Archivo de Artículos

Europa ya no es democrática. Europa o el supermercado decadente

La Unión Europea es una construcción neoliberal. El objetivo europeo, desde el punto de vista de la Unión, es favorecer sus mercados, sus bancos privados, sus empresas transnacionales, y hacer negocio con lo que fueran sus estados del bienestar.

La Europa de la Unión está gobernada por un colegio de comisarios y comisarias fieles tan solo a los poderes financieros y a los que no puede controlar ningún parlamento. Estos comisarios/as, nombrados a propuesta de sus Gobiernos, solo tienen la función de privatizar lo público, impedir que los estados puedan ayudar a sus tejidos económicos públicos o salvar sectores nacionales estratégicos y comarcas en peligro. Los comisarios son eso: comisarios políticos de la ideología neoliberal, comenzando por el español Joaquín Almunia, que el lunes 16 de Diciembre instaba a recortar más, eso sí con un cinismo socioliberal impresentable, y proponía hacerlo “contando con la gente”. Su objetivo –el del colegio de comisarios- es garantizar la destrucción de todo lo social y de todo lo que sea de propiedad colectiva o protección social, instaurando el negocio privado en lo que fueron servicios públicos. Cerrando durante años los astilleros, las siderurgias, las minas o las industriales nacionalizadas; con una Europa casi sin industrias, excepto Alemania y algún estado más, han convertido al viejo continente en un parque temático y un centro de especulación financiera. Pero ya ni eso comienza a funcionar. Sin base industrial, sin ideas nuevas de economía verde y sostenible, sin soberanía alimentaria, sin investigación.

Pero todo lo enumerado, que es el origen de la actual decadencia y crisis europea financiera, económica, social y política, no es fruto del fracaso de las hipotecas basura. Es fruto de años de legislar un acervo comunitario de leyes confusas, difíciles de interpretar, profundamente crípticas al objeto de ser ininteligibles, con el solo objetivo de crear un mercado -que no un ente político supranacional-, una dictadura cuasi continental de banqueros, financieros, grandes empresarios y ricos caraduras evasores fiscales. Todo un engranaje de burócratas y técnicos muy bien pagados al objeto de imponer una ideología, una sola: la del negocio de los poderosos.

Este continente ha sido arruinado por brokers sin escrúpulos, directivos financieros mafiosos y un puñado de corruptos y de malversadores; eso sí, magníficamente bien pagados y que siguen conservando sus puestos de trabajo y sus privilegios, a pesar de ser los culpables de tantas quiebras, desgracias, padecimientos y sufrimientos de personas arrojadas al paro, la pobreza y sin futuro o con empleos precarios, sueldos mínimos y sin derechos sociales, sindicales, laborales o humanos. Esta es la Europa que ese colegio de comisarios, burócratas, lobistas y también ministras y ministros de economía, presidentes de Gobierno o primeros ministros -tanto liberales, como conservadores, socialdemócratas o demócrata-cristianos- han construido. Porque la gestación de esta Europa decadente y anti popular arrancó hace décadas. Este tinglado no lo han montado en cinco años. No. Lo han hecho en décadas.

Cuando los pueblos han reaccionado, como hicieron tanto franceses como holandeses rechazando la mal llamada Constitución Europea, -en realidad un tratado comercial-, se les escamoteó su voluntad y se sustituyó la constitución derrotada por un tratado internacional que, además, nunca fue votado en ningún estado miembro excepto en el caso de Irlanda, que lo rechazó y de nuevo se le obligó a votar para que el pueblo irlandés fuera nuevamente colonizado y ahora sufra una aguda crisis, solventada a base de esquilmar a sus gentes, tras sufrir un chantaje que tan solo el servilismo católico de muchos de sus habitantes puede explicar, en un país europeo en el que el aborto sigue siendo ilegal.

Europa, cuyas potencias más agresivas bombardean a otros pueblos para imponerles su “democracia” a tiros, está gobernada por un grupo de burócratas sin control democrático y por un Parlamento sin competencias. Un Parlamento carísimo e inútil que se dedica a definir qué es el chocolate, pero que no impide las agresiones que sufren los pueblos de Europa o la creciente falta de libertades, o ni siquiera puede apoyar a pueblos controlados por gobiernos corruptos de origen mafioso de muchos de sus recientes miembros.

