Archivo de agosto, 2017

La tarea m谩s urgente del socialismo: liquidar la austeridad, estar con la clase obrera

Nada hay m谩s perentorio para todas las corrientes y partidos socialistas democr谩ticos que acabar de una vez con la llamada austeridad; en realidad transferencia de rentas del trabajo, de las clases populares y del bienestar y las pensiones a bancos privados, fondos financieros y grandes empresas capitalistas. A costa de bajos salarios, recortes en prestaciones p煤blicas y repagos.

Corbyn lo ha entendido magn铆ficamente y se ha convertido en el abanderado europeo contra la austeridad.

Sin embargo en Francia el hundimiento del Partido Socialista, fruto de sus pol铆ticas neoliberales y de la traici贸n de sus propios neoliberales, ha propiciado la aparici贸n de un Macron con fuerza y cuyos verdaderos intereses ya hemos descubierto, pues es neoliberalismo puro y duro.

Pero el presidente de la Rep煤blica Francesa, llega con un programa ultra-liberal y sumiso a Alemania duro y una reforma laboral bajo el brazo, que o encuentra la resistencia de los sindicatos y la calle o desmontar谩 muchas conquistas obreras francesas.

Por eso liquidar la austeridad es no solo 鈥搎ue tambi茅n- recuperar el poder adquisitivo de las pensiones, que no haya ninguna trabajadora ni trabajador sin prestaciones de paro o de inserci贸n garantizada, ning煤n ni帽o pobre, sino tambi茅n salarios dignos y empleo de calidad y estable.

Mientras haya precariedad, no habr谩 dignidad. Este es el resultado de las pol铆ticas de austeridad: los capitalistas remontan y se vuelven a enriquecer, mientras las clases trabajadoras y populares se empobrecen y carecen de derechos. La dictadura de los mercados es esto.

Por eso que apoyamos con fuerza las revueltas contra la precariedad como la de las y los estibadores. La resistencia de las Kellys y el combate de los taxistas contra multinacionales del fraude y el falso aut贸nomo. La huelga de los vigilantes de seguridad y sus condiciones tan nefastas a causa de privatizaciones de servicios p煤blicos en favor de amigos y donantes del PP. El reino de la corrupci贸n contra la clase trabajadora. La corrupci贸n m谩s grave que sufrimos es la de las y los capitalistas y grandes empleadores, chantajeando y explotando miserablemente obreras y obreros y al mismo tiempo defraudando al estado. Los corruptos, lo que hacen es desde las instituciones, consentir esa corrupci贸n patronal. A ver cuando nos volvemos a enterar 鈥損uesto que las organizaciones obreras si lo sab铆an- que la corrupci贸n es el estado natural del capitalismo y las riquezas para ser amasadas necesitan corrupci贸n.

Macron es fruto de la traici贸n socioliberal. Corbyn es el camino del socialismo en estas circunstancias concretas. Los puertos, los taxistas, los vigilantes de seguridad, las Kellys, nos se帽alan la lucha necesaria. Por eso hemos de apoyar su reivindicaci贸n, que de esa forma todas y todos ganamos.

Pero para esto, ahora hemos de defender otra vez la libertad sindical. Ya no hay libertad de huelga ni de negociaci贸n laboral en el corrupto reino de Espa帽a.

El socialismo, si tal es, no puede sino estar con la clase obrera.

Sabemos lo que est谩 pasando. Pero es el momento de actuar

La situaci贸n de desigualdad y empobrecimiento de ampl铆simas capas de la poblaci贸n comienza a ser insoportable. Se est谩 instaurando un modelo social, sindical-laboral e incluso pol铆tico que no tiene ya nada que ver con los logros de la clase trabajadora espa帽ola al final de la dictadura franquista, la pre-transici贸n y la transici贸n. Todas las conquistas obreras desde finales de los a帽os sesenta hasta la d茅cada de los ochenta no solo est谩n siendo arrebatadas, sino que los nietos e hijos de aquellos y aquellas luchadoras viven y trabajan en peores condiciones. Tienen menos derechos. Resulta parad贸jico reivindicar la transici贸n, que tantas cuestiones pol铆ticas dej贸 sin resolver y que no acab贸 con el franquismo, que sigue incrustado en el poder y los poderes econ贸micos. Pero que sin embargo ese tardo franquismo no pudo evitar que gracias a miles de huelgas y manifestaciones, los derechos laborales y los salarios mejoraran sustancialmente. Miles de convenios colectivos firmados por entre un 20 y un 30% de incremento tras duros enfrentamientos dan f茅. Tambi茅n por avances legales que estas luchas sociales consiguieron.

Una Constituci贸n negociada bajo ruidos de sables y cadenas de carros de combate, no logr贸 cambiar la forma de jefatura del estado heredada de Franco ni avanzar hac铆a el federalismo y el reconocimiento de los derechos nacionales de los pueblos, pero sin embargo contemplo avanzados derechos sociales que ni entonces, ni ahora, se cumplen.

Pero lo cierto es que avanzamos en aspectos socio-econ贸micos bastante. Aunque nada nos regalaron.

Pero me pregunto si lo que est谩 pasando en Espa帽a es un hecho aislado y solo Rajoy es culpable. Nada de eso, Rajoy tan solo es un entusiasta ejecutor, un autoritario conservador. La contra-revoluci贸n conservadora (Reagan/Thatcher) dise帽o ya en los a帽os noventa el modelo social que ahora vivimos. La tercera v铆a y el felipismo avanzaron por esa v铆a y reconocieron el triunfo del 鈥渕ercado鈥 贸sea el capitalismo. Nada se pod铆a cambiar y la econom铆a ortodoxa era una ciencia irrefutable, la nueva teolog铆a, se trataba del dogma neoliberal.

El proceso de laminaci贸n del estado del bienestar y los derechos sociales, as铆 como de la privatizaci贸n de lo p煤blico comenz贸 hace ya m谩s de veinte a帽os. Fue y es toda una estrategia perfectamente estudiada y ejecutada.

