Archivo de junio, 2015

La derecha nunca lo ha puesto facil

Ser Gobierno, nunca es f√°cil para un progresismo transformador o para la izquierda. Pretender que la oposici√≥n -si gobernamos- no te busque las cosquillas infantil. Los poderosos no est√°n derrotados, pues su poder no emana de las urnas sino del dinero, de sus propiedades y de sus contactos y redes paralelas de poder real y efectivo. Las personas de izquierdas y de origen marxista sabemos que esto es cuesti√≥n de lucha de clases y que la lucha de clases se puede enmarcar en un proceso democr√°tico tal y como los y las socialistas democr√°ticas creemos. Pero pretender enfrentarse a las derechas y las fuerzas de las clases poseedoras con un falso buenismo, es una solemne y desmovilizadora memez. Pretender que las derechas no ataquen, acosen o denuncien, es otra. La libertad de expresi√≥n es sagrada, pues cualquier limitaci√≥n de la misma al final solo nos perjudicar√° a las clases populares y sus organizaciones. Olvidar la lucha ideol√≥gica lleva a esto, a no saber que hacer, negar por negar o el viejo “y tu m√°s”. Ese no es el camino. Hablar de un segundo tamayazo una gilipollez, las derechas siempre han actuado igual y lo seguir√°n haciendo. Los socialistas llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y por tanto sabemos lo que es este y por eso no nos gusta. La derecha vive constantes tamayazos y es corruptora. La derecha y los poderosos no consienten el socialismo, de hecho el TTIP lo declara ilegal y esto no es nuevo. Necesitamos una unidad de las izquierdas mosaico para enfrentarnos con principios, ideas y movilizaciones a las derechas y el sistema. No tan solo votos. Necesitamos creer en una radicalidad democr√°tica, que nos haga a todas y todos iguales, pero el capitalismo y la democracia son agua y aceite. Hay que profundizar las conquistas y el estado social. Pero amigas y amigos, lucha politica es dura y desigual para las izquierdas. Los que nos sentimos inspirados por personas como Juan Negrin o Salvador Allende no nos arredramos y sabemos que pueden venir m√°s duras. Por eso un frente popular y republicano puede ser la √ļnica soluci√≥n. No lloremos como activistas lo que no supimos defender como personas de izquierdas activistas tambi√©n y comprometidas.

Ni noliberalismo, ni radical-liberalismo. A Pablo Iglesias lo criticaron y le montaron una campa√Īa de desprestigio, porque ya de viejo la UGT le regal√≥ un gab√°n. Ya se sabe los viejos socialistas de verdad, no tienen derecho a abrigarse. Dicho eso, lo injustificable tampoco se puede justificar. Eso es as√≠.

Del posible cambio político al incremento de la desigualdad. Aterricemos

 

Tras estas √ļltimas elecciones municipales y auton√≥micas se han abierto grietas en el hasta ahora inamovible panorama pol√≠tico del estado espa√Īol. Pero sin embargo nada est√° frenando la cada vez m√°s profundamente injusta y desigual sociedad espa√Īola, que tras la crisis financiera de 2008 se nos est√° construyendo. La oligarqu√≠a campa tranquila pues se ha visto alejada del ojo del hurac√°n.

El cambio político que era imprescindible y puede ser el inicio de nuevos tiempos y digo puede, pues hasta ahora tan solo ha tenido a los políticos y políticas profesionales del régimen en el punto de mira. Pero sin embargo, los verdaderos causantes de tanto dolor  y sufrimiento, los corruptores y también corruptos, están quedando al margen. Banqueros, grandes directivos de multinacionales y fondos de inversión, con sueldos escandalosos e impulsores de todas las contrarreformas, cierres, despidos y desahucios quedan al margen del ojo del huracán, insisto. Es cierto que sin la complicidad de los socioliberales y sin el activo compromiso del PP y ahora de Ciudadanos, muchas legislaciones y medidas legales de recorte y desregulación laboral no se hubieran puesto en práctica. Pero siendo esto cierto, no es menos verdad que sin el  empuje de los oligarcas y financieros, sin sus exigencias y sobre todo sin sus chantajes al estado, no hubieran impuesto los gobiernos unas normas tan restrictivas para los derechos humanos y laborales.

El imperio de las multinacionales y grandes empresas y bancos privados globalizado, impone sus condiciones y es consciente de que se puede saltar la soberan√≠a, no nacional, a m√≠ eso¬† me da lo mismo, sino la soberan√≠a popular, que es la importante. Esa soberan√≠a popular que por ahora tan solo se puede ejercer en el seno de estados naci√≥n, est√° siendo laminada. A la oligarqu√≠a radicada en el estado espa√Īol, siempre le quedar√° la Uni√≥n Europea, el Banco Central Europeo, los tratados internacionales, el FMI o los proyectos en avanzado estado de aprobaci√≥n como son el TTIP o el TISA como muro de contenci√≥n y salvaguardia de sus beneficios y su poder. El TTIP y el TISA convertir√°n en ‚Äúilegal‚ÄĚ a cualquier veleidad socialdem√≥crata.

