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No llores por mi Argentina… No lloremos, aprendamos

La victoria de Cristina Fernandez de Kirchner en Argentina es el triunfo popular de las políticas antineoliberales. Argentina, desde lo más hondo, se ha levantado, re-nacionalizando pensiones y servicios públicos y esenciales. Argentina fue hundida, haciendo lo que la UE y España hacen ahora, y por ser neoliberal su gobierno y hacer el dictat del FMI, al igual que el gobierno español hace ahora y hará el próximo.

Lo de Argentina ahora, les jode a neoliberales, socioliberales, la derecha y a PRISA. Argentina jode igual que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Perú, etc. Hay que conseguir el PUEBLO UNIDO para vencer al neoliberalismo y a los neoliberales que nos arrastran al corralito social.

Tal vez haya gente que no entienda esto desde nuestro pensamiento eurocentrista, pero el fenómeno argentino surgió de la revuelta popular y de los piqueteros y madres de Mayo tras el corralito. Ahora estos colectivos sociales apoyan a Cristina, por que ejecuta -al menos en parte- políticas que ellos inspiraron y han sido capaces de influir en política. También por el apoyo de la CTA y sectores de la CGT, así como de la izquierda peronista.

El proceso argentino merece respeto. Pero en España se nos informa muy mal sobre él. Sin duda no todo es perfecto, pero Latinoamérica esta indicando caminos, y todos los fenómenos de cambio social antineoliberal parten de fuertes movimientos sociales y reivindicativos y del concepto PUEBLO UNIDO EN LUCHA. El relato lo han construido a partir de ahí: primero el pueblo en su conjunto en movimiento y después la acción política. Aunque ellos han tenido claro (humildemente yo también) que, para imponer políticas que favorezcan a las clases populares, hay que alcanzar el poder o influir mucho sobre el.

En el estado español es importante el aprender lo positivo de los pueblos de Latinoámerica, pues parten de nuestras mismas imposiciones neoliberales, y aplican contra ellos politicas ultraliberales de libro. Por eso, no llores por mi Argentina, sino apoyáme en mi lucha.

¿Hay víctimas de primera y de tercera?

Cuando un grupo de generales monárquicos, reaccionarios y ultra católicos, apoyados por las derechas de la CEDA, los carlistas y las escuadras fascistas de Falange Española de las JONS dieron un golpe de estado, la Republica y el pueblo se defendieron y resistieron. ¿O es que, me pregunto, se tenían que dejar liquidar como corderos?

La guerra, fruto de una intentona militar fracasada, fue una consecuencia no deseada de la resistencia de los demócratas frente a los autoritarios que devinieron en totalitarios y acabaron tras la derrota de la democracia republicana y constitucional, fusilando y encarcelando injustamente a cientos de miles de hombres y mujeres. Condenados y ejecutados por “jueces” militares de carrera, y siguieron siendo ejecutados y encarcelados por jueces igualmente de carrera y por oposición, tras los primeros años de martirio popular. Estos jueces y militares profesionales condenaron, encarcelaron y fusilaron hasta 1975, ojo, no olvidemos ese dato.

Acabada la dictadura en la dictablanda y luego en la transición, se obligo a las victimas al silencio y el olvido. Se les obligo a perdonar –de hecho, la mayoría lo habían hecho ya– pero sobre todo se les ninguneó y jamás se les dio ningún trato de favor ni privilegio por haber sido encarceladas durante años, es decir secuestradas y metidas en zulos carcelarios contra su voluntad, o bien fusilados, es decir asesinados hasta 1975. Sus hijos, maridos, esposas, hermanas, parejas o padres no recibieron consideración pública alguna. Nada. Nadie.

