Archivo de Art铆culos

Comunicado de Construyendo La Izquierda llamando a crear con urgencia un Frente Antineoliberal

Al pueblo trabajador y a las organizaciones antineoliberales

POR LA CONSTRUCCI脫N URGENTE聽DEL FRENTE ANTINEOLIBERAL Y DE IZQUIERDAS
AL PUEBLO TRABAJADOR Y LAS ORGANIZACIONES SOCIALES, SINDICALES Y POL脥TICAS ANTINEOLIBERALES

Desde Construyendo LA IZQUIERDA como espacio y coalici贸n socio-pol铆tica de car谩cter socialista, ecosocialista y rep煤blicano- federalista, que nace en mayo de 2012 con la voluntad de promover un frente amplio antineoliberal y de izquierdas, hacemos este llamamiento buscando la reorganizaci贸n pol铆tica de las izquierdas y la construcci贸n de un instrumento participativo e inclusivo, que sirva de herramienta para que las clases populares, los j贸venes y las personas paradas se organicen pol铆ticamente y act煤en. No nacemos con voluntad electoral, pero si actuamos convencidos y dispuestos a colaborar y acompa帽ar la construcci贸n del actor pol铆tico imprescindible para poder dar la vuelta a la tr谩gica situaci贸n de nuestro pa铆s. Saludamos en este sentido el ejemplo que se est谩 dando ya en Galicia con la coalici贸n Alternativa Galega de Esquerda, la cual camina en la direcci贸n que se propugna desde CLI.

Sabemos que hay fuerzas de izquierdas con presencia institucional y extendidas por todo el Estado o de car谩cter nacional fuertes en su comunidad o territorio popular de implantaci贸n y por tanto, su aportaci贸n es imprescindible y necesaria. Pero la ciudadan铆a, los nuevos movimientos c铆vicos y los nuevos movimientos sociales y de protesta, exigen tambi茅n una respuesta diferente y sobre todo una nueva articulaci贸n participativa alejada de las viejas pr谩cticas de aparato y repartos de poder internos al margen de las y los ciudadanos. Desde Construyendo LA IZQUIERDA entendemos que tras el hundimiento de las expectativas electorales y la quiebra de la confianza de las ciudadanas y los ciudadanos en el PP-PSOE, manifestada y comprobada en todos los estudios demosc贸picos, es irrenunciable la construcci贸n de un referente colectivo y pol铆tico que recoja la confianza perdida y permita el cambio y un proceso diferente radicalmente democr谩tico.

La subida de las fuerzas parlamentarias de la izquierda ajena al sistema bipartidista, se compensan en parte con la alternativa de recambio de la derecha, que es UPyD, cuyas declaraciones ambiguas, populistas y demag贸gicas confunden a muchas y muchos electores progresistas, v铆ctimas de la crisis, y a personas con voluntad de regeneraci贸n democr谩tica, despotricando contra los pol铆ticos, pero salvaguardando de sus diatribas a banqueros privados, capitalistas especuladores y grandes grupos empresariales, verdaderos y 煤nicos culpables de la crisis sist茅mica que padecemos. La actitud anti-federal y din谩stica de la nueva derecha disfrazada es la demostraci贸n de su car谩cter conservador e incluso centralista y autoritario.

No entendemos que peque帽os avances electorales puedan satisfacer a nadie con inteligencia, generosidad y altura de miras. No creemos que llamamientos y programas no destinados a gobernar y cambiar el rumbo de las cosas de la res-p煤blica puedan convencer a las amplias capas subalternas machacadas y asqueadas. No creemos que sea el momento de mirarnos al ombligo o dedicarnos tiempo a nosotros mismos como colectivos y coaliciones organizadas, sino a pensar en las personas que sufren. Los millones de parados y paradas, los j贸venes sin futuro y la gran limpieza de personas mayores y jubiladas que se est谩 preparando por parte de los centros de poder asentadas en las ideas neoliberales que se est谩n poniendo en pr谩ctica a trav茅s de la pol铆tica de recortes y la mal llamada pol铆tica de “austeridad”, que esconde la voluntad de querer enriquecer m谩s al rico y hacer m谩s pobre al pobre y abrir nuevos negocios con los despojos del Estado de Bienestar.

Por todo esto, con humildad, Construyendo LA IZQUIERDA propone que sin m谩s dilaci贸n las fuerzas sociales, pol铆ticas y sindicales nos juntemos, nos sentemos y empecemos a trabajar en la creaci贸n de ese Frente antineoliberal y de progreso. Pensamos tambi茅n en la Coordinadora del 25S y en las Asambleas populares. Pensamos en los movimientos sociales, que adem谩s han articulado el discurso y las ideas y alternativas que ahora todas y todos los de abajo, los invisibles, manejamos y defendemos y justo es reconocerlo. Nos dirigimos a los y las diputadas y diputados de diversos parlamentos y a los partidos de izquierdas a los que representan. A alcaldes y alcaldesas y tambi茅n a dirigentes sindicales de clase. A todos ellos y sus partidos, que tienen una gran responsabilidad que deriva del tiempo hist贸rico en el que vivimos. Nos dirigimos a las y los activistas sociales y sus muy activos movimientos. Nos dirigimos a todos ellos porque es vital la re-apropiaci贸n de la pol铆tica en manos de la ciudadan铆a para poder resistir con 茅xito esta oleada antidemocr谩tica neoliberal, que est谩 poniendo en peligro no s贸lo el Estado del Bienestar, sino la misma esencia del Estado democr谩tico, social y de derecho al convertirla en una democracia “limitada”.

Proponemos:
Reunirnos con urgencia las y los que estemos dispuestos a trabajar en esta direcci贸n.
Proponer la creaci贸n de un frente POL脥TICO de car谩cter antineoliberal y de izquierdas, que pretenda la transformaci贸n de la sociedad hacia una sociedad m谩s justa, equitativa, libre y soberana. Proponemos que este frente se construya de forma participativa conforme a una coalici贸n amplia y popular, para la que se puede seguir el ejemplo de la SYRIZA en Grecia o el Front de Gauche en Francia.
Las candidaturas a todos los niveles se decidir谩n de forma participativa mediante elecciones primarias por parte de activistas-militantes-simpatizantes activos y activas previamente inscritos en censos.
Los acuerdos pol铆ticos exigir谩n consensos y pactos transparentes y p煤blicos.
Las fuerzas sociales y pol铆ticas coaligadas, actuar谩n con lealtad y respetando a las personas por encima de las siglas.

Proponemos confeccionar un programa m铆nimo consensuado y claro al objeto de alcanzar el poder c铆vico y gobernar, con al menos las premisas de:
Mandatos revocatorios y democracia participativa.
Profunda reforma fiscal progresiva y persecuci贸n del fraude.
Derogaci贸n del los decretos leyes de recortes y contra-reforma laboral y financiera.
Derogaci贸n urgente de la contra-reforma constitucional expr茅s.
Banca P煤blica y 茅tica.
Auditoria y moratoria de la deuda.
No sumisi贸n a potencias extranjeras y aprobaci贸n mediante refer茅ndum vinculantes los tratados emanados de las instituciones comunitarias, o de las antiguas instituciones Bretton Woods
Reclamamos otra forma de entender las relaciones internacionales, basadas en el respeto mutuo y en la paz y el di谩logo para la resoluci贸n de conflictos, al igual que la profunda reforma de la ONU y la asunci贸n de la realidad del mundo multipolar, que ya es una realidad.

