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No llores por mi Argentina… No lloremos, aprendamos

La victoria de Cristina Fernandez de Kirchner en Argentina es el triunfo popular de las pol√≠ticas antineoliberales. Argentina, desde lo m√°s hondo, se ha levantado, re-nacionalizando pensiones y servicios p√ļblicos y esenciales. Argentina fue hundida, haciendo lo que la UE y Espa√Īa hacen ahora, y por ser neoliberal su gobierno y hacer el dictat del FMI, al igual que el gobierno espa√Īol hace ahora y har√° el pr√≥ximo.

Lo de Argentina ahora, les jode a neoliberales, socioliberales, la derecha y a PRISA. Argentina jode igual que Venezuela, Ecuador, Bolivia, Per√ļ, etc. Hay que conseguir el PUEBLO UNIDO para vencer al neoliberalismo y a los neoliberales que nos arrastran al corralito social.

Tal vez haya gente que no entienda esto desde nuestro pensamiento eurocentrista, pero el fenómeno argentino surgió de la revuelta popular y de los piqueteros y madres de Mayo tras el corralito. Ahora estos colectivos sociales apoyan a Cristina, por que ejecuta -al menos en parte- políticas que ellos inspiraron y han sido capaces de influir en política. También por el apoyo de la CTA y sectores de la CGT, así como de la izquierda peronista.

El proceso argentino merece respeto. Pero en Espa√Īa se nos informa muy mal sobre √©l. Sin duda no todo es perfecto, pero Latinoam√©rica esta indicando caminos, y todos los¬†fen√≥menos¬†de cambio social antineoliberal parten de fuertes movimientos sociales y reivindicativos y del concepto PUEBLO UNIDO EN LUCHA. El relato lo han construido a partir de ah√≠: primero el pueblo en su conjunto en movimiento y¬†despu√©s¬†la acci√≥n¬†pol√≠tica. Aunque ellos han tenido claro (humildemente¬†yo tambi√©n) que, para imponer¬†pol√≠ticas¬†que favorezcan a las clases populares, hay que alcanzar el poder o influir mucho sobre el.

En el estado espa√Īol es importante el aprender lo positivo de los pueblos de Latino√°merica, pues parten de nuestras mismas imposiciones neoliberales, y aplican contra ellos politicas ultraliberales de libro. Por eso, no¬†llores¬†por mi Argentina, sino apoy√°me en mi lucha.

¬ŅHay v√≠ctimas de primera y de tercera?

Cuando un grupo de generales mon√°rquicos, reaccionarios y ultra cat√≥licos, apoyados por las derechas de la CEDA, los carlistas y las escuadras fascistas de Falange Espa√Īola de las JONS dieron un golpe de estado, la Republica y el pueblo se defendieron y resistieron. ¬ŅO es que, me pregunto, se ten√≠an que dejar liquidar como corderos?

La guerra, fruto de una intentona militar fracasada, fue una consecuencia no deseada de la resistencia de los dem√≥cratas frente a los autoritarios que devinieron en totalitarios y acabaron tras la derrota de la democracia republicana y constitucional, fusilando y encarcelando injustamente a cientos de miles de hombres y mujeres. Condenados y ejecutados por “jueces‚ÄĚ militares de carrera, y siguieron siendo ejecutados y encarcelados por jueces igualmente de carrera y por oposici√≥n, tras los primeros a√Īos de martirio popular. Estos jueces y militares profesionales condenaron, encarcelaron y fusilaron hasta 1975, ojo, no olvidemos ese dato.

Acabada la dictadura en la dictablanda y luego en la transici√≥n, se obligo a las victimas al silencio y el olvido. Se les obligo a perdonar ‚Äďde hecho, la mayor√≠a lo hab√≠an hecho ya‚Äď pero sobre todo se les ningune√≥ y jam√°s se les dio ning√ļn trato de favor ni privilegio por haber sido encarceladas durante a√Īos, es decir secuestradas y metidas en zulos carcelarios contra su voluntad, o bien fusilados, es decir asesinados hasta 1975. Sus hijos, maridos, esposas, hermanas, parejas o padres no recibieron consideraci√≥n p√ļblica alguna. Nada. Nadie.

