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¿Que hacemos con Andalucía?

Ahora le toca a Andalucía.

En mi opinión, lo que hay que tener muy claro, si uno se presenta a unas elecciones convencido del gran apoyo popular a las ideas de transparencia democrática, rechazo de los recortes, mala fama ganada a pulso de la banca privada y que las politicas neoliberales nos han llevado al desastre, siendo esas sus principales premisas, es que se presenta para gobernar.

Todas las encuestas manifiestan el gran apoyo a muchas de las ideas expresadas por el 15M y las movilizaciones ciudadanas, en las que una parte significativa de la izquierda transformadora ha participado y acompañado, respaldándolas activamente. Luego si eso es así, en Andalucía se debería imponer -democráticamente, claro- un gobierno antineoliberal, transparente, defensor e impulsor de lo público, y que apueste por un SISTEMA FINANCIERO ANDALUZ.

¿Que ocurre si no es así? Pues que algo falla. ¿Fallan las encuestas? ¿O tal vez falla la imposibilidad de aglutinar a eso tan disperso, que es el pueblo?. El pueblo andaluz.

No desesperemos. Se puede conseguir gobernar -o condicionar profundamente- si se hace un programa que ilusione, no sea demagógico y aglutine en estos tiempos de paro, sufrimiento y dificultad generado por los bancos, los poderes financieros, los ricos, y ese sistema politico, conservador y ultra liberal que es el Neoliberalismo, a muchas personas hartas y no resignadas. Sistema -el neoliberal- que independientemente de nombres y apellidos, en Europa, excepto en Islandia, todos los gobiernos siguen. Así nos va.

Sabiendo que no somos la isla nórdica, que estamos en el euro y que no somos independientes, habrá que plantearle seriamente al pueblo andaluz lo que queremos hacer o al menos intentar hacer. Explicar que les rendiremos cuentas y que somos de ellos: de los de abajo, de las victimas de la crisis.

Habrá que denunciar -sin que nos puedan callar la boca- a los señoritos del PP, y sus practicas ya demostradas de recortes y asfixia de la economía productiva.

No es cuestión de etiquetas. No es cuestión de apellidos. Es solo ser el cemento aglutinante de la rabia contenida -no se porqué-, de la angustia de las colas del paro, de la desesperación de los desahucios, del no poder llegar a fin de mes.

Esa es la fuerza que debe unificarse, la de las y los que necesitamos del sistema sanitario público, de la educación pública y de un sistema financiero público andaluz -ya que el español lo han privatizado- y de preservar nuestro medio ambiente. No seguir destruyendo territorio en beneficio de la especulación. Salvar nuestras costas y defender nuestros montes negros.

No es fácil el camino que ofrecemos. Pero a aquellos que nos llaman ilusos o románticos decidles que ellos, en beneficio de unos pocos, nos han arruinado y se han arruinado. Sus soluciones no son para el pueblo, aunque se llamen populares, sirven tan solo para hacer más ricos a los ricos y favorecer a los bancos. Por que para eso nos recortan, para dárselo a los bancos.

Por todo esto, el pueblo andaluz debe reaccionar y explorar nuevos caminos.

Pongámonos de acuerdo. No es cuestión de estar en una lista, es cuestión de frenar el antineoliberalismo, en su versión más dura y de ir recuperando la soberanía popular, también desde Andalucía.

En Venezuela se vuelve a construir una Red de Redes para transitar hacia el Socialismo. Aprendamos

Cartas Caraqueñas.

Hace tan solo cinco meses, en Venezuela se comenzó a experimentar nuevamente: a inventar, según palabras de Hugo Chávez. El Proceso (como aquí se le conoce a la opción de cambio y de tránsito hacia el Socialismo) se reinventa constantemente. Primero fue el MVR (Movimiento V República) el movimiento popular y social, amplio y democrático que alcanzó el poder y redactó la nueva Constitución. Tras la constituyente hubo ya un Polo Patriótico, y tras él apareció el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) al objeto de trabajar por profundizar en la Justicia Social y sembrar petróleo, es decir modificar el paradigma económico y repartir, entre los más pobres en especial, la renta petrolera.

Pero a pesar de la existencia del PSUV, otros partidos de izquierda han apoyado la Revolución Bolivariana y han sido incluidos en las candidaturas del chavismo teniendo diputados. Por ejemplo, los comunistas y un partido socialista: el MEP, escisión hace ya tiempo de AD -el partido vinculado a la Internacional socioliberal- es decir “Socialista” y que apoya a la clase oligárquica venezolana.

