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Libia. Pero ¬Ņqu√© pasa en Bahrein?

Recomiendo este art√≠culo para poder entender mejor que ocurre en Libia. Las cosas no son tan sencillas como parecen y menos a√ļn como nos las pintan.

Aznar y Berlusconi, entre otros muchos, se reuniron con el cornel Gadafhi cuando era amigo de Occidente.

Las armas que utiliza Gadafhi contra su pueblo se las ha vendido Europa y los EE.UU. ¬ŅAhora que pasa? ¬Ņque ha cambiado?
¬ŅPor qu√© no se habla de la represi√≥n de Bahrein? Lo de las dos varas de medir funciona a la perfecci√≥n.

No se puede imponer a tiros la democracia. Irak, pero tambien Afganist√°n, son la muestra.

Negocio, todo negocio. Lo malo de esto es que siempre hay muertes de civiles y que los pueblos siempre pagan el pato, sobre todo si no son rubios y con ojos azules.

Algo se mueve bajo el mar

A veces, y las gentes de mar saben distinguirlo, el mar parece tranquilo en superficie, pero sin embargo anda revuelto en el interior. La aparente tranquilidad puede estallar en cualquier momento.

Ocurri√≥ en T√ļnez y posteriormente en Egipto. Pero nada es casualidad. Tratar√© de explicarme: La crisis financiera mundial, en especial tras el estallido de la burbuja especulativa de la econom√≠a casino, ha puesto muchas cosas al descubierto: como que se trata de la crisis de un SISTEMA, y que la econom√≠a de ese sistema est√° solo al servicio de unos pocos ricos y poderosos, de forma muy especial los bancos y los banqueros. Que todas las medidas para superarla por parte de los gobiernos, y de forma muy especial los europeos, han ido encaminadas a salvar los bancos y no a la ciudadan√≠a.

Tras el fracaso del ‚Äúcasino econ√≥mico‚ÄĚ, excepto en Islandia nadie ha exigido responsabilidades a los banqueros, a los economistas neoliberales y neocl√°sicos, a los ‚Äúprofesionales y directivos‚ÄĚ. Antes bien al contrario, se han exigido sacrificios a la poblaci√≥n, a la ciudadan√≠a, mediante el incremento del paro, despidos a√ļn m√°s baratos, incremento en dos a√Īos en la edad de jubilaci√≥n, ERE en multitud de empresas, congelaciones de sueldos y pensiones, privatizaciones de servicios p√ļblicos y desaparici√≥n de las Cajas de Ahorros, entre otras lindezas.

Est√° subiendo el combustible, la electricidad y los alimentos y, sin embargo, todas y todos ganamos menos. Es decir, nos estamos empobreciendo, pero solo las clases populares. Los poderosos y los bancos no pagan m√°s impuestos, sino menos y reciben cuantiosas subvenciones p√ļblicas. Los aut√≥nomos y peque√Īos empresarios ven como quiebran sus peque√Īos negocios, y sin embargo el cr√©dito bancario no les llega.

A esto, hay que sumar una democracia de baja calidad, con menos participaci√≥n ciudadana cada vez, casos de corrupci√≥n no resueltos, profesionalizaci√≥n excesiva de la pol√≠tica en ausencia de formulas participativas de elecci√≥n de cargos p√ļblicos y transformaci√≥n de los entes pol√≠ticos en empresas de gesti√≥n sin apenas diferencias y con comportamientos similares.

¬ŅCu√°l es la respuesta institucional?

Relanzamiento de la energía nuclear como energía barata (menos mal -y es una desgracia-, que el terremoto y tsunami en Japón han puesto al descubierto su criminal peligrosidad). No dejo de preguntarme ahora que dirán Rajoy, el PP, así como el lobby pro-nuclear del PSOE.

Privatizaci√≥n de las ‚Äújoyas de la corona‚ÄĚ de AENA y m√°s medidas de control del gasto p√ļblico; es decir, menos inversi√≥n p√ļblica y por tanto menos empleo, todo para pagar la famosa deuda. Deuda p√ļblica que, en estos momentos en el estado espa√Īol, ya sabe todo el mundo que es privada mayoritariamente.

En el fondo, aqu√≠ y ahora, todas y todos los que tenemos la suerte de tener trabajo lo hacemos para sufragar la deuda de los bancos y cubrir sus d√©ficit generados por una burbuja inmobiliaria tan absurda y destructiva de territorio, como da√Īina a la postre y que tanto paro ha creado.