Esa es, entre otras lindezas, la Europa que nos han construido y que entre todas y todos pagamos de nuestros bolsillos. Esa es la Europa destructora de las conquistas de las clases obreras vencedoras del fascismo, que no tiene otro objetivo que “chinizar” a las clases trabajadoras al objeto de competir en el nuevo mundo que emerge a su pesar y haciendo justo lo contrario.

Por eso hay que decir basta ya. Los pueblos de Europa no podemos seguir callando. Los sindicatos actuales, leve sombra de los que con sus mismas siglas conquistaron el bienestar, no pueden decir a sus afiliadas y afiliados que solo haciendo manifestaciones contra las políticas de austeridad vamos a volver al pacto social. La férrea voluntad de las oligarquías europeas es aniquilar todas las conquistas sociales y punto. Nada volverá a ser igual. Por eso, si los resistentes, los rebeldes y las indignadas, los obreros y las trabajadoras dignas, los sindicatos de clase y los movimientos triunfamos sobre la dictadura mercantil que nos roba y oprime -y lo haremos- deberemos construir algo nuevo. Deberemos inventar una nueva sociedad justa y solidaria. Conquistar la democracia plena, lo que incluye la democracia económica.

La Alter Summit o Cumbre Alternativa, lanzada en el Foro Social de Florencia que recientemente ha tenido lugar en la ciudad toscana, surge como una alianza de sindicatos, movimientos sociales y redes de economía critica. Busca la coordinación de las luchas, establecer puentes con las Confederación Europea de Sindicatos, pero también con las redes y foros sociales y los movimientos cívicos, así como con las redes de pensamiento y acción critica. La Alter Summit denuncia la austeridad tan nociva que sufrimos, pero también denuncia la estafa de la deuda, exige su auditoria y moratoria, el impago de la deuda ilegitima y defiende un modelo de banca pública y democráticamente controlada, lo que incluye al otro gran núcleo de poder totalitario que sufrimos: el Banco Central Europeo que, alimentado con fondos públicos del IVA que pagamos, los presta a los bancos privados al 1% para que estos hagan negocio a su vez con los estados cobrando no menos de un 4%; lo cual es no solo un atraco gigantesco, sino una burla democrática y un genocidio social contra las clases populares.

Las izquierdas europeas son débiles todavía. La gigantesca UE de 27 estados, muchos de ellos antiguas repúblicas que sufrieron el estalinismo, son ahora feudos conservadores, ultranacionalistas, derechistas y corruptos que garantizan una mayoría conservadora a pesar del empobrecimiento de sus pueblos y la liquidación de los servicios públicos que la mayoría padecen. La mayoría derechista y reaccionaria está garantizada. Hasta en eso han hecho trampa los constructores de la UE y la socialdemocracia ha sido cómplice imprescindible de todo este ataque a la soberanía popular, y también nacional, de los pueblos de Europa.

Los partidos de izquierdas no están en condiciones de cambiar esto a nivel continental, excepto que las izquierdas pudieran vencer por medio de alianzas convergentes democráticas y transformadoras en Grecia, Portugal y España -o al menos en dos de esos estados- y ello permitiera una política diferente, garantizada por la alianza del resto de los pueblos a través de sus movimientos y sindicatos. También sus minorías de izquierdas. Pero mientras sí o no, los pueblos debemos alzarnos y mediante huelgas generales y luchas sociales, manifestaciones masivas y ocupaciones, impedir la consumación del modelo dickensiano de explotación que nos están construyendo.

No nos sobra el tiempo ya. Las normas de liberalización y desregulación avanzan imparables, la próxima será, atentos y atentas: La Unión Fiscal y Económica Europea. No olvidemos este confuso y falso nombre de lo que es una vuelta de tuerca más contra las soberanías nacionales y populares mediante la reforma, es decir el cambio de todas las leyes y normas de protección social y la privatización masiva. Estas normas ponen el pago de la deuda, impagable tal y como llevamos tiempo advirtiendo, por encima de cualquier derecho social. Pero esto en el Estado Español nos suena. Lo estamos viviendo ya, sin embargo todavía será peor. Portugal, Grecia, Italia y el Reino de España, somos la avanzada y el laboratorio.

