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Basta ya de reformas. Reforma del poder financiero o un discurso imaginario

Cada vez que hablamos de reformas, desde hace unos años, es para reducir los derechos laborales. Rodríguez Zapatero y su equipo son unos grandes destructores del lenguaje de la izquierda, entre otras cuestiones. Las reformas -en lenguaje progresista- significan avances y no retrocesos. Es decir, serían mejoras en la jubilación, incremento del salario mínimo, o fomentar un empleo digno de calidad y no precario, por ejemplo. Eso serían reformas.

Lo que estamos viviendo es una precarización del empleo y unas medidas que nos retrotraen a tiempos pre-democráticos. El programa de las mal llamadas “reformas” es el propio de una derecha liberal empeñada en desmochar las conquistas obreras de hace cuarenta años hasta ahora. El PP, absteniéndose, le está preparando de antemano la respuesta a un PSOE capitidisminuido en la oposición, al que sin piedad y con merecimiento mandará a callar cuando ellos, inmisericordes, autoritarios e injustos, recorten aún más y sobre todo impongan un dominio reaccionario y meapilas, sin piedad.

Hoy se ha aprobado otra “reforma” laboral. Nuestro Estado esta clarísimamente tutelado por Alemania, dominado por la banca y al albur de los mercados. Las personas hemos dejado de importar.

Hoy me he quedado algo confuso, pues veo y me preocupa el hecho de que estamos ya tan acostumbrados a que nos den palos y cercenen derechos, que hemos dejado pasar esta “reformita” con una mezcla de hastío y de resignación. Sabemos de sobra que esto tampoco servirá para cumplir los objetivos patronales y de los especuladores.

Pero ya que los Sindicatos -y lo digo con pesar- están siendo conscientes de sus propias dificultades e incapacidad, tendremos entre todos que demostrar un mayor espíritu de movilización y ponernos de acuerdo, ante un enemigo insaciable, chorizo y mentiroso.

Hay numerosas movilizaciones convocadas, muchas, nunca demasiadas y varios frentes abiertos a la vez. No lo citaré todo, pero espero que las por ahora adormiladas, berlusconizadas y altamente despistadas clases populares del estado español comiencen a despertar y responder y seamos millones -sí, millones- de personas en las calles, no sólo miles o cientos de miles.

Pero para movilizar mayorías hace falta que estas nos entiendan, pierdan el miedo y sean conscientes de que la seguridad que buscan no se la dan ni se la darán las y los políticos convencionales, resignados, temerosos o cómodos y de acuerdo para con la dictadura de los mercados y el protectorado al que la derecha alemana nos tiene sometidos.

Es una pena que no contemos con una República, una causa que nos unifique a todas las clases no poseedoras y subalternas del Reino de España. Si así fuera diríamos:

Amigas y amigos, la República está en peligro. La patria de los trabajadores y trabajadoras de todas clases está siendo vendida y nuestra soberanía entregada, no a una causa noble y superior, sino a la depredación del patrimonio público y a la destrucción de nuestras conquistas y valores.

Pero no podemos, luego hay que buscar la causa común y esta puede ser -a falta de un régimen democrático realmente y digno- LA SOBERANÍA POPULAR.

La soberanía popular de los pueblos de España está siendo violentada y el problema no es la Unión Europea, no; el problema no es el euro, que también; el problema es que, desde Bruselas pero también desde el Paseo de la Castellana, se lleva años desregulando, dando todas las opciones a los bancos y a los mercados, limitando la democracia, fragilizándola, y destruyendo las conquistas de las clases trabajadoras de los pueblos y nacionalidades de España y de Europa en su conjunto.

Es por eso que el pueblo soberano español, los pueblos ibéricos, pueden y deben decir que hasta aquí hemos llegado y volver a luchar por nuestra soberanía, por nuestra independencia y para construir si así lo deseamos, una Europa de los pueblos y social y no un mercado sin rostro, ni humano ni defensor del medio ambiente, ni de la cultura.

Las reformas que necesitamos son las del mercado, las del sistema financiero y las de la Constitución para avanzar en democracia y soberanía.