Por todo esto, la gente esta reaccionando y se est√° organizando por su cuenta a trav√©s de mil formas a√ļn inconexas, pero que advierto a quien corresponda se est√°n generando.

Mientras, los profesionales de la política, en sus torres de marfil, siguen sin enterarse de lo que la calle empieza a convocar. La verdad es que nosotras y nosotros no merecíamos esto, y claro, se pasará factura. La desconfianza es tremenda y la falta de ilusión en las respuestas políticas convencionales también.

ATTAC lleva doce a√Īos pidiendo a la ciudadan√≠a que se empodere y responda. Que tome en sus manos su destino y se reapropie de la pol√≠tica. ATTAC en estos √ļltimos meses ha denunciado lo err√≥neo de las medidas tomadas por los poderes p√ļblicos y est√° presentando sus alternativas. No somos un partido, no nos mueve la l√≥gica electoral, ni mucho menos el cortoplacismo. Tampoco el regusto de la discusi√≥n te√≥rica e intelectual de estrategas de sal√≥n. Pero hemos advertido de lo que es imprescindible hacer.

Afortunadamente, la calle siempre va e ir√° por delante. Por eso creo que hay que ver con simpat√≠a las distintas redes sociales y de convergencia ciudadana que est√°n apareciendo como muestra de la indignaci√≥n ciudadana. Tras la ilusi√≥n de la Huelga General del 29-S caminamos hacia lo frustrante e inesperado, y tras el aumento de la edad de jubilaci√≥n y la reducci√≥n de las prestaciones por desempleo y las desapariciones de peque√Īas, pero imprescindibles ayudas, hemos comprobado, sentido la soledad c√≠vica. Pero no estamos solos somos multitud.

Debemos advertir de pescadores de río revuelto, así como aplaudir diversas iniciativas ciudadanas tendentes a lograr más democracia, justicia fiscal, justicia climática e igualdad. No es el momento de vanguardias, sino de las gentes indignadas, y esto se verá y se notará, y el clamor llegará a los centros de poder, haciéndoles saber que estamos aquí y que no les pedimos nada: exigimos reparto, igualdad y democracia.

No se puede hacer politica sin sentimientos

No se puede hacer política sin sentimientos. No se puede hacer o elaborar discurso sin pensar en quienes sufren las consecuencias de tanta injusticia y sobre todo no se puede pensar en cómo avanzar hacia un mundo mejor, si no amamos a nuestros semejantes y luchamos por nuestra felicidad. La de todas y todos.

A las izquierdas, a las personas transformadoras o a los justicieros, les ha sobrado en demasiadas ocasiones pragmatismo, convicciones férreas capaces de cualquier cosa o voluntad de pensar por el bien de los demás pero sin contar con ellos. No se puede decir tranquilamente lo que es bueno y lo que no, lo correcto o incorrecto sin saber escuchar a las que sufren. Menos todavía afirmar que la gente no sabe lo que quiere.

¬ŅPor qu√© tantas veces se nos llena la boca -y a m√≠ el primero-, diciendo lo que hay que hacer, pero practicando lo contrario? Aterricemos:

No se puede decir que se beneficia a la gente sencilla y a las clases populares fastidiándolas, como de forma tan sencilla y buena describió hace poco un activista social muy apreciado, José Coy, en un acto ciudadano celebrado recientemente en Madrid.

Nadie me hace el bien rebaj√°ndome el sueldo ahora que el gasoil y la luz est√°n por las nubes y los alimentos suben. Nadie hace el bien a los dem√°s precarizando el empleo u oblig√°ndole a la gente a trabajar m√°s a√Īos, ¬ŅPor qu√© no nos enfrentamos de una vez a las y los poderosos? ¬ŅPor qu√© no identificamos de forma clara y contundente al menos al principal adversario, al enemigo, -si, al enemigo-? La Banca. La Banca privada, la banca controlada en el estado espa√Īol por unas cuantas familias e igualmente en Europa.

Digo y afirmo lo de la banca, porque estas líneas ni pretenden polemizar con nadie, ni son un ajuste de cuentas, pues no las tengo pendientes con nadie excepto con los especuladores, sino una reflexión personal y un llamamiento a la acción, pero con el entendimiento, la comprensión y la amistad.

