Archivo de mayo, 2013

Refundar el socialismo o una nueva forma de entender la política

Recomiendo la web de Construyendo la Izquierda y la lectura de ese manifiesto. Construyendo la Izquierda РAlternativa Socialista es una organización política que está recogiendo en su seno a los y las socialistas de izquierdas y antineoliberales que no están dispuestos a seguir apoyando al grupo de poder de profesionales y personas liberales que han entregado el partido de Pablo Iglesias a los poderes financieros, los bancos y ciertas grandes empresas. Con dirigentes de ese partido en la Trilateral, el Club Bildelberg y consejos de administración de bancos y grandes empresas energéticas no se puede hacer nada, pues son el sistema y parte del sistema. Por tanto hay que refundar el socialismo.

Pero en CLI-AS conviven también personas de otras familias de las izquierdas transformadoras y partidarias de una nueva forma de hacer y entender la política. Es una opción partidaria de construir un frente amplio y/o popular que agrupe a las izquierdas sociales y políticas al objeto de cambiar radicalmente las políticas que se nos están imponiendo.

CLI-AS se inspira mucho en las alternativas propuestas por Oskar Lafontaine y M√©lenchon. Su apuesta pasa tambi√©n por la construcci√≥n de una alternativa similar a Syriza en el estado espa√Īol.

Como llam√≥ M√©lenchon en Madrid en su reciente visita ‚Äúlos socialistas deben romper filas y apoyar a los que tienen el coraje de hacerlo, y en Construyendo la Izquierda se encuentran personas que han tenido ya ese coraje‚ÄĚ.

En Facebook los puedes encontrar en: http://www.facebook.com/pages/Construyendo-La-Izquierda-La-alternativa-Socialista/584722618206473

Acerca del Frente Amplio y su puesta en marcha. Programa

Es noticia la voluntad de muchas fuerzas pol√≠ticas y sociales, as√≠ como de grupos de personas, acerca de la imperiosa necesidad de construir un bloque social de progreso y de avance al objeto de frenar las pol√≠ticas neoliberales y austericidas que las clases populares en el Reino de Espa√Īa soportamos y sufrimos.

La historia nos ense√Īa que, en tiempos de graves crisis y posibles cambios, las fuerzas progresistas y obreras del Estado Espa√Īol, siempre -al menos desde que existen sindicatos y partidos- se han unido. As√≠ ocurri√≥ con la Huelga General de 1917, primera huelga general espa√Īola y que sum√≥ a CNT y UGT, pero tambi√©n al PSOE de entonces -muy diferente del actual- y a fuerzas republicanas, que constituyeron una especie de frente pol√≠tico de apoyo, ante la profunda crisis social y lo podrido del corrupto r√©gimen mon√°rquico del Pacto del Pardo. Posteriormente, en 1931 las fuerzas republicanas burguesas y las obreras volvieron a unirse, no sin algunos problemas, al objeto de alcanzar la implantaci√≥n de la II Rep√ļblica, en el llamado Pacto de San Sebasti√°n.

Con el Frente Popular de 1936 nuevamente surgi√≥ esta alianza, y convivieron partidos burgueses republicanos, los socialistas y los todav√≠a muy minoritarios comunistas. Tras el fracaso del movimiento insurreccional de 1934, que en Asturias fue una revoluci√≥n, hab√≠a que lograr ahora en la urnas frenar a una derecha antirepublicana y protofascista. La Rep√ļblica no pod√≠a seguir en manos de la CEDA. En ese Frente convivieron liberales de la √©poca, republicanos burgueses y fuerzas obreras. Por eso, cuando ahora hay personas que plantean un Frente Popular y/o Amplio, y lo plantean desde la hegemon√≠a de tal idea, grupo o fuerza, se equivocan. Un frente popular se construye desde la igualdad y la inclusi√≥n, no desde la exclusi√≥n. El frente de 1936 lo fue de republicanos y de antifascistas. El de hoy, pienso, lo debe ser junto a fuerzas pol√≠ticas de izquierda transformadora, de antineoliberales y tambi√©n de dem√≥cratas y de alternativos al r√©gimen y, por supuesto, de republicanos.