Pero en estos momentos, el Proceso ha dado una vuelta de tuerca o ha inventado nuevamente, creando el Gran Polo Patriótico -el GPP- que es un amplio movimiento político-social en el que hay partidos como el PSUV, el PCV, el MEP -socialista-, o los Tupamaros y la UCV de extrema izquierda, pero también -y al mismo nivel- sindicatos, cooperativas, asociaciones culturales, Consejos de Trabajadores, movimientos estudiantiles, comunidades, movimientos indígenas, ecologistas, y grupos de gays y lesbianas y de defensa de la diferencia sexual, e incluso grupos de Heavy Metal, moteros y santeros.

Así pues, nos encontramos con que, a pesar del instrumento PSUV, fuerte e incluso hegemónico electoralmente, el propio Hugo Chávez opta recientemente por el GPP, al objeto de construir una red de redes que, de forma participativa y no hegemonizada por los partidos, trabaje por la Revolución Bolivariana. Es decir, –y oídlo bien en el estado español- el propio Hugo Chávez vuelve a la senda de los movimientos sociales, amplios pero políticos a la vez, para consolidar el poder del pueblo, para garantizarlo y para construir una amplia red de Poder Popular.

Por tanto, si eso ocurre en Venezuela, imaginaos cual es en el Reino de España, en mi opinión, la única opción posible para construir una nueva mayoría que le dispute el poder a las oligarquías y con voluntad de legislar. Porque claro, aspirar solo a ser oposición, aunque sea una oposición potente, es permitir que se nos siga machacando y que las víctimas de la crisis sigamos subvencionando a los bancos y a los ricos.

Esa es la primera instancia latinoamericana de hacer política. O se le disputa el poder a las oligarquías o no haremos nada. Podremos parar alguna ley, conseguir alguna pequeña victoria parcial, incluso lograr que se imponga la Tasa Tobin, pero no lograremos una sociedad justa y democrática. No lograremos confeccionar una nueva Constitución. Un movimiento constituyente es una idea excelente, además es imprescindible para que exista democracia en el estado español. ¿Pero cómo logra el pueblo -el único legítimamente empoderado- hacer una nueva Constitución, si no es mayoría política esta voluntad y si la soberanía popular no la impone?

En Uruguay, las elecciones las venció el Frente Amplio. En Bolivia, el MAS es un amplio movimiento con muchas alianzas locales y tribales, además de con sindicatos y otros movimientos. En Ecuador, es la Alianza PAIS – un nombre precioso, Pueblo Altivo y Soberano- ya en si toda una declaración de principios.

En el estado español ¿Cuál es la solución? ¿Deseamos cambiar? ¿Nos atrevemos a construir una alternativa democrática, popular e inclusiva y participativa? ¿Alguien desde algún aparato esta tan loco como para considerar que sin un amplio movimiento socio-político y popular se va a construir algo serio que nos haga dejar de ser unas marionetas en manos de políticos neoliberales y banqueros?

Por tanto, la lección venezolana, si sirve, es clara: primero un movimiento democrático popular -el MVR- que dispute el poder. Después la constitución para lograr la consolidación del estado social, en tránsito hacia el socialismo, es decir el reparto y el poder popular. ¿Un partido? No. El Gran Polo Patriótico.

Conozco las distancias entre ellos y nosotros, pero son más mentales que reales. Por ahora el tránsito es el mismo. Convertida la socialdemocracia al neoliberalismo, el FMI y los EE.UU. -en España la UE- imponen sus condiciones, la izquierda es derrotada, el pueblo arruinado y despojado de los servicios públicos. La reacción, el Caracazo, tras este y unos años después, la victoria democrática y la nueva Constitución.

No tengamos miedo a alcanzar la mayoría. No tengamos miedo a la lucha política para articular el poder popular. No creamos que nada de esto, desde un partido, es posible ya.

La derecha está trabajando muy rápido. Ha reinstaurado en el mundo la guerra fría, pues su control se le escapa ¿Cuándo comenzará con la guerra caliente ante su más que evidente derrota? Este capitalismo enfermo es muy peligroso.

Organizarse, y ya, es cuestión de supervivencia y de salvar la Soberanía Popular; de lograr, diría yo, que exista la Soberanía Popular.

La historia no comienza hoy

Cartas Caraqueñas.

