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Construyendo la convergencia. La izquierda existe

Art√≠culo colectivo elaborado por la Comisi√≥n Promotora de CONSTRUYENDO LA IZQUIERDA¬†(Antonio Criado Barbero, Armando Fern√°ndez Steinko, Carlos Mart√≠nez Garc√≠a, Esperanza Acosta, Franc√≠ Xavier Mu√Īoz, Javier Caso Iglesias, Judith Santano Merch√°n, Manolo Monereo P√©rez, N√ļria Domene, Pedro Gonz√°lez de Molina, Rafael Sainz √Ālvarez).

Nosotras y nosotros, las personas nucleadas en torno a Construyendo LA IZQUIERDA, pensamos que la ciudadan√≠a del estado espa√Īol, que est√° siendo gravemente atacada por la aplicaci√≥n de pol√≠ticas neoliberales al objeto de solucionar a su costa la crisis capitalismo, tiene perfecto derecho a conocer qui√©nes son los responsables de sus padecimientos y el por qu√© este sistema les convierte en victimas.

Las personas tienen que saber de donde parten sus males. Por qué están paradas o parados. Por qué les rebajan las pensiones y cuál es el origen de las doctrinas e ideas cuya ejecución está causando tanto sufrimiento y ruina a las clases populares, trabajadoras y autónomos y empresarios familiares.

El pueblo tiene derecho a identificar a que ideología, a que ideas, a que familias políticas pertenecen las gentes, que los explotan, utilizan, les cobran hipotecas hinchadas y prestamos de usura, para luego enviarles al paro o desahuciarlos.

Las clases populares deben saber que las ideas neoliberales, es decir el liberalismo llevado a sus √ļltimas consecuencias inspira todas estas pol√≠ticas. Estas ideas defienden que el estado debe ser reducido a la m√≠nima expresi√≥n ¬†poniendo en peligro la sanidad, la educaci√≥n, las pensiones, las prestaciones de desempleo y muchos servicios p√ļblicos. Pero adem√°s incrementa el paro y destruye empleo de calidad como es el p√ļblico. Desde los a√Īos ochenta del siglo XX, los conservadores, as√≠ como otras familias derechistas y las grandes empresas multinacionales de producci√≥n y servicios, est√°n imponiendo una dominaci√≥n econ√≥mica y cultural tendente a eliminar el estado del bienestar.

Los ide√≥logos neoliberales, los pol√≠ticos neoliberales y los centros de opini√≥n y poder derechistas, ultra-liberales y ultra-conservadores, est√°n imponiendo paulatinamente un modelo econ√≥mico desregulado y opaco. Pero este sistema neoliberal no solo se ha impuesto gracias a ideolog√≠as conservadoras, sino que ha contado con la colaboraci√≥n necesaria de sectores que fueron progresistas y una socialdemocracia oficial, que comenz√≥ aceptando la llamada “tercera v√≠a”, para acabar siendo tambi√©n neoliberal. C√ļpulas de partidos que afirmaban ser de progreso, han aceptado las tesis liberales, acabando con las ideas transformadoras y de igualdad de la izquierda. Renunciaron a las propuestas e ideales del Movimiento Obrero y han acabado aceptando las indicaciones y “sugerencias” de grandes banqueros y gestores de fondos financieros.

A la izquierda clásica le costó darse cuenta de que surgía un nuevo capitalismo financiero y que el fordismo y el capitalismo clásico había muerto en Occidente. Acabando de paso con la cultura obrera, solidaria y combativa. Una nueva cultura neoliberal y consumista ha colonizado nuestras mentes y roto la solidaridad y las utopías.

Por eso, con el surgimiento de los nuevos movimientos sociales, se ha puesto el dedo en la llaga y situado al capitalismo financiero en su lugar de nuevo dominio mundial. Este capitalismo est√° poniendo en peligro nuestra vida digna y nuestro derecho al reparto justo de la riqueza. El triunfo de los mercados financieros, sobre todo y todos, ha supuesto el inicio y gestaci√≥n de esta crisis; en la que mientras ellos ‚Äďlos de arriba- hacen negocio a nuestra costa, nosotras y nosotros sufrimos y pagamos.

Pero fue la izquierda, gracias a las luchas y sacrificios del movimiento obrero, la que consigui√≥ una mejora innegable de las condiciones de vida de las personas; as√≠ como la independencia nacional y social de muchos pueblos del mundo y el estado democr√°tico y social. La izquierda y el movimiento obrero -mediante revoluciones triunfantes, alianzas y luchas desde los centros de trabajo y los gobiernos- logr√≥ en Europa en los a√Īos cincuenta, sesenta y setenta del siglo pasado, sanidad, educaci√≥n, prestaciones, transportes y medios p√ļblicos universales. Esta izquierda luchadora no puede ahora permanecer impasible ante tanta destrucci√≥n de lo conseguido.

Aquellos partidos obreros y socialdemócratas del centro-norte de Europa que junto a los comunistas italianos y franceses articularon un pueblo de izquierdas digno y orgulloso de serlo, no pueden, no podemos consentir ahora el triunfo de la cultura neoliberal y que este triunfo se materialice renunciando a las ideas que consiguieron grandes avances sociales. Tampoco a que se consientan traiciones y chaqueteos en nombre de nobles palabras como el socialismo.

En Espa√Īa en condiciones todav√≠a m√°s duras y en plena dictadura franquista, conseguimos conquistas que ahora se est√°n dilapidando.