En 1936 hab√≠a una situaci√≥n, ahora otra, pero en el fondo la misma idea: defender la libertad, la justicia, el reparto y el progreso social. La frontera debe ser el oponerse a la corrupci√≥n y al r√©gimen corrupto de 1978 que a estas alturas, incluso nada tiene que ver ya con la transici√≥n inicial. Debe ser el bloque unitario amplio, c√≥modo e inclusivo, si, pero coherente tambi√©n. Lo √ļnico pues que debe ser cumplido, respetado y obligatorio, es el programa. El programa debe ser la base y el acuerdo previo, y en el hay temas clave como el de la deuda o el fin de las pol√≠ticas de recorte social, as√≠ como de subvenci√≥n de los bancos privados. Pero tambi√©n de construir un nuevo paradigma econ√≥mico, la prioridad del empleo, as√≠ como a implementar la renta b√°sica y una profunda y verdadera reforma fiscal y financiera, pero al objeto de controlar la econom√≠a y las oligarqu√≠as que dominan el reino. Es decir, debe ser un programa antiolig√°rquico y de reparto, con la inmediata supresi√≥n de las contrarreformas que, tanto el PSOE como el PP, han implementado a lo largo de la llamada crisis.

Sin olvidar los aspectos políticos que pasan por recuperar las libertades, e iniciar un nuevo pacto constitucional destituyente y dotarnos de una nueva ley electoral.

Pero no lo lograremos si de por medio hay descalificaciones. El invento nefasto de que querer gobernar para introducir cambios reales es un paso al centro, es sencillamente suicida. Adem√°s, todas y todos tenemos el mismo derecho a reclamar el frente amplio. Todos tenemos derecho a proponer la unidad ante las elecciones europeas, concretada en una candidatura unitaria ya. Unas elecciones que ser√°n una oportunidad maravillosa para agrupar fuerzas y tener una victoria moral, incluso efectiva frente al bipartidismo.

Para construirlo -el frente amplio- no da√Īarnos ser√° bueno. No decir y t√ļ m√°s. Tampoco lo de vamos a unirnos en la calle y ya veremos, dicho eso por personas que ocupan puestos de responsabilidad en gobiernos presididos por el PSOE resulta c√≥mico. Es decir, vamos a no meter el dedo en el ojo y a agrupar e incluir. Partiendo del hecho de que nadie deseamos ser compa√Īeros de viaje y sabiendo que ciertas bolsas de votos en la abstenci√≥n solo podr√°n ser recuperadas por personas que sean de la confianza de ese voto de defraudados y defraudadas.

No estoy dando consejos a nadie. Estoy a las claras expresando mi opinión, con libertad como siempre. Pero como persona de izquierdas, permítaseme que también exprese, desde las ideas de clase y de transformación social y socialista, lo siguiente:

Desde tiempos de la primera Internacional, las fuerzas del movimiento obrero -y lo que ahora llamamos tambi√©n ciudadano o de las clases subalternas- tienen un programa m√°ximo, es decir el socialismo; o lo que es lo mismo, la sociedad sin clases y ni explotados, ni explotadores, hecho este en el que los socialistas -los que los somos, no confundir con socioliberales- y todas las familias procedentes del¬†tronco com√ļn de la primera internacional, coincidimos. As√≠ como un programa m√≠nimo. Este programa lo es de transici√≥n, y al objeto de solucionar los males y la explotaci√≥n que la clase obrera sufrimos y las clases populares en su conjunto igualmente.

Ahora, en estos tiempos, este programa se define mayoritariamente como antineoliberal. Nuestro principal problema es la desconfianza y el sectarismo. Tambi√©n las peleas entre hermanos y hermanas proletarias, que seg√ļn Marx es un concepto tambi√©n de ideas y de alianza, no solo de cuna. Resulta curioso como muchas personas en lugar de alegrarse de que surgan iniciativas tendentes a engrosar las filas de los dispuestos a enfrentarse al sistema, aunque sea solo comenzando por un programa m√≠nimo, se enfaden y les recriminen siempre algo. Les exijan algo as√≠ como el programa de perfecci√≥n. Hab√≠a gente que criticaba a Salvador Allende, un socialista, por ser dec√≠an muy moderado, y la derecha le organiz√≥ un golpe de estado y Allende muri√≥ defendiendo la legitimidad de la Unidad Popular. No es pues el que se cree m√°s radical el que lo es, sino el que con su acci√≥n y difusi√≥n de las ideas provoca al opresor y consigue mejoras sustanciales para las clases pobres, como hizo Hugo Ch√°vez con un programa de tr√°nsito hac√≠a el socialismo.