Por todo esto, la exigencia de frenar la Europa neoliberal debe estar en nuestras agendas. Las alternativas frente a estas políticas existen. Pero que nadie se engañe: vivimos una lucha exclusivamente política. El neoliberalismo es político y la resistencia al mismo también. La UE es un arma política contra sus pueblos, y no reconocerlo es tontería, es perder el tiempo, es confundir o es ser cómplice. Podemos estar a favor de Europa, pero no de esta Europa y por desgracia no hay otra. Luego la unidad, la solidaridad y la acción conjunta por parte de todas y todos son imprescindibles. El sectarismo es traidor y los deseos hegemonistas en el seno de las izquierdas, suicidas. Es momento de cumbres de lucha social. Son necesarios los frentes de salvación y las convergencias antineoliberales. El neoliberalismo es el nuevo fascismo totalitario que recorre y esclaviza Europa, que vive una guerra de clases sin cuartel. Los análisis ya están hechos. Sabemos las causas y tenemos las alternativas. Dejemos de discutir y salgamos a ocupar las calles, a luchar contra el nuevo fascismo, a defender la democracia y el derecho a una vida digna y justa. Al reparto.

La Alter Summit puede ser una buena herramienta. Juntemos las herramientas y digamos alto claro que nosotros somos el pueblo. Construyamos la alternativa convergente y además sabemos lo que hace falta para hacerlo y como hacerlo.

La Alter Summit: Impresiones políticas de la necesidad y viabilidad de una lucha conjunta contra la Europa neoliberal y autoritaria

Entre el 13 y el 16 de Diciembre, el Comité de la Alter Summit se ha reunido en Bruselas con el objeto de profundizar en la construcción de una Plataforma de Organizaciones y personas muy conocidas, respetadas y que elaboran doctrina antineoliberal y desmienten las patrañas de los economistas y demás “científicos” sociales vendidos a los bancos y a los capitalistas, y pagados por sus universidades y fundaciones.

La CUMBRE ALTERNATIVA -o Alter Summit- está integrada por sindicatos de varios países europeos, movimientos sociales, organizaciones cívicas por una Europa antineoliberal, lobby por la democracia y la justicia social y nuevos movimientos surgidos en países en lucha como los procedentes de Grecia y Portugal, junto a las redes europeas de ATTAC, CADTM, o Transform, entre otros. Con el concurso y participación igualmente de la CGIL y el Foro Social de Florencia, la CGT francesa, las FGTB y CVC belgas o sindicatos y el Foro Social griego. Por supuesto, ATTAC España como miembro, y ELA y CCOO como observadores.

La Cumbre Alternativa va a proponer una movilización europea contra la cumbre de jefes de estado de la Unión Europea a mediados de marzo, coincidiendo con la que convoca la CES, pues siendo el acuerdo de la AS convocar -se vio bien no dividir fuerzas- si bien la AS, además de estar contra la austeridad, reclama medidas frente a la gran estafa continental de la deuda y exige su auditoría. La Alter Summit desea construir un frente social por otra Europa y contra las políticas neoliberales, que están haciendo pagar a los pueblos las quiebras bancarias privadas y reflotando a su costa un capitalismo depredador y antidemocrático. La carencia de democracia en la Europa de la UE es alarmante y preocupante y frente a esta situación hay que enfrentarse.

La Alter Summit es pues ya una organización social europea que avanza ante la debilidad de las fuerzas políticas antineoliberales y el oportunismo de otras llamadas progresistas, responsables de los Tratados que nos asfixian y empobrecen. Así pues, las organizaciones sociales y sindicales y las redes de científicos sociales críticos y aterrados llamamos a organizarnos y, de aquí al mes de marzo demostrar, mediante acciones a escala continental y en la propia Bruselas, tanto a los Gobiernos como a los eurócratas, que no estamos dispuestos a aceptar sus imposiciones, al tiempo que demostramos que tenemos un programa alternativo de propuestas y de acción.

