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Llamamiento al acto del Ateneo de Madrid del 2 de Marzo. La alternativa socialista

Construyendo la izquierda: la Alternativa Socialista

Deseamos contribuir al debate abierto en muchos sectores de ciudadanas y ciudadanos inquietos, acerca de la necesidad de constituir una alternativa amplia, inclusiva y social. Hay un debate que bulle con fuerza en movimientos cívicos, grupos políticos, sindicatos y las redes sociales acerca de la conveniencia de crear una coalición de las fuerzas socio-políticas de izquierdas y de acción ciudadana, con un programa que agrupe a amplias capas de la sociedad todas ellas, excepto los de arriba, golpeadas sin piedad por las políticas neoliberales y la recomposición del capitalismo, para superar su crisis financiera.

Pero la gravedad de la crisis institucional y de régimen en el estado español, nos obliga a reaccionar con mucha rapidez. Primero el gobierno de España debe dimitir. La corrupción y sus políticas contra las clases populares y trabajadoras convierte en ilegítimo este gobierno. En segundo lugar unas nuevas elecciones generales con carácter constituyente y profundamente renovador son imprescindibles. Todo esto obliga a la urgente unidad de las fuerzas socialistas y populares tal y como la Plataforma por el Socialismo exige.

Es nuestra intención acompañar la constitución de un frente amplio. Pero también nuestra voluntad manifiesta trabajar activamente por que seamos capaces de organizarnos y reaccionar con valor e inteligencia. No tenemos más atadura que la fidelidad a unas ideas de transformación social y superación del capitalismo, es decir somos socialistas en lo que esto significa de reparto, cambio social y democracia. Democracia no solo liberal, democracia económica y empoderamiento popular.

En el estado español, el régimen del 1978, está podrido. La derecha y personas formalmente no adscritas a ella, están dispuestas a mantener a cualquier precio lo que a todas luces hace aguas y se hunde fustigado por la corrupción y la ausencia de leyes electorales justas y de transparencia. La monarquía es un peso muerto que no aporta absolutamente nada, además de ser anacrónica, no controlable y por tanto opaca, lo que significa no democrática.

La tradición socialista en el Estado Español es muy importante en la historia contemporánea e ignorar este extremo o tratar de manipularlo con cuatro frases es no solo un error sino que lo es imperdonable. Reconocemos que la familia socialista, en estos momentos está desgarrada y falta de garra e ilusión, secuestrada en lo que fuera su partido más grande, por el pensamiento y las prácticas liberales. Simplemente constatamos un hecho. También que las familias socialistas de origen marxista son diversas y no todas ellas han abandonado sus ideas. Pero también sabemos que una nueva forma de ver y ejercer la política surge desde los movimientos sociales y ciudadanos y con razón reclama transparencia, democracia, participación total en las decisiones y el fin de las burocracias y las oligarquías políticas. Desde la Alternativa Socialista, apoyamos decididamente todas estas reivindicaciones sociales.

La crisis económica, financiera y política que sufrimos es pagada por aquellas y aquellos que no la hemos provocado. El capitalismo, en su fase actual neoliberal, está acabando con todas las conquistas sociales, sindicales y democráticas y ordenando una de las mayores transferencias de rentas de la clase obrera y de las clases populares, incluidos autónomos, pequeños empresarios y cooperativistas en favor de los ricos, los poderosos y los bancos privados. La Unión Europea es pieza clave en el diseño de estas políticas destacándose en el impulso privatizador y de desmontar los derechos sociales. La UE con su acerbo legislativo obliga a los estados a privatizar y a liquidar el bienestar.

Ante esta situación es necesario reaccionar y organizarse ya. También cotejar experiencias de éxito al menos en la respuesta, ya producidas en Europa. Es muy importante conocer las aportaciones de la Izquierda alemana, en su análisis y en el trabar fuertes lazos con ella para coordinar luchas entre el sur y el centro. También conocer la experiencia fresca y novedosa griega y las posiciones de los socialistas griegos que han contribuido y se han sumado en SYRIZA a que podamos conocer de primera mano, como se han articulado y resisten el ataque combinado de su oligarquía propia y de la alemana. También experiencias de éxito político en este caso como es la producida en Galicia.