Esas v√≠ctimas siguen siendo impunemente ignoradas. El asesino de Franco sigue siendo respetado por partidos pol√≠ticos legales y pol√≠ticos en activo. Hay quien considera que en los a√Īos cincuenta, sesenta, setenta del siglo pasado hab√≠a estado de derecho en Espa√Īa y se queda tan pancho. Las oposiciones de la dictadura corrupta, enchufista y gris que sufrimos, no las cuestiona nadie. Jueces franquistas fueron tribunal de oposici√≥n de jueces ya en democracia. Generales de Franco mandaron en el Ej√©rcito hasta hace pocos a√Īos. La Oligarqu√≠a econ√≥mica, ese capitalismo rentista y especulador que las oligarqu√≠as de la banca y el ladrillo representan al pie de la letra, son las mismas oligarqu√≠as que hoy nos dominan. Las mismas familias poderosas -m√°s alg√ļn advenedizo- que han causado la crisis actual, nos siguen mandando hoy.

Esta situación se debe saber en las asambleas de 15M, pues no es posible una recuperación y regeneración democrática sin saberlo, sin tenerlo en cuenta.

Las viejas banderas republicanas que comienzan a ondear cada vez m√°s en las manifestaciones de indignados e indignadas, son la expresi√≥n del periodo m√°s limpio, participativo y culturalmente avanzado que ha habido en la historia pol√≠tica del estado espa√Īol.

La Constituci√≥n de la II Rep√ļblica, una de las primeras constituciones sociales del mundo.

Mientras, las víctimas del terror franquista siguen mudas, primero a culatazos, después a ostias y ahora con indiferencia y olvido. Nunca debe haber victimas por imposiciones políticas, negando los derechos del otro. Todas las victimas ni son iguales ni tienen las mismas motivaciones. Un verdugo, un torturador, un alto cargo de una dictadura criminal, por favor, no es una víctima.

La paz, la libertad y la justicia, con respeto a todas y todos es lo mejor. Pero nunca hay paz, sin justicia y nunca hay justicia sin libertad.

Que no nos roben la historia, que no nos roben la posibilidad de construir un mundo nuevo. Pero sepan las asambleas, los grupos de trabajo y las y los manifestantes del 15M, que una bandera tricolor en una manifestaci√≥n es un acto de dignidad, reparaci√≥n y de exaltaci√≥n de la libertad. Es un sue√Īo de un mundo mejor. Es el s√≠mbolo no de la izquierda, sino de un pueblo. Es una bandera popular que alzaron liberales de la √©poca, socialistas, comunistas, obreros, mujeres que consiguieron el voto por primera vez y las clases populares que so√Īaron y que cientos de miles de ellas y ellos acabaron siendo secuestrados, asesinados, golpeados, insultados y ahora ninguneados y ninguneadas.

El 15 de Octubre un paso m√°s, un nuevo reto contra el corralito social

El 15 de Octubre ha sido un √©xito, primero porque el empe√Īo de DRY -y es de justicia se√Īalarlo- en articular una respuesta global ha dado resultado. Ha sido una acci√≥n mundial.

En el estado espa√Īol ha sido adem√°s una acci√≥n de masas, de grandes conjuntos de ciudadanas y ciudadanos en las calles de ochenta ciudades, lo que arroja cifras millonarias de participantes. Tanta participaci√≥n que los medios corporativos de ‚Äúinformaci√≥n‚ÄĚ y las empresas period√≠sticas no se atreven a dar cifras.

