Archivo de Artículos

Por una Huelga General Ciudadana

En estos momentos tenemos ya análisis más que certeros en nuestras criticas a la política desarrollada por los neoliberales desde el Gobierno -sea cual sea su etiqueta- y el fracaso al que estas políticas, así como las de la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el FMI, conducen.

Sabemos que lo único que tienen en mente es salvar a la banca y sus negocios e intereses de los ricos. Constatamos como cada vez hay más paro, pobreza y desazón popular.

El Gobierno del PP supone un golpe de tuerca aún más dañino contra las clases populares. Es más demagogo en su venta y más hábil, pues tiene el desparpajo y la desfachatez de los que están destinados a mandar porque son de derechas y, al fin y al cabo, defienden lo suyo con total tranquilidad y desvergüenza.

Tenemos alternativas, el libro de Garzón, Torres y Navarro las argumenta, y además se llama HAY ALTERNATIVAS. Es muy simple: justicia fiscal, es decir introducir impuestos a grandes fortunas y empresas, perseguir de verdad el fraude fiscal, y prohibir las SICAV e implantar la banca pública. Una banca pública que haga fluir el crédito, o no habrá nada que hacer. También es imprescindible incrementar el gasto público en lugar de ahogarlo.

No estamos locos, hemos acertado en todas y cada una de nuestras predicciones. Estamos mucho peor que en 2008, y peor que estaremos. Lo único que estás políticas están consiguiendo es una gran transferencia de rentas de los trabajadores y trabajadoras, autónomos y pobres a los ricos.

El panorama es, al menos, intranquilizador. La izquierda transformadora captó poco voto descontento. Los sindicatos mayoritarios están en estado de sock o desaparecidos, traumatizados. Sólo alguna declaración y una preocupante disposición a “negociar” con una patronal envalentonada y agresiva, que sabe ha vencido y va a por todas. Los movimientos cívicos, en armonía entre si y dispersos a la vez. Muchas iniciativas, todas muy interesantes, pero que hay que conjuntar. Hay que converger y ya, opino.

Este Gobierno no merece ningún respiro. La agrupación de fuerzas solo se dará en la acción. Advierto seriamente: si algunos están eufóricos por algún pequeño éxito y no calibran su fuerza real, aún siendo una estructura con cierta fuerza e importancia, se equivocan y nos retrasarán. La búsqueda de la convergencia es plural y no hay nadie más importante que nadie. Hay distintos frentes de lucha y hay que lograr, creo, la coordinación entre la acción, la movilización, la política y las plazas. Incluso los y las que están en el Parlamento y la calle. Pero en convergencia, no en convocatoria. Auto-convoquémonos, es más difícil, pero mejor.

El objetivo debe ser no ya resistir, sino vencer. Hay que frenar la derecha en Andalucía. Tenemos que volver a movilizarnos. Hay que ser comprensivos y abiertos de mente. Es el momento de las grandes alianzas, el gran frente antineoliberal de las clases populares. Es el momento del compañerismo y la solidaridad frente a la derecha conservadora e incluso neofranquista y también de no dejarse engañar por cantos de sirena. Es el momento de un gran polo de los pueblos de reino de España, para defender la democracia y conquistar el futuro. El programa ilusionante de que hay otra forma de hacer política y de auto-gobernarnos.

Pero esto exige movilizarnos. Por eso propongo el ir hacia una Huelga General Ciudadana, de todos y todos los que sufrimos una crisis que no generamos pero estamos pagando y vamos a pagar. El sistema capitalista está podrido y lo quieren salvar a nuestra costa.

No perdamos la perspectiva del mundo. El imperio decadente occidental cada vez está más belicoso y agresivo, hace de la paz una exigencia ya imprescindible. Hay movimientos sociales, populares y políticos amigos en todo el mundo, por eso cuando preparemos nuestra huelga cívica, sepamos que no estamos solos.