Susan George entre otras personas, pero por ser una muy conocida y puesto que despierta un amplio consenso la cito, ya denunci贸 la situaci贸n en varios libros. En nuestro estado Juan Torres tambi茅n lo hizo. Hay art铆culos, libros y documentos pol铆ticos y sindicales. Luego sabemos lo que hay. Peor, sab铆amos lo que iba a ocurrir, pero no hemos sido incapaces de evitarlo las fuerzas de progreso y avanzadas. Am茅n de las numerosas claudicaciones sindicales y pol铆ticas. Susan Georg ya advirti贸 que el capitalismo estadounidense m谩s conservador no cre铆a en el cambio clim谩tico y/o le daba lo mismo que el planeta reventar谩 incluso por cuestiones religiosas, como efecto del protestantismo m谩s taliban, sectario y reaccionario.

Por tanto lo que estamos sufriendo es parte del plan del capitalismo, de la acci贸n de los 鈥渢hink tank鈥 o centros de estudio e influencia, financiados por grandes empresas, patronales y sectores econ贸micos multinacionales que en su mayor铆a son ultra-liberales y ultra-conservadores frente a unos pocos progresistas y otros 鈥減rogresistas鈥 es decir con barniz avanzado pero defensores del capitalismo sin m谩s, de los que forman parte pol铆ticas que afirman ser de izquierdas. Estos centros de ideas han financiado universidades, profesores; pol铆ticos de todos los partidos, sindicalistas y periodistas, han dise帽ando cient铆ficamente la desigualdad y como imponerla y han llegado a la f贸rmula m谩gica de la 鈥渁usteridad鈥 al objeto de superar la crisis financiera y econ贸mica de 2008, cuya aparici贸n tambi茅n fue denunciada previamente, lo cual indicaba que fue la oportunidad para imponer las ideas de los neoliberales.

Por tanto, nada nuevo bajo el sol.

Ahora lo importante es ya comenzar a superar la situaci贸n y enfrentarnos con claridad a la m谩s grande estafa y redistribuci贸n de rentas de pobres y clases trabajadoras en favor de ricos y grandes multinacionales y fondos financieros. Estafa llamada austeridad. Los planes de transferencia y keynesianismo para ricos, pues el estado aporta grandes sumas para beneficio privado, fueron ya implementados por el FMI en los a帽os sesenta y setenta del siglo pasado. Impuestos en 脕frica, As铆a y Am茅rica Latina. Que es lo mismo que ahora se impone en los EE.UU, Europa UE y resto de Am茅rica del Norte.

Ya estamos pues en la austeridad. Hemos vuelto a los a帽os sesenta del siglo pasado en muchos aspectos. Bien, ahora toca remontar y no va a ser desde los pa帽os calientes, como vamos a poder hacerlo.

Est谩n surgiendo resistencias obreras, luchas obreras y hay ejemplos muy recientes como la huelga de los estibadores y estibadoras, las huelgas de tele-operadores, la huelga de los vigilantes de seguridad del aeropuerto del Prat o las resistencias y huelgas de los taxistas frente a las nuevas formas de organizaci贸n empresarial que defraudan, evaden impuestos, destruyen empleo regulado e instalan un nuevo capitalismo virtual tan cruel y explotador como el 鈥渁ntiguo鈥.

Tambi茅n resistencias pol铆ticas y Sanders y Corbyn son preclaros ejemplos de ello y precisamente en pa铆ses de capitalismo avanzado e impulsores de la austeridad y l铆deres mundiales del capitalismo m谩s salvaje. Por eso su mensaje y acci贸n resulta tan enriquecedor.

Por tanto creo, propongo, en primer lugar que hemos de volver al internacionalismo, no hay ninguna soluci贸n nacional, eso es mentira y perjudica a las clases trabajadoras, que hemos de unir esfuerzos a las clases obreras de otros estados y continentes.

En segundo lugar que el 鈥渧iejo鈥 socialismo democr谩tico, ubicado entre la clase obrera y los pobres y ahora entre los nuevos pobres j贸venes y mujeres j贸venes, es el arma pol铆tica con m谩s futuro, porqu茅 frente a un dise帽o neoliberal de ideas y estudios hay que contraponer un socialismo organizado con ideas fuerza, historia y voluntad de cambiar el futuro, mediante la acci贸n organizada de las clases trabajadoras y las personas que no se conforman.

Que hemos de volver a ser luchadoras y luchadores y acordarnos de las personas, muchas de las cuales en el mundo, la mayor铆a, viven peor que los perros o las tortugas de los urbanitas de clases medias y est谩n peor alimentadas. Pero es que en nuestro occidente feliz con colas en los aeropuertos para pasar unas merecidas vacaciones favoreciendo de paso el cambio clim谩tico, hay millones de pobres. Vacaciones baratas porque las cadenas tur铆sticas y hoteleras pagan miseria a sus trabajadoras y las esclavizan en muchas ocasiones. Pero lo peor es que si esto no lo cambiamos, muchos y muchas de las ni帽as que esperan en la cola aeroportuaria, las felices vacaciones que sus pap谩s les pueden proporcionar, vivir谩n mucho peor, ser谩n m谩s pobres, nunca tendr谩n un empleo digno y jam谩s disfrutar谩n de una pensi贸n de jubilaci贸n.

Por todo esto la acci贸n de los trabajadores y trabajadoras de los controles de seguridad del Prat est谩n haciendo un gran trabajo por nuestro futuro. Los taxistas oponi茅ndose a la 鈥渦berizaci贸n鈥 de la econom铆a o las Kellys denunciando la semi-esclavitud y el lado m谩s negro del precariado, nos est谩n haciendo un gran favor. No es tan solo una reivindicaci贸n suya. Es nuestro futuro.

Por eso hay que generalizar las resistencias obreras, las luchas sindicales y dotarles de un contenido pol铆tico, pues nos enfrentamos a otro contenido pol铆tico, la austeridad.

Carlos Martinez

Es polit贸logo, co-primer secretario de Alternativa Socialista y de SOCIALISTAS

Dossier Venezuela : criticas al Madurismo desde la IZQUIERDA MARXISTA

Nada en Venezuela es lo que parece. Ser marxista conlleva tener capacidad anal铆tica y critica. No es bueno ser hooligan de nadie, ni el socialismo se fraguo en los cuarteles, sino en las fabricas y las minas. Maduro, muy poco que ver con Ch谩vez, pero con Allende menos. En defensa del SOCIALISMO y la democracia.