Nuestros cl√°sicos en la izquierda, los socialistas y socialdem√≥cratas de origen marxista siempre supieron que lucha de clases, critica al capitalismo y las demandas de una nueva sociedad justa e igualitaria, iban unidas a organizaci√≥n de la clase obrera, la construcci√≥n de fuertes partidos obreros y m√°s fuertes todav√≠a sindicatos de clase. Solo combinando ambas cuestiones (movilizaci√≥n sindical y social junto a la acci√≥n parlamentaria y municipal), los partidos obreros lograron en Europa, el voto universal, regulaciones laborales, seguridad social y educaci√≥n y salud publicas junto con importantes palancas redistribuidoras, que hace unos a√Īos nos parec√≠an a veces tibias y a medio gas, pero que hoy volvemos a reivindicar con fuerza. Ninguna conquista realizada por una izquierda que cre√≠a en la lucha de clases y protagoniz√≥ grandes huelgas generales o accedi√≥ a gobiernos, ya sea por las urnas o por revoluciones, nos es hoy peque√Īa o menospreciable. No. Puesto que muchos piden el voto rememorando aquellas luchas. Pero no aquellas pr√°cticas. Lo cual nos deja tan solo con la mitad de la naranja.

La propia transici√≥n espa√Īola, que la publicidad sist√©mica y mon√°rquica, nos vende como un √©xito del Rey Juan Carlos y de Adolfo Suarez, que se qued√≥ a medio gas y por ser pactada no se resolvieron muchos problemas y repararon injusticias, pero fue sin embargo el logro de un pueblo movilizado con cientos de miles de huelgas obreras (Un movimiento huelgu√≠stico de la clase obrera que lleg√≥ a ser el mayor de Europa)y un movimiento estudiantil activo y en la calle, solidario con las luchas de las y los trabajadores.

Finalmente en 1982 el pueblo trabajador logr√≥ una gran victoria electoral, fruto no solo del felipismo, sino de las profundas ansias de cambio y bienestar de las clases populares aunque a la postre, esta victoria condujo a una frustraci√≥n no superada, precisamente por la desmovilizaci√≥n de las clases populares y trabajadoras. La burocratizaci√≥n de los sindicatos de clase, que permitieron ya entonces una profunda reconversi√≥n industrial al objeto de entrar en la Uni√≥n Europea a cambio de desmantelar la industria pesada espa√Īola. A pesar de lo cual, el estado del bienestar en un principio consigui√≥ grandes avances, finalmente ralentizados ¬†y luego frenados. Pero la necesidad de legitimar el estado y la presi√≥n social, consiguieron avances que hoy, se nos roban.

Ahora tras el gran fracaso de las pol√≠ticas neoliberales y de la econom√≠a casino, que nos condujo a la crisis del 2008, por culpa de la pol√≠tica neoconservadora impulsada desde los EE.UU y la Gran Breta√Īa con la necesaria complicidad de una socialdemocracia ya descafeinada y sumida en la traici√≥n conocida como la tercera v√≠a, consentimos una desigualdad decimon√≥nica. Este fracaso del capitalismo financiarizado para las personas, -que no para sus impulsores-, ha arrojado al¬† paro a millones de personas, empobrecido a las clases populares y tan solo se ha aplicado un keynesianismo de guerra, impulsando la desestabilizaci√≥n de estados productores de crudo, que al igual que la econom√≠a casino, est√°n siendo la historia de un fracaso del capitalismo, que sin embargo las clases populares sustentan. Nunca en la historia ha habido una transferencia de rentas tan grande y desequilibrada de los pobres en favor de los ricos.

La gran burguesía, los grandes empresarios, los banqueros, las grandes fortunas imponen su modelo social y hacen creer a millones de personas, que el estado social es inviable y no podemos sustentar un buen estado del bienestar. Que para crear empleo, hay que rebajar salarios, reducir derechos laborales, acabar con los contratos fijos, liquidar las cotizaciones sociales empresariales y rebajar los impuestos a los ricos y grandes. Es la victoria neoliberal impuesta desde sus medios de dominación cultural.