¿Que como se prepara? Emplazando a ACTIVOS CONTRA LA CRISIS, a las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, a ATTAC, a los sindicalistas y las sindicalistas de clase y dispuestos a dar la cara, a las fuerzas políticas comprometidas con los de abajo, a los diputadas y diputados de izquierdas del Parlamento que están con la gente golpeada por la crisis, a DRY, a las Asambleas del 15M: a verse, sentarse y convocar la acción imprescindible ya.

Cuanto antes, es tarde.

El PP rompe España

¿Puede romper la derecha españolista, unionista, monárquica y anti-federal España? Si. El PP lo esta haciendo, pero no solo ahora desde el gobierno del reino, sino ya antes desde las Comunidades Autónomas donde gobierna, por cierto ya casi todas.

Me explico: Para la derecha reaccionaria y ultra liberal del PP, España es un territorio nacional único, propiedad de los propietarios, valga la redundancia. Es decir, de la clase poseedora y en el que el libre mercado capitalista en exclusiva determina quienes dominan y quienes son dominados. Un mercado protegido por un ejercito y unas fuerzas de seguridad, representado por un monarca, y dirigido por un gobierno de clase, de la clase poseedora o sus funcionarios, con unas leyes y convenciones que están por encima de los derechos y libertades ciudadanas, como desde que estalló la crisis capitalista está nítidamente claro.

Para el PP, la derecha neoliberal, todas y todos somos españoles y punto. Luego mientras no se rompa ese mito de españolidad, ellos tan contentos. Pero resulta que hay clases. Personas ricas y pobres. Gentes con propiedades y otras solo con hipotecas. Paradas y parados y grandes empresarios. Altos cuerpos administrativos cuasi hereditarios desde el franquismo sin solución de continuidad, y funcionarias y funcionarios que no llegan a fin de mes y están a las ordenes de esos altos cuadros administrativos. Resulta que hay autónomos, agricultores y agricultoras, endeudados, sin apoyos y al servicio e interés de grandes empresas o efectivamente grandes especuladores o aristócratas terratenientes. Hay rentistas y hay precarios. Hay banqueros y hay desahuciados.

Existe una ruptura clara en las políticas que se están implementando, preparando, pero también aplicando ya frente a los derechos sociales y las propiedades públicas, que se han malvendido o se van a seguir malvendiendo. Es más, resulta curioso el desprecio existente por el Estado. El Estado ya no es el liberal de siglo XIX, sino el del bienestar. El estado ciudadano y soberano, casi irreconocible ya.

El PP ha subido el IRPF, de forma que carga de impuestos a los de abajo para mantener la banca, pagar la deuda a la banca, y por tanto a sus propietarios y grandes accionistas. El PP modifica los derechos laborales y congela el salario mínimo para abaratar los costes de las clases poseedoras y pronto -si no lo remediamos- impondrá el sistema alemán de miniempleos -y por tanto minisueldos- para tratar de superar la crisis a base de mano de obra barata y pobre, pero que tiene el vicio de comer todas los días.

El PP ha roto España, quebrando el bienestar. Es cierto que otros vergonzosamente le pusieron la alfombra para lograr su victoria. Como cierto también era que el PP ya llevaba tiempo recortando derechos sociales y privatizando, regalando sector público.

El PP declara la guerra de clases. El PP rompe el estado iniciando una ofensiva contra las clases populares. No se trata de sacar al estado español de la crisis ¡¡mentira!! Se trata de salvar a los bancos y de lograr que los ricos, los poseedores, lo sigan siendo y lo sean más. El PP, que ha tenido vergonzosos colaboradores necesarios en el socioliberalismo -¿Por qué Carme Chacón y Rubalcaba no se enfrentaron nunca a Zapatero o a Elena Salgado o a Campa?- Ahora, con su mayoría absoluta, romperá España haciendo pagar solo a unas, las personas de abajo, para sostener los negocios de los que están arriba, de los poderosos.