Por todo lo dicho y porque no nos sobra tiempo, pues la derecha y el régimen si tienen ya los mecanismos de recambio preparados para que nada cambie en favor de la democracia social y transparente, en favor de las clases peoplares, desde CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA te convocamos el día 2 de Marzo a las 11,30h en el Ateneo de Madrid a escuchar a Oskar Lafontaine de Die Linke y ex -Secretario General del SPD a Dimitrys Tousukulas diputado de SYRIZA y ex militante del PASOK expulsado por oponerse a los planes de la Troika y a un representante de Alternativa Galega de Esquerdas.

La segunda fase de la revolución tunecina. Amenazas y posibles lecciones

No es el asesinato de una persona ninguna lección y si una amenaza. Si alguien o algunos reaccionan con tal violencia y voluntad de provocar y truncar un proceso político ¿Qué estará ocurriendo en Túnez? La Revolución de esta república norteafricana fue la primera de lo conocido como “Primavera Árabe” y la que prendió a su vecino Egipto.

Fue una revolución laica apoyada fundamentalmente por las organizaciones democráticas y de izquierdas toleradas por la dictadura de Ben Ali -o no-, así como por la poderosa organización sindical UGTT y diversos movimientos sociales y de derechos humanos. Los principales actores fueron una conjunción de profundo malestar de jóvenes universitarios urbanos y de titulados parados o sub-empleados junto con luchas obreras, que las políticas neoliberales de la dictadura inspiradas por Occidente, es decir Unión Europea y EE.UU. -de los que Ben Ali era un aliado fiel- habían provocado en este pequeño gran estado.

El detonante de la quema a lo bonzo de un joven parado prendió el fuego de la revolución. Cuando tal autoinmolación se produce, los jóvenes de clase media llevaban tiempo movilizándose desde las redes sociales, pero en el sur del país. Los mineros en huelga sufrieron unos meses antes una dura represión que se saldó con 16 obreros de las minas, asesinados por las fuerzas del orden de la dictadura.

Las protestas prenden el país, convocándose diversas huelgas generales regionales. Cuando la UGTT convoca en Túnez capital, la mecha prende ya sin remisión. Los obreros capitalinos deciden la convocatoria y se lanzan a las calles, hermanados con otros segmentos sociales y sobre todo una emergente juventud formada, parada o precaria y laica. Pero…

Tras las elecciones generales del 2011, el partido islamista moderado Ennahada vence y Ghannouchi es nombrado presidente del Gobierno, si bien su partido no obtiene mayoría absoluta en el Parlamento y gobierna con apoyo de partidos laicos de centro-derecha. La frustración para los y las revolucionarias es que vence las elecciones un líder islamista ausente veinte años de Túnez, exiliado en Londres y que no ha participado en las luchas, ni su partido como tal tan poco. Pero la segunda y más grande frustración es que el nuevo gobierno aplica políticas neoliberales y se convierte en un protectorado económico de la Unión Europea.

La llamada primavera árabe lo es en Túnez y Egipto, no así en Libia en la que juegan otros factores y actores externos e imperialistas. Provoca ciertamente importantes cambios en ambos estados mediterráneos. Pero estos no son como muchas veces y con simplicidad se analiza. Existen otros factores regionales muy importantes, y es que además del peso occidental y neocolonial europeo, dos fuerzas confluyen tratando de controlar el polvorín árabe. A saber, Arabia Saudita más las monarquías teocráticas del Golfo y Turquía.

Tanto en Egipto como en este caso que especialmente nos interesa, Túnez, tras las revoluciones populares emergen con fuerza partidos islámicos moderados ya existentes, como la Hermandad Musulmana y Ennahada. Estos partidos vienen a ser para entendernos como lo que sería en Europa la Democracia Cristiana o el Partido Repúblicano en los EE.UU, es decir partidos de derechas con fuertes vínculos religiosos y ribetes populistas. Veamos, el caso del PP español es muy semejante. Estos partidos son pro-capitalistas, están dirigidos por una pequeña burguesía aliada a grandes empresarios, pero debido al factor religioso cuentan con el apoyo de amplias capas populares.

Además estos partidos -los islámicos- han sufrido una larga represión por parte del laicismo árabe o del socialismo árabe como el que nítidamente representó Gamal Abdel Nasser en Egipto. También por parte del Destur en Túnez -partido de la independencia, laico y socializante en sus inicios- lo cual provocó el incremento de la simpatía de muchos sectores religiosos de las clases humildes y control de muchas poblaciones rurales muy religiosas. Si a esto le sumamos que los partidos islámicos poseen amplias redes de caridad y sanidad en zonas muy pobres, subvencionadas por fundaciones religiosas sauditas de carácter rigorista, el puzzle está listo.

