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El neoliberalismo es malo. El capitalismo un fracaso humano. Lo viejo y lo que puede venir

Los poderes financieros, las grandes empresas y patronales, los especuladores de la deuda pública y todos aquellos que conforman el férreo sistema que se comienza a conocer como dictadura de los mercados. Junto con el sistema mediático -que siendo de su propiedad es la voz de su amo- y el relato de una pléyade de “expertos económicos”, es decir economistas ortodoxos y neoclásicos a jornal de los anteriores, siguen afirmando que lo principal para reactivar la economía es atajar el déficit y pagar la deuda.

Nos tienen engañados y manipulados a todas las personas, bien por falta de información o por el dominio cultural e ideológico que el sistema detenta. Nos convencen de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y que ahora hay que volver a la realidad y sacrificarnos. Es decir soportar el paro, las rebajas salariales, los recortes en sanidad o educación y las bajadas en las pensiones, pues el Estado ya no puede más.

Hay personas convencidas de que hay que privatizar o cerrar empresas públicas y por tanto eso, que significa más familias desesperadas y sin futuro, es afirmado con total tranquilidad por parte de gentes trabajadoras y no poseedoras más que de una hipoteca y se quedan tan tranquilos.

Incluso sindicalistas que se creen radicales y que desean, por temas gremiales y de competencia administrativa, ver a los que debieran tratar como a compañeras y compañeros en la calle. Es el colmo de la confusión y de la miopía. Es hacer un favor a los enemigos de lo público. El colmo de la insensatez son ya los numerosos funcionarios -que reconozco pueden ser tradicionales y conservadores en lo personal- pero que apoyan políticas públicas y a políticos profesionales neoliberales, cuando estos están esperando y preparando la ocasión para despedirlos o aligerar la administración, es decir prescindir de ellos.

Como dice el profesor Fernando Lopez Castellano, no hay mayor disparate que un funcionario liberal.

Todos esos profesores de economía, derecho y ciencia política, a los que paga el estado -es decir todos y todas con nuestros impuestos- y que han predicado el menos estado a costa del estado, valgan las redundancias, debieran haber tenido la honradez de renunciar a sus sueldos públicos.

Como hemos llegado a todo esto

En primer lugar, analizarlo da lugar a escribir un libro y ya los hay y muy buenos al respecto, más el que espero redactar y reflexionar yo. Pero veamos con mucha brevedad como toda esta situación nace en los años ochenta del siglo pasado y es el triunfo de los mercados, los ricos, las ideas conservadoras con la consiguiente derrota de las izquierdas. De todas las izquierdas políticas y sindicales.

Digo derrota de las izquierdas porque a unos se les hundió la URSS y su zona de influencia, a otros se les acabaron las propuestas basadas en la modernización y humanización de un sistema al que en algunos momentos se enfrentaron o lograron arrancarle mejoras y reformas sociales, es decir avances y mejoras democráticas, pero que ahora les arroja de su paraíso pues el capitalismo ya no necesita de la democracia, luego le estorba la socialdemocracia.

La socialdemocracia además no solo no sabe, sino que no se atreve a enfrentarse al capitalismo financiero y post-industrial y ha acabado convirtiéndose en socioliberalismo, que se diferencia escasamente del pensamiento liberal. Ha logrado el sistema cooptar de forma convencida a los que antaño fueran socialistas y socialdemócratas, incluso a dirigentes sindicales, atenazados y amedrentados en ambos casos por un capitalismo de nuevo cuño, agresivo, criminal y especulador, que se enfrenta con dureza a las clases populares y ha conquistado las mentes y la identidad de lo que fueron sus votantes.

Pero los partidos comunistas europeos tampoco han escapado a esta crisis de ideas. El Partido Comunista Italiano, suicidado, y el francés, siendo una sombra de lo que era. Incluso la debilidad manifiesta del español son realidades incuestionables. Pero lo más duro es que antiguos votantes del PCI voten ahora a la Liga Norte o en los barrios de París se vote al Frente Nacional, es decir a la extrema derecha. Es más descorazonador.