El PP debe encontrar una resistencia tan democrática como contundente de los y las de abajo. Rebelemos. Esta crisis se profundizará aún más precisamente por las políticas de los y las que nos gobiernan, tal como prestigiosos y prestigiosas economistas nos están advirtiendo. Todo esto hará sufrir a muchas personas que verán sus proyectos de vida truncados y que ya sufren en silencio y temen. No es la hora de temer, es la hora de levantarse e imaginar nuevos y esperanzadores proyectos de futuro, que los hay.

Hay que reaccionar y ya. Humildemente convoco, llamo a reaccionar como ciudadano, porqué el PP no solo ha roto ya España en dos, es que la va a hundir.

Desde la dictadura castro-consumista de Venezuela, crónicas cotidianas.

Cartas Caraqueñas

Cada proceso de construcción social en cambio hacia el Socialismo tiene sus características. Cada pueblo su forma de entender la vida.

Llegar a Caracas en Navidad y pensar en la ex-RDA o ex-URSS es pegarse un patinazo. Los belenes están hasta en los cuarteles. No hay edificio oficial del gobierno del “tirano” sin sus belenes y arboles navideños. En las estaciones del metro de Moscú (perdón, de Caracas) resuenan villancicos e incluso han habido conciertos de los educandos del magnifico -esto muy en serio- Sistema Venezolano de Orquestas. Han deleitado. En Venezuela, el director de orquesta sinfónico Gustavo Dudamel es un ídolo de masas, caso único en el mundo.

El Bulevar Sabana Grande, atestado de comercios ¡¡privados!! en los que se vende de todo lo que a un consumista europeo pudiera apetecer, está intransitable. Por cierto, las tiendas están llenas de bañadores y biquinis, por que los trabajadores y trabajadoras venezolanos con trabajo -las cifras de paro en Diciembre 2011, eran del 6’5%- se toman las vacaciones “Decembrinas“, y no hay nada que le guste más a este pueblo que la playa; lo cual, viendo sus hermosas playas caribeñas se entiende. Pues bien, no hay comercio privado, ni público, en el que quepa un alfiler. Tanto es así, que el “dictador” ha hecho un llamamiento al ahorro -no, no lo ha impuesto, lo ha pedido, aconsejado- pues en Navidad se cobra la paga extra, que es superior en cuantía proporcionalmente a la española.

Hablando de esto, el despido en Venezuela es muy difícil y, si se produce, son 105 días por año trabajado –si, 105 como en España-. Y si es por baja voluntaria, son 45 días por año. Escuchen esto los sindicatos españoles y algún sindicalista que por esos lares habla pestes de esta castro-dictadura -como la derecha y el socioliberalismo europeo- de este Proceso. Por cierto, el 70% del PIB Venezolano es privado. Si, privado.

Hay otro caso que llama la atención, y es que hay periódicos privados como El Universal, El Nacional o El Carabobeño, entre otros, que pasan por la derecha a La Razón e incluso El Pais, y están siempre fustigando al “dictador” y su Gobierno. Por cierto, hablando de El País, hay un canal de televisión (Globovisión) propiedad de Carlos Slim -un gran accionista de PRISA y amigo de Felipe González- que está todo el día metiéndose con el “tirano”, y deseando que el cáncer acabe con su vida de una vez ¡¡Y el “dictador” lo consiente!! Es la caraba.

Villancicos, belenes, biquinis, playas caribeñas, Globovisión… ¿Pero que es esto? si la gente oye rap en la calle, lleva gorras y atuendos raperos y camisetas palabra de honor, y encima vaqueros, ellos y ellas, distintos, claro. Los jóvenes no van vestidos de pioneros y las chicas no llevan un lacito rojo en el pelo. Hasta abundan las camisetas del Barça. Que lástima. Que dictadura stalinista más cutre.

