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Dossier Venezuela : criticas al Madurismo desde la IZQUIERDA MARXISTA

Nada en Venezuela es lo que parece. Ser marxista conlleva tener capacidad analítica y critica. No es bueno ser hooligan de nadie, ni el socialismo se fraguo en los cuarteles, sino en las fabricas y las minas. Maduro, muy poco que ver con Chávez, pero con Allende menos. En defensa del SOCIALISMO y la democracia.

DOSSIER:

Venezuela: El retroceso ‚Äúnacional-estalinista‚ÄĚ

Pablo Stefanoni

06/08/2017

Tras un viaje en 1920 a la Rusia revolucionaria, junto con un grupo de sindicalistas laboristas, el pensador brit√°nico Bertrand Russell escribi√≥ un peque√Īo libro ‚ÄďTeor√≠a y pr√°ctica del bolchevismo‚Äď en el que plasmaba sus impresiones sobre la reciente revoluci√≥n bolchevique. All√≠ plante√≥ con simpleza y visi√≥n anticipatoria algunos problemas de la acumulaci√≥n del poder y los riesgos de construir una nueva religi√≥n de Estado. En un texto fuertemente emp√°tico hacia la tarea tit√°nica que llevaban a cabo los bolcheviques, sostuvo que el precio de sus m√©todos era muy alto y que, incluso pagando ese precio, el resultado era incierto. En este sencillo razonamiento residen muchas de las dificultades del socialismo sovi√©tico y su devenir posterior durante el siglo XX.

A cien a√Īos de esa gesta libertaria, no est√° mal volver sobre estos problemas. Sobre todo porque la tensi√≥n entre democracia y revoluci√≥n sigue vigente, aunque, por lo general, la vigencia se manifiesta a menudo m√°s como farsa que como tragedia, al menos si leemos algunos an√°lisis sobre la actual coyuntura latinoamericana. El caso venezolano es el m√°s dram√°tico, ya que se trata de la primera experiencia autodenominada socialista triunfante luego de la Revoluci√≥n Sandinista de 1979. Solo por eso, ya amerita prestarle atenci√≥n. Pero, adem√°s, es posible que su derrota tenga consecuencias similares o peores que la derrota electoral sandinista de 1990. No obstante, los an√°lisis escasean y son habitualmente reemplazados por discursos panfletarios que no son m√°s que el espejo invertido de los de la derecha regional.

La convocatoria a una incierta Asamblea Constituyente parece una fuga hacia delante de un gobierno, el de Nicol√°s Maduro, que fue perdiendo apoyo popular tanto en las urnas como en las calles. Es cierto que las protestas tienen m√°s intensidad en algunos territorios que en otros, pero la afirmaci√≥n de que son solo los ricos de Altamira o del este de Caracas quienes se oponen al gobierno es desmentida por la aplastante derrota del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las elecciones parlamentarias de 2015. Por eso despu√©s ya no hubo elecciones regionales (ni sindicales en el caso de la estrat√©gica petrolera PDVSA). Y por eso la Constituyente fue dise√Īada de tal forma que el voto ciudadano se combinara con el territorial y el corporativo, en una viveza criolla revestida de principismo revolucionario. Que este domingo hayan ido a votar (lo que equival√≠a a votar por el oficialismo) m√°s electores que en los mejores momentos de la Revoluci√≥n Bolivariana habr√≠a sido, en efecto, un ‚Äúmilagro‚ÄĚ, como lo denomin√≥ Nicol√°s Maduro, incluso considerando la enorme presi√≥n estatal sobre los empleados p√ļblicos y quienes reciben diversos bienes sociales mediante el Carn√© de la Patria.

Si el populismo tiene un irreductible n√ļcleo democr√°tico pese a que suele tensar las instituciones, este refiere a un apoyo plebiscitario del electorado. Sin eso, el poder depende cada vez m√°s del aparato militar, como ocurre hoy en Venezuela (si Maduro tuviera la mayor√≠a, podr√≠a convocar a un revocatorio, ganarlo y cerrar, al menos transitoriamente, la crisis pol√≠tica, como lo hicieron en su momento Hugo Ch√°vez y Evo Morales). En Venezuela, el agravante del poder militarizado es que los militares forman parte de esquemas de corrupci√≥n institucionalizados que incluyen acceso a d√≥lares al tipo de cambio oficial (para luego cambiarlos en el mercado paralelo con gigantescas ganancias) o el contrabando de gasolina o de otros bienes l√≠citos y posiblemente il√≠citos.

Y, para peor, la gesti√≥n del Estado devino en un autoritarismo ca√≥tico, con desabastecimiento, cortes de luz, violencia urbana descontrolada y degradaci√≥n moral del proceso bolivariano. Atribuir todo a la ‚Äúguerra econ√≥mica‚ÄĚ resulta absurdo. Nunca puede explicarse por qu√© Bolivia o Ecuador s√≠ han podido manejar sus econom√≠as razonablemente bien.

No obstante, una parte de la izquierda regional defiende al madurismo en nombre de la revoluci√≥n y de la lucha de clases. El an√°lisis emp√≠rico desapareci√≥ y es reemplazado por apelaciones gen√©ricas al pueblo, al antiimperialismo y a la derecha golpista. Retomando a Russell: digamos que estamos dispuestos a pagar el precio de los m√©todos represivos de Maduro, ¬Ņqu√© resultado esperamos? ¬ŅQu√© esperan quienes, desde posiciones altisonantes, anuncian que el domingo 30 de julio fue un d√≠a hist√≥rico en el que triunf√≥ el pueblo contra la contrarrevoluci√≥n? ¬ŅQu√© cielo queremos tomar por asalto? Resulta sintom√°tico que la Constituyente no est√© acompa√Īada de un horizonte m√≠nimo de reformas y que se la justifique √ļnicamente en nombre de la paz, lo que deja en evidencia que se trata de una maniobra y no de una necesidad de la ‚Äúrevoluci√≥n‚ÄĚ.