La Hermandad Musulmana, con ramificaciones en Túnez, Siria, Jordania y otros partidos hermanos en Marruecos y otros países como Libia, tiene además en la Turquía que gobierna el AKP de Erdogan un potente aliado, pues el partido gobernante turco se presenta a sí mismo como la versión islámica de la democracia cristiana. Turquía además se ser una potencia emergente juega a potencia regional sunnita y de hecho junto a Egipto poseen ambos los ejércitos más numerosos de la zona. Si bien, no olvidemos, Turquía forma parte de la OTAN. El puzzle está completo cuando vemos como la alianza saudita-islam rigorista-hermandades musulmanas-Ennahada-OTAN-UE-EE.UU, cierra el círculo y completa el dibujo y por si faltaba alguien, pues aparece la alargada sombra de Israel. Esto a las clases populares árabes, no se les escapa y por tanto en Túnez y también en Egipto, están estallando revueltas no solo laicas y “liberales” sino antineoliberales y de carácter progresista, incluso socialista, con fuerzas nasseristas y marxistas cada vez más organizadas y sindicatos obreros muy combativos.

En Túnez hace pocos meses se ha constituido un Frente Popular que agrupa a todos los partidos democráticos y de izquierdas, y movimientos sociales, entre los cuales están ATTAC, CDTM, Derechos Humanos, organizaciones feministas y la central sindical UGTT. Este Frente Popular va a concurrir a las próximas elecciones legislativas y municipales, así como esta co-organizando el Foro Social Mundial que en esta ocasión tendrá lugar a finales de Marzo en Túnez. Tiene esta alianza política, un ambiente muy favorable, pues la situación del pueblo sigue siendo de paro, pobreza y escasez.

Lo que los asesinos de Chokri Belaid han tratado de hacer es amedrentar a las fuerzas populares, sacar el espantajo del terrorismo islámico reaccionario y crear un miedo que consolide a Ennahada en el poder, favoreciendo a las clases dirigentes que tanto durante la dictadura como ahora dominan al pueblo tunecino.

La represión de las revueltas populares en Egipto, la represión en Marruecos recientemente denunciada por Attac Marruecos -por cierto también con una partido islámico “moderado” en el poder, la deriva opresora y neoliberal turca y las operaciones e intromisiones militares occidentales en toda la zona, tienen el objetivo de segar las revoluciones de carácter social que en estos países se están larvado.

Las revoluciones árabes se encuentran en una segunda fase y, al objeto de aniquilarlas, se vuelven a aliar los islamistas burgueses y los cristianos neoliberales. Esto, y con perdón, no es nuevo. Ya en los años sesenta y setenta del siglo pasado se laminó al nasserismo, socialismo árabe y al marxismo organizado del área que era muy importante también en la Resistencia Palestina. Se ejecutó el plan occidental, bien prostituyendo a muchos dirigentes y/o potenciando golpes de fuerza o de estado internos, pero también eliminando físicamente a otros dirigentes y sus organizaciones.

Túnez tiene la potencia de haber hecho una revolución. Túnez posee unas fuerzas sociales bien estructuradas y con un amplio apoyo intelectual y obrero. Las gentes transformadoras y de izquierdas de Túnez además demuestran ser mucho más inteligentes que la izquierda socio-política del estado español. No solo fueron decididos al objeto de conseguir la democracia y el cambio de régimen sino que, con el Frente Popular, han sido capaces de unirse, converger, coaligarse, organizar una fuerza cívico-política, con el ánimo de gobernar y cambiar. De enfrentarse realmente al neoliberalismo no solo con discursos o actos simbólicos, por lo que se han constituido en una amenaza real para el poder religioso-económico dominante. Las fuerzas sociales y políticas tunecinas no se han amedrentado por el asesinato del líder marxista Belaid, sino que el viernes 8 de Febrero han convocado con éxito una huelga general. El pueblo de Túnez está movilizado y hay que apoyarlo decididamente, tanto difundiendo información como acudiendo al Foro Social Mundial todo el movimiento socio-político europeo y latinoamericano.