Esas víctimas siguen siendo impunemente ignoradas. El asesino de Franco sigue siendo respetado por partidos políticos legales y políticos en activo. Hay quien considera que en los años cincuenta, sesenta, setenta del siglo pasado había estado de derecho en España y se queda tan pancho. Las oposiciones de la dictadura corrupta, enchufista y gris que sufrimos, no las cuestiona nadie. Jueces franquistas fueron tribunal de oposición de jueces ya en democracia. Generales de Franco mandaron en el Ejército hasta hace pocos años. La Oligarquía económica, ese capitalismo rentista y especulador que las oligarquías de la banca y el ladrillo representan al pie de la letra, son las mismas oligarquías que hoy nos dominan. Las mismas familias poderosas -más algún advenedizo- que han causado la crisis actual, nos siguen mandando hoy.

Esta situación se debe saber en las asambleas de 15M, pues no es posible una recuperación y regeneración democrática sin saberlo, sin tenerlo en cuenta.

Las viejas banderas republicanas que comienzan a ondear cada vez más en las manifestaciones de indignados e indignadas, son la expresión del periodo más limpio, participativo y culturalmente avanzado que ha habido en la historia política del estado español.

La Constitución de la II República, una de las primeras constituciones sociales del mundo.

Mientras, las víctimas del terror franquista siguen mudas, primero a culatazos, después a ostias y ahora con indiferencia y olvido. Nunca debe haber victimas por imposiciones políticas, negando los derechos del otro. Todas las victimas ni son iguales ni tienen las mismas motivaciones. Un verdugo, un torturador, un alto cargo de una dictadura criminal, por favor, no es una víctima.

La paz, la libertad y la justicia, con respeto a todas y todos es lo mejor. Pero nunca hay paz, sin justicia y nunca hay justicia sin libertad.

Que no nos roben la historia, que no nos roben la posibilidad de construir un mundo nuevo. Pero sepan las asambleas, los grupos de trabajo y las y los manifestantes del 15M, que una bandera tricolor en una manifestación es un acto de dignidad, reparación y de exaltación de la libertad. Es un sueño de un mundo mejor. Es el símbolo no de la izquierda, sino de un pueblo. Es una bandera popular que alzaron liberales de la época, socialistas, comunistas, obreros, mujeres que consiguieron el voto por primera vez y las clases populares que soñaron y que cientos de miles de ellas y ellos acabaron siendo secuestrados, asesinados, golpeados, insultados y ahora ninguneados y ninguneadas.

El 15 de Octubre un paso más, un nuevo reto contra el corralito social

El 15 de Octubre ha sido un éxito, primero porque el empeño de DRY -y es de justicia señalarlo- en articular una respuesta global ha dado resultado. Ha sido una acción mundial.

En el estado español ha sido además una acción de masas, de grandes conjuntos de ciudadanas y ciudadanos en las calles de ochenta ciudades, lo que arroja cifras millonarias de participantes. Tanta participación que los medios corporativos de “información” y las empresas periodísticas no se atreven a dar cifras.

El éxito ha sido garantizado por la confluencia del 15M en el que todas y todos participamos. Ha confluido con DRY, con numerosas fuerzas sociales y ciudadanas, con ATTAC, con nuevas formas transversales y socio-políticas como las Mesas Ciudadanas de Convergencia, sindicatos de clase no mayoritarios, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, y movimientos estudiantiles y juveniles, así como bases sindicales de los grandes sindicatos, y en especial de sectores de trabajadores en lucha por la defensa de los servicios públicos, junto a miles de personas anónimas indignadas y hartas.

El buen desarrollo y participación en la acción ha sido igual al desprestigio de la política convencional y de sus profesionales. El rechazo y odio popular a la banca, merecidísimo y ganado a pulso, indica que los pueblos del Reino de España no están dispuestos a tolerar la salida a la crisis que la alianza de las oligarquías políticas y bancarias están propiciando.

Cierto que no todas y todos los políticos de este estado forman parte de estas oligarquías, pues aclaro que en ellas solo meto a los que tienen poder real, y gracias a una ley electoral fraudulenta se turnan en el gobierno.