Es cierto que Grecia, Portugal, el Estado Español e Italia, estamos más avanzados y radicalizados en nuestra lucha, y para ello contamos con la simpatía, solidaridad y apoyo de nuestras organizaciones hermanas europeas. Pero también les hemos advertido de que nosotros somos el laboratorio de lo que a ellos les pasará si no reaccionan con contundencia.

El llamamiento de la Alter Summit es el de enfrentarse a la Troika y denunciarla, pero también el de organizar, no solo la resistencia, sino la ofensiva, pero para ello es imprescindible la unidad de acción al menos de todos y todas las antineoliberales.

Este llamamiento de autoorganización social se hace extensivo en el estado español a la Cumbre Social, los movimientos y asambleas, las redes de economía crítica y a los sindicatos de clase nacionalistas o de las diferentes naciones del reino de España, igualmente de los de carácter estatal.

De victimas de la crisis a la convergencia

Estos días en Gandía -Valencia- las y los amigos de ATTAC del País Valenciano celebran unas jornadas altermundistas al objeto de reflexionar y, estoy convencido, tomar nuevo impulso para reemprender nuevas luchas. Una de las áreas de debate será precisamente la de la convergencia de las luchas sociales y los movimientos. Amablemente me han invitado para hablar de eso, de convergencia. Se lo agradezco, llevo ya unos años junto a muchas otras personas trabajando desde ATTAC o desde mis convicciones políticas personales de socialista antineoliberal y republicano acerca de la necesidad de forjar un actor socio-político convergente.

Estamos además siendo testigos de cómo las victimas de la crisis estamos comenzando a reaccionar. De la indignación hemos saltado a la calle, hecho huelgas generales, pero también huelgas de padres, de maestros, de personal sanitario, y ahora asistimos a una hermosa lucha de defensa de lo público, en concreto de la sanidad pública.

Las y los vecinos solidarios impiden desahucios, surgen plataformas vecinales, surgen grupos organizados de afectadas y afectados y la solidaridad emerge. Nos han machacado, robado y estafado tanto que comenzamos a reaccionar.

Lo bueno de todo esto es que está surgiendo una convergencia por la base, en las luchas. Las personas dignas gritan con emoción “el pueblo unido jamás será vencido” y esa es la lección: las victimas nos comenzamos a reunir y salir. Pero lo mejor es que esto no lo impulsa nadie en concreto, sino muchas y muchos. Los movimientos sociales que hemos elaborado el relato -como ATTAC- y ahora movilizamos también. Pero igualmente la triunfadora moral Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que ha logrado poner en la agenda la ley medieval hipotecaria, que aterroriza a las clases populares en los barrios y ya nadie, excepto la banca y la derecha gobernante, defienden.

El personal sanitario y sus coordinadoras, junto a pacientes y pueblo consciente. La Cumbre Social, con más de cien organizaciones –entre ellas CCOO, UGT, USO, CI, y tantas otras- que ya es convocante de huelgas generales cívicas. Los docentes y estudiantes, las y los investigadores, actores, mineros, todas y todos, el pueblo trabajador comienza a emerger y estoy convencido logrará converger. Los movimientos surgidos en torno al 15M. Todo ese magma ya imparable.

Las políticas suicidas neoliberales nos están llevando al hoyo. Ya lo decíamos. Ya lo avisamos, pero ni el gobierno PSOE nos hizo caso, se burló y a veces envió personas diciendo que nos entendían –lo cual es peor porque te sientes engañado-. Ni mucho menos la derecha reaccionaria, autoritaria y liberal que sufrimos. La causa es que no son capaces unos de imaginar un mundo justo, con control democrático generalizado y efectivo y sin mercados dominantes y “libres” imponiendo su voluntad y los otros las derechas y las grandes patronales, porque esta es la oportunidad de acabar con el bienestar y los derechos de los de abajo en aras de una sociedad clasista y de dominio de los de arriba. Esta es la hora de ajustar cuentas, domar a los díscolos y abaratar sus “costes sociales y fiscales”. Esta es la hora de imponer el negocio, por encima del servicio.