En Túnez, varios de los partidos del Frente Popular ya tienen diputadas y diputados, pero no solo no han mirado por encima del hombro a los que no los tienen, ni a los movimientos sociales, sino que se han puesto a trabajar todos ellos codo con codo y construir una fuerza real antineoliberal y unitaria. Gracias a personas como Fathi Chamki, entre otras y otros, los movimientos sociales han sido capaces de, con inteligencia, valentía y generosidad, sentarse a la misma mesa de la UGTT y de partidos políticos y remar juntos, al objeto de enfrentarse a quienes venden su revolución. Que gran lección. Muchas veces cuando nos quejamos, no podemos sino afirmar que tenemos lo que nos merecemos. Aprendamos de Túnez. Apoyemos al pueblo de Túnez, porque la lección que nos brinda es impagable. Seamos tunecinos.

Están muy nerviosos. Es la hora

Las contradicciones de Rajoy, los vaivenes de Cospedal, la mirada melancólica de la vicepresidenta Soraya, la insistencia de “El País” y “El Mundo”, la solemne cara dura y desvergüenza de Ana Mato. Todo ello -y otras evidencias- tejen un negro panorama en torno a un Gobierno que se está manifestando como inútil, desastroso e ineficaz, excepto para reprimir las protestas populares, aplicar recortes sociales y laminar derechos fundamentales.

También digamos “mosquea” el silencio cómplice de CiU, el amagar y no dar del PNV y la timorata reacción de Rubalcaba, que pide dimisiones, pero no elecciones. Todos ellos saben que su suerte y la del PP es la misma. Esa es la explicación, esa y que “la gran coalición” otea en el horizonte.

Me dicen algunos, elecciones ¿para que? ¿para que dimita el PP y gobierne el PSOE? ¡Pero si el PSOE está todavía peor que el PP en intención de voto, por favor! El problema de sus nervios es que ahora no tienen más recambio real que el pueblo y sus organizaciones y movimientos, y eso les da pánico. Pero ojo, también a muchos progresistas les produce miedo. Es un momento de ser consecuentes, inteligentes y valientes.

En mi anterior artículo muchas personas creyeron ver que denunciaba una conspiración contra Rajoy. Que esta existe es evidente, si no no se explican tantos datos, silencios y contradicciones -nervios al fin y al cabo-. Pero la CONSPIRACIÓN real es contra las clases populares y la democracia. Algunos, los que manejan el Estado Español, insisto, al margen de los partidos, pues operan e influyen en todos las fuerzas sistémicas, en todo el espectro centro, centro-derecha, en que incluyo el grupo de Rubalcaba ahora, Zapatero hasta hace poco, y Felipe González siempre.

Personas poderosas que son y han sido, que manejan datos e informes, la banca y los palcos de los campos de fútbol de la Villa y Corte, son las y los que de verdad obligan a tomar decisiones (por supuesto conectados con los centros de poder financiero, y por tanto político, todavía más contundentes de Frankfurt, Londres o Nueva York) y lo hacen con la intención clara de ganar más dinero a costa nuestra. Gracias entre otras cosas a la estafa de la llamada, de forma muy discutible, “deuda de España”. También por dominar e imponer su forma de seguir haciendo negocio y para ello, con una democracia puramente formal y capitidisminuida, les sobra.

El PP es el partido de la derecha y la extrema derecha. Del cacicato provinciano y de las clases medias católicas pre-conciliares, tan conservadoras como asustadas. UPyD, el partido confusión, en ocasiones con un discurso eficaz pero en el fondo con más conexiones e ideas en común con la derecha de lo que parece. Es la cara supuestamente amable y justiciera del españolismo más rancio y del liberalismo más decidido, así como del no cambio de régimen (como mucho “su limpieza”). Siempre han apoyado medidas neoliberales en economía.

El PSOE no es consciente todavía de su gravísimo problema. Convertido en un partido sistémico más y sin alternativas radicales, como son las que ahora hacen falta. El PSOE además está atado por numerosas hipotecas con el régimen vigente del que es parte fundamental y por tanto, por más guiños que haga ahora en la oposición a sindicatos, desahuciados o paradas y parados, no es creíble ni lo va a ser. El PSOE ha gobernado durante decenios sin modificar jamás la legislación hipotecaria, ni impulsar una reforma bancaria, al revés ha privatizado y bancarizado las cajas de ahorros. Tampoco ha defendido jamás el patrimonio público en sectores estratégicos como la energía y la industria pesada. Ha privatizado, ha hecho recortes y, a pesar de avances innegables en sanidad y educación, así como en pensiones y en materia de derechos civiles e igualdad de género, siendo cierto esto: siempre ha practicado una macro-política económica de derechas. No ha disminuido nunca el poder de la oligarquía financiera y del ladrillo que domina el Reino de España. Además, ha sido incluso ridículamente cortesano y dinástico.