Ante todo esto, desde Construyendo LA IZQUIERDA, proponemos no renunciar a nuestras propuestas; renovadas ya al objeto de enfrentarnos al neoliberalismo, que es el nombre de la doctrina pol√≠tica que sustenta el capitalismo actual. Defender la democracia y recuperar la soberan√≠a popular, as√≠ como la de los pueblos de Europa y del Estado Espa√Īol; sojuzgados bajo la dictadura de los mercados.

Llamamos a que todas las propuestas tendentes a buscar la unidad de los de abajo, de las clases populares; a fin de recuperar la democracia y la primacía de la política frente al economicismo liberal y socio-liberal, el conservadurismo y la derecha política y económica.

En estos momentos de emergencia social exigen una mayor implicaci√≥n, tambi√©n de los sindicatos, en especial los mayoritarios, pues lo que est√° en juego es mucho. En el pasado la conjunci√≥n entre organizaciones pol√≠ticas y sindicales fue decisiva para construir un sistema verdaderamente democr√°tico y justo, como fue la II Rep√ļblica o la lucha antifranquista.

Es imprescindible que las mujeres y los hombres que creemos en otro mundo posible, en la justicia social y el reparto, en la igualdad y en el socialismo, valores todos ellos democr√°ticos, nos unamos, nos juntemos, nos aliemos. Por eso vemos con simpat√≠a las diversas plataformas unitarias o llamamientos que est√°n surgiendo, a partir del que hicieron las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acci√≥n, tras el que lleg√≥ ese importante y ampl√≠simo movimiento de regeneraci√≥n democr√°tica que es el 15M y las act√ļales convocatorias ya hechas o en marcha.

No es momento para fomentar las divisiones sempiternas de la izquierda, ni para “camuflar” las propuestas de izquierdas en programas “de los de abajo contra los de arriba”, no es momento de travestir para “ganar” unas elecciones confundiendo a los ciudadanos y reconociendo la derrota de la izquierda frente al pensamiento √ļnico (neoliberal); no podemos continuar divididos en “reinos de Taifas” para volver a ser derrotados una vez m√°s. Es tiempo de unidad y de honestidad, es tiempo de compromiso, de lucha en la calle, de generosidad, es tiempo de establecer alianzas amplias, de limar las diferencias y converger en un programa com√ļn, antineoliberal, donde lo humano sea lo primero por encima de la econom√≠a, y en un Frente de izquierdas com√ļn.¬†Es tiempo de recuperar la pol√≠tica con may√ļsculas, es tiempo de lucha. O logramos ir unidos o la crisis se resolver√° en contra de la mayor√≠a de la poblaci√≥n.

Nosotras y nosotros, desde Construyendo LA IZQUIERDA, no renunciamos a la igualdad y a la democracia econ√≥mica, entendiendo que no hay democracia sin justicia y sin reparto; pero para lograr la igualdad, la democracia econ√≥mica, social y pol√≠tica, as√≠ como la justicia y el reparto,¬†creemos que las izquierdas debemos abrirnos, expandirnos, fundarnos e ir a la construcci√≥n de un Frente Amplio Antineoliberal, una “SYRIZA en el Estado Espa√Īol” que haga confluir en una fuerza electoral, renovada y potente, participativa, asamblearia e igualitaria, la alianza de las fuerzas pol√≠ticas, socialistas, ecosocialistas, nacionalistas de izquierdas, comunistas y de clase, pero tambi√©n democr√°ticas y c√≠vicas, en una UNI√ďN que permita enfrentarnos con √©xito a estafa neoliberal llamada crisis, que es su negocio, su excusa para enriquecerse a√ļn m√°s y de paso acabar con nuestros derechos; en suma, UNI√ďN en un Frente Amplio Antineoliberal para evitar convertirnos en mano de obra barata, precaria y semi-esclava.

Esperanza y acción

El problema ante una crisis capitalista tan cruel en el Reino de Espa√Īa, no es tener las palabras adecuadas o no, ni tan siquiera el tener programa -aunque esto sean palabras mayores-, el problema es tener credibilidad o no tenerla.

Las personas estamos tan abrumadas y recibiendo tantos mensajes contradictorios que solo la coherencia da prestigio. Solo la constancia en el tiempo nos hace ser escuchados. Solo la permanencia en las denuncias y las luchas sociales nos hace ser dignos de apoyo. Solo las y los que no pedimos nada a cambio, ni tan siquiera un voto, somos vistos con simpatía. Ese ha sido el éxito de los movimientos sociales, de la PAH, de ATTAC, de las asambleas locales del 15M, o de las y los activistas sociales. Coherencia, constancia y generosidad. Denuncia, lucha, sacrificio y relato.

No se puede estar durante a√Īos haciendo lo contrario de lo que se predica y luego pedir que se conf√≠e y se crea en lo que uno representa. La gente no es tonta, est√° informada, sabe leer y tiene memoria. Memoria y rabia, la rabia de ver a los hijos en paro, la vivienda en peligro o vivir de los abuelos y que los bancos son primero y las personas… nunca.

Por todo esto, quien generosamente quiera luchar, bienvenida y bienvenido. Pero los que solo piden el voto, y luego han servido y sirven a los mercados y no se creen lo de cambiar el mundo, ya no merecer√°n nunca m√°s nuestra confianza. Ya nos han enga√Īado demasiadas veces.

Hemos de construir, entre todas y todos los de abajo, nuestro instrumento de liberación. Hemos de rescatar la política para que nos sirva y nos sirva solo a nosotras y nosotros, las personas pobres, paradas, desahuciadas, empobrecidas, recortadas, solidarias o luchadoras.