Ahora la reflexión, creo, no debe ser aquello del éxito, sino sobre cual será la próxima, pues los oligarcas -en especial el poder financiero- seguirán golpeándonos y obligando a ejecutar políticas que ellos imponen, consistentes en hacernos pagar la crisis a base de impuestos indirectos, paro, recortes en los servicios públicos, abaratamiento de los despidos, laminación de los sindicatos, precarización del empleo y privatización de todo en lo que ellos quieran comprar y puedan obtener beneficios. El corralito social está servido.

Tras esta lucha, el PP habrá tomado nota –pues pronto gobernará-, y ahora toca criminalizar, hacer campañas de intoxicación masiva, desprestigiar y luego reprimir. Por eso hemos de articularnos mejor y prepararnos para una dura resistencia.

En mi modesta opinión, es imprescindible establecer una amplia y participativa RED DE CONVERGENCIA SOCIAL para buscar aumentar las alianzas, fuerzas y sectores en lucha, para una acción conjunta y común socio-política. Sé que esto es difícil, pero no nos queda otra, y si no de aquí a veinte meses hablamos. Pero de forma nueva, con ojos nuevos, con los ojos del 15M, del 15O, de las cientos de miles de personas jóvenes que, sin experiencia y por tanto sin lastres, se han incorporado a la lucha y nos han enseñado tanto.

También puede favorecernos el panorama internacional. Esto tal vez es muy complejo para un reducido artículo, pero lo que está agudizando la crisis es el choque que está dando lugar a un nuevo sistema-mundo, que diría Wallerstein, y que debe ser tenido en cuenta. La crisis de la Unión Europea se va a agudizar, la pobreza aparecerá con mucha potencia en Europa, en los EE.UU y la guerra económica y comercial entre los emergentes y los decadentes –nuestros estados occidentales- se recrudecerá. Esto obliga a que nosotros los pueblos de Europa, no caigamos en este fuego cruzado y por tanto busquemos alianzas intercontinentales y continentales entra los pueblos del planeta, organizaciones populares y laborales e instancias antineoliberales del mundo.

Titánico esfuerzo. Cierto. Pero a nosotras las desahuciadas, los parados, las excluidas, los trabajadores precarios o inseguros, las y los estudiantes sin futuro, los autónomos arruinados, las jubiladas, los pobres, las y los funcionarios que pronto serán despedidos, a nosotras nadie jamás nos regaló nada.

Termino. En Europa, y en el estado español en particular, se nos está imponiendo un plan tipo del FMI, una terapia de shock, de las magníficamente descritas por Noemi Klein. Se nos está haciendo lo mismo que a Argentina hace doce años. Se nos está liquidando lo que de civilización europea queda; es decir, el estado social ¿Cuál será nuestra respuesta? ¿Seremos capaces de reaccionar como los pueblos latinoamericanos y recientemente los del norte de África? Aquí la dictadura existe ya y es la de los mercados.

Con las cosas de comer, no se juega.

Tenemos veinte billones de razones para salir a la calle el 15 de Octubre

Según cifras oficiales, en el mundo, desde que estalló la crisis financiera que provocaron las hipotecas basura – entre otros asuntos- se han gastado los estados y los organismos públicos económicos no menos de veinte billones de dólares en rescatar y recapitalizar bancos e instituciones financieras, en su inmensa mayoría privadas.

Solo en Europa, Durao Barroso, reconoce 4´5 Billones de Euros. Se supone que más, pues en muchos lugares como España, se han utilizado formulas disimuladas de recapitalización, mediante supuestos préstamos del FROB , exenciones fiscales etc. etc.

Lo cierto es que se ha gastado muchísimo más en apoyar la banca privada en el mundo en general, pero de forma muy especial en el llamado primer mundo, en las potencias centrales, que en los objetivos del milenio, los de 2015, según el programa aprobado por las Naciones Unidas, para acabar con el hambre en el mundo. Pero es que la ridículamente definida como comunidad internacional, es decir las potencias centrales, están liquidando a pasos agigantados los estados del bienestar y empobreciendo a sus poblaciones, que asisten tan atemorizadas como despistadas y manipuladas al cambio de un sistema-mundo que se les escapa. La reacción en Europa, es asirse a la soga conservadora, reaccionaria, derechista y aún más neoliberal que al inicio de la crisis de 2007, la misma soga que les asfixiará.