¿Donde se ve el socialismo? Pues en tonterías como miles y miles de viviendas públicas dignas, que se entregan a los y las habitantes de los ranchitos y zonas de chabolismo -100.000 este año-. En pensiones no contributivas, pensiones por hijos a madres solteras o que ganan el sueldo mínimo. En fábricas públicas de muchos productos -incluidos vehículos, ordenadores y teléfonos, además de agro-alimentarias- con la marca “Hecho en Socialismo” escrito en blanco sobre un corazón rojo. En las granjas socializadas, fruto de ocupaciones o expropiaciones. En la refinería más grande del mundo en Puerto Cabello, o en la nacionalizada -realmente- empresa petrolera PDVSA. En la educación gratuita y en una magnifica red sanitaria gratuita para la gente de los barrios. Incluso en los muy ricos cafés “La Fama de América“, hechos en socialismo.

Esas “tonterías” son las que hacen ver que aquí se está inventando algo muy serio: se está tratando de hacer el tránsito hacía el Socialismo. También en la prohibición de desahuciar, los precios regulados, y la abundante legislación social avanzada, que limitan muchos intereses de empresarios acaparadores o especuladores.

¿Todo es perfecto?. No. Hay fallos, claro. Pero lo cierto es que la solidaridad y generosidad de Venezuela y su gobierno con los pobres y los más débiles, incluidos los pobres de muchos estados latinoamericanos, es tan grande como las mentiras que los poderosos de este mundo lanzan contra la Revolución Bolivariana.

En cualquier caso, la guinda es la existencia de Banca Pública y/o nacionalizada. Aquí hay al menos cinco bancos públicos, y el Banco Central está sometido a la gestión política y, afortunadamente, no es “independiente” como en España y Europa, es decir ligado a la banca privada y a los intereses de los poderes financieros.

El trabajo cultural, educativo y participativo que queda por hacer es aún grande. Aun así, en la “dictadura chavista” se está trabajando y mucho la creación de un poder popular, y se está creando una nueva red de poder: los “Consejos Comunales”, que funcionan por barrios y que son abiertos.

¿Cual es pues el componente de la oposición? ¿Qué provoca tanto odio a Hugo Chávez por parte de la burguesía y la oligarquía? Hay varios factores que la alimentan. El primero el clasismo, el segundo el racismo -para un blanco de derechas, Hugo Chávez es el negro Chávez-. En tercer lugar, la gente que perdió los privilegios de la IV república -estamos en la V-. También la gran cantidad de rentistas e importadores, parásitos y especuladores muchos de ellos, que se repartieron entre ellos y los EE.UU. la renta petrolera, así como algunos de sus empleados, alineados con la oligarquía. También en ocasiones errores de gente vinculada a la burocracia del Proceso Revolucionario.

No hay obra humana perfecta. Pero por lo menos aquí combaten el neoliberalismo, respetando la existencia de fuertes sectores empresariales. Por cierto, hay empresarios -sobre todo pequeños- que apoyan la revolución, puesto que en ella pueden trabajar y desarrollar su emprendimiento. Pero se habla, y cada vez más, de profundizar hacía un socialismo abierto y democrático. Aquí la seña de identidad más contundente es el antiimperialismo.

MERCOSUR o el Sur ya existe

Cartas Caraqueñas

La Cumbre de MERCOSUR en Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, no ha pasado desapercibida esta vez para las exhaustas potencias centrales. Acostumbradas a ver a Latinoamérica bien como su patio trasero, o bien como un conglomerado de golpistas, bananeros y mulatas, los poderosos de este mundo -debido exclusivamente a su más avanzada tecnología militar- hasta hace poco obligaban a los estados de América del Sur a firmar contratos leoninos. Compraban sus bancos y servicios públicos a precios de saldo para hacer las “Américas” (y si no que se lo digan a Aznar).

Comienzan a cambiar la mirada. Cierto es que las conocidas como potencias centrales (UE y América del Norte) siguen dando injustificadas e injustificables lecciones de democracia, cuando se encuentran sometidos a la cruel dictadura de los mercados que oprimen a sus pueblos. Emprendedores de guerras al objeto de garantizarse a bombazos la petro-energía y los pasos estratégicos de la misma, con diferentes y peregrinas excusas.