Solo con un esfuerzo que nos conduzca a una amplio Poder Ciudadano, lo lograremos. Solo buscando alianzas, confluencias y complicidades, lo conseguiremos. En este sentido, les dirijo un llamamiento a los sindicatos mayoritarios, y es rogarles que se impliquen políticamente, pues en ello les va su futuro, su propia existencia. El momento que vivimos es tan sumamente grave que no solo debemos exigírselo, sino que ellos deben responder y ya sin dilación alguna.

Mientras tanto, la movilización. La calle permanentemente ocupada. Y un grito que propongo se recupere: “QUE SE VAYAN TODOS” Todos los que nos han metido en este berenjenal.

Como ya nada volverá a ser igual, ni debe serlo, nuestra aspiración será soberanía y vida digna. Paz, pan y libertad. República de las y los iguales.

Los neoliberales son unos chorizos

No nos podemos quedar las y los activistas sociales perplejos. No podemos estar calladitos contemplando el pin pan pum de las bolsas y el juego del Palé de los mercados, mientras hunden en la miseria al pueblo griego, y anuncian que italianos y ciudadanía del estado español vamos detrás.

Esto es el resultado de la aplicación de libro de políticas ultra liberales y ultra conservadoras. Los neoliberales, hegemónicos en la dirección del PSOE, base ideológica de la del PP y decisorios en la banca privada, creadores de pensamiento único en todos los medios de comunicación convencionales -tanto públicos como privados-, nos están robando la cartera a nuestra vista y nosotras callamos.

Las y los neoliberales han fomentado e impuesto la desrregulación financiera, laboral y han convertido el estado del bienestar en un pálido reflejo de lo que fué hace diez o quince años.

Precisamente las privatizaciones, las rebajas de impuestos, la legalización de figuras impositivas -antes delincuenciales- y el poder desmedido de la banca privada en el Reino de España, son los que nos han situado en este panorama.

La socialdemocracia sin ideas ni credibilidad y complice hasta las cachas del neoliberalismo. El PP chulo y ultraderechista, pero con un lenguaje que se entiende en los barrios y difundiendo valores muy conservadores, pero de seguridad, se apresta a acabar de exprimir a las victimas de la crisis comenzando por sus votantes, en beneficio del negocio privado y los poderosos.

La Izquierda, fragmentada y con posturas incomprensibles de quienes, por encima de defender conjuntamente en alianzas más grandes de las clases populares, se “quieren medir”; o con aparatos muy satisfechos por subir en las encuestas un pirrico 3% y sacar un grupito de diputados, tiene el deber de ser más generosa y de imbricarse en los movimientos sociales y populares.

El 15M, haciendo ciertamente muchas cosas y habiendo logrado que la percepción y la ética política cambien en este estado -lo que no es poco- pero con necesidad de asentarse, debatir y acumular más experiencia y sobre todo salvaguardar su autonomía. Es una respuesta tan importante como plural y contiene en si mismo la nueva fuerza social, democrática, regeneradora y de cambio real, que necesitamos las clases populares, pobres y las excluidas. Pero no debe despreciar la importancia del voto a pesar de todo.

Todo esto marca un sombrio panorama económico, social y político, pero a la vez esperanzador. Pues ante la necesaria catarsis de la Izquierda, es imprescindible responder y organizarse, hayan o no elecciones. El problema de los movimientos sociales, las izquierdas transformadoras y el movimiento obrero y popular ahora es consolidarse, acumular fuerzas y poder articular una gran respuesta a traves de la convergencia ciudadana en la calle y coordinarse a nivel europeo e internacional.

No nos quedaremos cruzados de brazos. Tampoco seremos juguete de nadie, de ningún aparato y menos de los que desde el socioliberalismo son responsables de la pujanza de la derecha y de la dictadura de la banca española.

En estos momentos en que se les caen los palos del sombrajo a los socioliberales, neoliberales, especuladores y banqueros es hora de gritar más fuerte que nunca SOCIALISMO O BARBARIE.

O creamos ya la banca pública, hacemos volver al sector público todos los sectores estratégicos privatizados, controlamos el poder finaciero y se impone un sistema fiscal justo, redistributivo y eficiente, que controle el fraude, o nos vamos a pique.

