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Ese hombre llamado Hugo Rafael

Era cariñoso y simpático. Sin embargo, la derecha, la oligarquía y la inmensa mayoría de los medios de comunicación -que son propiedad de ambas- le presentaron como a un dictador. Dieron una imagen de él cual si fuera mitad déspota y mitad inculto sargento chusquero. Hugo Rafael Chávez Frías, militar de carrera y diplomado en Estado Mayor, era licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y poseía una gran cultura, siendo un lector empedernido.

Chávez era un llanero, como le escuché decir docenas de veces mientras trabajé para él durante unos breves pero intensos meses, hace ahora un año. Un llanero es un hombre de Los Llanos de Venezuela, con mentalidad agraria, pero también de jinete rebelde, de lancero de Bolívar. Por eso cantaba, bailaba y era sencillo. Sencillo como los lugareños, alegre y con algo de sangre negra, por parte de su abuela paterna. Chávez hablaba como el pueblo venezolano, por eso le entendían tan bien. Chávez heredó el espíritu libre y rebelde de los llanos.

La burguesía venezolana siempre le despreció, le llamaban “el negro” como mote despectivo. Él siempre habló orgulloso de sus gotas de sangre negra.

Hugo Chávez no era como los políticos y políticas al uso en el estado español. Hablaba con convicción, contundencia y frases rotundas, entendibles por y para su pueblo. Chávez no hablaba para las élites, mucho menos para contentar a las oligarquías. Hablaba para su gente, para los pobres de Venezuela, de América y del mundo. Por eso no sentía vergüenza de cantar en público canciones llaneras, los cantos populares de su tierra, que en varias ocasiones le contemplé desgranar. Era la vida, era tremendamente vitalista. Se desbordaba en palabras, pero sobre todo en acciones, en hechos, en programas.

Chávez visitaba obras, interpelaba en público a directores, alcaldes o ministros, y si hacía falta les reprendía. Hugo Chávez, presentado en Europa Occidental como un machista, tenía sin embargo a numerosas ministras en su Gabinete, así como el PSUV contaba con un gran número de diputadas y numerosas mujeres, al menos tantas como hombres, ocupando los altos cargos de la Administración. También los Consejos Comunales están llenos de mujeres activistas, yo diría que más que hombres.

En ocasiones, Hugo Chávez hacía retransmitir en directo por TV los consejos de ministros. Se comentaba en Miraflores (la sede presidencial) que ponía en serios aprietos a sus ministros solicitándoles datos, acciones en marcha y fechas concretas de ejecución. Era infatigable sencillamente. Trabajar a su servicio eran horas de trabajo, seguimiento y duras jornadas de reflexión, lectura e informes diarios. Otras y otros en condiciones todavía más duras que el autor.

Pero lo que aquí me interesa resaltar -pues ya habrá cientos de artículos mucho más eruditos- era su carácter humano y su compromiso altermundista.

A Chávez lo vi por primera vez en el Foro Social Mundial de Belem en Brasil. Allí en medio del éxtasis de los militantes jóvenes del Movimiento de los Sin Tierra, nos habló con su sencillez y profundidad. Se declaró feminista y tuvo palabras de aprecio para Ignacio Ramonet y otros intelectuales europeos y latinoamericanos del pensamiento crítico allí presentes. Cuando finalizó, las muchachas y los muchachos latinoamericanos presentes -en especial brasileños- se abalanzaron al escenario y Hugo, cual un cantante de rock, se desprendió de una toallita que llevaba para enjugarse el sudor y la arrojó al público, a su público, que era parte de la juventud revolucionaria latinoamericana. Chávez volvió a sellar su compromiso con el Foro Social Mundial. En ese mismo acto, organizado por el MST cuyos activistas sencillamente lo amaban y lo aman, junto a Evo Morales, Rafael Correa y Fernando Lugo -el presidente electo derrocado en Paraguay- afirmó que allí estaban, comprometidos con la causa de la revolución y el socialismo internacional “Un doctor de Harvard, un indio, un obispo y un soldado juntos“, que había de todo en esa banda del nuevo internacionalismo: un cura, un intelectual, un indio cocalero y un soldado del pueblo.

