Archivo de diciembre, 2010

De la ‚Äúberlusconizaci√≥n‚ÄĚ del estado espa√Īol o el derecho a la heterodoxia de I√Īaki Gabilondo

I√Īaki Gabilondo es un periodista. Hombre centrado, moderado y comprometido a la vez, en este panorama de desierto informativo, ecu√°nime, riguroso y veraz. Gabilondo, cuanto menos, fue capaz de dar voz a la heterodoxia y a la cr√≠tica social. Tal vez eso, seguramente eso, le ha costado el puesto.

No es I√Īaki, ni creo lo pretenda, un revolucionario, pero en estos tiempos de censura encubierta, medias verdades y ocultaci√≥n de en qu√© mundo vivimos, I√Īaki se ha ganado con todo merecimiento un puesto junto a las y los que luchamos por otro mundo posible.

Las dejaciones de principios, renuncias y vasallajes a ‚Äúlos mercados‚ÄĚ son tantas y tan fuertes en el poder, el gobierno y los medios de comunicaci√≥n, que o√≠r voces con frescura intelectual, libertad y compromiso, desde gentes con sus objetivos profesionales ya cumplidos, resulta revolucionario y peligroso para Berlusconi y sus potentes tent√°culos en el reino de Espa√Īa, pero tambi√©n para antiguos amigos o patronos de la cosa.

En todo esto hay un hecho cierto y es la importante presencia de los medios privados de Berlusconi en Espa√Īa, propiciando una telebasura des-informativa y deformativa de la que Tele5 es la punta de lanza, siendo esta televisi√≥n privada la que ha cerrado CNN Espa√Īa (tambi√©n privada), en cuyas ondas se emit√≠a el programa estrella de I√Īaki. Pero lo cierto es que Berlusconi, que tambi√©n ha penetrado en PRISA, carece de cualquier contrapeso informativo, pues el tratamiento que las radios y televisiones p√ļblicas dan a la informaci√≥n internacional, a la econ√≥mica y la social -especialmente desde el desembarco de Alberto Oliart en su presidencia-, es de una derechizaci√≥n total y de un abrazo escandaloso en favor del dogma neoliberal.

La crisis sistémica que padecemos está colocando a cada cual en su sitio, pues aquí ya no caben ni las medias tintas, ni las medias verdades, ello ha provocado interesantes e importantes resituaciones, que responden a la lógica de la inteligencia, la verdad y la honradez personal y matices a parte aquí y ahora todas y todos somos necesarios.

Stiglitz fue uno de los principales denunciadores de esta injusta globalización, Mayor Zaragoza y Mario Soares denuncian con palabras claras, las injusticias y deslealtades hacía los y las pobres, hacía las clases populares de dirigentes, mandatarios y especuladores. Tal vez Gabilondo -y sería una suerte para todos- tome este camino. Al menos yo en él lo espero.

La necesidad imperiosa de forjar una amplia alianza anti-neoliberal, necesidad clave y aqu√≠ y ahora para paradas, pensionistas, trabajadores, aut√≥nomas y aut√≥nomos, gentes honradas y de bien que viven sin especular, sin explotar a nadie y sin defraudar, exige que deseemos que Gabilondo ocupe su sitio en la tarea com√ļn y conjunta de decir basta ya.

Guardo un recuerdo grato de este hombre y ATTAC le está agradecido, pero no es el agradecimiento lo que me hace escribir estas líneas, sino la solidaridad y la denuncia conjunta contra el intento de embrutecimiento de la ciudadanía para así imponer con más comodidad la dictadura de los mercados, por parte de los muy poderosos, ante el temor, la pasividad y la complicidad de viejos progresistas ya sin fuelle, nervio, ni ideas.

Cuando un anti se vuelve positivo. Un anti-derrota

Cuando la crisis de 1929 afilaba sus garras en forma de totalitarismo fascista como solución y la amenaza bélica era un futurible muy realista, surgieron las respuestas impulsadas por partidos y sindicatos de la clase obrera y tomó fuerza una idea ilusionante, ilustrada, democrática y transformadora a la vez. Frente a los conservadores, los capitalistas y frente a las extremas derechas golpistas y fascistas, surgió algo capaz de unir: el Antifascismo.