Vamos a ser en pocos meses aún mucho más pobres que ahora. Así pues, manos a la obra ya y rescatemos las movilizaciones ya previstas del 25 de Septiembre y del 15 de Octubre para volver a demostrar nuestra fuerza, pero sobre todo nuestra voluntad, pues gobierne quien gobierne gracias a una ley tramposa, nosotras seguiremos y lograremos tener razón, en el único espacio que nos queda, la calle, los centros de trabajo, las colas del paro o las aulas.

La hora de las decisiones o que se vayan todos

Lo más difícil es optar, decidirse, mancharse como diría el poeta Celaya y cantara el gran Paco Ibáñez.

Hemos sido capaces, entre todas las personas hartas, de lanzar, convocar desde la red y las redes movilizaciones, reivindicaciones sociales y políticas, así como crear y/o difundir un discurso colectivo, critico y alternativo. Tras cinco meses de lucha, ni el verano ha podido con nuestra expresión callejera ni nuestra presencia social.

Pero tras haber logrado el gran triunfo de que la política en este estado comience otra vez a tener color, y sobre todo a entenderse de otra forma, las nubes de tormenta del tardo-verano, aparecen en el horizonte.

Reflexiono -y a lo mejor estoy equivocado- pero permitidme decir que, como muchas y muchos advertimos, el mes de Septiembre sería catastrófico. Ahora podemos seguir advirtiendo, aún a riesgo de equivocarme:

Primero, no hay que perder ni la esperanza, ni caer en el derrotismo. Podemos y debemos seguir. Tenemos muchos retos por delante, como la lucha por el referéndum constitucional, para luego tratar de que el pueblo rechace la constitucionalización del neoliberalismo. Junto a esto, la batalla frente a los recortes sociales y la ofensiva contra lo público que esconde la opción derechista de favorecer el negocio privado a costa de los derechos ciudadanos, que los socioliberales no solo aceptan, sino que agobiados en su defensa de la banca privada del reino de España, impulsan.

Segundo, la justa reclamación de una verdadera reforma del sistema fiscal español, haciéndolo progresivo y justo. Sin olvidar la reivindicación de un sistema financiero público y la nacionalización de las Cajas de Ahorros.

Cada vez el panorama es peor para las clases populares y el empobrecimiento y riesgo de exclusión aumenta sin cesar. Por lo que afirmaré algo muy importante que a veces se olvida, y es que de la seriedad de nuestras luchas, su contundencia y también su éxito, depende el bienestar de muchas familias y muchas personas. Luego no estamos jugando, esto no es un juego de “haber quien es más radical y quien tiene razón”, sino de quien está dispuesto a escuchar, pensar y mover, pero de forma que sea entendido, aceptado y apoyado.

El éxito de nuestras movilizaciones depende del grado de seguimiento y fuerza que seamos capaces de demostrar, frente a los poderosos y frente a los neoliberales.

En tercer lugar, no olvidemos el 20N y tampoco juguemos con esto. La búsqueda de convergencias y de coordinaciones serias y efectivas, a la par que participativas e inclusivas, es fundamental. Por tanto, como esto es muy serio, ni tics de aparatos y aparatillos, ni sectarismos tan infantiles como inútiles nos pueden frenar. Esto no es una cuestión de listas electorales sino que, frente a un PP rampante, de extrema derecha, privatizador y chulesco ante el que el PSOE no va a poder decir ni mú durante años, pues los callaran; surja una autentica opción social, democrática y regeneracionista que pueda hacer frente al PP con propuestas y alternativas no neoliberales, hablando claro, antineoliberales.

Pero cuidado, esto no es una opción política partidista: es una imperiosa necesidad de las clases populares y trabajadoras que contemplan como todo su entramado de bienestar se desmorona, y su futuro y el de sus hijos es ser precarios, semi-esclavos o receptores de la caridad pública y/o el colchón familiar para sobrevivir, con el agravante de los ataques constantes al sistema público de pensiones.

Sé que es difícil ilusionar con estas palabras pero no hay más remedio que, sabiendo cual es la situación, tomar las riendas en nuestras manos y seguir adelante.

Hay experiencias que señalan que en situaciones de crisis lo que ha triunfado es el fascismo. Frente al Fascismo surgieron los Frentes Populares, y estos finalmente en 1945 derrotaron a los fascismos excepto en España y Portugal. Es decir, se puede y debe triunfar.