Pero las cosas han cambiado. MERCOSUR, o el Mercado Común del Sur, es una unión arancelaria de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que tiene como socios a Venezuela y Ecuador, planteándose expandirse a Bolivia y Perú. Si bien este mercado común, al igual que ocurre con otras instancias regionales de unidad Latinoamericana, tales como UNASUR, la CELAC, e incluso el Banco del Sur, son entes políticos en los que los estados, sin renunciar a su soberanía, defienden intereses políticos y no vinculan a la voluntad de los mercados sus iniciativas. También es cierto que en América del Sur hay todavía poderosas oligarquías que tratan de estrangular los gobiernos avanzados y populares o que condicionan al servicio de los EE.UU. su política en lo que pueden. Como muestra un botón: cinco senadores paraguayos (a sueldo de la embajada de los EE.UU. en Asunción) impiden que Venezuela entre en Mercosur -de la que por cierto es socia preferente-  por lo que su maniobra es defectuosa.

Para que veamos la importancia de Mercosur, la Unión Europea ha enviado allí de observador a su vice-presidente y los EE.UU. siguen muy de cerca la reunión, utilizando un subterfugio legal para impedir que Venezuela no ingrese de pleno derecho y lanzando mensajes de alcanzar acuerdos económicos en plano de igualdad. Es decir, la UE y los EE.UU. tratan de volver a firmar acuerdos con lo que ellos contemplan como simples mercados emergentes. Pero el objetivo de MERCOSUR en esta cumbre, además de profundizar lazos y fortalecer el mercado regional–interior latinoamericano, es librarse de los efectos negativos de la profunda crisis de la eurozona y de las principales potencias capitalistas, en recesión ya casi todas ellas.

Ya en la CELAC este tema surgió encima de la mesa. Sabe pues de sobra América Latina su camino. Pero también en esta reunión cumbre ha vuelto a surgir, de labios de la mandataria argentina Cristina Fernández (con ostensibles cabezazos afirmativos de Dilma Roussef dándole la razón), que ellas y ellos son conscientes de que las potencias centrales, con tal de conseguir sus objetivos y controlar las materias primas, es capaz de emprender guerras y agresiones.

América hispana y latina, indígena y mestiza, es consciente de su capacidad y ya era hora. Pero al mismo tiempo, también saben de la agresividad, violencia y militarismo de los que se creen los portavoces de la democracia. Por tanto, poco a poco se empieza a construir un discurso que de soberanista puede pasar a ser antiimperialista. Y otra prueba: todos ellos respaldan a Argentina en su reivindicación sobre las Islas Malvinas frente a la potencia colonial británica, acordando impedir a los barcos con esta bandera colonial atracar en ningún puerto Latinoamericano al menos de las costas atlánticas y caribeñas. Es decir, se quedan aislados vamos, como en la UE con respecto a Gibraltar.

Así pues MERCOSUR, uno más de los cuadros de integración regional de los latinoamericanos, toma medidas y se blinda, buscando surtir su propio mercado con sus propios productos. Y para ello toma el acuerdo de subir los aranceles de manufacturas que ellos ya producen. En el caso de Brasil, principal potencia industrial de la zona, hace ya algunos años existe tal medida.

Se tiene por aquí -y soy uno más en advertirlo- la convicción de que la crisis capitalista se va a agravar más y que se entrará en recesión en poco tiempo en las zonas hasta ahora más ricas del mundo. Ellos, con otras políticas, creen se salvarán del contagio. No obstante, también bastantes -y yo entre ellos- advertimos de que si el euro se hunde y la eurozona entra en mayor recesión, cosa que casi seguro ocurrirá, en ese caso América Latina también se verá afectada. Si bien con un gran colchón energético, alimenticio y natural, pero además ya también muy industrializado.

En ese caso, los mismos criminales capitalistas que están destrozando los estados del bienestar europeos para salvar los bancos y sus intereses financieros, propiciarán nuevas guerras con cualquier excusa, o las emprenderán. El capitalismo no tiene otra solución para regenerarse que la guerra.