Resulta dif√≠cil creer que, luego del fracaso o la marginalidad de las diferentes experiencias ‚Äúanticapitalistas‚ÄĚ ensayadas desde 2004 (cuando Ch√°vez abraz√≥ el socialismo del siglo XXI), pueda emprenderse hoy alg√ļn tipo de horizonte nuevo de cambio social. No es la primera vez, ni ser√° la √ļltima, que en nombre de la superaci√≥n de la ‚Äúdemocracia liberal‚ÄĚ se anule la democracia junto con el liberalismo. No es casual tampoco que gran parte de la izquierda que sale a festejar la ‚Äúmadre de todas las batallas‚ÄĚ venezolana sea admiradora de Kadafi y su Libro verde. En Libia, el ‚Äúl√≠der espiritual‚ÄĚ llev√≥ al extremo el reemplazo de la democracia liberal por un Estado de masas (Yamahiriya) basado en su poder personal ‚Äďaunque no ten√≠a cargos formales‚Äď y en una eficaz polic√≠a secreta que resolv√≠a el problema de la disidencia.

Se trata de una izquierda que podr√≠amos denominar ‚Äúnacional-estalinista‚ÄĚ. Un tipo ideal que permite captar un m√°s o menos difuso espacio que junta un poco de populismo latinoamericano y otro de nostalgia estaliniana (cosas que en el pasado se conjugaban mal). De esa mezcla sale una especie de ‚Äúestructura de sentimiento‚ÄĚ que combina ret√≥rica inflada, escas√≠simo an√°lisis pol√≠tico y social, un binarismo empobrecedor y una especie de neoarielismo frente al imperio (m√°s que an√°lisis marxistas del imperialismo, hay a menudo cierta moralina que lleva a entusiasmarse con las bondades de nuevas potencias como China o con el regreso de Rusia, por no hablar de simpat√≠as con Bashar al-Assad y otros pr√≥ceres del antiimperialismo). En la medida en que la marea rosada latinoamericana se retrae, el populismo democr√°tico que explic√≥ la ola de izquierda en la regi√≥n pierde fuerza y esta sensibilidad nacional-estalinista, que tiene a algunos intelectuales en sus filas ‚Äďvarios de los cuales encontraron un refugio en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad‚Äď gana visibilidad e influencia en los gobiernos en retroceso o en las izquierdas debilitadas. El nacional-estalinismo es una especie de populismo de minor√≠as que gobierna como si estuviera resistiendo en la oposici√≥n. Por eso gobierna mal.

Hoy es habitual que se compare la Venezuela de 2017 con el Chile de 1973. Claro que los gobiernos democr√°tico-populares enfrentan reacciones antidemocr√°ticas de las derechas conservadoras muchas veces apoyadas por Estados Unidos y es necesario enfrentarlas, lo que puede incluir estados puntuales de excepci√≥n. Pero la comparaci√≥n pasa por alto algunos ‚Äúdetalles‚ÄĚ. Primero, Salvador Allende se enfrent√≥ a unas fuerzas armadas supuestamente institucionales pero hostiles, de las que sali√≥ Augusto Pinochet. En Venezuela, pese a la existencia de sectores antidemocr√°ticos en la oposici√≥n (hay que recordar el golpe fallido de 2002), las fuerzas de seguridad est√°n hasta hoy del lado del gobierno. Y su capacidad de fuego sigue intacta.

Por otra parte, el gobierno chileno no estaba atravesado por la ineficacia y la corrupci√≥n interna en los niveles en que lo est√° el chavismo actual, donde hoy son estructurales. Quiz√°s la comparaci√≥n con Nicaragua puede ser m√°s enriquecedora: all√° s√≠ la injerencia imperial fue sangrienta y criminal, y erosion√≥ muy fuertemente el poder sandinista. ¬ŅEs comparable con esa ofensiva criminal una sanci√≥n econ√≥mica a Maduro, quien, sospechamos, no tiene cuentas en EEUU, o la estrategia de los ‚Äúgolpes de cuarta generaci√≥n‚ÄĚ, que consistir√≠an en la aplicaci√≥n de un libro del casi nonagenario Gene Sharp que se puede descargar de internet? El imperio conspira en todos lados, pero en otros pa√≠ses de la ALBA m√°s o menos bien administrados no faltan los alimentos en los mercados y, por ejemplo, en el caso de Bolivia, las cifras macroecon√≥micas son elogiadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Mientras los gobiernos mantienen las mayor√≠as, el populismo democr√°tico mantiene a raya a los nacional-estalinistas porque conserva los reflejos hegem√≥nicos y democr√°ticos activos y resiste el atrincheramiento autoritario.

Lo que s√≠ permite trazar puentes entre el sandinismo tard√≠o y el neochavismo actual es la corrupci√≥n como mecanismo de erosi√≥n interna y degradaci√≥n moral, que en el caso nicarag√ľense termin√≥ primero en derrota y luego en un retorno ‚Äďcontra la mayor√≠a de la vieja guardia sandinista‚Äď del matrimonio Ortega-Murillo, hoy atornillado en el poder tras su conversi√≥n al catolicismo provida y a una nueva y estramb√≥tica religiosidad estatal, combinada con un pragmatismo sorprendente para hacer negocios p√ļblicos y privados ‚Äďcada vez m√°s imbricados en Nicaragua‚Äď. El precio a pagar en Venezuela ¬Ņser√≠a para tener una especie de orteguismo con petr√≥leo? ¬ŅEn favor de eso algunos intelectuales le reclaman a Maduro mano dura contra la oposici√≥n?

Claro que para la izquierda es importante diferenciarse del antipopulismo ‚Äďcon sus aristas antipopulares, revanchistas, clasistas y tambi√©n autoritarias‚Äď, pero despreciar la perspectiva de la radicalizaci√≥n democr√°tica, acusando de liberales a quienes observan los d√©ficits democr√°ticos efectivos y operando en favor de formas de neoautoritarismo decadente, solo favorece nuevas derechas regionales. En lugar de dar una disputa por el sentido de la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospol√≠tica o un republicanismo conservador, los nacional-estalinistas la abandonan y se atrincheran en una ‚Äúresistencia‚ÄĚ incapaz de regenerar la hegemon√≠a que la izquierda conquist√≥ en la ‚Äúd√©cada ganada‚ÄĚ. Lo que se argumentaba en nombre de un ‚Äúsocialismo del siglo XXI‚ÄĚ acaba en una parodia setentista.