La cosa es sencilla, hay que ver las l√°grimas silenciosas y amargas de la v√≠ctima de un desahucio. Hay que mirar a la cara inexpresiva de una parada o a la expresi√≥n de un padre sin futuro, la verg√ľenza de no poder invitar jam√°s en un bar o el silencio a la hora de pagar. Hay que ponerse en la piel de la cola del paro o en la rabia de los que, trabajando, vemos como nuestros ingresos no nos llegan, o el futuro no nos es ni siquiera imaginable, por que al menos de forma individual no lo vemos ya.

Europa se ha convertido en una fortaleza de la desverg√ľenza. Los mercados, es decir los bancos y los ricos, imponen su voluntad, juegan con nuestros tesoros p√ļblicos y especulan con las deudas estatales imponiendo pol√≠ticas antisociales y anti populares con mil excusas que economistas y pol√≠ticos mercenarios, ultra conservadores y derechistas o, lo peor, resignados y sin horizontes ideol√≥gicos de cambio imponen, a pesar de que no hay salida ni siquiera para ellos.

Hay muchos problemas en esta vieja y caduca Europa, pero el principal es la falta de ilusión y el convencimiento de que aquí hemos de vivir bien, por derecho propio, porque estamos en el más privilegiado de los mundos posibles.

El mejor de los mundos posibles en un continente que, en su parte más occidental, ni tiene casi petróleo, le faltan muchísimas materias primas, le comienza a escasear el agua y hasta hace poco, muy poco, envió millones de sus habitantes a emigrar a otros continentes, sufrió hambrunas y solo se recuperó gracias al invento del fusil ametrallador, colonizando a otros pueblos armados con lanzas, o mediante guerras llamadas mundiales.

Ahora vivimos de una capacidad tecnológica y militar que hasta hace muy poco era superior, pero que ya no solo Europa y los EE.UU. la poseen. Es más, comienzan a no ser tampoco hegemónicos en esto.

Tenemos un gobierno de facto en la Uni√≥n Europea que al final ning√ļn parlamento controla, pero somos tan c√≠nicos que damos lecciones de democracia a todo el mundo, sin ser conscientes de la hilaridad que comenzamos a provocar. Hemos perdido el esp√≠ritu cr√≠tico y la dignidad. Ser√≠amos incapaces de emular a egipcios y tunecinos, al menos por ahora.

Mucho tienen que cambiar las cosas, pero creo que debemos comenzar por introducir el humanismo en nuestras conciencias. La sabiduría del saber mirar hacia dentro para poder mirar hacia fuera.

El humanismo en Europa fue la antesala de la ilustración y la enciclopedia, y sin estos no hubiera surgido la Revolución Francesa y sin esta los jacobinos y sin ellos los socialistas. Todo está encadenado: sin Rousseau, no hay Marx. Sin gentes que sufren y se rebelan, no hay sindicatos, no hay socialismo.

Pero lo que empez√≥ siendo compasi√≥n por el d√©bil, acab√≥ siendo la lucha por una sociedad de mujeres y hombres libres sin clases sociales. Ahora no tenemos, ya al menos en la cultura dominante europea, ni siquiera compasi√≥n, y si miento ¬Ņpor qu√© los mercados imponen su voluntad y los banqueros ejercen el poder real?

Hay demasiadas tareas a acometer, tal vez, pero en mi humilde entender la principal y primer problema es ser conscientes de que la ciudadan√≠a, las clases populares, constituimos un √ļnico sujeto colectivo del cambio. El segundo problema es que la soberan√≠a popular que se inicia en la Francia Revolucionaria con la conquista de la soberan√≠a nacional, est√°n ahora en fuera de juego; es decir, es puramente formal, pues si no fuera as√≠, no mandar√≠an tanto los banqueros.

El tercer problema, en mi opinión, es la necesidad de constituir vínculos de conciencia, de recuperación de una cultura no manipulada y de impulso de lucha democrática para de esta forma auto organizarnos de formas diversas, en diferentes entes, pero con profundos vínculos en pos de la justicia, la igualdad, la voluntad popular. En cuarto lugar, construir el discurso desde la práctica, pero con ejemplos sencillos y con la implicación de todas las personas activistas en luchas y reivindicaciones concretas, en barrios, empresas, facultades, institutos o mercados.