Estamos trabajando ya alguna gente, pero os necesitamos a todas y todos, necesitamos vuestro aliento y cari√Īo.

Ay de aquellas y aquellos que¬†dilapidaron¬†a√Īos y generaciones de luchadores, sindicalistas y¬†republicanos¬†abnegados. Ay de aquellos que¬†tuvieron¬†la ilusi√≥n de los trabajadores y trabajadoras, de los pobres y les¬†fallaron. Ay de aquellas y aquellos que¬†hicieron¬†de los ideales de un mundo nuevo su profesi√≥n, olvidando, negando¬†la lucha¬†de clases. Ahora que nos hemos levantado solas y solos ya no nos hacen falta.

Desde abajo estamos construyendo la esperanza y la ilusi√≥n de cambio. Desde el paro y el trabajo precario estamos construyendo la izquierda social y liberadora. Desde abajo seremos capaces de impulsar un nuevo r√©gimen. Nada ser√° f√°cil. Pero en esta lucha contra la reacci√≥n asesina y genocida que nos gobierna en nombre de un capitalismo ladr√≥n e inhumano, las reformas no son posibles. Esta crisis la han creado ellos, los capitalistas, para poseer una sociedad¬†esclava y sin derechos, que vuelva en lo social al siglo XIX, y por tanto no es cuesti√≥n de recuperar algo que hemos perdido, sino de Socialismo o barbarie, y por ahora vence la barbarie. El socialismo solo anida en los corazones de los que quieren cambiar profundamente el sistema y saben que el capitalismo, por cierto ya senil y en crisis, es malo, negativo y da√Īino.

Por eso esta enfermedad ya no se cura con aspirinas, sino operando el cáncer que nos corroe.

Por eso muchas personas tenemos esperanza a pesar de ver como empobrecemos o nuestra ropa se hace vieja. La tenemos porque a pesar de todo trabajamos por derribar y desmontar la falacia y la mentira que nos han contado. Tenemos tanta rabia y tanto amor que triunfaremos.

Grito

Muchas personas hemos llegado a la conclusi√≥n de que hace falta una especie de Frente Amplio Antineoliberal o algo similar. Una SYRIZA en el estado espa√Īol. Un proceso de alianza¬†pol√≠tico¬†popular que acabe con la¬†pol√≠tica¬†de austeridad impuesta y con la democracia de baj√≠sima calidad que sufrimos, que permite que la banca sea impune e intocable y el capitalismo¬†alem√°n¬†y anglosaj√≥n nos dominen y humillen.

¬ŅPero por qu√© no comenzamos a construirla? ¬ŅQu√© fuerzas tel√ļricas se oponen? ¬ŅQu√© traici√≥n se est√° urdiendo contra los pueblos del Reino de Espa√Īa? Unas veces por ego√≠smo, y otras por¬†esp√≠ritu¬†de secta, logran que no se d√© ni un paso. Tal vez ha llegado ya la hora de pasar de aparatos y aparatillos pol√≠ticos y comenzar a construir el actor pol√≠tico que las personas necesitamos imperiosamente ante esta situaci√≥n de debacle, empobrecimiento y atraco colectivo que sufrimos.

La lista de injusticias se incrementa cada d√≠a. Las estafas al pueblo de la banca, los gobiernos y casi todos los partidos, por no decir todos -pues todos tienen un muerto o dos al menos en su armario- nos dejan inermes y sin esperanzas. Nadie nos defiende y todos los d√≠as en todo el estado, ya sea en Galicia, Valencia, Madrid, Catalunya, Andaluc√≠a o Extremadura… Nos roban, despiden, desahucian y nos encadenan a su maldito objetivo de d√©ficit y su mal llamada deuda p√ļblica.

La deuda de millonarios, banqueros y grandes constructores inmobiliarios, se ha convertido en la deuda de todas y todos y, al objeto de pagarla, estamos siendo victimas de un genocidio social cruel, de una guerra de clases sin piedad y sin prisioneros. Nos están matando lentamente -a los viejos y dependientes por la vía rápida- mientras seguimos impasibles esperando que alguien haga algo.

Es cierto que el 14N hemos comenzado a reaccionar. Los precarios, estudiantes, los y las sin empleo y los obreros y obreras hemos vuelto a coincidir en piquetes de esperanza y lucha, en paros y en la calle. Es cierto que la Cumbre Social ha estado y est√°. Es cierto que la PAH, con su acci√≥n diaria y¬†heroica,¬†nos da esperanzas. O que j√≥venes economistas cr√≠ticos y asambleas del 15M comienzan a vislumbrar el que hacer. Pero tambi√©n lo es que nos hace falta el instrumento¬†pol√≠tico que nos haga ser eficaces y arroje al olvido a esta derecha cruel, ultraliberal y sin¬†escr√ļpulos que nos domina.