Cuando la representante de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca Ada Colau, en el Congreso el martes 5 de Febrero criticó duramente a los partidos sistémicos por su pasividad ante la Banca y el sufrimiento de los afectados en paro y exclusión, la portavoz del PSOE se sorprendió y molestó, pues el grupo socioliberal había cedido su turno para presentar la iniciativa legislativa popular. Esta señora no entendió que la ciudadanía activa y movilizada no confía ya en ese partido por más guiños que haga. No son de fiar y su reciente pasado les avala, pero es que además el derecho cívico a la denuncia y las luchas sociales son las que han permitido llegar al Congreso -a pesar del PSOE- la ILP contra la ley hipotecaria. La democracia actualmente donde de verdad se está defendiendo es en la calle y en las movilizaciones. Además, si tan experta es la molesta diputada ¿porqué no iluminó con su sabiduría al Gobierno Zapatero? Por ejemplo.

Izquierda Unida y la Izquierda Plural, si bien conectan con las luchas y están en ellas teniendo una larga trayectoria de oposición, y numerosos de sus militantes están en los movimientos sociales, sindicales y críticos -al igual que lo están socialistas de izquierdas y antineoliberales- contemplo aún a riesgo de equivocarme y tal no percibo, que están un poco perdidas en la maraña institucional. Demasiado condicionados por el calendario parlamentario y excesivamente confiados -se que no todos y todas- por una subida en las encuestas de intención de voto, que a pesar de todo son claramente insuficientes para gobernar. Creo que por no hablar de SYRIZA, la amplia coalición de izquierdas griega -que evidentemente no son- se pueden mirar en espejos más cercanos como el de Alternativa Galega de Esquerdas. Solo con una amplia Coalición cívica y antineoliberal podremos acabar con esta situación y gobernar. Gobernar, pues es lo que les hace falta a las clases populares. Gobierno y proceso constituyente, para cambiar el régimen corrompido y corroído que sufrimos.

Pero como gobernar será muy duro, pues habrán muchos y poderosos enemigos y dificultades, previamente hay que empoderar a las clases populares y trabajadoras y hacer del común de las gentes la alternativa. Un gobierno de progreso en el estado español que audite la deuda y pida moratorias, nacionalice de verdad gran parte de la banca y derogue las contrareformas laboral y de la sanidad, el desempleo y las pensiones. Deberá acometerse además una profunda reforma fiscal y muy progresiva entre otras medidas como imponer la Tasa Tobin. Pues bien, ese gobierno o tiene un amplio respaldo popular y un elevado sistema de participación y co-decisión ciudadana, o los poderes neoliberales españoles y europeos lo harán fracasar en poco tiempo. Y esto a algunas personas de izquierdas también les pone nerviosos. Se nota. Es más cómodo el modelo andaluz, pero este, que por cierto no evita recortes y despidos públicos muy duros, no es posible trasladarlo al Estado, y de fracasar como fracasaría al no atreverse los socioliberales a enfrentarse a la contención artificialmente impuesta del déficit, abriría las puertas al fascismo.

Por eso, ante la rotunda crisis política, moral, social y económica del régimen, no cabe más alternativa que la convergencia. El encuentro urgente de las fuerzas sociales y políticas, así como político-sociales, dispuestas a trabajar por la justicia, la igualdad, la libertad y la democracia y ponerse a trabajar y elaborar ya un programa común de las fuerzas populares de gobierno y cambiar esto, comenzando por la jefatura del estado. También una estrategia de confluencia y alianza con las fuerzas sociales y políticas de las izquierdas europeas. Sin olvidar un giro en política exterior.

Eso es lo que le pone nervioso al poder y al PP, que está posibilidad -que existe- se dé. Que logremos agruparnos, no para echarlos, sino para cambiar. El dilema es claro: o se está con las fuerzas y las componendas del Sistema, o se está por el cambio de régimen. Y esto no se demuestra con palabras y apoyos, se demuestra con hechos, con la práctica política y la conjunción de los de abajo.