Es como la definición católica de dios, uno y trino, pero con solo dos personas, en este caso. Una sola ideología -la neoliberal- cuyo máximo garante es la Unión Europea, y dos partidos sistémicos con diversos matices. Porque si hace un tiempo decíamos que la diferencia entre derecha e izquierda estaba en defender o no lo público, ahora ya podemos profundizar más y afirmar que la Unión Europea actual es la que durante varios años, y con distintos gobiernos en el Reino de España y en toda Europa, ha diseñado y aprobado las directivas y reglamentos que ahora se aplican, y que imponen la desregulación, la privatización, la primacía de la banca y un banco central europeo al servicio de los intereses de los banqueros y de los negocios privados, culpable en gran parte de la estafa de la mal llamada deuda pública, y enemigo de lo público y los pueblos. Esa es la Europa que nos han construido. Por eso, los pueblos y los movimientos sociales hemos de converger en la Alter Summit o Cumbre Alternativa y defender un concepto radicalmente diferente y denunciar, pero también lograr, otra Europa. En concreto, los pueblos de Sur, la Europa del Sur, hemos de reaccionar con especial fuerza. Lo estamos haciendo, pero todavía nos queda camino, aunque ya no nos quede tiempo.

Mientras tanto, los y las políticas profesionales hacen cálculos y estudian encuestas o arriman el ascua a su sardina soñando tendencias. No, no es hora de cálculos, esta resistencia social está alumbrando nuevas formas de actuar y de organizarse. Pero sobre todo ha puesto encima de la mesa la importancia y la necesidad de los movimientos sociales, sean sindicales, de genero, altermundistas, barriales o ecológicos y sobre todo su profunda capacidad de aguante al estar forjados en la debilidad, lejos del poder y en la calle. No pedimos nada, no pedimos votos, pero damos y además somos capaces de organizar sin necesidad de ninguna vanguardia profesional. Estamos por todo el mundo y comenzamos a coordinarnos en el mundo, porque el capitalismo es internacional. Desde Porto Alegre hasta hoy y con muchos éxitos y experiencias ya que aportar y sobre todo sabiduría de la resistencia acumulada.

Nada se construirá ya sin los movimientos. Nada en este Reino de España será capaz de movilizarse sin hombres y mujeres que no se resignan. Por eso, desde algunos aparatos se nos lanzan sonrisas, invitaciones, sugerencias o insinuaciones. Pero no, no es el momento de trabajar para nadie, sino para nosotras y nosotros, las victimas de la crisis. Los que estamos parados, los desahuciados, despedidas y despedidos, los congelados, las y los recortados, los del plato único, los y las de la ropa de mercadillo, las y los estudiantes sin futuro y los doctorandos sin trabajo. Por eso hemos de converger, por que si no nos volverán a utilizar. Seamos prácticos y no seamos cálculo de nadie, sino solo instrumentos de las y los ciudadanos.

Soy consciente de la necesidad de un actor político y, aun no habiendo ejemplos perfectos, sí hay experiencias en las que mirar. Esta muy de moda SYRIZA, y ciertamente a mi me gusta mucho su tarea y logros. Pero SYRIZA surgió en el Foro Social de Florencia hace diez años y es fruto de un trabajo conjunto de varios partidos, grupos, personas y movimientos sociales, todos ellos en pie de igualdad y con importantes adhesiones a lo largo de la crisis económica, social y política griega. SYRIZA no es el fruto de una idea, un congreso o una asamblea, es el fruto de años de buscar y tejer convergencias. Por tanto, solo dos reflexiones y una conclusión: la primera reflexión es que no intentemos por arriba desde un partido, aparato o coalición, decir que nosotros ya somos SYRIZA; no, tienen derecho a afirmar lo que quieran y pedir el voto, pero no son una construcción común.

El segundo pensamiento es que hemos de profundizar en la convergencia socio-política, al menos todas y todos los que estemos por ella al objeto de cambiar estas políticas neoliberales con éxito. Necesitamos un actor socio-político, no un centro de pensamiento o influencia, ni un referente. Un actor activo y con voluntad de poder popular y empoderamiento ciudadano, de gobierno del pueblo y para el pueblo.