Con los Frentes Populares y el ‚ÄúNew Deal‚ÄĚ rooseveltiano, naci√≥ la idea ilusionante de una salida a la crisis social y econ√≥mica, tanto justa como democr√°tica, laica, avanzada, republicana y con el necesario protagonismo de las clases trabajadoras.

Ser anfascista era un ejercicio de radical defensa de la libertad, el concepto republicano de la democracia y la defensa de los avances sociales y lo p√ļblico, de forma m√°s o menos radical, m√°s o menos social, pero siempre diferente al sustentado por las oligarqu√≠as fracasadas.

El antifascismo, derrotado cruentamente en Espa√Īa, pero vivo sin embargo en la guerra contra el nazismo y el fascismo, alumbr√≥ en algunas zonas del mundo, tras la II Guerra Mundial, el estado social y facilit√≥ la independencia pol√≠tica de numerosas naciones y pueblos de √Āfrica y Asia, teniendo pues un √©xito parcial, pero muy interesante.

Ahora ser Antifascista es ser Antineoliberal

El nuevo fundamentalismo económico y político que ha provocado la crisis sistémica actual es el neoliberalismo. Las politicas neoliberales han provocado pobreza, ruinas, paro, y generan una democracia cada vez de peor calidad, cada vez más pobre, cada vez menos real, cada vez más vigilada por los poderosos.

Las politicas neoliberales llevan un profundo germen autoritario en su interior y son profundamente injustas. El neoliberalismo exige que las clases populares paguen de su bolsillo, y con la disminuci√≥n de sus derechos sociales y laborales, la factura de la crisis de los y las capitalistas. Los pobres, los de abajo, las y los ciudadanos aunque est√©n paradas y parados, deben sacrificarse para subvencionar a los bancos y a los especuladores. Esa es la pr√°ctica pol√≠tica generalizada en toda la Uni√≥n Europea. Tambi√©n en el estado espa√Īol.

En el reino de Espa√Īa han comenzado ya las campa√Īas publicitarias de los medios de comunicaci√≥n corporativos, empresariales y distorsionadores, para convencer al personal de que es bueno que le congelen la pensi√≥n y le aumenten la edad de jubilaci√≥n; las compa√Ī√≠as el√©ctricas pierden dinero y que tiene que pagar de su bolsillo a bancos y defraudadores de hacienda; adem√°s que un funcionario o una inmigrante no son trabajadores o trabajadoras, sino el enemigo a exterminar.

Es por eso que el antineoliberalismo debe ser el nuevo grito liberador que nos una frente a una salida de la crisis sistémica, más injusta todavía que como se vivía antes de producirse.

Las y los antineoliberales del Reino de Espa√Īa debemos unirnos y reaccionar, pero no en abstracto, sino organizados y estructurados en plataformas de resistencia y de alternativas.

Próximamente, durante el Foro Social Mundial de Dakar, trabajaremos por que esa alianza antineoliberal global cuaje, pero aquí y ahora es imperioso reaccionar.

No solo se congelan pensiones y sueldos o se recortan prestaciones sino que, con el patrocinio real, se construye una Gran Coalici√≥n para impulsar las ‚Äúreformas‚ÄĚ y se prepara el terreno para que la derecha del PP venza en las pr√≥ximas elecciones y acabe de privatizar las pensiones, la educaci√≥n, la sanidad y lo que haga falta y comiencen los despidos de funcionarias y funcionarios, y el limite de los derechos democr√°ticos se haga m√°s patente.

Los antineoliberales que no nos resignamos a perder, nos debemos organizar, resistir, influir y cambiar la situación.

Crisis, política, respuestas, o la crisis de la política

Siento un gran desasosiego interior observando lo que esta pasando y trataré de exponer unas pocas ideas, sin más voluntad que incitar a la reflexión y el diálogo, para lograr la acción. Son mis opiniones y no pretendo tener la razón, solo provocar alguna reacción desde mi condición de persona comprometidamente antineoliberal. Advierto que este artículo es una reflexión politológica y política, exclusivamente personal.