Algunos dirán “este escribe esto y se queda tranquilo”. No. Los y las que me conocen saben que estoy trabajando activamente por lograr esa convergencia y por que nos encontremos, arremanguemos y pongamos manos a la obra.

Algo muy grave está pasando

Advierto, los movimientos en la prensa de Madrid y las esferas del poder central de estos últimos días, aún habiendo conseguido algo muy positivo como es la reacción de muchísimas personas, bien de forma activa echándose a la calle de numerosas ciudades del estado español exigiendo la dimisión de este Gobierno corrupto, o firmando escritos de dimisión, e incluso manifestando su malestar en encuestas demoledoras para con Rajoy y sus amigos, tienen en su origen una carta guardada en la bocamanga. Es muy bueno que salgamos a la calle diciendo chorizos fuera y que esta crisis es una estafa, pero también que sepamos qué se cuece en las esferas gatopardianas del poder real. De los que, más allá de partidos, manejan el estado. Debemos intuirlo para actuar en consecuencia.

Los papeles Bárcenas los sacan al alimón “El Mundo” y “El País”, es decir un sector del PP y un sector muy poderoso del PSOE. Puede parecer evidente que tras estos medios hay poderosos intereses tanto económicos como políticos, y que medios empresariales tan influyentes deben tener serios indicios para arriesgarse a sacar a la luz estas noticias. No son jueces, pero están muy informados, y eso es evidente y palmario.

Algo hay detrás. En una asociación de izquierdas muy seria y respetada en esta opción ideológica, hace algunos meses ya recibimos información muy solvente acerca de una golpe de salón que se preparaba contra Rajoy -si, contra Rajoy- pues un sector muy importante del poder entendía que le faltaba fuerza y liderazgo para acometer una crisis que compromete seriamente los intereses de las oligarquías, del establishment madrileño que acumula el poder. Los oligarcas desean más contundencia, más “reformas” y una concentración mayor de poder.

Se sabe además que el régimen ha perdido toda la confianza popular, y los partidos del sistema ya no solo no son de fiar, sino que están bajo mínimos. La monarquía, su otro bastión de poder, ha perdido confianza y las personas comienzan a percibir su inutilidad, así como sus claros síntomas de “debilidades económicas”. Cuando todo se derrumba urgen soluciones rápidas y no siempre ortodoxas.

El poder financiero hace tiempo que exige un gobierno de concentración y/o una gran coalición PP-PSOE-Derechas Nacionalistas, que salvaguarde los intereses de la oligarquía que nos domina. También del entramado político-económico del régimen del 78, incluidos los beneficios adicionales que este produce. El hundimiento en las encuestas del PP y del PSOE, indican que unas elecciones generales anticipadas tampoco pueden ser la solución, luego mucho ojo y atentos. Pues a pesar del recambio de UPyD en la derecha, las cosas no están claras. Si a esto le sumamos el problema catalán y el vasco que ya se vuelve a otear, todo está servido. Pero lo que más les asusta es la reacción social, el imprescindible por nuestro bien -el de paradas y parados, pensionistas, jóvenes y clases trabajadoras- estallido social, que también, no solo ya se intuye, sino que cada vez de forma inexorable se aproxima más. Luego un golpe de timón conservador, un golpe neoliberal, están en el horizonte.

La reacción popular y las manifestaciones no solo son la respuesta lógica, sino hay que incrementarlas y seguir con ellas y con las huelgas obreras en la limpieza, servicios públicos y los transportes. Pero necesitamos con urgencia un frente amplio del pueblo trabajador, apoyado por la Cumbre Social, que se enfrente con éxito a esta operación que todo parece indicar que se está fraguando.

No hay tiempo. No es momento de echarse nada en cara, ni de ajustar cuentas. Es, eso si, un tiempo en el que hay que actuar a la vez con responsabilidad y valentía, y conformar sin pérdida de tiempo una Coalición Social y de las izquierdas y los y las antineoliberales.