La conclusión es que, ante la gravedad de la crisis y el genocidio social que se está cometiendo contra nosotras y nosotros, no tenemos diez años. Tal vez ni diez meses. Lo contrario será defraudar y, sobre todo sin darnos cuenta, apuntalar las políticas neoliberales y a los que ni desean enfrentarse a la estafa de la deuda, ni cambiar la nefasta y antisocial estructura de la Unión Europea.

Construyendo la convergencia. La izquierda existe

Artículo colectivo elaborado por la Comisión Promotora de CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA (Antonio Criado Barbero, Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Esperanza Acosta, Francí Xavier Muñoz, Javier Caso Iglesias, Judith Santano Merchán, Manolo Monereo Pérez, Núria Domene, Pedro González de Molina, Rafael Sainz Álvarez).

Nosotras y nosotros, las personas nucleadas en torno a Construyendo LA IZQUIERDA, pensamos que la ciudadanía del estado español, que está siendo gravemente atacada por la aplicación de políticas neoliberales al objeto de solucionar a su costa la crisis capitalismo, tiene perfecto derecho a conocer quiénes son los responsables de sus padecimientos y el por qué este sistema les convierte en victimas.

Las personas tienen que saber de donde parten sus males. Por qué están paradas o parados. Por qué les rebajan las pensiones y cuál es el origen de las doctrinas e ideas cuya ejecución está causando tanto sufrimiento y ruina a las clases populares, trabajadoras y autónomos y empresarios familiares.

El pueblo tiene derecho a identificar a que ideología, a que ideas, a que familias políticas pertenecen las gentes, que los explotan, utilizan, les cobran hipotecas hinchadas y prestamos de usura, para luego enviarles al paro o desahuciarlos.

Las clases populares deben saber que las ideas neoliberales, es decir el liberalismo llevado a sus últimas consecuencias inspira todas estas políticas. Estas ideas defienden que el estado debe ser reducido a la mínima expresión  poniendo en peligro la sanidad, la educación, las pensiones, las prestaciones de desempleo y muchos servicios públicos. Pero además incrementa el paro y destruye empleo de calidad como es el público. Desde los años ochenta del siglo XX, los conservadores, así como otras familias derechistas y las grandes empresas multinacionales de producción y servicios, están imponiendo una dominación económica y cultural tendente a eliminar el estado del bienestar.

Los ideólogos neoliberales, los políticos neoliberales y los centros de opinión y poder derechistas, ultra-liberales y ultra-conservadores, están imponiendo paulatinamente un modelo económico desregulado y opaco. Pero este sistema neoliberal no solo se ha impuesto gracias a ideologías conservadoras, sino que ha contado con la colaboración necesaria de sectores que fueron progresistas y una socialdemocracia oficial, que comenzó aceptando la llamada “tercera vía”, para acabar siendo también neoliberal. Cúpulas de partidos que afirmaban ser de progreso, han aceptado las tesis liberales, acabando con las ideas transformadoras y de igualdad de la izquierda. Renunciaron a las propuestas e ideales del Movimiento Obrero y han acabado aceptando las indicaciones y “sugerencias” de grandes banqueros y gestores de fondos financieros.

A la izquierda clásica le costó darse cuenta de que surgía un nuevo capitalismo financiero y que el fordismo y el capitalismo clásico había muerto en Occidente. Acabando de paso con la cultura obrera, solidaria y combativa. Una nueva cultura neoliberal y consumista ha colonizado nuestras mentes y roto la solidaridad y las utopías.

Por eso, con el surgimiento de los nuevos movimientos sociales, se ha puesto el dedo en la llaga y situado al capitalismo financiero en su lugar de nuevo dominio mundial. Este capitalismo está poniendo en peligro nuestra vida digna y nuestro derecho al reparto justo de la riqueza. El triunfo de los mercados financieros, sobre todo y todos, ha supuesto el inicio y gestación de esta crisis; en la que mientras ellos –los de arriba- hacen negocio a nuestra costa, nosotras y nosotros sufrimos y pagamos.