No podemos esperar m√°s o lo pr√≥ximo ser√° encadenarnos. Oskar Lafontaine y M√©lenchon han llamado a una revoluci√≥n ciudadana internacional. Bien, pues vamos all√°, pero ¬Ņdonde, como, con qui√©n? Tienen raz√≥n, muchas y muchos llevamos tiempo dici√©ndolo. Manos a la obra, cada cual en su pueblo, ciudad o centro. Hay propuestas y llamamientos en el conjunto del estado, desde las Mesas de Convergencia, el 15M y lo que¬†fue¬†DRY o el PRC, las asambleas de barrio o de econom√≠a alternativa, la Cumbre Social, el Foro C√≠vico, ATTAC, o las m√°s¬†pol√≠ticas¬†y/o politizadas como Socialismo21, Construyendo La Izquierda o la realidad gallega de AGE, ya en marcha pero sin confluir, sin converger todav√≠a de forma eficiente y real. Todos ellos llaman a la convergencia, pero todav√≠a no nos hemos visto y encontrado. Como dicen en C√°diz: nos vamos a comer un moj√≥n. Yo, el loco Carlos, grito pidiendo ¬°comencemos de una vez!. Como ciudadano humilde les exijo que, teniendo acuerdos y proyectos como tienen, nos reunamos de una vez.

Que se vayan todos y comencemos nosotras y nosotros. Ellos, los aparatos, est√°n en lo suyo, sus congresos y conferencias, sus encuestas, sus repartos. Sin pol√≠tica y sin convergencia pol√≠tica no haremos nada y nos hundiremos cada vez m√°s en la miseria. Prefiero hacer re√≠r que enga√Īar.

Precisamente nuestra incapacidad es la culpable. La¬†culpa¬†no es de otros, es nuestra. Es cierto que hay un caldo de cultivo que antes no hab√≠a, pero los pensionistas amenazados, los¬†sin trabajo¬†y los¬†j√≥venes¬†sin futuro, necesitamos algo m√°s que palabras. Las buenas gentes y honradas militancias de los partidos, que est√°n por esto, que adem√°s llenan los espacios convergentes, todos ellos en una demostraci√≥n que la¬†actual¬†forma de funcionar los partidos ni les llena, ni les ilusiona y por ello buscan y practican la militancia social en otras instancias -en las nuestras- lo deben exigir en sus espacios o bien al menos echar una mano m√°s decidida todav√≠a a la¬†tarea¬†com√ļn de la revoluci√≥n ciudadana.

Nadie nos regalará nada. Nos necesitamos todas y todos y también necesitamos a las personas y entes político-sociales que crean en esta tarea. los ejemplos del MVR y el Gran Polo Patriótico, el Frente Amplio de Uruguay, la Alianza PAIS, el MAS, Die Linke, SYRIZA y otros nos deben animar.

De cuando el Socialismo es travestido de liberalismo-progresista o dar gato por liebre. Por una aportación socialista al futuro próximo

No es mi ánimo terciar en la crisis del PSOE o de la socialdemocracia en el conjunto de Europa. Tampoco lo es el atacar gratuitamente a los detentadores jurídicos de las siglas que idearan al alimón Pablo Iglesias y Jaime Vera. Para ambos líderes sociales y socialistas, lo importante eran las ideas, el contenido y las acciones a llevar para concienciar a la clase obrera -de hecho, la voluntad de Pablo Iglesias era denominar Partido Obrero a secas al que fundó- así como de la necesidad de organizarse en primer lugar, al objeto de defenderse actuando políticamente y de construir una sociedad sin clases y con la propiedad colectiva de los medios de producción y de consumo, como objetivo.

As√≠ pues, el primer entuerto a deshacer es el de confundir una idea de emancipaci√≥n, reparto, lucha contra la explotaci√≥n y la creaci√≥n de una nueva sociedad justa, sin dominadores ni dominados y con los medios de producci√≥n socializados y p√ļblicos, es decir una sociedad no capitalista, ni clasista, con un partido pol√≠tico determinado cuyas propuestas p√ļblicas, ni se plantean -hace algunos a√Īos- por ejemplo nacionalizar la banca, las industrias b√°sicas y estrat√©gicas, las telecomunicaciones, la energ√≠a o la creaci√≥n de una ampl√≠sima red de econom√≠a social, que ponga en manos de las clases trabajadoras las empresas y las tierras. Un partido al que todo esto le suene a sanscrito, o a antiguo, sencillamente no es socialista. Puede ser otra cosa, pero sinti√©ndolo mucho¬†no es socialista, que siendo ya virtuales, y seg√ļn la Wikipedia, el socialismo es:

El socialismo es el control por parte de la sociedad, organizada como un entero, sobre todos sus elementos integrantes, tanto los medios de producción como las diferentes fuerzas de trabajo aplicadas en las mismas. El socialismo implica, por tanto, una planificación y una organización colectiva

Esta es pues la descripci√≥n que aparece en Internet -y, por cierto, no corregida por nadie- representada adem√°s junto a una imagen de Carlos Marx, cuyo yerno Paul Lafargue constituyo el primer n√ļcleo marxista espa√Īol que dar√≠a origen al PSOE y la UGT, en contraposici√≥n a una AIT en la que el anarquismo era mayoritario en su Federaci√≥n espa√Īola. As√≠ pues y de una vez dejemos de pensar en el PSOE cuando en el Reino de Espa√Īa, hablemos de Socialismo, en nuestros d√≠as.

Escrito esto, tengo que opinar necesariamente que los partidos solo son instrumentos con objetivos y propuestas dirigidas a la sociedad, pero nada m√°s. Y por supuesto no son un fin en si mismo, de hecho en el estado espa√Īol esto ha generado un gran rechazo y desprestigio de los mismos y no puede indisociarse de la aparici√≥n del 15M.