Articular socialismo y democracia sigue siendo una agenda pendiente para la izquierda: el riesgo contrario, que ya vivimos, es la defensa de la democracia sin contenidos igualitarios ni proyectos reformistas capaces de erosionar los procesos actuales de des-democratizaci√≥n. Por eso, en relaci√≥n con Venezuela, parte de la socialdemocracia latinoamericana tampoco puede decir algo que vaya m√°s all√° de su apoyo a la oposici√≥n nucleada en la Mesa de Unidad Democr√°tica (MUD). Una salida pactada en Venezuela no puede basarse √ļnicamente en la normalizaci√≥n de la democracia pol√≠tica: debe incluir tambi√©n una defensa de los derechos econ√≥micos populares (una agenda de democracia econ√≥mica) frente a quienes, desde la oposici√≥n, buscan una salida tipo Temer en Brasil.

Pero frente a los peligros de ‚Äútemerizaci√≥n‚ÄĚ de Venezuela, los nacional-estalinistas pueden resultar contraproducentes: el creciente desprestigio del socialismo, gracias al desgobierno de Maduro y la vuelta de la asociaci√≥n entre socialismo, escasez y colas, hace que las salidas promercado ganen terreno y apoyo social. No obstante, la tentaci√≥n de construir el socialismo a palos ‚Äď‚ÄĚsi no es con los votos, ser√° con las armas‚ÄĚ, Maduro dixit, o ‚Äúcon el mazo dando‚ÄĚ, como Diosdado Cabello bautiz√≥ a su programa de televisi√≥n‚Äď, en nombre de un pueblo abstracto o contra un pueblo manipulado, sigue captando la imaginaci√≥n y el entusiasmo de parte de la izquierda militante continental. Para colmo, no hay ning√ļn socialismo. Pero los ‚Äúfiltros burbuja‚ÄĚ de las redes sociales confirman convicciones y posverdades, de manera bastante parecida a como operan los (violentos) espacios de sociabilidad antipopulistas.

Lamentablemente, sin una izquierda más activa y creativa respecto de Venezuela, la iniciativa regional queda en manos de las derechas. Analicemos estos procesos con sentido crítico y hagamos todo lo posible para que Caracas no sea nuestro Muro de Berlín del siglo XXI.

 

Editor de la revista Nueva Sociedad.

