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¬ŅQue hacer ahora en Europa? Oskar Lafontaine nos lo explica

Este art√≠culo del l√ļcido, inteligente y comprometido socialista democr√°tico, cabal y valiente Oskar Lafontaine es un chorro de aire fresco tras la decepci√≥n griega. Decepci√≥n provocada por la UE alemana y el capitalismo financiero europeo contra Syriza, pero tambi√©n por la debilidad de la izquierda europea.

En el estado espa√Īol, por desgracia ni hay una mente tan l√ļcida, ni un l√≠der de su talla en ninguna formaci√≥n de izquierdas o transformadora o….. Nadie. Por eso al menos aprendamos de Lafontaine, lo cual si es posible:

¬ŅQu√© podemos aprender del chantaje al gobierno de Syriza?

Artículo publicado originalmente en la edición de fin de semana de Junge Welt. Traducción: Carmela Negrete

Muchas personas en Europa recibieron la elecci√≥n de Alexis Tsipras como primer ministro de Grecia como una noticia esperanzadora. Cuando el presidente de Syriza, despu√©s de semanas de agotadoras negociaciones firm√≥ el dictado de recortes, la decepci√≥n fue asimismo muy grande. Ser√≠a injusto y arrogante se√Īalar a Alexis Tsipras y a Syriza con el dedo acusador de la moral. Mucho mejor ser√≠a reflexionar dentro de la izquierda europea bajo qu√© condiciones es posible en Europa hoy hacer una pol√≠tica democr√°tica y social, es decir, de izquierdas.

Hemos aprendido una cosa: Mientras el supuestamente independiente y apol√≠tico Banco Central Europeo pueda cerrar el grifo del dinero a un gobierno de izquierdas, una pol√≠tica que se oriente hacia principios democr√°ticos y sociales ser√° imposible. El exbanquero de inversi√≥n Mario Draghi no es ni independiente ni apol√≠tico. √Čl trabajaba para Goldman Sachs, en el momento en que ese banco de Wall Street ayud√≥ a Grecia a falsear los balances de su contabilidad. As√≠ fue como se hizo posible la entrada de Grecia en el euro.

En los meses pasados muchos artículos de opinión se han ocupado de la pregunta de si el dracma debería ser introducido de nuevo. No sirve para nada y es una base errónea reducir el debate a esta pregunta. No solo en Grecia, sino en todo el sur de Europa el paro juvenil es insoportable y cada uno de los países que forman parte de la zona euro están siendo desindustrializados. Una Europa en la que la juventud no tiene futuro está en peligro de descomposición y de convertirse en el botín de fuerzas nacionalistas de extrema derecha renovadas.

La vuelta al sistema monetario europeo

La pregunta, por todo ello, no puede ser para nosotros: ‚Äú¬Ņdracma o euro?‚ÄĚ, sino que la izquierda debe decidir, si a pesar del desarrollo social catastr√≥fico se sit√ļa a favor de una permanencia en el euro, o por el contrario se pronuncia en favor de una reconversi√≥n escalonada hacia un sistema monetario europeo m√°s flexible. Yo estoy a favor de una vuelta a un sistema europeo de monedas que tenga en cuenta las experiencias aprendidas con este sistema monetario y que con su construcci√≥n beneficie a todos los pa√≠ses que formen parte del mismo.

El sistema monetario europeo funcion√≥ durante muchos a√Īos no sin dificultades, pero mejor que la moneda √ļnica. A pesar de las tensiones inevitables posibilit√≥ una y otra vez compromisos, que ayudaron a compensar los diferentes desarrollos econ√≥micos. Y ello porque los bancos centrales de los pa√≠ses miembros estaban obligados ‚Äďpor desgracia solamente por un corto periodo de tiempo‚Äď a estabilizar los cursos de cambio de los socios del sistema monetario europeo. Dentro del euro solamente los trabajadores y pensionistas espa√Īoles, griegos o irlandeses cargan el peso de la devaluaci√≥n interna mediante la bajada de salarios, los recortes de pensiones y las subidas de impuestos.

El sistema monetario europeo requer√≠a, y de eso se trata, al contrario que el euro, del progresivo trabajo conjunto de los pueblos de Europa. A trav√©s de revaluaciones y devaluaciones regulares se evit√≥ una desnivelaci√≥n de las econom√≠as europeas demasiado fuerte. Bien es verdad que la dominancia del Banco Federal Alem√°n fue un gran problema, pero uno mucho mas peque√Īo que la tutela actual de los europeos por la econom√≠a alemana y el gobierno de Merkel, Sch√§uble y Gabriel. Es cuesti√≥n de tiempo hasta que, por ejemplo, Italia reconozca un gobierno que no pueda soportar mas la lenta pero firme desindustrializaci√≥n de su pa√≠s.

