Archivo de Artículos

El peligroso resurgir de la caridad

Estamos en la celebración cristiana del solsticio de invierno o Navidad, ahora para católicos y protestantes, y dentro de quince días les tocará el turno a los ortodoxos griegos y rusos. Pero no es esto, ni el perder una línea en comentar el discurso del monarca impuesto por el dictador Franco a los pueblos del estado español, lo que me mueve a escribir hoy, 25 de Diciembre de 2012.

Estamos viviendo, ante los recortes de servicios públicos y el empobrecimiento de la mayor parte de las clases populares, los indices masivos de paro y los desahucios o el incremento de personas que sufren hambre, el nacimiento de la receta de la derecha y los medios de comunicación a sus órdenes que son TODOS sin excepción: la Caridad.

Ante la congelación de las pensiones, los millones de personas sin prestaciones, la ausencia de las pagas extras de navidad y la pobreza extensa castigada por los copagos sanitarios y las privatizaciones, una nueva formula de los ultra-liberales y neoliberales que nos dominan, es activar la caridad mediante donaciones de juguetes, comida no perecedera, comedores “sociales”, colectas e imágenes de parados y jubiladas celebrando algún premio de la lotería.

La perversión criminal del sistema genocida que sufrimos tiene ya un remedio a sus recortes y abusos, la caridad. Los mandatarios del PP -pero no sólo- organizan colectas como la de la Diputación de Granada, presidida por un neo-falangista que se dedica a despedir a trabajadoras y trabajadores de servicios sociales, al tiempo que organiza en su institución una recolecta de juguetes para niños pobres. Tal vez el año que viene volvamos a ver la campaña de los años cincuenta y sesenta de “siente un pobre en su mesa”, perfectamente denunciada en una de las mejores películas de cine español: “Placido”.

Volvemos a la España fría, gris y triste de los años sesenta, incluido el autoritarismo y la hipocresía de la burguesía y las clases medias altas. Volvemos a la Campaña de Navidad y Reyes de la OJE (la organización juvenil franco-falangista). Volvemos a campañas de radio en favor de caritativas monjas y las damas de los roperos. Vivimos unas navidades perfectamente neo-franquistas, rematadas con el mensaje de su patético heredero.

Frente a eso: Dignidad, lucha social y movilización frente a los recortes, las estafas y los robos del poder y de las clases ricas y poderosas, que son las que provocan nuestra pobreza y nos arrojan al paro.

Hemos de denunciar y hacer público nuestro desdén por la caridad navideña, antes de que esta se imponga. Hemos de denunciar a abnegados y caritativos burgueses que reparten sus sobras, a la sopa de los conventos, o a abnegados voluntarios y voluntarias de clase media que suplen a miles de trabajadores y trabajadoras despedidos de los servicios públicos y las ONGs que se prestan a ello.

Hemos de volver a conquistar nuestros derechos ante el asesinato del bienestar y decir alto y claro que hay una forma diferente de organizar la vida, hacer política y repartir. Hemos de luchar frente a la caridad y por la dignidad. No queremos limosnas, solo lo que es nuestro. Socialismo o barbarie. Justicia o hipocresía burguesa.

Hablemos del Socialismo hoy en el Estado Español

Carta abierta a los socialistas de izquierdas y a los que observan

Aunque el PSOE no sea ya un partido socialista -al menos ni en sus prácticas ni en sus cúpulas- representa todavía para muchas personas una idea vaga de justicia social, mezclada con memoria histórica antifascista, o simplemente lo menos malo que el PP y la derecha extrema que este representa. También una opción de izquierdas.

Igualmente es el socialismo y sus restos un caladero de votos para unos o un motivo de preocupación para el Sistema, pues la “pasokización”, evidente en un PSOE en crisis, es motivo de honda inquietud para la oligarquizada democracia española. La Banca, la gran patronal, el PP y sus grupos mediáticos viven con alarma, cada vez más indisimulada, como se deteriora un partido que no es ya sino la cara un poco más social del sistema y la oposición tranquila o bien, cuando gobierna, la “responsabilidad” hecha carne ante los mercados, eso sí con un poco de pimienta.

Cuando el PSOE comienza a perder credibilidad y tener una grave sangría de votos, el poder no es feliz. Sin el PSOE, el régimen del 78 no es sustentable; y ese es su problema, pues el deterioro socioliberal pone en peligro el montaje sistémico de la oligarquía española y del stablishment madrileño que domina la piel de toro.