Después, ya en Venezuela, tuve la suerte de participar en el acto de constitución del Gran Polo Patriótico. En Caracas, cerca de Miraflores y en la calle, desgranó la gran aventura del frente antineoliberal: amplio, participativo y popular en el que un líder carismático ponía todas sus esperanzas. Porque Hugo Chávez, y eso debe servirnos de ejemplo, potenció un gran movimiento unitario popular y amplio, el Gran Polo Patriótico, de forma que aun teniendo la fuerza electoral suficiente junto con los socialistas del PSUV, llevó en sus listas a comunistas del PCV -que eran minoritarios- y a socialdemócratas antineoliberales del MEP y del PTT Maneiro. Ojalá la lección se aprenda por estos lares.

Deseo finalizar manifestando mi repulsa por muchas falsedades que sobre el presidente Chávez se están diciendo en el estado español, con un jefe de estado vitalicio e impuesto por un dictador, y a pesar de ello muchos periodistas se atreven a cuestionar su “pureza democrática” afirmando la dificultad de los medios de información, la mayoría en manos públicas. Esta afirmación es una monstruosa mentira. La mayoría de las cadenas de televisión venezolanas son privadas y la mayor parte de los periódicos también. Basta con viajar a Venezuela y comprobarlo. Pero afirmaré más: con menos ataques de lo que los periódicos y cadenas privadas constantemente profieren contra el que era su jefe del estado, si estas afirmaciones se hicieran aquí en España para criticar al monarca vitalicio y no electo heredado de Franco, muchos medios ya hubieran sido cerrados y/o procesados sus directivos. Por esto, al dolor que sufro por la muerte de un gran hombre de estado, gran socialista y humanista, lo veo incrementado por tener que escuchar tanta falsedad de tipos que jamás han estado en Venezuela, ni contrastado sus informaciones. Pero la mentira tiene las patas muy cortas y el cariño de su pueblo no se podrá ocultar.

Hugo Chávez nos hizo mucho bien a toda la humanidad. Los verdes europeos debieran ahora recordar y en especial los centro-europeos su decidida actuación junto a Evo Morales en la cumbre de Copenhague, cuando la abandonaron y se solidarizaron con las reivindicaciones ecologistas y en defensa de la Madre Tierra, en lugar de criticarle con criterios eurocentristas y racistas.

Termino pidiendo a las personas de izquierdas e informadas que puedan leer este artículo que, cuando analicen las actitudes y la obra de Hugo Chávez, piensen como latinoamericanos. A nosotras y nosotros tanta supuesta pureza y muy supuesta horizontalidad, no nos ha servido ni para hacerle cosquillas al sistema, mientras que los líderes latinoamericanos y sus pueblos sí que están creándole problemas al capitalismo depredador.

Carlos Martinez
Politólogo. Ha trabajado en una Unidad de Análisis al servicio de la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela

Se siente! Se siente! Chávez está presente!!!

Hugo-Chavez
Hugo Rafael Chávez Frías, el amigo de los pobres del mundo. Hugo, el compañero primero de la revolución socialista mundial. Chávez el hombre, el socialista. Sigues presente. Mi pésame al pueblo de Venezuela y mi profunda tristeza, porque tú eras imprescindible. Chávez, presidente, sigues presente. No te olvidamos, no te fallaremos. Tu sí eras socialista.

Con el maestro. Con amigos. Con los y las de abajo

CLI-Lafontaine
El Sábado 2 de Marzo de 2013, en el ATENEO de Madrid, lugar cargado de simbolismo y de mil historias de esperanza, ilusión y lucha, se presentaba Construyendo la Izquierda – la alternativa socialista.