La articulaci√≥n de respuestas a la grave crisis econ√≥mica y social que sufrimos en Europa, pero en este caso en el Estado espa√Īol, a pesar de que todas las cargas para superarla est√°n siendo repercutidas a la ciudadan√≠a, las clases populares y a su segmento m√°s d√©bil, pensionistas y los y las paradas -que son, en su conjunto, los √ļnicos no culpables-, est√° teniendo por ahora una respuesta digamos no acorde con la gravedad de la situaci√≥n, ni la gravedad de los recortes sociolaborales.

Diversos factores confluyen en ello. Para comenzar, yo lo se√Īalar√≠a en el desarme ideol√≥gico y cultural de la izquierda. La debilidad de la izquierda y el abandono de la utop√≠a lo han capitaneado aquellos que Susan George defini√≥ como socioliberales, para distinguirlos de los socialistas de origen marxista, obreristas laboristas y socialdem√≥cratas consecuentes partidarios de avances sociales y del sector p√ļblico, de lo p√ļblico. Susan George en su libro ‚ÄúNosotros los Pueblos de Europa‚ÄĚ publicado en Espa√Īa por ICARIA en 2006, si bien data de 2005, habla por primera vez de socioliberales y analiza el origen del socioliberalismo, sus mentores te√≥ricos y su proyecci√≥n a trav√©s de la conocida como ‚Äútercera v√≠a‚ÄĚ, gestada anteriormente al triunfo de Blair si bien sus postulados pol√≠ticos de aceptaci√≥n del liberalismo de forma explicita e impl√≠cita, contin√ļan tras el ‚Äúblairismo‚ÄĚ, e incluso han sido superados ya en Grecia, Portugal y el Reino de Espa√Īa.

La ‚Äútercera v√≠a‚ÄĚ es la visi√≥n te√≥rica actual de los partidos autodenominados socialdem√≥cratas, especialmente cuando gobiernan, y es la pr√°ctica socioliberal lo que les empuja a adoptar medidas neoliberales para enfrentarse a la crisis sist√©mica que las clases populares sufrimos en propia piel a pesar de estar generada por los bancos, especuladores financieros y grandes fortunas. Es decir, aplicaci√≥n de libro de las tesis neoliberales.

La tercera vía y el socioliberalismo han conducido a la socialdemocracia a una crisis creciente, que le costará muy cara, y de hecho ha logrado ya periclitar a la ideología socialdemócrata y sus ideas del reparto y la redistribución, así como nacionalizaciones de sectores estratégicos, en democracia y sin ruptura, siguiendo prácticas parlamentarias y electorales. El legado de Jaures, a la basura. Pero también incluso el de Willy Brandt y Olof Palme.

Pero lo malo de las prácticas socioliberales y terceraviístas, es que abren el paso a las derechas conservadoras y liberales, arrastrando en su desembocadura a muchas de las posibilidades de respuesta social de la izquierda. Eso si, aclarando que en Europa, pues la socialdemocracia que conocemos es un fenómeno casi exclusivamente europeo o de inspiración europea.

La desmovilizaci√≥n social es otro efecto muy negativo de esta pol√≠tica de resignaci√≥n ante los todopoderosos mercados, a saber, los bancos, las grandes fortunas y las muy poderosas familias reinantes. Todo esto habida cuenta de que muchas personas siguen confiando en lo que hist√≥ricamente represent√≥, personificado en los partidos socialistas, creyendo que son el √ļnico freno posible a las derechas.