Tenemos ya en el estado español suficientes diagnósticos político-económicos como para llegar a un acuerdo en la acción. El 15M fue un aldabonazo, que entendió que el problema no era el sentido del voto de las personas, sino su capacidad de sentirse o no víctimas de la crisis y de reaccionar o no hacerlo.

Las clases populares se movilizaron o permanecieron pasivas, respondieron bien, respondieron positivamente y/o acudieron a las manifestaciones, o bien le dieron su apoyo al 15M mediante encuestador. Así pues, activa o tranquilamente, apoyaron una rebeldía que ni les pedía el voto, ni pretendía colocar a una nueva élite, sino tan solo decir que basta ya de engaños y de que siempre los de abajo paguen los platos rotos. En pocas palabras: ni políticos –refiriéndose a las oligarquías políticas con capacidad decisoria, que ya están quemadas y desacreditadas, pero continuan-; ni los banqueros, que realmente son los que mandan y que, tras forrarse a su costa, ahora les exigen sacrificios y “ajustes” para poder seguir forrándose, ahora ya no con su hipoteca -que también- sino con la deuda pública (que tal y como sabemos es privada en más de un 70%, pero que todas y todos pagamos).

Tras el 15M, el 20N ha dejado un amargo sabor, pues ni la abstención consciente por anti-política ha sido tanta (yo incluso, sin ánimo de molestar y pudiendo estar equivocado, pienso que bastante de ella proviene de votantes PSOE cabreados con su deriva derechista, como castigo a las cúpulas socioliberales, pero no por otra razón), ni las izquierdas han crecido lo que cabría esperar. Cierto es que los mecanismos de embrutecimiento intelectual del sistema funcionan a tope. También que la ley electoral es tan injusta como poco respetuosa con la voluntad popular. Cierto es que poco menos de un tercio de los votantes y una cuarta parte de la ciudadanía española ha decidido que nos gobierne la extrema derecha neoliberal. Cierto. Pero ahí están, y eso es lo que hay y lo que ahora debemos responder. Pero sobre todo, lo que hemos de solucionar.

Nos debatimos entre la lucha y la respuesta en la calle a las agresiones que sufrimos las clases subalternas, o la actuación simplemente institucional. Creo que hay cosas que en el inicio del siglo XXI, tras el pinchazo de la globalización neoliberal, debieran haber sido de otra manera en las urnas. Pero no seamos ingenuos, tras la rápida reacción capitalista a la crisis de 2008 y su recomposición en el tablero del poder en Europa y USA, algo debiera hacernos reflexionar. Veamos:

Los poderes financieros, podridos y estafadores, están imponiendo en las potencias centrales unas políticas públicas tendentes a destruir el bienestar y la providencia públicas y a privatizar lo poquito que de propiedad común aún queda. Como la especulación financiera ahora está complicada, pues especulan con trigo, arroz y soja. Como ya no venden pisos y adosados y han caído las hipotecas, pues obtienen beneficios de la deuda. Eso si, de su propia deuda, obligando a los estados a que nos obliguen a todas y todos a sufragarla. ¿Cómo? Pues a costa de transferir el dinero de la educación, la salud, las infraestructuras públicas, y sueldos y pensiones, a los propios bancos. Ese es el famoso ahorro. Ahorro en la pensión de usted, congelándosela, o le quito el médico de familia y le cierro el ambulatorio, y lo que no gasto pues se lo doy a Botín o a otro similar.

Pero claro, esto puede generar huelgas y manifestaciones. Ante las posibles reclamaciones, la democracia ya no es útil a los poderosos. La lucha de las grandes oligarquías económicas dominantes es contra la democracia. No es un problema solo de ley electoral, es un problema de confundir las mentes, amedrentar los espíritus, comprar las voluntades y reprimir las reacciones para hacer negocio a costa del sufrimiento ajeno. Unas poblaciones europeas, consumistas y bien alimentadas, se ven ahora ante la tesitura del desastre y la ruina y, ante la ausencia de seguridad, votan a las derechas. Las izquierdas, los alternativos, las personas indignadas mientras tanto discuten, se discuten y tratan honradamente de poder construir la alternativa en condiciones muy adversas. Pero a veces más adversas todavía, gracias al empeño puesto por “algunos” en ver quien es más listo, puro o lo hace mejor.