Es necesario descentralizar

En este sentido exite, en especial entre la izquierda alemana, un fallo de pensamiento estructural que se ha vuelto claro y que est√° virando el debate sobre el futuro de Europa en la direcci√≥n equivocada. Cada una de las exigencias sobre una reversi√≥n de las competencias de Europa a la esfera nacional son difamadas como nacionalistas u hostiles a Europa. Los conglomerados medi√°ticos que est√°n defendiendo los intereses de las grandes empresas alemanas y los bancos tocan la m√ļsica de acompa√Īamiento correspondiente. Y buena parte de la izquierda cae en la trampa.

Que el traspaso de competencias a la esfera internacional abre el camino al neoliberalismo es algo que mostró una de los estilitas de esta ideología, Friedrich August von Hayek, en un artículo de principios de 1976. De ahí que la Europa del mercado libre y del tráfico incontrolado de capitales no será nunca un proyecto de izquierdas.

Desde el momento en que se pone de manifiesto en qué medida la Comisión Europea y el Parlamento Europeo se volvieron muletas ejecutoras del lobby financiero, transferir mas competencias a nivel europeo es equivalente al desmontaje de la democracia y del estado social de derecho. A esta conclusión deberíamos haber llegado antes, y lo digo haciendo autocrítica, pues yo mismo como europeo convencido, defendí durante mucho tiempo la política de transmisión de tareas a nivel europeo.

Y es lamentable que el influyente fil√≥sofo alem√°n J√ľrgen Habermas y muchos pol√≠ticos y economistas, que toman parte en esta discusi√≥n, sigan aferr√°ndose a ese camino a pesar de que cada a√Īo resulta mas evidente que lleva al error y que enfrenta a los pueblos europeos entre s√≠. El deseo de Thomas Mann de una Alemania europea se ha convertido en lo contrario. Tenemos una Europa alemana.

Democracia y descentralización se requieren mutuamente. Cuanto mayor sea la unión será más opaca, más lejana y menos controlable también. El principio de subsidiariedad es y permanece como la piedra angular de cualquier orden de sociedad democrática. Lo que en el nivel más bajo, a nivel de municpio, es posible regular debe ser regulado ahí, y en el nivel regional o de países, en el nivel de los estados nacionales, a nivel de la UE o de las Naciones Unidas debe funcionar el mismo principio. En el nivel más alto debe transmitirse solamente lo que pueda verdaderamente ser regulado mejor allí.

Ejemplos de transferencias err√≥neas hay a montones. No necesitamos casinos que funcionen a nivel global, sino cajas de ahorros, que aun puedan ser controladas. Para necesidades financieras mayores bastan largos a√Īos de bancos nacionales que sean regulados estrictamente en sus comienzos. No necesitamos gigantes de la energ√≠a que act√ļen en toda Europa con grandes centrales y redes el√©ctricas, sino centrales municipales que funcionen con energ√≠as renovables y con capacidades locales de almacenamiento.

Los bancos nacionales de moneda se vieron bajo una presión tal que se abrieron las puertas a los flujos de capital desregulados y a la especulación mundial. Los bancos de monedas deberían hacer de nuevo, aquello para lo que fueron fundados un día: financiar a los estados.

La transici√≥n a un sistema monetario europeo renovado debe llevarse a cabo paso a paso. Para reintroducir el dracma por ejemplo ‚Äďello ser√≠a un primer paso en dicha direcci√≥n‚Äď el BCE deber√≠a apoyar el curso de dicha moneda. Tal vez el gobierno griego deber√≠a haber requerido a Sch√§uble que concretase su salida definida de Grecia de la Eurozona. √Čl prometi√≥ una reestructuraci√≥n de las deudas y un apoyo humano, t√©cnico y que favoreciese el crecimiento.

Desarrollar un plan B

Si esta oferta se toma en serio y el apoyo monetario del BCE estuviese garantizado, entonces cualquier escenario terror√≠fico, de los que los defensores del euro dise√Īaron en contra de la reintroducci√≥n del dracma, ser√≠a privado de su base. Grecia tendr√≠a entonces, como Dinamarca con la corona, la oportunidad de participar en el mecanismo de cambio de curso monetario. Es sorprendente en qu√© medida economistas de renombre internacional y expertos en moneda del esprectro conservador y liberal defienden la salida de Grecia del sistema del euro.