Posibles respuestas desde el interior del socialismo o la socialdemocracia consecuente.

Ante esto, los socialistas pueden hacer en mi opinión tres cosas: o bien decir lo que he escuchado a tantas y tantos “[…]Yo soy socialista, pero los dirigentes y las cúpulas no. Que se vayan ellos que no son socialistas”. Pero ni se van a ir, ni se van a dejar de considerar los verdaderos intérpretes de los intereses del partido. Además esos que no son socialistas, según unas minorías, controlan el partido de cuadros, gestores y profesionales que son -o aspiran otras y otros muchos a convertirse en profesionales- luego esa es la causa de derrota tras derrota de antineoliberales, republicanos y feministas sociales que hay en el PSOE, en lucha si, pero también y sin querer dándole un marchamo de izquierdas a un partido al que Felipe González y sus aparatos separaron definitivamente, tanto de la herencia ideológica de Pablo Iglesias como del programa máximo de superar la sociedad de clases y conseguir la propiedad colectiva de los medios de producción y de consumo.

Hoy el objetivo de los dirigentes socialistas, no es sino gestionar bien el capitalismo, permanecer en una Unión Europea neoliberal, injusta y cada vez menos democrática y por supuesto sin programa social. Siendo lo más grave que en la construcción de esa Europa asimétrica y capitalista, la aportación de la socialdemocracia europea en su conjunto, y del PSOE en particular, ha sido imprescindible. Sin actores socialdemócratas, incluidos algunos que van de “progres”, no hubiera sido posible crear uno de los espacios menos sociales del mundo.

El Pacto Social de la posguerra, incluso de los años setenta y ochenta del siglo pasado (ya por cierto muy cuestionado), ni el de la Transición española, existen ya. Las sucesivas reformas laborales, privatizaciones y recortes, con la guinda de la reforma exprés de la Constitución del 78 impulsada por el último gobierno “socialista” ha saltado por los aires. Ha sido dinamitado, y solo un nuevo proceso constituyente y democrático puede plantear un nuevo contrato social.

La Segunda opción que muchas y muchos ciudadanos socialistas o de izquierdas votantes del PSOE se plantean -y además practican- es la abstención de castigo o el hartazgo. Es el abandono o el prestar votos a otras opciones políticas en espera de quiméricos e improbables tiempos mejores. El problema del socialismo español -o mejor dicho, su solución- no pasa ya por cambiar a un felipista de primera hora como Rubalcaba por Carme Chacón o similares, que son socioliberales y parten igualmente del sistema y sus compromisos. Hace poco el propio Odón Elorza, lo reconocía en “La Sexta” en una entrevista, al afirmar que el PSOE tenía tirones hacia su izquierda, pero también hacia la derecha, hacia la moderación, hacia el centro, y por tanto no en una sola dirección.

El PSOE ha sido ligado a los largo de los últimos cuarenta años a empresas energéticas, bancos, grupos empresariales de medios y un largo etcétera de obligaciones, deudas y compromisos. Además, la ligazón a los poderes fácticos europeos es incuestionable. Esa es la dura realidad que impide el cambio, y no lo escribo ni por criticar, ni por hablar mal, sino por una pura y aséptica realidad que nadie puede desmentir con pruebas, pues existe. Esa es la cuestión, el ¿qué hacer ante esto? Los profesionales y las profesionales que dirigen el PSOE solo aspiran a que estos malos tiempos pasen, se olviden errores y traiciones, y vuelta a empezar. Tal vez con disculpas muy medidas o culpando a Zapatero -ese mismo dirigente al que apoyaron y adularon- todo se olvidará, y como el PP es tan malo -y yo añadiría cruel- pues todo volverá a ser como antes. Pero no analizan las tendencias electorales y políticas. No son conscientes de haberse ganado el odio y el desprecio de millones de personas, incluso de antiguos votantes, pues siguen con un autismo enfermizo y además suicida. Lo peor engreído y autosuficiente, esto además se percibe. Lo que suena a falso las personas lo detectan. Son ya muchos años de lo mismo y muchos años sin ideas, sin ideales y arrojando agua al vino de los principios, y sobre todo de no creer en la necesidad de construir socialismo, pues eso conlleva enfrentarse a los bancos, los capitalistas, la Unión Europea, empoderar al pueblo y rearmar ideológicamente a la clase obrera. Y todo esto sencillamente no saben hacerlo.