Hay finalmente otra tarea no menor, la de ser amigas y amigos, la de entendernos y buscar nuestra propia convergencia. Me explico: si las personas que buscamos la transformaci√≥n y el cambio del sistema injusto e insostenible imperante, las altermundistas, las socialistas de izquierdas y la socialdemocracia consecuente (no confundir con socioliberalismo dominante), no somos capaces de encontrarnos y enriquecernos mutuamente con nuestras reflexiones y aportaciones te√≥ricas mutuas, reflexiones compartidas y relato enriquecedor com√ļn ¬ŅQu√© pretendemos cambiar?¬ŅA qui√©nes de las clases subalternas pretendemos convencer? Desde la descalificaci√≥n, aunque sea ir√≥nica y aparentemente sabia no lograremos nada. Yo pretendo enriquecerme escuchando y leyendo a intelectuales de muchos √°mbitos del saber y de diferentes escuelas y corrientes emancipatorias, pero ¬Ņpor qu√© he de denostar a quienes no piensen o interpreten el pensamiento como yo? ¬ŅAcaso son ellos mis enemigos? No, mis enemigos son los plut√≥cratas, los banqueros y especuladores, los intelectuales neoliberales que mienten y enga√Īan a la gente a cuenta de los anteriormente citados, los poderosos y sus fuerzas coercitivas y represivas, pero no otras personas que, matices aparte, comparten una visi√≥n semejante del mundo.

Estoy harto de discusiones estériles, cuando todas y todos aportan algo positivo. Estoy hasta las narices de tener que justificar y explicar mil veces nuestros actos cuando estos son diáfanos.

Las tareas prioritarias ahora son tan claras como simples:

  • Atacar el problema de la deuda, tanto de las potencias centrales como del mundo empobrecido, y denunciar los ping√ľes beneficios que la banca obtiene gracias a ella.
  • Desmontar el tinglado financiero de los Para√≠sos Fiscales, logrando adem√°s imponer ITF tanto para controlar como para recaudar a bancos y ricos que no pagan impuestos.
  • Exigir banca p√ļblica y cr√©ditos baratos para la econom√≠a social y las peque√Īas empresas.
  • Defender los sistemas p√ļblicos de pensiones, edades de jubilaci√≥n l√≥gicas y no ya de viejos hechos polvo y con menos a√Īos de vida a gozar con calidad, pues la jubilaci√≥n a los 67 es un atentado antisocial.
  • Enfrentarnos a la destrucci√≥n ambiental del planeta.
  • Defender lo p√ļblico y el sector p√ļblico con control democr√°tico y luchar por una democracia real, ciudadana, participativa y de calidad, como principio y resumen a todo lo dem√°s.

Pues bien, esto que es tan simple y en apariencia tan reformista, no lo consentir√° jam√°s el sistema, si no nos rebelamos y lo imponemos.

El sistema, el capitalismo, en busca de nuevas expectativas de negocio jugar√° ahora con los alimentos y de forma criminal har√° de la burbuja con los cereales su nuevo negocio, impidiendo cualquier intento de establecer la soberan√≠a alimentaria‚Ķ y ante esto, ¬Ņvamos a seguir discutiendo?

Vale, que cada cual exponga sus recetas y haga sus reflexiones pues nos pueden alumbrar y siempre ser√°n buenas, pero utilicemos los libros y revistas para leerlos y pensar, no para tir√°rnoslos a la cabeza.

Explicar todo esto de forma sencilla y con sentimientos es nuestra responsabilidad. Nuestros fallos y errores son nuestros, y no de un sistema opresor que condiciona todo. Siempre podemos encontrar excusas, pero los pueblos de la nación árabe y los bereberes norteafricanos nos han demostrado que no hay opresión ni dictadura capaz de frenar a una ciudadanía harta, con índices alarmantes de paro y empobrecida.

El jefe del estado en Kuwait. Escandaloso.

El emirato de Kuwait, gobernado por una monarquía tradicional, acaparadora de la riqueza petrolera y autoritaria, profundamente autoritaria y pro-occidental, celebra estos días el cincuentenerio de la independencia que le facilitó el Imperio Británico, que es su creador e inventor.

El rey Juan Carlos, “hermano” de Hassan II -e imagino “t√≠o” de Mohamed VI- es tambi√©n “pariente” del autoritario emir de Kuwait.