La tragedia de Venezuela

Michael Roberts

06/08/2017

Mientras el régimen de Maduro intenta imponer su nueva Asamblea Constituyente como rival o sustituta del actual Congreso de Venezuela y arresta a los líderes de la oposición pro-capitalista, la grave situación económica y social del país sigue empeorando.
Seg√ļn el FMI, el PIB de Venezuela en 2017¬†es un 35% inferior a 2013, un 40% en t√©rminos per capita. Es una contracci√≥n significativamente m√°s dura que durante la Gran Depresi√≥n en los EEUU de 1929-1933, cuando se estima que el PIB de Estados Unidos cay√≥ un 28%. Es ligeramente mayor que la sufrida en Rusia (1990-1994), Cuba (1989-1993), y Albania (1989-1993), pero menor que la experimentada por otros ex estados sovi√©ticos en el momento de la transici√≥n, como Georgia, Tayikist√°n, Azerbaiy√°n, Armenia y Ucrania, o de pa√≠ses en guerra como Liberia (1993), Libia (2011), Ruanda (1994), Ir√°n (1981) y, m√°s recientemente, el sur de Sud√°n.
Por lo tanto, con estos datos, seg√ļn Ricardo Haussman, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, la cat√°strofe econ√≥mica de Venezuela empeque√Īece a cualquier otro en la historia de los EE UU, Europa Occidental o el resto de Am√©rica Latina.
En 2013, advert√≠ que los logros de la ‘revoluci√≥n bolivariana’ con Ch√°vez estaban seriamente amenazados. Ch√°vez hab√≠a mejorado las condiciones de los m√°s pobres con el aumento de los salarios, los servicios sociales y la reducci√≥n de la desigualdad. Sin embargo, estos s√≥lo pod√≠an aumentar en los confines de la econom√≠a capitalista mediante el uso de los ingresos de las exportaciones de petr√≥leo en un momento de precios muy altos del petr√≥leo. Pero los precios del petr√≥leo comenzaron a caer y pr√°cticamente se han reducido a la mitad en los √ļltimos dos a√Īos.
Las exportaciones de petr√≥leo se redujeron en $ 2.200¬† per c√°pita de ¬†2012 a 2016, de los cuales $ 1.500 se debieron a la disminuci√≥n de los precios del petr√≥leo. El gobierno de Maduro comenz√≥ a acumular enormes deudas externas para tratar de mantener el nivel de vida. Venezuela es ahora el pa√≠s m√°s endeudado del mundo. Ning√ļn pa√≠s tiene una deuda externa p√ļblica mayor en proporci√≥n del PIB o de las exportaciones, o tiene un servicio m√°s elevado de la deuda como porcentaje de sus exportaciones.
El gobierno recurri√≥ a la devaluaci√≥n de la moneda para impulsar los ingresos en d√≥lares, pero esto s√≥lo estimula una inflaci√≥n escandalosa y recortes en los salarios reales. Al mismo tiempo, el gobierno decidi√≥ ‘honrar’ todos sus pagos de la deuda externa y reducir las importaciones en su lugar. Como consecuencia, las importaciones de bienes y servicios per capita ¬†se redujeron un 75% en t√©rminos reales (ajustados a la inflaci√≥n) entre 2012 y 2016, con un nuevo descenso en 2017. Tal colapso es s√≥lo comparable al de Mongolia (1988-1992) y Nigeria (1982-1986) y mayor que el resto del derrumbe de las importaciones de cuatro a√Īos en todo el mundo desde 1960. Esto condujo a un colapso de la agricultura y la industria, incluso mayor que la del PIB global, recortando casi otros $ 1.000 per capita¬†en bienes de consumo producidos localmente.
El salario mínimo Рque, en Venezuela es también el ingreso del trabajador medio, debido a la gran proporción de perceptores de salario mínimo Рha disminuido en un 75% (en precios constantes) de mayo de 2012 hasta mayo de 2017. Si se calcula en las calorías más baratas disponibles, el salario mínimo se redujo de 52,854 calorías por día hasta apenas 7.005 en el mismo período, un descenso del 86,7% que es insuficiente para alimentar a una familia de cinco miembros, suponiendo que todos los ingresos se gasten en comprar las calorías más baratas. Con su salario mínimo, los venezolanos podían comprar menos de una quinta parte de la comida que los colombianos tradicionalmente más pobres pueden comprar con los suyos.
La pobreza de ingresos se increment√≥ de 48% en 2014 al 82% en 2016 , seg√ļn una encuesta realizada por las tres universidades m√°s prestigiosas de Venezuela. El mismo estudio encontr√≥ que el 74% de los venezolanos han perdido involuntariamente un promedio de 8,6 kilos de peso. El Observatorio de Salud de Venezuela se√Īala¬†un aumento del 10% en la mortalidad de los pacientes y un aumento del 100% entre la de los reci√©n nacidos en los hospitales en 2016.
Seg√ļn un estudio llevado a cabo entre octubre y diciembre de 2016 por C√°ritas Venezuela, en colaboraci√≥n con Caritas Francia, la Comisi√≥n Europea y la Confederaci√≥n Suiza, hay indicios claros de desnutrici√≥n cr√≥nica entre los ni√Īos en Venezuela. En algunas zonas, alcanza niveles cercanos a lo que, seg√ļn las normas internacionales, es una crisis. El informe dice: ‚Äúse est√°n registrando estrategias de supervivencia inseguras e irreversibles desde un punto de vista econ√≥mico, social y biol√≥gico, y el consumo de alimentos de venta callejera es especialmente preocupante‚ÄĚ. ‚ÄúDe acuerdo con una encuesta realizada en junio de 2016 en el estado de Miranda, el 86% de los ni√Īos tem√≠a quedarse sin alimentos. El cincuenta por ciento dijo que se fueron a la cama con hambre por falta de alimentos en sus hogares‚Äú.
Erika Guevara, directora de la Oficina Regional de Amnist√≠a Internacional para las Am√©ricas escribi√≥ en junio de 2016: ‚Äúel Hospital de Ni√Īos JM. De los R√≠os en Caracas, que una vez fue un orgullo como modelo de atenci√≥n pedi√°trica en Venezuela, hoy es un s√≠mbolo tr√°gico de la crisis que est√° barriendo al pa√≠s sudamericano. La mitad del gigantesco edificio se derrumba, las paredes se tambalean, los suelos se inundan y las habitaciones est√°n tan deterioradas que ya no se utilizan. A pesar de ello, cientos de ni√Īos est√°n siendo tratados. Pero tanto los medicamentos como los suministros m√©dicos b√°sicos son escasos, y las madres de los ni√Īos ya han renunciado a exigirlos. (…)‚ÄĚ.¬†‚ÄúLas Voces del Hambre‚ÄĚ, un informe realizado por Telemundo y dirigido por el periodista venezolano Fernando Gir√≥n, muestra c√≥mo ni√Īos venezolanos luchan con aves de presa por los huesos desechados por los carniceros (El Nacional, 02/28/17).
Antes de Ch√°vez, la mayor√≠a de los venezolanos eran extremadamente pobres tras una serie de gobiernos de la derecha capitalista. Pero ahora, una vez m√°s, bajo Maduro, esta es la situaci√≥n de los pobres y la mayor√≠a de la clase trabajadora venezolana. No es de extra√Īar que el apoyo al gobierno de Maduro ha disminuido, mientras que las fuerzas de la reacci√≥n se hacen m√°s fuertes. Mientras que la mayor√≠a lucha, muchos en la jerarqu√≠a superior del gobierno de Maduro viven tan c√≥modos como los capitalistas venezolanos y sus partidarios que est√°n tratando de derrocar al gobierno.
El gobierno de Maduro depende cada vez más no del apoyo de la clase obrera, sino de las fuerzas armadas. Y el gobierno se ocupa de ellos también. Los militares pueden comprar en mercados exclusivos (por ejemplo, en las bases militares), tienen un acceso privilegiado a préstamos y compras de automóviles y viviendas, y han recibido aumentos salariales sustanciales. El ejército también ha obtenido contratos lucrativos, gestionando los controles de cambio y los subsidios -por ejemplo, la venta de gasolina barata comprada en los países vecinos- con grandes ganancias.
Como Rolando Astarita ha se√Īalado en una serie de notas,¬†el ej√©rcito tiene un fuerte poder econ√≥mico directo, ya que las FANB dirigen y controlan toda una serie de empresas: el banco BANFANB; AGROFANB para la agricultura; EMILTRA en el transporte; EMCOFANB, una empresa de sistemas de comunicaci√≥n de la FANB; TVFANB, un canal de televisi√≥n digital abierto; TECNOMAR, una compa√Ī√≠a de proyectos de tecnolog√≠a y militares mixtos; FIMNP, un fondo de inversi√≥n; CONSTRUFANB, una constructora; CANCORFANB; Aguas Tiuna, una planta embotelladora de agua; Y adem√°s est√° CAMINPEG, la compa√Ī√≠a an√≥nima militar minera, de petr√≥leo y gas.
Sectores importantes de las √©lites del gobierno de Maduro han utilizado la crisis econ√≥mica para su propio beneficio personal. Han comprado deuda p√ļblica con fuertes rendimientos, mientras que al mismo tiempo se aseguran que no habr√° una bancarrota p√ļblica, todo ello a expensas de la ca√≠da de los niveles de vida de la gente que debe pagar esta deuda a trav√©s de los impuestos y los ingresos del petr√≥leo no percibidos. Las divisas destinados al pago de la deuda externa ha sido compensadas por la reducci√≥n de las importaciones de alimentos, medicamentos o insumos industriales esenciales.
As√≠, mientras los manifestantes anti-gubernamentales luchan contra la polic√≠a y el ej√©rcito en las calles y el gobierno de Maduro evoluciona cada vez m√°s hacia un r√©gimen autoritario, la clase obrera se queda sin amparo. El programa econ√≥mico y social de la oposici√≥n es el tradicional de los capitalistas nacionales apoyados por el imperialismo: a saber, la reforma de las leyes laborales (es decir, m√°s explotaci√≥n y saqueos), la privatizaci√≥n o la re-privatizaci√≥n de las empresas estatales, la desregulaci√≥n de los controles sobre la inversi√≥n ( es decir, garantizar una alta tasa de explotaci√≥n laboral) y, por supuesto, la liberaci√≥n de precios y la unificaci√≥n de los tipos de cambio. La implementaci√≥n de este programa impondr√≠a a√ļn m√°s recortes en su nivel de vida a la mayor√≠a. Al igual que las sanciones previstas por el imperialismo norteamericano y sus ac√≥litos en la regi√≥n.
¬ŅQu√© sali√≥ mal con los loables objetivos del chavismo? ¬ŅPodr√≠a haberse evitado esta tragedia? S√≠, si la revoluci√≥n chavista no se hubiese quedado a menos de la mitad, dejando la econom√≠a predominantemente bajo el control del capital. En lugar de ello, los gobiernos chavistas y Maduro se apoyaron en los altos precios del petr√≥leo y sus enormes reservas de hidrocarburos para reducir la pobreza, pero no para transformar la econom√≠a a trav√©s de la inversi√≥n productiva, la propiedad estatal y la planificaci√≥n. Entre 1999 y 2012 el Estado tuvo ingresos de $ 383.000 millones del petr√≥leo, debido no s√≥lo a la mejora de los precios, sino tambi√©n al aumento de las regal√≠as pagadas por las transnacionales. Sin embargo, estos ingresos no se utilizaron para transformar los sectores productivos de la econom√≠a. S√≠, algo se utiliz√≥ para mejorar el nivel de vida de las masas m√°s empobrecidas. Pero no hab√≠a un plan de inversi√≥n y crecimiento. Al capital venezolano se le permiti√≥ seguir adelante operando como siempre – o no, seg√ļn fuese el caso. De hecho, la participaci√≥n de la industria en el PIB se redujo del 18% en 1998 al 14% en 2012.
Ahora la derecha pro ‘libre mercado’ nos dicen que Venezuela demuestra que el ‘socialismo’ no funciona y que no se puede escapar a los rigores del mercado. Pero la historia de los √ļltimos diez a√Īos no es la del fracaso del ‘socialismo’ o de la planificaci√≥n, sino la del fracaso para poner fin al control del capital en un (cada vez m√°s aislado) pa√≠s capitalista aparentemente d√©bil con un √ļnico activo: el petr√≥leo. No hubo inversi√≥n en la gente, en su formaci√≥n, en el desarrollo de nuevas industrias y la innovaci√≥n tecnol√≥gica: todo ello se dejo en manos del sector capitalista. Basta comparar con el ‘socialismo con caracter√≠sticas chinas’, aunque en un pa√≠s m√°s grande que ahora es la econom√≠a en el mundo.
Hace poco m√°s de un a√Īo, escrib√≠¬† en una nota que, para salvar los objetivos del chavismo, ‚Äúes probable que sea demasiado tarde, ya que las fuerzas de la reacci√≥n ganan terreno cada d√≠a en el pa√≠s. Parece solo estamos a la espera de la decisi√≥n del ej√©rcito de cambiar de bando y expulsar a los chavistas‚ÄĚ.
es un reconocido economista marxista brit√°nico, que ha trabajador 30 a√Īos en la City londinense como analista econ√≥mico y publica el blog The Next Recession.