Otra opción –la tercera- sería que las y los socialistas sepamos que lo importante es desarrollar las ideas de igualdad, justicia y república de las y los iguales, pero ya. Nunca las clases poseedoras verán de buen grado que se les despoje de sus privilegios. Además el capitalismo y el liberalismo de inicios del siglo XXI en Europa, se han quitado la careta. Ya no hay pacto posible, sino guerra de clases cruel y diaria. Su instrumento el PP no va a ceder ni un milímetro. Ni a pactar. Han venido a construir la utopía capitalista y neoliberal y la dictadura de los mercados es lo que hay. Pero frente a esta dureza y la realidad de la desafección política o al menos por la política convencional, lo honrado sería preguntarnos “Es el PSOE el instrumento adecuado hoy en día para enfrentarse a esa situación ¿Son sus cúpulas actuales o las posibles sustitutas también socialiberales y sin experiencia ninguna de lucha social, callejera y ciudadana capaces de enfrentarse con credibilidad al PP y a la CEOE o a Botín?”

Los y las socialistas creemos en el reparto, la lucha de clases mientras haya poseedores y explotados y dominados. Creemos en la democracia y eso conlleva luchar contra la injusticia y enfrentarse a los detentadores de la riqueza, aún a riesgo de correr la suerte de Salvador Allende o de nuestros antecesores que sufrieron el golpe de estado del 18 de Julio de 1936. Eso requiere dignidad y coherencia y no ser una máquina electoral, sino un actor de cambio social, que con las ideas pueda vencer y venza elecciones.

Pero es que además los tiempos nos dan la razón. El estado social está siendo desmontado. El capitalismo alemán gobierna en el estado español, por medio de un Gobierno títere y traidor a los intereses de los pueblos de España. Los aliados de las oligarquías económicas y políticas españolas incluidas las social-liberales, o tienen claros síntomas de decadencia o bien no solo no hacen nada por nosotros sino que nos arrojan cada vez más al pozo de la pobreza y la injusticia. El estado de derecho del 78 está siendo desmontado y no hay ya acceso por igual a la justicia, que se ha convertido en un instrumento para ricos. La industria española deslocalizada e inexistente. Sin economía productiva y sin futuro. Ante esto que hacer cuando ya miles de socialistas y de votantes socialistas han dejado de confiar en lo que fue el PSOE actualmente una franquicia en manos de un grupo de profesionales de clase media y media alta o bien desclasados bien situados.

¿Qué podemos hacer?

Pablo Iglesias volvería a fundar el Partido Obrero como él decía. Esa es la cuestión, no lo es el pelear por una marca, sino por una idea y por acabar de verdad con este estado de cosas. Es demasiado grave lo que está ocurriendo con desahucios, suicidios de pobres y embargados y embargadas, despidos masivos, EREs fraudulentos, falta de derechos laborales y ausencia de libertad sindical. Privatizaciones de lo público. Negocio a costa de la deuda por parte de bancos y ricos. Cierres de pymes, acoso a la economía social y falta de crédito en ausencia de banca pública o Cajas de Ahorros según su origen. Sometidos a una escandalosa socialización –eso sí- solo de las perdidas y quiebras capitalistas. La trasferencia de rentas de pobres y clases populares hacia ricos, especuladores financieros y sus bancos está siendo todavía más sangrante que en tiempos de Pablo Iglesias. Eso merece algo de decisión, valentía, coherencia y valores. Si se es socialista claro, de raíz marxista como todos los fundadores del PSOE lo fueron.

Pero la cuestión no es ya añorar lo que debió haber sido y no fue. Ni de ajustar cuentas, ni de reafirmarse y seguir tragando quina en la agrupación. Eso ya ni sirve. Además el pacto del 78 está roto y el capitalismo ha vuelto a enseñar sus garras, incluso la derecha del PP es más antisocial que lo fue el franquismo, que ya es decir. Además la represión y las detenciones, multas y palizas vuelven a ser cotidianas. Luego ahora lo que muchas y muchos socialistas nos preguntamos en el Reino de España, es que podemos hacer para luchar contra esta nueva dictadura liberal y mercantil. Nuestra contribución debe estar con los movimientos sociales, los sindicatos de clase. Las mareas de lucha. La calle y las plazas y contribuir a construir una fuerza política organizada diferente de los partidos clásicos en los que ya ni se cree, ni se confía y en la acción proactiva para desde el socialismo contribuir a crear un frente amplio, popular y antineoliberal que acabe con este periodo autoritario, privatizador y de extensión de la pobreza. Al igual que en su momento los socialistas estuvieron y alentaron el Frente Popular, ahora es el momento de un nuevo Frente Popular.

