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Los neoliberales son unos chorizos

No nos podemos quedar las y los activistas sociales perplejos. No podemos estar calladitos contemplando el pin pan pum de las bolsas y el juego del Pal√© de los mercados, mientras hunden en la miseria al pueblo griego, y anuncian que italianos y ciudadan√≠a del estado espa√Īol vamos detr√°s.

Esto es el resultado de la aplicaci√≥n de libro de pol√≠ticas ultra liberales y ultra conservadoras. Los neoliberales, hegem√≥nicos en la direcci√≥n del PSOE, base ideol√≥gica de la del PP y decisorios en la banca privada, creadores de pensamiento √ļnico en todos los medios de comunicaci√≥n convencionales -tanto p√ļblicos como privados-, nos est√°n robando la cartera a nuestra vista y nosotras callamos.

Las y los neoliberales han fomentado e impuesto la desrregulaci√≥n financiera, laboral y han convertido el estado del bienestar en un p√°lido reflejo de lo que fu√© hace diez o quince a√Īos.

Precisamente las privatizaciones, las rebajas de impuestos, la legalizaci√≥n de figuras impositivas -antes delincuenciales- y el poder desmedido de la banca privada en el Reino de Espa√Īa, son los que nos han situado en este panorama.

La socialdemocracia sin ideas ni credibilidad y complice hasta las cachas del neoliberalismo. El PP chulo y ultraderechista, pero con un lenguaje que se entiende en los barrios y difundiendo valores muy conservadores, pero de seguridad, se apresta a acabar de exprimir a las victimas de la crisis comenzando por sus votantes, en beneficio del negocio privado y los poderosos.

La Izquierda, fragmentada y con posturas incomprensibles de quienes, por encima de defender conjuntamente en alianzas m√°s grandes de las clases populares, se “quieren medir”; o con aparatos muy satisfechos por subir en las encuestas un pirrico 3% y sacar un grupito de diputados, tiene el deber de ser m√°s generosa y de imbricarse en los movimientos¬†sociales¬†y populares.

El 15M, haciendo ciertamente muchas cosas y habiendo logrado que la percepción y la ética política cambien en este estado -lo que no es poco- pero con necesidad de asentarse, debatir y acumular más experiencia y sobre todo salvaguardar su autonomía. Es una respuesta tan importante como plural y contiene en si mismo la nueva fuerza social, democrática, regeneradora y de cambio real, que necesitamos las clases populares, pobres y las excluidas. Pero no debe despreciar la importancia del voto a pesar de todo.

Todo esto marca un sombrio panorama económico, social y político, pero a la vez esperanzador. Pues ante la necesaria catarsis de la Izquierda, es imprescindible responder y organizarse, hayan o no elecciones. El problema de los movimientos sociales, las izquierdas transformadoras y el movimiento obrero y popular ahora es consolidarse, acumular fuerzas y poder articular una gran respuesta a traves de la convergencia ciudadana en la calle y coordinarse a nivel europeo e internacional.

No nos quedaremos cruzados de brazos. Tampoco seremos juguete de nadie, de ning√ļn aparato y menos de los que desde el socioliberalismo son responsables de la pujanza de la derecha y de la dictadura de la banca espa√Īola.

En estos momentos en que se les caen los palos del sombrajo a los socioliberales, neoliberales, especuladores y banqueros es hora de gritar m√°s fuerte que nunca SOCIALISMO O BARBARIE.

O creamos ya la banca p√ļblica, hacemos volver al sector p√ļblico todos los sectores¬†estrat√©gicos¬†privatizados, controlamos el poder finaciero y se impone un¬†sistema¬†fiscal justo, redistributivo y eficiente, que controle el fraude, o nos vamos a pique.