Los conservadores y liberales, aprovechando una crisis financiera -grave pero que era tan perfectamente detectable que comienzo a sospechar que era parte de su estrategia- han lanzado una guerra sin cuartel contra las clases trabajadoras y populares de Europa, pero a su vez del mundo entero. La situación se ha convertido en una autentica guerra de clases y de latrocinio y expolio de las rentas y los servicios de la gente, de los de abajo, para el exclusivo beneficio de los poderosos, de los ricos.

La URSS, asfixiada y con un modelo de socialismo estatista, bastante ineficaz e inventando lo que había que hacer según venían las circunstancias. Pues en Marx no se encuentra ninguna definición de cómo gestionar el estado obrero y por supuesto nada sobre la NKVD, la KGB o la Lubianka o el partido único. Pero sin embargo sí logró la existencia de un contra-poder y de un modelo alternativo, que si bien ausente de libertad según la óptica liberal, hacía que el mundo fuera más equilibrado y el imperialismo no campará libre. Pero la URSS, que cometió bastantes errores, entró en la carrera de armamentos y no la pudo soportar.

Caída la URSS, convertidos los laboristas y sus variantes del continente europeo a la tercera vía y asumido que el estado del bienestar debía sufrir recortes, y lo que es peor asumida la globalización neoliberal, ya lo demás ha caído como fruta madura.

Reivindicación de la política

Ahora el panorama es aún peor del que dibujo. Pero hay resistencias, incluso ejemplos de nuevas alternativas antineoliberales. Nos guste o no además un nuevo mundo que emerge a nuestras espaldas. Pero los europeos, que somos profundamente eurocentristas, es decir racistas y engreídos, no solo no nos gusta lo que en otros lugares del planeta se hace sino que, sin conocerlo, sin estar informados de verdad, preferimos tragarnos las falsedades de las empresas capitalistas del negocio de los medios de comunicación y lavado de cerebros europeos, antes que indagar y saber que pasa. Que pasa en el mundo más allá de las Azores, Gibraltar o los Balcanes.

Hoy no insistiré, solo lo apunto. Pero nuestra pelea, solitaria por nuestra propia voluntad de habitantes de las antiguas potencias coloniales decadentes, nos lleva a buscar nuestra propia vía. No nos falta razón, pero ya que no queremos ejemplos más mestizos u oscuros, al menos veamos nuestra propia situación. Comencemos por ser conscientes de nuestra pobre realidad y comencemos a poner remedios.

No es la mutua desconfianza el mejor camino. No son las viejas vanguardias ya quemadas y fracasadas la mejor medicina. Pero la historia no comienza hoy. Los movimientos sociales no nacieron hace un año. Las revueltas populares en pos de la justicia ni siquiera proceden del siglo XIX, ni el socialismo es algo detestable y fracasado pues sigue sin ponerse en funcionamiento, salvo en ensayos, proyectos o tratados. Lo que si es un fracaso es el capitalismo.

Comencemos por creer, tener sentimientos y fe en un futuro mejor, y sobre todo la valentía intelectual de afirmar el fracaso de los que nos dominan. No es un fracaso propio, no, ni de clase rica. No, fracaso con respecto a la humanidad. Hambre, pobreza, guerras y dominación de unos pueblos sobre otros y de los poderosos sobre la mayoría. Ahora además el capitalismo, que ha empobrecido a más de medio mundo, para perpetuarse viene a por nosotras y nosotros, los europeos.

La batalla ya está aquí y se puede responder como en Grecia o como en Irlanda. Como en Islandia o como en España en la que hace poco se aprobó una reforma financiera entre las derechas y los socioliberales, que fortalece aún más a la oligarquía financiera, en lugar de investigar y procesar al nefasto poder financiero, principal responsable de esta crisis financiera en este reino de opereta.