El socialismo debe recurar sus raíces de lucha por la emancipación humana y por tanto-entiendo- la solución ahora no pasa ya por recuperar marcas o cambiar élites, no, ahora la cuestión es auto-organizarnos para en libertad y sin ataduras al Sistema, poder combatirlo por injusto. Además muchas y muchos ya lo estamos haciendo, desde la calle, los sindicatos o los movimientos, pero también desde la acción y la construcción política.

Finalmente exijamos algo de respeto por el socialismo, que ni es la tercera vía, ni es el social liberalismo, ni es la pura gestión eficaz del sistema con tintes sociales. Es, entre otras cosas, una forma de entender el reparto y la sociedad sin clases en libertad y con democracia. Es construir una sociedad diferente con los medios de producción y servicios colectivos, democrática y popularmente gestionados. Es una forma de entender la lucha de clases. Es una tradición muy potente en el estado español que luchó y lucha en la acción diaria junto a aquellas y aquellos que creen en la política como un instrumento liberador, que no como un proceso electoral.

Europa ya no es democrática. Europa o el supermercado decadente

La Unión Europea es una construcción neoliberal. El objetivo europeo, desde el punto de vista de la Unión, es favorecer sus mercados, sus bancos privados, sus empresas transnacionales, y hacer negocio con lo que fueran sus estados del bienestar.

La Europa de la Unión está gobernada por un colegio de comisarios y comisarias fieles tan solo a los poderes financieros y a los que no puede controlar ningún parlamento. Estos comisarios/as, nombrados a propuesta de sus Gobiernos, solo tienen la función de privatizar lo público, impedir que los estados puedan ayudar a sus tejidos económicos públicos o salvar sectores nacionales estratégicos y comarcas en peligro. Los comisarios son eso: comisarios políticos de la ideología neoliberal, comenzando por el español Joaquín Almunia, que el lunes 16 de Diciembre instaba a recortar más, eso sí con un cinismo socioliberal impresentable, y proponía hacerlo “contando con la gente”. Su objetivo –el del colegio de comisarios- es garantizar la destrucción de todo lo social y de todo lo que sea de propiedad colectiva o protección social, instaurando el negocio privado en lo que fueron servicios públicos. Cerrando durante años los astilleros, las siderurgias, las minas o las industriales nacionalizadas; con una Europa casi sin industrias, excepto Alemania y algún estado más, han convertido al viejo continente en un parque temático y un centro de especulación financiera. Pero ya ni eso comienza a funcionar. Sin base industrial, sin ideas nuevas de economía verde y sostenible, sin soberanía alimentaria, sin investigación.

Pero todo lo enumerado, que es el origen de la actual decadencia y crisis europea financiera, económica, social y política, no es fruto del fracaso de las hipotecas basura. Es fruto de años de legislar un acervo comunitario de leyes confusas, difíciles de interpretar, profundamente crípticas al objeto de ser ininteligibles, con el solo objetivo de crear un mercado -que no un ente político supranacional-, una dictadura cuasi continental de banqueros, financieros, grandes empresarios y ricos caraduras evasores fiscales. Todo un engranaje de burócratas y técnicos muy bien pagados al objeto de imponer una ideología, una sola: la del negocio de los poderosos.

Este continente ha sido arruinado por brokers sin escrúpulos, directivos financieros mafiosos y un puñado de corruptos y de malversadores; eso sí, magníficamente bien pagados y que siguen conservando sus puestos de trabajo y sus privilegios, a pesar de ser los culpables de tantas quiebras, desgracias, padecimientos y sufrimientos de personas arrojadas al paro, la pobreza y sin futuro o con empleos precarios, sueldos mínimos y sin derechos sociales, sindicales, laborales o humanos. Esta es la Europa que ese colegio de comisarios, burócratas, lobistas y también ministras y ministros de economía, presidentes de Gobierno o primeros ministros -tanto liberales, como conservadores, socialdemócratas o demócrata-cristianos- han construido. Porque la gestación de esta Europa decadente y anti popular arrancó hace décadas. Este tinglado no lo han montado en cinco años. No. Lo han hecho en décadas.