Un acto de pura y dura voluntad política de un grupo de personas de “los de abajo”, militantes de base de las izquierdas, activistas sociales, socialistas antineoliberales y anticapitalistas, ecosocialistas y gente de las diversas familias socialistas y marxistas. Personas sin medios, apoyos externos ni sugerencias de parte. Independencia política, rectitud ética, sacrificio y entusiasmo, mucho entusiasmo junto a no pocos problemas. Gracias a todas y a todos. Gracias al apoyo de Crónica Popular, tan humilde como nosotras. Pero sobre todo gracias a los ponentes. Gracias a Oskar Lafontaine, maestro de socialistas de izquierdas y figura que alumbra con luz propia a todo el espectro de la familia socialdemócrata consecuente y de clase. Desde hace años Oskar, que fue todo (secretario general del SPD y ministro de Hacienda de Alemania) y dimitió por coherencia, sin él, Mélenchon por ejemplo no hubiera surgido con tanta fuerza. Ejemplo ya seguido como Dimitris Touskalas, el sindicalista-socialista de SYRIZA EKAM, reconoció en público.

Gracias al compañero griego que, por coherencia antineoliberal y oposición a la troika, abandonó el PASOK y ahora llega al estado español como diputado de SYRIZA. Dimitris Touskalas no solo nos informó de lo que es SYRIZA EKM, pues la coalición de la izquierda real griega se ha ampliado en su base con EKM y acoge con fuerza al movimiento social, para hacer y construir política. Dimitris hizo un llamamiento a la necesidad de coordinar esfuerzos y a no ser los únicos. Que su ejemplo cunda y la Europa del Sur se organice. Su estrategia necesita una pata europea. Pero sobre todo, debemos animarnos a formar un frente ante la banca y la estafa de la deuda.

Gracias a Yolanda Diaz, de AGE, que acudió acompañada de un diputado de ANOVA -el partido de Beiras- y que, por medio de Yolanda, nos transmitió su saludo. Con palabras cálidas y apasionadas se nos desgranó el espíritu gallego de unidad de clase y antineoliberal. AGE es, en gran parte, el más acabado ejemplo de unidad tipo SYRIZA que existe en el estado español en estos momentos. Han logrado, pese a muchas dificultades y problemas, ser el referente de las clases populares gallegas y son ya la primera fuerza de la izquierda en intención de voto. Yolanda Diaz, que además de coordinadora de Izquierda Unida de Galicia es la vice-portavoz del grupo parlamentario de AGE, demostró que sí se puede. Que si hay voluntad política es posible construir la unidad, y además nos confirmó la presencia de socialistas -conocidos y reconocidos por nosotras y nosotros- en el proyecto de Alternativa Galega de Esquerda.

Para las personas vinculadas a Construyendo la Izquierda fue una satisfacción contar con ellos y haber sido capaces a “cuatro gatos” con convicción de lograr este acto con un formato novedoso, pues incluía un encuentro personal con los intervinientes. Pero que pretende ser un llamamiento y un aldabonazo ante las personas y ante las fuerzas políticas, incluidos los aparatos de diverso signo de la siniestra: que la voluntad política y la determinación de “las bases” todo lo puede. Que el maestro Lafontaine nos ha creído y por tanto, tal vez otros también nos deban escuchar.

No somos políticos y políticas profesionales. Somos personas que creen en la voluntad de hacer política y de que es imprescindible la convergencia cívica y antineoliberal. Que su voz se escuche. Las elecciones europeas serían una oportunidad de oro. Si somos capaces de conformar una coalición ciudadana de las izquierdas sociales y políticas, las venceremos.