Pero en Espa√Īa ¬ŅQu√©? En todo lo escrito anteriormente Espa√Īa est√° presente, de hecho es la referencia central. Pero la izquierda y los movimientos sociales deben volver a situar el problema donde est√°. Es el dominio olig√°rquico lo que ha convertido al Estado, en un nicho de negocio m√°s. Es hacer de los servicios p√ļblicos negocio. Es a costa de nuestro IRPF y el IVA una fuente de lucro para las oligarqu√≠as, obteniendo dadivas de lo p√ļblico y a cambio de calderilla en sobornos conseguir privatizar los servicios municipales, auton√≥micos y estatales y ahora volver a hacer negocio, con las remunicipalizaciones y las recuperaciones de servicios, porque la banca nunca pierde. Es el poder olig√°rquico injusto, el dogal a romper.

No podemos hablar de democracia mientras grandes poderes no electos dominan. No es solo la fuerza electoral la que va a vencer a poderosas fuerzas del mercado, que extorsionan y chantajean.¬† No podemos exigir que los ayuntamientos y autonom√≠as financien y apoyen a familias sin recursos para pagar la energ√≠a y no meter mano a las compa√Ī√≠as el√©ctricas que cobran la luz a veinticuatro veces m√°s cara de lo que les cuesta producirla. No podemos obligar a lo p√ļblico a pagar los abusos de las empresas privadas energ√©ticas.¬† Hay que apoyar a las familias sin recursos, s√≠. ¬†Hay que conseguir una renta garantizada contra la exclusi√≥n social, s√≠. Pero hay que nacionalizar la energ√≠a y hacer del servicio p√ļblico algo p√ļblico.

Del buenismo a la acci√≥n pol√≠tica del reparto y el control de la econom√≠a. Los postulados de la socialdemocracia cl√°sica de los partidos obreros son hoy revolucionarios. La oligarqu√≠a dar√° la batalla, claro, pero sin sue√Īos en una sociedad de las y los iguales, no les venceremos. El capitalismo es corrupto por naturaleza. No somos franciscanos, con todo respeto. No somos una gigantesca C√°ritas, somos transformadoras y transformadores. El asunto no es gestionar mejor, es cambiar y sobre todo comenzar identificar y acotar el papel de los oligarcas y de los centros reales de poder.

 

Carlos Martínez

Alternativa Socialista. del consejo cient√≠fico de Attac Espa√Īa

 

Es la hora de la izquierda mosaico

Los resultados electorales han tocado la hegemon√≠a de los dos grandes partidos, pero no la ha hundido. El PP ha sufrido un descalabro importante y aunque es la fuerza m√°s votada, no va a poder gobernar en muchos ayuntamientos y comunidades aut√≥nomas pues la suma de los votos cosechados por el resto permite generar nuevas mayor√≠as. Adem√°s, el PP se encuentra aislado en muchos sitios y no hay nadie que quiera pactar de buena gana con √©l. Este aislamiento puede erosionar a√ļn m√°s su poder a medio plazo dificultando su pol√≠tica de alianzas: nadie quiere estar demasiado cerca del PP pues se arriesga a ser arrastrado por su mala imagen. La ventaja que ha sacado el PP con respecto al segundo partido -la candidatura de Podemos- es de m√°s de 200.000 votos en la Comunidad de Madrid y algo parecido pasa en el Pa√≠s Valenciano con respecto a Compromis que irrumpe con fuerza a costa de Izquierda Unida. Con todo: a pesar de su p√©rdida de votos, el PSOE aguanta relativamente bien en varias comunidades aut√≥nomas aunque menos en las capitales que en las ciudades medias y las localidades m√°s peque√Īas.

Pero el hecho m√°s significativo es el √©xito que han tenido las candidaturas en las que se han incorporado varias organizaciones a una √ļnica lista plural y unitaria. En Barcelona, esta f√≥rmula le ha dado el triunfo a ‚ÄúBarcelona en Com√ļ‚ÄĚ, en Madrid ha pasado lo mismo con ‚ÄúAhora Madrid‚ÄĚ, las ‚ÄúMareas Gallegas‚ÄĚ han tenido un efecto similar en las principales ciudades de Galicia as√≠ como tambi√©n en Zaragoza y en otras grandes ciudades. Lo que tienen todas estas candidaturas en com√ļn es que incluyen a ‚Äúviejos‚ÄĚ y ‚Äúnuevos‚ÄĚ actores de la izquierda y que nacen de un largo ciclo de movilizaciones ciudadanas a favor de los m√°s perjudicados por las pol√≠ticas de austeridad, del sector p√ļblico y por una nueva cultura pol√≠tica libre de corrupci√≥n. Sin embargo, en las localidades m√°s peque√Īas y en los entornos m√°s rurales y dispersos la situaci√≥n no es la misma. Aqu√≠ siguen prevaleciendo culturas pol√≠ticas vinculadas a estructuras partidarias m√°s tradicionales que han podido resistir mejor que en las grandes ciudades.