La actual fase de la crisis socialdemócrata, que no de la izquierda social, es el resultado más claro del triunfo de la revolución conservadora que iniciaran Margaret Thatcher y Ronald Reagan, en las potencias centrales. El primer éxito conservador fue el derrumbe de la URSS. En segundo lugar, el declive de los grandes sindicatos obreros fordistas de la CIOLS, el tercero la deslocalización industrial, el fin de la industria pesada europea -excepto ciertas islas productivas- a favor de servicios y sobre todo las finanzas y la especulación, y el cuarto la renuncia a las ideas reformistas socialdemócratas, pero sustentado e ideado por teóricos y dirigentes de los propios partidos de la Internacional Socialista, en especial los europeos pues, en el resto del mundo -excepto un par o tres de excepciones-, son puras entelequias o bien partidos aliados con las oligarquías latinoamericanas.

As√≠ pues, nadie se extra√Īe de esta crisis de ideas, pues por buscada, ha sido hallada. Lo que adem√°s consolida el triunfo conservador es que, eliminadas las izquierdas moderadas al asumir √©stas el neoliberalismo, las derechas avanzan con fuerza y contundencia ante la ausencia de leal oposici√≥n. Pero a esto hay que sumarle otra defunci√≥n europea, la de la URSS y por tanto la de los grandes partidos comunistas occidentales. No se olvide que en los a√Īos de oro del Estado del Bienestar, entre el 45 y el 74 del siglo pasado, nada m√°s y nada menos que en Francia e Italia, los dos partidos mayoritarios de la izquierda eran el Partido Comunista Franc√©s y el m√≠tico Partido Comunista Italiano, que en realidad implementaron pol√≠ticas en la pr√°ctica socialdem√≥cratas y reformistas, dicho esto con justicia y sin √°nimo peyorativo. Pero sin estos potentes partidos comunistas mediterr√°neos, adem√°s de en menor medida el griego y el clandestino Partido Comunista de Espa√Īa, sin la pinza con los partidos y sindicatos socialdem√≥cratas n√≥rdicos y el laborista brit√°nico, -por supuesto anterior a Blair y Giddens-, no hubiera sido posible la construcci√≥n del Estado del Bienestar en la Europa Occidental, no solo en el Mercado Com√ļn.

Ante este panorama, uno se pregunta lo que esta ocurriendo pues con la izquierda mundial.

Pero antes veamos que el triunfo de las derechas conservadoras en lo pol√≠tico lleva aparejado el triunfo de su modelo econ√≥mico, y as√≠ aparece el capitalismo financiarizado. La desregulaci√≥n total del mundo financiero y la imposici√≥n al mundo del libre movimiento de capitales especulativos, el auge de los para√≠sos fiscales y de los productos comerciales y los servicios. Pero ojo, en monopolio imperfecto de las potencias centrales, pues √©stas s√≠ subvencionan sus productos y excedentes, aunque impiden que lo hagan los estados empobrecidos en un alarde de hipocres√≠a que solo la pol√≠tica de las ca√Īoneras logra imponer. Aunque lo cierto es que este verbo- lograr- ya puede comenzar a declinarse en pasado, el sistema-mundo est√° cambiando.

El mundo, seg√ļn Wallerstein, se enfrenta en estos momentos en dos l√≥gicas diferentes y que enmarcan la construcci√≥n del futuro sistema-mundo, ante la crisis del actual y su pronta m√°s que larga caducidad. Son la l√≥gica Davos (Foro Econ√≥mico Mundial y centro de debate neoliberal mundial) y la l√≥gica Porto Alegre (ciudad brasile√Īa en la que tuvieron lugar los primeros Foros Sociales Mundiales).

Ante la derrota de la izquierda moderada a manos conservadoras, que fue devenida en una especie de liberalismo progresista o republicanismo aguado, y del estalinismo y las esclerotizadas fuerzas de la izquierda europea, surge el modelo Porto Alegre, insisto. Davos lo sabe.

Sin Porto Alegre, Lula no hubiera sido posible; Evo Morales, tampoco. Pero el grupo G77 m√°s China en la cumbre clim√°tica de Canc√ļn tampoco, ni la Conferencia de Cochabamba en defensa de la Madre Tierra, ni tampoco el G192 de la ONU, bajo el auspicio del Padre D‚ÄôEscoto y que propici√≥, desde el consenso, salidas moderadas pero no neoliberales a la crisis sist√©mica. Tampoco el ALBA o el esp√≠ritu de los pueblos de Am√©rica en su b√ļsqueda de la Justicia.