Sin intervención económica estatal el bienestar es imposible

Carlos Martínez de Alternativa Socialista y politólogo

Uno de los objetivos fundamentales de la contrarrevoluci√≥n conservadora iniciada en los 80 del siglo pasado y materializada tras la crisis de 2008 aprovechando el capitalismo la coyuntura, es decir haciendo de la crisis capitalista su oportunidad, es destruir el estado del bienestar y el sector p√ļblico de la econom√≠a, privatizando bienes y servicios y avanzando de forma continua hac√≠a la destrucci√≥n de la protecci√≥n social y las pensiones p√ļblicas.

En el campo socialdem√≥crata y laborista la tercera v√≠a supone la aceptaci√≥n de las pol√≠ticas neoliberales y la destrucci√≥n de las conquistas sindicales y socialistas en Europa Occidental desde 1945. Gonz√°lez es en Espa√Īa un adelantado a Blair, totalmente influenciado por su maestro econ√≥mico Miguel Boyer. La tercera v√≠a pone a la socialdemocracia en el camino de la desaparici√≥n y traiciona sus luchas desde tiempos de la I Internacional y al movimiento obrero europeo en este caso.

El punto de partido de los programas laboristas y socialistas democr√°ticos es sin duda el programa laborista de 1945 cuando por cierto todav√≠a no hab√≠a estallado la guerra fr√≠a y por tanto es un movimiento aut√≥nomo del socialismo Fabiano laborista que atiende a una poblaci√≥n depauperada tras la II Guerra Mundial. Los laboristas nacionalizan sectores estrat√©gicos, crean el sistema p√ļblico de salud e intervienen en la econom√≠a. Los laboristas brit√°nicos construyen viviendas sociales a cientos de miles, pero tambi√©n se hacen con sider√ļrgicas, puertos y ferrocarriles. Es seguramente y en democracia el programa y la acci√≥n pol√≠tica m√°s a la izquierda realizada en el mundo en democracia. Hoy debe ser un referente y fuente de inspiraci√≥n para la reagrupaci√≥n y reconstrucci√≥n del socialismo democr√°tico, consecuente y de clase. 1945 es sin duda nuestra se√Īa de identidad, para comenzar a caminar.

Pero hay m√°s, cuando se inician los programas de bienestar en Europa y ya no tan solo en Europa, se crean y/o nacionalizan bancos, apareciendo una poderosa banca p√ļblica. Energ√≠a el√©ctrica p√ļblica, transportes p√ļblicos, miner√≠a p√ļblica, telecomunicaciones p√ļblicas, sectores industriales p√ļblicos, que por cierto todav√≠a siguen. Pero el neoliberalismo que adem√°s de ser una ideolog√≠a pol√≠tica lo es cultural, cambia las mentes y hace creer que lo p√ļblico es ineficiente, cuando resulta que las grandes crisis capitalistas mundiales se deben a ineficiencias e ineficacias del sector privado y los sectores privatizados. Las grandes corporaciones privadas viven, insisto viven, a costa de grandes inyecciones de capital p√ļblico y de jugosos y corruptos contratos con los estados. Es decir lo que el capital quiere no es privatizar todo sino apropiarse de lo p√ļblico, pero seguir recibiendo aportaciones p√ļblicas o teniendo el apoyo gubernamental para realizar sus tropel√≠as como es el caso de las el√©ctricas en el Reino de Espa√Īa que cada vez son m√°s ineficientes y a su vez saquean los bolsillos de las clases populares para obtener beneficios, gracias a las puertas giratorias y a la complicidad gubernamental.