En el reino de España, los bancos como hemos escrito han recibido capital público. Las Cajas de Ahorros en serías dificultades por apoyar, como todo el mundo con algo de espíritu de lucro, la burbuja inmobiliaria, fomentada por los gobiernos Aznar y no corregida, ni evitada por los gobiernos Zapatero, han sido privatizadas por la gran coalición de facto, para temas importantes del PSOE y el PP.
Las Cajas bancarizadas, en algunos casos como Bankia, son ya auténticos bancos privados, pues cotizan en bolsa. En lugar de crear un sistema financiero público y retener para el estado y el bien común, Cajas nacionalizadas estas han sido o están siendo recapitalizadas y vendidas a posteriori. Los gurús neoliberales de la economía española que viven de fundaciones pagadas por bancos privados, están contra la banca pública, el PP está contra la banca pública, Rubalcaba está contra la banca pública. Los pueblos de España, las Pymes, la economía social, las familias necesitan la banca pública, pero a las clases populares nadie las rescata, es más financian ellas las recapitalizaciones bancarias. Por eso hay que salir con fuerza a las calles el día 15 de Octubre.

Nadie nos regala nada a las clases populares y trabajadoras. Por eso estamos reconstruyendo nuestros instrumentos de lucha de lucha y dotándonos de nuevos. La ciudadanía precaria y/o machacada sale en protesta. El sujeto colectivo camina hacía su empoderamiento, pero se nos pondrán obstáculos y fuertes, por eso en la lucha debemos forjar alianzas de resistencia y resortes de las clases subalternas, de los de abajo, los sin futuro para buscar nosotros y nosotras nuestro futuro, que en mi opinión no pasa por apoyar opciones neoliberales ya fracasadas.

El día 15 de Octubre, debemos tomar moral, saber que no estamos solas y solos y seguir reivindicando, más y mejor democracia. Soberanía popular. Poder popular. Fuerza y resistencia de las clases subalternas, de los pueblos, frente a los explotadores, chupones, especuladores, banqueros, ricos y gobernantes a su servicio, en el mundo, en Europa, en nuestro estado, región o ciudad.

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Diosdado Toledano
Rebelión

Nos encontramos al final de un ciclo político y económico: lo antiguo se está desmoronando pero lo nuevo no acaba de imponerse. Los intereses que soportan al viejo orden son aún poderosos: los gobiernos, los partidos mayoritarios, las instituciones europeas, los medios de comunicación y el discurso cultural dominante siguen en sus manos. El neoliberalismo no es una especie de feudalismo con unos cuantos oligarcas en su cúspide. El futuro de una parte de las clases medias, incluso también de las clases populares, sigue dependiendo de la revaloración de sus ahorros en los mercados financieros. Esta luna de miel entre renta financiera y clases subalternas complica la oposición al neoliberalismo aún cuando el número de sus perdedores vaya en aumento cada día. Cualquier salida justa a la actual situación pasa por romper con él, el principal responsable de la situación social y económica creada desde Maastricht, pasa por colocar al trabajo y la creatividad humana, un trabajo digno social- y ambientalmente razonable, en el centro de la agenda política. Los Estados, que han venido debilitando su poder recaudador durante treina años a favor de los ricos, se han quedado sin margen de maniobra fiscal. Tienen que acudir a los mercados financieros para pagar los sistemas de bienestar a los que les comprometen sus constituciones. Los impuestos directos son formas de redistribución de arriba abajo. Pero los mercados financieros son formas de redistribución de abajo a arriba, pues el grueso de la ciudadanía tiene que pagar con sus impuestos el servicio de la deuda, servicio que va a parar a los bolsillos de los propietarios últimos de la deuda: la alta buguersía del planeta y en menor medida también las clases medias y populares a través de los inversores institucionales. La alianza entre clases populares y finanzas es más sólida en en los países anglosajones cuyos gobiernos neoliberales liquidaron hace décadas los sistemas públicos y hoy se niegan a regular los mercados financieros porque devaluaría los ahorros de muchos de sus ciudadanos. Esta alianza es cada vez más débil en la Europa continental, una situación que también explica el bloqueo del proyecto europeo ¿qué escenarios se le abre a las fuerzas antineoliberales?
Respuesta política: hay que hacer converger las tres fuentes de poder que coexisten en una sociedad capitalista desarrollada para forzar una salida justa al neoliberalismo: los movimientos de los ciudadanos en la calle más o menos organizados, el poder institucional y el poder del trabajo organizado. Cada uno de ellos maneja lenguajes diferentes, sus tradiciones y fuentes de inspiración son distintas, sus procedimientos de lucha también, sus desencuentros aún profundos. Pero no hay posibilidad ninguna de forzar esta salida si los tres no se unen en algún momento, si no se encuentran unas determinadas formas, un determinado lenguaje para que así sea. Es el modelo de convergencia que se está ensayando en Murcia donde los movimientos sociales y los partidos políticos de la izquierda alternativa, incluídas las bases de Equo –a pesar, por cierto, de su dirección estatal- van a presentar una lista unitaria al Senado encabezada por José Coy, un conocido luchador contra los desahucios. Algunos sectores políticos, algunas mentalidades sectarias, algunas ideas herederas de una época que se acaba intentan frenar, ensuciar o bloquear esta salida. Hay que aislarlos con argumentos, con buenas maneras, con capacidad de persuación y perseverancia. Las Mesas Ciudadanas de Convergencia están en esta tarea: la extensión del modelo murciano al conjunto del Estado, al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de buena voluntad.