Imagino que no es casualidad que, cuando todos los pueblos de la Naci√≥n √Ārabe est√°n levant√°ndose por la libertad y democracia, pero tambien por la justicia contra la pobreza y por el pan, revueltas profundamente sociales que incluso han contagiado Kuwait, esta visita no es sino un apoyo a las corrompidas y feudales monarqu√≠as √°rabes que explotan y reprimen a sus pueblos.

Pienso que lo √ļnico medianamente decente que podemos hacer ahora en SOLIDARIDAD con nuestros hermanos y hermanas √°rabes, es exigir la dimisi√≥n del Jefe del Estado por esta visita, no solo impresentable, sino tambi√©n torpe y de respaldo a se√Īores feudales que tal vez puedan ser derribados por sus oprimidos pueblos.

Esto debiera ser un esc√°ndalo politico de primer orden.

Los puntos sobre las ies

Informe sobre el proceso de constitución de las mesas de convergencia

En primer lugar, hay que dejar claro que la idea inicial y el grupo impulsor lo constituimos personas no vinculadas a ning√ļn √≥rgano de direcci√≥n pol√≠tica, m√°s bien fuertemente vinculados a los movimientos sociales y ciudadanos.

En segundo lugar, esta propuesta de articulaci√≥n y resistencia c√≠vica surge pues de personas con experiencia y bagaje pol√≠tico y socio-sindical, pero sin compromiso alguno m√°s all√° del moral y √©tico con las ideas transformadoras, la b√ļsqueda de otro mundo posible y la construcci√≥n de una sociedad justa con mujeres y hombres iguales. Pero si algo nos une es el no dogmatismo y el antineoliberalismo, amen de la convicci√≥n en que la ciudadan√≠a autoorganizada es la √ļnica que puede crear un contrapoder efectivo frente a los poderosos y a su instrumento principal, los bancos.

No partimos de un debate ideológico previo. Simplemente de una indignación ante lo que esta sucediendo a nuestro alrededor y de constatar cómo se nos ha hurtado la soberanía popular y vivimos una suerte de dictadura mercantilizada, que todo lo contamina, incluidas las mentes y las relaciones personales, no digamos el efecto destructivo y depredador sobre el medio ambiente.

No hemos pretendido hacer una ‚Äúsumma teol√≥gica‚ÄĚ del pensamiento progresista de verdad o revolucionario consecuente, no √©ramos quienes para hacerlo, tan solo pretend√≠amos, desde abajo, comunicarnos con las de abajo. La ciudadan√≠a, ese gran sujeto pol√≠tico, es la que debe reaccionar y lo √ļnico que pretendemos es mover su conciencia y, libres del cortoplacismo electoral, facilitar humildes cauces para lograr el empoderamiento ciudadano.

Hemos actuado como ciudadanos y ciudadanas libres y sin ataduras. Han circulado informaciones tendenciosas en medios de comunicaci√≥n que apoyan a fuerzas politicas constituidas o en constituci√≥n; en el caso de ‚ÄúP√ļblico‚ÄĚ esto ha sido evidente y no se ha entendido o querido entender que hay otras formas de hacer pol√≠tica, de entender la pol√≠tica. De explorar nuevos espacios y de preocuparse de lo que en el fondo pocos se preocupan, de las y los que sufren, padecen la inseguridad ante un empleo precario, se sienten solos y desamparados frente a la rapi√Īa y la usura de los bancos o se encuentran solas y solos ante unos servicios esenciales privatizados, convertidos en negocio y por tanto crueles ante sus necesidades. Resumiendo: las cosas dolorosamente simples previas a cualquier cuestionamiento sist√©mico.

Se nos ha dicho que no nos hemos dirigido a esta o tal fuerza política. Hemos utilizado la red, contactos personales, pero ni políticos, ni con una lista previa. Quien ha querido estar lo ha hecho porque le ha parecido bien y ha decidido apoyar e incluso saludar a la Asamblea del día 19 de Febrero, pero no hemos excluido a ninguna fuerza política.

Se nos ha visto con precauci√≥n y con desconfianza -‚Äúqu√© har√°n estos‚ÄĚ-, que si el documento es malo, le falta esto, son socialdem√≥cratas, no son anticapitalistas, est√°n al servicio de IU, son la parte bis de su refundaci√≥n, en fin, tonter√≠as.