Pero fue la izquierda, gracias a las luchas y sacrificios del movimiento obrero, la que consiguió una mejora innegable de las condiciones de vida de las personas; así como la independencia nacional y social de muchos pueblos del mundo y el estado democrático y social. La izquierda y el movimiento obrero -mediante revoluciones triunfantes, alianzas y luchas desde los centros de trabajo y los gobiernos- logró en Europa en los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, sanidad, educación, prestaciones, transportes y medios públicos universales. Esta izquierda luchadora no puede ahora permanecer impasible ante tanta destrucción de lo conseguido.

Aquellos partidos obreros y socialdemócratas del centro-norte de Europa que junto a los comunistas italianos y franceses articularon un pueblo de izquierdas digno y orgulloso de serlo, no pueden, no podemos consentir ahora el triunfo de la cultura neoliberal y que este triunfo se materialice renunciando a las ideas que consiguieron grandes avances sociales. Tampoco a que se consientan traiciones y chaqueteos en nombre de nobles palabras como el socialismo.

En España en condiciones todavía más duras y en plena dictadura franquista, conseguimos conquistas que ahora se están dilapidando.

Ante todo esto, desde Construyendo LA IZQUIERDA, proponemos no renunciar a nuestras propuestas; renovadas ya al objeto de enfrentarnos al neoliberalismo, que es el nombre de la doctrina política que sustenta el capitalismo actual. Defender la democracia y recuperar la soberanía popular, así como la de los pueblos de Europa y del Estado Español; sojuzgados bajo la dictadura de los mercados.

Llamamos a que todas las propuestas tendentes a buscar la unidad de los de abajo, de las clases populares; a fin de recuperar la democracia y la primacía de la política frente al economicismo liberal y socio-liberal, el conservadurismo y la derecha política y económica.

En estos momentos de emergencia social exigen una mayor implicación, también de los sindicatos, en especial los mayoritarios, pues lo que está en juego es mucho. En el pasado la conjunción entre organizaciones políticas y sindicales fue decisiva para construir un sistema verdaderamente democrático y justo, como fue la II República o la lucha antifranquista.

Es imprescindible que las mujeres y los hombres que creemos en otro mundo posible, en la justicia social y el reparto, en la igualdad y en el socialismo, valores todos ellos democráticos, nos unamos, nos juntemos, nos aliemos. Por eso vemos con simpatía las diversas plataformas unitarias o llamamientos que están surgiendo, a partir del que hicieron las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, tras el que llegó ese importante y amplísimo movimiento de regeneración democrática que es el 15M y las actúales convocatorias ya hechas o en marcha.

No es momento para fomentar las divisiones sempiternas de la izquierda, ni para “camuflar” las propuestas de izquierdas en programas “de los de abajo contra los de arriba”, no es momento de travestir para “ganar” unas elecciones confundiendo a los ciudadanos y reconociendo la derrota de la izquierda frente al pensamiento único (neoliberal); no podemos continuar divididos en “reinos de Taifas” para volver a ser derrotados una vez más. Es tiempo de unidad y de honestidad, es tiempo de compromiso, de lucha en la calle, de generosidad, es tiempo de establecer alianzas amplias, de limar las diferencias y converger en un programa común, antineoliberal, donde lo humano sea lo primero por encima de la economía, y en un Frente de izquierdas común. Es tiempo de recuperar la política con mayúsculas, es tiempo de lucha. O logramos ir unidos o la crisis se resolverá en contra de la mayoría de la población.

Nosotras y nosotros, desde Construyendo LA IZQUIERDA, no renunciamos a la igualdad y a la democracia económica, entendiendo que no hay democracia sin justicia y sin reparto; pero para lograr la igualdad, la democracia económica, social y política, así como la justicia y el reparto, creemos que las izquierdas debemos abrirnos, expandirnos, fundarnos e ir a la construcción de un Frente Amplio Antineoliberal, una “SYRIZA en el Estado Español” que haga confluir en una fuerza electoral, renovada y potente, participativa, asamblearia e igualitaria, la alianza de las fuerzas políticas, socialistas, ecosocialistas, nacionalistas de izquierdas, comunistas y de clase, pero también democráticas y cívicas, en una UNIÓN que permita enfrentarnos con éxito a estafa neoliberal llamada crisis, que es su negocio, su excusa para enriquecerse aún más y de paso acabar con nuestros derechos; en suma, UNIÓN en un Frente Amplio Antineoliberal para evitar convertirnos en mano de obra barata, precaria y semi-esclava.