Respuesta social y respuesta económica: hay que hacer converger a los profesionales urbanos, a las clases populares que están sufriendo el principal azote de la crisis y, dentro de ellas, a los autónomos que representan más del 20% de la población activa del país. También a aquella parte de los empresarios con capacidad de generar valores de uso social y ambientalmente razonables. Un proyecto de reconversión social y ambiental basado en un programa de financiación pública, en una expansión de los mercados internos vía aumentos salariales y una desmundialización parcial de la economía española podría conformar un bloque social sólido alrededor de un “New Deal rojiverde”. Su aplicación inauguraría una dinámica de empoderamiento del trabajo frente al capital, permitiría elevar la autodeteminación política y económica de la ciudadanía y poner en marcha una nueva forma de producir, de consumir, una nueva forma de movilidad, un nuevo diseño urbano, una nueva forma de vida. Abriría el camino para metas políticamente más ambiciosas y permitiría involucrar a las clases populares en un proceso de reconversión ambiental pues este les daría trabajo y recursos materiales para subsistir, para encontrar un lugar digno en la sociedad de la que forman parte.

El New Deal rojiverde sólo se podrá imponer por medio de un acercamiento entre el rojo (cuestión social y laboral), el verde (cuestión ambiental), entre el blanco, que es el color de la paz, y el violeta. La cuestión social no consiste en incorporar algunas frases de contenido rojo en las proclamas electorales. Consiste en hacer una propuesta coherente en el que las clases mayoritarias, que son las principales víctimas del neoliberalismo, sean ganadoras netas de la acción gubernamental. La cuestión de la paz no consiste en apoyar unas guerras sí y no otras, sino en romper con el uso de la coerción militar como forma de solución de cualquier conflicto, de romper con la OTAN incluido su falso discurso humanitario. El violeta no consiste sólo en hacer gestos para construir una paridad simbólica, sino en atacar los mecanismos que la destruyen: el desempleo femenino, la organización autocrática del trabajo, el reparto desigual de las tareas domésticas etc. En el Estado Español requiere, además, de un encaje nacional de raíz solidaria y redistributiva basado en el reconocimiento de la pluralidad nacional del Estado. En Europa requiere de la puesta en marcha de un espacio redistributivo continental que le deje un respiro al sur para generar empleo, para iniciar su reconversión energética, para producir y no sólo para consumir los productos del norte. La única forma de reunir el poder suficiente para este proyecto es la creación -multilateral, que no unilateral- de un marco en el que se de un goteo de acercamientos entre grupos, partidos, sensibilidades y corrientes desgajadas del sectarismo y de los partidos comprometidos con el neoliberalismo: una especie de Frente Amplio. Su primera semilla se plantó en Murcia a pesar del poco tiempo que había para hacerlo. El reto es incorporar a este espacio el trabajo organizado pues sin los productores organizados, sólo con consumidores más o menos responsables, es imposible construir un nuevo orden social y ambiental.