Tampoco sin Porto Alegre existir√≠an los nuevos y pujantes si bien a√ļn no muy fuertes movimientos c√≠vicos y por la justicia fiscal y clim√°tica europeos.

El nuevo discurso antineoliberal surge precisamente de la nueva izquierda social. Sin ese discurso ilusionante muchas de las alternativas propuestas no hubieran visto la luz y las recientes movilizaciones francesas hubieran tenido otro cariz y seguramente menos fuerza. Y precisamente, aunque a√ļn t√≠midamente, por ah√≠ avanza la recuperaci√≥n de la izquierda mundial.

Pero los Foros Sociales Mundiales, no son una fuerza política y menos electoral, son un lugar de intercambio de experiencias y centro de coordinaciones horizontales y por la base, si bien tienen la fortaleza de la elaboración de propuestas y llamamientos concretos y del impulso del cambio, puesto que no se trata de ganar una contienda electoral, sino de cambiar el mundo y eso es lo que le aterra a Davos, pues en el fondo saben que su mundo ya está cambiando y su sistema, que hace aguas, está siendo cuestionado por cada vez más gente y por muchos estados del globo.

Pero es que si las viejas izquierdas quieren ser algo y aportar algo a Europa y en Europa, si los sindicatos de clase quieren seguir siendo √ļtiles a la ciudadan√≠a precaria y cr√≠tica o al menos inc√≥moda a la vez, que el neoliberalismo cultural ha parido, deber√°n adaptarse a los nuevos postulados pol√≠ticos y a los nuevos programas que los Foros Sociales Mundiales siguen elaborando, de hecho esto en el √ļltimo de Belem qued√≥ muy claro. Como dijo Bernard Cassen, todo comenz√≥ en Porto Alegre.

Por tanto la Izquierda Social s√≠ tiene futuro. El cemento ahora est√° en implementar una respuesta antineoliberal en Europa. En el estado espa√Īol, igualmente. El inexorable avance del PP solo ser√° posible frenarlo con un nuevo esp√≠ritu de izquierdas tan plurales como transversales. Sin dogmatismos, ni exclusiones. Pero sin cesiones ante el dios mercado. Para empezar, la frontera con la derecha no est√° en lo que uno afirma ser, sino en lo que se propone y, si se tiene poder, dispone. Luego ante las pol√≠ticas neoliberales de privatizaci√≥n de lo p√ļblico, recorte de derechos sociales y laborales y retrocesos en el estado social, que es la Biblia neoliberal, aclaro, no podemos transigir y, si se hace y se est√° dispuesto a convivir con los especuladores y los mercados -que tanto da√Īo le est√°n haciendo a la econom√≠a productiva y tanto dolor e inseguridad le est√°n causando a la ciudadan√≠a, sobre todo la parte m√°s d√©bil-, pues uno o una ser√° lo que quiera, pero de izquierdas no, y socialista menos.

Los aparatos burocráticos de control y recluta política instalados en el sistema, pronto tendrán muy poco que ofrecer, no tienen futuro.

En estos precisos momentos, la cuestión estaría en qué hacer y qué alternativas son válidas, para dar respuestas y articular una alternativa social válida.

En el espacio europeo, los ATTAC de Europa, algunos de ellos muy potentes y enraizados, junto con la CES y sus sindicatos, pero tambi√©n el concurso de otros no pertenecientes a la sindical mayoritaria como SUD y SOLIDAIRES o las Intersindicales, est√°n articulando respuestas poco a poco, y la irrupci√≥n de fuerzas pol√≠ticas como Die Linke, Le Parti de Gauche o el Bloco de Esquerda, est√°n demostrando que se puede hacer otra pol√≠tica, que hay otras formas de hacer pol√≠tica y de influir y condicionar mucho, incluso sin gobernar. Las respuestas francesa, griega o portuguesa, y las que se est√°n articulando en Gran Breta√Īa, Irlanda o Chequia entre otras, son interesantes. Marcan tendencia las respuestas sociales, laborales y estudiantiles, as√≠ como pol√≠ticas, de forma que el desplome socialdem√≥crata no deja el campo vac√≠o, ni a la derecha el espacio suficiente como para que se sienta c√≥moda.