Por tanto, en lugar de dudar, construyamos. Adem√°s no podemos decir que nosotros -ciertos movimientos y ciertas personas- somos lo nuevo y otros lo viejo. Lo viejo es el liberalismo y lo nuevo, lo que est√° por llegar, el socialismo.

Tambi√©n hay que ser impacientes, si, pero para organizarnos frente al r√©gimen corrupto que sufrimos en el estado espa√Īol y frente a la dictadura de los mercados -que muchas llevamos m√°s de doce a√Īos denunciando, siendo Ramonet el autor de este t√©rmino- as√≠ como frente a la tiran√≠a de la deuda y el objetivo de d√©ficit, preceptos ambos que el art√≠culo espureamente modificado de la Constituci√≥n impone, es decir el 135. Todas y todos no podemos pensar igual, pero si estamos de verdad por un frente popular, por un frente de izquierdas deberemos coincidir. Las v√≠ctimas de la crisis no podemos esperar m√°s.

Tampoco olvidemos el internacionalismo y la ubicación de este Estado en el panorama internacional. Posición de fuerza ante la Unión Europea y debate sobre el euro y sus profundas negatividades. Alianza social y antineoliberal con el Sur de Europa. Defensa de la soberanía tanto popular como estatal. Mirada hacia América Latina, pues entre otras muchas consideraciones de tipo político y afinidad ideológica, los necesitamos. Eso, programa.

Cada día un nuevo ataque. Cada día un nuevo motivo para rebelarnos

Encima de que Aznar amenaza con volver, nos est√°n robando la democracia local

La voracidad neoliberal, autoritaria y criminal contra los derechos de las personas del PP no tiene l√≠mite, no da tregua. Se amontonan los motivos para echarlos de una vez y dejarnos de pa√Īos calientes. Hay que derrotarlos, pero ya. En la calle, si, primero en la calle, pero no seamos ingenuos, tambi√©n en las urnas.

La reaparici√≥n y el serio aviso del neofranquista y pro-imperialista ex presidente del Gobierno del Reino de Espa√Īa Jos√© Mar√≠a Aznar la noche del 22 de Mayo en Antena 3, hace real y confirma lo que algunos hab√≠amos vaticinado y es que un golpe conservador est√° en marcha. Rajoy ya no les sirve. A nosotros tampoco, pero ¬ŅVamos a permitir que sean ellos los que a nuestras espaldas lo echen? No, es imprescindible y ya exigir nuevas elecciones. Pero habr√° que conseguirlo y con contundencia en la calle.

Tienen preparado ya otro proyecto maldito que puede adem√°s resultar enga√Īoso para muchas personas, y es el de la ‚Äúreforma‚ÄĚ de la Administraci√≥n local, al objeto de privatizar servicios municipales, despedir funcionarios y empleados p√ļblicos y hurtar la autonom√≠a local, dejando vac√≠a de contenido la democracia y la forma de gobierno m√°s cercana a la ciudadan√≠a. El pueblo se va a quedar sin una de sus f√≥rmulas m√°s pr√≥ximas al objeto elegir su gobierno inmediato y/o de poder incluso construir su Utop√≠a local, o simplemente dotarse de los vecinos que desee le gobiernen.

Los municipios se van a quedar intervenidos, sin competencias y sin posibilidad de dise√Īar sus pol√≠ticas locales o bien cuidar y atender las necesidades de los m√°s humildes y d√©biles de cada pueblo, cada barrio o cada calle. Los presupuestos intervenidos por los llamados “precios est√°ndar”. Precios fijados por una comisi√≥n en Madrid. En resumen, otra vuelta de tuerca a la operaci√≥n recentralizaci√≥n del Estado, pues los ayuntamientos ser√°n controlados por el Ministerio de Hacienda. En tiempos de Franco era el de Gobernaci√≥n -as√≠ se llamaba- el¬†que los controlaba. Ahora ser√° Hacienda.