El valiente ministro de finanzas griego Yanis Varufakis, que lo ten√≠a dif√≠cil con sus colegas ministros de finanzas europeos por eso mismo, porque √©l de hecho comprende algo de econom√≠a pol√≠tica, hab√≠a dise√Īado un escenario para la introducci√≥n del dracma. √Čl quer√≠a tener un plan B para el caso de que Draghi cerrase el grifo del dinero, es decir, hiciese uso de la ‚Äúopci√≥n nuclear‚ÄĚ como se le llama en los c√≠rculos financieros. Y efectivamente el exbanquero de inversi√≥n ha hecho uso de dicha arma. Junto a Sch√§uble, √©l es el verdadero chico malo de la Eurozona. Justo despu√©s de que el gobierno de Syriza tomase posesi√≥n en Atenas, el Banco Central Europeo utiliz√≥ los mecanismos de tortura para hacer arrodillarse a Tsipras.

La izquierda europea debe ahora desarrollar un plan B para el caso de que un partido en uno de los miembros europeos se vea en una situaci√≥n parecida. El c√≥digo europeo debe ser reconstruido de tal forma que se le quite el poder al Banco Central (que no est√° legitimado democr√°ticamente) de anular la democracia a golpe de bot√≥n. La introducci√≥n escalonada de un nuevo sistema monetario europeo allanar√≠a para ello el camino. Tambi√©n la izquierda alemana debe desenmascarar el mantra de Merkel seg√ļn el cual ‚Äúsi muere el euro, entonces muere Europa‚ÄĚ. El euro se ha convertido en un instrumento de dominaci√≥n econ√≥mica de la econom√≠a alemana y del gobierno alem√°n en Europa. Una izquierda que quiera una Europa democr√°tica y social, debe cambiar su pol√≠tica europea y escoger nuevos caminos.

O.L

Queda claro el camino, los que no lo tienen tan claro son los dirigentes de la izquierda europea, que se situan ahora entre una posici√≥n tan sectaria como in√ļtil del KKE -los estalinistas griegos-, o con el reformismo ex socialdem√≥crata, aunque sean de formaci√≥n comunista.

Un socialista democr√°tico, nos propone que hacer.

Carlos Martinez

Lo siento, pero el problema es el PSOE

¬†A veces da la sensaci√≥n de que en la Transici√≥n se dej√≥ todo atado y bien atado. La verdad es que a la hora de analizarla soci√≥logos y polit√≥logos que no la vivieron, obvian sus innegables avances, olvidando que muchos millones de personas en este Estado, s√≠ fueron ‚Äďfuimos- testigos de ella y la defendieron, comenzando por el PCE de Carrillo, m√°s incluso, este √ļltimo, que otros sectores de la izquierda.

La Transici√≥n supuso el paso vigilado desde la Corona y los cuarteles (y dentro de ellos, las barras de los cuartos de banderas), hac√≠a una democracia formal y esto represent√≥ a pesasr de todo, un gran avance para millones de hombres y mujeres, a pesar de sus limitaciones y fue fruto de la lucha popular, a pesar del rey y las torretas de los tanques o ‚Äúlos ruidos de sables‚ÄĚ. Gracias al empuje de un movimiento obrero combativo y organizado se lograron importantes avances sociales, en pensiones, seguridad social, salarios y derechos. Que mucho ojo, nadie regal√≥ y costaron vidas ‚Äďest√°n documentadas en cerca de trescientas, las muertes violentas, la mayor parte por arma de fuego, de obreros y opositores de izquierdas-, nada se regal√≥. Polic√≠a y grupos fascistas actuaron en muchas ocasiones con total impunidad asesina.

Pero el avance en derechos sociales, educativos y sanitarios, entre 1978 y 1988 fue incuestionable. Tambi√©n subi√≥ del nivel de vida lo que increment√≥, la posibilidad de consumo el ¬†mayor que la clase obrera espa√Īola, jam√°s hab√≠a gozado, como por ejemplo el poder hacer vacaciones¬† o tener derecho a cierto ocio. Lo cual no evita que fuera de forma desigual y con un brutal pago colectivo, cu√°l fuera el desmantelamiento del sector p√ļblico, vendido por el PSOE para financiar el estado del bienestar. As√≠ como desmantelar la industria pesada y miner√≠a espa√Īolas, como peaje a Alemania al objeto poder ingresar en la Uni√≥n Europea. Las ‚Äúautov√≠as de Felipe‚ÄĚ y las ‚Äúpagas de Felipe‚ÄĚ tuvieron ese precio doble y del que se habla muy poco y se denuncia menos. Pero hubo algo pol√≠ticamente peor y fue la conversi√≥n del PSOE en el elemento clave del sistema del 78, del r√©gimen, a cambio de ser un adelantado en Europa a la derechizaci√≥n de la socialdemocracia y su transmutaci√≥n en una suerte de liberalismo progresista.