Así pues si alguien habla de socialismo, es porqué cree en una sociedad diferente y todos sus actos se encaminan hacia su construcción. El primer paso será pues denunciar las injusticias del capitalismo y mostrar que hay otra forma de hacer las cosas, informando y haciendo pedagogía, pero también tratando de crear e instituir paulatinamente o mediante una revolución de las clases populares. El Socialismo también puede comenzar a construirse de forma democrática y mediante una victoria electoral como la de Salvador Allende y la Unidad Popular en Chile, Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia.

El segundo paso ser√° buscar la justicia social, la democracia tanto pol√≠tica como econ√≥mica y el reparto desde el gobierno del estado. No la colaboraci√≥n o el fortalecimiento del propio sistema capitalista y sus instituciones. En este espacio temporal, podemos hablar de leyes justas, democracia participativa, reparto del trabajo, favorecimiento de la econom√≠a social y nacionalizaciones y/o socializaciones, conviviendo con un sistema mixto econ√≥micamente hablando y en tr√°nsito hac√≠a una sociedad mejor. No solo mediante los pilares del llamado bienestar activos, sino profundizando en el cambio atacando el poder econ√≥mico de las oligarqu√≠as mediante bancos p√ļblicos, empresas estatales, intervenci√≥n y regulaci√≥n econ√≥mica, control de movimientos de capital, exigencia de transparencia bancaria, fomentando tambi√©n bancos √©ticos y cooperativas. Potenciando los elementos de poder popular como son los Consejos Comunales y Ayuntamientos participativos.

El construir el socialismo exige de un esfuerzo internacional e internacionalista. El buscar alianzas pol√≠ticas con los pueblos que luchan por la justicia y su emancipaci√≥n, sus organizaciones sociales y pol√≠ticas y los gobiernos que aplican fuertes correcciones sociales tendentes a la redistribuci√≥n de la riqueza y la nacionalizaci√≥n de sus recursos naturales. No es pues de socialistas favorecer alianzas imperialistas militares (recordemos que la II Internacional se rompi√≥ con el estallido de la Guerra Mundial de 1914, y que muchos socialistas -incluidos los espa√Īoles- estuvieron en contra de la misma), pero tampoco formar parte de instituciones, clubs y centros de pensamiento tales como el Club Bildelbeg o la Trilateral destinados a combatir el socialismo, las luchas emancipadoras de las clases trabajadoras y garantizar el dominio de los poderes financieros, extractivos e industriales del capitalismo, actualmente tambi√©n del neoliberalismo.

El tercer paso será encontrar la vía al socialismo. El socialismo no podrá ser con capitalismo, es lo contrario, ni tampoco sin democracia, cuando esto se ha olvidado ha fracasado. Pero democracia es el gobierno del pueblo y no el derecho a la propiedad privada. De hecho los mercados rebajan siempre la calidad democrática e imponen mediante su dominación cultural, el pensamiento.

Alguien tras leer estos párrafos se burlará y los atacará afirmando son antiguos y demagógicos. Incluso afirmará que el socialismo ya no es eso. Para rebatirlo deberá defender posiciones liberales, o demócrata-cristianas o una mezcla de ambas, pero esto lo ocultará al objeto de confundir y desprestigiar. Lo moderno es claudicar ante los poderes. Lo antiguo es oponerse a la dominación de la banca y los mercados. No hay solución ya diferente al mercado y se hará en nombre de ideas ya fracasadas y tan antiguas o más como las liberales-conservadoras, aunque se disfracen y pinten de colores, o bien apoyando un sistema, el capitalista, llamado eufemísticamente de Mercado, que ya iniciado el siglo XXI está reventando por los cuatro costados y creando grandes sufrimientos a la humanidad poniéndola en peligro gracias a la destrucción de los ecosistemas.

Buscar un capitalismo de rostro humano es un fracaso, pues el capitalismo no es ni puede ser humanista. Pretender asociar democracia a mercado, es una idea liberal, pero no socialista y el √ļltimo fracaso de esta idea lo protagoniz√≥ el anterior presidente de la Rep√ļblica Francesa Sarkozy. Otra cuesti√≥n diferente es pretender contra-argumentar con que se es socialdem√≥crata y que por tanto no se pretende llegar m√°s que a la construcci√≥n de un estado del bienestar ‚Äúsostenible‚ÄĚ.

El socialismo tiene varias escuelas. No podemos hablar de una sola corriente de pensamiento socialista. Podemos remontarnos muy lejos para hablar del mismo. Pero cuando esta doctrina de cambio y redenci√≥n emerge es realmente en el siglo XIX, al objeto de aclararnos y poder referirnos al mundo contempor√°neo. Ciertamente podemos situar a Carlos Marx en la centralidad de las ideas socialistas o del socialismo moderno y de su √°rbol nacen las ramas. Pero ser√≠a incierto llegados a este punto no hablar del socialismo kantiano o del fabianismo, no propiamente marxistas, si bien el propio revisionismo de Eduard Berstein sit√ļa siempre a la clase obrera en la centralidad de la pol√≠tica y en la abolici√≥n de las clases su objetivo. Para Lasalle o Berstein la instauraci√≥n de la democracia plena sin privilegios de clase, la democracia econ√≥mica y la planificaci√≥n, son imprescindibles. Es pues Berstein un reformista del marxismo, pero no solo no abjura de √©l, sino que se ve obligado a justificar sus propuestas de reforma. Por cierto, en 1904 el PSOE se posiciona a favor de las tesis marxistas ortodoxas y se opone a las de Berstein. Pero es cierto que existen escuelas socialistas socialdem√≥cratas y por tanto gradualistas, pero jam√°s dejan de plantearse una intervenci√≥n econ√≥mica y sobre la econom√≠a y de superar la sociedad burguesa. Hasta la aparici√≥n, claro est√°, de la verdadera causa de rigor mortis en la socialdemocracia como escuela de origen socialista: la tercera v√≠a.