Como el PP tiene el control sobre la inmensa mayor√≠a de las Diputaciones de derecho com√ļn, estas tendr√°n las competencias de los ayuntamientos menores de 5000 Habitantes y muchas de las de los municipios mayores. Pero sobre todo, las Diputaciones sacar√°n a concurso los servicios p√ļblicos privatizados -ojo a precios est√°ndar- lo que llevar√° a la ruina a miles de empresas familiares y cooperativas. Pero esa actuaci√≥n supone mover un negocio de millones y millones de euros, pues por econom√≠a de escala las grandes empresas s√≠ podr√°n competir, por lo que el PP tiene prisa y lo va a llevar al Consejo de Ministros en Junio. Sacando la contrarreforma local ahora adjudicar√° miles de contratos a empresas privadas del sector y premiar√° a los Florentinos de turno, que ya se est√°n frotando las manos. Y luego, si las tornas cambian y una nueva ley, o la derogaci√≥n de la que quieren imponer, permite volver a recuperar la autonom√≠a local nuevamente -con otra correlaci√≥n de fuerzas pol√≠ticas diferente- los contratistas privados ya tendr√°n derechos adquiridos y se pleitear√° de forma que, aunque las Corporaciones Locales democr√°ticas puedan ganar en los tribunales, estar√°n obligadas a fuertes indemnizaciones, de forma que el negocio estar√° asegurado, salga bien o mal.

Todo esto acaba de dejar todav√≠a m√°s claro que se est√° gobernando en favor de los poderosos. Que la crisis capitalista est√° siendo utilizada para favorecer la privatizaci√≥n de la vida p√ļblica y apoderarse las grandes fortunas y empresas de todo el patrimonio y de desmontar el estado por obra del estado, en beneficio de bancos, ricos y grandes empresas privadas.

Ahora el negocio son los bienes municipales, y acabar para ello con la democracia local el objetivo puntual del momento. Al capitalismo le sobra la democracia.

Por todo esto, y porque cada vez son más las tropelías y atracos sociales, el 1 de Junio volveremos a salir a la calle. Pero hemos de ser más, muchos más de los cada vez más numerosos activistas, es cierto, pero con todo insuficientes.

Hay que llamar ya a la insurrección popular. Hay que iniciar ya el periodo destituyente, que acabe con este régimen podrido. Solo el estallido social nos salvará. Hay que reventar ya de una vez, porque no nos toman en serio, se ríen de nosotros y nos desprecian profundamente. Sobre nuestro empobrecimiento y sufrimiento, construyen ellos su riqueza y su poder. No hay medias tintas, tampoco vuelta atrás.

‚ÄúEl r√©gimen de 1978 est√° tocado, pero para hundirlo hace falta que se construya una plataforma unitaria de la izquierda‚ÄĚ

Mis conversaciones con César en Radio San Borondón

El sistema está tocado porque ha recibido algunos impactos, pero estos no han sido en la línea de flotación, lo que le permite seguir a flote, sobre todo porque los poderes económicos lo apoyan

ImageAudio de la entrevista

SB-Noticias.-¬†Carlos Mart√≠nez, miembro de Construyendo la Izquierda y de ATTAC en Espa√Īa, dijo en el programa La Trapera de Radio San Borond√≥n y afirma que es el momento de tener altura de miras y realizar un esfuerzo unitario creando una opci√≥n totalmente reconocible por las clases populares que se convierta en una opci√≥n de gobierno capaz de derrotar a las fuerzas del neoliberalismo.

Martínez explicó que existen en estos momentos hasta 11 iniciativas que tratan de aunar a formaciones de izquierdas en torno a un proyecto unitario o frentes amplios, abarcando opciones muy diversas, desde aquellas que proponen que el 15M se convierta en un partido político, hasta opciones realmente confusas, porque no se sabe muy bien si pertenecen a la extrema izquierda o a la extrema derecha, por eso de que en muchas ocasiones los extremos se tocan, pero también hay opciones serias y responsables, de las que brotan muy buenas intenciones, que son las que particularmente piensa que hay que apoyar.

El polit√≥logo considera bueno que haya hasta once intentos por aglutinar en un mismo paraguas a formaciones de izquierdas, porque eso de alg√ļn modo pone de evidencia que existe una demanda pol√≠tica en la sociedad espa√Īola para que los dem√≥cratas y progresistas se unan.

De este modo, indica que si bien el sistema está tocado porque ha recibido algunos impactos, estos no han sido en la línea de flotación, lo que permite al barco seguir a flote, de modo que si bien es cierto que renquea, no llega a hundirse, sobre todo porque los poderes económicos lo apoyan ferozmente, tanto a la Monarquía como al bipartidismo, dijo el integrante de Construyendo la Izquierda, Carlos Martínez.

Afirma en este sentido que acabar con el régimen va a exigir un esfuerzo importante, un esfuerzo unitario creando una opción totalmente reconocible  por las clases populares que se convierta en una opción de gobierno capaz de derrotar a las fuerzas del neoliberalismo.