No hay que resignarse a que un partido berlusconiano de señoritas y señoritos nos gobierne, entre otras cosas porque desde las actuales instancias de poder con las renuncias del Gobierno, se les ha puesto en bandeja. No se puede permitir tampoco una gran alianza neoliberal, similar a la que se ha dado en el reformazo exprés de la Constitución, con la excusa de la salvación nacional. Españolista y ultra liberal, claro.

Confío en que sabremos avanzar, sino siempre queda la opción de emigrar o la de sufrir. No podemos consentir que las clases populares sigamos subvencionando la crisis capitalista. Hay que defender una nueva forma de construir la economía y la política, y que ésta sea por y para las personas.

El neoliberalismo es la historia de un gran fracaso y las y los que impulsan medidas neoliberales de contención, de austeridad, de repliegue del bienestar -y por tanto destructores de empleo- son unos fracasados. Por tanto, como ya han demostrado de lo que son capaces, tal y como afirma el socialista de izquierdas francés Melenchón: “QUE SE VAYAN TODOS”.

Carta abierta a las parlamentarias y parlamentarios. Comunicado de las Mesas Ciudadanas

Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.

A los señores y señoras diputadas y senadoras

Señores y señoras:

Ustedes representan la soberanía popular. Y el pueblo soberano no son “los mercados”, no son los bancos, por muy poderosos que éstos sean en el reino de España, sino sus ciudadanos y ciudadanas.

La soberanía popular, cuya representación legalmente ustedes ostentan, debe legitimar mediante las urnas las decisiones que condicionan el futuro de millones de ciudadanas y ciudadanos. Ustedes tienen una representación legal, pero no un cheque en blanco para hacer su voluntad, máxime cuando se trata, como bien sabemos todos, de una imposición externa por parte de un tecnócrata al servicio de la banca privada europea, como lo es el presidente del Banco Central Europeo, y de los mandatarios conservadores centroeuropeos. Además Vds. carecen de un mandato para reformar la Constitución dado que en ninguno de sus programas políticos figurara esta reforma, por lo que carecen además de legitimidad para llevarla a cabo sin consultar al pueblo.

¿No se han planteado lo curioso del hecho de que el Presidente de la República Francesa, entre otros, consiga imponer su voluntad en nuestro país y sin embargo no se la pueda imponer a su propia Asamblea Nacional? Quizá porque allí las izquierdas, incluidos los socialdemócratas del PSF, se opongan a ello y defiendan al pueblo francés y a la República.

El mismo respeto por el pueblo francés que se tiene en la República vecina les exigimos a ustedes. Pero sobre todo les pedimos el coraje de enfrentarse a la dictadura de los mercados. Es clamorosamente ridículo y nefasto realizar una reforma constitucional argumentando que “esto tranquiliza a los mercados”, como afirmó la señora Salgado. El lunes 5 de septiembre ha quedado claro que su reforma a los mercados les importa una higa, como diría el ilustre diputado Don Indalecio Prieto, en la etapa cumbre del parlamentarismo español, cuando aún era posible tener criterio.

Ustedes han roto el consenso social de 1978, al introducir de forma burda la ideología conservadora neoliberal en el texto constitucional. Ustedes están propiciando una pérdida de soberanía que pagaremos muy caro, puesto que el problema no es el endeudamiento (éste se puede mantener o no, eventualmente, según la necesidad o voluntad soberana del reino de España y sus gobernantes o representantes), sino la limitación constitucional del mismo. El problema es que ustedes introducen un concepto político-económico, por cierto ya fracasado estrepitosamente, que facilita todos los recortes sociales, laborales y de servicios que ya se están produciendo, tanto en el Estado como en las Comunidades Autónomas.

Si en el Senado no son capaces, como cámara de segunda lectura, de vislumbrar la fuerte resistencia social y cívica a la reforma, frenando en consecuencia esta grave y errónea decisión, al menos apoyen, señorías, una consulta popular vinculante en forma de referéndum.

La ciudadanía debe ser escuchada por el Parlamento. Trabajen ustedes por tranquilizar a los pueblos del estado español y no solo a los mercados.