Vamos a ser en pocos meses a√ļn mucho m√°s pobres que ahora. As√≠ pues, manos a la obra ya y rescatemos las movilizaciones ya previstas del 25 de Septiembre y del 15 de Octubre para volver a demostrar nuestra fuerza, pero¬†sobre¬†todo nuestra voluntad, pues gobierne quien gobierne gracias a una ley tramposa, nosotras seguiremos y lograremos tener raz√≥n, en el √ļnico espacio que nos queda, la calle, los centros de trabajo, las colas del paro o las aulas.

La hora de las decisiones o que se vayan todos

Lo m√°s dif√≠cil es optar, decidirse, mancharse como dir√≠a el poeta Celaya y cantara el gran Paco Ib√°√Īez.

Hemos sido capaces, entre todas las personas hartas, de lanzar, convocar desde la red y las redes movilizaciones, reivindicaciones sociales y políticas, así como crear y/o difundir un discurso colectivo, critico y alternativo. Tras cinco meses de lucha, ni el verano ha podido con nuestra expresión callejera ni nuestra presencia social.

Pero tras haber logrado el gran triunfo de que la política en este estado comience otra vez a tener color, y sobre todo a entenderse de otra forma, las nubes de tormenta del tardo-verano, aparecen en el horizonte.

Reflexiono -y a lo mejor estoy equivocado- pero permitidme decir que, como muchas y muchos advertimos, el mes de Septiembre ser√≠a catastr√≥fico. Ahora podemos seguir advirtiendo, a√ļn a riesgo de equivocarme:

Primero, no hay que perder ni la esperanza, ni caer en el derrotismo. Podemos y debemos seguir. Tenemos muchos retos por delante, como la lucha por el refer√©ndum constitucional, para luego tratar de que el pueblo rechace la constitucionalizaci√≥n del neoliberalismo. Junto a esto, la batalla frente a los recortes sociales y la ofensiva contra lo p√ļblico que esconde la opci√≥n derechista de favorecer el negocio privado a costa de los derechos ciudadanos, que los socioliberales no solo aceptan, sino que agobiados en su defensa de la banca privada del reino de Espa√Īa, impulsan.

Segundo, la justa reclamaci√≥n de una verdadera reforma del sistema fiscal espa√Īol, haci√©ndolo progresivo y justo. Sin olvidar la reivindicaci√≥n de un sistema financiero p√ļblico y la nacionalizaci√≥n de las Cajas de Ahorros.

Cada vez el panorama es peor para las clases populares y el empobrecimiento y riesgo de exclusi√≥n aumenta sin cesar. Por lo que afirmar√© algo muy importante que a veces se olvida, y es que de la seriedad de nuestras luchas, su contundencia y tambi√©n su √©xito, depende el bienestar de muchas familias y muchas personas. Luego no estamos jugando, esto no es un juego de “haber quien es m√°s radical y quien tiene raz√≥n”, sino de quien est√° dispuesto a escuchar, pensar y mover, pero de forma que sea entendido, aceptado y apoyado.

El éxito de nuestras movilizaciones depende del grado de seguimiento y fuerza que seamos capaces de demostrar, frente a los poderosos y frente a los neoliberales.

En tercer lugar, no olvidemos el 20N y tampoco juguemos con esto. La b√ļsqueda de convergencias y de coordinaciones serias y efectivas, a la par que participativas e inclusivas, es fundamental. Por tanto, como esto es muy serio, ni tics de aparatos y aparatillos, ni sectarismos tan infantiles como in√ļtiles nos pueden frenar. Esto no es una cuesti√≥n de listas electorales sino que, frente a un PP rampante, de extrema derecha, privatizador y chulesco ante el que el PSOE no va a poder decir ni m√ļ durante a√Īos, pues los callaran; surja una autentica opci√≥n social, democr√°tica y regeneracionista que pueda hacer frente al PP con propuestas y alternativas no neoliberales, hablando claro, antineoliberales.