DOSSIER:

Venezuela: El retroceso 鈥渘acional-estalinista鈥

Pablo Stefanoni

06/08/2017

Tras un viaje en 1920 a la Rusia revolucionaria, junto con un grupo de sindicalistas laboristas, el pensador brit谩nico Bertrand Russell escribi贸 un peque帽o libro 鈥揟eor铆a y pr谩ctica del bolchevismo鈥 en el que plasmaba sus impresiones sobre la reciente revoluci贸n bolchevique. All铆 plante贸 con simpleza y visi贸n anticipatoria algunos problemas de la acumulaci贸n del poder y los riesgos de construir una nueva religi贸n de Estado. En un texto fuertemente emp谩tico hacia la tarea tit谩nica que llevaban a cabo los bolcheviques, sostuvo que el precio de sus m茅todos era muy alto y que, incluso pagando ese precio, el resultado era incierto. En este sencillo razonamiento residen muchas de las dificultades del socialismo sovi茅tico y su devenir posterior durante el siglo XX.

A cien a帽os de esa gesta libertaria, no est谩 mal volver sobre estos problemas. Sobre todo porque la tensi贸n entre democracia y revoluci贸n sigue vigente, aunque, por lo general, la vigencia se manifiesta a menudo m谩s como farsa que como tragedia, al menos si leemos algunos an谩lisis sobre la actual coyuntura latinoamericana. El caso venezolano es el m谩s dram谩tico, ya que se trata de la primera experiencia autodenominada socialista triunfante luego de la Revoluci贸n Sandinista de 1979. Solo por eso, ya amerita prestarle atenci贸n. Pero, adem谩s, es posible que su derrota tenga consecuencias similares o peores que la derrota electoral sandinista de 1990. No obstante, los an谩lisis escasean y son habitualmente reemplazados por discursos panfletarios que no son m谩s que el espejo invertido de los de la derecha regional.

La convocatoria a una incierta Asamblea Constituyente parece una fuga hacia delante de un gobierno, el de Nicol谩s Maduro, que fue perdiendo apoyo popular tanto en las urnas como en las calles. Es cierto que las protestas tienen m谩s intensidad en algunos territorios que en otros, pero la afirmaci贸n de que son solo los ricos de Altamira o del este de Caracas quienes se oponen al gobierno es desmentida por la aplastante derrota del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en las elecciones parlamentarias de 2015. Por eso despu茅s ya no hubo elecciones regionales (ni sindicales en el caso de la estrat茅gica petrolera PDVSA). Y por eso la Constituyente fue dise帽ada de tal forma que el voto ciudadano se combinara con el territorial y el corporativo, en una viveza criolla revestida de principismo revolucionario. Que este domingo hayan ido a votar (lo que equival铆a a votar por el oficialismo) m谩s electores que en los mejores momentos de la Revoluci贸n Bolivariana habr铆a sido, en efecto, un 鈥渕ilagro鈥, como lo denomin贸 Nicol谩s Maduro, incluso considerando la enorme presi贸n estatal sobre los empleados p煤blicos y quienes reciben diversos bienes sociales mediante el Carn茅 de la Patria.

Si el populismo tiene un irreductible n煤cleo democr谩tico pese a que suele tensar las instituciones, este refiere a un apoyo plebiscitario del electorado. Sin eso, el poder depende cada vez m谩s del aparato militar, como ocurre hoy en Venezuela (si Maduro tuviera la mayor铆a, podr铆a convocar a un revocatorio, ganarlo y cerrar, al menos transitoriamente, la crisis pol铆tica, como lo hicieron en su momento Hugo Ch谩vez y Evo Morales). En Venezuela, el agravante del poder militarizado es que los militares forman parte de esquemas de corrupci贸n institucionalizados que incluyen acceso a d贸lares al tipo de cambio oficial (para luego cambiarlos en el mercado paralelo con gigantescas ganancias) o el contrabando de gasolina o de otros bienes l铆citos y posiblemente il铆citos.

Y, para peor, la gesti贸n del Estado devino en un autoritarismo ca贸tico, con desabastecimiento, cortes de luz, violencia urbana descontrolada y degradaci贸n moral del proceso bolivariano. Atribuir todo a la 鈥済uerra econ贸mica鈥 resulta absurdo. Nunca puede explicarse por qu茅 Bolivia o Ecuador s铆 han podido manejar sus econom铆as razonablemente bien.

No obstante, una parte de la izquierda regional defiende al madurismo en nombre de la revoluci贸n y de la lucha de clases. El an谩lisis emp铆rico desapareci贸 y es reemplazado por apelaciones gen茅ricas al pueblo, al antiimperialismo y a la derecha golpista. Retomando a Russell: digamos que estamos dispuestos a pagar el precio de los m茅todos represivos de Maduro, 驴qu茅 resultado esperamos? 驴Qu茅 esperan quienes, desde posiciones altisonantes, anuncian que el domingo 30 de julio fue un d铆a hist贸rico en el que triunf贸 el pueblo contra la contrarrevoluci贸n? 驴Qu茅 cielo queremos tomar por asalto? Resulta sintom谩tico que la Constituyente no est茅 acompa帽ada de un horizonte m铆nimo de reformas y que se la justifique 煤nicamente en nombre de la paz, lo que deja en evidencia que se trata de una maniobra y no de una necesidad de la 鈥渞evoluci贸n鈥.

Resulta dif铆cil creer que, luego del fracaso o la marginalidad de las diferentes experiencias 鈥渁nticapitalistas鈥 ensayadas desde 2004 (cuando Ch谩vez abraz贸 el socialismo del siglo XXI), pueda emprenderse hoy alg煤n tipo de horizonte nuevo de cambio social. No es la primera vez, ni ser谩 la 煤ltima, que en nombre de la superaci贸n de la 鈥渄emocracia liberal鈥 se anule la democracia junto con el liberalismo. No es casual tampoco que gran parte de la izquierda que sale a festejar la 鈥渕adre de todas las batallas鈥 venezolana sea admiradora de Kadafi y su Libro verde. En Libia, el 鈥渓铆der espiritual鈥 llev贸 al extremo el reemplazo de la democracia liberal por un Estado de masas (Yamahiriya) basado en su poder personal 鈥揳unque no ten铆a cargos formales鈥 y en una eficaz polic铆a secreta que resolv铆a el problema de la disidencia.