El √©xito ha sido garantizado por la confluencia del 15M en el que todas y todos participamos. Ha confluido con DRY, con numerosas fuerzas sociales y ciudadanas, con ATTAC, con nuevas formas transversales y socio-pol√≠ticas como las Mesas Ciudadanas de Convergencia, sindicatos de clase no mayoritarios, la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, y movimientos estudiantiles y juveniles, as√≠ como bases sindicales de los grandes sindicatos, y en especial de sectores de trabajadores en lucha por la defensa de los servicios p√ļblicos, junto a miles de personas an√≥nimas indignadas y hartas.

El buen desarrollo y participaci√≥n en la acci√≥n ha sido igual al desprestigio de la pol√≠tica convencional y de sus profesionales. El rechazo y odio popular a la banca, merecid√≠simo y ganado a pulso, indica que los pueblos del Reino de Espa√Īa no est√°n dispuestos a tolerar la salida a la crisis que la alianza de las oligarqu√≠as pol√≠ticas y bancarias est√°n propiciando.

Cierto que no todas y todos los políticos de este estado forman parte de estas oligarquías, pues aclaro que en ellas solo meto a los que tienen poder real, y gracias a una ley electoral fraudulenta se turnan en el gobierno.

Ahora la reflexi√≥n, creo, no debe ser aquello del √©xito, sino sobre cual ser√° la pr√≥xima, pues los oligarcas -en especial el poder financiero- seguir√°n golpe√°ndonos y obligando a ejecutar pol√≠ticas que ellos imponen, consistentes en hacernos pagar la crisis a base de impuestos indirectos, paro, recortes en los servicios p√ļblicos, abaratamiento de los despidos, laminaci√≥n de los sindicatos, precarizaci√≥n del empleo y privatizaci√≥n de todo en lo que ellos quieran comprar y puedan obtener beneficios. El corralito social est√° servido.

Tras esta lucha, el PP habr√° tomado nota ‚Äďpues pronto gobernar√°-, y ahora toca criminalizar, hacer campa√Īas de intoxicaci√≥n masiva, desprestigiar y luego reprimir. Por eso hemos de articularnos mejor y prepararnos para una dura resistencia.

En mi modesta opini√≥n, es imprescindible establecer una amplia y participativa RED DE CONVERGENCIA SOCIAL para buscar aumentar las alianzas, fuerzas y sectores en lucha, para una acci√≥n conjunta y com√ļn socio-pol√≠tica. S√© que esto es dif√≠cil, pero no nos queda otra, y si no de aqu√≠ a veinte meses hablamos. Pero de forma nueva, con ojos nuevos, con los ojos del 15M, del 15O, de las cientos de miles de personas j√≥venes que, sin experiencia y por tanto sin lastres, se han incorporado a la lucha y nos han ense√Īado tanto.

Tambi√©n puede favorecernos el panorama internacional. Esto tal vez es muy complejo para un reducido art√≠culo, pero lo que est√° agudizando la crisis es el choque que est√° dando lugar a un nuevo sistema-mundo, que dir√≠a Wallerstein, y que debe ser tenido en cuenta. La crisis de la Uni√≥n Europea se va a agudizar, la pobreza aparecer√° con mucha potencia en Europa, en los EE.UU y la guerra econ√≥mica y comercial entre los emergentes y los decadentes ‚Äďnuestros estados occidentales- se recrudecer√°. Esto obliga a que nosotros los pueblos de Europa, no caigamos en este fuego cruzado y por tanto busquemos alianzas intercontinentales y continentales entra los pueblos del planeta, organizaciones populares y laborales e instancias antineoliberales del mundo.

Titánico esfuerzo. Cierto. Pero a nosotras las desahuciadas, los parados, las excluidas, los trabajadores precarios o inseguros, las y los estudiantes sin futuro, los autónomos arruinados, las jubiladas, los pobres, las y los funcionarios que pronto serán despedidos, a nosotras nadie jamás nos regaló nada.