El PSOE pas√≥ a ser el partido de la corona y de la contenci√≥n de los deseos populares de cambio. En 1982 el pueblo trabajador venci√≥ las elecciones de forma contundente llevando al PSOE a la Moncloa con una mayor√≠a absoluta hist√≥rica, jam√°s repetida. Fue la respuesta popular al golpe de estado del 23F y a una UCD que ya no era necesaria, ni para las personas normales, ni para el sistema y los poderes financieros. El PSOE pas√≥ sin embargo, a ser el garante del sistema y de la poderosa pol√≠ticamente hablando, banca privada. El PSOE pas√≥ a ser el partido europeo y el representante de los intereses de Alemania en esos momentos. El PSOE devolvi√≥ la autoestima a un pueblo sometido, que confi√≥ ciegamente en √©l, a pesar de que ya desde los inicios de su gesti√≥n, Felipe Gonz√°lez ‚Äúapunt√≥ maneras‚ÄĚ.

Felipe González con los votos de los jornaleros del campo, los obreros industriales, las personas paradas y las pobres, forjó una alianza muy fuerte con la llamada clase media (sectores de las clases populares recién llegadas a cierto bienestar y profesionales urbanos y rurales).  Con la Corona y con los poderes financieros. Con la banca.

Desde entonces el PSOE utilizando las hist√≥ricas siglas de un partido obrero, republicano y marxista reformista o socialdem√≥crata de clase y marxista, llev√≥ adelante una pol√≠tica que mezcl√≥, privatizaciones y desmantelamiento industrial, con pensiones no contributivas; subsidio de desempleo agrario; incremento de la mejora en la calidad de la sanidad y educaci√≥n p√ļblicas; incremento exponencial de becas universitarias, junto a, y como contrapeso, el ¬†incremento de las subvenciones a la ense√Īanza religiosa o los primeros recortes en derechos laborales, las primeras congelaciones y la contenci√≥n salarial. Mejoras innegables para los derechos de las mujeres, junto con la renovaci√≥n del Concordato o la entrada en la OTAN. La OTAN fue precisamente la primera fisura que se abri√≥ en la llamada familia socialista que a la larga result√≥ ser m√°s profunda de lo que parece. El PSOE posibilit√≥ avances en ciertas materias, junto a la consolidaci√≥n del atlantismo y la presencia mediterr√°nea los EE.UU; el apoyo sin duda alguna a los intereses del capitalismo alem√°n salpimentado con el inicio de la cultura del pelotazo y el enriquecimiento r√°pido de los especuladores, del que Solchaga, el ministro liberal-felipista de econom√≠a, se enorgulleci√≥.

El PSOE que logró avances en bienestar, que no se pueden negar ahora, muchos de los cuales han sido recortados por el propio PSOE y el PP, pero pagó el precio de desdibujarse, ser el férreo sostén del régimen del 78, garantizar el poder de los banqueros y desaparecer como partido de la clase obrera. Pasó a ser la cara amable y progresista de la sociedad de mercado y del sistema liberal de mercado. Ya no había más alternativa, ni más esperanza de cambio, además el mercado era bueno.

¬ŅCu√°l es el papel del PSOE en esta coyuntura?

Al final y desde entonces cuando aparece algo en el horizonte nuevo o realmente de cambio y regeneración, que hace prever una voluntad de transformación de las cosas, aparece de nuevo el PSOE. Es el freno, pero él se postula como solución. Logra que el debate entre las izquierdas transformadoras y radicales en el sentido correcto del término, acabe siendo: si hay posibilidad de pactar o no con los socioliberales y en qué puntos programáticos.

El hecho es que todos han pactado con el PSOE tras las √ļltimas elecciones locales y auton√≥micas, tambi√©n Podemos lo ha hecho. Podemos no es virgen ya en este aspecto, ni mucho menos y si bien en alg√ļn caso el facilitador de gobiernos municipales de unidad popular, ha sido el PSOE, veamos el resultado final de los pactos y veremos qui√©n sale ganador.

Por eso el PSOE que no está finiquitado, ni mucho menos, tal y como algunos politólogos erróneamente vaticinaron, sino que vuelve a aparecer en el horizonte y su oligarquía de profesionales socioliberales, se vuelve a frotar las manos. El que en el interior del PSOE hayan minorías marxistas y republicanas (que las hay) no le impide trazar sus hojas de ruta con total tranquilidad y si hay que defenestrar a alguien por el camino, pues se hace y punto. Ya operará la maquinaria publicitaria del sistema.

El PSOE se postular√° como √ļnica opci√≥n posible y capaz de derrotar al PP y se mostrar√° reacio a pactar con el partido derechista. Luego alcanzado -si no se lo impedimos con un triunfo de la izquierda real- el gobierno, seguir√° imponiendo los planes econ√≥micos de la Troika y de la UE y protegiendo a la banca y las compa√Ī√≠as energ√©ticas. A cambio de disolver tres o cuatro leyes muy autoritarias del autoritario PP, practicar√° un neoliberalismo de libro y volver√° a ser el partido de ‚ÄúEuropa‚ÄĚ.