Cuando los pueblos han reaccionado, como hicieron tanto franceses como holandeses rechazando la mal llamada Constitución Europea, -en realidad un tratado comercial-, se les escamoteó su voluntad y se sustituyó la constitución derrotada por un tratado internacional que, además, nunca fue votado en ningún estado miembro excepto en el caso de Irlanda, que lo rechazó y de nuevo se le obligó a votar para que el pueblo irlandés fuera nuevamente colonizado y ahora sufra una aguda crisis, solventada a base de esquilmar a sus gentes, tras sufrir un chantaje que tan solo el servilismo católico de muchos de sus habitantes puede explicar, en un país europeo en el que el aborto sigue siendo ilegal.

Europa, cuyas potencias más agresivas bombardean a otros pueblos para imponerles su “democracia” a tiros, está gobernada por un grupo de burócratas sin control democrático y por un Parlamento sin competencias. Un Parlamento carísimo e inútil que se dedica a definir qué es el chocolate, pero que no impide las agresiones que sufren los pueblos de Europa o la creciente falta de libertades, o ni siquiera puede apoyar a pueblos controlados por gobiernos corruptos de origen mafioso de muchos de sus recientes miembros.

Esa es, entre otras lindezas, la Europa que nos han construido y que entre todas y todos pagamos de nuestros bolsillos. Esa es la Europa destructora de las conquistas de las clases obreras vencedoras del fascismo, que no tiene otro objetivo que “chinizar” a las clases trabajadoras al objeto de competir en el nuevo mundo que emerge a su pesar y haciendo justo lo contrario.

Por eso hay que decir basta ya. Los pueblos de Europa no podemos seguir callando. Los sindicatos actuales, leve sombra de los que con sus mismas siglas conquistaron el bienestar, no pueden decir a sus afiliadas y afiliados que solo haciendo manifestaciones contra las políticas de austeridad vamos a volver al pacto social. La férrea voluntad de las oligarquías europeas es aniquilar todas las conquistas sociales y punto. Nada volverá a ser igual. Por eso, si los resistentes, los rebeldes y las indignadas, los obreros y las trabajadoras dignas, los sindicatos de clase y los movimientos triunfamos sobre la dictadura mercantil que nos roba y oprime -y lo haremos- deberemos construir algo nuevo. Deberemos inventar una nueva sociedad justa y solidaria. Conquistar la democracia plena, lo que incluye la democracia económica.

La Alter Summit o Cumbre Alternativa, lanzada en el Foro Social de Florencia que recientemente ha tenido lugar en la ciudad toscana, surge como una alianza de sindicatos, movimientos sociales y redes de economía critica. Busca la coordinación de las luchas, establecer puentes con las Confederación Europea de Sindicatos, pero también con las redes y foros sociales y los movimientos cívicos, así como con las redes de pensamiento y acción critica. La Alter Summit denuncia la austeridad tan nociva que sufrimos, pero también denuncia la estafa de la deuda, exige su auditoria y moratoria, el impago de la deuda ilegitima y defiende un modelo de banca pública y democráticamente controlada, lo que incluye al otro gran núcleo de poder totalitario que sufrimos: el Banco Central Europeo que, alimentado con fondos públicos del IVA que pagamos, los presta a los bancos privados al 1% para que estos hagan negocio a su vez con los estados cobrando no menos de un 4%; lo cual es no solo un atraco gigantesco, sino una burla democrática y un genocidio social contra las clases populares.

Las izquierdas europeas son débiles todavía. La gigantesca UE de 27 estados, muchos de ellos antiguas repúblicas que sufrieron el estalinismo, son ahora feudos conservadores, ultranacionalistas, derechistas y corruptos que garantizan una mayoría conservadora a pesar del empobrecimiento de sus pueblos y la liquidación de los servicios públicos que la mayoría padecen. La mayoría derechista y reaccionaria está garantizada. Hasta en eso han hecho trampa los constructores de la UE y la socialdemocracia ha sido cómplice imprescindible de todo este ataque a la soberanía popular, y también nacional, de los pueblos de Europa.

Los partidos de izquierdas no están en condiciones de cambiar esto a nivel continental, excepto que las izquierdas pudieran vencer por medio de alianzas convergentes democráticas y transformadoras en Grecia, Portugal y España -o al menos en dos de esos estados- y ello permitiera una política diferente, garantizada por la alianza del resto de los pueblos a través de sus movimientos y sindicatos. También sus minorías de izquierdas. Pero mientras sí o no, los pueblos debemos alzarnos y mediante huelgas generales y luchas sociales, manifestaciones masivas y ocupaciones, impedir la consumación del modelo dickensiano de explotación que nos están construyendo.