Es la hora de la política. Es nuestra hora

No comparto en absoluto la idea de seguir y seguir influyendo desde fuera. Desde los movimientos sociales hemos salido a la calle, denunciado el latrocinio que sufrimos las clases populares, y como se nos hurtan los derechos sociales y laborales conquistados mediante luchas muy duras en los a√Īos sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado.

Las plazas pueden soportar cuantas asambleas populares sean precisas. Con manifestaciones y huelgas podemos frenar los intentos de desmontar los derechos b√°sicos como ha ocurrido con la ley Wert y ha sido un triunfo sectorial. Pero la ense√Īanza y la marea verde saben que solo ha sido eso: un frenazo y que en cualquier momento pueden volver a las andadas.

Si solo influimos y hacemos asambleas ¬Ņqu√© vamos a hacer, organizar un potente movimiento de resistencia popular, pero vamos a volver a votar a los mismos pol√≠ticos que nos han tra√≠do tanto sufrimiento, pero ahora arrepentidos de hacernos da√Īo e influidos por nuestras propuestas? No. Las oligarqu√≠as pol√≠ticas del r√©gimen del 78 solo entienden un lenguaje, y es que los podamos echar. Que los echemos construyendo nuestra propia opci√≥n pol√≠tica, tanto en base a lo existente que sea √ļtil para la causa de los pueblos, como con nuestras nuevas aportaciones y fuerzas sociales, as√≠ como socio-pol√≠ticas.

El régimen del 78 instauró unas leyes electorales que son un pucherazo legalizado. Por eso, cuando se nos anima a organizarnos, pero no a hacer política, se puede estar llamando sin querer a votar a los que ya nos han traicionado. O lo que es peor, a en base al despiste, que muchas personas acaben votando a ese sucedáneo mixto de derecha y extrema-derecha que se llama UPyD. Por eso hay que hacer propuestas políticas, sí, pero para aplicarlas. Para poder hacer políticas antineoliberales habrá que contar con políticas y políticos antineoliberales.

Pues bien, si hacemos una convergencia entre las fuerzas sociales y pol√≠ticas antineoliberales podremos vencer, gobernar y as√≠ cambiar, Que influyendo solo ya no se cambia nada. Llevo muchos a√Īos influyendo y estoy ya harto de influir, quiero contribuir a la construcci√≥n de una pol√≠tica diferente y social. Deseo que este Estado vuelva a ser soberano y eso exige pol√≠ticas diferentes.

Pero también hay que dejar muy claro, que será difícil y duro. Las oligarquías y la plutocracia dominante se opondrán y le harán la vida imposible al gobierno del pueblo y para el pueblo. Claro, eso puede dar miedo. Porqué también hay que hacer política para zarandear a los que están muy cómodos siendo oposición y solo oposición. Se vive más tranquilo y además como una cosa es predicar y otra dar trigo, si no se gobierna uno nunca se equivoca.

A las v√≠ctimas de la crisis, las personas paradas, desahuciadas, estafadas y sin futuro, nos hace falta otro gobierno, otras fuerzas pol√≠ticas nuestras -‚Äúlos nuestros‚ÄĚ- e implementar todo lo que estamos escribiendo que vamos a hacer.

Por eso hay personas que, tras a√Īos de movimientos sociales, estamos diciendo si, si no fuera por esos movimientos ahora no tendr√≠amos discurso ni alternativas, pero ha llegado la hora de volver a hacer pol√≠tica. Aunque como los partidos sist√©micos y din√°sticos no nos dejan, pues montemos nuestras propias fuerzas socio-pol√≠ticas y logremos el Frente Amplio de la gente y el esp√≠ritu nuevo que nos conduzca a la pol√≠tica-realidad y arrojemos a la basura a los profesionales que en estos √ļltimos quince a√Īos nos han hundido en la miseria, por in√ļtiles, corruptos muchos de ellos, demasiados y carentes de ideas alternativas.

Hay que construir la izquierda, en mi opinión. Yo no caeré en la confusión de que todos son iguales, no lo haré, pero tampoco en la idea falsa y postmoderna de que no hay ya clases ni diferencias ideológicas. Además, si les dejamos la política a los mismos, aunque sean sus cachorros, se reirán de nosotras y nosotros y volverán a hacer lo mismo.

Esto de alcanzar el triunfo de la causa social, m√°s democracia y el reparto, es cosa de todas y todos, no solo de profesionales.