Por eso el PSOE que no el socialismo, es el problema. Las otras izquierdas no socialdem√≥cratas o no socialistas, hasta ahora o no han sabido o podido hacer (el sustituir al PSOE como la izquierda real). Es cierto que hay una ley electoral que es un pucherazo legalizado. Pero en las √ļltimas elecciones auton√≥micas y con un PSOE bajo m√≠nimos, las cosas han quedado bien, si se es optimista, para las fuerzas transformadoras y emergentes, pero a pesar de ello, los resultados auton√≥micos ah√≠ est√°n y la cantidad de comunidades aut√≥nomas presididas por socioliberales, tambi√©n. Con lo cual no quiero olvidar el triunfo de las mareas y candidaturas comunes y populares en varias grandes ciudades. Pero incluso en esos casos, en su mayor parte, alguna ayuda han debido recibir.

Mal vamos si nos instalamos en la autocomplacencia. Tampoco en el pesimismo. Estamos avanzando, pero lo estamos haciendo, regular.

El asunto no es sacar en las pr√≥ximas elecciones generales sesenta diputadas y diputados y facilitar el asunto a un partido socioliberal, incluso a cambio de un programa firmado. Eso ya lo hizo IU en Andaluc√≠a en la legislatura anterior ¬ŅY?…

Tampoco, quiero desanimar, solo advertir. Pero entonces ¬ŅCu√°l es la soluci√≥n?

La solución pasa por darse cuenta del que el PSOE es el problema. Pero también que el socialismo y la socialdemocracia están fuertemente arraigadas entre las clases populares, a pesar de todas las traiciones de las oligarquías usurpadoras. Están muy arraigadas porqué responden a los intereses de una amplia capa de la gente. Personas que desean avanzar, pero en democracia. Desean cambios, pero con tranquilidad. Quieren seguridad en los servicios, educar a sus hijos; vivir con dignidad, empleo y tener vivienda asequible y asegurada.

La energía para transmitir, un cambio radical y republicano que este Estado necesita, incluso para seguir subsistiendo como Estado, pasa por disputar el socialismo a un partido que ya no lo es. Al menos esa es una gran parte de la solución. Solución además, la podemos ofrecer los socialistas que nos hemos impuesto la titánica y no siempre agradable tarea de disputarle la hegemonía del socialismo democrático al PSOE.

Tarea en muchas ocasiones muy dura, pues duro es enfrentarse a un partido que basa en muchas ocasiones su existencia en redes clientelares de poder. Con capacidad de extorsi√≥n incluso de ‚Äúchantaje amable y condescendiente‚ÄĚ. Pero tambi√©n con unos aliados nuestros, recelosos y anti-socialistas por razones ideol√≥gicas o bien por si acaso a los socialistas las cosas nos salen bien.

O bien simplemente contando con apoyos coyunturales fruto en ocasiones de buenas relaciones personales. Tan solo en escasas ocasiones por un convencimiento político. De hecho, percibo que muchas personas transformadoras, piensan que para socialista el PSOE y así les irá mejor, a ellos.

El objetivo de Alternativa Socialista independientemente de cualquier coyuntura electoral, es disputar el socialismo al PSOE y demostrar que no siendo este, un partido socialista, el partido socialista existe y funciona, es real, más allá de ciertas personas y de su posición humilde todavía. Funciona como un ente colectivo y está muy imbricado en los movimientos sociales, sindicales y en ayuntamientos.

No vamos a cejar en difundir nuestra lucha y en poder mostrar que el socialismo democrático está ya organizado y hay un David, Alternativa Socialista, disputándole a un Goliat, el PSOE, la reivindicación del socialismo democrático, facilitando la construcción de una fuerza socialista de la que la gente se pueda sentir orgullosa y ubicar el socialismo en las candidaturas y/o coaliciones de Unidad Popular.

¬ŅQu√© va a aportar AS a la unidad popular? En primer lugar un partido socialista, ecosocialista, feminista y republicano, de izquierdas y plural. En segundo lugar ideas y propuestas program√°ticas. En tercer lugar proponer a las y los ciudadanos que integran las pr√≥ximas candidaturas unitarias el convencimiento de que o bien hay un programa transformador y constituyente y nos planteamos la cuesti√≥n nacional y nacionalista, as√≠ como la construcci√≥n de un estado social con un poderoso sector p√ļblico, o en nada nos diferenciaremos de un programa socioliberal, que ser√° travestido con promesas socialdem√≥cratas tan falsas como Judas.