También nos podemos equivocar en la respuesta. La solución no pasa por que todos los que se preocupan por la cosa pública son malos e iguales. La política es mala -contradiciendo al mismísimo Platón- o lo que es peor, haciéndole sin querer otro favor al sistema. La respuesta en mi opinión más acertada es que nos reapropiemos de ella -la política- las y los ciudadanos.

Pero escuchemos. Veamos las inquietudes y los miedos de los y las de abajo. Veamos sus sufrimientos e ilusiones y sobre todo volvamos a hacer pedagogía política. La educación popular es imprescindible y ahora más. Hay que explicarles y bien, por ejemplo a las personas paradas, por qué lo están, cuáles son los motivos reales y quiénes los verdaderos culpables de su situación.

Expliquemos que la deuda es un negocio y una estafa. Que los recortes en prestaciones sociales un robo a nuestros impuestos y cuotas sociales, al objeto de financiar sobre todo a bancos y transferir dinero de los pobres y los y las de abajo a los ricos.

Que todo es más simple y sencillo de lo que parece. Pero sería de agradecer que no constituyamos una nueva élite que maneja una jerga y unos sueños que son los nuestros, pero no los de quien vive angustiado porque no le llega despues de pagar la hipoteca o contempla impotente como su familia poco a poco va ingresando en el desempleo, o sus hijos no encuentran trabajo y están perdiendo años de cotización de forma que cuando se jubilen pasarán hambre, si este sistema liberal sigue por estos derroteros.

Necesitamos recuperar los sentimientos y hacer política de otra forma. También ser conscientes de que la vieja y heroica clase obrera industrial, a la que tanto debemos, ya es minoritaria, y por tanto los capitalistas -que lo saben- nos están machacando. Hay que encontrar nuevas formulas de organizarse y luchar, al objeto de enfrentarnos a un nuevo capitalismo y su doctrina el neoliberalismo.

Fenecida la socialdemocracia y su modelo sindical, sumido en una profunda crisis el modelo partidario leninista y con un sujeto revolucionario que en Europa ha sido desdibujado, nos queda encontrar lo nuevo. Además existe. El nuevo proletariado es el precariado perpetuo con titulación universitaria. Los autónomos y auto-empleados, pero al servicio de grandes empresas y franquicias que encima ni ya les tienen en nómina, ni les deben comprar un casco y dos monos al año. Funcionarias y funcionarios cuyos empleos peligran. Un ejercito de reserva de parados de menos de veinticinco años, que no se pueden emancipar y encima sus padres les mantienen con un falso paternalismo, en lugar de incitarlos a rebelarse. Todo eso junto a una clase obrera aún existente es el nuevo tajo de las izquierdas sociales. Pero ojo, nuevas formas y nuevas maneras o bien el sistema vence y nos ahoga aún más.

Para comenzar podíamos utilizar esta huelga general como banco de nuevas estrategias y formas de hacerla y llevarla. Este debe ser el nuevo campo de esa nueva alianza social imprescindible. Vamos a reflexionar con urgencia. Lo que nos viene es muy gordo y necesitamos hacerle frente. Tal vez también podríamos estudiar lo que hacen y han hecho otras y otros, aunque sean más bajitos y oscuros. Pero con más corazón, valor e ideales y a lo mejor, yo añadiría -con perdón de los verdes alemanes- más inteligencia. En otros sitios ya han llegado a la conclusión de que el neoliberalismo es malo, eso ya es mucho.

Con lo del déficit, la verdad: también nos roban la cartera

Rajoy está siendo presentado casi como un héroe por los medios empresariales de comunicación por querer mantener un déficit del 5,8 frente a la opinión de la UE, parece ser.

La realidad es que, una vez más, nos parecen tomar por tontos y tontas, pues esto tiene truco y es que para lograrlo nos roban la cartera.

Me explico. Este déficit más alto se permite a cambio de imponer la contra-reforma Laboral, la contra-reforma financiera y la garantía de reducir y recortar en sanidad y educación, para con este ahorro, valga la redundancia, pagar a los bancos y garantizarles su liquidez.