Se trata de una izquierda que podr铆amos denominar 鈥渘acional-estalinista鈥. Un tipo ideal que permite captar un m谩s o menos difuso espacio que junta un poco de populismo latinoamericano y otro de nostalgia estaliniana (cosas que en el pasado se conjugaban mal). De esa mezcla sale una especie de 鈥渆structura de sentimiento鈥 que combina ret贸rica inflada, escas铆simo an谩lisis pol铆tico y social, un binarismo empobrecedor y una especie de neoarielismo frente al imperio (m谩s que an谩lisis marxistas del imperialismo, hay a menudo cierta moralina que lleva a entusiasmarse con las bondades de nuevas potencias como China o con el regreso de Rusia, por no hablar de simpat铆as con Bashar al-Assad y otros pr贸ceres del antiimperialismo). En la medida en que la marea rosada latinoamericana se retrae, el populismo democr谩tico que explic贸 la ola de izquierda en la regi贸n pierde fuerza y esta sensibilidad nacional-estalinista, que tiene a algunos intelectuales en sus filas 鈥搗arios de los cuales encontraron un refugio en la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad鈥 gana visibilidad e influencia en los gobiernos en retroceso o en las izquierdas debilitadas. El nacional-estalinismo es una especie de populismo de minor铆as que gobierna como si estuviera resistiendo en la oposici贸n. Por eso gobierna mal.

Hoy es habitual que se compare la Venezuela de 2017 con el Chile de 1973. Claro que los gobiernos democr谩tico-populares enfrentan reacciones antidemocr谩ticas de las derechas conservadoras muchas veces apoyadas por Estados Unidos y es necesario enfrentarlas, lo que puede incluir estados puntuales de excepci贸n. Pero la comparaci贸n pasa por alto algunos 鈥渄etalles鈥. Primero, Salvador Allende se enfrent贸 a unas fuerzas armadas supuestamente institucionales pero hostiles, de las que sali贸 Augusto Pinochet. En Venezuela, pese a la existencia de sectores antidemocr谩ticos en la oposici贸n (hay que recordar el golpe fallido de 2002), las fuerzas de seguridad est谩n hasta hoy del lado del gobierno. Y su capacidad de fuego sigue intacta.

Por otra parte, el gobierno chileno no estaba atravesado por la ineficacia y la corrupci贸n interna en los niveles en que lo est谩 el chavismo actual, donde hoy son estructurales. Quiz谩s la comparaci贸n con Nicaragua puede ser m谩s enriquecedora: all谩 s铆 la injerencia imperial fue sangrienta y criminal, y erosion贸 muy fuertemente el poder sandinista. 驴Es comparable con esa ofensiva criminal una sanci贸n econ贸mica a Maduro, quien, sospechamos, no tiene cuentas en EEUU, o la estrategia de los 鈥済olpes de cuarta generaci贸n鈥, que consistir铆an en la aplicaci贸n de un libro del casi nonagenario Gene Sharp que se puede descargar de internet? El imperio conspira en todos lados, pero en otros pa铆ses de la ALBA m谩s o menos bien administrados no faltan los alimentos en los mercados y, por ejemplo, en el caso de Bolivia, las cifras macroecon贸micas son elogiadas por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Mientras los gobiernos mantienen las mayor铆as, el populismo democr谩tico mantiene a raya a los nacional-estalinistas porque conserva los reflejos hegem贸nicos y democr谩ticos activos y resiste el atrincheramiento autoritario.

Lo que s铆 permite trazar puentes entre el sandinismo tard铆o y el neochavismo actual es la corrupci贸n como mecanismo de erosi贸n interna y degradaci贸n moral, que en el caso nicarag眉ense termin贸 primero en derrota y luego en un retorno 鈥揷ontra la mayor铆a de la vieja guardia sandinista鈥 del matrimonio Ortega-Murillo, hoy atornillado en el poder tras su conversi贸n al catolicismo provida y a una nueva y estramb贸tica religiosidad estatal, combinada con un pragmatismo sorprendente para hacer negocios p煤blicos y privados 鈥揷ada vez m谩s imbricados en Nicaragua鈥. El precio a pagar en Venezuela 驴ser铆a para tener una especie de orteguismo con petr贸leo? 驴En favor de eso algunos intelectuales le reclaman a Maduro mano dura contra la oposici贸n?

Claro que para la izquierda es importante diferenciarse del antipopulismo 鈥揷on sus aristas antipopulares, revanchistas, clasistas y tambi茅n autoritarias鈥, pero despreciar la perspectiva de la radicalizaci贸n democr谩tica, acusando de liberales a quienes observan los d茅ficits democr谩ticos efectivos y operando en favor de formas de neoautoritarismo decadente, solo favorece nuevas derechas regionales. En lugar de dar una disputa por el sentido de la democracia contra las visiones que la reducen a la libertad de mercado, la pospol铆tica o un republicanismo conservador, los nacional-estalinistas la abandonan y se atrincheran en una 鈥渞esistencia鈥 incapaz de regenerar la hegemon铆a que la izquierda conquist贸 en la 鈥渄茅cada ganada鈥. Lo que se argumentaba en nombre de un 鈥渟ocialismo del siglo XXI鈥 acaba en una parodia setentista.

Articular socialismo y democracia sigue siendo una agenda pendiente para la izquierda: el riesgo contrario, que ya vivimos, es la defensa de la democracia sin contenidos igualitarios ni proyectos reformistas capaces de erosionar los procesos actuales de des-democratizaci贸n. Por eso, en relaci贸n con Venezuela, parte de la socialdemocracia latinoamericana tampoco puede decir algo que vaya m谩s all谩 de su apoyo a la oposici贸n nucleada en la Mesa de Unidad Democr谩tica (MUD). Una salida pactada en Venezuela no puede basarse 煤nicamente en la normalizaci贸n de la democracia pol铆tica: debe incluir tambi茅n una defensa de los derechos econ贸micos populares (una agenda de democracia econ贸mica) frente a quienes, desde la oposici贸n, buscan una salida tipo Temer en Brasil.