Hoy, el principal peligro para un New Deal rojiverde es el desmarque de una parte de los profesionales urbanos, el peligro de que abandonen su compromiso social y pacifista de antaño, de que busquen salidas individuales como clase, se aproximen al discurso de la hipercompetitividad, de la política exterior que ha generado este como ha sucedido ya en varias ocasiones. Es el intento de construir un polo verde que deje fuera a las clases populares, a los principales perdedores de la crisis, un polo de guerras humanitarias alineadas con la OTAN: el “Green New Deal” que los verdes europeos intentan desembarcar en España. Retórica electoral a parte: su objetivo son los profesionales con una renta per cápita y un capital cultural mucho menos amenazados por la crisis, gente educada que viaja mucho en avión pero que ha expulsado a los barrios pobres y a las clases trabajadoras de su horizonte político y visual, que se ha desentendido de los territorios sin recursos. Busca arrancarle un poco de verde al neoliberalismo, tiene un fuerte componente neocompetitivo, esquiva el problema de la explotación laboral y no se entusiasma precisamente con la redistribución y el sector público, excepto cuando se trata de subvencionar proyectos de contenido ambiental. Muchos profesionales siguen comprometidos con las clases subalternas: sin él será imposible derrotar al neoliberalismo. Pero el Green New Deal empuja a muchos de ellos fuera de este compromiso debilitando a los oponentes de aquel. Antepone los elementos culturales e identitarios a la cuestión social pues no tiene margen de clase para fundir ambos extremos. Es un proyecto de pan integral para habitantes de chalets con mucho verde, de bellos lofts ubicados en las almendras de las capitales: nada que objetar. El problema es que es un pan a euro y medio la barra inasquible para las mayorías. Estas, abandonadas a una lucha neodarwinista en unos barrios periféricos con recursos cada vez más escasos, son arrojadas a los brazos del populismo de derechas, al enfrentamiento identitario y a una visceral animadversión al verde puro por su flagrante insolidaridad de clase. Su capacidad de generar mayorías significativas en España es escasa debido a la composición empresarial y laboral del país que poco o nada tiene que ver con el suroeste alemán o con la Isla de Francia. Su horizonte se reduce entonces a convertirse en bisagra entre fuerzas políticas fieles al neoliberalismo, a limpiarle un poco la cara con verde menta procurando no irritarle demasiado los ojos.

¿Somos conscientes de esta encrucijada? Algunos partidos empiezan a tomar nota después de haber contribuido muy poco en el pasado a impulsar el modelo murciano. Otros operan en el sentido contrario: supresión de la cuestión social a cambio de conquistar un poco de verde sin irritar a los grandes poderes del país y pan integral a un euro y medio la barra para alargar la esperanza de vida de sus votantes. La ciudadanía indignada en la calle tiende a replegarse por el invierno y es comprensible el agotamiento. Los que se empeñan en pensar por su cuenta intuyen dos cosas: que el modelo murciano es la salida política y que una combinación no retórica entre el rojo y el verde, entre el blanco y el violeta, acompañada de una forma muy distinta de entender la participación política, es lo único con capacidad real de forzar una salida justa. Las elecciones son un momento más en una larga marcha hacia la hegemonía y la madurez demostrada por muchos ciudadanos en los últimos meses hace albergar esperanzas. Que los partidos tomen nota de esa madurez y actúen en consecuencia. Y si no lo hacen, que los ciudadanos se alejen y los penalicen con su voto y con su antipatía.