Un grupo de personas de toda edad y condición, muchas de las cuales hemos hecho el mismo camino que Lafontaine y que Dimitris Touskalas, os convocamos y llamamos. Pero es que en Galicia ese camino ya lo han andado. Por tanto, ya no hablamos solamente de Grecia. Hablamos de Pontevedra, o de Ferrol, o de …

Desde la memoria de Juan Negrín, de Francisco Largo Caballero, de Pablo Iglesias, ante una situación grave y de descomposición del régimen de 1978, podrido por la corrupción, así como por los graves asaltos contra los derechos laborales, sociales y la democracia -hecho este que lo ha deslegitimado- los y las socialistas antineoliberales, anticapitalistas, ecosocialistas y republicanos no podemos permanecer cruzados de brazos. Hemos de perder el miedo al vacío y a papá cúpula. Aunque papá nos haya abandonado para irse con los de arriba.

Pero al igual que cito a Pablo Iglesias, hay que ver, estudiar, recoger y hacer reales las nuevas formas de acción y de coordinación social, que están surgiendo desde las asambleas populares, las mareas y los nuevos movimientos sociales. Esas nuevas formas de hacer y entender la política  son la respuesta de futuro, son la izquierda con futuro y Construyendo la Izquierda -la alternativa socialista- debe acompañar en ese camino. SYRIZA lo ha hecho. Sin el discurso y la acción-reacción de los nuevos movimientos sociales, ahora no seríamos nada. Por eso muchas y muchos de nosotros que somos activistas sociales estamos también en esto, en hacer y construir los referentes políticos desde la base, desde abajo.

Por una SYRIZA en el estado español

Los poderes oligárquicos tienen un plan

Las crisis siempre alumbran cambios. Pero estos pueden ser positivos o negativos. La derecha y la oligarquía española tienen su hoja de ruta y su proyecto de estado. Tienen sus cartas en la bocamanga. Algunos se han adelantado y se les ha escapado alguna posible alternativa, como le ha ocurrido a Pere Navarro. Uno de los planes pasaría por dimitir a Rajoy cuando este ya no de más de si, quemado por la corrupción y la ineficacia también para con los poderes fácticos.

La segunda -o primera- parte del plan “continuidad” sería hacer abdicar al Borbón heredero de Franco, en favor de su hijo -todavía más de derechas si cabe- que junto a su mujer, la princesa hiper-operada de estética a nuestra costa -escándalo del que nunca se habla-, se está urdiendo a su alrededor toda una campaña propagandística que sustenta esa intención. Al tiempo que tratar de lograr algún cambio cosmético y seguir empujando -con la excusa de la competitividad- en la destrucción de derechos sociales y laborales. Si Rajoy cae, la solución la pondrán ellos. Por eso hemos de lograr que tengan lugar unas nuevas elecciones generales, previa dimisión del Gobierno. Pero si no acudimos a ellas con una “SYRIZA” del estado español, el plan de las oligarquías políticas y económicas puede triunfar.

¿Puede tener problemas la oligarquía financiera que manda, y el bipartito que nos gobierna, para imponer su programa? Si y muchos, al menos en el camino. El bipartito está desprestigiado y el nacionalismo catalán de derechas, su aliado, también. La falta de credibilidad es tremenda y se agudiza. Además, el PP está muy preocupado -digan lo que digan- por el terrible desgaste del PSOE, pues ellos sí conservan una suelo conservador y ultra-católico firme, aunque en retroceso, y tienen ya el recambio de UPyD. Pero el PSOE esta noqueado e incapaz, sin sustitutos en su dirección. Los posibles relevos en sus cúpulas socioliberales son tan poco creíbles como su liderazgo actual, pero están mucho menos preparados. El PSOE, a base de cargarse toda disidencia interior, ha destilado finalmente una dirigencia de pésima calidad, sumisa y liberal y totalmente desligada de la calle y de sus problemas. Autistas profesionales de otro mundo ya desaparecido. Pero lo grave es que siguen creyéndose los mejores e imprescindibles ¡Pobre gente! A donde han llegado.