Pero frente a los peligros de 鈥渢emerizaci贸n鈥 de Venezuela, los nacional-estalinistas pueden resultar contraproducentes: el creciente desprestigio del socialismo, gracias al desgobierno de Maduro y la vuelta de la asociaci贸n entre socialismo, escasez y colas, hace que las salidas promercado ganen terreno y apoyo social. No obstante, la tentaci贸n de construir el socialismo a palos 鈥撯漵i no es con los votos, ser谩 con las armas鈥, Maduro dixit, o 鈥渃on el mazo dando鈥, como Diosdado Cabello bautiz贸 a su programa de televisi贸n鈥, en nombre de un pueblo abstracto o contra un pueblo manipulado, sigue captando la imaginaci贸n y el entusiasmo de parte de la izquierda militante continental. Para colmo, no hay ning煤n socialismo. Pero los 鈥渇iltros burbuja鈥 de las redes sociales confirman convicciones y posverdades, de manera bastante parecida a como operan los (violentos) espacios de sociabilidad antipopulistas.

Lamentablemente, sin una izquierda m谩s activa y creativa respecto de Venezuela, la iniciativa regional queda en manos de las derechas. Analicemos estos procesos con sentido cr铆tico y hagamos todo lo posible para que Caracas no sea nuestro Muro de Berl铆n del siglo XXI.

 

Editor de la revista Nueva Sociedad.