La palabra m√°gica del programa de 1945 que hunde sus ra√≠ces en los or√≠genes del socialismo, nacionalizaci√≥n es decir hacer de todas y todos bienes que sirven a las personas, se vuelve maldita y muchas y muchos llamados socialdem√≥cratas se asustan cuando la escuchan. Eso solo tiene una explicaci√≥n, que no son socialistas. Dicho esto tambi√©n afirmo que la econom√≠a social es transito hac√≠a el socialismo, que no es el reino de la estatizaci√≥n ni el capitalismo de estado salinista o chino, sino la propiedad p√ļblica y social, la democracia econ√≥mica.

Pero para mantener el bienestar los gobiernos deben intervenir en la econom√≠a. Hace falta una banca p√ļblica puesto que la banca es un servicio p√ļblico y no hay mayor defensa de los y las trabajadoras consumidoras que competencia mediante bancos no especulativos y populares cual es el origen de las cajas de ahorros. La sanidad y la educaci√≥n no son negocios, son servicios y adem√°s deben ser democr√°ticos y plurales. La electricidad, la luz, no puede estar en manos de compa√Ī√≠as privadas que mienten, estafan y cobran de forma abusiva seg√ļn unos par√°metros que ellas mismas crean. La luz es un servicio p√ļblico. En reinoespa√Īa que somos m√°s papistas que el papa, desconocemos que en ¬°Alemania! Hay empresas p√ļblicas el√©ctricas incluso municipales, que no solo distribuyen sino que generan, por cierto muchas de ellas mediante energ√≠as alternativas. Hay empresas el√©ctricas p√ļblicas en Francia, en Italia en‚Ķ Menos en Espa√Īa, donde por cierto la ENI p√ļblica italiana propietaria mayoritaria de ENDESA viene a nuestro estado a hacer caja, dado el chollo que es en Espa√Īa tener una el√©ctrica.

Pero es que el sector p√ļblico al generar empleos de m√°s calidad que el privado provoca al tiempo m√°s capacidad recaudatoria del propio estado, m√°s consumo en el comercio y m√°s necesidad de bienes y servicios que los y las empleadas p√ļblicas -no pensemos solo en funcionarios, sino en mineros, ferroviarias, mec√°nicos de mantenimiento o soldadores, informadoras, administrativas, conductoras‚Ķ- demandan, a la vez que se promueve tambi√©n la competencia que hoy por hoy en Espa√Īa no existe pues vivimos en una situaci√≥n de monopolio perfecto del sector privado que organizado y sindicado se dedica a controlar nuestras vidas, vivir a costa de nuestro trabajo e impuestos y hacer pol√≠tica, dirigir la pol√≠tica. Ahora con el PP en el gobierno el expolio es total. Pero si quien sustituye al PP no tiene un programa valiente y decidido, nada de nada. Pero no solo programa, tambi√©n ideas y valores.1945.

Veamos el mejor ejemplo posible en Europa: Jeremy Corbyn, por el que antes de las elecciones nadie daba un duro por √©l, ni siquiera su internacional socialista. Considerado un radical peligros y loco por PRISA y el gonzalismo, no digamos por los mercados y la City no solo consigue una subida exponencial de su partido, sino que con un programa laborista socialista es ahora el primero en intenci√≥n de voto y se ha convertido este veterano en el l√≠der de la juventud y ha recuperado la clase obrera brit√°nica para el Labour. Pues bien Corbyn tiene un programa de re-nacionalizaciones, nacionalizaciones, subida de impuestos a los ricos y mejora a ultranza de la sanidad y educaci√≥n p√ļblicas. Entre otras cosas. Claro, no citemos a Sanders que hablando de socialismo y ecolog√≠a en los ¬°EEUU!es la √ļnica persona que pod√≠a frenar a Trump en lugar de la pija corrupta de la se√Īora Clinton.

Sin control, un estado anor√©xico, vendido a las multinacionales que promueve un precariado criminal, lamina el movimiento obrero a pesar de esperanzadoras resistencias y hunde bajo m√≠nimos la recaudaci√≥n, no puede sostener los servicios y las pensiones y por tanto debe privatizar aunque sea de forma encubierta. Pero no pensemos que esto es por favorecer amiguetes y hacer favores a los ricos, que tambi√©n, esto es una estrategia pol√≠tica que aplic√≥ ya Margaret Thatcher y el PP sigue a pie juntillas que consiste en ‚Äúvac√≠a las arcas, reduce las pensiones y crea p√°nico sobre ellas, reduce plantillas en la sanidad y la educaci√≥n. Ratas en los hospitales‚Ķ As√≠ la gente ver√° lo privado como su salvaci√≥n y todas y todos a hacer negocio en principio a costa de la pringada e in√ļtil clase media y despu√©s a costa de toda la clase trabajadora derrotada y vencida. Todos cautivos al final‚ÄĚ

Por eso si queremos construir socialismo hay que acabar con esto. Pero si de inicio queremos defender el estado del bienestar e ir hacía el estado social hay que intervenir en economía, sabiendo eso sí, que la Unión Europea, el FMI, la Troika en su conjunto pondrán el grito en el cielo. Y ahora es también cuando nos enteraremos de porque triunfo el Brexit, que no es por la extrema derecha como miente PRISA sino por hartazgo de las privatizaciones y la austeridad. También hay otras razones claro, pero solo con esas, no hubiera tenido tanto voto obrero británico.

Hay muchas cosas que cambiar, comenzando por nuestras mentes. Por lo pronto, este sistema no funciona.