No nos sobra el tiempo ya. Las normas de liberalización y desregulación avanzan imparables, la próxima será, atentos y atentas: La Unión Fiscal y Económica Europea. No olvidemos este confuso y falso nombre de lo que es una vuelta de tuerca más contra las soberanías nacionales y populares mediante la reforma, es decir el cambio de todas las leyes y normas de protección social y la privatización masiva. Estas normas ponen el pago de la deuda, impagable tal y como llevamos tiempo advirtiendo, por encima de cualquier derecho social. Pero esto en el Estado Español nos suena. Lo estamos viviendo ya, sin embargo todavía será peor. Portugal, Grecia, Italia y el Reino de España, somos la avanzada y el laboratorio.

Por todo esto, la exigencia de frenar la Europa neoliberal debe estar en nuestras agendas. Las alternativas frente a estas políticas existen. Pero que nadie se engañe: vivimos una lucha exclusivamente política. El neoliberalismo es político y la resistencia al mismo también. La UE es un arma política contra sus pueblos, y no reconocerlo es tontería, es perder el tiempo, es confundir o es ser cómplice. Podemos estar a favor de Europa, pero no de esta Europa y por desgracia no hay otra. Luego la unidad, la solidaridad y la acción conjunta por parte de todas y todos son imprescindibles. El sectarismo es traidor y los deseos hegemonistas en el seno de las izquierdas, suicidas. Es momento de cumbres de lucha social. Son necesarios los frentes de salvación y las convergencias antineoliberales. El neoliberalismo es el nuevo fascismo totalitario que recorre y esclaviza Europa, que vive una guerra de clases sin cuartel. Los análisis ya están hechos. Sabemos las causas y tenemos las alternativas. Dejemos de discutir y salgamos a ocupar las calles, a luchar contra el nuevo fascismo, a defender la democracia y el derecho a una vida digna y justa. Al reparto.

La Alter Summit puede ser una buena herramienta. Juntemos las herramientas y digamos alto claro que nosotros somos el pueblo. Construyamos la alternativa convergente y además sabemos lo que hace falta para hacerlo y como hacerlo.

La Alter Summit: Impresiones políticas de la necesidad y viabilidad de una lucha conjunta contra la Europa neoliberal y autoritaria

Entre el 13 y el 16 de Diciembre, el Comité de la Alter Summit se ha reunido en Bruselas con el objeto de profundizar en la construcción de una Plataforma de Organizaciones y personas muy conocidas, respetadas y que elaboran doctrina antineoliberal y desmienten las patrañas de los economistas y demás “científicos” sociales vendidos a los bancos y a los capitalistas, y pagados por sus universidades y fundaciones.

La CUMBRE ALTERNATIVA -o Alter Summit- está integrada por sindicatos de varios países europeos, movimientos sociales, organizaciones cívicas por una Europa antineoliberal, lobby por la democracia y la justicia social y nuevos movimientos surgidos en países en lucha como los procedentes de Grecia y Portugal, junto a las redes europeas de ATTAC, CADTM, o Transform, entre otros. Con el concurso y participación igualmente de la CGIL y el Foro Social de Florencia, la CGT francesa, las FGTB y CVC belgas o sindicatos y el Foro Social griego. Por supuesto, ATTAC España como miembro, y ELA y CCOO como observadores.

La Cumbre Alternativa va a proponer una movilización europea contra la cumbre de jefes de estado de la Unión Europea a mediados de marzo, coincidiendo con la que convoca la CES, pues siendo el acuerdo de la AS convocar -se vio bien no dividir fuerzas- si bien la AS, además de estar contra la austeridad, reclama medidas frente a la gran estafa continental de la deuda y exige su auditoría. La Alter Summit desea construir un frente social por otra Europa y contra las políticas neoliberales, que están haciendo pagar a los pueblos las quiebras bancarias privadas y reflotando a su costa un capitalismo depredador y antidemocrático. La carencia de democracia en la Europa de la UE es alarmante y preocupante y frente a esta situación hay que enfrentarse.

La Alter Summit es pues ya una organización social europea que avanza ante la debilidad de las fuerzas políticas antineoliberales y el oportunismo de otras llamadas progresistas, responsables de los Tratados que nos asfixian y empobrecen. Así pues, las organizaciones sociales y sindicales y las redes de científicos sociales críticos y aterrados llamamos a organizarnos y, de aquí al mes de marzo demostrar, mediante acciones a escala continental y en la propia Bruselas, tanto a los Gobiernos como a los eurócratas, que no estamos dispuestos a aceptar sus imposiciones, al tiempo que demostramos que tenemos un programa alternativo de propuestas y de acción.