Todo esto ha demostrado tres cosas: (1) Espa√Īa es un lugar con culturas pol√≠ticas diversas. Esta diversidad afecta en primer lugar a las grandes ciudades pero tambi√©n afecta a las diferencias entre ciudades grandes y peque√Īas, y naturalmente tambi√©n a los territorios y las nacionalidades hist√≥ricas; (2) parece dif√≠cil que una sola fuerza llegue a tener la capacidad suficiente para forzar un cambio en solitario: s√≥lo la suma de varios actores pol√≠ticos distintos podr√° poner fin a las pol√≠ticas de austeridad; (3) el PSOE sigue siendo la primera fuerza de oposici√≥n al Partido Popular de forma que s√≥lo un debilitamiento a√ļn mayor del mismo podr√° generar un cambio en la correlaci√≥n entre las fuerzas del cambio y las fuerzas opuestas a √©l; (4) la irrupci√≥n del partido bisagra de Ciudadanos les da un respiro a las fuerzas que se oponen al cambio. Sus propuestas de regeneraci√≥n √©tica del sistema pol√≠tico dejando fuera las cuestiones que afectan al poder econ√≥mico y social establecido, permiten retener a una parte del electorado con deseo de regeneraci√≥n. Si bien esta opci√≥n pol√≠tica no ha crecido tanto como muchos esperaban, no debe subestimarse su capacidad de frustrar o retrasar la conformaci√≥n de nuevas mayor√≠as para un verdadero cambio.

La f√≥rmula que mejor se presta a la articulaci√≥n de esta situaci√≥n de tal forma que siga generando una acumulaci√≥n de fuerzas para el cambio, es la construcci√≥n de un espacio o izquierda mosaico. La izquierda mosaico lleva impl√≠cita la idea de la horizontalidad, de la aportaci√≥n de cada espacio pol√≠tico al conjunto a partir de sus propias experiencias, microclimas pol√≠ticos e identidades particulares. Tambi√©n lleva impl√≠cita la idea de la comunicaci√≥n entre las partes, de la b√ļsqueda del consenso y del desarrollo de luchas e iniciativas que son las que, al final, generan las verdaderas complicidades y las alianzas m√°s estables. En este espacio pueden y deben confluir sensibilidades pol√≠ticas nuevas y no tan nuevas, generaciones m√°s j√≥venes y no tan j√≥venes, ambientes sociales urbanos y rurales, espacios de militancia m√°s activa y directa con otros m√°s incorporados a la lucha institucional. Por mucho que las grandes ciudades ocupen un lugar sobresaliente en la generaci√≥n de nuevas din√°micas pol√≠ticas y culturales, no va ser posible forzar un cambio si no se incorporan a los mismos sectores amplios de las poblaciones de tama√Īo medio y tambi√©n peque√Īo. Ya por razones demogr√°ficas tampoco va a ser posible poner fin a las pol√≠ticas de austeridad s√≥lo a partir de la participaci√≥n pol√≠tica de las generaciones m√°s j√≥venes nacidas del 15-M por muy activas que estas sean: es esencial que esta izquierda plural tambi√©n refleje un acercamiento entre generaciones y, naturalmente, tambi√©n entre identidades nacionales que hoy se ven a s√≠ mismas como excluyentes.

El aguante electoral del PSOE, a pesar del enorme desgaste que signific√≥ para este partido la gran coalici√≥n de facto que firm√≥ con el Partido Popular con el fin de hacer la reforma express de la Constituci√≥n, tiene una gran relevancia pol√≠tica: s√≥lo se podr√° forzar un cambio si un n√ļmero significativo de los que hoy votan al PSOE se incorporan a un proyecto de izquierda mosaico y no se dejan seducir por una ret√≥rica rupturista destinada a evitarlo. Para atraer a una parte de su electorado, que se resiste a abandonar sus fidelidades antiguas, es fundamental darle una mayor visibilidad a la pieza socialista del mosaico. Esta pieza se llama Alternativa Socialista. Esto significa, primero, que tiene que seguir creciendo y hacerlo a una velocidad superior: hay que seguir buscando, reuniendo y presentando el proyecto de AS a aquellas agrupaciones, n√ļcleos y espacios que han decidido distanciarse del PSOE, evitar que se atomicen o desconecten de un proyecto estatal. Este proceso debe culminar con la celebraci√≥n de una convenci√≥n estatal en la que se haga visible la consolidaci√≥n y la importancia de este espacio. En segundo lugar significa que AS tiene que hacerse m√°s visible dentro del mosaico: los dem√°s miembros tienen que adquirir conciencia de su importancia para el conjunto, cederle puestos y visibilidad. Esto implica un doble trabajo: hacia dentro del espacio socialista y hacia la esfera de la propia izquierda mosaico, dos espacios complementarios de trabajo.

Armando Fernández Steinko y Carlos Martínez.