En esta tesitura, yo, que ni soy puro, ni exento de errores ni de manías, me permito proponer, con perdón, que salvadas todas las distancias (que, por cierto, no son tantas) miremos hacia América Latina. Perdón, ya sé que no son europeos. Perdón, ya sé que se lo están montando de diversas formas. Pero partían de lo mismo: deuda galopante al FMI, a los bancos europeos y a los EE.UU., paro masivo y, sobre todo, una aplicación de libro de la más pura -esa si- doctrina neoliberal. Es decir, todo privatizado, no a la existencia de programas de protección social y empobrecimiento generalizado de las clases populares ¿Os suena?

En América del Sur y el Caribe hay diversas soluciones y seguramente ninguna es perfecta -yo ignorante de mi creo que la perfección no existe-. Sin embargo, a quien más molestan los procesos populares de cambio social es a los Bancos, al FMI, los EE.UU. y la UE. Por eso, no solo ocultan, sino falsean lo que en Latinoamérica ocurre.

Las sociedades americanas en general, de todo el continente (EE.UU. incluido, gracias al dominio anglosajón) son duras, muy duras. Trabajos precarios, informales, ausencia de providencia pública. Millones de personas sin pensiones, sanidad deficiente, etc. Sin embargo, resulta que estos países –excepto los EE.UU.- están creciendo no haciendo lo que Europa, sino justo al revés. Europa camina hacia el modelo americano, mientras que América Latina busca y trabaja la protección social, lo público, incluso el tránsito hacia el Socialismo y no está en crisis.

Vienen de atrás los problemas de pobreza extrema en Latinoamérica, pero por ejemplo Argentina, en los años cincuenta, era mucho más rica que España e Italia, incluso Francia… y todo se hundió. A Venezuela, en los años cincuenta, llegaron 400.000 españoles y, sin embargo, las políticas ultra-liberales primero, y neoliberales después, arruinaron todo. También la corrupción, pero mejor de eso nos callamos y dejamos de dar lecciones. Pues bien, ese es el camino que le han marcado a España, a Europa: el de la destrucción del estado hacia la ruina, en beneficio de la banca y los ricos.

Por eso, pido un poquito de humildad y veamos lo que nos puede servir de la experiencia y de la solución de nuestras hermanas y hermanos de las Américas. Yo, humildemente, estoy tomando nota.

Solo un apunte. Primero fueron los movimientos sociales. Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: a la oligarquía solo se le disputa el poder tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra Política.

Perfecto, nada. Nosotros, desde el hoyo, menos. Lo que ahora toca es construir algo nuestro, de todas y todos, y empoderar.

La CELAC ya es una realidad

Las potencias populares, progresistas y socialistas de América Latina y el Caribe logran un gran triunfo. Los EE.UU. quedan fuera.

La CELAC ha sido una idea asumida por todo un Continente que busca su unidad al objeto de construir un mejor presente y futuro para sus pueblos, pero también para hacer emerger en el nuevo sistema-mundo la potencia americana, la Gran Patria Común de las y los latinoamericanos. Ha sido también el éxito personal de dos hombres: Lula y Hugo Chávez, que han logrado embarcar a todo el gran continente latino y al caribeño, sin excepción.

Es digno de análisis como es que países muy ligados a los EE.UU. como el actual México, Chile, Colombia o Honduras, hayan transigido con este baño de libertadores, históricos y contemporáneos. Las palabras de Evo Morales denunciando el capitalismo como causante de la miseria y destructor de la madre tierra; la ideologizada intervención de Correa quien, citando a Ignacio Ramonet, denunciaba a las empresas y negocios periodísticos que confunden la libertad con sus dividendos y no respetan resultados electorales; sus críticas al poderoso vecino del norte que alienta conjuras y anti-procesos populares. Las agudas, apasionadas y muy movilizadoras y comprometidas palabras del ex-guerrillero Pepe Múgica, llamando a que los pueblos de América se comprometan con la CELAC; o las reflexiones antineoliberales y llamamiento a levantar una gran potencia de justicia, desarrollo sostenible e igualdad entre las y los latinoamericanos y caribeños de Dilma Roussef, han sido escuchadas en silencio y sin réplicas -en todo caso, intervenciones diplomáticas y de asentimiento incluso- de Colombia o Chile, tal vez el más definido.