Las víctimas del terrorismo financiero y especulador, que somos las paradas, pensionistas, autónomos, pequeños empresarios, jóvenes precarios o en paro y millones de personas en riesgo de exclusión social, somos quienes estamos pagando la crisis y subvencionando a la banca y a los poderosos. Esta situación ya no puede ni debe continuar.

El día 6 de Septiembre el pueblo trabajador, la gente demócrata y amante de la justicia a la calle

El día 6, todas y todos a la calle. El día 6 de Septiembre, día de la unidad en defensa de lo social y público, los derechos laborales, sindicales y por el referéndum constitucional. No a esta reforma de la “mercadocracia”.

El dia 6 una amplia Plataforma Social, entre las que se encuentran diversas organizaciones sociales y sindicales, nos han convocado a la calle en Madrid en una gran manifestación contra la inclusión del neoliberalismo y la ideología económica más clásica y ultraliberal en la Constitución española de 1978.

Ese día todas y todos los trabajadores, paradas, pensionistas, profesionales y gentes del pueblo, patriotas y defensores de los derechos sociales, la democracia y la independencia del estado español, debemos caminar juntos frente a la dictadura de los mercados, la imposición de Alemania y Francia (que por cierto, gracias a la izquierda francesa -socialdemócratas del PSF incluidos- no puede modificar lo que nos impone su presidente a nosotras); así como el mandato de la banca, el banco central europeo y las derechas europeas incluido el PP, con el decididísimo apoyo del Gobierno de España y el partido que lo sustenta.

Ese día, el 6 de Septiembre, debemos caminar juntos y con decisión, asambleístas de barrios y ciudades, personas de DRY, los movimientos sociales, ATTAC, las Mesas Ciudadanas de Convergencia, Ecologistas, ciudadanas y ciudadanos demócratas, sindicalistas y militantes sociales, sindicales y políticos. Juntos y con respeto, frente a un adversario común: los mercados y quienes ante ellos ceden y reforman nuestra Constitución sin consultarnos.

No estamos en la calle para defender el endeudamiento, menos el privado. El endeudamiento se dará o no, según soberanamente el pueblo y sus representantes decidan o no. Estamos defendiendo la soberanía popular, la no injerencia de los poderosos en la política económica y social y el bienestar.

El bienestar de las personas y su derecho a una educación, salud, pensiones, servicios e infraestructuras públicos y de calidad. Contra el empobrecimiento y el incremento del paro, que las políticas neoliberales que desde el actual gobierno de España, pero también desde los gobiernos del PP y CiU, se están impulsando e imponiendo en detrimento de las clases populares.

Es cierto que vamos a peor. Las victimas de la crisis, que somos todas los no poseedores, vamos a sufrir mucho para pagar de nuestros bolsillos y a nuestra costa SU CRISIS.

Por eso, el día 6 hay que estar en la calle y advertir que no estamos dispuestas a consentir que nos sigan apretando el cuello. Pero también para frenar a la derecha y advertirle al PP que no somos un pueblo de corderos, sino de leones. Para llenar de esperanza a las paradas y parados desesperados de nuestros barrios. Para en la acción, demostrarnos todas y todos que podemos hacer cosas juntos.

Esta manifestación no la convocan sólo CC.OO. y UGT, que afortunadamente están donde corresponde. La convocamos junto con ellos la Intersindical, USO, Socialismo21 o las MMC, entre otros y otras agrupaciones y movimientos. Por eso os pedimos que acudáis, que sepamos todas y todos estar a la altura de las circunstancias y que el movimiento obrero y sindical, el movimiento ciudadano, y los y las indignadas, juntos digamos basta ya, queremos referéndum y estamos dispuestos a ir a una huelga general. Muchos de los convocantes somos gentes de las asambleas, del 15M y de los que llevamos ya más de cinco meses en las calles luchando contra la dictadura de bancos y mercados, pues no somos marionetas en su nombre.

Esto debe ser el inicio de una lucha reivindicativa conjunta por lo que, de la misma forma que nos hemos empeñado en buscar la unidad en la movilización muchas de nosotras, exigimos lealtad, humildad, hermandad y coherencia a todas las organizaciones convocantes. Sé que vamos a despertar una gran esperanza en nuestras fuerzas y en el futuro.