Pero cuidado, esto no es una opci√≥n pol√≠tica partidista: es una imperiosa necesidad de las clases populares y trabajadoras que contemplan como todo su entramado de bienestar se desmorona, y su futuro y el de sus hijos es ser precarios, semi-esclavos o receptores de la caridad p√ļblica y/o el colch√≥n familiar para sobrevivir, con el agravante de los ataques constantes al sistema p√ļblico de pensiones.

Sé que es difícil ilusionar con estas palabras pero no hay más remedio que, sabiendo cual es la situación, tomar las riendas en nuestras manos y seguir adelante.

Hay experiencias que se√Īalan que en situaciones de crisis lo que ha triunfado es el fascismo. Frente al Fascismo surgieron los Frentes Populares, y estos finalmente en 1945 derrotaron a los fascismos excepto en Espa√Īa y Portugal. Es decir, se puede y debe triunfar.

No hay que resignarse a que un partido berlusconiano de se√Īoritas y se√Īoritos nos gobierne, entre otras cosas porque desde las actuales instancias de poder con las renuncias del Gobierno, se les ha puesto en bandeja. No se puede permitir tampoco una gran alianza neoliberal, similar a la que se ha dado en el reformazo¬†expr√©s¬†de la Constituci√≥n, con la excusa de la salvaci√≥n nacional.¬†Espa√Īolista y ultra liberal, claro.

Confío en que sabremos avanzar, sino siempre queda la opción de emigrar o la de sufrir. No podemos consentir que las clases populares sigamos subvencionando la crisis capitalista. Hay que defender una nueva forma de construir la economía y la política, y que ésta sea por y para las personas.

El neoliberalismo es la historia de un gran fracaso y las y los que impulsan medidas neoliberales de contenci√≥n, de austeridad, de repliegue del bienestar -y por tanto destructores de empleo- son unos fracasados. Por tanto, como ya han demostrado de lo que son capaces, tal y como afirma el socialista de izquierdas franc√©s Melench√≥n: ‚ÄúQUE SE VAYAN TODOS‚ÄĚ.

Carta abierta a las parlamentarias y parlamentarios. Comunicado de las Mesas Ciudadanas

Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.

A los se√Īores y se√Īoras diputadas y senadoras

Se√Īores y se√Īoras:

Ustedes representan la soberan√≠a popular. Y el pueblo soberano no son ‚Äúlos mercados‚ÄĚ, no son los bancos, por muy poderosos que √©stos sean en el reino de Espa√Īa, sino sus ciudadanos y ciudadanas.

La soberanía popular, cuya representación legalmente ustedes ostentan, debe legitimar mediante las urnas las decisiones que condicionan el futuro de millones de ciudadanas y ciudadanos. Ustedes tienen una representación legal, pero no un cheque en blanco para hacer su voluntad, máxime cuando se trata, como bien sabemos todos, de una imposición externa por parte de un tecnócrata al servicio de la banca privada europea, como lo es el presidente del Banco Central Europeo, y de los mandatarios conservadores centroeuropeos. Además Vds. carecen de un mandato para reformar la Constitución dado que en ninguno de sus programas políticos figurara esta reforma, por lo que carecen además de legitimidad para llevarla a cabo sin consultar al pueblo.

¬ŅNo se han planteado lo curioso del hecho de que el Presidente de la Rep√ļblica Francesa, entre otros, consiga imponer su voluntad en nuestro pa√≠s y sin embargo no se la pueda imponer a su propia Asamblea Nacional? Quiz√° porque all√≠ las izquierdas, incluidos los socialdem√≥cratas del PSF, se opongan a ello y defiendan al pueblo franc√©s y a la Rep√ļblica.