No hay nadie m√°s que los firmantes, sean de donde sean detr√°s de esto. No hay ning√ļn movimiento ciudadano apoyando, hay gente con ganas de hacer algo, y si esto pincha seremos solo un grupo de pringaos que pens√°bamos que era posible hacer pol√≠tica de otra forma y adem√°s de que esta sea siempre participativa. Dicho lo cual, agradecemos cualquier apoyo que pueda darse, claro, e invitamos a que todas y todos impulsemos un proyecto que permite perfectamente hacer a cada cual sus tareas -incluidas las electorales-, pero tambi√©n permitamos que se creen veh√≠culos participativos amplios, comunes y unitarios, necesariamente amplios. Desde abajo.

Hemos tenido una buena acogida y la seguimos teniendo. Este proyecto no va contra nadie más que contra los que ahogan a la ciudadanía, acaban con sus derechos, extorsionan y controlan a los gobiernos o los gobiernos que aplican politicas neoliberales que extraen de las clases populares y trabajadoras, recursos para favorecer intereses de los ricos, los banqueros y las transnacionales, al tiempo que se genera paro y se extiende la pobreza de forma alarmante.

En estos tiempos estamos luchando contra el capitalismo con propuestas neokeynesianas, socialdem√≥cratas, reformistas, tal es su dureza criminal. Hablamos del reparto m√°s justo de las rentas, de justicia fiscal mediante la urgente aplicaci√≥n de tasas sobre los movimientos de capital financiero, la regulaci√≥n de los mercados, la supresi√≥n de los para√≠sos fiscales. La total igualdad entre mujeres y hombres, el fin del patriarcado, la defensa de lo p√ļblico y de los servicios p√ļblicos, adem√°s de una Europa de las ciudadanas y los ciudadanos y no de los mercaderes. Estamos cuestionando ya el propio capitalismo, pues de estas medidas tan simples y reformistas depende la supervivencia del sistema.

El capitalismo actual necesita de la desregulaci√≥n y el trabajo precario, necesita de los para√≠sos fiscales y la opacidad bancaria, necesita del patriarcado y el autoritarismo para perpetuarse. Necesita de la exclusi√≥n y de la depredaci√≥n territorial para seguir enriqueci√©ndose. Necesita del extractivismo y del militarismo para imponer sus ‚Äúleyes del mercado‚ÄĚ por lo que cuestionar todo esto es ya un programa de cambio real de sistema y del sistema.

Así pues pocos papeles, sabemos de sobra lo que hay que hacer ahora. Gran parte de la izquierda y de los entes con voluntad transformadora están ausentes de las vidas de las gentes normales de pueblos y barrios y la intención de las mesas de convergencia es llegar precisamente a esos lugares.

Mucha gente trabajadora -y pobre incluso- vota a la derecha, ser√° acaso porque son unos vendidos o m√°s bien ser√° que la cultura alienante del neoliberalismo se ha hecho con sus mentes y no ha habido nadie capaz de contrarrestarlo.

Sabemos hacer buenos discursos y elaborar el relato seg√ļn nos convenga, pero la vocaci√≥n de la Asamblea del 19 de febrero era convocar a meternos en el barro.

No era para apoyar e estos o aquellos, era para tratar de apoyarnos entre todas y todos con algo nuevo, con una nueva forma de hacer. Con comodidad, con sentimientos, con amabilidad (¬ŅPor qu√© los mosqueos?) Si no cambiamos de actitud no avanzaremos.

Tenemos la posibilidad de agrupar y construir o tal vez reconstruir lo que los comunistas italianos en los a√Īos cincuenta del siglo pasado llamaron el pueblo de izquierdas, pero con las nuevas realidades y sin etiquetas. No nos pueden lastrar los conceptos, las palabras, solo hemos de sumar voluntades, resistencias y emociones. Hemos de ser capaces de transmitir sentimientos y solo as√≠ movilizaremos a todas y todos.

Por eso surge la Asamblea, por eso tanta gente se adhiere a la vez y en todo el estado. Por eso ni queremos preocupar ni combatir lo existente, todo un rico tejido político, sindical y asociativo especializado y muy interesante, aquí solo buscamos que las personas hagamos algo juntos y les plantemos cara de una vez a los poderosos.