Termino. En Europa, y en el estado espa√Īol en particular, se nos est√° imponiendo un plan tipo del FMI, una terapia de shock, de las magn√≠ficamente descritas por Noemi Klein. Se nos est√° haciendo lo mismo que a Argentina hace doce a√Īos. Se nos est√° liquidando lo que de civilizaci√≥n europea queda; es decir, el estado social ¬ŅCu√°l ser√° nuestra respuesta? ¬ŅSeremos capaces de reaccionar como los pueblos latinoamericanos y recientemente los del norte de √Āfrica? Aqu√≠ la dictadura existe ya y es la de los mercados.

Con las cosas de comer, no se juega.

Tenemos veinte billones de razones para salir a la calle el 15 de Octubre

Seg√ļn cifras oficiales, en el mundo, desde que estall√≥ la crisis financiera que provocaron las hipotecas basura ‚Äď entre otros asuntos- se han gastado los estados y los organismos p√ļblicos econ√≥micos no menos de veinte billones de d√≥lares en rescatar y recapitalizar bancos e instituciones financieras, en su inmensa mayor√≠a privadas.

Solo en Europa, Durao Barroso, reconoce 4¬ī5 Billones de Euros. Se supone que m√°s, pues en muchos lugares como Espa√Īa, se han utilizado formulas disimuladas de recapitalizaci√≥n, mediante supuestos pr√©stamos del FROB , exenciones fiscales etc. etc.

Lo cierto es que se ha gastado much√≠simo m√°s en apoyar la banca privada en el mundo en general, pero de forma muy especial en el llamado primer mundo, en las potencias centrales, que en los objetivos del milenio, los de 2015, seg√ļn el programa aprobado por las Naciones Unidas, para acabar con el hambre en el mundo. Pero es que la rid√≠culamente definida como comunidad internacional, es decir las potencias centrales, est√°n liquidando a pasos agigantados los estados del bienestar y empobreciendo a sus poblaciones, que asisten tan atemorizadas como despistadas y manipuladas al cambio de un sistema-mundo que se les escapa. La reacci√≥n en Europa, es asirse a la soga conservadora, reaccionaria, derechista y a√ļn m√°s neoliberal que al inicio de la crisis de 2007, la misma soga que les asfixiar√°.

En el reino de Espa√Īa, los bancos como hemos escrito han recibido capital p√ļblico. Las Cajas de Ahorros en ser√≠as dificultades por apoyar, como todo el mundo con algo de esp√≠ritu de lucro, la burbuja inmobiliaria, fomentada por los gobiernos Aznar y no corregida, ni evitada por los gobiernos Zapatero, han sido privatizadas por la gran coalici√≥n de facto, para temas importantes del PSOE y el PP.
Las Cajas bancarizadas, en algunos casos como Bankia, son ya aut√©nticos bancos privados, pues cotizan en bolsa. En lugar de crear un sistema financiero p√ļblico y retener para el estado y el bien com√ļn, Cajas nacionalizadas estas han sido o est√°n siendo recapitalizadas y vendidas a posteriori. Los gur√ļs neoliberales de la econom√≠a espa√Īola que viven de fundaciones pagadas por bancos privados, est√°n contra la banca p√ļblica, el PP est√° contra la banca p√ļblica, Rubalcaba est√° contra la banca p√ļblica. Los pueblos de Espa√Īa, las Pymes, la econom√≠a social, las familias necesitan la banca p√ļblica, pero a las clases populares nadie las rescata, es m√°s financian ellas las recapitalizaciones bancarias. Por eso hay que salir con fuerza a las calles el d√≠a 15 de Octubre.

Nadie nos regala nada a las clases populares y trabajadoras. Por eso estamos reconstruyendo nuestros instrumentos de lucha de lucha y dotándonos de nuevos. La ciudadanía precaria y/o machacada sale en protesta. El sujeto colectivo camina hacía su empoderamiento, pero se nos pondrán obstáculos y fuertes, por eso en la lucha debemos forjar alianzas de resistencia y resortes de las clases subalternas, de los de abajo, los sin futuro para buscar nosotros y nosotras nuestro futuro, que en mi opinión no pasa por apoyar opciones neoliberales ya fracasadas.