Luego nada de defender los intereses de España, no: se defienden los de los bancos, los alemanes -que mandan- y los de los franceses, idem, así como los de los poderes financieros.

Hay alternativas, claro: la primera en control público y democrático de los bancos centrales. La segunda una auditoria de una vez sobre la deuda -tal cual hizo Ecuador, por ejemplo- y la tercera la Banca Pública. Nacionalizar las cajas de ahorros. Entre otras.

Pero los poderosos prefieren estafarnos y hacernos pagar a nosotras y nosotros su crisis, la que ellos mismos han creado.

Por eso sobran las razones para ir a una huelga general.

Los medios corporativos contra el derecho de huelga. El franquismo informativo ya está aquí

El piquete informativo anti-huelga y anti-clases trabajadoras ya está en marcha. Que en Europa, pero sobre todo en el reino de España, hay libertad de prensa es una gran mentira. Hay libertad de montar grandes empresas-negocios de prensa y de medios. Toda la prensa privada sin excepción, incluso pública, está ya movilizada contra la huelga y los derechos laborales. Esto es la más palmaria demostración del carácter de clase de los medios y de su alineamiento, todos sin excepción, en la lucha de clases de las clases poseedoras contra los y las de abajo.

Surgen nuevamente frases como la anti-España de los falangistas, agazapados o rampantes, en las empresas de comunicación. Se clama por la eliminación del derecho de huelga y se dice que, con esta crisis, cómo las personas obreras, paradas, trabajadoras van a ir a la huelga!!! Pero si la crisis la crearon los capitalistas, los bancos, los ricos. A ellos ¿quien les exige responsabilidad? Claro son los amos de la prensa.

Pero no contentos con todo eso, encima meten miedo por la reforma laboral ya en marcha y lo fácil que será despedir. ¡¡Cuánto cinismo y miseria moral!! Por eso se convoca la huelga, por eso mismo y por nuestra dignidad.

Pero CCOO y UGT no deben equivocarse. Hay que hacer otras cosas diferentes e implicar a la ciudadanía, a los estudiantes y jóvenes que tienen un negrísimo futuro gracias a tanto retroceso social y al neoliberalismo. Las personas comunes deben tomar la huelga como de ellas y eso debe incluir a parados, precarios, amos y amas de casa, jubilados y empresarios familiares y sociales. Huelga General de las y los de abajo.

Pero antes -mañana 11, que es más fácil- debe escucharse un rugido muy fuerte de un pueblo que deja de ser de corderos para, parafraseando a Miguel Hernandez, volver a serlo de leones y leonas -que por cierto son más hábiles y fieras- tomando la calle. Pero no de fiesta, ni de romería, sino con un espíritu de lucha y reivindicación, que les comience a hacer temblar. El capitalismo sufre una gran crisis, solo hay que perseverar y unirnos todas y todos y la victoria social, democrática y por el reparto, será nuestra.

Esta huelga o es del pueblo o fracasará. Aquí no caben solo las consignas sindicales de siempre. Esta huelga se produce porque el pueblo trabajador cada vez es más pobre, tiene menos derechos y no tiene futuro. Nos han convertido en seres de mantequilla, asustados, manipulados, egoístas y sin ideas. Lo malo es que para eso han contado con demasiadas complicidades e incluso entusiastas colaboradores del lado izquierdo o falso-izquierdo.

Vienen tiempos duros, muy duros. Necesitamos convergencia, solidaridad, unidad sin uniformidad y mucha valentía y decisión. No hay ya casi nada que perder. Esto solo es el comienzo, asi que quien no esté dispuesto a ser consecuente, que se aparte ya.

La austeridad es una estafa

La mal llamada AUSTERIDAD quiere decir robo a los pobres y las clases populares para transferir el dinero que les recortan en servicios, prestaciones, salarios y en empleo -en especial el público- para dirigirlo a los bancos y los poderes financieros -es decir, a los ricos- con la excusa de pagar deuda a la banca.