Hemos de reaccionar. Cada vez es más cierta la frase de Rosa Luxemburgo: SOCIALISMO O BARBARIE. El socialismo entendido como paz y como el culmen de la Democracia Económica.

Si yo fuera presidente de España, pediría el ingreso en MERCOSUR, la CELAC e impulsaría el Banco de Sur. Puede sonar a chiste, pero lectores creyentes de “El País”: ¿Sois más felices con la destrucción del estado del bienestar, la dictadura criminal de los mercados, y un futuro tan negro para vosotros y vuestros hijos como el corazón de nuestros banqueros?

¿Que hacemos con Andalucía?

Ahora le toca a Andalucía.

En mi opinión, lo que hay que tener muy claro, si uno se presenta a unas elecciones convencido del gran apoyo popular a las ideas de transparencia democrática, rechazo de los recortes, mala fama ganada a pulso de la banca privada y que las politicas neoliberales nos han llevado al desastre, siendo esas sus principales premisas, es que se presenta para gobernar.

Todas las encuestas manifiestan el gran apoyo a muchas de las ideas expresadas por el 15M y las movilizaciones ciudadanas, en las que una parte significativa de la izquierda transformadora ha participado y acompañado, respaldándolas activamente. Luego si eso es así, en Andalucía se debería imponer -democráticamente, claro- un gobierno antineoliberal, transparente, defensor e impulsor de lo público, y que apueste por un SISTEMA FINANCIERO ANDALUZ.

¿Que ocurre si no es así? Pues que algo falla. ¿Fallan las encuestas? ¿O tal vez falla la imposibilidad de aglutinar a eso tan disperso, que es el pueblo?. El pueblo andaluz.

No desesperemos. Se puede conseguir gobernar -o condicionar profundamente- si se hace un programa que ilusione, no sea demagógico y aglutine en estos tiempos de paro, sufrimiento y dificultad generado por los bancos, los poderes financieros, los ricos, y ese sistema politico, conservador y ultra liberal que es el Neoliberalismo, a muchas personas hartas y no resignadas. Sistema -el neoliberal- que independientemente de nombres y apellidos, en Europa, excepto en Islandia, todos los gobiernos siguen. Así nos va.

Sabiendo que no somos la isla nórdica, que estamos en el euro y que no somos independientes, habrá que plantearle seriamente al pueblo andaluz lo que queremos hacer o al menos intentar hacer. Explicar que les rendiremos cuentas y que somos de ellos: de los de abajo, de las victimas de la crisis.

Habrá que denunciar -sin que nos puedan callar la boca- a los señoritos del PP, y sus practicas ya demostradas de recortes y asfixia de la economía productiva.

No es cuestión de etiquetas. No es cuestión de apellidos. Es solo ser el cemento aglutinante de la rabia contenida -no se porqué-, de la angustia de las colas del paro, de la desesperación de los desahucios, del no poder llegar a fin de mes.

Esa es la fuerza que debe unificarse, la de las y los que necesitamos del sistema sanitario público, de la educación pública y de un sistema financiero público andaluz -ya que el español lo han privatizado- y de preservar nuestro medio ambiente. No seguir destruyendo territorio en beneficio de la especulación. Salvar nuestras costas y defender nuestros montes negros.

No es fácil el camino que ofrecemos. Pero a aquellos que nos llaman ilusos o románticos decidles que ellos, en beneficio de unos pocos, nos han arruinado y se han arruinado. Sus soluciones no son para el pueblo, aunque se llamen populares, sirven tan solo para hacer más ricos a los ricos y favorecer a los bancos. Por que para eso nos recortan, para dárselo a los bancos.

Por todo esto, el pueblo andaluz debe reaccionar y explorar nuevos caminos.

Pongámonos de acuerdo. No es cuestión de estar en una lista, es cuestión de frenar el antineoliberalismo, en su versión más dura y de ir recuperando la soberanía popular, también desde Andalucía.