La tragedia de Venezuela

Michael Roberts

06/08/2017

Mientras el r茅gimen de Maduro intenta imponer su nueva Asamblea Constituyente como rival o sustituta del actual Congreso de Venezuela y arresta a los l铆deres de la oposici贸n pro-capitalista, la grave situaci贸n econ贸mica y social del pa铆s sigue empeorando.
Seg煤n el FMI, el PIB de Venezuela en 2017聽es un 35% inferior a 2013, un 40% en t茅rminos per capita. Es una contracci贸n significativamente m谩s dura que durante la Gran Depresi贸n en los EEUU de 1929-1933, cuando se estima que el PIB de Estados Unidos cay贸 un 28%. Es ligeramente mayor que la sufrida en Rusia (1990-1994), Cuba (1989-1993), y Albania (1989-1993), pero menor que la experimentada por otros ex estados sovi茅ticos en el momento de la transici贸n, como Georgia, Tayikist谩n, Azerbaiy谩n, Armenia y Ucrania, o de pa铆ses en guerra como Liberia (1993), Libia (2011), Ruanda (1994), Ir谩n (1981) y, m谩s recientemente, el sur de Sud谩n.
Por lo tanto, con estos datos, seg煤n Ricardo Haussman, ex economista jefe del Banco Interamericano de Desarrollo, la cat谩strofe econ贸mica de Venezuela empeque帽ece a cualquier otro en la historia de los EE UU, Europa Occidental o el resto de Am茅rica Latina.
En 2013, advert铆 que los logros de la ‘revoluci贸n bolivariana’ con Ch谩vez estaban seriamente amenazados. Ch谩vez hab铆a mejorado las condiciones de los m谩s pobres con el aumento de los salarios, los servicios sociales y la reducci贸n de la desigualdad. Sin embargo, estos s贸lo pod铆an aumentar en los confines de la econom铆a capitalista mediante el uso de los ingresos de las exportaciones de petr贸leo en un momento de precios muy altos del petr贸leo. Pero los precios del petr贸leo comenzaron a caer y pr谩cticamente se han reducido a la mitad en los 煤ltimos dos a帽os.
Las exportaciones de petr贸leo se redujeron en $ 2.200聽 per c谩pita de 聽2012 a 2016, de los cuales $ 1.500 se debieron a la disminuci贸n de los precios del petr贸leo. El gobierno de Maduro comenz贸 a acumular enormes deudas externas para tratar de mantener el nivel de vida. Venezuela es ahora el pa铆s m谩s endeudado del mundo. Ning煤n pa铆s tiene una deuda externa p煤blica mayor en proporci贸n del PIB o de las exportaciones, o tiene un servicio m谩s elevado de la deuda como porcentaje de sus exportaciones.
El gobierno recurri贸 a la devaluaci贸n de la moneda para impulsar los ingresos en d贸lares, pero esto s贸lo estimula una inflaci贸n escandalosa y recortes en los salarios reales. Al mismo tiempo, el gobierno decidi贸 ‘honrar’ todos sus pagos de la deuda externa y reducir las importaciones en su lugar. Como consecuencia, las importaciones de bienes y servicios per capita 聽se redujeron un 75% en t茅rminos reales (ajustados a la inflaci贸n) entre 2012 y 2016, con un nuevo descenso en 2017. Tal colapso es s贸lo comparable al de Mongolia (1988-1992) y Nigeria (1982-1986) y mayor que el resto del derrumbe de las importaciones de cuatro a帽os en todo el mundo desde 1960. Esto condujo a un colapso de la agricultura y la industria, incluso mayor que la del PIB global, recortando casi otros $ 1.000 per capita聽en bienes de consumo producidos localmente.
El salario m铆nimo – que, en Venezuela es tambi茅n el ingreso del trabajador medio, debido a la gran proporci贸n de perceptores de salario m铆nimo – ha disminuido en un 75% (en precios constantes) de mayo de 2012 hasta mayo de 2017. Si se calcula en las calor铆as m谩s baratas disponibles, el salario m铆nimo se redujo de 52,854 calor铆as por d铆a hasta apenas 7.005 en el mismo per铆odo, un descenso del 86,7% que es insuficiente para alimentar a una familia de cinco miembros, suponiendo que todos los ingresos se gasten en comprar las calor铆as m谩s baratas. Con su salario m铆nimo, los venezolanos pod铆an comprar menos de una quinta parte de la comida que los colombianos tradicionalmente m谩s pobres pueden comprar con los suyos.
La pobreza de ingresos se increment贸 de 48% en 2014 al 82% en 2016 , seg煤n una encuesta realizada por las tres universidades m谩s prestigiosas de Venezuela. El mismo estudio encontr贸 que el 74% de los venezolanos han perdido involuntariamente un promedio de 8,6 kilos de peso. El Observatorio de Salud de Venezuela se帽ala聽un aumento del 10% en la mortalidad de los pacientes y un aumento del 100% entre la de los reci茅n nacidos en los hospitales en 2016.
Seg煤n un estudio llevado a cabo entre octubre y diciembre de 2016 por C谩ritas Venezuela, en colaboraci贸n con Caritas Francia, la Comisi贸n Europea y la Confederaci贸n Suiza, hay indicios claros de desnutrici贸n cr贸nica entre los ni帽os en Venezuela. En algunas zonas, alcanza niveles cercanos a lo que, seg煤n las normas internacionales, es una crisis. El informe dice: 鈥渟e est谩n registrando estrategias de supervivencia inseguras e irreversibles desde un punto de vista econ贸mico, social y biol贸gico, y el consumo de alimentos de venta callejera es especialmente preocupante鈥. 鈥淒e acuerdo con una encuesta realizada en junio de 2016 en el estado de Miranda, el 86% de los ni帽os tem铆a quedarse sin alimentos. El cincuenta por ciento dijo que se fueron a la cama con hambre por falta de alimentos en sus hogares鈥.
Erika Guevara, directora de la Oficina Regional de Amnist铆a Internacional para las Am茅ricas escribi贸 en junio de 2016: 鈥渆l Hospital de Ni帽os JM. De los R铆os en Caracas, que una vez fue un orgullo como modelo de atenci贸n pedi谩trica en Venezuela, hoy es un s铆mbolo tr谩gico de la crisis que est谩 barriendo al pa铆s sudamericano. La mitad del gigantesco edificio se derrumba, las paredes se tambalean, los suelos se inundan y las habitaciones est谩n tan deterioradas que ya no se utilizan. A pesar de ello, cientos de ni帽os est谩n siendo tratados. Pero tanto los medicamentos como los suministros m茅dicos b谩sicos son escasos, y las madres de los ni帽os ya han renunciado a exigirlos. (…)鈥.聽鈥淟as Voces del Hambre鈥, un informe realizado por Telemundo y dirigido por el periodista venezolano Fernando Gir贸n, muestra c贸mo ni帽os venezolanos luchan con aves de presa por los huesos desechados por los carniceros (El Nacional, 02/28/17).
Antes de Ch谩vez, la mayor铆a de los venezolanos eran extremadamente pobres tras una serie de gobiernos de la derecha capitalista. Pero ahora, una vez m谩s, bajo Maduro, esta es la situaci贸n de los pobres y la mayor铆a de la clase trabajadora venezolana. No es de extra帽ar que el apoyo al gobierno de Maduro ha disminuido, mientras que las fuerzas de la reacci贸n se hacen m谩s fuertes. Mientras que la mayor铆a lucha, muchos en la jerarqu铆a superior del gobierno de Maduro viven tan c贸modos como los capitalistas venezolanos y sus partidarios que est谩n tratando de derrocar al gobierno.
El gobierno de Maduro depende cada vez m谩s no del apoyo de la clase obrera, sino de las fuerzas armadas. Y el gobierno se ocupa de ellos tambi茅n. Los militares pueden comprar en mercados exclusivos (por ejemplo, en las bases militares), tienen un acceso privilegiado a pr茅stamos y compras de autom贸viles y viviendas, y han recibido aumentos salariales sustanciales. El ej茅rcito tambi茅n ha obtenido contratos lucrativos, gestionando los controles de cambio y los subsidios -por ejemplo, la venta de gasolina barata comprada en los pa铆ses vecinos- con grandes ganancias.
Como Rolando Astarita ha se帽alado en una serie de notas,聽el ej茅rcito tiene un fuerte poder econ贸mico directo, ya que las FANB dirigen y controlan toda una serie de empresas: el banco BANFANB; AGROFANB para la agricultura; EMILTRA en el transporte; EMCOFANB, una empresa de sistemas de comunicaci贸n de la FANB; TVFANB, un canal de televisi贸n digital abierto; TECNOMAR, una compa帽铆a de proyectos de tecnolog铆a y militares mixtos; FIMNP, un fondo de inversi贸n; CONSTRUFANB, una constructora; CANCORFANB; Aguas Tiuna, una planta embotelladora de agua; Y adem谩s est谩 CAMINPEG, la compa帽铆a an贸nima militar minera, de petr贸leo y gas.
Sectores importantes de las 茅lites del gobierno de Maduro han utilizado la crisis econ贸mica para su propio beneficio personal. Han comprado deuda p煤blica con fuertes rendimientos, mientras que al mismo tiempo se aseguran que no habr谩 una bancarrota p煤blica, todo ello a expensas de la ca铆da de los niveles de vida de la gente que debe pagar esta deuda a trav茅s de los impuestos y los ingresos del petr贸leo no percibidos. Las divisas destinados al pago de la deuda externa ha sido compensadas por la reducci贸n de las importaciones de alimentos, medicamentos o insumos industriales esenciales.
As铆, mientras los manifestantes anti-gubernamentales luchan contra la polic铆a y el ej茅rcito en las calles y el gobierno de Maduro evoluciona cada vez m谩s hacia un r茅gimen autoritario, la clase obrera se queda sin amparo. El programa econ贸mico y social de la oposici贸n es el tradicional de los capitalistas nacionales apoyados por el imperialismo: a saber, la reforma de las leyes laborales (es decir, m谩s explotaci贸n y saqueos), la privatizaci贸n o la re-privatizaci贸n de las empresas estatales, la desregulaci贸n de los controles sobre la inversi贸n ( es decir, garantizar una alta tasa de explotaci贸n laboral) y, por supuesto, la liberaci贸n de precios y la unificaci贸n de los tipos de cambio. La implementaci贸n de este programa impondr铆a a煤n m谩s recortes en su nivel de vida a la mayor铆a. Al igual que las sanciones previstas por el imperialismo norteamericano y sus ac贸litos en la regi贸n.
驴Qu茅 sali贸 mal con los loables objetivos del chavismo? 驴Podr铆a haberse evitado esta tragedia? S铆, si la revoluci贸n chavista no se hubiese quedado a menos de la mitad, dejando la econom铆a predominantemente bajo el control del capital. En lugar de ello, los gobiernos chavistas y Maduro se apoyaron en los altos precios del petr贸leo y sus enormes reservas de hidrocarburos para reducir la pobreza, pero no para transformar la econom铆a a trav茅s de la inversi贸n productiva, la propiedad estatal y la planificaci贸n. Entre 1999 y 2012 el Estado tuvo ingresos de $ 383.000 millones del petr贸leo, debido no s贸lo a la mejora de los precios, sino tambi茅n al aumento de las regal铆as pagadas por las transnacionales. Sin embargo, estos ingresos no se utilizaron para transformar los sectores productivos de la econom铆a. S铆, algo se utiliz贸 para mejorar el nivel de vida de las masas m谩s empobrecidas. Pero no hab铆a un plan de inversi贸n y crecimiento. Al capital venezolano se le permiti贸 seguir adelante operando como siempre – o no, seg煤n fuese el caso. De hecho, la participaci贸n de la industria en el PIB se redujo del 18% en 1998 al 14% en 2012.
Ahora la derecha pro ‘libre mercado’ nos dicen que Venezuela demuestra que el ‘socialismo’ no funciona y que no se puede escapar a los rigores del mercado. Pero la historia de los 煤ltimos diez a帽os no es la del fracaso del ‘socialismo’ o de la planificaci贸n, sino la del fracaso para poner fin al control del capital en un (cada vez m谩s aislado) pa铆s capitalista aparentemente d茅bil con un 煤nico activo: el petr贸leo. No hubo inversi贸n en la gente, en su formaci贸n, en el desarrollo de nuevas industrias y la innovaci贸n tecnol贸gica: todo ello se dejo en manos del sector capitalista. Basta comparar con el ‘socialismo con caracter铆sticas chinas’, aunque en un pa铆s m谩s grande que ahora es la econom铆a en el mundo.
Hace poco m谩s de un a帽o, escrib铆聽 en una nota que, para salvar los objetivos del chavismo, 鈥渆s probable que sea demasiado tarde, ya que las fuerzas de la reacci贸n ganan terreno cada d铆a en el pa铆s. Parece solo estamos a la espera de la decisi贸n del ej茅rcito de cambiar de bando y expulsar a los chavistas鈥.
es un reconocido economista marxista brit谩nico, que ha trabajador 30 a帽os en la City londinense como analista econ贸mico y publica el blog The Next Recession.