Es cierto que Grecia, Portugal, el Estado Español e Italia, estamos más avanzados y radicalizados en nuestra lucha, y para ello contamos con la simpatía, solidaridad y apoyo de nuestras organizaciones hermanas europeas. Pero también les hemos advertido de que nosotros somos el laboratorio de lo que a ellos les pasará si no reaccionan con contundencia.

El llamamiento de la Alter Summit es el de enfrentarse a la Troika y denunciarla, pero también el de organizar, no solo la resistencia, sino la ofensiva, pero para ello es imprescindible la unidad de acción al menos de todos y todas las antineoliberales.

Este llamamiento de autoorganización social se hace extensivo en el estado español a la Cumbre Social, los movimientos y asambleas, las redes de economía crítica y a los sindicatos de clase nacionalistas o de las diferentes naciones del reino de España, igualmente de los de carácter estatal.

De victimas de la crisis a la convergencia

Estos días en Gandía -Valencia- las y los amigos de ATTAC del País Valenciano celebran unas jornadas altermundistas al objeto de reflexionar y, estoy convencido, tomar nuevo impulso para reemprender nuevas luchas. Una de las áreas de debate será precisamente la de la convergencia de las luchas sociales y los movimientos. Amablemente me han invitado para hablar de eso, de convergencia. Se lo agradezco, llevo ya unos años junto a muchas otras personas trabajando desde ATTAC o desde mis convicciones políticas personales de socialista antineoliberal y republicano acerca de la necesidad de forjar un actor socio-político convergente.

Estamos además siendo testigos de cómo las victimas de la crisis estamos comenzando a reaccionar. De la indignación hemos saltado a la calle, hecho huelgas generales, pero también huelgas de padres, de maestros, de personal sanitario, y ahora asistimos a una hermosa lucha de defensa de lo público, en concreto de la sanidad pública.

Las y los vecinos solidarios impiden desahucios, surgen plataformas vecinales, surgen grupos organizados de afectadas y afectados y la solidaridad emerge. Nos han machacado, robado y estafado tanto que comenzamos a reaccionar.

Lo bueno de todo esto es que está surgiendo una convergencia por la base, en las luchas. Las personas dignas gritan con emoción “el pueblo unido jamás será vencido” y esa es la lección: las victimas nos comenzamos a reunir y salir. Pero lo mejor es que esto no lo impulsa nadie en concreto, sino muchas y muchos. Los movimientos sociales que hemos elaborado el relato -como ATTAC- y ahora movilizamos también. Pero igualmente la triunfadora moral Plataforma de Afectados por la Hipoteca, que ha logrado poner en la agenda la ley medieval hipotecaria, que aterroriza a las clases populares en los barrios y ya nadie, excepto la banca y la derecha gobernante, defienden.

El personal sanitario y sus coordinadoras, junto a pacientes y pueblo consciente. La Cumbre Social, con más de cien organizaciones –entre ellas CCOO, UGT, USO, CI, y tantas otras- que ya es convocante de huelgas generales cívicas. Los docentes y estudiantes, las y los investigadores, actores, mineros, todas y todos, el pueblo trabajador comienza a emerger y estoy convencido logrará converger. Los movimientos surgidos en torno al 15M. Todo ese magma ya imparable.

Las políticas suicidas neoliberales nos están llevando al hoyo. Ya lo decíamos. Ya lo avisamos, pero ni el gobierno PSOE nos hizo caso, se burló y a veces envió personas diciendo que nos entendían –lo cual es peor porque te sientes engañado-. Ni mucho menos la derecha reaccionaria, autoritaria y liberal que sufrimos. La causa es que no son capaces unos de imaginar un mundo justo, con control democrático generalizado y efectivo y sin mercados dominantes y “libres” imponiendo su voluntad y los otros las derechas y las grandes patronales, porque esta es la oportunidad de acabar con el bienestar y los derechos de los de abajo en aras de una sociedad clasista y de dominio de los de arriba. Esta es la hora de ajustar cuentas, domar a los díscolos y abaratar sus “costes sociales y fiscales”. Esta es la hora de imponer el negocio, por encima del servicio.