Si este llamamiento no tuviera eco, llamamos a las personas con dignidad y fuerzas para resistir este cruel ataque neoliberal y voluntad para impulsar un profundo cambio social y democr谩tico a auto-organizarse POL脥TICAMENTE y dar la cara, con un programa de regeneraci贸n democr谩tica y transformaci贸n social.

Mientras tanto apoyamos decididamente las convocatorias de movilizaciones, manifestaciones y Huelgas Generales necesarias e imprescindibles para detener tanta agresi贸n autoritaria y neoliberal, as铆 como forjar la unidad de la clase trabajadora y las clases populares en calles y plazas. Convencidos de que es urgente organizarse pol铆ticamente y re-apropiarnos de la pol铆tica al objeto de impulsar un cambio y un gobierno del pueblo y para el pueblo, no al servicio de los bancos, los poderosos y las grandes fortunas.

La Gran Recesi贸n, la crisis de la deuda soberana y las alternativas de la izquierda europea

Reflexi贸n y propuesta a meditar e implementar. Recomiendo聽este聽magn铆fico聽art铆culo-propuesta聽de G. Buster. Lo hago m铆o.

La Gran Recesi贸n, la crisis de la deuda soberana y las alternativas de la izquierda europea

Gustavo BusterSin Permiso.

El FMI y la OCDE han anunciado que, tras cinco a帽os de la mayor recesi贸n desde la d茅cada de 1930, la prevista recuperaci贸n de 2013 鈥搈as d茅bil, lenta y sin creaci贸n de empleo que ninguna anterior- simplemente se aplazar谩.

En el caso del Reino de Espa帽a hasta el 2018. Ello es consecuencia de a) La crisis de la deuda soberana de la eurozona y la recesi贸n que ha provocado; b) la retirada de est铆mulos en EE UU en 2010 y la debilidad de su reintroducci贸n en 2012 por la situaci贸n electoral; c) el enfriamiento de las econom铆as de China e India. El paro, por lo tanto, aumentar谩, sobre todo en los pa铆ses desarrollados; los precios de las materias primas, con algunas excepciones temporales (energ铆a, oro, alimentos), tienden a caer con consecuencias graves para los pa铆ses emergentes y en v铆as de desarrollo; y la falta de cr茅dito ahogar谩 a muchas econom铆as. Solo EE UU y Alemania hab铆an recuperado los niveles de crecimiento anteriores a 2007. Ahora, con el resto de la econom铆a mundial 鈥揷on muchos pa铆ses que simplemente no hab铆an salido de la recesi贸n- vuelven a caer por debajo de ese umbral. El comercio mundial, que tras cinco a帽os de contracci贸n parec铆a volver a crecer en 2010, vuelve tambi茅n a los niveles de 2006. Los ritmos de la crisis de las distintas zonas econ贸micas del mundo cada vez son m谩s sim茅tricos y sus efectos negativos se retroalimentan.

La explicaci贸n marxista de las causas estructurales de la crisis sigue siendo validas: la tendencia a la ca铆da de la tasa de ganancias en el sector industrial. La recuperaci贸n neoliberal de los a帽os 80 y 90 se situ贸 por debajo de la media de los a帽os 45-70. Y ello a pesar de la utilizaci贸n masiva del cr茅dito privado y la deuda p煤blica, que mantuvieron el consumo al mismo tiempo que ca铆an los salarios y aumentaba el paro. La burbuja del “capital ficticio”, como lo llamaba Marx, la “financiarizaci贸n” 鈥搖no de cuyos aspectos ha sido la burbuja inmobiliaria- permiti贸 una tasa de ganancia del conjunto del capital muy por encima de la del sector industrial, una situaci贸n insostenible a medio plazo al estar sustentada en los sectores no productivos de la econom铆a. La din谩mica de crecimiento de la V Onda Larga del Capitalismo (1983-2007 驴?), la 茅poca del neoliberalismo, se ha agotado porque estaba basada no en un aumento de productividad gracias a nuevas tecnolog铆as u organizaci贸n y sistemas productivos, sino en la sobreexplotaci贸n relativa y absoluta de la fuerza de trabajo (jornada, salario directo e indirecto, derechos laborales), la expansi贸n del mercado mundial (exURSS, China..) y la creaci贸n sin precedentes de “capital ficticio”, de la聽 “financiarizaci贸n”, a trav茅s del cr茅dito y la deuda p煤blica.

Esta interpretaci贸n marxista de la crisis implica comprender la fase en la que estamos: la crisis es un mecanismo de reestructuraci贸n para recuperar la tasa de ganancias del capital en todos los sectores, pero especialmente en el industrial, a trav茅s de un cambio estructural de la correlaci贸n de fuerzas entre capital y trabajo. Porque mientras las crisis del capitalismo se producen por su propia l贸gica interna como consecuencia de la competencia de m煤ltiples capitales, la recuperaci贸n solo es posible a trav茅s de mecanismos ex贸genos resultado de la lucha de clases, avances tecnol贸gicos o nuevas formas de organizaci贸n de la producci贸n.

En este sentido, los programas de resistencia, de reforma en el marco del sistema聽 capitalista, que son imprescindibles para la defensa inmediata de los intereses de la mayor铆a de la poblaci贸n, se agotan en un periodo m谩s o menos corto de tiempo en el que son capaces de frenar la tendencia general de la crisis. Pero su importancia a medio y largo plazo es sobre todo como act煤an en la correlaci贸n de fuerzas entre las clases, si refuerzan la conciencia y la organizaci贸n de clase de los trabajadores, en un proceso acumulativo no lineal.

Esta experiencia de autoorganizaci贸n de clase, de aprendizaje de los mecanismos de gesti贸n institucional democr谩ticos, solo son posibles en periodos largos de crisis y de lucha de clases, de resistencia y de reformas, de experiencias unitarias y colectivas que permitan que la clase obrera se conciba como una alternativa a la clase dominante, con su propio proyecto democr谩tico y republicano de organizaci贸n econ贸mica y social. Y estos periodos, en los que esta en juego la correlaci贸n de fuerzas, que dependen de la intervenci贸n pol铆tica en la lucha de clases y que son m谩s o menos largos dependiendo de las victorias o derrotas en la resistencia social, se inician en la fase de agotamiento de las ondas largas, como la que vivimos actualmente. De ah铆 la importancia de comprender el periodo en el que vivimos, sus contradicciones y desaf铆os.

II

Aunque la crisis tiene muchos frentes y todos ellos son fundamentales -como podemos ver en el ejemplo de la importancia de las exportaciones e inversiones financieras de China, su efecto electoral en la campa帽a presidencial norteamericana y el impacto internacional de la creciente conflictividad laboral en China y la India, que contrarresta directamente la pol铆tica de recortes salariales neoliberal en todo el mundo- el eslab贸n d茅bil de la crisis 2007-200驴?鈥e sit煤a en Europa y, m谩s en concreto, en la Eurozona. La聽 profundidad de la recesi贸n en Europa, como consecuencia de la crisis de la deuda soberana y las contradicciones de la zona monetaria del euro, es el factor m谩s importante, aunque no el 煤nico, de la prolongaci贸n de la crisis econ贸mica mundial.