Tiempos revolucionarios

Las movilizaciones ciudadanas son muy positivas y cada vez más numerosas y contundentes, pero hace falta precisamente ahora algo de análisis y de sosiego para, sin abandonar las calles, seguir movilizando en Marzo y proponer una nueva huelga general verdaderamente total y contundente. Estudiar cuales son los próximos pasos a seguir. Dado que el proceso que vivimos, tal y como afirman diversos autores como Manuel Monereo entre otros, es un proceso destituyente, la conclusión sería que estamos viviendo tiempos revolucionarios. Pero o lo hacemos bien, con inteligencia, y sobre todo siendo muy inclusivos, o los que si saben ya lo que quieren -las oligarquías- vencerán. Son tiempos convulsos y de constante sobresalto, pero en los que necesariamente se ha de forjar una alianza antineoliberal sobre la marcha. No tenemos mucho margen ya. No podemos seguir divagando. El problema que vislumbro es que todas y todos creemos tener razón y la solución en nuestras manos. Surgen movimientos como churros, plataformas como setas y en casi todas ellas, con pocas diferencias, los actores sociales son los mismos. Hay incluso quienes son el perejil de todas las salsas. Pero esto es lógico en estos meses de cambio profundo. Por lo que sabiendo lo que sociológicamente está ocurriendo, habrá que pensar que hacemos al objeto de no malograr tanta energía y tanta ilusión. Es decir, hay que dotarse de una estrategia política.

Tampoco pensemos que será posible una unidad total. Hay quienes afilan cuchillos para clamar traición. Hay quién habla en nombre de las clases populares o del pueblo, como un cura de los feligreses de su parroquia. Pero eso no obsta para buscar la mayor coalición posible de ideas y de personas. Además no será fácil. Hay factores internos que conocemos, como los grupos empresariales, los banqueros, los oligarcas, el bipartito, que se opondrán. También el odio por la política que las derechas y los oligarcas apoyan y hacen fluir, pues saben que eso a ellos jamás les afectará. Pero también factores externos como la Unión Europea, Alemania, los EE.UU, Gran Bretaña, etc que tratarán de influir -cuando no de intervenir directamente- asfixiando cualquier iniciativa verdaderamente progresista y constituyente.

Es por ello que insisto con pesadez. Pero junto a los ejemplos latinoamericanos de qué y cómo hacer -todos ellos muy interesantes y útiles-, también hay un ejemplo europeo, el de SYRIZA, que conviene conocer y tal vez seguir. Porque no hay nada semejante en el estado español, aunque la Alternativa Galega de Esquerda se le aproxime mucho (a ver si desde Galicia se puede hacer algo que influya en Madrid, porque en la Villa y Corte no paran de inventar). Tal vez sería bueno que los “periféricos”, que es la nueva forma de llamar los alternativos a los que somos de provincias, podamos desde nuestras naciones y nacionalidades aportar y bastante, puesto que estamos construyendo y mucho. Por tanto, sería bueno también estudiar numerosos experiencias locales que se están dando, muy positivas e inclusivas y de las que se habla poco, como por ejemplo las que se desarrollan en Murcia.

Qué hacemos con Europa y qué Europa queremos

Emplazo a que pensemos, pero con mucha rapidez, en la construcción de un programa tan destituyente como constituyente, y tan democrático como social y de reparto. Pensemos que hacemos con Europa y que Europa queremos. Europa es determinante en nuestras vidas, seamos o no partidarios de la UE, pero siempre sus víctimas. Por tanto ¿Qué vamos a hacer ante las próximas elecciones europeas? ¿Lograrán imponer los aparatos su división basada en encuestas? ¿Podremos impulsar una candidatura popular y antineoliberal que nos permita ganarlas, e incluso ser la fuerza política más votada?

No solo escribo. Muchas personas estamos actuando en esta dirección, pero no somos más que activistas. Por lo menos podemos sugerir y tenemos la obligación de proponer y advertir. También de exigir, aunque solo sea por sentido de la responsabilidad. Necesitamos que la calle sea nuestra y frenar las estafas, atracos y engaños que estamos sufriendo. Pero también necesitamos un triunfo político. Demostremos que sí se puede.

El 23-F todas y todos a la calle ¿Después qué?