Es como la definición católica de dios, uno y trino, pero con solo dos personas, en este caso. Una sola ideología -la neoliberal- cuyo máximo garante es la Unión Europea, y dos partidos sistémicos con diversos matices. Porque si hace un tiempo decíamos que la diferencia entre derecha e izquierda estaba en defender o no lo público, ahora ya podemos profundizar más y afirmar que la Unión Europea actual es la que durante varios años, y con distintos gobiernos en el Reino de España y en toda Europa, ha diseñado y aprobado las directivas y reglamentos que ahora se aplican, y que imponen la desregulación, la privatización, la primacía de la banca y un banco central europeo al servicio de los intereses de los banqueros y de los negocios privados, culpable en gran parte de la estafa de la mal llamada deuda pública, y enemigo de lo público y los pueblos. Esa es la Europa que nos han construido. Por eso, los pueblos y los movimientos sociales hemos de converger en la Alter Summit o Cumbre Alternativa y defender un concepto radicalmente diferente y denunciar, pero también lograr, otra Europa. En concreto, los pueblos de Sur, la Europa del Sur, hemos de reaccionar con especial fuerza. Lo estamos haciendo, pero todavía nos queda camino, aunque ya no nos quede tiempo.

Mientras tanto, los y las políticas profesionales hacen cálculos y estudian encuestas o arriman el ascua a su sardina soñando tendencias. No, no es hora de cálculos, esta resistencia social está alumbrando nuevas formas de actuar y de organizarse. Pero sobre todo ha puesto encima de la mesa la importancia y la necesidad de los movimientos sociales, sean sindicales, de genero, altermundistas, barriales o ecológicos y sobre todo su profunda capacidad de aguante al estar forjados en la debilidad, lejos del poder y en la calle. No pedimos nada, no pedimos votos, pero damos y además somos capaces de organizar sin necesidad de ninguna vanguardia profesional. Estamos por todo el mundo y comenzamos a coordinarnos en el mundo, porque el capitalismo es internacional. Desde Porto Alegre hasta hoy y con muchos éxitos y experiencias ya que aportar y sobre todo sabiduría de la resistencia acumulada.

Nada se construirá ya sin los movimientos. Nada en este Reino de España será capaz de movilizarse sin hombres y mujeres que no se resignan. Por eso, desde algunos aparatos se nos lanzan sonrisas, invitaciones, sugerencias o insinuaciones. Pero no, no es el momento de trabajar para nadie, sino para nosotras y nosotros, las victimas de la crisis. Los que estamos parados, los desahuciados, despedidas y despedidos, los congelados, las y los recortados, los del plato único, los y las de la ropa de mercadillo, las y los estudiantes sin futuro y los doctorandos sin trabajo. Por eso hemos de converger, por que si no nos volverán a utilizar. Seamos prácticos y no seamos cálculo de nadie, sino solo instrumentos de las y los ciudadanos.

Soy consciente de la necesidad de un actor político y, aun no habiendo ejemplos perfectos, sí hay experiencias en las que mirar. Esta muy de moda SYRIZA, y ciertamente a mi me gusta mucho su tarea y logros. Pero SYRIZA surgió en el Foro Social de Florencia hace diez años y es fruto de un trabajo conjunto de varios partidos, grupos, personas y movimientos sociales, todos ellos en pie de igualdad y con importantes adhesiones a lo largo de la crisis económica, social y política griega. SYRIZA no es el fruto de una idea, un congreso o una asamblea, es el fruto de años de buscar y tejer convergencias. Por tanto, solo dos reflexiones y una conclusión: la primera reflexión es que no intentemos por arriba desde un partido, aparato o coalición, decir que nosotros ya somos SYRIZA; no, tienen derecho a afirmar lo que quieran y pedir el voto, pero no son una construcción común.

El segundo pensamiento es que hemos de profundizar en la convergencia socio-política, al menos todas y todos los que estemos por ella al objeto de cambiar estas políticas neoliberales con éxito. Necesitamos un actor socio-político, no un centro de pensamiento o influencia, ni un referente. Un actor activo y con voluntad de poder popular y empoderamiento ciudadano, de gobierno del pueblo y para el pueblo.

La conclusión es que, ante la gravedad de la crisis y el genocidio social que se está cometiendo contra nosotras y nosotros, no tenemos diez años. Tal vez ni diez meses. Lo contrario será defraudar y, sobre todo sin darnos cuenta, apuntalar las políticas neoliberales y a los que ni desean enfrentarse a la estafa de la deuda, ni cambiar la nefasta y antisocial estructura de la Unión Europea.