Un programa que se ocupe seriamente del problema de la Unión Europea y el euro, porqué son dos gravísimos problemas y lo hacemos con radicalidad y seriedad a la vez, o no habremos avanzado nada. En cualquier caso, los socialistas y las socialistas, vamos a seguir en esa brecha.

En el aspecto de la Uni√≥n Europea y la Europa que queremos, Oskar Lafontaine est√° diciendo cosas muy interesantes y con total lucidez. La Europa de Maastricht es inviable para el bienestar, la moneda √ļnica est√° fatalmente construida y tan solo sirve a los intereses de la Gran Alemania capitalista. La construcci√≥n de una alianza europea de las izquierdas es imprescindible y no sangremos ahora a Grecia y denostemos a Tsipras, porqu√© o logramos tres gobiernos europeos de izquierdas y populares o no saldremos de el actual estado de postraci√≥n y recortes contra las empobrecidas clases populares del Estado espa√Īol y de la Europa de la Uni√≥n.

En la apuesta europea el PSOE esta con el engranaje de la UE y la burocracia de Bruselas, con el TTIP y con el TISA. Con el euro alemán y con las privatizaciones que impone el colegio de comisarios europeo. Nosotras no. Ese es también gran parte del problema.

 

Primer aviso

Los resultados de la encuesta del CIS indican que el bipartidismo está herido pero no muerto. Herido, si, pero gozando de buena salud. Siendo la cocina del CIS muy poco de fiar, no es sin embargo una empresa. Sus funcionarios son muy buenos, aunque sus jefes sean del PP. Pero lo que nos interesa es que Podemos e IU siguen a la baja. Ambos están fallando. Seguramente toda la izquierda y los ni izquierda ni derecha, estamos fallando. No llegamos suficientemente al pueblo trabajador y que sufre los crímenes sociales y los atracos del PP, así como las dejaciones y traiciones del PSOE.
Eso no es que la gente sea idiota o vendida, es que no se fía, no sabe, le llega una propaganda falsa que no somos capaces de combatir.
Pero la culpa no es de los ciudadanos, es de las élites de Podemos, IU y de las élites que se creen en reuniones minoritarias representantes de las y los ciudadanos a lo grande. Es que tal vez los líderes elegidos en un Estado, en el que los jóvenes no son mayoría, pueda ser que no convencen o no los ven claros y contundentes una gran parte del electorado de izquierdas más maduro.
Hay un hecho cierto y es que las élites dirigentes de IU y de Podemos vienen del mismo espacio ideológico, es decir de la escuela de pensamiento comunista en distintas variables -son digamos hermanos separados- lo cual muchas personas lo entienden menos o lo entienden y no les gusta. Así de sencillo.
Los socialistas (republicanos, antineoliberales, de izquierdas y por la unidad popular, es decir nosotros) somos muy poco escuchados y ninguneados por dichas élites. Bueno, ellos se lo pierden. Pero vamos a continuar trabajando. Vamos a apoyar la unidad de todos y todas,si, pero vamos a seguir construyendo la Alternativa Socialista, porqué no somos una fuerza coyuntural o electoralista. Si electoral, claro, pero no electoralista.
Este estado plurinacional necesita un fuerza socialista, real, transformadora y democr√°tica y unos liderazgos sociales basados en el trabajo y la constancia, la experiencia y la sensatez, a la par que el republicanismo de rep√ļblica y el cambio profundo. Un programa de cambio radical y social, a la vez que reconocible. El socialismo democr√°tico que no defraude al pueblo trabajador.
Acabar con los recortes, banca p√ļblica, cambio de modelo productivo y sectores estrat√©gicos p√ļblicos. Cultura y salud p√ļblicas, tolerancia 0 con el patriarcado y apoyo a la agricultura y a medio natural. Un programa socialista democr√°tico y republicano.
Seguiremos trabajando por la unidad popular,si, pero que nadie nos pida silencio o sumisión. Pero si hay algo que tenemos muy claro, hemos de ser más y hemos de construir partido.
As√≠ pues que Podemos e IU vean que entre ambos y seg√ļn el CIS suman un escaso 19%. Esto hay que enmendarlo y si dejan, podemos ayudar. De todas formas vamos a seguir estando en la brecha.
Carlos Martinez
co-primer secretario de AS

Construir un partido socialista no es un huevo que se echa a freir

Los partidos son necesarios. De hecho muchas personas en nombre del anti partido y de los nuevos movimientos y el ciudadanismo, han acabado montando un férreo partido muy estructurado y disciplinado con un fuerte y reducido equipo de dirección.