El día 15 de Octubre, debemos tomar moral, saber que no estamos solas y solos y seguir reivindicando, más y mejor democracia. Soberanía popular. Poder popular. Fuerza y resistencia de las clases subalternas, de los pueblos, frente a los explotadores, chupones, especuladores, banqueros, ricos y gobernantes a su servicio, en el mundo, en Europa, en nuestro estado, región o ciudad.

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Diosdado Toledano
Rebelión

Nos encontramos al final de un ciclo pol√≠tico y econ√≥mico: lo antiguo se est√° desmoronando pero lo nuevo no acaba de imponerse. Los intereses que soportan al viejo orden son a√ļn poderosos: los gobiernos, los partidos mayoritarios, las instituciones europeas, los medios de comunicaci√≥n y el discurso cultural dominante siguen en sus manos. El neoliberalismo no es una especie de feudalismo con unos cuantos oligarcas en su c√ļspide. El futuro de una parte de las clases medias, incluso tambi√©n de las clases populares, sigue dependiendo de la revaloraci√≥n de sus ahorros en los mercados financieros. Esta luna de miel entre renta financiera y clases subalternas complica la oposici√≥n al neoliberalismo a√ļn cuando el n√ļmero de sus perdedores vaya en aumento cada d√≠a. Cualquier salida justa a la actual situaci√≥n pasa por romper con √©l, el principal responsable de la situaci√≥n social y econ√≥mica creada desde Maastricht, pasa por colocar al trabajo y la creatividad humana, un trabajo digno social- y ambientalmente razonable, en el centro de la agenda pol√≠tica. Los Estados, que han venido debilitando su poder recaudador durante treina a√Īos a favor de los ricos, se han quedado sin margen de maniobra fiscal. Tienen que acudir a los mercados financieros para pagar los sistemas de bienestar a los que les comprometen sus constituciones. Los impuestos directos son formas de redistribuci√≥n de arriba abajo. Pero los mercados financieros son formas de redistribuci√≥n de abajo a arriba, pues el grueso de la ciudadan√≠a tiene que pagar con sus impuestos el servicio de la deuda, servicio que va a parar a los bolsillos de los propietarios √ļltimos de la deuda: la alta buguers√≠a del planeta y en menor medida tambi√©n las clases medias y populares a trav√©s de los inversores institucionales. La alianza entre clases populares y finanzas es m√°s s√≥lida en en los pa√≠ses anglosajones cuyos gobiernos neoliberales liquidaron hace d√©cadas los sistemas p√ļblicos y hoy se niegan a regular los mercados financieros porque devaluar√≠a los ahorros de muchos de sus ciudadanos. Esta alianza es cada vez m√°s d√©bil en la Europa continental, una situaci√≥n que tambi√©n explica el bloqueo del proyecto europeo ¬Ņqu√© escenarios se le abre a las fuerzas antineoliberales?
Respuesta pol√≠tica: hay que hacer converger las tres fuentes de poder que coexisten en una sociedad capitalista desarrollada para forzar una salida justa al neoliberalismo: los movimientos de los ciudadanos en la calle m√°s o menos organizados, el poder institucional y el poder del trabajo organizado. Cada uno de ellos maneja lenguajes diferentes, sus tradiciones y fuentes de inspiraci√≥n son distintas, sus procedimientos de lucha tambi√©n, sus desencuentros a√ļn profundos. Pero no hay posibilidad ninguna de forzar esta salida si los tres no se unen en alg√ļn momento, si no se encuentran unas determinadas formas, un determinado lenguaje para que as√≠ sea. Es el modelo de convergencia que se est√° ensayando en Murcia donde los movimientos sociales y los partidos pol√≠ticos de la izquierda alternativa, inclu√≠das las bases de Equo ‚Äďa pesar, por cierto, de su direcci√≥n estatal- van a presentar una lista unitaria al Senado encabezada por Jos√© Coy, un conocido luchador contra los desahucios. Algunos sectores pol√≠ticos, algunas mentalidades sectarias, algunas ideas herederas de una √©poca que se acaba intentan frenar, ensuciar o bloquear esta salida. Hay que aislarlos con argumentos, con buenas maneras, con capacidad de persuaci√≥n y perseverancia. Las Mesas Ciudadanas de Convergencia est√°n en esta tarea: la extensi√≥n del modelo murciano al conjunto del Estado, al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de buena voluntad.