El mismo respeto por el pueblo franc√©s que se tiene en la Rep√ļblica vecina les exigimos a ustedes. Pero sobre todo les pedimos el coraje de enfrentarse a la dictadura de los mercados. Es clamorosamente rid√≠culo y nefasto realizar una reforma constitucional argumentando que ‚Äúesto tranquiliza a los mercados‚ÄĚ, como afirm√≥ la se√Īora Salgado. El lunes 5 de septiembre ha quedado claro que su reforma a los mercados les importa una higa, como dir√≠a el ilustre diputado Don Indalecio Prieto, en la etapa cumbre del parlamentarismo espa√Īol, cuando a√ļn era posible tener criterio.

Ustedes han roto el consenso social de 1978, al introducir de forma burda la ideolog√≠a conservadora neoliberal en el texto constitucional. Ustedes est√°n propiciando una p√©rdida de soberan√≠a que pagaremos muy caro, puesto que el problema no es el endeudamiento (√©ste se puede mantener o no, eventualmente, seg√ļn la necesidad o voluntad soberana del reino de Espa√Īa y sus gobernantes o representantes), sino la limitaci√≥n constitucional del mismo. El problema es que ustedes introducen un concepto pol√≠tico-econ√≥mico, por cierto ya fracasado estrepitosamente, que facilita todos los recortes sociales, laborales y de servicios que ya se est√°n produciendo, tanto en el Estado como en las Comunidades Aut√≥nomas.

Si en el Senado no son capaces, como c√°mara de segunda lectura, de vislumbrar la fuerte resistencia social y c√≠vica a la reforma, frenando en consecuencia esta grave y err√≥nea decisi√≥n, al menos apoyen, se√Īor√≠as, una consulta popular vinculante en forma de refer√©ndum.

La ciudadan√≠a debe ser escuchada por el Parlamento. Trabajen ustedes por tranquilizar a los pueblos del estado espa√Īol y no solo a los mercados.

Las v√≠ctimas del terrorismo financiero y especulador, que somos las paradas, pensionistas, aut√≥nomos, peque√Īos empresarios, j√≥venes precarios o en paro y millones de personas en riesgo de exclusi√≥n social, somos quienes estamos pagando la crisis y subvencionando a la banca y a los poderosos. Esta situaci√≥n ya no puede ni debe continuar.

El día 6 de Septiembre el pueblo trabajador, la gente demócrata y amante de la justicia a la calle

El d√≠a 6, todas y todos a la calle. El d√≠a 6 de Septiembre, d√≠a de la unidad en defensa de lo social y p√ļblico, los derechos laborales, sindicales y por el refer√©ndum constitucional. No a esta reforma de la “mercadocracia”.

El dia 6 una amplia Plataforma Social, entre las que se encuentran diversas organizaciones sociales y sindicales, nos han convocado a la calle en Madrid en una gran manifestaci√≥n contra la inclusi√≥n del neoliberalismo y la ideolog√≠a econ√≥mica m√°s cl√°sica y ultraliberal en la Constituci√≥n espa√Īola de 1978.

Ese d√≠a todas y todos los trabajadores, paradas, pensionistas, profesionales y gentes del pueblo, patriotas y defensores de los derechos sociales, la democracia y la independencia del estado espa√Īol, debemos caminar juntos frente a la dictadura de los mercados, la imposici√≥n de Alemania y Francia (que por cierto, gracias a la izquierda francesa -socialdem√≥cratas del PSF incluidos- no puede modificar lo que nos impone su presidente a nosotras); as√≠ como el mandato de la banca, el banco central europeo y las derechas europeas incluido el PP, con el decidid√≠simo apoyo del Gobierno de Espa√Īa y el partido que lo sustenta.

Ese d√≠a, el 6 de Septiembre, debemos caminar juntos y con decisi√≥n, asamble√≠stas de barrios y ciudades, personas de DRY, los movimientos sociales, ATTAC, las Mesas Ciudadanas de Convergencia, Ecologistas, ciudadanas y ciudadanos dem√≥cratas, sindicalistas y militantes sociales, sindicales y pol√≠ticos. Juntos y con respeto, frente a un adversario com√ļn: los mercados y quienes ante ellos ceden y reforman nuestra Constituci√≥n sin consultarnos.