Los representantes de los gobiernos negros del Caribe han elogiado a Venezuela y a Cuba. Han orado por la salud de su gran amigo el comandante Chávez, y han apoyado las posiciones más progresistas. La República Dominicana ha predicho que Europa está en una pre-revuelta social por culpa del neoliberalismo, y los neoliberales de la mesa han callado. Quien calla otorga. De hecho Colombia, muy condescendiente y extremadamente amable con “su hermano Hugo Chávez”, se ha mostrado dispuesta a negociar con las FARC -si estas de verdad quieren hacerlo- pero de verdad, y en ese caso pedirá el apoyo del ALBA, dicho con otras palabras.

¿Por qué esto? La respuesta la han dado desde Dilma a Cristina Fernández, pasando por Hugo Chávez, Raúl Castro o Morales y Leonel Fernández: la grave crisis europea y la de EE.UU. es su oportunidad. La crisis capitalista -que ellos capean- hace posible soluciones (incluso socialistas) como el Presidente Morales ha dejado caer. Hay otro mundo y Asia es ahora el centro, y con Asia están todos ellos, excepto parte del Caribe y Centro-América, muy bien posicionados. Son además BRICS, y no solo Brasil, Venezuela y Argentina lo son, Colombia apunta a serlo, igual que Perú. Pero también Bolivia ya ni es lo que era, ni lo que cuentan en el Reino de España.

Por cierto España, si ha sido nombrada, lo ha sido en calidad de antigua potencia colonial en profunda crisis. Ni una palabra para la Cumbre Iberoamericana. Ni un recuerdo para el Borbón. Ahora lo hispano en el mundo son ellos: lo mestizo, culturalmente emergido ya.

El cambio del mundo se ha notado, tanto que los representantes del viejo allí han pedido apoyo a sus hermanos. Por ejemplo, la lucha contra el narcotráfico ha sido abordada, y se ha aprobado una declaración al respecto. Hay de hecho comisiones de inteligencia trabajando al margen del Plan Colombia que incluyen a Colombia.

Haití ha reconocido lo mucho que le debe a Cuba, y allí en la CELAC se ha reparado la injusticia de que aquí, en Europa, jamás se menciona. Se ha reconocido la gran labor humanitaria de la isla antillana. Cuba no hace cooperación con lo que le sobra, la hace con lo que tiene. En este sentido existe, y más que se va a profundizar, una cooperación latinoamericana, especialmente activa con el Caribe.

Pero el magnífico ex-tupamaro Pepe Múgica ha dicho alto y claro que no será un camino de rosas, que empezando por el “próximo al hoyo” todas y todos se dejarán la vida en la construcción de la Patria Grande. Será un arduo trabajo, en el que se pondrán trampas e inconvenientes y que exigirá implicar activamente a la inteligencia y a los pueblos.

Hugo Chávez ha presidido en la patria de Bolívar uno de los sueños del Libertador, y cierto es que le ha salido bien. Ha demostrado talla de estadista, ha sacado el socialista que lleva dentro, ha arremetido contra las derechas y el neoliberalismo y, al mismo tiempo, ha tratado con mimo y pericia a México, Colombia y Chile. Honduras no estaba en condiciones de nada, más que de buscar reconciliación y ayuda, y Daniel Ortega se la ha brindado.

Hay personajes que, por lo que representan, no pasan desapercibidas, pero también por lo que con su apoyo a CELAC la consagran, y son Dilma y Cristina, que el día antes del inicio sellaban su eje con Venezuela, con Chávez. La sintonía argentino-venezolana es innegable, pero Brasil está ahí y ejerce con gran discreción y sutileza su posición de potencia dominante. Por eso ha dejado palmariamente claro que apoya la CELAC, pero también que Europa está haciendo lo contrario de lo que debe hacer, es decir empobrecer a sus pueblos y practicar un neoliberalismo ya superado, lo que le hunde más en la recesión.

Raúl Castro, desde la discreción y el comedimiento tuvo un discurso magistral, al igual que Pepe Múgica. Ahora quedan cosas que la troika deberá consensuar y preparar, y la dirección que ha quedado del CELAC ha sido Chile, Cuba y Venezuela. Creo que con eso está todo dicho.

Suerte a los pueblos a América Latina y el Caribe. Su suerte será la de los pueblos de Europa, la del Estado Español y la de África.

Sugiero que en el estado español habría que comenzar a exigir un cambio de política exterior o nos quedamos fuera del mundo que llega ya. Si una idea ha quedado clara es que ellos, el CELAC y los emergentes, están en el dialogo SUR/SUR.