Nacionalizaci√≥n de las compa√Ī√≠as el√©ctricas: No es una consigna, es una necesidad

Carlos Martínez es co primer secretario de Alternativa Socialista/Socialistas y del Consejo Científico de Attac

La desigualdad que impera en el estado espa√Īol, no tiene tan solo una motivaci√≥n salarial, por m√°s que el salario de las y los trabajadores lleve a√Īos depreci√°ndose en favor de las patronales y las multinacionales que los explotan ‚Äďno digamos si encima trabajan eventuales en la hosteler√≠a- en el precariado as√≠ como con la ausencia de subsidios de desempleo de m√°s de dos millones de personas. Siendo todos estos factores muy importantes que incrementan la desigualdad, capitales dir√≠a yo, he incluyo en estos factores de desigualdad, el salario de las pensiones, pues son eso, debido a su generaci√≥n mediante el trabajo y los a√Īos cotizados por los y las pensionistas-trabajadoras. Otro factor de la desigualdad son las cargas que de forma obligatoria las clases populares deben soportar quieran o no y de las que son esclavas.

Los copagos sanitarios, estar√≠an dentro de esa obligatoriedad hac√≠a las personas humildes. Otra es el precio de la energ√≠a el√©ctrica, la luz. Las gentes ‚Äďtodas- no pueden calentarse, conservar los alimentos, alumbrarse o refrigerarse aunque sea mediante ventiladores baratos, si no tienen luz. Si no les cortan la luz. Sino pagan el recibo de la compa√Ī√≠a el√©ctrica de turno. En el Reino de Espa√Īa cinco compa√Ī√≠as, comercializan el 90% de la electricidad y constituyen un oligopolio (Yo dir√≠a un monopolio perfecto, pues el oligopolio dicta las normas y controla el mercado en exclusiva a efectos pr√°cticos). Adem√°s UNESA su patronal, es en realidad un lobby pol√≠tico con un inmenso poder pol√≠tico, valga la redundancia, que controla al gobierno del PP y tiene importantes tent√°culos en otros partidos.

Pero veamos, como se produce esto. Desde 1997 (y no niego que antes no hubieran ya abusos de las el√©ctricas privadas) la Uni√≥n Europea, insta a Espa√Īa a liberalizar y desregular precios. La UE una vez m√°s trabajando en favor del capital privado, el mercado y favoreciendo la desregulaci√≥n. Nunca en favor de las personas. Pues bien desde 1997 el problema aparece y el Gobierno de turno deja de regular e incluso negociar con representaciones sociales y de consumidores los precios. Ya solo cuentan las empresas privadas del sector.

Saltando un poco en el tiempo, el ex ministro Soria y el secretario de estado de energía Alejandro Nadal con el impulso político de Aznar y de Rajoy, se convierten en los grandes valedores del negocio-timo-robo de los precios y de la especulación eléctrica.

Las pol√≠ticas Soria-Rajoy nos han convertido en base a operaciones matem√°ticas tan complicadas como favorecedoras del inter√©s privado no en consumidores, no, sino en deudores. Se idea un asunto llamado ‚Äúd√©ficit tarifario‚ÄĚ con diversas excusas, como la de la moratoria nuclear al objeto de que en el recibo que se sube a capricho mediante unas subastas, tenga una justificaci√≥n. Subastas de la luz que es un servicio p√ļblico, en el que participan las el√©ctricas siempre. Que provocan las extra√Īas subidas de las que el personal jam√°s se entera. Solo cuando paga y como el recibo de la electricidad hay pagarlo si o si, pues las clases trabajadoras, el pueblo humilde y las personas pobres pagan y sufren. Pero si no pagan las consecuencias son terribles. Las empresas trafican con la necesidad imperiosa y el Gobierno de forma corrupta cubre y justifica al oligopolio el√©ctrico.

Estamos ante un inmenso caso de corrupción de la legitimidad. Puede ser legal, pero ni es legítimo, ni democrático, ni humano. Es la pura dictadura de los mercados, en este caso del mercado eléctrico.

Entonces, ¬Ņcu√°l es la soluci√≥n? Desde luego las medidas personales y el ahorro individual son una simpleza que no soluciona el problema y solo sirven para echar la culpa al pueblo acus√°ndolo de despilfarro que es la cantinela para justificar la austeridad impuesta. Las iniciativas de cooperativas de consumidores son importantes e interesantes, pero no llegan a la inmensa mayor√≠a de las clases populares, que cuando m√°s pobres y necesitadas o precarias son, menos se enteran. Las soluciones deben ser colectivas, no individuales ni de incremento de una ‚Äúcompetencia‚ÄĚ que al final el oligopolio el√©ctrico acaba cooptando o marginando. La √ļnica soluci√≥n realista es la nacionalizaci√≥n de las el√©ctricas. Convertir la electricidad en un servicio p√ļblico y con control democr√°tico, lo cual no quiere decir ineficaz. Para ineficacia la del oligopolio. La privada. Hay comarcas espa√Īolas con constantes cortes de luz, comarcas y barrios urbanos enteros donde hace m√°s de treinta a√Īos que no se renuevan ni modernizan las infraestructuras el√©ctricas que sirven a la poblaci√≥n. Redes anticuadas e incluso peligrosas. Apagones por cualquier tormentilla y viento racheado de media intensidad. Falta de atenci√≥n. Mala educaci√≥n, abuso y vejaciones contra los y las usuarias. Cortes de suministro a personas pobres, ancianas excluidas o familias en el paro que por pura necesidad no pueden hacer frente al recibo (luz o comer). Junto a un robo constante y encubierto a toda la poblaci√≥n.

Para un socialista, que el asunto de los servicios p√ļblicos y lo p√ļblico debiera estar meridianamente claro, la nacionalizaci√≥n de quienes cometen fraude constante es una obligaci√≥n √©tica y moral. Para cualquier persona honrada y de bien no consentir este expolio ilegitimo es una obligaci√≥n de primer orden.

Hasta ahora las compa√Ī√≠as el√©ctricas nunca han sido auditadas. Nadie sabe a ciencia cierta de donde sale la deuda y el maldito d√©ficit tarifario. La Uni√≥n Europea no puede ser lo que es y que no se si tiene soluci√≥n (Desde luego para un obrero medio de Gales o del norte de Inglaterra, no), pero lo que est√° claro que su pol√≠tica de imponer privatizaciones es un fracaso para las personas. La UE es un factor muy activo en el incremento de las desigualdades y lo podemos comprobar no solo en este sector econ√≥mico, sino en otros.