Las políticas de austeridad son una estafa. Pero gracias a la abrumadora publicidad que la derecha política y económica hace, consigue que muchas y muchos pobres y personas, sobre todo de las cada vez más proletarizadas clases medias, piensen que son necesarias. No olvidemos que el neoliberalismo, que es una ideología política, basa su preponderancia en un gran éxito cultural, de sus principios y de su capacidad de controlar las mentes mediante la imposición de un modelo vital.

Todo es una gran mentira. Lo que provocan estas políticas de austeridad es más pobreza, más crisis y más paro. Las mal llamadas reformas son en realidad contra-reformas. Fueron implementadas e impuestas por la banca internacional, los grandes fondos financieros, la Unión Europea, el FMI y todos los gobiernos europeos junto a otros como los EE.UU sin excepción, a partir de 2009/2010 en que iniciaron una dura escalada conjunta contra los derechos sociales y laborales que acabó hundiendo las economías occidentales, la europea en especial. Lo que demuestra el fracaso de las ideas neoliberales y socioliberales que desde unos años, antes ya del estallido de la crisis financiera se venían imponiendo, si bien tras un anunciado fracaso de una tímida apuesta inicial por el gasto público.

También son una herencia -la austeridad- del triunfo de la revolución conservadora de los años 80 del siglo pasado que propició el desmantelamiento del bienestar y de los derechos sociales y sindicales. Son los recortes igualmente el fracaso de la socialdemocracia que, contagiada por la revolución ultra-liberal, se plegó en la llamada “tercera vía” a las imposiciones del mercado. En el momento en que se empezó a cuestionar el pacto del bienestar se comenzó a derrumbar todo un sistema de valores basado en la imposición progresiva y la protección social.

El triunfo cultural y de valores del conservadurismo derechista estaba pues cantado. La economía casino y la dictadura de los mercados, tal y como ATTAC denuncio hace más de diez años por boca y pluma de Ramonet y de Cassen, estaban cantados y cuando Susan George denunció la traición socioliberal ya era tarde.

A esto hay que sumar que la Unión Europea que se construía no era sino una gran farsa jurídica corrupta e infumable de Tratados que imponían un capitalismo feroz y obligaban a la privatización de lo público, así como a impedir el control democrático de los Bancos Centrales y el libre juego de una poderosa banca privada. Lo peor es que esto contó con los votos favorables de las socialdemocracias europeas e incluso de la CES, obnubilados por el mensaje neoliberal que parecía imparable. De esos polvos, estos lodos.

Cuando ATTAC anunciaba lo que inexorablemente ocurriría, los cargos públicos y asesores de gobiernos pretendidamente progresistas nos miraban condescendientes y con autosuficiencia. Pobres imbéciles, estaban ellos mismos autodestruyendose o bien trabajando ya para los que luego les iban a recompensar enchufándoles, en ENDESA por ejemplo.

Al estallido de la crisis, la respuesta de las izquierdas sociales y sindicales se hizo esperar, pues era difícil conectar con las clases populares y a ello se le unía la profunda división entre los claudicantes y entreguistas y los que estábamos por ser desde el principio activos contra la crisis.

La Huelga General del 29 de Septiembre fue en el Reino de España un primer paso, así como las de Euskadi y Galicia. Estas huelgas demostraron, curiosamente, que todavía queda clase obrera, pues fue esta, los y los obreros de mono o volante, las y los que la hicieron realidad. Pero se pudo observar que los sindicatos mayoritarios no controlan ya: la existencia de un gran sector de precarias y precarios, de contratados basura y de economía negra sin ningún apoyo jurídico-laboral, en régimen de semi-esclavitud, que no tienen derecho de huelga, de facto y sufren una patronal sin escrúpulos, apoyada por los medios, la inacción de los gobiernos y a los que la contra-reforma laboral aún ha dejado más inermes.