Tras el debate del estado de la nación, ha quedado al descubierto la desvergüenza pepera. La soltura de Rajoy en nadar en la mierda y negarlo con actitudes escapistas, así como su chuleria parafascista.

También el ninguneo del PP y los medios a los grupos más pequeños de la oposición, pues el dirigente del PSOE, Rubalcaba, escenificó la imposibilidad de este partido de ser eso: oposición. Está demasiado expuesto al ventilador y tiene demasiado escondido bajo la alfombra, por lo que debe callar. Pero es que, además, su compromiso con el régimen del 78 y su carácter de partido dinástico lo dejan fuera de juego.

La impotencia no puede ser la regla. Por eso, tras el debate y agradeciendo la determinación en él de los grupos de izquierdas, a la ciudadanía nos queda ser atronadora otra vez el 23F en la calle. La calle es nuestra. Demostrando que no nos representan y que la marea social, sindical y popular constituye la única oposición contundente, por ahora.

Pero tras el 23F ¿Que? Cuando los movimientos sociales movilizamos y creamos la resistencia, al final debe intervenir la política y hacerlo para no solo rematar la faena, sino para construir previamente empoderados, el poder. Desde el poder, desde el gobierno, cambiar la tendencia, aliarnos con el sur de Europa y con el Sur.

Tras el 23F: la Unidad de las Fuerzas Populares, el Frente Amplio Antineoliberal, la Coalición Ciudadana, el Frente… Lo que sea, pero la marea constituyente y republicana debe construir -y ya- su referente político. Desde el socialismo, socialista y por tanto antineoliberal, anticapitalista y republicano, el día 2 de Marzo nos vamos a reunir y comenzar a trabajar por el Frente Amplio y por la unidad de las fuerzas socialistas, populares y constituyentes. Por la salvación de los pueblos del Estado Español. Somos un grano de arena, pero vamos a estar y quien nos busque nos va a encontrar.

¿Que podemos hacer? Os adjunto este magnifico texto que da la respuesta. Como no es mío, lo doy sin pudor y afirmo que en este articulo esta la respuesta. Lo demás es traición a los pueblos y a las clases oprimidas.


Novena carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa SantosRebelión.

2013 en Europa será un desastre en el plano social e imprevisible en el plano político. ¿Lograrán los gobiernos europeos, en especial los del sur, crear la estabilidad que les permita terminar el mandato o habrá crisis políticas que les obliguen a convocar elecciones anticipadas? Digamos que cada una de estas hipótesis tiene un 50% de probabilidad. Siendo así, es preciso que los ciudadanos tengan la certeza de que la inestabilidad política que pueda generarse es el precio a pagar para que surja una alternativa de poder y no sólo una alternancia en el poder. ¿Podrán construir las izquierdas esta alternativa? Sí, pero únicamente si se transforman y unen, lo que es exigir mucho en poco tiempo.

Ofrezco mi contribución para la creación de dicha alternativa. En primer lugar, las izquierdas deben centrarse en el bienestar de la ciudadanía y no en las posibles reacciones de los acreedores. La historia muestra que el capital financiero y las instituciones multilaterales (FMI, BCE, BM, Comisión Europea) sólo son rígidos en la medida en que las circunstancias no los obligan a ser flexibles. En segundo lugar, lo que históricamente une a las izquierdas es la defensa del Estado social fuerte: educación pública obligatoria y gratuita; servicio estatal de salud universal y tendencialmente gratuito; seguridad social sostenible con sistema de pensiones basado en el principio de repartición y no en el de capitalización; bienes estratégicos o monopolios naturales (agua, correos) nacionalizados.