Besteiro, abstracci√≥n hecha de su intervenci√≥n en el golpe de Segismundo Casado al final de la Guerra Civil, es un pensador marxista. Sus libros as√≠ lo atestiguan y su posici√≥n ‚Äúaccidentalista‚ÄĚ en cuanto a la forma de estado tiene lugar en el contexto del estado burgu√©s, puesto que su aspiraci√≥n -la de Besteiro- es la de un estado socialista con el poder en manos de la clase obrera y una democracia plena instaurada, pero sin poder burgu√©s.

Es pues en estos momentos posible afirmar, que incluso las posiciones reformistas y gradualistas de los socialdem√≥cratas obreros de inicios del siglo XX e incluso bien entrado este, mereciendo aqu√≠ la cita Olof Palme, nada tienen que ver con las claudicaciones de la construcci√≥n de la Uni√≥n Europea, ente neoliberal y por tanto privatizador por excelencia, la aceptaci√≥n de ‚Äúun estado del bienestar sustentable‚ÄĚ ¬Ņ? O la astracanada de que bajar los impuestos es de izquierdas.

Por todo esto la socialdemocracia entra en crisis. Lo hace porque su modelo actual es el capitalismo y se desarrolla en el capitalismo. Deja de creer y practicar la lucha de clases en una sociedad tremendamente injusta y que sufre, no ya la lucha sino la guerra de clases de los ricos contra los pobres. Confunde al precariado urbano con titulaci√≥n universitaria pero sin trabajo y sin futuro con sus padres, no entiende su lenguaje. Pacta no ya una alianza de clases en pro de la democracia y la justicia social, sino directamente con la oligarqu√≠a. Oligarqu√≠a europea y espa√Īola, el establishment madrile√Īo en el caso del Reino de Espa√Īa. Como mucho, se al√≠a con las burgues√≠as vasca y catalana.

El posible papel del socialismo ante la crisis de régimen

As√≠ pues, propongo que los y las socialistas de Reino de Espa√Īa, construyamos nuestra alternativa en torno al Socialismo del siglo XXI, de forma que este se ponga en lucha junto a las clases populares empobrecidas y el precariado urbano sin futuro, reivindicando la democracia econ√≥mica y buscando la alianza con las restantes fuerzas y familias de la izquierda plural, muchas de las cuales tambi√©n se reivindican del socialismo.

Los Socialistas y las Socialistas siempre nos manifestamos en contra del sectarismo y de las imposiciones. Creemos que las alternativas pol√≠ticas se presentan para GOBERNAR. Nuestros programas son de Gobierno, no de mera critica o rechazo. Sabemos que sin el gobierno nada se puede comenzar a cambiar. Pero estamos tambi√©n hartas y hartos, con un profundo hartazgo de ver llegar personas que cre√≠amos compa√Īeros y al alcanzar el gobierno, a cambio de unas cuantas reformas, algunas de ellas ciertamente importantes sin embargo ver como han consolidado el poder de la oligarqu√≠a tradicional espa√Īola. Ver una banca privada cada vez m√°s poderosa y consentir el desmantelamiento industrial obedeciendo las √≥rdenes del capitalismo alem√°n y franc√©s.

Las palabras son claves, y modernizaci√≥n y hallar nuestro hueco en la globalizaci√≥n, no son nuestra se√Īa de identidad.

El partido no es un fin en si mismo. Los partidos adem√°s sufren un gran desprestigio y para escarnio de los que tal han conseguido, el que fundar√° Pablo Iglesias sufre el desprecio del precariado culto urbano y el de gran parte de las clases populares empobrecidas, adem√°s de una p√©rdida del tino y del rumbo pol√≠tico ya irremediable. Por eso los Socialistas y las Socialistas hemos de buscar y encontrar nuestro camino. Esto les da miedo a algunas personas y adem√°s sienten la tentaci√≥n del la secta. La soluci√≥n creo es abrirse y caminar y contagiarle a las izquierdas comunes y varias, la f√©rrea voluntad de gobierno, de gobernar para el cambio y la transformaci√≥n y de aglutinar a las clases populares, con un programa antineoliberal, una acci√≥n pol√≠tica lejos de dogmatismos y de tutelas autoritarias as√≠ como la imprescindible construcci√≥n de una actor pol√≠tico democr√°tico, es decir por elecci√≥n, todo electo y elegible democr√°ticamente, cada persona comprometida un voto, revocable y solidario, amable y alegre. Pero sobre todo contribuir a volver a movilizar pol√≠ticamente a tantas y tantos socialistas, que enga√Īados y cansados de tanta renuncia, est√°n en sus casas o no encuentran su espacio propio, al objeto de volver a intervenir llamadas y llamados por personas de su propia tradici√≥n.

La situación que vivimos de profunda crisis de régimen, no solo de recesión económica, así como de ataque genocida a las clases populares exige de nuevas y renovadas fuerzas políticas, con nuevos leguajes y estructuras más amplias y participativas que nos permitan enfrentarnos con éxito al neoliberalismo, pero también alcanzar el poder, al objeto de impulsar un gobierno de izquierdas en Europa que le plante cara a la troika (FMI, BCE,UE).

¬ŅAhora qu√©?

Tras las movilizaciones y luchas desde Septiembre hasta el 14 de Noviembre de 2012

Siempre podemos esperar a que otras u otros piensen por nosotros. Siempre habrá personas que creerán que la decisión es solo de ellos. Yo me permitiré la impertinencia de opinar y de proponer. No deseo halagar a nadie, pero creo que debemos hablar y exponer con decisión y fraternidad.

Hemos llegado hasta aqu√≠ con la complicidad de muchas y muchos y el empe√Īo colectivo m√°s o menos coordinado. La aparici√≥n de nuevos actores como el 15M o la C25S tambi√©n ha sido no solo importante, yo dir√≠a decisiva. Permitidme la contundencia, pero los movimientos sociales s√≠ hemos estado a la altura de las circunstancias.

La convocatoria de Huelga General el pasado 14 de Noviembre por parte de la Cumbre Social, pero tambi√©n la CES y apoyada por todos los sectores opuestos a los recortes y la austeridad, aunque tambi√©n al neoliberalismo, as√≠ como por parte de los y las que cuestionamos el r√©gimen del 78, hemos facilitado y animado a que varios millones de personas hayan salido a la calle. El malestar es patente. Hay que seguir la lucha que tan solo ha comenzado, pero que ya comienza ha encontrar eco en una sociedad harta, dispuesta -y eso es seguro- a lanzarse a la calle. Esta lucha social tiene dos patas fundamentales: la Cumbre Social y tambi√©n el legado del 15M y las asambleas barriales y populares que lo contin√ļan. En ambos casos las y los sindicalistas, tanto de los sindicatos mayoritarios como m√°s radicales han jugado su papel important√≠simo e imprescindible, pero junto a ellos activistas altermundistas, ecologistas, vecinales, de consumo justo y responsable, feministas y por la acci√≥n solidaria, hemos confluido, sin olvidar a sectores del precariado urbano y personas sin trabajo, sin casa, sin futuro. Esa ha sido la salsa imprescindible que est√° ligando el guiso de la lucha social.

Cierto es que hemos tenido el decidido¬†apoyo de partidos pol√≠ticos. Unos que siempre han estado en esto y otros de forma oportunista, advenediza y calculada, que han decidido unirse ya tarde. Pero la izquierda social y transformadora ha concurrido siempre, y lo ha hecho, adem√°s, con br√≠o. Si bien hay que reivindicarlo alto y claro, los movimientos sociales (Asociaciones socio-pol√≠ticas, sociales, sindicales, vecinales, plataformas y asambleas de barrios y plazas) no solo hemos estado; no, es que somos los que hemos convocado, acompa√Īado y luchado, junto a tantas personas y actores¬†pol√≠ticos.

La pol√≠tica es imprescindible. Los partidos y coaliciones necesarios para articular la respuesta socio-institucional y transformadora. Pero la sociedad activa espa√Īola ya no se organiza solo en base a los grupos pol√≠ticos -por cierto, tampoco en el pasado, basta recordar la gran influencia hist√≥rica de la UGT, la CNT, o las CCOO durante el tardo-franquismo-. Es m√°s, estos -los partidos- sufren un merecido rechazo en muchas ocasiones (la mayor√≠a), si bien injusto en algunas otras.

Pero afortunadamente esta ola social en lucha est√° dando la cara y adem√°s auto-organiz√°ndose mejor de lo que cupiera prever.

Es cierto que persisten desconfianzas. Pero los sindicatos -incluidos los mayoritarios, incluso estos con m√°s sa√Īa- est√°n sufriendo tan duros y ultraderechistas ataques que hace falta mucha miop√≠a o sectarismo como para no vislumbrar que la extrema derecha, las patronales y los conservadores, desean su aniquilaci√≥n, puesto que est√°n demostrando ser un elemento catalizador y organizador de la protesta obrera y de sectores de empleados p√ļblicos y privados muy importantes. Las clases trabajadoras tienen una articulaci√≥n sindical, y las cr√≠ticas a sus burocracias -a veces merecidas- no pueden situarnos junto a las turbias y fascistas tertulias de ‚ÄúInterconom√≠a‚ÄĚ y similares, o medios afines al PP y la patronal.

La Cumbre Social, en la que est√°n incluidas m√°s de cien organizaciones -entre las cuales se encuentran ATTAC, Socialismo21 o las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acci√≥n, junto con CCOO, UGT, USO y la Confederaci√≥n Intersindical- es el espacio m√°s organizado y fuerte frente a los recortes y las pol√≠ticas de ‚Äúausteridad‚ÄĚ. Al pago de la deuda bancaria, ileg√≠tima e incluso la publica ‚Äďmucho menor est√°- antes que las personas y sus derechos, yo dir√≠a m√°s bien a su costa. Esa es la realidad actual. La √ļnica oposici√≥n seria, contundente y que preocupa es la de las calles y las ocupaciones, las huelgas, los encierros y los boicots.

La mayor√≠a absoluta del PP y los nacionalismos de derechas, junto al desfondamiento del PSOE, fruto de ser el iniciador de los recortes, modificador de la Constituci√≥n del 78 junto a la derecha y, por tanto, facilitarle el argumento jur√≠dico a los ultra liberales para que toda la bater√≠a de medidas antisociales sean aplicadas. Pero tambi√©n su craso error de acompa√Īarle en el vergonzoso parip√© de las medidas legales, al objeto de ‚Äúpaliar‚ÄĚ los inhumanos efectos de los desahucios, lo que a√Īade m√°s rechazo todav√≠a a esta muestra de bipartidismo excluyente y autista. La direcci√≥n del PSOE y sus aparatos locales y regionales debilitados tienen numerosas ataduras sist√©micas como para resultar cre√≠bles.

A esto hay que a√Īadirles los esfuerzos por apoyar las luchas sociales, de la izquierda plural y las izquierdas nacionalistas ‚ÄďIU, CHA, ICV, Compromis, BNG, AGE, ¬†ERC, etc.- pero con poca fuerza institucional, al menos para entorpecer los avances conservadores en materia de desregulaci√≥n y privatizaci√≥n. La lucha institucional no dar√° resultado, pues la derecha y el socioliberalismo son mayoritarios, pero s√≠ puede erosionar¬†a los partidos del turno -y mucho- si es h√°bil, acompa√Īa a las movilizaciones ‚Äďsin pretender nada m√°s que eso, acompa√Īar- y se abre a una realidad que exige, para tener √©xito, la convergencia socio-pol√≠tica. Pero claro, sin administrar recortes por un lado y movilizar contra el d√©ficit por otro, haci√©ndolo al mismo tiempo.¬†Donde¬†pueda gobernar la izquierda no debe someterse a la austeridad. En Andaluc√≠a, el Gobierno de progreso debe declararse insumiso y enfrentarse frontalmente a los recortes. Ning√ļn recorte sin buscar excusas ni atajos, cueste lo que cueste, buscando la complicidad del pueblo y huyendo de burdas explicaciones reaccionarias como la existencia de supuestos enchufados que, por otra parte, resultan ser trabajadores, no responsables ellos y ellas de su contrataci√≥n.

Por eso me reafirmo. La Cumbre Social debe ser responsable y consciente de la gravedad de la misi√≥n que tiene entre manos y de la ocasi√≥n hist√≥rica que le ha tocado vivir. La Cumbre Social debe reunirse inmediatamente, evaluar y proponer ya un calendario de nuevas movilizaciones que, propongo, se coordinen con las de la Alter Summit o Cumbre Alternativa europea lanzada en el reciente Foro Social Europeo de Florencia. Las propuestas de Florencia 10+10 creo deben ser estudiadas y sus llamamientos a la convergencia de las luchas entre movimientos sociales, incluidos los de indignaci√≥n, los sindicatos, asociaciones por la justicia social y personas reconocidas con prestigio intelectual y que est√°n enfrent√°ndose al pensamiento √ļnico, las doctrinas neoliberales y haciendo pedagog√≠a frente a las mentiras que los media p√ļblicos y privados nos cuentan.

Los Movimientos de resistencia, denuncia, las Plataformas y la Cumbre Social deben buscar su lugar de encuentro y de unidad de acción. La lucha es contra el sistema, pues el sistema ha emprendido una guerra de clases poderosas y ricas contra nosotras y nosotros. El sistema ya ha entrado directamente al genocidio de personas mayores pobres, discapacitadas y paradas y parados de larga duración acortando sus expectativas de vida. El sistema, privatizando la sanidad, acorta nuestras vidas y cercenando la educación, deja a los hijos de las clases trabajadoras sometidos a ser precarios el resto de sus vidas. La lucha es tan dura que requiere unidad, decisión, coherencia y ser participativa e inclusiva.

Pero la Cumbre Social tambi√©n tiene la obligaci√≥n de hacer¬†POL√ćTICA. La huelga general es pol√≠tica, claro, como lo son las manifestaciones contra la deuda, los recortes y el poder de la banca y financiero. Eso exige hacer pol√≠tica y favorecer un frente amplio antineoliberal, o cuanto menos facilitarlo, contando con las fuerzas y personas que siempre se han opuesto a las ‚Äúreformas‚ÄĚ y a la reforma expr√©s de la Constituci√≥n, puesto que si no nos dotamos de ese instrumento no hay recambio. La soluci√≥n no est√° en que nadie alcance 20 o 30 diputadas y diputados mientras las derechas sigan pudiendo gobernar -como en Galicia- ante el hundimiento socioliberal. Tampoco est√° en aupar a un gobierno tipo ‚Äútercera v√≠a‚ÄĚ, timorato frente a la troika y que siga aplicando la contenci√≥n y el d√©ficit. La soluci√≥n es plantarle cara a la troika y provocarla, exigiendo con contundencia la moratoria de la deuda, previa¬†auditoria¬†que elimine la ileg√≠tima por privada. La soluci√≥n esta en enfrentarse¬†pol√≠ticamente¬†a la neoliberal Uni√≥n Europea, y eso desde un Estado grande y muy poblado dar√≠a miedo, por eso pretenden machacarnos y destrozarnos.

La Cumbre Social se debe coordinar con las clases obreras y populares del sur de Europa, de la Europa marginada y excluida y hacer frente com√ļn, pero igualmente conjuntada no solo con la CES, sino con la Alter Summit, estableciendo una solidaridad y movilizaci√≥n entre los pueblos de la vieja y decadente Europa frente a los culpables de la crisis. Culpables que, a pesar de ello, nos siguen gobernado. Gobiernos que siguen los dictados de los que, desde fuera de la democracia, nos gobiernan en nombre del capitalismo, como lo son los poderes financieros, los mercados.

La Cumbre Social, las plataformas reivindicativas y de denuncia social y los movimientos por la construcción y unificación de las izquierdas antineoliberales son, en mi opinión, fundamentales para construir el actor político que necesitamos ya.