Pero todo se frustró. Ante el desierto resistente generalizado, las Mesas de Convergencia en el auditorio Marcelino Camacho lanzan su manifiesto antineoliberal y juntan alrededor de tres mil personas en un acto emotivo, valiente y esclarecedor, antesala del estallido del 15M, que es quien vuelve a lanzar a las personas a la calle en cientos de miles y lo vuelve a hacer tanto en el verano, como en el otoño. El 15M marca fundamentalmente un antes y un después. El problema es que muy pocos aparatos políticos -es decir, ninguno- se ha percatado de la nueva situación de la ciudadanía critica y qué se espera por parte de esta de la política.

Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción pretendían ser el elemento aglutinador socio-político y antineoliberal, democrático y no partidista, pero si comprometido, lo cual les ha permitido que, a pesar del 15M y su trabajo en el mismo, estén no solo subsistiendo, sino impulsando la unidad y la convergencia social y política de las y los de abajo.

Ahora, tras la gran victoria del PP, la CEOE, la banca y la derecha conservadora europea, así como el hundimiento del socioliberalismo español, la contra-reforma laboral ha sido el aldabonazo que ha hecho volver a estallar la lucha, saliéndose nuevamente las calles y situando a los sindicatos en primera fila, así como volviéndose a conformarse la alianza socio-sindical que propició la huelga del 29S de 2011. Pero advertimos: en esa plataforma falta primero más movimientos y sindicatos y en segundo lugar que sea una plataforma, es decir que convoque y decida. La nueva huelga general, imprescindible ya, necesita de una apoyo ciudadano y global, de unas nuevas fórmulas de trabajo que los sindicatos mayoritarios no controlan o no ven, pero que son imprescindibles si se quieren alcanzar los objetivos de parar el Estado.

Si algo nos faltaba en esta gran estafa global, europea y estatal, la reforma financiera pone la guinda. Es la otra pata de la contra-reforma laboral para que la oligarquía española domine su Reino, bajo la plácida y estúpida sonrisa de los Borbones. El único reflejo que quedaba de una banca pública, al menos no controlado por las tres o cuatro familias bancarias, las Cajas de Ahorros, acaban de ser subsumidas en concentraciones mayores en beneficio de los oligarcas patrios que, de paso, recibirán ingentes ayudas públicas para las que no hay tijeras.

Esta reforma, hecha a la medida de los grandes bancos, acaba con el ahorro popular que es transferido a concentraciones bancarias, siempre privadas.

Pero frente a esto solo cabe lucha, acción, resistencia y ofensiva organizada y en la calle de las clases populares y de la ciudadanía, en defensa de la democracia y el reparto. Es imprescindible llenar aún más las calles el próximo domingo 11 de Marzo. Pero también es imprescindible una Huelga General, en la que cada ciudadana y ciudadano se comporten como un piquete activo frente a tanto robo, estafa y desvergüenza máxime cuando HAY ALTERNATIVAS y dinero de sobra, pero está en los paraísos fiscales y en el robo miserable de los ricos que, defraudando impuestos masivamente, nos penalizan, estrujan y EXPLOTAN.

Nos están aplicando contra-reformas que tienen por objeto acumular riqueza y poder los capitalistas y acabar de facto con la soberanía popular, dejando la democracia representativa en lo que ya es, una mera fachada formal, que sirve para justificar, represión policial y judicial, despidos, empobrecimiento para las de abajo y mayor enriquecimiento para los de arriba. Ese es el mundo que nos quieren construir, esa es su España: la que quieren vender, comprar y disfrutar a su antojo. Vivimos una suerte de nueva dictadura encubierta a la que hay que enfrentarse, y en esa lucha callejera y laboral a la que estamos convocados hace falta tener -como siempre afirmo- valor y valores. Buscar convergencias socio-políticas y que nadie cometa el error de creerse imprescindible. Pero que nadie pretenda sacar partido de sus dejaciones y claudicaciones tratando de ponerse ahora al frente de una manifestación que muchas y muchos llevamos ya más de cuatro años convocando. Humildad, fraternidad, igualdad y lucha contra los poderosos, en favor de la república de las y los iguales, de una Europa muy muy diferente y de otro mundo.