Los partidos de masas son una conquista del movimiento obrero y tienen su origen en las luchas sociales y en las asociaciones, sociedades y sindicatos obreros cuando estos entendieron que la acción politica era imprescindible para cambiar las cosas, en la escuela de pensamiento marxista, pues desde el anarquismo, se entendió de otra forma. Unos partidos entendieron esto desde la reforma paulatina y otros desde la acción combinada social y electoral, sin olvidar la huelga general como instrumento. Los partidos obreros y transformadores, en su inicio fueron todos socialistas y/o socialdemócratas, si bien todos ellos incluso el SPD alemán, con inspiración marxista y por supuesto de clase. Eran los partidos de la clase obrera.

No me detendr√© en los avatares ni en la ruptura de los partidos obreros a partir de 1920 fundamentalmente. Tampoco de como los partidos socialdemocr√°tas obreros se transforman en partidos “atrapalo todo” y se hunden el el barro de la “tercera v√≠a” aceptando plenamente una sociedad capitalista que en forma de disimulo, se comienza a llamar de mercado. El reconocimiento del mercado, pero con las reglas del mercado y la renuncia al control de la econom√≠a por el estado, marcan una absorci√≥n del sistema hacia los antiguos partidos obreros ya transformados en interclasistas y conservadores del satus quo.

El PSOE no es ajeno. Tras una resistencia hist√≥rica de Izquierda Socialista y el “guerrismo” de izquierdas o m√°s populista, al que Guerra acab√≥ dejando “tirado”, el PSOE avanza con la sumisi√≥n de gran parte de sus bases -eso es cierto y no hay para ello, m√°s que contar votos en comit√©s, congresos y primarias- hac√≠a un socioliberalismo blando. Es cierto que hay bolsas de resistencia y personas que no siendo “oficialmente” insumisas, sin embargo se resisten a abandonar los valores de la izquierda. Pero en minor√≠a.

El PSOE siempre fue un partido de masas. Hoy transformado en un partido mixto, es decir con cuadros leales a unos aparatos que adem√°s les proveen de colocaciones y cargos p√ļblicos remunerados, que controlan a afiliadas y afiliados a los que se les hurta el debate te√≥rico, se les priva de formaci√≥n politica y se les imbuye de gesti√≥n que no de transformaci√≥n o bien ya, puras luchas por el poder de unos cuadros, frente a otros a los y las que nada entre ellos diferencia.

Ser√≠a a pesar de lo dicho injusto, no reconocer avances en materia de protecci√≥n social, igualdad de genero y derechos civiles logrados con el PSOE. No deseo olvidar aqu√≠ a personas como Matilde Fernandez que hizo un gran trabajo a pesar de la situaci√≥n y otras cuestiones. Pero a cambio se privatiz√≥ una gran parte del sector p√ļblico y se le abrieron las puertas al neoliberalismo.

Ahora nos encontramos con un PSOE en sus más bajas cotas de debate teórico, pero por ello, sin ideas y herrático. Un partido sin energías para enfrentarse a una nueva forma de entender el capitalismo cual es el neoliberalismo y sin fuerzas para enfrentarse a la dictadura de los marcados que las clases populares y trabajadoras sufren. A lo sumo algunas reformas, pactos interesados con otras fuerzas de izquierdas reales y como mucho un talante más liberal que la rancia derecha que nos pretende seguir dominando.

Ante esto lo primero que hay que constatar es que no existe ya un partido socialista “oficial” sino un recuerdo muy vago y unas siglas hist√≥ricas vaciadas de contenido a conciencia. Sin embargo hay personas honradas aferradas a ellas.

La reforma del art√≠culo 135 de la Constituci√≥n debieran haber sido la se√Īal de alarma y de ruptura, pues fue tan grande la traici√≥n que con mucho “menos motivo” Oskar Lafontaine y M√©lenchon rompieron con sus partidos socialdem√≥cratas devenidos en ex socialdem√≥cratas. Sin embargo en el estado espa√Īol no surgi√≥ ning√ļn Lafontaine l√ļcido, valiente y armado ideol√≥gicamente.

Solo un grupo de militantes de base y cuadros medios locales y/o provinciales y muy pocos, nos planteamos la ruptura en un “Lafontaine colectivo” y adem√°s buscando trabajar sin m√°s en la construcci√≥n de la plataforma politica que agrupara a las y los socialistas de izquierda y para ello confluir con las plataformas socialistas locales o territoriales que ya exist√≠an o se hab√≠an formado de forma natural hostigadas por aparatos provincianos.

La necesidad de construir un polo socialista antineoliberal que adem√°s recuperara la tradici√≥n unitaria y frentista del socialismo de clase espa√Īol era muy importante. As√≠ naci√≥ un embri√≥n que fue inscrito finalmente ante notario, -tras muchos meses de trabajo, agrupar personas y voluntades e incluso una presentaci√≥n p√ļblica y asamblea p√ļblica posterior con Oskar Lafonteine presente-, el partido socialista de clase, republicano, federal, ecosocialista y feminista, el d√≠a 14 de Marzo de 2013 llamado CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA- ALTERNATIVA SOCIALISTA.