No estamos en la calle para defender el endeudamiento, menos el privado. El endeudamiento se dar√° o no, seg√ļn soberanamente el pueblo y sus representantes decidan o no. Estamos defendiendo la soberan√≠a popular, la no injerencia de los poderosos en la pol√≠tica econ√≥mica y social y el bienestar.

El bienestar de las personas y su derecho a una educaci√≥n, salud, pensiones, servicios e infraestructuras p√ļblicos y de calidad. Contra el empobrecimiento y el incremento del paro, que las pol√≠ticas neoliberales que desde el actual gobierno de Espa√Īa, pero tambi√©n desde los gobiernos del PP y CiU, se est√°n impulsando e imponiendo en detrimento de las clases populares.

Es cierto que vamos a peor. Las victimas de la crisis, que somos todas los no poseedores, vamos a sufrir mucho para pagar de nuestros bolsillos y a nuestra costa SU CRISIS.

Por eso, el día 6 hay que estar en la calle y advertir que no estamos dispuestas a consentir que nos sigan apretando el cuello. Pero también para frenar a la derecha y advertirle al PP que no somos un pueblo de corderos, sino de leones. Para llenar de esperanza a las paradas y parados desesperados de nuestros barrios. Para en la acción, demostrarnos todas y todos que podemos hacer cosas juntos.

Esta manifestación no la convocan sólo CC.OO. y UGT, que afortunadamente están donde corresponde. La convocamos junto con ellos la Intersindical, USO, Socialismo21 o las MMC, entre otros y otras agrupaciones y movimientos. Por eso os pedimos que acudáis, que sepamos todas y todos estar a la altura de las circunstancias y que el movimiento obrero y sindical, el movimiento ciudadano, y los y las indignadas, juntos digamos basta ya, queremos referéndum y estamos dispuestos a ir a una huelga general. Muchos de los convocantes somos gentes de las asambleas, del 15M y de los que llevamos ya más de cinco meses en las calles luchando contra la dictadura de bancos y mercados, pues no somos marionetas en su nombre.

Esto debe ser el inicio de una lucha reivindicativa conjunta por lo que, de la misma forma que nos hemos empe√Īado en buscar la unidad en la movilizaci√≥n muchas de nosotras, exigimos lealtad, humildad, hermandad y coherencia a todas las organizaciones convocantes. S√© que vamos a despertar una gran esperanza en nuestras fuerzas y en el futuro.

El neoliberalismo se cuela en la Constitución de 1978

Hasta ahora, en una Constituci√≥n solo se contemplaban principios generales de convivencia y armon√≠a. Declaraciones de intenciones y descripciones de aspiraciones y voluntades pol√≠ticas, as√≠ como normativa de organizaci√≥n y desarrollo de la vida p√ļblica y la acci√≥n ciudadana. Describ√≠a la estructura pol√≠tica fundamental de un estado y sus normas rectoras de car√°cter general.

Una Constituci√≥n es una declaraci√≥n pol√≠tica, que acota principios y se√Īala l√≠neas rojas que no se pueden traspasar, pero no entra en detalles o resuelve todos y cada uno de los aspectos cotidianos y de la vida social, cultural, comercial y econ√≥mico-social de un estado, pues para eso est√°n las leyes.

Las constituciones suelen ser fruto de un consenso popular ante una independencia nacional o de una revolución o cambio de régimen, pero no son reglamentos o códigos de comercio.

En Europa, la madre de los derechos ciudadanos tras la revolución francesa de 1789, la de 1848 o si miramos hacía atrás, la de la medieval Carta Magna, las constituciones eran solemnes declaraciones de principios.

Tras las liberaciones de Francia e Italia después de la II Guerra Mundial, o la más tardía de Portugal tras la Revolución de los claveles, se instauraron constituciones que también hablaban de los entonces nuevos derechos conquistados en las resistencias varias: los derechos sociales.

