Año: 2017 (página 1 de 14)

A veces parece que las reivindicaciones sociales importan un pimiento

Cuando más se incrementan las desigualdades sobre todo en el mundo occidental y capitalista modelo anglosajón, menos parecen importar en ocasiones el combatirlas y superarlas.

En el continente europeo y el hemisferio norte, vivimos una tasa de desigualdad e injusticia que ha hundido en el olvido las conquistas sociales del estado del bienestar, que pasan a ser un estorbo para los poderes reales, es decir el capitalismo.

En España las perspectivas de futuro para las personas jóvenes son peores que para sus padres y sus luchadores abuelos, que son los y las que las conquistaron y que ahora ven con cierta lejanía como sus nietos puede –casi seguro de seguir esta situación de dominio neoliberal- que no tengan pensiones mientras que las suyas se congelan, de inicio. Tengo amigos que se han prejubilado por si en un año o dos su pensión podía empeorar.

A las personas jóvenes se les ha hecho creer que son clase media por que tienen un grado. La frustración crece y busca culpables: los inmigrantes, las personas que viven de un subsidio o pensión, la otra nación que nos invadió, la capital… Pero nunca el capital. Luego los sociólogos de la cuadra de PRISA se extrañan que crezca la extrema derecha.

Si la clase obrera nunca es extranjera, sea cual sea su origen, la burguesía y la élite económica, tampoco. Los poderes reales, es decir el dinero y los que lo poseen, son los tanques de un golpe de estado, no hacen falta ya los carros de combate.

Pero la solución, es la fácil. Siempre es más fácil combatir contra un gobierno que contra quien manda realmente. Siempre es más fácil construir una aldea gala que una sociedad diferente, con reparto y sin clases sociales.

Ese es el triunfo cultural del capitalismo. En Yugoeslavia el capital internacional reconoció inmediatamente cuanto nuevo estado surgió, sin problemas, es más, los potenció. Ahora la mayoría de esos estados están gobernados por derechas nacionalistas y ultra-neoliberales. No hablemos de la extinta URSS o del antiguo bloque del COMECON.

Por tanto olvidar la lucha de clases, olvidar que solo hay una clase obrera y olvidar que la globalización ha unificado casi, (excepto en los casos de Rusia, China e India y tal vez Brasil y Turquía que poseen su propio capitalismo nacionalista) los intereses del capitalismo y que según sus intereses, propicia o prohíbe las aspiraciones políticas de los “pueblos”. Es un suicidio que nos trae a lo que ahora por ejemplo vivimos en el reino de España.

Carecemos por completo de una fuerza política que recoja los intereses de la clase trabajadora y sea su instrumento político. No tenemos vergüenza en apoyar a la burguesía corrupta de nuestro territorio o del estado español en su conjunto (Que para todos hay) y resulta que el partido que sustituye al PP puede ser otro más ultra-liberal e incluso más de derechas como es Ciudadanos.

El principal problema de las personas es que no llegan a fin de mes ni con la subida del salario mínimo. Las eléctricas les estafan y roban con impunidad. Los bancos les fríen a comisiones o los desahucian si llega el caso. Sus hijos no encuentran empleo y si lo obtienen es por medio de una ETT fraudulenta que encima les chupa de su mísero salario o bien es un contratillo precario de tres horas para trabajar diez. Que las mujeres son asesinadas impunemente por terroristas machistas, fruto muchos de ellos de una educación permisiva y sin valores, sin futuro y/o de un  mundo violento y según la ley de la selva que el capitalismo nos ha construido a las clases populares y más pobres. Es nuestro Bronx vital.

Por eso los que niegan la existencia de clases, no son sino unos colaboracionistas con el poder del dinero. Por eso vamos y animo a trabajar en construir la alternativa de clase y el poder de la clase trabajadora.

Por eso hay esperanza, si sabemos trabajar por nosotros y nosotras.

Carlos Martinez

Ex portuario, politólogo de U.SOCIALISTAS/AS

semanario socialista nº 44

SEMANARIO SOCIALISTA 44

Semanario Socialista nº 43

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La Burbuja turística en Granada

Cuando a nuestras autoridades granadinas y clase empresarial no se les ocurre otra cosa para Granada que potenciar tan solo el turismo es que falla la imaginación, las ideas, las ganas de trabajar, las de invertir o todo a la vez. Solo turismo y no es que el turismo sea malo, pero su monocultivo es un suicidio a medio plazo.

Granada tiene potencialidades agrarias y agroalimentarias incluso industriales por explorar y desarrollar. Aquí y no solo en Granada sino en casi toda España, nos movemos por burbujas. Nuestras élites económicas, los capitalistas del terreno, son rentistas no inversionistas y viven del estado y sus subvenciones por muy liberales y anti-estado que sean en realidad son sus sanguijuelas. También viven de burbujas especulativas, hasta hace pocos años fue el ladrillo con sus nefastas consecuencias y su ola de corrupción, luego los centros comerciales, ligados también al ladrillo y la corrupción, destructores del pequeño comercio y ahora el turismo.

Veamos, es más barato contratar un asustaviejas incluso de apariencia legal, vaciar un bloque en el centro y dedicarlo a apartamentos turísticos que encima ni pagan impuestos, ni se declaran como actividad económica y son un puro fraude y luego cerrar las tiendas de barrio, convertirlas en tabernas para guiris y con las subvenciones del ministerio de empleo y la junta de Andalucía contratar a cuatro precarios sin derechos laborales y dedicarse a asesinar la cocina hispana para engañar a visitantes. Esa es la realidad. Todos no son iguales? Pues no, pero ni se crea empleo de calidad, ni se invierte en valor añadido y encima se consumen gratis recursos públicos para favorecer una burbuja. Nadie ha pensado que mucho del turismo que ahora llega, se debe a los problemas en la otra orilla del mediterráneo. Que el turismo vive de robarse entre unos sesenta o setenta países un mercado que es finito. Que el turismo necesita mano de obra precaria y ultra-barata y servilismo oficial. Claro sin pagar impuestos y luego se nos dice que no hay dinero para médicos y jubilaciones.

Granada sin entidad financiera propia, ya, sin tren, sin conexión con el corredor mediterráneo, con un puerto despreciado e infrautilizado para traer cruceros y no contenedores. Granada en manos especuladores grandes y pequeños. Pero Granada feliz y mientras en un estado aconfesional el martes pasado el alcalde acudía a una ofrenda floral a la Virgen de las Angustias con una cohorte de maceros, policías y la banda municipal. Esos policías por ejemplo podían haber estado controlando y cerrando apartamentos ilegales para turistas que defraudan al ayuntamiento, a hacienda, a la seguridad social y a usted.

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