Carlos Martínez García
Ex presidente de Attac España y analista político de la Fundación CEPS

Una cumbre televisada en directo ¿Cuál, la de la Unión Europea? No, no, la de la CELAC

II Crónica desde Caracas

La verdad, no se por donde empezar. Son tantas las vivencias y las emociones que, en ocasiones, uno no desea ser más frío y critico. Se que obras son amores y no buenas razones, pero la verdad es que cuando uno escucha y le parece estar por la mayor parte de las intervenciones, debiéndose frotar los ojos para ver que no, que no es un foro social mundial, sino que son jefes de estado. No puedo sino pensar que aquí está pasando algo, y que lo que en este continente ocurre es más grande de lo que a la prensa corrupta y mercantil occidental desea transmitir.

Desde oír constantes condenas al capitalismo, a escuchar al premier jamaicano iniciar su intervención afirmando que el pueblo de Jamaica ora por la salud de Hugo Chávez, o que Pepe Múgica se abriga con una chaqueta de campaña del ejercito venezolano.

Dilma habla alto y claro de la necesidad de acabar con la pobreza, distribuir mejor es la razón de ser de su potencial económico, y Porfirio Lobo, el que fuera el candidato impuesto tras el golpe de Honduras, bromea y le hace la pelota a Hugo Chávez nos indica que estamos en otro mundo.

Cristina, con sus profundos y grandes ojos, llora en silencio cuando ovacionan a Néstor Kirchner, o los presidentes de Colombia y Chile se tragan en silencio -y con cara amable- el combativo discurso de Rafael Correa o de Raúl Castro, que por cierto pone muchos dedos en muchas llagas, y de forma sobria y concisa hace ver las grandes deficiencias de Latinoamérica y el Caribe, así como la hasta ahora indiferencia de muchos presentes al bloqueo de Cuba.

No se ríen las gracias, pero lo que sí tienen claro es que se han de unir e independizar, profundizando la lucha por la justicia. No están en un proyecto anticapitalista, pero su claro enfrentamiento a la OEA -y por tanto a los EE.UU.- si esta claro, y hay aquí submarinos del imperio decadente yanki, si, pero están aquí y se lo tragan todo ¿Y por qué? Pues porque las potencias decadentes poco pueden ofrecerles. Es más, Dilma y Cristina saben qué les piden en el G20. Por eso exige Correa, orgulloso con razón, “Que no nos den lecciones de derechos humanos, porque los derechos humanos no son sólo los de los negocios periodísticos, sino los de los pueblos”.

Esta es una cumbre de jefes de estado, en la que he oído citar a Ignacio Ramonet y a Gramsci. Hugo Chávez ha afirmado que seguro que a los europeos la cumbre del CELAC se la están ocultando. Esto es tan importante que hoy un vocero del Gobierno de los EE.UU. ha salido defendiendo a la OEA. Que pena para los mentirosos de PRISA, pues Brasil está aquí y manifiesta claramente que quiere estar aquí, debe estar aquí, y se deben potenciar por encima de todo los mercados endógenos.

Cuando hasta el presidente del narcoestado mexicano dice que este es el continente de la utopía, es que cierto discurso, cierto relato, ha triunfado. Al menos el triunfo del discurso antineoliberal ya es un gran paso adelante, máxime en una envejecida y cobarde Europa que, para solucionar la crisis capitalista, se vota a las derechas que la han provocado.

La guinda. El único estado no Latinoamericano que envía una carta de felicitación por la CELAC es CHINA. Eso es todo un síntoma. Mientras tanto, la vieja y arruinada Europa se posiciona al lado del amigo americano, pero no el del sur, grande, joven y con futuro, sino el del norte en crisis.

Confiemos en que el triunfo de la CELAC nos será de utilidad. Pero -y esto es el colmo- hasta la República Dominicana critica el modelo europeo y yanki de resolver la crisis. Hasta Leonel Fernández apoya a los indignados y habla de crisis pre-insurreccional en Europa.

Hay que buscar aliados fuera de nuestro pueblo o aldea, aquí en la CELAC se critican hasta los golpes de mercado en Europa. Seguro que hay fallos, si. Pero al menos los reconocen, y no como en Europa. En la CELAC hay algo claro: ellos son los emergentes y desean jugar el partido. Ya sabéis en España que, cuando se quiere un buen jugador, se ficha un argentino o un brasileño, pues como de los locales no nos fiamos… así nos va. Latinoamérica si se fía de ella misma. Latinoamérica exige al menos políticas de estímulo.