Respuesta social y respuesta econ√≥mica: hay que hacer converger a los profesionales urbanos, a las clases populares que est√°n sufriendo el principal azote de la crisis y, dentro de ellas, a los aut√≥nomos que representan m√°s del 20% de la poblaci√≥n activa del pa√≠s. Tambi√©n a aquella parte de los empresarios con capacidad de generar valores de uso social y ambientalmente razonables. Un proyecto de reconversi√≥n social y ambiental basado en un programa de financiaci√≥n p√ļblica, en una expansi√≥n de los mercados internos v√≠a aumentos salariales y una desmundializaci√≥n parcial de la econom√≠a espa√Īola podr√≠a conformar un bloque social s√≥lido alrededor de un ‚ÄúNew Deal rojiverde‚ÄĚ. Su aplicaci√≥n inaugurar√≠a una din√°mica de empoderamiento del trabajo frente al capital, permitir√≠a elevar la autodeteminaci√≥n pol√≠tica y econ√≥mica de la ciudadan√≠a y poner en marcha una nueva forma de producir, de consumir, una nueva forma de movilidad, un nuevo dise√Īo urbano, una nueva forma de vida. Abrir√≠a el camino para metas pol√≠ticamente m√°s ambiciosas y permitir√≠a involucrar a las clases populares en un proceso de reconversi√≥n ambiental pues este les dar√≠a trabajo y recursos materiales para subsistir, para encontrar un lugar digno en la sociedad de la que forman parte.

El New Deal rojiverde s√≥lo se podr√° imponer por medio de un acercamiento entre el rojo (cuesti√≥n social y laboral), el verde (cuesti√≥n ambiental), entre el blanco, que es el color de la paz, y el violeta. La cuesti√≥n social no consiste en incorporar algunas frases de contenido rojo en las proclamas electorales. Consiste en hacer una propuesta coherente en el que las clases mayoritarias, que son las principales v√≠ctimas del neoliberalismo, sean ganadoras netas de la acci√≥n gubernamental. La cuesti√≥n de la paz no consiste en apoyar unas guerras s√≠ y no otras, sino en romper con el uso de la coerci√≥n militar como forma de soluci√≥n de cualquier conflicto, de romper con la OTAN incluido su falso discurso humanitario. El violeta no consiste s√≥lo en hacer gestos para construir una paridad simb√≥lica, sino en atacar los mecanismos que la destruyen: el desempleo femenino, la organizaci√≥n autocr√°tica del trabajo, el reparto desigual de las tareas dom√©sticas etc. En el Estado Espa√Īol requiere, adem√°s, de un encaje nacional de ra√≠z solidaria y redistributiva basado en el reconocimiento de la pluralidad nacional del Estado. En Europa requiere de la puesta en marcha de un espacio redistributivo continental que le deje un respiro al sur para generar empleo, para iniciar su reconversi√≥n energ√©tica, para producir y no s√≥lo para consumir los productos del norte. La √ļnica forma de reunir el poder suficiente para este proyecto es la creaci√≥n -multilateral, que no unilateral- de un marco en el que se de un goteo de acercamientos entre grupos, partidos, sensibilidades y corrientes desgajadas del sectarismo y de los partidos comprometidos con el neoliberalismo: una especie de Frente Amplio. Su primera semilla se plant√≥ en Murcia a pesar del poco tiempo que hab√≠a para hacerlo. El reto es incorporar a este espacio el trabajo organizado pues sin los productores organizados, s√≥lo con consumidores m√°s o menos responsables, es imposible construir un nuevo orden social y ambiental.