Sin intervenci贸n econ贸mica estatal el bienestar es imposible

Carlos Mart铆nez de Alternativa Socialista y polit贸logo

Uno de los objetivos fundamentales de la contrarrevoluci贸n conservadora iniciada en los 80 del siglo pasado y materializada tras la crisis de 2008 aprovechando el capitalismo la coyuntura, es decir haciendo de la crisis capitalista su oportunidad, es destruir el estado del bienestar y el sector p煤blico de la econom铆a, privatizando bienes y servicios y avanzando de forma continua hac铆a la destrucci贸n de la protecci贸n social y las pensiones p煤blicas.

En el campo socialdem贸crata y laborista la tercera v铆a supone la aceptaci贸n de las pol铆ticas neoliberales y la destrucci贸n de las conquistas sindicales y socialistas en Europa Occidental desde 1945. Gonz谩lez es en Espa帽a un adelantado a Blair, totalmente influenciado por su maestro econ贸mico Miguel Boyer. La tercera v铆a pone a la socialdemocracia en el camino de la desaparici贸n y traiciona sus luchas desde tiempos de la I Internacional y al movimiento obrero europeo en este caso.

El punto de partido de los programas laboristas y socialistas democr谩ticos es sin duda el programa laborista de 1945 cuando por cierto todav铆a no hab铆a estallado la guerra fr铆a y por tanto es un movimiento aut贸nomo del socialismo Fabiano laborista que atiende a una poblaci贸n depauperada tras la II Guerra Mundial. Los laboristas nacionalizan sectores estrat茅gicos, crean el sistema p煤blico de salud e intervienen en la econom铆a. Los laboristas brit谩nicos construyen viviendas sociales a cientos de miles, pero tambi茅n se hacen con sider煤rgicas, puertos y ferrocarriles. Es seguramente y en democracia el programa y la acci贸n pol铆tica m谩s a la izquierda realizada en el mundo en democracia. Hoy debe ser un referente y fuente de inspiraci贸n para la reagrupaci贸n y reconstrucci贸n del socialismo democr谩tico, consecuente y de clase. 1945 es sin duda nuestra se帽a de identidad, para comenzar a caminar.

Pero hay m谩s, cuando se inician los programas de bienestar en Europa y ya no tan solo en Europa, se crean y/o nacionalizan bancos, apareciendo una poderosa banca p煤blica. Energ铆a el茅ctrica p煤blica, transportes p煤blicos, miner铆a p煤blica, telecomunicaciones p煤blicas, sectores industriales p煤blicos, que por cierto todav铆a siguen. Pero el neoliberalismo que adem谩s de ser una ideolog铆a pol铆tica lo es cultural, cambia las mentes y hace creer que lo p煤blico es ineficiente, cuando resulta que las grandes crisis capitalistas mundiales se deben a ineficiencias e ineficacias del sector privado y los sectores privatizados. Las grandes corporaciones privadas viven, insisto viven, a costa de grandes inyecciones de capital p煤blico y de jugosos y corruptos contratos con los estados. Es decir lo que el capital quiere no es privatizar todo sino apropiarse de lo p煤blico, pero seguir recibiendo aportaciones p煤blicas o teniendo el apoyo gubernamental para realizar sus tropel铆as como es el caso de las el茅ctricas en el Reino de Espa帽a que cada vez son m谩s ineficientes y a su vez saquean los bolsillos de las clases populares para obtener beneficios, gracias a las puertas giratorias y a la complicidad gubernamental.

