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Cumbre de la UE. Todos tranquilos, los bancos se salvarán. Las personas del pueblo tendrán… “Reformas”

Rajoy tranquilo. Monti un héroe. Holland el gran conseguidor, demostrando en la práctica a Rubalcaba (PRISA) las grandes ventajas de la unión nacional con Mariano (PP-CEOE). Mientras Merkel, aparentemente derrotada, advertía: “No hay acuerdo sin letra pequeña”. Es decir, en román paladino, nadie da duros a cuatro pesetas. Ah perdón, ya son euros.

La UE ha mostrado claramente que solo le interesan dos cosas: salvar a los bancos y al euro. La UE no es sino un tinglado mercantil, liberal, monetarista y ortodoxo en la aplicación unica y exclusivamente de medidas neoliberales, al objeto de salvar la crisis financiera desde esas recetas conservadoras.

Nada por la Europa social, nada por las clases populares europeas, nada por defender el estado del bienestar. Nada que rescate a las personas de los sufrimientos que esta crisis esta provocando.

Los bancos del Reino de España -e insisto con la idea- debieran ser públicos ya. Toda la liquidez, es decir el dinero público que se les está inyectando desde hace ya varios años, los convierte de hecho en bancos públicos. Por tanto, el no nacionalizarlos es una parte más de la gran estafa que se está perpetrando delante de nuestras narices.

El sistema aplica sus recetas y las personas no le importamos. Los partidos sistémicos se muestran contentos, pues su objetivo no es cambiar nada, tan solo salir del paso, salvar a sus protectores y padrinos y como mucho, si llegaran tiempos mejores, dar alguna migaja. La gran traición contra las clases populares se escribe día a día por personas aupadas en el poder por las mismas gentes a las que les priva de su derecho a ser felices, a tener un proyecto vital, a disfrutar de lo que ellas y solo ellas financian, porque los ricos y los bancos no pagan impuestos, y si tienen algún problema, los rescatamos.

Todo lo enunciado anteriormente es la causa de la aplicación del neoliberalismo, es decir la doctrina derechista, liberal, que sitúa a los poderosos por encima de los demás. Porque sí hay ideas. Sí existen las ideologías y unas, las derechas, las conservadoras y las socio-liberales y liberales, defienden a los de arriba y otras, las transformadoras, las criticas, las sociales y sindicales, las de izquierdas consecuentes y las socialistas, defienden una nueva sociedad justa, diferente y con medios y servicios públicos al servicio de la mayoría. En este sentido, la banca ejerce un servicio público, luego…

¿Que como distinguimos en la practica, que es hoy la derecha y la izquierda?:

Muy sencillo. Si se está por la nacionalización de la banca o no. Si se está por la auditoria de la deuda estatal y su depuración o no, o simplemente no se habla de esa propuesta. Si se está o no por la defensa de los derechos laborales, sociales, sanitarios y educativos, o en cambio se aprueban medidas de contención del déficit al objeto de garantizar el pago de la deuda a los bancos privados o no. Si se tiene o no la valentía de plantarle cara a la banca y los mercados y exigir el no pago a la deuda, puesto que es decir que no se acepta el chantaje de los poderosos. Estas sencillas propuestas son la frontera entre estar a favor de los de abajo, o trabajar para los de arriba.

Hemos invertido en Europa y en el Reino de España ya tantos billones en salvar de su ruina a los bancos privados y los fondos financieros, y hemos dejado de cobrar ya tantos impuestos a las y los ricos y las grandes empresas transnacionales, que deberíamos estar ya en tránsito hacía el socialismo.

A los sindicatos les pido que comiencen ya a tener claro que deben hacer política. No hay ya defensa posible del estado del bienestar, pues se lo han cargado. No. Solo es posible luchar por una nueva situación de reparto, democracia y justicia. Hay que volver a luchar ya por recuperar lo básico y volver a lograr la libertad sindical real, y no la puramente formal que nos han impuesto.

A ATTAC y otros movimientos sociales, les insto a llamar a la movilización, pues el sistema y su doctrina neoliberal no admiten más que privatizaciones, fraude fiscal y destrucción del territorio y el medio ambiente. No necesitamos ya más estudios, necesitamos activistas y acción, no disquisiciones. Ya lo sabemos todo y hay alternativas. Ahora lo que toca es ir a los barrios, a los y las paradas sin esperanza y dársela, ofrecérsela, pues ya no tienen nada que perder y mucho que ganar.