Llevo tiempo diciéndolo y machacándolo. Tanto Socialismo21 como Construyendo la Izquierda, entre otras fuerzas, lo están exigiendo y poniendo encima de la mesa a todas y todos los que nos quieran escuchar. También hace tiempo se lo propongo, directa o indirectamente, a ATTAC España y otros movimientos sociales. Y la verdad me gustaría estar equivocado, pero…

IU no puede pensar que un 15% -si es que se diera efectivamente- en un panorama de elecciones anticipadas es la panacea. La intención de voto total es de un 53%, según la encuesta de Metroscopia del 3/2/2013; es decir, que muchas personas tanto hartas como manipuladas se van a quedar en casa. La derecha solo desea que la izquierda sociológica y social se quede en casa para volver a mandar, y a la postre ya saldrá UDyD para hacerles el apaño. Eso o hacerle el avío al PSOE. Por eso es tan necesario el frente amplio de las izquierdas y la indignación. Los socialistas, que no socioliberales o simples liberales emboscados en el PSOE, sabremos como actuar. Sabremos cual es nuestro lugar.

Hoy Domingo 3 de Febrero, Rubalcaba ha pedido la dimisión de Rajoy para nombrar a “otro presidente” que pueda pilotar este barco a la deriva, pero no ha pedido elecciones anticipadas -era lo lógico tras pedir la dimisión del líder del PP- ni ha anunciado por ahora una moción de censura. A mi me ha chirriado, no se si a ustedes también.

No hay tiempo ya. La respuesta antineoliberal no puede tardar. Rajoy debe dimitir, claro. Pero no solo por hacer algo que ya sabíamos que se hacía entre la derecha y otros liberales y era moneda común en el partido de las derechas, sino por estar empobreciendo las clases populares del Estado, para enriquecer a ricos y poderosos y vender nuestra dignidad y la independencia del estado español.

Gobierno dimisión ya. Coalición y Convergencia ya!! Esto está podrido

En estos momentos hay que reaccionar con contundencia. La crisis del régimen del 78 vive su momento más álgido. La corrupción rampante en la Corona y el partido de gobierno, el PP, así como también casos no resueltos y vivos en los otros partidos del turno y dinásticos al igual que en la derecha nacionalista catalana, apoyo sustancial del régimen, obligan a tomar medidas urgentes. A esto hay que sumarle 6 millones de parados y paradas y la ofensiva neofascista del PP al pretender limitar todavía más la democracia, atacando a los ayuntamientos, último bastión más cercano al pueblo y más controlable, al igual que la operación de volver al estado centralista.

Este gobierno corrupto carece de legitimidad para gobernar. Sus políticas de austeridad y recorte nos están llevando a la pobreza, el hambre y la exclusión de amplias capas de población y destrozando el tejido productivo, mientras los ricos son cada vez más ricos.

La Constitución del 78, reformada por PSOE y PP por la vía de urgencia en su articulo 135, es la excusa perfecta y la base legal para recortar, imponer políticas de austeridad y que los derechos de los bancos estén por encima de las personas. Además ha dejado al descubierto la falacia de la igualdad ante la ley y el carácter de clase de la reforma favoreciendo tan solo a los poderes financieros. El bipartidismo demostró con ese acto su verdadero rostro.

Vivimos en un estado injusto, desigual, donde las grandes fortunas y empresas no pagan impuestos, y los bancos operan en paraísos fiscales con total impunidad.

En consecuencia, creo firmemente que hay que exigir la dimisión del Gobierno ya. Salir a la calle a defender la democracia y la igualdad y exigir un proceso constituyente.

Para encarar con éxito las próximas elecciones, hay que constituir ya una Coalición amplia y social, con un programa que todas y todos los altermundistas, socialistas de izquierdas antineoliberales, indignados y constituyentes, comunistas y militantes de IU así como nacionalistas de izquierdas y demócratas con conciencia social, tenemos ya muy claro y en mente. Para encarar un nuevo tiempo que viene hay que constituir una nueva Convergencia política amplia y común para gobernar, y reformar la Constitución o redactar una nueva, que sería lo ideal.

En cualquier caso, si los movimientos sociales, sindicatos, partidos no corruptos ni implicados en recortes y ciudadanas y ciudadanos conscientes y combativos no nos ponemos de acuerdo, la culpa será solo nuestra. Aunque también aquí habrá diferentes grados de responsabilidad. Insisto, no se trata de subir en las encuestas e intención de voto o formar “un gobierno de progreso”, se trata de gobernar, se trata de vencer, se trata de frenar esta sangría social, se trata de plantar cara, se trata de cambiar.