Hoy, el principal peligro para un New Deal rojiverde es el desmarque de una parte de los profesionales urbanos, el peligro de que abandonen su compromiso social y pacifista de anta√Īo, de que busquen salidas individuales como clase, se aproximen al discurso de la hipercompetitividad, de la pol√≠tica exterior que ha generado este como ha sucedido ya en varias ocasiones. Es el intento de construir un polo verde que deje fuera a las clases populares, a los principales perdedores de la crisis, un polo de guerras humanitarias alineadas con la OTAN: el ‚ÄúGreen New Deal‚ÄĚ que los verdes europeos intentan desembarcar en Espa√Īa. Ret√≥rica electoral a parte: su objetivo son los profesionales con una renta per c√°pita y un capital cultural mucho menos amenazados por la crisis, gente educada que viaja mucho en avi√≥n pero que ha expulsado a los barrios pobres y a las clases trabajadoras de su horizonte pol√≠tico y visual, que se ha desentendido de los territorios sin recursos. Busca arrancarle un poco de verde al neoliberalismo, tiene un fuerte componente neocompetitivo, esquiva el problema de la explotaci√≥n laboral y no se entusiasma precisamente con la redistribuci√≥n y el sector p√ļblico, excepto cuando se trata de subvencionar proyectos de contenido ambiental. Muchos profesionales siguen comprometidos con las clases subalternas: sin √©l ser√° imposible derrotar al neoliberalismo. Pero el Green New Deal empuja a muchos de ellos fuera de este compromiso debilitando a los oponentes de aquel. Antepone los elementos culturales e identitarios a la cuesti√≥n social pues no tiene margen de clase para fundir ambos extremos. Es un proyecto de pan integral para habitantes de chalets con mucho verde, de bellos lofts ubicados en las almendras de las capitales: nada que objetar. El problema es que es un pan a euro y medio la barra inasquible para las mayor√≠as. Estas, abandonadas a una lucha neodarwinista en unos barrios perif√©ricos con recursos cada vez m√°s escasos, son arrojadas a los brazos del populismo de derechas, al enfrentamiento identitario y a una visceral animadversi√≥n al verde puro por su flagrante insolidaridad de clase. Su capacidad de generar mayor√≠as significativas en Espa√Īa es escasa debido a la composici√≥n empresarial y laboral del pa√≠s que poco o nada tiene que ver con el suroeste alem√°n o con la Isla de Francia. Su horizonte se reduce entonces a convertirse en bisagra entre fuerzas pol√≠ticas fieles al neoliberalismo, a limpiarle un poco la cara con verde menta procurando no irritarle demasiado los ojos.

¬ŅSomos conscientes de esta encrucijada? Algunos partidos empiezan a tomar nota despu√©s de haber contribuido muy poco en el pasado a impulsar el modelo murciano. Otros operan en el sentido contrario: supresi√≥n de la cuesti√≥n social a cambio de conquistar un poco de verde sin irritar a los grandes poderes del pa√≠s y pan integral a un euro y medio la barra para alargar la esperanza de vida de sus votantes. La ciudadan√≠a indignada en la calle tiende a replegarse por el invierno y es comprensible el agotamiento. Los que se empe√Īan en pensar por su cuenta intuyen dos cosas: que el modelo murciano es la salida pol√≠tica y que una combinaci√≥n no ret√≥rica entre el rojo y el verde, entre el blanco y el violeta, acompa√Īada de una forma muy distinta de entender la participaci√≥n pol√≠tica, es lo √ļnico con capacidad real de forzar una salida justa. Las elecciones son un momento m√°s en una larga marcha hacia la hegemon√≠a y la madurez demostrada por muchos ciudadanos en los √ļltimos meses hace albergar esperanzas. Que los partidos tomen nota de esa madurez y act√ļen en consecuencia. Y si no lo hacen, que los ciudadanos se alejen y los penalicen con su voto y con su antipat√≠a.