Esta lucha es algo más que contra una reforma, o varias contra-reformas: debe serlo también contra el régimen corrupto e injusto que las permite, que las impone. La dictadura de los mercados es esto, ya está aquí y, por si no había poco, nuevas medidas de austeridad impuestas por el gobierno derechista del PP, con más recortes. Ahora con la excusa del gasto de comunidades y ayuntamientos, en realidad no es sino recortar sanidad y educación publicas, acabar con la dependencia y despedir aún más trabajadoras y trabajadores. Son unos sinverguenzas, son unos mentirosos ¿Hay o no hay motivos para echarse a la calle ya? Nos sobran burócratas miedosos, nos falta coraje ciudadano y dignidad obrera.

Andalucía en la encrucijada

Andalucía en breve decidirá, con el voto, si desea recortes sociales y públicos. Austeridad para financiar bancos privados de la oligarquía madrileña y centro-europea a costa de sus servicios a la ciudadanía, o si prefiere apoyo a la economía social y las pymes o bien a la gran patronal y la mafia del ladrillo.

El panorama no es alentador. El PSOE, tras muchos años de gobierno, deja muchos pufos, frivolidades, despilfarros e incompetencias, pero también una sanidad pública buena y extendida, con cobertura más que interesante y un sistema público educativo con sus problemas, pero mucho mejor que el de Madrid, por ejemplo.

Los servicios sociales, asistenciales, de igualdad y de prestación social y dependencia, también superiores o mejores que los de Valencia, Madrid y otras comunidades autónomas. Pero el PSOE también ha apostado por el ladrillo y destruido territorio, y lo peor en mi opinión: ha permitido el desmantelamiento del sistema financiero andaluz, ha dejado que el tesoro que eran -con sus problemas y errores- las Cajas de Ahorros andaluzas, sean privatizadas, descuartizadas y regaladas al gran capital, ni andaluz, ni preocupado por Andalucía.

En el PSOE ha primado una superioridad mal digerida fruto de las mayorías que el pueblo andaluz le ha otorgado, creándose a su sombra una casta de gestores sin ideología que han considerado a Andalucía su cortijo, y esto lo estan pagando ya muy caro. Su falta de humildad, de ideas y su entrega a la causa socioliberal la pagarán cara. Además para cortijeros, los de toda la vida, los señoritos del PP, señoritos de caballo y espuelas, procesión y romería, que desde la conquista castellana dominan esta tierra hermosa y brava, pero decepcionada y desorientada.

El PSOE será el gran responsable -sus cúpulas y gobernantes- si el PP vence las elecciones. Que no miren a otro lado, tienen nombres y apellidos. Entre ellos figuran -y con la máxima responsabilidad- señores y señoras que desean perder las elecciones para dedicarse a ajustes de cuentas internos.

En las izquierdas socio-políticas no fue posible la candidatura convergente y unitaria que esta histórica situación demandaba. Una nueva forma de articular una izquierda transformadora de las y los de abajo, capaz de ilusionar a amplias capas de la ciudadanía y de frenar al PP, tal y como las Mesas de Convergencia o personas de las asambleas populares proponían, junto con Izquierda Unida y otros movimientos sociales. Hubiera sido algo nuevo e ilusionante, es decir lo que hacía falta.

Ahora creo que debemos llamar al voto, y deseo que IU frene la sangría de la izquierda y logre frenar al PP, de la misma forma que administre sus votos para impedir que los señoritos de verdad -no lo que ha sido en ocasiones su fotocopia- dominen aún más nuestra Andalucía.

Hay fenómenos que hay que advertir y el más claro, por sus engaños y negatividades, es UPyD: partido bisagra para favorecer al PP, que no cree en las autonomías y que es un fenómeno madrileño ajeno a Andalucía, pero que gracias a la decepción que causa el PSOE, -pero también a las dificultades de IU de enganchar a sectores más amplios del electorado, incluso de izquierdas sociales y sociológicas- engaña haciendo creer que es una opción de progreso y de transparencia politica.