Por eso hemos de reclamar con fuerza por coherencia, por honradez y por inteligencia la nacionalizaci√≥n de la energ√≠a el√©ctrica. En cuanto a los pagos compensatorios que estas compa√Ī√≠as reclamen, pues una auditoria ser√≠a y veraz y seguro nos deben dinero a todas y todos los ciudadanos y habitantes del estado espa√Īol.

Ning√ļn 18 de Julio en el olvido. Los nuestros siguen en la memoria

IN MEMORIAM:
Valero Martinez Blay brigada de complemento del Regimiento de Infanter√≠a Otumba de Valencia fiel a la Rep√ļblica y que no se sublev√≥ el 18 de Julio. Combati√≥ en los frentes de Teruel, Granada, C√≥rdoba y Madrid. Teniente del Batall√≥n Otumba agregado a la XIII Brigada Mixta Internacional ( la mitad de sus componentes en esa y otras BI eran espa√Īoles, en este caso la mayor√≠a procedentes de Valencia) tras haber participado en los combates de C√≥rdoba y promovido a capit√°n pagador de la citada brigada mixta fue enviado al frente de Madrid. Desaparecido en combate en la Batalla de Brunete cuando la XIII rompi√≥ el frente en el ataque inicial, perdiendo en los combates cerca del 70% de sus efectivos. Valero Martinez reci√©n licenciado en Derecho muri√≥ como militar profesional, oficial del Ejercito leal que el 18 de Julio sigui√≥ defendiendo la Constituci√≥n Republicana. Honor y gloria a √©l y a todos los ca√≠dos por culpa del golpe de estado de Julio del 1936 y sus consecuencias.

Cuando desde la nada se pretende inventar lo nuevo

Las olas de calor siempre llevan aparejado el sopor y la somnolencia. Pareciera que la fuerza de una canícula sofocante ha contagiado la política profesional a pesar del aire acondicionado que la mitiga en las instituciones así como en los departamentos universitarios o las redacciones.

La paz del verano reina. No es malo descansar y desconectar y no lo es si sirve para reflexionar y reemprender el camino, aquellos que nos podemos permitir el lujo de tener vaciones. Lo √ļnico que sacude el ambiente es la operaci√≥n independentista catalana, a veces popular, siempre peque√Īo-burguesa, que purga a las y los tibios de esp√≠ritu y llama a arrebato sin fisuras y a seguir al abanderado, aunque no est√° claro cu√°l es. El PDeCAT es ya una marioneta de ERC y la CUP presta izquierdismo gratis a la burgues√≠a catalana que gobierna desde los postulados Troika. Pero a pesar de los pesares son por ahora los √ļnicos que le dan preocupaciones a la derecha y la corona. Pero fuera de eso los partidos del arco parlamentario nada nuevo proponen.

El PP cada vez m√°s corrupto y chirlero busca con una descarada utilizaci√≥n de ciertas v√≠ctimas de ETA, esconder su mierda y sus verg√ľenzas, pero niega a las v√≠ctimas de Franco ‚Äďpor cierto muchos de cientos de miles m√°s- cualquier homenaje digno y de Estado.

Podemos recoge el guante que le ofrece el susanista Garc√≠a Page en Castilla la Mancha para gobernar y poco m√°s. Porqu√© las comisiones de investigaci√≥n de la corrupci√≥n van a ser tan in√ļtiles como necesarias son. Al PP ni agua y lo que hay que hacer es echarlo y esa debe ser la primera ocupaci√≥n tras la ola de calor. Eso o la nada.

El PSOE de Pedro S√°nchez debe aclararse y ya y prepararse para hacer lo de Portugal, pero de verdad y mientras tanto seguir el ejemplo Corbyn.

El socialismo dentro y fuera del PSOE creo debe hacer un serio intento de reagruparse y de aglutinar las clases trabajadoras al objeto de construir un frente electoral o no, -mejor no-, con el objeto prioritario, ahora, de re-movilizar al Trabajo y dar la cara ante la pobreza salarial, el precariado, la ofensiva contra las y los trabajadores j√≥venes, los nuevos jornaleros j√≥venes y el futuro o mejor dicho el no futuro de las pensiones p√ļblicas si los sinverg√ľenzas del PP siguen gobernando. Si los capitalistas y grandes familias poderosas y las multinacionales siguen imponiendo sus condiciones y chantajeando al Estado en beneficio propio peor para nosotros y lo malo se pueden afianzar, con una nueva operaci√≥n keynesiana de Rajoy al objeto de inyectar m√°s dinero p√ļblico para favorecer al cemento y al conglomerado de las grandes constructoras de obra p√ļblica.

El pacto PP-Cs de reducci√≥n de impuestos, adem√°s de falaz es otro ataque al bienestar, lo p√ļblico y las pensiones. Es imprescindible reaccionar ya y dejar de estar en este limbo que tan solo favorece a la corona y los banqueros.

Dir√° alguien, este tipo es de ultra-izquierda, vaya ataques al sentido com√ļn y lo establecido. Pues bien este tipo es un laborista, un socialista democr√°tico que pretende ser coherente y afirma que o le plantamos cara al sistema injusto que solo trabaja para beneficiar los intereses de capitalistas y gestores multinacionales o bien ni futuro para nuestros hijos, ni pensiones para nuestros mayores ni empleo digno para los trabajadores ni llegar a fin de mes nadie, bueno, casi nadie.

La reagrupación del socialismo en base a las ideas de clase y de cambio de régimen es imprescindible y luego juntar nuestra lucha con la de Corbyn, los socialistas portugueses o Sanders, imprescindible. Eso o tres cuatro veranos más y la próxima ola de calor nos pueden llevar al asadero final.

Pero para el cambio hacen falta ideas y propuestas pol√≠ticas. Ideales y esperanzas en un futuro diferente porque si no creemos en un mundo nuevo socialista y libre, ¬ŅC√≥mo vamos a poder enfrentarnos a la corrupci√≥n, la mafia pol√≠tica y los interese de los poderosos? De la nada no se puede construir algo nuevo y la cuesti√≥n no es defender, procurar, desear, es intervenir y conseguir.

Carlos Martínez co-primer secretario de Alternativa Socialista