A la izquierda transformadora, republicana y ecológica, que se una. Se funde. Se coaligue y converja. Que no pierda su dignidad de años de lucha y sacrificio. Que no sea dogmática y se entere de que el único adversario ahora es el adversario neoliberal y la derecha reaccionaria. Que las personas adviertan, se enteren de qué propuestas claras y concretas se hacen para mejorar su vida y acabar con la doctrina del miedo imperante.

Por un sistema financiero andaluz, participativo y alternativo

Al asumir la presidencia de ATTAC Andalucía, he estado reflexionando junto a compañeras y compañeros andaluces acerca de qué propuestas concretas y realizables puede implementar ATTAC, al objeto de colaborar en mejorar desde ya la vida de los y las andaluzas, tan castigada por la crisis económica del capitalismo occidental, mediante acciones que nos permitan construir un modelo económico diferente.

Andalucía ha sufrido con especial dureza la burbuja inmobiliaria. La burbuja del cemento ha destruido en nueve o diez años paisajes, playas, bosques, olivares y vegas. Ha sumido a muchos ayuntamientos en una podredumbre moral y una ensoñación de crecimiento desarrollista, que solo ha servido a la postre para enriquecer a especuladores sin escrúpulos, ha corrompido tanto a ediles como a las almas y las mentes de pequeños ahorradores y agricultores cansados de fracasos, sequías y la neoliberal y funesta PAC -Politica Agraria Común-, así como ha convertido en empresarios de la construcción, ahora arruinados, a muchos advenedizos del sector.

También ha multiplicado el paro, sobre todo el paro juvenil. Pero igualmente ha dejado muy tocado el sistema financiero andaluz. Hay que reconocer que las Cajas de Ahorros andaluzas han colaborado de forma suicida con la burbuja inmobiliaria. Ahora privatizadas, hurtadas al pueblo andaluz, las Cajas de Ahorros ya no existen y sus bancos sustitutos tienen sus sedes reales en Madrid.

No hay pues ya nadie dispuesto a apoyar la economía real andaluza que sea “de los nuestros”. No hay ninguna institución pública financiera -al menos todavía- y ya se sabe y se dice por los mentideros de Las Cinco Llagas y las sedes politicas y sindicales que Madrid, es decir el PP, jamás consentirá un Banco Público Andaluz.

Pero lo cierto es que la economía social andaluza, toda una tupida, eficiente y solidaria red de empresas laborales y cooperativas, son una realidad pujante y las únicas que crean empleo, y/o mantienen el existente en condiciones dignas. La Economía Social Andaluza necesita apoyo y créditos blandos, lejos de la usura que sufre. He propuesto a amigos de ATTAC de este sector social que nosotros mismos nos organicemos. Es decir nosotros y nosotras solos -nada más y nada menos- organicemos nuestro propio ente financiero laboral, alternativo, popular, ético y participativo.

Desde ATTAC y la Economía Social debemos hacer un llamamiento a la sociedad y el Gobierno andaluces a crear una entidad cooperativa crediticia alternativa. Seamos prácticos y demosles donde más les les duele a los poderes financieros, que especulan a nuestra cuenta, montando de forma seria, profesional y segura una red de crédito no especulativa, profundamente andaluza y para Andalucía.

Pero no solo para la economía social, pymes, empresas familiares y autónomos, sino en la que todas y todos depositemos nuestros pocos ahorros y gastos en algo nuestro y que trabaje para nosotras y nosotros. Es posible. Si en otros lugares funciona y muy bien ¿por qué en nuestra tierra no?

Invito a ponernos manos a la obra ya. Es una actuación a la que un gobierno de progreso andaluz no puede darle la espalda.

Andalucía se debe convertir en un bastión antineoliberal. Lo debe ser porque el déficit le deje de obsesionar a nuestros gobernantes y el PP deje de condicionar. Lealtad con el gobierno de Madrid, ninguna, no la merece. Lealtad al pueblo andaluz y a su vez propuestas constructivas para el pueblo andaluz, al objeto de tomar el futuro en nuestras manos.

No hay salida neoliberal. Los RESCATES son un negocio

Hay alternativas. Sabemos lo que hay que hacer. Tenemos ideas.

Los que han fracasado y nos están estafando no pueden sacarnos de la crisis. Ni nos sacan ni nos sacarán. No les interesa. ¿Para qué? Si se están solventando sus pérdidas privadas a base de dinero público conocido como RESCATE.

