus ideas no. Su legado tampoco. A pesar de lo peor que pudo ocurrir y es que personas que usurpan su obra, desde dentro la destruyan, se vendan. A pesar de ello, quedan seguidores, ideas, partidos.

Por eso el PP sabe que si la izquierda (nueva, vieja y mediopensionista) en nombre de la “sociedad” las “mayorías” el “bien común” incluso “España y la patria” actúa, está dejando la brecha de quienes viven de sus manos, de su esfuerzo o su inteligencia, sin nada más, sin explotar, sin robar. Rivera el de Cs lo define muy bien: españoles, todos somos españoles. Luego si todas y todos somos españoles, la solución ya no es el reparto de la riqueza, la distribución de bienes y servicios desde lo público y no como negocio privado, llegando a la redistribución. Sería hacer la patria grande. Pero oiga, eso no es socialismo y en ese caso la “ciudadanía” vota según impulsos, campañas, marketing, pero no por principios, no por barrios, no por ocupaciones, no por clase. Porque no hay clases, hay españoles, además recuérdese españoles, no españolas. Entonces ya nos han ganado.

Por eso es imprescindible reconstruir tantas cosas. Incluso recuperar el rojo como nuestro color. El color que heredamos de nuestros abuelos y que ahora a los dirigentes, jefas, portavozas, lideres… les da pavor… No es comercial. El neoliberalismo ha ganado la batalla cultural.

Por eso la cuestión no es solo hacer una moción de censura o un programa por dignidad en abstracto. También. Pero sabiendo donde está la falta de dignidad. Estando convencidas y convencidos de que sin reparto, con pobreza, con injusticias y abusos de las clases poseedoras que también roban y defraudan a sus trabajadoras y empleadas y al estado, no hay dignidad. Con violencia machista y sentencias injustas, no hay dignidad. Con represión y falta de libertad de expresión, no hay dignidad. Con despido libre y persecución de la libertad sindical no hay dignidad. Con persecución de personas que solo buscan una vida algo mejor lejos de sus tierras, no hay dignidad. Con hambre infantil no hay dignidad. Con ETTs no hay dignidad. Con restaurantes y hoteles abusando de sus trabajadoras y siendo la patronal con menos escrúpulos y más consentida por TODAS las autoridades, no hay dignidad. Con empresas de la “nueva economía” uberizada y falsos autónomos esclavos, no hay dignidad. Con represión no hay dignidad. Sometidos a un rey heredado de Franco no hay dignidad. Con temor a la banca, las multinacionales y las derechas, no hay dignidad.

Por eso desde el socialismo, se debe hacer una moción de censura a todo lo que atenta a la dignidad de la clase trabajadora, de las clases populares.

Se han aprobado los PGE 2018. Sus consecuencias tras tanto silencio

Carlos Martinez es politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Consejo Científico de Attac 

Estos meses, tal vez desde Febrero, han habido de fuertes movilizaciones y sin embargo la calle no ha podido evitar la aprobación de unos presupuestos del estado (PGE) rabiosamente anti-sociales, que siguen imponiendo políticas de austeridad y Troika, recortes, privatizaciones y sobre todo mantienen a un partido cuanto menos autoritario, corrupto (Ya demostrado judicialmente) y dinástico en el poder durante más de un año, en el que podrá seguir imponiendo la “austeridad” a las clases populares y trabajadoras, privatizando servicios básicos, regalando contratos a empresas amigas y encarcelando y persiguiendo la libertad de expresión. Prohibiendo hablar mal de una corona impresentable y protegiendo los privilegios de los herederos del franquismo que siguen imponiendo su ley en el Reino de España. Aunque este partido corrupto debiera ser expulsado del Gobierno por un parlamento bastante estéril por ahora, a la hora de defender la democracia y la igualdad; tras la sentencia del caso Gürtel.

La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, es el acto más político de toda la legislatura. Pero sin embargo los partidos parlamentarios de la leal oposición no han sabido o querido hacer de la lucha contra ellos el eje de todas las movilizaciones.

La precariedad queda consagrada. No se garantiza el sistema público de pensiones y la subida pactada no llega para resarcir a pensionistas y viudas de las pérdidas acumuladas. Sin embargo cuando ante reuniones y encuentros preparatorios de movilizaciones, activistas y militantes de la plataforma socialista y del proyecto de Partido Socialista federal y republicano, planteábamos que la lucha contra los presupuestos debía ser consigna movilizadora –en muchos espacios comunes y plurales- se nos miraba con cara extraña o simplemente se obviaba la consigna. El problema es que nadie ha hecho pedagogía de lo que significa presupuestos y que si en ellos no aparecen nuestras demandas y si las contrarias, hacen cualquier lucha frente al Gobierno o acuerdo de estado estéril, engañoso, mentira. Además y no se olvide está la obligación comunitaria de la llamada estabilidad presupuestaria que marca e impone recortes y a la que el Gobierno podrá recurrir, para lo que le convenga.

Estos presupuestos son una burla para pensionistas, e igualmente para las mujeres, pues los 200M/€ que se incluyen en el Pacto de Estado contra la violencia de género son calderilla ante la magnitud del problema. Por eso era fundamental frenar los presupuestos y de paso dejar de ser gobernados por un partido corrupto.

A medida en que se avance en la ejecución del presupuesto, las y los pensionistas verán como estamos y como no se ha avanzado nada. Las mujeres como muchas de sus demandas no son atendidas, pues consignar una cantidad es fácil ¿Pero ejecutarla? Eso depende exclusivamente de la voluntad del gobierno. Veremos cómo siguen los recortes y continúa el deterioro de la educación, la sanidad, la defensa del territorio y se incrementan las privatizaciones. Se incumplen los pactos, se vende a las multinacionales los puertos, ferrocarriles, salud, seguridad e incluso defensa y…

Eso si antes el Parlamento no toma cartas en el asunto y cesa el Gobierno de un partido corrupto. Sería lo mínimo a exigirles. Sobre todo a las izquierdas institucionales, más dedicadas a sus cosas y a evitar movilizaciones populares que a hacer lo imprescindible y sobre todo a haber promovido una fuerte oposición a las cuentas del reino.

Es por ello que la tarea de expulsar al PP es prioritaria, mediante la moción de censura. Pero para ello el PSOE también deberá garantizar el practicar otras políticas, en Cataluña, ante la crisis del estado y ante el auge de la represión, con presos políticos y perseguidos, que debe finalizar. Al igual que tomar medidas urgentes contra la precariedad laboral y las reformas laborales.

Deberemos pues impulsar y caminar hacía una huelga general si todo continúa igual, gobierne quien gobierne, y para ello es imprescindible apelar a los sindicatos, todos, exigiéndoles que defiendan la unidad de la clase obrera. Las clases trabajadoras no podemos ser marionetas de las maniobras electorales de tirios y troyanos. El Trabajo, necesita organizarse y combatir la precariedad de verdad y tal y como enunciábamos estos presupuestos la consolidan. Cualquier movilización debiera haber sido anterior a la aprobación de los PGE o estamos haciendo un brindis al sol.

La actitud timorata o de fachada y postureo de las izquierdas institucionales, están llevándonos a pasos agigantados a un panorama similar, no ya al de Francia macronista, sino al de Italia. El panorama político italiano es nuestro futuro y por nosotros no va a quedar oponernos. No callaremos. No es el populismo la solución, sino el Trabajo organizado y una acción socialista consecuente y decidida.

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