Alternativa Socialista tal y como posteriormente tras reforma estatutaria se puede denominar, surgi√≥ solo, sin ayudas ni reconocimientos, hostigado, censurado por todos los medios de comunicaci√≥n, todos, excepto algunos digitales muy comprometidos y sin personas conocidas, pero si militantes, activistas sociales y sindicales, concejales y exconcejales, algunos como mucho exdiputados provinciales y un exdirector general auton√≥mico. Personas que hab√≠amos vivido dentro del PSOE el esfuerzo por gobernar de forma limpia y diferente y nos hab√≠amos enfrentado a su direcci√≥n, no por motivos personales, sino ideol√≥gicos. Silencio, sacrificio, dinero de nuestros bolsillos e ilusi√≥n mucha ilusi√≥n y un sue√Īo, el de rescatar el socialismo democr√°tico.

Hoy Alternativa Socialista es el partido socialista republicano y transformador inscrito como socialista y con nombre socialista, que está ya presente en ayuntamientos posee contactos y grupos locales, municipales y ha concurrido a diversas elecciones, en solitario o bien en coaliciones, incluso en candidaturas de unidad popular. Un partido que sigue agrupando a colectivos territoriales y marcas locales socialistas, hartas de ser dirigidas y utilizadas en provecho propio por personas de las oligarquías profesionales provinciales o autonómicas. Personas deseosas de trabajar por sus vecinos y con sus vecinos en libertad.

Pero a pesar de nuestras equivocaciones -que seguro hemos cometido- hay un error en el que no hemos caído y es el de montar un club de debate de ex militantes del PSOE que se lamen las heridas y hablan tan solo de la enésima crisis del partido socioliberal. La voluntad de construir la izquierda ha traído entre nosotras a personas provenientes de otras izquierdas y trayectorias pero deseosas de crear algo diferente y nuevo. Un partido que encarne ya, los valores de los movimientos ciudadanos y de la nueva forma participativa y plural de entender la politica.

Pero lo que si hemos dejado claro, es que deseamos ser la pata socialista de la mesa antineoliberal y confluyente que nos lleve a derrotar al bipartidismo. Por eso buscamos la convergencia y la confluencia y estamos en los procesos de construir la unidad popular. Al tiempo que sabemos que rescatar el socialismo democr√°tico es imprescindible para incrementar el apoyo a la unidad popular. Nostras lo hacemos desde el socialismo democr√°tico.

Por todo esto, sabemos que organizar un partido socialista no es un huevo que se hecha a freír. Es la durísima soledad y esfuerzo del corredor de fondo.

Por eso podemos afirmar que hay un partido socialista que es socialista y no ha renunciado a los valores de Pablo Iglesias, Largo Caballero, el doctor Negrin, Olof Palme o Salvador Allende.

 

 

¬ŅPor qu√© Alternativa Socialista?

El Socialismo es transformador y trasversal. Es conseguir la igualdad y el reparto de la riqueza desde la democracia, es conquistar el estado social como tr√°nsito hac√≠a la superaci√≥n del capitalismo. El socialismo no puede convivir con la monarqu√≠a pues pone a una familia por encima de las dem√°s y en Espa√Īa representa el sistema, la continuidad y la injusticia. El socialismo es ecologistas y feminista y no consiente el dominio de unas personas sobre otras. ALTERNATIVA SOCIALISTA no es un partido de ex-militantes del PSOE sino de todas las personas que quieren construir igualdad en libertad y reparto en democracia, de todas las personas que quieren construir una izquierda social y una Rep√ļblica de las iguales. Personas que quieren construir su futuro y dejar de estar controladas por viejas y nuevas e incluso nov√≠simas oligarqu√≠as politicas. AS es un partido socialista porque parte de la tradici√≥n socialista obrera, pero avanza hac√≠a un futuro mejor y llama a todas y todos a tener una herramienta propia de las personas que ni renuncian a ser de izquierdas, ni renuncian a los valores de la lucha obrera y social, ni renuncian a su historia, pero que quieren levantar un mundo nuevo en democracia, pero con democracia verdadera y justa. Una formaci√≥n nuestra para construir la izquierda del cambio, sin renegar de lo mejor de nuestros padres y abuelos. Somos de izquierdas, porque sabemos que hay derechas y las derechas nos oprimen y cercenan la democracia. Somos de izquierdas porqu√© los capitalistas son conservadores y si tienen ideolog√≠a y valores -valores de derechas-. Somos de izquierdas y por ello creemos en la necesidad de una izquierda tan tranquila como consecuente.