Esperanza y acción

El problema ante una crisis capitalista tan cruel en el Reino de España, no es tener las palabras adecuadas o no, ni tan siquiera el tener programa -aunque esto sean palabras mayores-, el problema es tener credibilidad o no tenerla.

Las personas estamos tan abrumadas y recibiendo tantos mensajes contradictorios que solo la coherencia da prestigio. Solo la constancia en el tiempo nos hace ser escuchados. Solo la permanencia en las denuncias y las luchas sociales nos hace ser dignos de apoyo. Solo las y los que no pedimos nada a cambio, ni tan siquiera un voto, somos vistos con simpatía. Ese ha sido el éxito de los movimientos sociales, de la PAH, de ATTAC, de las asambleas locales del 15M, o de las y los activistas sociales. Coherencia, constancia y generosidad. Denuncia, lucha, sacrificio y relato.

No se puede estar durante años haciendo lo contrario de lo que se predica y luego pedir que se confíe y se crea en lo que uno representa. La gente no es tonta, está informada, sabe leer y tiene memoria. Memoria y rabia, la rabia de ver a los hijos en paro, la vivienda en peligro o vivir de los abuelos y que los bancos son primero y las personas… nunca.

Por todo esto, quien generosamente quiera luchar, bienvenida y bienvenido. Pero los que solo piden el voto, y luego han servido y sirven a los mercados y no se creen lo de cambiar el mundo, ya no merecerán nunca más nuestra confianza. Ya nos han engañado demasiadas veces.

Hemos de construir, entre todas y todos los de abajo, nuestro instrumento de liberación. Hemos de rescatar la política para que nos sirva y nos sirva solo a nosotras y nosotros, las personas pobres, paradas, desahuciadas, empobrecidas, recortadas, solidarias o luchadoras.

Estamos trabajando ya alguna gente, pero os necesitamos a todas y todos, necesitamos vuestro aliento y cariño.

Ay de aquellas y aquellos que dilapidaron años y generaciones de luchadores, sindicalistas y republicanos abnegados. Ay de aquellos que tuvieron la ilusión de los trabajadores y trabajadoras, de los pobres y les fallaron. Ay de aquellas y aquellos que hicieron de los ideales de un mundo nuevo su profesión, olvidando, negando la lucha de clases. Ahora que nos hemos levantado solas y solos ya no nos hacen falta.

Desde abajo estamos construyendo la esperanza y la ilusión de cambio. Desde el paro y el trabajo precario estamos construyendo la izquierda social y liberadora. Desde abajo seremos capaces de impulsar un nuevo régimen. Nada será fácil. Pero en esta lucha contra la reacción asesina y genocida que nos gobierna en nombre de un capitalismo ladrón e inhumano, las reformas no son posibles. Esta crisis la han creado ellos, los capitalistas, para poseer una sociedad esclava y sin derechos, que vuelva en lo social al siglo XIX, y por tanto no es cuestión de recuperar algo que hemos perdido, sino de Socialismo o barbarie, y por ahora vence la barbarie. El socialismo solo anida en los corazones de los que quieren cambiar profundamente el sistema y saben que el capitalismo, por cierto ya senil y en crisis, es malo, negativo y dañino.

Por eso esta enfermedad ya no se cura con aspirinas, sino operando el cáncer que nos corroe.

Por eso muchas personas tenemos esperanza a pesar de ver como empobrecemos o nuestra ropa se hace vieja. La tenemos porque a pesar de todo trabajamos por derribar y desmontar la falacia y la mentira que nos han contado. Tenemos tanta rabia y tanto amor que triunfaremos.