UPyD se presenta tal cual, pero tiene una imagen nueva que cultiva con enorme desparpajo cuando es una opción aliada de la derecha españolista y un invento personal de alguien que, mientras le fue bien en el aparato del PSOE (y que incluso aspiro a dirigir), o fue Consejera del Gobierno Vasco que presidía el PNV, no dijo nada ni contra el socioliberalismo, ni contra las autonomías.

La socialdemocracia no tiene ideas nuevas y sufre la crisis que en toda Europa le atenaza. IU aún debe librarse de cierta endogamia, patrimonialismo de la izquierda, que es bastante más amplia. Así como algunas dosis de mesianismo -que no es lo mismo que radicalismo social y voluntad de cambio real del sistema- que se perciben en su interior, si bien no generalizadas. Porque para cambiar el sistema hacen falta amplias mayorías sociales, no bastan pequeños triunfos locales, a no ser que estos se multipliquen y por tanto, se conviertan en mayorías.

Resulta gracioso que cuando en Venezuela el Presidente amigo Hugo Chávez se presenta a la reelección tras doce años de fructífera revolución para su pueblo (incrédulos o crédulos de PRISA vean datos y estadísticas del PNUD, ONU y CEPAL), a pesar de su incuestionable liderazgo social es consciente de que, para consolidar el tránsito hacia el Socialismo, no solo debe confiar en el PSUV -su partido- sino ampliar la participación y favorecer la aparición de un amplio movimiento socio-político. Y así surge el Gran Polo Patriotico, como opción de renovación y de agrupación de los de abajo y los movimientos sociales.

Mientras en Andalucía, sintiendo el aliento en el cogote de los señoritos otra vez, no hemos sido capaces de articular nuestro Polo Andaluz antineoliberal y de las y los de abajo. Por eso surgen cosas como UPyD y encima pescan votos de gente de abajo. Por eso al PP también le votarán incluso parados y marginados.

Pero no nos fustiguemos, ni azotemos. Mantengamos la batalla con dignidad, entereza, humildad y pedagogía. Aprendamos. Pensemos en el 26 de Marzo, y para ello será imprescindible asegurar que el 26 puede haber, debe haber, un gobierno antineoliberal en Andalucía, que le plante cara al PP y a las oligarquías económicas y a la gran patronal.

ATTAC Andalucía, humildemente, ha propuesto solo eso, propuesto un programa mínimo de Gobierno de 10 puntos que está en su sitio web y que es un trabajo que debe ser tenido en cuenta y considerado. ATTAC no pide el voto para nadie en concreto, no es partidista, pero es nítidamente antineoliberal y está en lucha frontal contra la Dictadura de los Mercados, frente al capitalismo de casino que nos atenaza y empobrece, y contra la gran estafa de la deuda.

Creo que venceremos. Cuando esto ocurra, tendremos que sacar lecciones de lo que podía haber sido y no fue y por tanto implementarlo sin perder más tiempo. En eso estaremos muchos y muchas, que ni somos comparsas, ni compañeros de viaje. Hace falta otra forma de hacer y entender la política.

Si se pierde, permitiréis que algunas y algunos digamos más de cuatro cosas. Ahora lo importante es desde abajo y entre nosotras y nosotros hacer, impulsar lo que los políticos no han sabido: La Amplia Convergencia Socio-Política antineoliberal que impida que el PP venza y nos machaque, pero también lograr de una vez que en Andalucía lo publico sea lo primero y la lucha por la igualdad y el reparto sean lo prioritario. Que nadie vuelva a citar en vano el nombre del socialismo, por que el socialismo es patrimonio de los y las que deseamos cambiar el mundo, y Andalucía de las y los que estamos en contra del capitalismo y de los que deseamos la DEMOCRACIA ECONÓMICA.

Andalucía, levántate altiva y construye tu futuro. No te dejes avasallar, ni dominar, ni engañar, ni amedrentar. La gran batalla política, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, comenzará el 26 de Marzo. Pero pueblo, no encumbres a los señoritos con tu voto.