Los rescates son un negocio para la banca privada, que se re-capitaliza a base de caudales públicos. Al utilizar dinero del estado que el Banco Central Europeo, la UE y el FMI transfieren -aunque sea mediante un llamado rescate- y de este modo pasar a deuda pública el negocio bancario. Todo este tinglado provoca fundamentalmente dos consecuencias:

1. Los bancos se re-financian gratis y enjugan sus quiebras, pero no sacarán créditos ni a pymes ni a familias, pues ninguna formula jurídica, ni política, les obliga a ello desde las posiciones neoliberales de todas las instancias citadas.

2. Los bancos estaban quebrados y han sido rescatados con dinero público, luego los bancos son ya nuestros. Queremos los bancos, nos pertenecen. El dinero inyectado en estos bancos es nuestro, luego los bancos también. Nacionalización de la banca YA!!

Por eso no quieren acabar con la crisis. Están los capitalistas haciendo el negocio del siglo a nuestra costa y riéndose de nosotros.

Lo del déficit es otro engañabobos. No hay déficit, hay un bestial, criminal y gansteril trasvase de dinero público a los bancos privados y a los fondos de capitales privados. No podemos seguir consintiendo tanto robo.

Ante esto, nadie que se diga de izquierdas puede apoyar y colaborar con el PP en el Parlamento, ni a ir a Bruselas a apoyar a este gobierno represor.

Al final, esta crisis esta siendo el gran negocio de los de arriba. Pero claro, con el sistema en crisis y ante esta recesión, si se deben producir reacciones diferenciadas: o apostar por la injusticia, y apoyar la contención del déficit y los rescates, o bien, informar y movilizar.

Los partidos del sistema se están aliando para salvar el montaje neoliberal que nos hunde, pero que advirtamos también se está hundiendo.

Ante esta situación, veo las cosas muy claras y sencillas:

  • Hay que construir algo nuevo. Una fuerza cívica antineoliberal y social emergente, con una programa de gobierno y voluntad de nueva mayoría social.
  • Hay que decir basta ya.
  • Debemos movilizarnos todas y todos. Los sindicatos, los jóvenes, los movimientos, los y las paradas, las víctimas de la crisis, las y los antineoliberales. Este verano hay que permanecer movilizados y preparando nuevas e imaginativas respuestas. Pero también listos y listas a saltar como un muelle, si se siguen aplicando las mentirosamente llamadas reformas, es decir recortes y agresiones.

El pacto social y socialdemócrata ha saltado por los aires. Lo han dinamitado, no existe ya. Actuemos pues en consecuencia y digamos a las gentes sencillas y a las clases populares, de forma clara, lo que está pasando. Grecia con su fuerza de izquierdas unitaria y los mineros del carbón, nos señalan los únicos caminos posibles.

Notas para una estrategia de construcción del frente de Izquierdas

Armando Fernández Steinko y Carlos Martínez García
De las Mesas de Convergencia y Construyendo LA IZQUIERDA

 Notas para una estrategia de construcción del frente de Izquierdas.

1. La evolución de los acontecimientos financieros podría provocar a un cambio tectónico en la situación social, económica y también política del país, incluida la hegemonía de los partidos mayoritarios. Esto podría producir un vacío de poder impensable hasta ahora. Es necesario construir un espacio político amplio y unitario al margen del neoliberalismo con capacidad de aglutinar a sectores sustanciales de la población. Hay poco tiempo.

2. No es suficiente crear este espacio sólo utilizando argumentos racionales (explotación económica, desigualdad social) y argumentos morales (la insolidaridad de las oligarquías, el egoísmo de los ricos). Ambos son imprescindibles, pero hay que encontrar un aglutinante o catalizador emocional que una todas las reivindicaciones en un “discurso” comprensivo para sectores muy amplios de la población. Esto es esencial, sobre todo, para conectar son las clases populares. Hay varias alternativas que se barajan hoy (“República”, “Democracia”, “Pueblo”, “Los de abajo” etc.). No está claro el alcance real de cada una de ellas.

3. El agrupamiento de todos los espacios antineoliberales no va a producirse de forma espontánea. Los estallidos espontáneos de rebeldía e indignación no se pueden descartar, entre otras cosas porque forman parte de la cultura política española (ver recientemente el 15-M pero también las movilizaciones contra la guerra etc.). Tienen que existir actores organizados y coordinados con una relación lo más estrecha posible con el tejido ciudadano, incluido el mundo del trabajo. No siempre es necesario que estos actores sean “visibles”: no se trata tanto de banderas o siglas. Tal vez sea más apropiado hacer todo lo contrario: crear un esqueleto que estructure dicho movimiento, le de un rumbo político antineoliberal para que rebeldía se pueda transformar en avances hacia otro modelo social, político y económico. No parece realista apostar porque la indignación o la agudización de la situación social vaya a llevar espontáneamente a una salida por la izquierda, no es admisible “esperar acontecimientos”. Puede suceder todo lo contrario, que la salida sea por la derecha o que se creen espacios políticamente estériles como “Los Piratas” alemanes o algunos sectores del movimiento 15-M.

4. La forma más realista es avanzar de forma inductiva: partir de los espacios organizados o semiorganizados que ya existen, reforzándolos y coordinándolos pero también creando otros nuevos (“nuevas teselas” para un gran espacio tipo mosaico) destinados a ganar a sectores y ciudadanos aún reticentes para un proyecto unitario y antineoliberal. También es fundamental encontrar mecanismos de coordinación de las diferentes piezas del mosaico. Este espacio plural es el que podría generar una dinámica de incorporaciones y apoyos adicionales. No parece realista hacerlo sólo de arriba a abajo, es decir, lanzar un llamamiento más a la ciudadanía para que se “una” mucha gente. El llamamiento tiene que apoyarse tejido ya estructurado detrás, esté más o menos visible, incluido todo lo que se ha o está construyendo, que es bastante aunque insuficiente.

5. Izquierda Unida no tiene capacidad de cubrir todo ese espacio, aún cuando desde la incorporación de Izquierda Abierta o de los Ecosocialistas de Murcia se haya convertido efectivamente en una “coalición”. El espacio tiene que ser bastante más amplio e incluir lo que hoy representa Izquierda Unida como una de sus columnas. El resultado debe ser, en el plano electoral, más bien una coalición de tipo Front de Guache en Francia o Syriza en Grecia -con las particularidades españolas que habría que precisar-. Esta coalición tiene que solucionar varios problemas para conseguir generar a su alrededor un movimiento social que genere un apoyo continuado a la misma, estar respaldado por una ciudadanía todo lo activa y organizada posible. Algunos de ellos son ¿cómo elegir a los candidatos y cómo incorporar a los “no organizados” en ninguno de los partidos o espacios que lo integran?. En el plano de los movimientos sociales el objetivo es crear una plataforma de movimientos ciudadanos que, siendo autónoma de los partidos, avance en su articulación política en un sentido antineoliberal. La politización de los sindicatos es otra pieza clave de este proceso. No está claro cómo se puede integrar todo eso: las Mesas están intentándolo.

6. Las circunstancias están imponiendo un escenario de coordinación espontánea similar a este. Las Mesas son una pieza madrugadora de este mosaico: tienen que redoblar sus esfuerzos unitarios, reunir recursos para seguir funcionando y extender su propuesta. La creación de Izquierda Abierta pluraliza Izquierda Unida y la creación de un espacio socialista antineoliberal autónomo, que se recluta de militantes y votantes socialistas que no están dispuestos a pasarse a IU y que desde su nacimiento plantea la necesidad de crear una amplio frente de izquierdas, está dando frutos prometedores. Esta despertando el interés de sectores socialistas antineoliberales políticamente dormidos hasta ahora y que ahora se están activando con más fuerza de la esperada. Este es un hecho esencial pues el grueso del electoral de izquierdas sigue votando al PSOE. La Plataforma para la defensa de los servicios públicos y las diferentes “mareas” son espacios de acercamiento entre ONGs y sindicatos mayoritarios que también apunta en este sentido. Hay que impulsar este tipo de procesos: acelerarlo pero no partiendo de la nada sino de todo lo que ya está en marcha. El siguiente objetivo son aquellos sectores que se encuentran fuera de la órbita de los sindicatos, del 15-M/ONGs y de los partidos en general.

7. El esquema izquierda-derecha puede y debe estar en el núcleo de este espacio: la cultura política española y europea aún se sustenta en buena medida en él aún cuando estos hayan sufrido una erosión debido al desprestigio de los partidos y las promesas incumplidas. Pero el aglutinador debe ir más allá si aspira a extender su hegemonía por encima de los espacios progresistas tradicionales, preferentemente entre las capas urbanas ilustradas y los grandes sectores populares abstencionistas. Hay que precisar un escenario de cómo hacerlo, es decir, cómo incorporar a los sectores de la población que no vienen de la cultura política de la izquierda -muchos despolitizados- pero que sufren las consecuencias de la crisis (autónomos tradicionales, nuevos autónomos, clases medias desclasadas, trabajadores de las PYMES, pequeños empresarios etc.) a este bloque. Este espacio/bloque social no puede ser, en cualquier caso, sólo electoral: la lucha institucional (jurídica, política, mediática) no se puede ganar sólo con votos. Parece más prometedor inicial un contacto individualizado con estos espacios/sectores que hacer un llamamiento sin más en espera de que se sumen: no es tan fácil que acudan por mucho que se haya agudizado la situación (además: otros harán otros “llamamientos” competidores).

8. Un línea de trabajo podría ser la combinación entre dos estrategias coordinadas: una por abajo y otra por arriba. La estrategia “por abajo” consistiría en reforzar la creación de espacios nuevos en la izquierda alternativa con un programa antineoliberal. Aquí  resulta decisiva la consolidación de un espacio organizado socialista y antineoliberal. Si sigue así no se puede descartar la posibilidad de la celebración en España de un gran mitin internacional de los socialistas antineoliberales que cuente con la presencia de los pesos pesados del socialismo antineoliberal europeo El mantenimiento de la llama de las Mesas o su incorporación a un proyecto similar pero más amplio también se hace necesaria. Habría que ver qué otros “espacios” podrían irse ganando para un frente amplio

9. La estrategia “por arriba” consistiría en ir dándole un formato unitario a todo este conglomerado de espacios: los discursos a desarrollar, las formas de funcionamiento, los “grandes nombres”, el encaje del tema constituyente-republicano, etc. Tiene poco sentido intentar hacerlo sin la participación de los espacios creados “por abajo”: hay peligro de que se quede en un acto voluntarista. Aunque hay un trabajo propio que hay que hacer a este nivel: hay que crear un grupo de reflexión “por arriba”: un grupo de personas con buenos contactos que empiece a trabajar.

10. Hay que abordar ofensivamente la cuestión nacional: la crisis puede crear fuertes tendencias centrífugas que le den un respiro a la derecha españolista y a una gran coalición con participación de los socioliberales a costa de la izquierda alternativa estatal. Entre dos polos se abre una franja política relativamente indefinida: el del nacionalismo federalista o federalizante y el del independentismo de izquierdas. Este último tiene un objetivo estratégico: formar un Estado propio. Este es un objetivo antitético con el nuestro por mucho que la lengua, las identidades y la ambigüedad del concepto de “autodeterminación” sugieran lo contrario. Es urgente reforzar, o mejor: construir ofensivamente –y no sólo reactivamente como sucede ahora- el polo federalista para que se genere una nueva dinámica en relación con el tema nacional, su redefinición, un nuevo reparto de cartas. Esto no se va a conseguir emulando al segundo polo como se ha hecho hasta ahora, sino abordando de forma ofensiva cuestiones tales como la lengua (plurilingüismo), el contenido redistributivo de la solidaridad entre nacionalidades, la necesidad de reforzar el poder estatal frente a los mercados financieros y, naturalmente, la democratización del Estado en todas sus esferas. Es un programa que enlaza con la dinámica constituyente y con el tema republicano, que también tiene una dimensión emocional (ver arriba): hay que construir una identidad republicana y multinacional.

Mariano nos ataca en verano

Mucho ojo, Rajoy anuncia las nuevas medidas que la UE, el FMI y los “mercados” le exigen. Por tanto, el verano será aprovechado para subir el IVA, que nos afecta a todas las clases populares por igual y es injusto y no progresivo. También maquillará algo con respecto a los impuestos de patrimonio y empresas, y seguramente atacará a las prestaciones de paro y pensiones. Es decir, la derecha gobernante seguirá aplicando su antisocial programa de recortes.

Así pues, nadie de vacaciones. Lo siento, pero los 6 millones de parados no podemos, pero las y los que aún tienen empleo no deben, no sea que en Septiembre se les haya esfumado.

Este debe ser un verano caliente y vigilante. Todo sea por el deficit, el pago de la deuda, esa gigantesca estafa para que los bancos hagan negocio, y el rescate financiero. Todo sea contra las personas.

El cínico Presidente que sufrimos nos daba las gracias. Eso quiere decir que aún no nos hemos movilizado bastante. Con tanto paro, ruina y pobreza no hay vacaciones, solo lucha.