Quer√°taro en¬†M√©xico, Weimar en Alemania, la de la II Rep√ļblica Espa√Īola, instauraron el estado social. Tras la victoria frente al nazismo se hizo ya imposible ninguna nueva constituci√≥n democr√°tica que no fuera social, igualitaria y garantista. Las constituciones liberales fueron superadas. Las clases populares lograron que se reconocieran sus aspiraciones de justicia. Otra cosa distinta es el grado de cumplimiento real de lo escrito. Pero se entend√≠a que una nueva constituci√≥n era un avance y no un retroceso, y de hecho la del 78, a pesar de las cesiones a la oligarqu√≠a franquista y econ√≥mica, contiene sin embargo un catalogo de derechos sociales que ojala se cumplieran en todo su contenido y signific√≥ un avance.

Con el invento fallido de la Constituci√≥n Europea, esto cambia. La Europa resistente, antifascista y social da paso a la Europa neoliberal, comerciante y competitiva en el mundo globalizado, o m√°s bien globalizador de las entonces a√ļn pujantes potencias centrales.

La Constitución Europea es en realidad un texto farragoso, largo e incomprensible para la inmensa mayoría de la gente. Es un tratado comercial más que una constitución propiamente dicha, que consagra -o así lo intenta- la ideología neoliberal y el capitalismo como principios constitucionales. Es una constitución de parte, por eso fracasó. Pero ese es el espíritu imperante en Europa, pues la derecha y la oligarquía financiera y la oligarquía política conservadora europea, imponen un concepto nuevo y es introducir en los textos constitucionales la consagración de opciones económicas e ideológicas puramente conservadoras en las constituciones.

Ese es el antecedente de esta ‚Äúbrillante‚ÄĚ idea de reforma constitucional, el introducir un concepto ideol√≥gico neoliberal y conservador como es la contenci√≥n del gasto, el techo de gasto, el ahorro obligatorio en inversiones sociales y p√ļblicas en general. Es constitucionalizar el neoliberalismo, pues como dice Juan Torres ‚ÄúAl imponerlo en cualquier momento y condici√≥n, como ahora han acordado en Espa√Īa el PSOE y el PP, se impide que los gobiernos puedan suscribir pactos con sus electores si no es en los t√©rminos prescritos por la ortodoxia econ√≥mica dominante. Se obliga de esta forma a que las √ļnicas pol√≠ticas posibles sean las neoliberales.‚ÄĚ

Ante la crisis del capitalismo especulador y de su patrón la banca privada, la solución propuesta es castigar a las clases populares y trabajadoras. Por eso, desde la izquierda, desde el socialismo, no se puede consentir esa solución, injusta y antidemocrática. Somos victimas de la dominación sistémica que nos obliga a poner nuestra libertad a disposición de los mercados. Los subvencionamos para que vuelvan a enriquecerse y cuando se recuperen de sus perdidas, vuelvan a crear empleo si quieren, pero ya todavía más precario y con menos derechos. Y por supuesto, más barato para las clases poseedoras.

Debemos exigir un refer√©ndum para ver si consentimos se apruebe o no este terrible error; error para algunos, pero victoria para la ultraconservadora y ultraliberal derecha espa√Īola.

Para frenar esta apuesta antisocial, anti-patriotica y anti-espa√Īola, si, porque los herederos del republicanismo espa√Īol reivindicamos un estado igualitario, justo, social y democr√°tico, transparente y federativo, pero de nuestra propiedad. De la propiedad colectiva y solidaria de los pueblos de Espa√Īa.

Acabar√© con una afirmaci√≥n no menor, y es que tambi√©n se va a perjudicar gravemente a las Comunidades Autonomas y a los Ayuntamientos. Y el que avisa no es traidor, pero en el Estado Espa√Īol la mayor parte del gasto social lo soportan las CC.AA. y los ayuntamientos.