Las diferencias entre las izquierdas son importantes, pero no impiden esta convergencia de base que siempre condicionó las preferencias electorales de las clases populares. Es cierto que la derecha también contribuyó al Estado social (basta recordar a Bismarck en Prusia), pero siempre presionada por las izquierdas y reculó cuando la presión disminuyó, como es el caso, desde hace treinta años, en Europa. La defensa del Estado social fuerte debe ser la mayor prioridad y debe condicionar el resto. El Estado social no es sostenible sin desarrollo. En ese sentido, si bien habrá divergencias acerca del peso de la ecología, de la ciencia o de la flexiseguridad en el trabajo, el acuerdo de fondo sobre el desarrollo es inequívoco y constituye, por tanto, la segunda prioridad para unir a las izquierdas. Como la salvaguarda del Estado social es prioritaria, todo debe hacerse para garantizar la inversión y la creación de empleo.

Y aquí surge la tercera prioridad que deberá unir a las izquierdas. Si para garantizar el Estado social y el desarrollo es necesario renegociar con la troika y los otros acreedores, entonces esa renegociación debe ser hecha con determinación. Es decir, la jerarquía de las prioridades muestra con claridad que no es el Estado social el que debe adaptarse a las condiciones de la troika; al contrario, deben ser éstas las que se adapten a la prioridad de mantener el Estado social. Este es un mensaje que tanto los ciudadanos como los acreedores entenderán bien, aunque por diferentes razones.

Para que la unidad entre las izquierdas tenga éxito político, hay que considerar tres factores: riesgo, credibilidad y oportunidad. En cuanto al riesgo, es importante mostrar que los riesgos no son superiores a los que los ciudadanos europeos ya están corriendo: los del sur, un mayor empobrecimiento encadenado a la condición de periferia, abasteciendo mano de obra barata a la Europa desarrollada; y todos en general, pérdida progresiva de derechos en nombre de la austeridad, mayor desempleo, privatizaciones, democracias rehenes del capital financiero. El riesgo de la alternativa es un riesgo calculado con el propósito de probar la convicción con la que está siendo salvaguardado el proyecto europeo.

La credibilidad radica, por un lado, en la convicción y la seriedad con las que se formula la alternativa y en el apoyo democrático con que se cuenta; y, por otro, en haber mostrado la capacidad de hacer sacrificios de buena fe (Grecia, Irlanda y Portugal son un ejemplo de ello). Únicamente no se aceptan sacrificios impuestos de mala fe, sacrificios impuestos como máximos apenas para abrir caminos a otros sacrificios mayores.

Y la oportunidad está ahí para ser aprovechada. La indignación generalizada y expresada masivamente en calles, plazas, redes sociales, centros de trabajo, salud y estudios, entre otros espacios, no se ha plasmado en un bloque social a la altura de los retos que plantean las circunstancias. El actual contexto de crisis requiere una nueva política de frentes populares a escala local, estatal y europea formados por una pluralidad heterogénea de sujetos, movimientos sociales, ONG, universidades, instituciones públicas, gobiernos, entre otros actores que, unidos en su diversidad, sean capaces, mediante formas de organización, articulación y acción flexibles, de lograr una notable unidad de acción y propósitos.

El objetivo es unir a las fuerzas de izquierdas en alianzas democráticas estructuralmente similares a las que constituyeron la base de los frentes antifascistas durante el período de entreguerras, con el que existen semejanzas perturbadoras. Dos de ellas deben ser mencionadas: la profunda crisis financiera y económica y las abrumadoras patologías de la representación (crisis generalizada de los partidos políticos y su incapacidad para representar los intereses de las clases populares) y de la participación (el sentimiento de que votar no cambia nada). El peligro del fascismo social y sus efectos, cada vez más sentidos, hace necesaria la formación de frentes capaces de luchar contra la amenaza fascista y movilizar las energías democráticas adormecidas de la sociedad. Al inicio del siglo XXI, estos frentes deben emerger desde abajo, desde la politización más articulada de la indignación que fluye en nuestras calles.

Esperar sin esperanza es la peor maldición que puede caer sobre un pueblo. Y la esperanza no se inventa: se construye con inconformismo, rebeldía competente y alternativas reales a la situación presente.

Traducido para Rebelión por Antoni Jesús Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez.