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Las victimas no pueden esperar. Los invisibles necesitan voz

La situación de las personas asalariadas, cooperativistas, autónomos, pequeños y medianos profesionales, artesanos, pequeños comerciantes y precarias es ya insostenible. Las de las personas paradas, jóvenes sin primer empleo, mujeres maduras solas o divorciadas, jubilados y jubiladas con pensiones antiguas, excluidos e invisibles es ya desesperante.

El fantasma del hambre, la incertidumbre sobre si se podrá hacer frente o no a una hipoteca, la continuidad en el trabajo o la vejez próxima en un mundo sin apoyo solidario social y bienestar tiene nombre y apellidos y está dañando la salud mental y arrebatando la vida poco a poco a millones de personas ya.

Las políticas públicas, iniciadas a partir de 2009 y consagradas por la reforma “exprés” de la Constitución, son simplemente criminales, traidoras y violan los derechos del pueblo trabajador, atacando a las personas en beneficio de los bancos y de los ricos. La extrema derecha gobernante en la actualidad está ya aplicando claramente una guerra de clases contra los y las trabajadoras, paradas, pensionistas y autónomos, contra las clases populares.

En el Reino de España estamos ya millones de invisibles, sin derechos y sin futuro, sintiendo en silencio, miedo, desesperación y al mismo tiempo rabia y deseos de lucha y de cambio social. Al menos de una vida digna. No podemos ser ya más sujetos de estudios, investigaciones o de carne de soflamas. Sabemos lo que hay que hacer, solo es imprescindible hacerlo ¿Qué más podemos perder? Al menos si esto revienta no tendremos que seguir pagando hipotecas aún estando sin empleo.

El Reino de España es el paraíso de la banca. Ni los EEUU tienen una legislación tan favorable a los bancos y contra las personas como este puñetero Estado ¿Por qué esto no lo ha remediado nadie en democracia?

Por eso los invisibles debemos sublevarnos, y las y los que todavía tenéis empleo, si es que tenéis dignidad, reventar de una vez.

Escribo estas líneas lleno de rabia, si, es verdad. ¿Por qué? ¿Cuántos millones estamos destilando indignación, hartura y lo peor descreimiento?

Por eso, desde el silencio de los desempleados, maldigo a los ricos egoístas y criminales, a sus banqueros y a los gobiernos que están o han estado a su servicio. No es la hora de las tibiezas. No se se pueden hacer recortes o despidos y decir que se es de izquierdas, porque es mentir y tomarnos por tontos. Gobernar ahora -si se es de izquierdas- es rebelarse y sobre todo negarse ha aceptar el déficit y la deuda y tener la dignidad de ni engañar, ni engañarse. O irse a la calle y luchar.

Este estado de cosas necesita que nos organicemos ya. La Cumbre Social o la Coordinadora 25S son un paso, pero hace falta más y sobre todo hace falta que la Cumbre Social y sus fuerzas mayoritarias CCOO y UGT de forma especial, sean conscientes de que el Pacto Social, el estado del medio-estar en afortunadas palabras de Gaspar Llamazares ya no volverá. Y no lo hará porque la Unión Europea no lo permite y machaca desde hace años el bienestar, impone la privatización del los servicios públicos e impone el neoliberalismo en nombre del capitalismo de las potencias centrales, de las grandes fortunas y empresas centro-europeas, anglosajonas y también españolas.

Como el estado del bienestar está siendo eliminado y el PSOE ha sido colaborador imprescindible en desmontarlo en España y Europa, digan lo que digan ahora sus profesionales dirigentes, de clase media. Hace falta un proyecto de futuro. Un proyecto de futuro radicalmente democrático e igualitario. Justicia, libertad y reparto.

Ante la crisis y previsible retroceso electoral del PP, la derecha y los poderosos han abierto dos ofensivas, una contra la política y otra por hacer emerger nuevas fuerzas atrapalo-todo y basura. Fuerzas anti-políticas conducidas por viejos y viejas políticas -como es UPyD- o la ya veterana en estos temas CiU catalana. Aunque también con propuestas de reivindicar un capitalismo puro, como forma de solución. Una casta capitalista de profesionales expertos en economía y finanzas que nos conducirán a una arcadia feliz. Ese es el neo-fascismo real moderno. No hace falta democracia, ni política, solo técnicos. Claro, esos técnicos y expertos son los y las que han provocado el casino financiero y la fase actual de la crisis capitalista. El PP, no obstante, sigue siendo poderoso pues embrutece mentes, es demagogo y provoca miedo, reprime, asusta e implementa un estado policial.

Por eso el 14 de Noviembre hay que apoyar y promover con todas nuestras fuerzas y sin miedo una huelga general. Debemos explicar también como pueden secundarla las personas sin empleo o pensionistas y estudiantes: pues transformándose en piquetes de huelga extendiéndola y defendiéndola. No consumiendo, no llamando por teléfono más que para urgencias, o avisar donde hay esquiroles. Llenando calles y plazas y cortando el tráfico en todas las rotondas y cruces.

Pero tras el día 14 de Noviembre ¿Que? Tras el día 14 de Noviembre la política. No la reflexión, la influencia, el pensar. No, la política, el construir la alternativa política. Construir el nuevo e imprescindible actor político del pueblo invisible, harto, golpeado y recortado. Construir ya una fuerza socio-política participativa e inteligente, buscando el referente colectivo y el liderazgo social aceptado, no el auto-propuesto, sino el decidido colectivamente y consensuado.

La acción política requiere inteligencia, decisión y suma. La acción política necesita en estos momentos ser participativa y democrática. El carácter asambleario de muchas tomas de decisiones ha venido para quedarse, al menos en las sensibilidades que podemos definir como de izquierdas o transformadoras. Pero también hacen falta referencias, organizativas, de ideas, programáticas y personales. Si, también personales.

Si no somos capaces y ya de construir el referente político, con las fuerzas sociales y políticas antineoliberales, seremos derrotadas y derrotados. La Cumbre Social debe dar un paso más. Las propuestas políticas fracasadas y sin proyecto, más allá de un colaboracionismo con el capitalismo y como mucho encontrar su lado humano, cuando si algo es inhumano es el propio capitalismo, ya no nos sirven. Ellas solas se han hundido. No es nuestro problema, en todo caso lo es rescatar lo digno que quede en esos lares y seguir el camino por la justicia y el reparto.

Hay que ponerse manos a la obra ya, si no queremos traicionar y vender las luchas sociales que se avecinan. Hay que levantar una bandera política del pueblo altivo, digno y soberano y enfrentarse a los recortes, la dominación del capitalismo y los conservadores extranjeros. La opresión conservadora y la dictadura cada vez menos virtual que sufrimos.

Hay ya diversos llamamientos y propuestas, por eso espero que fuerzas que actúan en la Cumbre Social y en las asambleas y movimientos cívicos a la vez, convoquen y se pongan de acuerdo en día, hora y lugar. Si no, trabajaremos mucho y con dedicación por que así sea.

Las y los invisibles no podemos esperar más. Algunos con sueldos y poltronas tal vez si, pero las personas desahuciadas, paradas, despedidas, con la persiana del negocio familiar echada, no.

Comunicado de Construyendo La Izquierda llamando a crear con urgencia un Frente Antineoliberal

Al pueblo trabajador y a las organizaciones antineoliberales

POR LA CONSTRUCCIÓN URGENTE DEL FRENTE ANTINEOLIBERAL Y DE IZQUIERDAS
AL PUEBLO TRABAJADOR Y LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, SINDICALES Y POLÍTICAS ANTINEOLIBERALES

Desde Construyendo LA IZQUIERDA como espacio y coalición socio-política de carácter socialista, ecosocialista y repúblicano- federalista, que nace en mayo de 2012 con la voluntad de promover un frente amplio antineoliberal y de izquierdas, hacemos este llamamiento buscando la reorganización política de las izquierdas y la construcción de un instrumento participativo e inclusivo, que sirva de herramienta para que las clases populares, los jóvenes y las personas paradas se organicen políticamente y actúen. No nacemos con voluntad electoral, pero si actuamos convencidos y dispuestos a colaborar y acompañar la construcción del actor político imprescindible para poder dar la vuelta a la trágica situación de nuestro país. Saludamos en este sentido el ejemplo que se está dando ya en Galicia con la coalición Alternativa Galega de Esquerda, la cual camina en la dirección que se propugna desde CLI.

Sabemos que hay fuerzas de izquierdas con presencia institucional y extendidas por todo el Estado o de carácter nacional fuertes en su comunidad o territorio popular de implantación y por tanto, su aportación es imprescindible y necesaria. Pero la ciudadanía, los nuevos movimientos cívicos y los nuevos movimientos sociales y de protesta, exigen también una respuesta diferente y sobre todo una nueva articulación participativa alejada de las viejas prácticas de aparato y repartos de poder internos al margen de las y los ciudadanos. Desde Construyendo LA IZQUIERDA entendemos que tras el hundimiento de las expectativas electorales y la quiebra de la confianza de las ciudadanas y los ciudadanos en el PP-PSOE, manifestada y comprobada en todos los estudios demoscópicos, es irrenunciable la construcción de un referente colectivo y político que recoja la confianza perdida y permita el cambio y un proceso diferente radicalmente democrático.

La subida de las fuerzas parlamentarias de la izquierda ajena al sistema bipartidista, se compensan en parte con la alternativa de recambio de la derecha, que es UPyD, cuyas declaraciones ambiguas, populistas y demagógicas confunden a muchas y muchos electores progresistas, víctimas de la crisis, y a personas con voluntad de regeneración democrática, despotricando contra los políticos, pero salvaguardando de sus diatribas a banqueros privados, capitalistas especuladores y grandes grupos empresariales, verdaderos y únicos culpables de la crisis sistémica que padecemos. La actitud anti-federal y dinástica de la nueva derecha disfrazada es la demostración de su carácter conservador e incluso centralista y autoritario.

No entendemos que pequeños avances electorales puedan satisfacer a nadie con inteligencia, generosidad y altura de miras. No creemos que llamamientos y programas no destinados a gobernar y cambiar el rumbo de las cosas de la res-pública puedan convencer a las amplias capas subalternas machacadas y asqueadas. No creemos que sea el momento de mirarnos al ombligo o dedicarnos tiempo a nosotros mismos como colectivos y coaliciones organizadas, sino a pensar en las personas que sufren. Los millones de parados y paradas, los jóvenes sin futuro y la gran limpieza de personas mayores y jubiladas que se está preparando por parte de los centros de poder asentadas en las ideas neoliberales que se están poniendo en práctica a través de la política de recortes y la mal llamada política de “austeridad”, que esconde la voluntad de querer enriquecer más al rico y hacer más pobre al pobre y abrir nuevos negocios con los despojos del Estado de Bienestar.

Por todo esto, con humildad, Construyendo LA IZQUIERDA propone que sin más dilación las fuerzas sociales, políticas y sindicales nos juntemos, nos sentemos y empecemos a trabajar en la creación de ese Frente antineoliberal y de progreso. Pensamos también en la Coordinadora del 25S y en las Asambleas populares. Pensamos en los movimientos sociales, que además han articulado el discurso y las ideas y alternativas que ahora todas y todos los de abajo, los invisibles, manejamos y defendemos y justo es reconocerlo. Nos dirigimos a los y las diputadas y diputados de diversos parlamentos y a los partidos de izquierdas a los que representan. A alcaldes y alcaldesas y también a dirigentes sindicales de clase. A todos ellos y sus partidos, que tienen una gran responsabilidad que deriva del tiempo histórico en el que vivimos. Nos dirigimos a las y los activistas sociales y sus muy activos movimientos. Nos dirigimos a todos ellos porque es vital la re-apropiación de la política en manos de la ciudadanía para poder resistir con éxito esta oleada antidemocrática neoliberal, que está poniendo en peligro no sólo el Estado del Bienestar, sino la misma esencia del Estado democrático, social y de derecho al convertirla en una democracia “limitada”.

Proponemos:
Reunirnos con urgencia las y los que estemos dispuestos a trabajar en esta dirección.
Proponer la creación de un frente POLÍTICO de carácter antineoliberal y de izquierdas, que pretenda la transformación de la sociedad hacia una sociedad más justa, equitativa, libre y soberana. Proponemos que este frente se construya de forma participativa conforme a una coalición amplia y popular, para la que se puede seguir el ejemplo de la SYRIZA en Grecia o el Front de Gauche en Francia.
Las candidaturas a todos los niveles se decidirán de forma participativa mediante elecciones primarias por parte de activistas-militantes-simpatizantes activos y activas previamente inscritos en censos.
Los acuerdos políticos exigirán consensos y pactos transparentes y públicos.
Las fuerzas sociales y políticas coaligadas, actuarán con lealtad y respetando a las personas por encima de las siglas.

Proponemos confeccionar un programa mínimo consensuado y claro al objeto de alcanzar el poder cívico y gobernar, con al menos las premisas de:
Mandatos revocatorios y democracia participativa.
Profunda reforma fiscal progresiva y persecución del fraude.
Derogación del los decretos leyes de recortes y contra-reforma laboral y financiera.
Derogación urgente de la contra-reforma constitucional exprés.
Banca Pública y ética.
Auditoria y moratoria de la deuda.
No sumisión a potencias extranjeras y aprobación mediante referéndum vinculantes los tratados emanados de las instituciones comunitarias, o de las antiguas instituciones Bretton Woods
Reclamamos otra forma de entender las relaciones internacionales, basadas en el respeto mutuo y en la paz y el diálogo para la resolución de conflictos, al igual que la profunda reforma de la ONU y la asunción de la realidad del mundo multipolar, que ya es una realidad.

Si este llamamiento no tuviera eco, llamamos a las personas con dignidad y fuerzas para resistir este cruel ataque neoliberal y voluntad para impulsar un profundo cambio social y democrático a auto-organizarse POLÍTICAMENTE y dar la cara, con un programa de regeneración democrática y transformación social.

Mientras tanto apoyamos decididamente las convocatorias de movilizaciones, manifestaciones y Huelgas Generales necesarias e imprescindibles para detener tanta agresión autoritaria y neoliberal, así como forjar la unidad de la clase trabajadora y las clases populares en calles y plazas. Convencidos de que es urgente organizarse políticamente y re-apropiarnos de la política al objeto de impulsar un cambio y un gobierno del pueblo y para el pueblo, no al servicio de los bancos, los poderosos y las grandes fortunas.

La Gran Recesión, la crisis de la deuda soberana y las alternativas de la izquierda europea

Reflexión y propuesta a meditar e implementar. Recomiendo este magnífico artículo-propuesta de G. Buster. Lo hago mío.

La Gran Recesión, la crisis de la deuda soberana y las alternativas de la izquierda europea

Gustavo BusterSin Permiso.

El FMI y la OCDE han anunciado que, tras cinco años de la mayor recesión desde la década de 1930, la prevista recuperación de 2013 –mas débil, lenta y sin creación de empleo que ninguna anterior- simplemente se aplazará.

En el caso del Reino de España hasta el 2018. Ello es consecuencia de a) La crisis de la deuda soberana de la eurozona y la recesión que ha provocado; b) la retirada de estímulos en EE UU en 2010 y la debilidad de su reintroducción en 2012 por la situación electoral; c) el enfriamiento de las economías de China e India. El paro, por lo tanto, aumentará, sobre todo en los países desarrollados; los precios de las materias primas, con algunas excepciones temporales (energía, oro, alimentos), tienden a caer con consecuencias graves para los países emergentes y en vías de desarrollo; y la falta de crédito ahogará a muchas economías. Solo EE UU y Alemania habían recuperado los niveles de crecimiento anteriores a 2007. Ahora, con el resto de la economía mundial –con muchos países que simplemente no habían salido de la recesión- vuelven a caer por debajo de ese umbral. El comercio mundial, que tras cinco años de contracción parecía volver a crecer en 2010, vuelve también a los niveles de 2006. Los ritmos de la crisis de las distintas zonas económicas del mundo cada vez son más simétricos y sus efectos negativos se retroalimentan.

La explicación marxista de las causas estructurales de la crisis sigue siendo validas: la tendencia a la caída de la tasa de ganancias en el sector industrial. La recuperación neoliberal de los años 80 y 90 se situó por debajo de la media de los años 45-70. Y ello a pesar de la utilización masiva del crédito privado y la deuda pública, que mantuvieron el consumo al mismo tiempo que caían los salarios y aumentaba el paro. La burbuja del “capital ficticio”, como lo llamaba Marx, la “financiarización” –uno de cuyos aspectos ha sido la burbuja inmobiliaria- permitió una tasa de ganancia del conjunto del capital muy por encima de la del sector industrial, una situación insostenible a medio plazo al estar sustentada en los sectores no productivos de la economía. La dinámica de crecimiento de la V Onda Larga del Capitalismo (1983-2007 ¿?), la época del neoliberalismo, se ha agotado porque estaba basada no en un aumento de productividad gracias a nuevas tecnologías u organización y sistemas productivos, sino en la sobreexplotación relativa y absoluta de la fuerza de trabajo (jornada, salario directo e indirecto, derechos laborales), la expansión del mercado mundial (exURSS, China..) y la creación sin precedentes de “capital ficticio”, de la  “financiarización”, a través del crédito y la deuda pública.

Esta interpretación marxista de la crisis implica comprender la fase en la que estamos: la crisis es un mecanismo de reestructuración para recuperar la tasa de ganancias del capital en todos los sectores, pero especialmente en el industrial, a través de un cambio estructural de la correlación de fuerzas entre capital y trabajo. Porque mientras las crisis del capitalismo se producen por su propia lógica interna como consecuencia de la competencia de múltiples capitales, la recuperación solo es posible a través de mecanismos exógenos resultado de la lucha de clases, avances tecnológicos o nuevas formas de organización de la producción.

En este sentido, los programas de resistencia, de reforma en el marco del sistema  capitalista, que son imprescindibles para la defensa inmediata de los intereses de la mayoría de la población, se agotan en un periodo más o menos corto de tiempo en el que son capaces de frenar la tendencia general de la crisis. Pero su importancia a medio y largo plazo es sobre todo como actúan en la correlación de fuerzas entre las clases, si refuerzan la conciencia y la organización de clase de los trabajadores, en un proceso acumulativo no lineal.

Esta experiencia de autoorganización de clase, de aprendizaje de los mecanismos de gestión institucional democráticos, solo son posibles en periodos largos de crisis y de lucha de clases, de resistencia y de reformas, de experiencias unitarias y colectivas que permitan que la clase obrera se conciba como una alternativa a la clase dominante, con su propio proyecto democrático y republicano de organización económica y social. Y estos periodos, en los que esta en juego la correlación de fuerzas, que dependen de la intervención política en la lucha de clases y que son más o menos largos dependiendo de las victorias o derrotas en la resistencia social, se inician en la fase de agotamiento de las ondas largas, como la que vivimos actualmente. De ahí la importancia de comprender el periodo en el que vivimos, sus contradicciones y desafíos.

II

Aunque la crisis tiene muchos frentes y todos ellos son fundamentales -como podemos ver en el ejemplo de la importancia de las exportaciones e inversiones financieras de China, su efecto electoral en la campaña presidencial norteamericana y el impacto internacional de la creciente conflictividad laboral en China y la India, que contrarresta directamente la política de recortes salariales neoliberal en todo el mundo- el eslabón débil de la crisis 2007-200¿?…se sitúa en Europa y, más en concreto, en la Eurozona. La  profundidad de la recesión en Europa, como consecuencia de la crisis de la deuda soberana y las contradicciones de la zona monetaria del euro, es el factor más importante, aunque no el único, de la prolongación de la crisis económica mundial.

La profundidad de la crisis de la zona euro es el resultado combinado del efecto de la recesión que contrae el crecimiento; del estallido de la burbuja inmobiliaria en Irlanda y España por la caída de la demanda; de la activación de los mecanismos de estabilización automáticos (subsidio de desempleo, estímulos económicos), que aumentan la deuda pública si no van acompañados de reformas fiscales progresistas cuando caen los ingresos públicos; de la crisis de impagos del sector bancario; y, además, de un diseño institucional neoliberal de la unidad monetaria entre unos estados miembros de mayor productividad y superávit comercial, que forman el centro del sistema, y aquellos otros que, por su menor productividad en la división de trabajo europea, están condenados a transferir valor añadido al centro y al déficit comercial.

Los distintos tratados de construcción neoliberal de la UE, desde Maastricht en 1991, hasta el Pacto de Estabilidad Fiscal de 2011, que hace ley el equilibrio fiscal, mantienen este entramado semi-colonial de división del trabajo en la zona euro regulado por las instituciones europeas. En las épocas de crecimiento anteriores, la transferencia ha operado del centro a la periferia en forma de crédito-“capital ficticio”- para mantener el consumo interno del mercado único y con los fondos estructurales del presupuesto de la Comisión, que no llega al 1% del PIB de la UE. Cuando el apalancamiento de esta deuda privada en la deuda pública, a través del rescate de la banca europea, se ha combinado con la deuda soberana de los estados de la periferia, el trasvase ha cambiado de dirección y a comenzado a operar sobre todo de la periferia al centro, disminuyendo el plusvalor por la caída de la producción y aumentando el del capital a través del pago de intereses de la deuda soberana, y también de la deuda privada.

El BCE es el instrumento regulador de los flujos financieros de este trasvase centro-periferia en la zona euro. Y lo es como único banco emisor de la moneda en la zona euro, con el mandato exclusivo de mantener un flujo monetario antiinflacionista -a diferencia de la Reserva Federal de EE UU cuyo mandato es también anti-cíclico-. Su independencia de las otras instituciones de la UE,  le dejan en manos de las aportaciones de capital de los estados miembros, que imponen lógicamente sus intereses y subordinan los de los otros estados miembros de acuerdo con el volumen de sus aportaciones, que dependen en última instancia del volumen de sus economías y sus propias políticas monetarias. El mejor ejemplo de las contradicciones de este mecanismo regulador es que estatutariamente el BCE no puede financiar directamente los déficits fiscales de los estados miembros –como la Reserva Federal de EE UU- llegando al extremo de intervenir en la crisis de la deuda soberana prestando el dinero que crea como emisor a los bancos privados al 1%, para que estos compren a su vez deuda soberana que renta al 5% e interviniendo, además, en el mercado secundario para recomprar esa deuda soberana en manos privadas. Mucho más sencillo y barato seria comprar directamente deuda soberana a los estados miembros o, aun mejor, emitir eurobonos de deuda soberana europea con la que financiar fiscalmente a los estados miembros.

La política neoliberal de gestión de la crisis de la deuda soberana consiste ante todo en forzar una “devaluación interna” en los estados miembros que permita a la vez un aumento de la tasa de beneficios y un mayor trasvase de plusvalía de la periferia al centro, en una espiral competitiva hacia abajo que aumente la competitividad exportadora del conjunto de la zona euro, pero sobre todo del centro. Esa “devaluación interna” -combinación de recortes y de contrarreformas de derechos como los aplicados por el Gobierno Zapatero en 2010 y después por Rajoy- condiciona la intervención del BCE para mantener la deuda soberana dentro de los límites considerados “disciplinarios” en una primera fase y después, cuando la banca privada y los estados miembros ya no pueden acceder al mercado privado de capitales, financiar directamente la recapitalización de la banca privada y pública y la deuda soberana. Lo que antes era un trasvase de plusvalía regulado a través del mercado se convierte ahora en una regulación directa institucional del trasvase de plusvalía y activos vía pago de la deuda. Pero esta política neoliberal es insostenible por sus efectos recesivos, la huida de depósitos  y capital, y su bloqueo del flujo crediticio y de la economía real, por una parte, y, por otra,  la conflictividad social que implica en sociedades con sindicatos más o menos fuertes y derechos sociales extendidos o universales.

Por eso, la salida neoliberal de la crisis va acompañada de propuestas a medio y largo plazo que pasan por una reforma institucional de la UE y la zona euro, creando los mecanismos de financiación necesarios para la gestión de la deuda soberana en un contexto de “devaluación interna” (FEEM, MEDE), limitando la capacidad de intervención del BCE en los mercados secundarios o interbancarios solo a “situaciones extraordinarias” e imponiendo el protectorado económico de la Troika, que supone un recorte más de soberanía en política económica de los estados miembros. Creadas las condiciones que aseguren el éxito de la “devaluación interna” en toda la eurozona, Francia ha propuesto, y Alemania estaría dispuesta a estudiar, pasos progresivos de unión fiscal (que institucionalizarían el protectorado de la troika a toda la eurozona), formas de comunitarización limitada de la deuda soberana, regulación común bancaria etc…En resumen, se procedería a una regulación única del proceso de financiarización neoliberal en toda la eurozona, apalancado y garantizado por la capacidad de emisión de moneda del BCE. Este proyecto, que esta aun en fase de borrador con varias opciones, no cuenta aun con el consenso de las oligarquías europeas, en especial de la alemana, que sigue manteniendo abiertas otras alternativas, como la ruptura de la eurozona en dos zonas monetarias, y/o la expulsión del euro de los países de la periferia  que no acaten o puedan llevar a cabo satisfactoriamente las “devaluaciones internas”.

En definitiva, la cuestión pendiente es si será posible resistir a las “devaluaciones internas” en los estados miembros, cambiar la agenda política, construir alianzas y movilizar a nivel de la eurozona para modificar la correlación de fuerzas donde se producen las decisiones de política económica determinantes. Sin esa resistencia, sin cambios electorales políticos como los que han permitido entrever los ascensos de Syriza en Grecia, del Partido socialista holandés o del Front de Gauche francés, sin coordinación y movilización sindical europea, sin cambios en la opinión pública de las clases dominadas no solo en la periferia, sino en el centro de la eurozona, la evolución de la crisis estará dominada y dirigida por los intereses y la hegemonía de las oligarquías europeas. La expulsión del euro o la obligación de salir de él de un estado miembro supondría una brutal devaluación externa que multiplicaría el volumen de la deuda, empobrecería a la población y provocaría la venta de activos al exterior, sin por ello cambiar el nivel de integración en la división de trabajo europea por falta de alternativas reales ni poder controlar en realidad la emisión de la nueva moneda, que tendría que ser financiada por la banca europea y, en última instancia por el BCE, como hoy ocurre con los países bálticos. No existen “soluciones en un solo país” a la crisis de la eurozona después del largo proceso de integración comunitario, ni “alternativas revolucionarias en un solo país” sostenibles a corto y medio plazo. El único marco posible de la crisis en Europa pasa por un cambio en la correlación de fuerzas a nivel de la UE y el desarrollo de un modelo alternativo federal, democrático y social, de construcción europea.

Es desde esta perspectiva que hay que juzgar las propuestas de reforma alternativas  a corto plazo de la eurozona, así como las propuestas de movilización social y políticas en los estados-miembros y en la eurozona. Como la “Propuesta Modesta” de Yanis Varufakis y Stuart Hollande, los programas económicos de Syriza, el Bloco de Esquerda portugués o el Front de Gauche francés. La “Propuesta Modesta”, por ejemplo, es un programa de resistencia inmediato a nivel europeo para acompañar la renegociación radical  por futuros gobiernos de izquierda de los términos de las “devaluaciones internas” impuestas a los países rescatados. De manera muy esquemática, consiste en la transformación del MEDE en un mecanismo de recapitalización directa de la banca europea (un “banco malo” europeo); la refinanciación automática de la deuda soberana de los estado miembros hasta el 60% de su PIB (limite fijado en Maastricht) y su conversión en bonos del BCE; y un programa europeo de crecimiento financiado por el BEI a través de eurobonos, que actuaría como un Plan Marshall europeo. Programas de este tipo tienen que  combinarse con propuestas de reforma estructural de la eurozona, el BCE y la UE en el marco de un auténtico proceso constituyente europeo, recuperando el espacio abandonado por la izquierda tras el No francés y holandés a la pseudo constitución neoliberal europea, para plantear un modelo constitucional de construcción europea para los pueblos y los ciudadanos desde la izquierda.

III

La verdadera conexión entre el programa de resistencia (mínimo) y el programa de alternativa hegemónico (máximo) no es la “lógica interna” del propio programa, sino la experiencia colectiva que permite acumular a través de la movilización, de los avances y retrocesos tácticos, de la unidad de clase y popular forjada; en definitiva, de los cambios en la correlación de fuerzas así conquistados. Lejos de ser una “hoja de ruta” prefijada, la construcción de una alternativa hegemónica es un proceso vivo de experimentación y acumulación de fuerzas por los propios sujetos sociales que van emergiendo. Esa es la mejor lección que podemos concluir de la lucha contra el fascismo en los años 30 y 40, que creo las bases del estado social y de derecho en Europa en el difícil entorno geopolítico de la Guerra Fría.

En 1981 Reagan derrotó a los controladores aéreos en EE UU y en 1984 Thatcher a los mineros británicos. Fueron los inicios de una larga ofensiva neoliberal contra las organizaciones sindicales en los países desarrollados, que continua hasta hoy con el objetivo de limitar o acabar con la negociación colectiva, reducir sustancialmente los derechos laborales y sociales conquistados, como el llamado “estado del bienestar”, privatizar los servicios públicos, y recortar los salarios. Este aumento de la explotación relativa y absoluta de la fuerza de trabajo ha sido el principal mecanismo de la recuperación de la tasa de ganancias en el neoliberalismo.

De 1981 hasta las huelgas generales del sector público francés en 1995-96, que abrieron un nuevo ciclo de movilizaciones en Europa hasta el 2003, el único éxito sindical importante en el mundo desarrollado a la hora de frenar la desregulación del mercado de trabajo fue la huelga de la Unión Internacional de Estibadores y Marineros de 1992-93. El ciclo de huelgas generales europeas de 1995-2003, en el que el sector público tuvo un papel decisivo, a pesar de su importancia no pudo frenar los ataques de las políticas neoliberales. Sin embargo, fue decisivo para crear el clima político de deslegitimación y resistencia, del que dieron testimonio los Foros Sociales Europeos, como el de Genova (2001), que bloqueó con el NO francés y holandés el pseudo Tratado Constitucional neoliberal europeo en 2005, una importante derrota política de las oligarquías europeas, que abrió un espacio potencial para iniciar la construcción de una alternativa de izquierdas. Lamentablemente, y este es un error político que aun pagamos y que no se puede repetir, el sectarismo de sectores importantes de la izquierda europea bloqueó la construcción de frentes políticos electorales amplios capaces de condicionar por la izquierda a la socialdemocracia y a las direcciones sindicales europeas, resistiendo y acumulando fuerzas. El periodo de 2003 a 2010, ante la falta de pequeños éxitos de la fase de resistencia anterior, la división sectaria de las izquierdas y el desconcierto de las direcciones sindicales europeas, supuso una fase de desmovilización intensa y de giro electoral a la derecha, que solo se ha roto a partir de 2009 en respuesta a las políticas de choque de la “devaluación interna”.

Una vez más, el nuevo ciclo de resistencias abierto en Europa, y que vivimos con especial intensidad en los dos últimos años por no hablar en los últimos cinco meses, plantea todos los problemas descritos: gran radicalidad de huelgas generales defensivas en muchos países, 13 en Grecia por ejemplo, que no han sido capaces de frenar hasta el momento el ritmo de los ajustes impuestos por la UE y solo la combinación de los movimiento sociales y sindical portugués ha supuesto hace unas semanas un cambio parcial en este sentido; la subordinación de la socialdemocracia a la política de salida de la derecha europea; crisis aun limitadas de los PS por escisiones de alas izquierdas (creación de Die Linke, escisiones del PASOK, candidatura alternativa presidencial del PS portugués, creación del PdG y el FdG francés); estancamiento cuando no crisis de sectores de la izquierda alternativa (Bloco portugués, NPA, Alianza Roja- Verde danesa, Rifondazione) y de los viejos PCs….

Comenzar a resolver estos problemas exige una metodología distinta:

  • En primer lugar, partir de la resistencia real de abajo a arriba sobre la base de la unidad de acción más amplia de los movimientos sociales y de los sindicatos. Evitar el sectarismo movimentista y superar el frentismo sindical (nacional y alternativo) excluyente. Las grandes movilizaciones capaces de cambiar la correlación de fuerzas y resistir de manera real los ritmos de los recortes solo pueden tener éxito implicando al conjunto de la izquierda social y sus aparatos, tanto a las vanguardias como a los sectores con mayor miedo y menor conciencia de clase.
  • Plantear y construir Frentes Amplios electorales con todos los sectores de la izquierda implicados en la resistencia anti-neoliberal, tanto reformista como revolucionaria, tanto federal como soberanista y, si no es posible antes de las elecciones, dejar la puerta abierta para incorporaciones posteriores, alianzas o colaboración común en los distintos niveles institucionales. Construir una, dos, tres, muchas Syrizas….
  • Mantener la presión sobre la socialdemocracia y otras opciones políticas interclasistas con propuestas de movilización social antineoliberales y por el derecho a decidir (autodeterminación). Sin rupturas importantes, evoluciones condicionadas de sus políticas y giros a la izquierda o trasvases de sus bases sociales no es posible construir la mayoría necesaria, ni cambios sustanciales en la correlación de fuerzas y construir alternativas con vocación hegemónica.
  • Ampliar la coordinación de la izquierda social y sindical, con especial interés en los comités de empresa europeos y la CES, hoy muy desarticulada, renovar el Foro Social Europeo…
  • Construir y reforzar los lazos de las distintas izquierdas a nivel del Reino de España y de la Unión Europea, como el PIE y otras instancias de coordinación política, poniendo el énfasis en campañas comunes y en el debate de una alternativa de izquierda a la UE neoliberal.

El mundo no es lo que los medios europeos y el Instituto Real Elcano nos cuentan

Llevo tiempo escribiendo y afirmando (junto a personas de más alta categoría intelectual que yo) que el mundo ya no es lo que era hace tan solo diez años. Plantearse cambiar el mundo, creer que otro mundo es posible y no analizar la nueva correlación de fuerzas, o pensar que estamos todavía como por ejemplo en 1998, es una simpleza que nos puede llevar a cometer errores o vivir en una depresión constante, pensando que el imperio y el capitalismo anglosajón son invencibles.

Ni una cosa ni otra. Cierto es que el poder de las potencias centrales sigue siendo fuerte y arrogante, pero menos. Como diría el castizo “menos lobos, Caperucita”. Sin embargo, observo que a la hora de analizar estos hechos por parte de los pensadores y pensadoras europeas, y españoles en especial, no se presta a la observación geoestratégica la debida importancia de rigor y veracidad. Mientras que en nuestro Estado, por parte de la prensa empresarial del sistema, sí se le otorga gran audiencia a los escritos y opiniones de voceros del “Real Instituto Elcano”, cuyos derechistas y descaradamente pro-neoliberales e imperialistas análisis son ampliamente difundidos e impuestos como la verdad a pesar de sus constantes fracasos, como por ejemplo en sus predicciones y opiniones sobre Venezuela y sus elecciones. Al tiempo que se silencian y censuran otros puntos de vista contrastados, que no coinciden con la propaganda pro-imperialista.

Entre otras cosas ahí radica parte de la diferencia entre los politólogos/as pensadoras/es europeos y angloamericanos de izquierdas o de derechas, pues mientras estos analizan hasta el milímetro las evoluciones políticas y económicas de los BRICS y los estados no neoliberales -o en proceso de dejar de serlo- arrimando el ascua a sus necesidades propagandísticas, los pensadores de izquierdas europeos y europeas estamos todavía mayoritariamente abrumados por la fuerza de la dominación cultural, ideológica y económica del poder establecido en nuestro espacio vital e intelectual.

Sin embargo, muchos pensadores de izquierda latinoamericanos, asiáticos y africanos han adoptado ya otro visor de la realidad mundial, cierto que con reservas y prudencia, pues las dentelladas del viejo lobo imperial, aún en su decadencia, pueden ser peligrosas y dañinas; sin embargo, sí se atreven a analizar el declive imperial del norte.

El hecho es que, siguiendo a Wallerstein, podemos afirmar -y de hecho lo afirmo, basándome en su autoridad- que el sistema-mundo está cambiando.

La solución neoliberal

El hecho de vivir en el área regional más ultraliberal del mundo, la Unión Europea, no nos deja en ocasiones vislumbrar lo que ocurre a nuestro alrededor, abrumados tal vez por la metódica tarea de los gobiernos europeos y la burocracia de Bruselas en desmontar, destruir y desprestigiar precisamente la mejor aportación de la Europa contemporánea al mundo, según Susan George: el estado social.

Lo que realmente está ocurriendo es que la receta de las oligarquías político-económicas europeas para competir en el nuevo mundo que llega, es precisamente desmontar todas las cargas y controles democráticos de los capitales anglo-europeos, cercenando para conseguirlo los derechos sociales, y conducir a una “tercermundialización” de las clases populares y trabajadoras europeas. Es decir, ellos sí saben que esto cambia, luego su receta es desmontar todo obstáculo fiscal, social y democrático que impida al capitalismo “europeo” el ser “competitivo” frente al peligro asiático.

Por otra parte, los medios de comunicación de las potencias centrales siguen haciendo creer a sus clientes cautivos, a las masas narcotizadas por su desinformación, que la comunidad internacional de valores, la democracia y por tanto la cultura y la fuerza están en manos exclusivamente de angloamericanos y europeos. Para cualquier periódico o televisión de Europa occidental y del norte de América, la comunidad internacional no son más de diez estados, todos ellos blancos, cristianos y occidentales o bien aliados japoneses, israelíes, incluyendo como mucho a sátrapas a sueldo en el tercer mundo.

El racismo anti-islámico, la fobia y el miedo ante el chino, el oscuro objeto de deseo del mulato o mulata -bueno para la danza o el fútbol, pero incapaz para la política “democrática”, además de corrupto- nos hace vivir en un mundo tan irreal como ya inexistente. Será que, por estos lares, no hay corrupción y cientos de chorizos, sin oficio ni beneficio, metidos en política.

Se califica de dictadores a líderes electos democráticamente por porcentajes de voto que harían palidecer de envidia a cualquier dirigente europeo, y se quedan tan anchos.

¿Pero mientras tanto cual es la realidad y cuales los síntomas de la decadencia del Norte y su sistema mundial ante su “exportación de la democracia y la civilización”, aunque sea a tiros? Empantanadas las operaciones y expediciones militares de conquista, la estrategia se les vuelve más complicada. Los generales usamericanos y británicos saben que no pueden vencer y optan por la vieja técnica de los ejércitos coloniales de principios del siglo XX de comprar y pensionar a jefes territoriales y/o religiosos para no ser atacados, mientras sus colegas españoles le rezan a la Inmaculada -patrona de la Infantería española- para no sufrir emboscadas en Afganistán. Las aventuras coloniales, desde finales del siglo XIX, siempre han acabado en fracaso a medio plazo.

Así pues, al menos hay que controlar las retaguardias metropolitanas y para ello, la propaganda es clave. Los medios de comunicación se encargan de ello, atemorizando contra los chinos, mintiendo descaradamente sobre los procesos latinoamericanos, a pesar de que ni Fidel o Raúl Castro, Chávez o Evo Morales tengan absolutamente nada que ver con la crisis financiera del Norte y los abusos inmorales de su banca. Al revés, el único sitio donde los bancos españoles ganan algo de dinero es en Latinoamérica, para más “INRI”.

Europa versus BRICS

Pero resumiendo mucho esa es la situación: control sobre las clases trabajadoras y reducciones de sueldos y derechos, privatizaciones de servicios públicos, favoreciendo el negocio privado a costa de las clases subalternas, sosteniendo a los bancos subvencionándolos con abundantísimo dinero de la Hacienda pública, lo que incrementa la deuda y, para colmo de todo, rebajas impositivas a los más ricos. Justo lo contrario de lo que está ocurriendo en la mayoría de los BRICS.

El gasto social, los paulatinos incrementos salariales, las nacionalizaciones o re-nacionalizaciones, así como la existencia en todos ellos de poderosas bancas públicas y sectores de producción estratégicos en manos de las Repúblicas son las políticas dominantes en los BRICS y en potencias cercanas a ellos, como Argentina, Venezuela, Turquía entre otras. No olvidemos tampoco que la Sudáfrica creada por Mandela ya es BRIC -de ahí la S-.

Al igual que Brasil y China, que han hecho de la abandonada a su suerte África sub-sahariana objetivo prioritario de inversiones y comercio, pero también de penetración geoestratégica, no se olvide.

Se nos habla de su ausencia de democracia o la mala calidad de la misma en el resto del mundo no cristiano-occidental, cuando por ejemplo Brasil tiene un sistema electoral más moderno, transparente y eficaz que los Estados Unidos de América. Europa ha sufrido en los últimos diez años la mayor restricción de derechos democráticos, comenzando entre otros muchos ejemplos por la ley de partidos o la muy anterior ley electoral españolas, ejemplos tan poco edificantes como exportables. Por no decir las leyes represivas y racistas británicas o el estado autoritario que vive Italia, aunque claro, es un autoritarismo liberal y por tanto asumible por las y los poderosos judeocristianos.

Siendo justos, en todas partes cuecen habas. La democracia imperfecta y capitidisminuida campa por todo el mundo y esa es parte de nuestra lucha y denuncia.

Pero empecemos por enunciar como están las cosas, al menos:

– Estamos seguramente ya en la post-globalización y la actual guerra de divisas y monedas es un ejemplo de ello.

– Los emergentes -y los chinos en especial- practican un nacional-capitalismo. El Partido Comunista Chino, como afirma mi amigo Manuel Monereo, les dio definitivamente la independencia a chinas y chinos, pero no ha construido el socialismo. Tal vez lo primero era poder ser por fin independientes.

– Las alianzas indo-rusas en el aspecto tecnológico y militar. El creciente interés de Alemania por China y Rusia indican que en las oligarquías centroeuropeas algo comienza a olerse, y se sabe que Francia y la RFA se están resituando al mismo tiempo que nos hunden a España y Grecia.

Podría ser más prolijo, pero esto pretende ser un artículo de divulgación, con algunas alternativas.

Por lo que, ante la decadencia de los EE.UU., la Unión Europea, pero también su aliado japonés, está claro que unir nuestra suerte económica y mundial a la santa alianza entre la City de Londres y Wall Street de Nueva York, no solo es una torpeza, es que no conduce a nada. Además de los ataques constantes que el euro sufre del dólar y también de la libra, pero sobre todo de la moneda imperial, artificialmente creada y por todo el mundo sostenida. El dólar hace décadas que lo sostenemos en el resto del mundo y los EE.UU. basan su economía exclusivamente en su potencial militar, pero eso también comienza a estar en cuestión al menos en unos años.

Hay Alternativas

Que alternativas podemos dar desde la izquierda:

– En primer lugar, informar correctamente y hacer saber a todas las gentes los cambios económicos y políticos que están produciéndose en el mundo.

– Hacer ver como Latinoamérica y África fueron hundidas y arruinadas por imponerse planes tipo FMI, que son los que se están implementando en Europa, y en España de forma especial. Como las privatizaciones masivas condujeron a Argentina al corralito y también como la República Argentina, haciendo lo contrario, re-nacionalizando y rescatando de la privatización al sistema público de pensiones, entre otras medidas, está saliendo y rápidamente -cierto que con fallos, pero saliendo- de la postración a la que se le condujo.

– Hay que hacer ver lo sinvergüenzas y mentirosos que son los “expertos” que nos están llevando como corderos al matadero. Están defendiendo y vendiendo como soluciones prácticas neoliberales ya fracasadas.

– Hay Gobiernos amigos de las clases populares y trabajadoras del mundo, y esos Gobiernos ni son los europeos, ni los del Norte. Por eso nos mienten sobre todos aquellos que siguen políticas diferentes y que, sin ser perfectos ni mucho menos, al menos se enfrentan con gallardía a los mercados, a la banca occidental a los tratados comerciales injustos.

– El reino de España debe cambiar de política económica y exterior. La política exterior española no debe estar subordinada a una potencia decadente y económicamente en muy mala situación, con una abundantísima deuda externa como son los EE.UU., y aún más su fiel aliado la Gran Bretaña.

– Hay que buscar acuerdos con los BRICS y acercamiento a otras potencias. Hay que reivindicar en la Unión Europea un multilateralismo real. Hay que cambiar no solo el modelo económico interno, también el exterior y ser oposición a la Europa conservadora, nacionalista y egoísta, que vive en una vejez autista. Se debe exigir a Alemania que, si está cambiando de alianzas y busca nuevos ejes, nos haga participes, y en última instancia no ser “más papistas que el papa” con la UE, pues tanto Gran Bretaña en un sentido, como Alemania y Francia en otro, juegan sus cartas.

Políticamente, las izquierdas debemos trabajar en dos sentidos: el fortalecimiento de los Foros Sociales Mundiales y buscar su impulso transformador, así como en la construcción de una V Internacional participativa, puesto que las fuerzas del capitalismo actúan a niveles globales, así como las fuerzas conservadoras y derechistas. Esto también nos obliga a tejer alianzas mundiales de cara a la solidaridad, pero también a salvar al Planeta de la esquilmación y la destrucción. La defensa de la Madre Tierra nos obliga a actuar conjuntamente.

Las clases trabajadoras y desposeídas, los pobres del mundo, debemos buscar y de hecho ya estamos en ello, pues existen ya instrumentos comunes como la Confederación Sindical Internacional o los ya citados Foros Sociales Mundiales que tejen la necesaria complementariedad.

Sepan todas y todos que vienen tiempos convulsos, pues el cambio que se está produciendo -y que es más rápido de lo que los “expertos” (permítanme que me ría cuando escribo esta palabra) occidentales reconocen- debe ser para beneficiar a la humanidad y repartir lo que hay entre todas y todos, porque un cambio puede ser a mejor o a peor. En cualquier caso, en lo malo ya estamos.

La solución no es el crecimiento. Eso es un mito. La solución es una vida digna y frugal, pero los que emergen ya no consentirán -y con razón- que nosotras y nosotros, los y las occidentales, nademos en el despilfarro a costa de su pobreza. Por tanto, la única solución razonable es el reparto y la dignidad.

Gracias, pueblo de Venezuela

Hoy el mundo tal vez es un poco más justo. Las elecciones de Venezuela tenían un significado internacional. La posición antineoliberal y antiimperialista de Hugo Chávez, y el proceso Bolivariano y en tránsito hacia el Socialismo en y desde Venezuela, es un referente internacional y es un referente en América Latina en su construcción como patria grande con la que soñaran los libertadores.

El pueblo bravo y arrecho de Venezuela no se ha dejado vencer por las amenazas del imperio, el desprecio racista de la Europa neoliberal y decadente, y la propaganda mundial tan falsa como dura contra la democracia venezolana.

Tampoco las venezolanas y venezolanos se han dejado engañar por los cantos de sirena de su oligarquía local y su propia prensa y medios que, estando en manos privadas en más del 70%, son una pura constante y machacona propaganda anti-chavista. El inteligente pueblo venezolano no desea la vuelta atrás, y contempla los estragos que el neoliberalismo causa en las potencias centrales contra sus pueblos.

Tras esta nueva victoria, se deben consolidar el poder popular, los movimientos populares, patrióticos e internacionalistas, los derechos sociales cada vez mejores y más extendidos y la construcción de un modelo socialista en libertad. El pueblo de Venezuela sufrió antes que nosotras las políticas del FMI y las garras neoliberales, mediante la pérdida de derechos, los recortes y el hambre, pero supo reaccionar y ahora sabe defender sus conquistas.

Una mezcla de protesta popular, dura y valiente en el “Caracazo” y el triunfo electoral del Movimiento V República, permitieron elaborar una nueva y modélica Constitución. Solo alcanzando el poder político, los pueblos sabios de América Latina están conquistando el bienestar, la justicia y la transformación social.

Felicidades al Gran Polo Patriótico, pues su candidato Hugo Rafael Chávez Frias ha vencido. El socialismo venezolano y las clases populares aunados en este movimiento social han garantizado su triunfo y han sido lo suficientemente inteligentes como para saber que solo aunados en el GPP -es decir, no cegados por la lógica de partido y aparato- han derrotado al neoliberalismo mundial.

Ahora pedimos, desde el Reino de España en recesión, decadencia, sin soberanía popular ni nacional, su solidaridad activa, pues la necesitamos. Demandamos los socialistas antineoliberales y antiimperialistas su apoyo para construir la alternativa al tiempo que muchas personas llamamos a construir una alternativa política popular y social que nos haga recuperar la dignidad y los derechos sociales y democráticos.

De la misma forma que cientos de miles de españoles y españolas pobres marcharon a Venezuela entre los años cuarenta y sesenta para no morir de hambre y de miseria moral, ahora volvemos a necesitar de Venezuela. Gracias pueblo venezolano por haber reafirmado nuestra esperanza de que otro mundo es posible.

Que ninguna persona progresista, transformadora, socialmente avanzada y socialista vuelva a creer las mentiras de los medios europeos, de la prensa española, y en especial del grupo PRISA. El pueblo pobre, trabajador y digno de Venezuela está tras su presidente -y lo que significa- de forma libre y consciente.

Aprendamos que la política, yo diría la POLÍTICA es un elemento imprescindible para lograr frenar esta escalada de injusticia y recortes contra las clases populares. Que el socialismo es algo más que gestionar el capitalismo, es transformar, repartir, nacionalizar todos los sectores estratégicos, e impulsar el poder popular de forma descentralizada y participativa. El socialismo es construir justicia, lograr la igualdad y molestar profundamente a las oligarquías, distribuyendo sus riquezas, eliminando su poder y nacionalizando su banca. Lo demás son mentiras y engaños. Desde la pobre y decadente Europa tenemos mucho que aprender.