La profundidad de la crisis de la zona euro es el resultado combinado del efecto de la recesi贸n que contrae el crecimiento; del estallido de la burbuja inmobiliaria en Irlanda y Espa帽a por la ca铆da de la demanda; de la activaci贸n de los mecanismos de estabilizaci贸n autom谩ticos (subsidio de desempleo, est铆mulos econ贸micos), que aumentan la deuda p煤blica si no van acompa帽ados de reformas fiscales progresistas cuando caen los ingresos p煤blicos; de la crisis de impagos del sector bancario; y, adem谩s, de un dise帽o institucional neoliberal de la unidad monetaria entre unos estados miembros de mayor productividad y super谩vit comercial, que forman el centro del sistema, y aquellos otros que, por su menor productividad en la divisi贸n de trabajo europea, est谩n condenados a transferir valor a帽adido al centro y al d茅ficit comercial.

Los distintos tratados de construcci贸n neoliberal de la UE, desde Maastricht en 1991, hasta el Pacto de Estabilidad Fiscal de 2011, que hace ley el equilibrio fiscal, mantienen este entramado semi-colonial de divisi贸n del trabajo en la zona euro regulado por las instituciones europeas. En las 茅pocas de crecimiento anteriores, la transferencia ha operado del centro a la periferia en forma de cr茅dito-“capital ficticio”- para mantener el consumo interno del mercado 煤nico y con los fondos estructurales del presupuesto de la Comisi贸n, que no llega al 1% del PIB de la UE. Cuando el apalancamiento de esta deuda privada en la deuda p煤blica, a trav茅s del rescate de la banca europea, se ha combinado con la deuda soberana de los estados de la periferia, el trasvase ha cambiado de direcci贸n y a comenzado a operar sobre todo de la periferia al centro, disminuyendo el plusvalor por la ca铆da de la producci贸n y aumentando el del capital a trav茅s del pago de intereses de la deuda soberana, y tambi茅n de la deuda privada.

El BCE es el instrumento regulador de los flujos financieros de este trasvase centro-periferia en la zona euro. Y lo es como 煤nico banco emisor de la moneda en la zona euro, con el mandato exclusivo de mantener un flujo monetario antiinflacionista -a diferencia de la Reserva Federal de EE UU cuyo mandato es tambi茅n anti-c铆clico-. Su independencia de las otras instituciones de la UE,聽 le dejan en manos de las aportaciones de capital de los estados miembros, que imponen l贸gicamente sus intereses y subordinan los de los otros estados miembros de acuerdo con el volumen de sus aportaciones, que dependen en 煤ltima instancia del volumen de sus econom铆as y sus propias pol铆ticas monetarias. El mejor ejemplo de las contradicciones de este mecanismo regulador es que estatutariamente el BCE no puede financiar directamente los d茅ficits fiscales de los estados miembros 鈥揷omo la Reserva Federal de EE UU- llegando al extremo de intervenir en la crisis de la deuda soberana prestando el dinero que crea como emisor a los bancos privados al 1%, para que estos compren a su vez deuda soberana que renta al 5% e interviniendo, adem谩s, en el mercado secundario para recomprar esa deuda soberana en manos privadas. Mucho m谩s sencillo y barato seria comprar directamente deuda soberana a los estados miembros o, aun mejor, emitir eurobonos de deuda soberana europea con la que financiar fiscalmente a los estados miembros.

La pol铆tica neoliberal de gesti贸n de la crisis de la deuda soberana consiste ante todo en forzar una “devaluaci贸n interna” en los estados miembros que permita a la vez un aumento de la tasa de beneficios y un mayor trasvase de plusval铆a de la periferia al centro, en una espiral competitiva hacia abajo que aumente la competitividad exportadora del conjunto de la zona euro, pero sobre todo del centro. Esa “devaluaci贸n interna” -combinaci贸n de recortes y de contrarreformas de derechos como los aplicados por el Gobierno Zapatero en 2010 y despu茅s por Rajoy- condiciona la intervenci贸n del BCE para mantener la deuda soberana dentro de los l铆mites considerados “disciplinarios” en una primera fase y despu茅s, cuando la banca privada y los estados miembros ya no pueden acceder al mercado privado de capitales, financiar directamente la recapitalizaci贸n de la banca privada y p煤blica y la deuda soberana. Lo que antes era un trasvase de plusval铆a regulado a trav茅s del mercado se convierte ahora en una regulaci贸n directa institucional del trasvase de plusval铆a y activos v铆a pago de la deuda. Pero esta pol铆tica neoliberal es insostenible por sus efectos recesivos, la huida de dep贸sitos聽 y capital, y su bloqueo del flujo crediticio y de la econom铆a real, por una parte, y, por otra,聽 la conflictividad social que implica en sociedades con sindicatos m谩s o menos fuertes y derechos sociales extendidos o universales.

Por eso, la salida neoliberal de la crisis va acompa帽ada de propuestas a medio y largo plazo que pasan por una reforma institucional de la UE y la zona euro, creando los mecanismos de financiaci贸n necesarios para la gesti贸n de la deuda soberana en un contexto de “devaluaci贸n interna” (FEEM, MEDE), limitando la capacidad de intervenci贸n del BCE en los mercados secundarios o interbancarios solo a “situaciones extraordinarias” e imponiendo el protectorado econ贸mico de la Troika, que supone un recorte m谩s de soberan铆a en pol铆tica econ贸mica de los estados miembros. Creadas las condiciones que aseguren el 茅xito de la “devaluaci贸n interna” en toda la eurozona, Francia ha propuesto, y Alemania estar铆a dispuesta a estudiar, pasos progresivos de uni贸n fiscal (que institucionalizar铆an el protectorado de la troika a toda la eurozona), formas de comunitarizaci贸n limitada de la deuda soberana, regulaci贸n com煤n bancaria etc鈥n resumen, se proceder铆a a una regulaci贸n 煤nica del proceso de financiarizaci贸n neoliberal en toda la eurozona, apalancado y garantizado por la capacidad de emisi贸n de moneda del BCE. Este proyecto, que esta aun en fase de borrador con varias opciones, no cuenta aun con el consenso de las oligarqu铆as europeas, en especial de la alemana, que sigue manteniendo abiertas otras alternativas, como la ruptura de la eurozona en dos zonas monetarias, y/o la expulsi贸n del euro de los pa铆ses de la periferia聽 que no acaten o puedan llevar a cabo satisfactoriamente las “devaluaciones internas”.

En definitiva, la cuesti贸n pendiente es si ser谩 posible resistir a las “devaluaciones internas” en los estados miembros, cambiar la agenda pol铆tica, construir alianzas y movilizar a nivel de la eurozona para modificar la correlaci贸n de fuerzas donde se producen las decisiones de pol铆tica econ贸mica determinantes. Sin esa resistencia, sin cambios electorales pol铆ticos como los que han permitido entrever los ascensos de Syriza en Grecia, del Partido socialista holand茅s o del Front de Gauche franc茅s, sin coordinaci贸n y movilizaci贸n sindical europea, sin cambios en la opini贸n p煤blica de las clases dominadas no solo en la periferia, sino en el centro de la eurozona, la evoluci贸n de la crisis estar谩 dominada y dirigida por los intereses y la hegemon铆a de las oligarqu铆as europeas. La expulsi贸n del euro o la obligaci贸n de salir de 茅l de un estado miembro supondr铆a una brutal devaluaci贸n externa que multiplicar铆a el volumen de la deuda, empobrecer铆a a la poblaci贸n y provocar铆a la venta de activos al exterior, sin por ello cambiar el nivel de integraci贸n en la divisi贸n de trabajo europea por falta de alternativas reales ni poder controlar en realidad la emisi贸n de la nueva moneda, que tendr铆a que ser financiada por la banca europea y, en 煤ltima instancia por el BCE, como hoy ocurre con los pa铆ses b谩lticos. No existen “soluciones en un solo pa铆s” a la crisis de la eurozona despu茅s del largo proceso de integraci贸n comunitario, ni “alternativas revolucionarias en un solo pa铆s” sostenibles a corto y medio plazo. El 煤nico marco posible de la crisis en Europa pasa por un cambio en la correlaci贸n de fuerzas a nivel de la UE y el desarrollo de un modelo alternativo federal, democr谩tico y social, de construcci贸n europea.

Es desde esta perspectiva que hay que juzgar las propuestas de reforma alternativas聽 a corto plazo de la eurozona, as铆 como las propuestas de movilizaci贸n social y pol铆ticas en los estados-miembros y en la eurozona. Como la “Propuesta Modesta” de Yanis Varufakis y Stuart Hollande, los programas econ贸micos de Syriza, el Bloco de Esquerda portugu茅s o el Front de Gauche franc茅s. La “Propuesta Modesta”, por ejemplo, es un programa de resistencia inmediato a nivel europeo para acompa帽ar la renegociaci贸n radical聽 por futuros gobiernos de izquierda de los t茅rminos de las “devaluaciones internas” impuestas a los pa铆ses rescatados. De manera muy esquem谩tica, consiste en la transformaci贸n del MEDE en un mecanismo de recapitalizaci贸n directa de la banca europea (un “banco malo” europeo); la refinanciaci贸n autom谩tica de la deuda soberana de los estado miembros hasta el 60% de su PIB (limite fijado en Maastricht) y su conversi贸n en bonos del BCE; y un programa europeo de crecimiento financiado por el BEI a trav茅s de eurobonos, que actuar铆a como un Plan Marshall europeo. Programas de este tipo tienen que聽 combinarse con propuestas de reforma estructural de la eurozona, el BCE y la UE en el marco de un aut茅ntico proceso constituyente europeo, recuperando el espacio abandonado por la izquierda tras el No franc茅s y holand茅s a la pseudo constituci贸n neoliberal europea, para plantear un modelo constitucional de construcci贸n europea para los pueblos y los ciudadanos desde la izquierda.

III

La verdadera conexi贸n entre el programa de resistencia (m铆nimo) y el programa de alternativa hegem贸nico (m谩ximo) no es la “l贸gica interna” del propio programa, sino la experiencia colectiva que permite acumular a trav茅s de la movilizaci贸n, de los avances y retrocesos t谩cticos, de la unidad de clase y popular forjada; en definitiva, de los cambios en la correlaci贸n de fuerzas as铆 conquistados. Lejos de ser una “hoja de ruta” prefijada, la construcci贸n de una alternativa hegem贸nica es un proceso vivo de experimentaci贸n y acumulaci贸n de fuerzas por los propios sujetos sociales que van emergiendo. Esa es la mejor lecci贸n que podemos concluir de la lucha contra el fascismo en los a帽os 30 y 40, que creo las bases del estado social y de derecho en Europa en el dif铆cil entorno geopol铆tico de la Guerra Fr铆a.

En 1981 Reagan derrot贸 a los controladores a茅reos en EE UU y en 1984 Thatcher a los mineros brit谩nicos. Fueron los inicios de una larga ofensiva neoliberal contra las organizaciones sindicales en los pa铆ses desarrollados, que continua hasta hoy con el objetivo de limitar o acabar con la negociaci贸n colectiva, reducir sustancialmente los derechos laborales y sociales conquistados, como el llamado “estado del bienestar”, privatizar los servicios p煤blicos, y recortar los salarios. Este aumento de la explotaci贸n relativa y absoluta de la fuerza de trabajo ha sido el principal mecanismo de la recuperaci贸n de la tasa de ganancias en el neoliberalismo.

De 1981 hasta las huelgas generales del sector p煤blico franc茅s en 1995-96, que abrieron un nuevo ciclo de movilizaciones en Europa hasta el 2003, el 煤nico 茅xito sindical importante en el mundo desarrollado a la hora de frenar la desregulaci贸n del mercado de trabajo fue la huelga de la Uni贸n Internacional de Estibadores y Marineros de 1992-93. El ciclo de huelgas generales europeas de 1995-2003, en el que el sector p煤blico tuvo un papel decisivo, a pesar de su importancia no pudo frenar los ataques de las pol铆ticas neoliberales. Sin embargo, fue decisivo para crear el clima pol铆tico de deslegitimaci贸n y resistencia, del que dieron testimonio los Foros Sociales Europeos, como el de Genova (2001), que bloque贸 con el NO franc茅s y holand茅s el pseudo Tratado Constitucional neoliberal europeo en 2005, una importante derrota pol铆tica de las oligarqu铆as europeas, que abri贸 un espacio potencial para iniciar la construcci贸n de una alternativa de izquierdas. Lamentablemente, y este es un error pol铆tico que aun pagamos y que no se puede repetir, el sectarismo de sectores importantes de la izquierda europea bloque贸 la construcci贸n de frentes pol铆ticos electorales amplios capaces de condicionar por la izquierda a la socialdemocracia y a las direcciones sindicales europeas, resistiendo y acumulando fuerzas. El periodo de 2003 a 2010, ante la falta de peque帽os 茅xitos de la fase de resistencia anterior, la divisi贸n sectaria de las izquierdas y el desconcierto de las direcciones sindicales europeas, supuso una fase de desmovilizaci贸n intensa y de giro electoral a la derecha, que solo se ha roto a partir de 2009 en respuesta a las pol铆ticas de choque de la “devaluaci贸n interna”.

Una vez m谩s, el nuevo ciclo de resistencias abierto en Europa, y que vivimos con especial intensidad en los dos 煤ltimos a帽os por no hablar en los 煤ltimos cinco meses, plantea todos los problemas descritos: gran radicalidad de huelgas generales defensivas en muchos pa铆ses, 13 en Grecia por ejemplo, que no han sido capaces de frenar hasta el momento el ritmo de los ajustes impuestos por la UE y solo la combinaci贸n de los movimiento sociales y sindical portugu茅s ha supuesto hace unas semanas un cambio parcial en este sentido; la subordinaci贸n de la socialdemocracia a la pol铆tica de salida de la derecha europea; crisis aun limitadas de los PS por escisiones de alas izquierdas (creaci贸n de Die Linke, escisiones del PASOK, candidatura alternativa presidencial del PS portugu茅s, creaci贸n del PdG y el FdG franc茅s); estancamiento cuando no crisis de sectores de la izquierda alternativa (Bloco portugu茅s, NPA, Alianza Roja- Verde danesa, Rifondazione) y de los viejos PCs鈥.

Comenzar a resolver estos problemas exige una metodolog铆a distinta:

  • En primer lugar, partir de la resistencia real de abajo a arriba sobre la base de la unidad de acci贸n m谩s amplia de los movimientos sociales y de los sindicatos. Evitar el sectarismo movimentista y superar el frentismo sindical (nacional y alternativo) excluyente. Las grandes movilizaciones capaces de cambiar la correlaci贸n de fuerzas y resistir de manera real los ritmos de los recortes solo pueden tener 茅xito implicando al conjunto de la izquierda social y sus aparatos, tanto a las vanguardias como a los sectores con mayor miedo y menor conciencia de clase.
  • Plantear y construir Frentes Amplios electorales con todos los sectores de la izquierda implicados en la resistencia anti-neoliberal, tanto reformista como revolucionaria, tanto federal como soberanista y, si no es posible antes de las elecciones, dejar la puerta abierta para incorporaciones posteriores, alianzas o colaboraci贸n com煤n en los distintos niveles institucionales. Construir una, dos, tres, muchas Syrizas鈥.
  • Mantener la presi贸n sobre la socialdemocracia y otras opciones pol铆ticas interclasistas con propuestas de movilizaci贸n social antineoliberales y por el derecho a decidir (autodeterminaci贸n). Sin rupturas importantes, evoluciones condicionadas de sus pol铆ticas y giros a la izquierda o trasvases de sus bases sociales no es posible construir la mayor铆a necesaria, ni cambios sustanciales en la correlaci贸n de fuerzas y construir alternativas con vocaci贸n hegem贸nica.
  • Ampliar la coordinaci贸n de la izquierda social y sindical, con especial inter茅s en los comit茅s de empresa europeos y la CES, hoy muy desarticulada, renovar el Foro Social Europeo鈥
  • Construir y reforzar los lazos de las distintas izquierdas a nivel del Reino de Espa帽a y de la Uni贸n Europea, como el PIE y otras instancias de coordinaci贸n pol铆tica, poniendo el 茅nfasis en campa帽as comunes y en el debate de una alternativa de izquierda a la UE neoliberal.

El mundo no es lo que los medios europeos y el Instituto Real Elcano nos cuentan

Llevo tiempo escribiendo y afirmando (junto a personas de m谩s alta categor铆a intelectual que yo) que el mundo ya no es lo que era hace tan solo diez a帽os. Plantearse cambiar el mundo, creer que otro mundo es posible y no analizar la nueva correlaci贸n de fuerzas, o pensar que estamos todav铆a como por ejemplo en 1998, es una simpleza que nos puede llevar a cometer errores o vivir en una depresi贸n constante, pensando que el imperio y el capitalismo anglosaj贸n son invencibles.

Ni una cosa ni otra. Cierto es que el poder de las potencias centrales sigue siendo fuerte y arrogante, pero menos. Como dir铆a el castizo 鈥渕enos lobos, Caperucita鈥. Sin embargo, observo que a la hora de analizar estos hechos por parte de los pensadores y pensadoras europeas, y espa帽oles en especial, no se presta a la observaci贸n geoestrat茅gica la debida importancia de rigor y veracidad. Mientras que en nuestro Estado, por parte de la prensa empresarial del sistema, s铆 se le otorga gran audiencia a los escritos y opiniones de voceros聽del 鈥淩eal Instituto Elcano鈥, cuyos derechistas y descaradamente pro-neoliberales e imperialistas an谩lisis son ampliamente difundidos e impuestos como la verdad a pesar de sus constantes fracasos, como por ejemplo en sus predicciones y opiniones sobre Venezuela y sus elecciones. Al tiempo que se silencian y censuran otros puntos de vista contrastados, que no coinciden con la propaganda pro-imperialista.

Entre otras cosas ah铆 radica parte de la diferencia entre los polit贸logos/as pensadoras/es europeos y angloamericanos de izquierdas o de derechas, pues mientras estos analizan hasta el mil铆metro las evoluciones pol铆ticas y econ贸micas de los BRICS y los estados no neoliberales -o en proceso de dejar de serlo- arrimando el ascua a sus necesidades聽propagand铆sticas, los pensadores de izquierdas europeos y europeas estamos todav铆a mayoritariamente abrumados por la fuerza de la dominaci贸n cultural, ideol贸gica y econ贸mica del poder establecido en nuestro espacio vital e intelectual.

Sin embargo, muchos pensadores de izquierda latinoamericanos, asi谩ticos y africanos han adoptado ya otro visor de la realidad mundial, cierto que con reservas y prudencia, pues las dentelladas del viejo lobo imperial, a煤n en su decadencia, pueden ser peligrosas y da帽inas; sin embargo, s铆 se atreven a analizar el declive imperial del norte.

El hecho es que, siguiendo a Wallerstein, podemos afirmar -y de hecho lo afirmo, bas谩ndome en su autoridad- que el sistema-mundo est谩 cambiando.

La soluci贸n neoliberal

El hecho de vivir en el 谩rea regional m谩s ultraliberal del mundo, la Uni贸n Europea, no nos deja en ocasiones vislumbrar lo que ocurre a nuestro alrededor, abrumados tal vez por la met贸dica tarea de los gobiernos europeos y la burocracia de Bruselas en desmontar, destruir y desprestigiar precisamente la mejor aportaci贸n de la Europa contempor谩nea al mundo, seg煤n Susan George: el estado social.

Lo que realmente est谩 ocurriendo es que la receta de las oligarqu铆as pol铆tico-econ贸micas europeas para competir en el nuevo mundo que llega, es precisamente desmontar todas las cargas y controles democr谩ticos de los capitales anglo-europeos, cercenando para conseguirlo los derechos sociales, y conducir a una 鈥渢ercermundializaci贸n鈥 de las clases populares y trabajadoras europeas. Es decir, ellos s铆 saben que esto cambia, luego su receta es desmontar todo obst谩culo fiscal, social y democr谩tico que impida al capitalismo 鈥渆uropeo鈥 el ser 鈥渃ompetitivo鈥 frente al peligro asi谩tico.

Por otra parte, los medios de comunicaci贸n de las potencias centrales siguen haciendo creer a sus clientes cautivos, a las masas narcotizadas por su desinformaci贸n, que la comunidad internacional de valores, la democracia y por tanto la cultura y la fuerza est谩n en manos exclusivamente de angloamericanos y europeos. Para cualquier peri贸dico o televisi贸n de Europa occidental y del norte de Am茅rica, la comunidad internacional no son m谩s de diez estados, todos ellos blancos, cristianos y occidentales o bien aliados japoneses, israel铆es, incluyendo como mucho a s谩trapas a sueldo en el tercer mundo.

El racismo anti-isl谩mico, la fobia y el miedo ante el chino, el oscuro objeto de deseo del mulato o mulata -bueno para la danza o el f煤tbol, pero incapaz para la pol铆tica 鈥渄emocr谩tica鈥, adem谩s de corrupto- nos hace vivir en un mundo tan irreal como ya inexistente. Ser谩 que, por estos lares, no hay corrupci贸n y cientos de chorizos, sin oficio ni beneficio, metidos en pol铆tica.

Se califica de dictadores a l铆deres electos democr谩ticamente por porcentajes de voto que har铆an palidecer de envidia a cualquier dirigente europeo, y se quedan tan anchos.

驴Pero mientras tanto cual es la realidad y cuales los s铆ntomas de la decadencia del Norte y su sistema mundial ante su 鈥渆xportaci贸n de la democracia y la civilizaci贸n鈥, aunque sea a tiros? Empantanadas las operaciones y expediciones militares de conquista, la estrategia se les vuelve m谩s complicada. Los generales usamericanos y brit谩nicos saben que no pueden vencer y optan por la vieja t茅cnica de los ej茅rcitos coloniales de principios del siglo XX de comprar y pensionar a jefes territoriales y/o religiosos para no ser atacados, mientras sus colegas espa帽oles le rezan a la Inmaculada -patrona de la Infanter铆a espa帽ola- para no sufrir emboscadas en Afganist谩n. Las aventuras coloniales, desde finales del siglo XIX, siempre han acabado en fracaso a medio plazo.

As铆 pues, al menos hay que controlar las retaguardias metropolitanas y para ello, la propaganda es clave. Los medios de comunicaci贸n se encargan de ello, atemorizando contra los chinos, mintiendo descaradamente sobre los procesos latinoamericanos, a pesar de que ni Fidel o Ra煤l Castro, Ch谩vez o Evo Morales tengan absolutamente nada que ver con la crisis financiera del Norte y los abusos inmorales de su banca. Al rev茅s, el 煤nico sitio donde los bancos espa帽oles ganan algo de dinero es en Latinoam茅rica, para m谩s “INRI”.

Europa versus BRICS

Pero resumiendo mucho esa es la situaci贸n: control sobre las clases trabajadoras y reducciones de sueldos y derechos, privatizaciones de servicios p煤blicos, favoreciendo el negocio privado a costa de las clases subalternas, sosteniendo a los bancos subvencion谩ndolos con abundant铆simo dinero de la Hacienda p煤blica, lo que incrementa la deuda y, para colmo de todo, rebajas impositivas a los m谩s ricos. Justo lo contrario de lo que est谩 ocurriendo en la mayor铆a de los BRICS.

El gasto social, los paulatinos incrementos salariales, las nacionalizaciones o re-nacionalizaciones, as铆 como la existencia en todos ellos de poderosas bancas p煤blicas y sectores de producci贸n estrat茅gicos en manos de las聽Rep煤blicas son las pol铆ticas dominantes en los BRICS y en potencias cercanas a ellos, como Argentina, Venezuela, Turqu铆a entre otras. No olvidemos tampoco que la Sud谩frica creada por Mandela ya es BRIC -de ah铆 la S-.

Al igual que Brasil y China, que han hecho de la abandonada a su suerte 脕frica sub-sahariana objetivo prioritario de inversiones y comercio, pero tambi茅n de penetraci贸n geoestrat茅gica, no se olvide.

Se nos habla de su ausencia de democracia o la mala calidad de la misma en el resto del mundo no cristiano-occidental, cuando por ejemplo Brasil tiene un sistema electoral m谩s moderno, transparente y eficaz que los Estados Unidos de Am茅rica. Europa ha sufrido en los 煤ltimos diez a帽os la mayor restricci贸n de derechos democr谩ticos, comenzando entre otros muchos ejemplos por la ley de partidos o la muy anterior ley electoral espa帽olas, ejemplos tan poco edificantes como exportables. Por no decir las leyes represivas y racistas brit谩nicas o el estado autoritario que vive Italia, aunque claro, es un autoritarismo liberal y por tanto asumible por las y los poderosos judeocristianos.

Siendo justos, en todas partes cuecen habas. La democracia imperfecta y capitidisminuida campa por todo el mundo y esa es parte de nuestra lucha y denuncia.

Pero empecemos por enunciar como est谩n las cosas, al menos:

– Estamos seguramente ya en la post-globalizaci贸n y la actual guerra de divisas y monedas es un ejemplo de ello.

– Los emergentes -y los chinos en especial- practican un nacional-capitalismo. El Partido Comunista Chino, como afirma mi amigo Manuel Monereo, les dio definitivamente la independencia a chinas y chinos, pero no ha construido el socialismo. Tal vez lo primero era poder ser por fin independientes.

– Las alianzas indo-rusas en el aspecto tecnol贸gico y militar. El creciente inter茅s de Alemania por China y Rusia indican que en las oligarqu铆as centroeuropeas algo comienza a olerse, y se sabe que Francia y la RFA se est谩n resituando al mismo tiempo que nos hunden a Espa帽a y Grecia.

Podr铆a ser m谩s prolijo, pero esto pretende ser un art铆culo de divulgaci贸n, con algunas alternativas.

Por lo que, ante la decadencia de los EE.UU., la Uni贸n Europea, pero tambi茅n su aliado japon茅s, est谩 claro que unir nuestra suerte econ贸mica y mundial a la santa alianza entre la City de Londres y Wall Street de Nueva York, no solo es una torpeza, es que no conduce a nada. Adem谩s de los ataques constantes que el euro sufre del d贸lar y tambi茅n de la libra, pero sobre todo de la moneda imperial, artificialmente creada y por todo el mundo sostenida. El d贸lar hace聽d茅cadas聽que lo sostenemos en el resto del mundo y los EE.UU. basan su econom铆a exclusivamente en su potencial militar, pero eso tambi茅n comienza a estar en cuesti贸n al menos en unos a帽os.

Hay Alternativas

Que alternativas podemos dar desde la izquierda:

– En primer lugar, informar correctamente y hacer saber a todas las gentes los cambios econ贸micos y pol铆ticos que est谩n produci茅ndose en el mundo.

– Hacer ver como Latinoam茅rica y 脕frica fueron hundidas y arruinadas por imponerse planes tipo FMI, que son los que se est谩n implementando en Europa, y en Espa帽a de forma especial. Como las privatizaciones masivas condujeron a Argentina al corralito y tambi茅n como la Rep煤blica Argentina, haciendo lo contrario, re-nacionalizando y rescatando de la privatizaci贸n al sistema p煤blico de pensiones, entre otras medidas, est谩 saliendo y r谩pidamente -cierto que con fallos, pero saliendo- de la postraci贸n a la que se le condujo.

– Hay que hacer ver lo sinverg眉enzas y mentirosos que son los 鈥渆xpertos鈥 que nos est谩n llevando como corderos al matadero. Est谩n defendiendo y vendiendo como soluciones pr谩cticas neoliberales ya fracasadas.

– Hay Gobiernos amigos de las clases populares y trabajadoras del mundo, y esos Gobiernos ni son los europeos, ni los del Norte. Por eso nos mienten sobre todos aquellos que siguen pol铆ticas diferentes y que, sin ser perfectos ni mucho menos, al menos se enfrentan con gallard铆a a los mercados, a la banca occidental a los tratados comerciales injustos.

– El reino de Espa帽a debe cambiar de pol铆tica econ贸mica y exterior. La pol铆tica exterior espa帽ola no debe estar subordinada a una potencia decadente y econ贸micamente en muy mala situaci贸n, con una abundant铆sima deuda externa como son los EE.UU., y a煤n m谩s su fiel aliado la Gran Breta帽a.

– Hay que buscar acuerdos con los BRICS y acercamiento a otras potencias. Hay que reivindicar en la Uni贸n Europea un multilateralismo real. Hay que cambiar no solo el modelo econ贸mico interno, tambi茅n el exterior y ser oposici贸n a la Europa conservadora, nacionalista y ego铆sta, que vive en una vejez autista. Se debe exigir a Alemania que, si est谩 cambiando de alianzas y busca nuevos ejes, nos haga participes, y en 煤ltima instancia no ser 鈥渕谩s papistas que el papa鈥 con la UE, pues tanto Gran Breta帽a en un sentido, como Alemania y Francia en otro, juegan sus cartas.

Pol铆ticamente, las izquierdas debemos trabajar en dos sentidos: el fortalecimiento de los Foros Sociales Mundiales y buscar su impulso transformador, as铆 como en la construcci贸n de una V Internacional participativa, puesto que las fuerzas del capitalismo act煤an a niveles globales, as铆 como las fuerzas conservadoras y derechistas. Esto tambi茅n nos obliga a tejer alianzas mundiales de cara a la solidaridad, pero tambi茅n a salvar al Planeta de la esquilmaci贸n y la destrucci贸n. La defensa de la Madre Tierra nos obliga a actuar conjuntamente.

Las clases trabajadoras y despose铆das, los pobres del mundo, debemos buscar y de hecho ya estamos en ello, pues existen ya instrumentos comunes como la Confederaci贸n Sindical Internacional o los ya citados Foros Sociales Mundiales que tejen la necesaria complementariedad.

Sepan todas y todos que vienen tiempos convulsos, pues el cambio que se est谩 produciendo -y que es m谩s r谩pido de lo que los 鈥渆xpertos鈥 (perm铆tanme que me r铆a cuando escribo esta palabra) occidentales reconocen- debe ser para beneficiar a la humanidad y repartir lo que hay entre todas y todos, porque un cambio puede ser a mejor o a peor. En cualquier caso, en lo malo ya estamos.

La soluci贸n no es el crecimiento. Eso es un mito. La soluci贸n es una vida digna y frugal, pero los que emergen ya no consentir谩n -y con raz贸n- que nosotras y nosotros, los y las occidentales, nademos en el despilfarro a costa de su pobreza. Por tanto, la 煤nica soluci贸n razonable es el reparto y la dignidad.

Gracias, pueblo de Venezuela

Hoy el mundo tal vez es un poco m谩s justo. Las elecciones de Venezuela ten铆an un significado internacional. La posici贸n antineoliberal y antiimperialista de Hugo Ch谩vez, y el proceso Bolivariano y en tr谩nsito hacia el Socialismo en y desde Venezuela, es un referente internacional y es un referente en Am茅rica Latina en su construcci贸n como patria grande con la que so帽aran los libertadores.

El pueblo bravo y arrecho de聽Venezuela聽no se ha dejado vencer por las amenazas del imperio, el desprecio racista de la Europa neoliberal y decadente, y la propaganda mundial tan falsa como dura contra la democracia venezolana.

Tampoco las venezolanas y venezolanos se han dejado enga帽ar por los cantos de sirena de su聽oligarqu铆a聽local y su propia prensa y medios que, estando en manos privadas en m谩s del 70%, son una pura constante y machacona propaganda anti-chavista. El inteligente pueblo venezolano no desea la vuelta atr谩s, y contempla los estragos que el neoliberalismo causa en las potencias centrales contra sus pueblos.

Tras esta nueva victoria, se deben consolidar el poder popular, los movimientos populares,聽patri贸ticos聽e internacionalistas, los derechos sociales cada vez mejores y m谩s extendidos y la construcci贸n de un modelo socialista en libertad. El pueblo de Venezuela sufri贸 antes que nosotras las聽pol铆ticas聽del FMI y las garras neoliberales, mediante la p茅rdida de derechos, los recortes y el hambre, pero supo reaccionar y ahora sabe defender sus conquistas.

Una聽mezcla聽de protesta popular, dura y valiente en el “Caracazo” y el triunfo electoral del Movimiento V Rep煤blica, permitieron elaborar una nueva y聽mod茅lica聽Constituci贸n.聽Solo聽alcanzando el poder聽pol铆tico, los pueblos sabios de Am茅rica Latina est谩n conquistando el bienestar, la justicia y la transformaci贸n social.

Felicidades al Gran Polo聽Patri贸tico, pues su candidato Hugo Rafael Ch谩vez Frias ha vencido. El socialismo venezolano y las clases populares aunados en este movimiento social han garantizado su triunfo y han sido lo suficientemente inteligentes como para saber que solo aunados en el GPP -es decir, no cegados por la l贸gica de partido y aparato- han derrotado al neoliberalismo mundial.

Ahora pedimos, desde el Reino de Espa帽a en recesi贸n, decadencia, sin soberan铆a popular ni nacional, su solidaridad activa, pues la necesitamos. Demandamos los socialistas antineoliberales y antiimperialistas su apoyo para construir la alternativa al tiempo que muchas personas llamamos a construir una alternativa聽pol铆tica popular y social que nos haga recuperar la dignidad y los derechos sociales y democr谩ticos.

De la misma forma que cientos de miles de espa帽oles y espa帽olas pobres聽marcharon聽a Venezuela entre los a帽os聽cuarenta聽y sesenta para no morir de hambre y de miseria moral, ahora volvemos a necesitar de Venezuela. Gracias pueblo venezolano por haber reafirmado nuestra esperanza de que otro mundo es posible.

Que ninguna persona progresista, transformadora, socialmente avanzada y socialista vuelva a creer las mentiras de los medios europeos, de la prensa espa帽ola, y en especial del grupo PRISA. El pueblo pobre, trabajador y digno de Venezuela est谩 tras su presidente -y lo que significa- de forma libre y consciente.

Aprendamos que la聽pol铆tica, yo dir铆a la POL脥TICA es un聽elemento imprescindible para lograr frenar esta escalada de injusticia y recortes contra las clases populares. Que聽el聽socialismo es algo m谩s que gestionar el capitalismo, es transformar, repartir, nacionalizar todos los聽sectores聽estrat茅gicos, e impulsar el poder popular de forma descentralizada y participativa. El socialismo es construir justicia, lograr la聽igualdad聽y molestar profundamente a las oligarqu铆as, distribuyendo sus riquezas, eliminando su poder y nacionalizando su banca. Lo dem谩s son mentiras y enga帽os. Desde la pobre y decadente Europa tenemos mucho que aprender.

驴Porqu茅 Ch谩vez?

Yo no lo hubiera expresado mejor, por eso lo difundo. Ch谩vez no solo es por ahora imprescindible en Venezuela. Es necesario para el antineoliberalismo internacional y para los pobres y las pobres del mundo.

Ignacio Ramonet
Presidente de la asociaci贸n M茅moire des luttes (Memoria de las luchas), presidente honor铆fico de Attac
Jean-Luc M茅lenchon
Copresidente del Partido de izquierda, diputado europeo

Hugo Chavez es sin duda el jefe de Estado m谩s difamado en el mundo. Al acercarse la elecci贸n presidencial del 7 de Octubre, esas difamaciones se tornan cada vez m谩s infames. Tanto en Caracas como en Francia y en otros pa铆ses. Atestiguan la desesperaci贸n de los adversarios de la revoluci贸n bolivariana ante la perspectiva (que las encuestas parecen confirmar) de una nueva victoria electoral de Ch谩vez.

Un dirigente pol铆tico debe ser valorado por sus actos, no por los rumores vehiculados en su contra. Los candidatos hacen promesas para ser elegidos: pocos son los que, una vez electos, las cumplen. Desde el principio, la promesa electoral de Ch谩vez fue muy clara: trabajar en beneficio de los pobres, o sea -en aquel entonces-, la mayor铆a de los venezolanos. Y cumpli贸 su palabra.

Por eso, este es el momento de recordar lo que est谩 verdaderamente en juego en esta elecci贸n, ahora cuando el pueblo venezolano se alista para votar. Venezuela es un pa铆s muy rico, por los fabulosos tesoros de su subsuelo, en particular sus hidrocarburos. Pero casi todas esas riquezas estaban acaparadas por las 茅lites pol铆ticas y las empresas transnacionales. Hasta 1999, el pueblo s贸lo recib铆a migajas. Los gobiernos que se alternaban, democrata-cristianos o social-democratas, corruptos y sometidos a los mercados, privatizaban indiscriminadamente. M谩s de la mitad de los venezolanos viv铆a por debajo del umbral de pobreza (un 70,8% en 1996).

Ch谩vez hizo que la voluntad pol铆tica prevaliera. Domestic贸 los mercados, detuvo la ofensiva neoliberal y posteriormente, mediante la implicaci贸n popular, hizo que el Estado se reapropiara los sectores estrat茅gicos de la econom铆a. Recuper贸 la soberan铆a nacional. Y con ella, ha procedido a la redistribuci贸n de la riqueza, en favor de los servicios p煤blicos y de los olvidados.

Pol铆ticas sociales, inversi贸n p煤blica, nacionalizaciones, reforma agraria, casi pleno empleo, salario m铆nimo, imperativos ecol贸gicos, acceso a la vivienda, derecho a la salud, a la educaci贸n, a la jubilaci贸n鈥 Ch谩vez tambi茅n se dedic贸 a la construcci贸n de un Estado moderno. Ha puesto en marcha una ambiciosa pol铆tica del ordenamiento del territorio: carreteras, ferrocarriles, puertos, represas, gasoductos, oleoductos.

En materia de pol铆tica exterior, apost贸 por la integraci贸n latinoamericana y privilegi贸 los ejes Sur-Sur, al mismo tiempo que impon铆a a los Estados Unidos una relaci贸n basada en el respecto mutuo鈥 El impulso de Venezuela ha desencadenado una verdadera ola de revoluciones progresistas en Am茅rica Latina, convirtiendo este continente en un ejemplar islote de resistencia de izquierdas alzado en contra de los estragos del neoliberalismo.

Tal hurac谩n de cambios ha volteado las estructuras tradicionales del poder y acarreado la refundaci贸n de una sociedad que hasta entonces hab铆a sido jer谩rquica, vertical, elitesca. Esto s贸lo pod铆a desencadenar el odio de las clases dominantes, convencidas de ser los leg铆timos due帽os del pa铆s. Son estas clases burguesas las que, con sus amigos protectores de Washington, vienen financiando las grandes campa帽as de difamaci贸n contra Ch谩vez. Hasta llegaron a organizar 鈥揺n alianza con los grandes medios que les pertenecen鈥 un golpe de Estado el 11 de Abril del 2002.

Estas campa帽as contin煤an hoy en d铆a y ciertos sectores pol铆ticos y medi谩ticos europeos se encargan de corearlas. Asumiendo -lamentablemente- la repetici贸n como si fuera una demostraci贸n, los esp铆ritus simples acaban creyendo que Hugo Chavez estar铆a encarnando 芦un r茅gimen dictatorial en el que no hay libertad de expresi贸n禄.

Pero los hechos son tozudos. 驴Algui茅n ha visto un 芦r茅gimen dictatorial禄 ensanchar los l铆mites de la democracia en vez de restringirlos? 驴Y otorgar el derecho de voto a millones de personas hasta entonces excluidas? Las elecciones en Venezuela s贸lo ocurr铆an cada cuatro a帽os, Ch谩vez organiza m谩s de una por a帽o (14 en 13 a帽os), en condiciones de legalidad democr谩tica, reconocidas por la ONU, la Uni贸n Europea, la OEA, el Centro Carter, etc.

Ch谩vez demuestra que se puede construir el socialismo en libertad y democracia. Y convierte incluso ese car谩cter democr谩tico en una condici贸n聽 para el proceso de transformaci贸n social. Ch谩vez ha probado su respeto al veredicto del pueblo, renunciando a una reforma constitucional rechazada por los electores v铆a referendum en 2007. No es casual que la聽Foundation for Democratic Advancement聽(FDA), de Canad谩, en un estudio publicado en 2011, situara entonces Venezuela en el primer lugar de los pa铆ses que respetan la justicia electoral[i].

El gobierno de Hugo Ch谩vez dedica el 43,2% del presupuesto a las pol铆ticas sociales. Resultado: la tasa de mortalidad infantil ha sido dividida por dos. El analfabetismo, erradicado. El n煤mero de docentes, multiplicado por cinco (de 65 000 a 350 000). El pa铆s presenta el mejor coeficiente de Gini (que mide la desigualdad) de Am茅rica latina. En su informe de Enero de 2012, la Comisi贸n Econ贸mica para Am茅rica Latina y el Caribe (CEPALC, un organismo de la ONU) establece que Venezuela es el pa铆s suramericano que 鈥 junto con el Ecuador-, entre 1996 y 2010, ha logrado la mayor reducci贸n de la tasa de pobreza. Finalmente el instituto norteamericano de sondeos Gallup ubica al pa铆s de Hugo Chavez como la 6ta naci贸n 芦m谩s feliz del mundo[ii].

Lo m谩s escandaloso, en la actual campa帽a de difamaci贸n, es pretender que la libertad de expresi贸n est茅 constre帽ida en Venezuela. La verdad es que el sector privado, hostil a Ch谩vez, controla all铆 ampliamente los medios de comunicaci贸n. Cada cual puede comprobarlo. De 111 canales de televisi贸n, 61 son privados, 37 comunitarios y 13 p煤blicos. Con la particularidad de que la parte de la audiencia de los canales p煤blicos no pasa del 5,4%, mientras que la de los privados supera el 61%[iii]鈥 Mismo escenario para los medios radiales. Y el 80% de la prensa escrita est谩 en manos de la oposici贸n, siendo los dos diarios m谩s influyentes 鈥El Universal聽y聽El Nacional鈥, adversos al gobierno.

Nada es perfecto, por supuesto, en la Venezuela bolivariana -驴D贸nde existe un r茅gimen perfecto?-. Pero nada justifica esas campa帽as de mentiras y de odio. La nueva Venezuela es la punta de lanza de la ola democr谩tica que, en Am茅rica Latina, ha barrido con los reg铆menes olig谩rquicos de nueve pa铆ses, apenas ca铆do el muro de Berlin, cuando algunos vaticinaban 芦el fin de la historia禄 y 芦el choque de las civilizaciones禄 como horizontes 煤nicos para la humanidad. La Venezuela bolivariana es una fuente de inspiraci贸n de la que nos nutrimos, sin ceguera, sin inocencia. Con el orgullo, sin embargo, de estar del buen lado de la barricada y de reservar los golpes para el mal茅volo imperio de los Estados Unidos, sus tan estrechamente protegidas vitrinas del Oriente Pr贸ximo y donde quiera reinen el dinero y los privilegios. 驴Por qu茅 Ch谩vez despierta tanto resentimiento en sus adversarios? Indudablemente porque, tal como lo hizo Bol铆var, ha sabido emancipar a su pueblo de la resignaci贸n. Y abrirle el apetito por lo imposible.