El espejismo verde, con su actuación en el Parlamento Europeo, su participación en el Gobierno neoliberal de Irlanda y su deriva alemana de alianzas incluso con la Democracia Cristiana ha entrado de lleno y por derecho en el espacio socioliberal, con el que disputa electorado, pero no alternativas.

En el Reino de Espa√Īa, el Gobierno del PSOE ha tirado la toalla ante los mercados. Los grandes empresarios y bancos, utilizando sus fundaciones o bien directamente, han dado un golpe de sal√≥n y, bendecidos por el monarca, est√°n exigiendo dureza y m√°s liberalizaciones todav√≠a. De hecho, lo han conseguido.

La gran coalici√≥n socio-derechista, ya sea con el propio PP y/o las derechas nacionalistas funciona ya, a pesar de las deslealtades de la derecha espa√Īolista. Da la impresi√≥n de que se quiere que el PP gobierne de una vez y tanto el PSC, el PS de Canarias, como el PSE han sido sacrificados ya en aras de la nueva gobernanza estatal.

Tal vez incluso algunos tienen la intención de sacrificar también, lo más pronto posible, el Gobierno Zapatero, en aras de esa gobernanza; aviso.

El PP puede barrer y completar el desmoche del Estado del Bienestar espa√Īol, de hecho en Madrid y Valencia lo tiene muy avanzado, y en Galicia acaba de ponerse con eficacia a la tarea. El problema puede ser dentro de no mucho tener la autoridad moral o no tenerla como para plantarle cara a la derecha espa√Īola y en esto, no todos y todas la tendr√°n‚Ķ

Ese pues es el espacio de las respuestas y las alternativas, el que hay que completar y saber con que mimbres contamos para ello.

La respuesta a las movilizaciones sindicales, pero también el impulso de los sindicatos mayoritarios y su constancia y contundencia, serán otro termómetro, para calibrar las posibilidades de las clases populares de sobrevivir a los ataques que están sufriendo. Pero también a la capacidad de articular una respuesta democrática.

A estas alturas en el Estado Espa√Īol, tener miedo a la llegada del PP es vivir de un espejismo o no haberse ca√≠do de un guindo.

En estos momentos creo que la obligación de cualquier persona que se considere de izquierdas, socialista, socialdemócrata consecuente o sindicalista de clase, es contribuir a articular unas plataformas de izquierdas que frenen las políticas de derechas, los planes tipo FMI que se están imponiendo y la intromisión de los burócratas de la Unión Europea en las decisiones de política económica y social, favoreciendo descaradamente los mercados, es decir a los ricos y los bancos.

La Asamblea Ciudadana Antineoliberal ser√° el inicio de las respuestas m√°s estructuradas, pero antes, el 18 de diciembre, debemos estar en la calle.

A finales de enero y principios de febrero, las izquierdas mundiales sociales y alternativas nos reuniremos en Senegal, en el Foro Social Mundial, y espero que volvamos con propuestas concretas de articulación y movilización.

Por lo pronto en la Cumbre de Canc√ļn, una vez m√°s V√≠a Campesina ha sabido estar a la altura de las circunstancias y en este sentido nuevamente denuncio la censura y la dictadura medi√°tica impuesta en Espa√Īa y en Europa ante la mala informaci√≥n, la pobre informaci√≥n, la sesgada informaci√≥n que intencionadamente nos est√°n haciendo llegar los medios p√ļblicos y privados. Esto me hace finalizar con una propuesta sencilla y concreta, ¬ŅSab√©is lo que nos hace falta para empezar a contrarrestar tanto enga√Īo y mentira? Un canal de televisi√≥n.

En la Asamblea Ciudadana Antineoliberal, nos vemos.