La palabra m谩gica del programa de 1945 que hunde sus ra铆ces en los or铆genes del socialismo, nacionalizaci贸n es decir hacer de todas y todos bienes que sirven a las personas, se vuelve maldita y muchas y muchos llamados socialdem贸cratas se asustan cuando la escuchan. Eso solo tiene una explicaci贸n, que no son socialistas. Dicho esto tambi茅n afirmo que la econom铆a social es transito hac铆a el socialismo, que no es el reino de la estatizaci贸n ni el capitalismo de estado salinista o chino, sino la propiedad p煤blica y social, la democracia econ贸mica.

Pero para mantener el bienestar los gobiernos deben intervenir en la econom铆a. Hace falta una banca p煤blica puesto que la banca es un servicio p煤blico y no hay mayor defensa de los y las trabajadoras consumidoras que competencia mediante bancos no especulativos y populares cual es el origen de las cajas de ahorros. La sanidad y la educaci贸n no son negocios, son servicios y adem谩s deben ser democr谩ticos y plurales. La electricidad, la luz, no puede estar en manos de compa帽铆as privadas que mienten, estafan y cobran de forma abusiva seg煤n unos par谩metros que ellas mismas crean. La luz es un servicio p煤blico. En reinoespa帽a que somos m谩s papistas que el papa, desconocemos que en 隆Alemania! Hay empresas p煤blicas el茅ctricas incluso municipales, que no solo distribuyen sino que generan, por cierto muchas de ellas mediante energ铆as alternativas. Hay empresas el茅ctricas p煤blicas en Francia, en Italia en鈥 Menos en Espa帽a, donde por cierto la ENI p煤blica italiana propietaria mayoritaria de ENDESA viene a nuestro estado a hacer caja, dado el chollo que es en Espa帽a tener una el茅ctrica.

Pero es que el sector p煤blico al generar empleos de m谩s calidad que el privado provoca al tiempo m谩s capacidad recaudatoria del propio estado, m谩s consumo en el comercio y m谩s necesidad de bienes y servicios que los y las empleadas p煤blicas -no pensemos solo en funcionarios, sino en mineros, ferroviarias, mec谩nicos de mantenimiento o soldadores, informadoras, administrativas, conductoras鈥- demandan, a la vez que se promueve tambi茅n la competencia que hoy por hoy en Espa帽a no existe pues vivimos en una situaci贸n de monopolio perfecto del sector privado que organizado y sindicado se dedica a controlar nuestras vidas, vivir a costa de nuestro trabajo e impuestos y hacer pol铆tica, dirigir la pol铆tica. Ahora con el PP en el gobierno el expolio es total. Pero si quien sustituye al PP no tiene un programa valiente y decidido, nada de nada. Pero no solo programa, tambi茅n ideas y valores.1945.

Veamos el mejor ejemplo posible en Europa: Jeremy Corbyn, por el que antes de las elecciones nadie daba un duro por 茅l, ni siquiera su internacional socialista. Considerado un radical peligros y loco por PRISA y el gonzalismo, no digamos por los mercados y la City no solo consigue una subida exponencial de su partido, sino que con un programa laborista socialista es ahora el primero en intenci贸n de voto y se ha convertido este veterano en el l铆der de la juventud y ha recuperado la clase obrera brit谩nica para el Labour. Pues bien Corbyn tiene un programa de re-nacionalizaciones, nacionalizaciones, subida de impuestos a los ricos y mejora a ultranza de la sanidad y educaci贸n p煤blicas. Entre otras cosas. Claro, no citemos a Sanders que hablando de socialismo y ecolog铆a en los 隆EEUU!es la 煤nica persona que pod铆a frenar a Trump en lugar de la pija corrupta de la se帽ora Clinton.

Sin control, un estado anor茅xico, vendido a las multinacionales que promueve un precariado criminal, lamina el movimiento obrero a pesar de esperanzadoras resistencias y hunde bajo m铆nimos la recaudaci贸n, no puede sostener los servicios y las pensiones y por tanto debe privatizar aunque sea de forma encubierta. Pero no pensemos que esto es por favorecer amiguetes y hacer favores a los ricos, que tambi茅n, esto es una estrategia pol铆tica que aplic贸 ya Margaret Thatcher y el PP sigue a pie juntillas que consiste en 鈥渧ac铆a las arcas, reduce las pensiones y crea p谩nico sobre ellas, reduce plantillas en la sanidad y la educaci贸n. Ratas en los hospitales鈥 As铆 la gente ver谩 lo privado como su salvaci贸n y todas y todos a hacer negocio en principio a costa de la pringada e in煤til clase media y despu茅s a costa de toda la clase trabajadora derrotada y vencida. Todos cautivos al final鈥

Por eso si queremos construir socialismo hay que acabar con esto. Pero si de inicio queremos defender el estado del bienestar e ir hac铆a el estado social hay que intervenir en econom铆a, sabiendo eso s铆, que la Uni贸n Europea, el FMI, la Troika en su conjunto pondr谩n el grito en el cielo. Y ahora es tambi茅n cuando nos enteraremos de porque triunfo el Brexit, que no es por la extrema derecha como miente PRISA sino por hartazgo de las privatizaciones y la austeridad. Tambi茅n hay otras razones claro, pero solo con esas, no hubiera tenido tanto voto obrero brit谩nico.

Hay muchas cosas que cambiar, comenzando por nuestras mentes. Por lo pronto, este sistema no funciona.

Nacionalizaci贸n de las compa帽铆as el茅ctricas: No es una consigna, es una necesidad

Carlos Mart铆nez es co primer secretario de Alternativa Socialista/Socialistas y del Consejo Cient铆fico de Attac

La desigualdad que impera en el estado espa帽ol, no tiene tan solo una motivaci贸n salarial, por m谩s que el salario de las y los trabajadores lleve a帽os depreci谩ndose en favor de las patronales y las multinacionales que los explotan 鈥搉o digamos si encima trabajan eventuales en la hosteler铆a- en el precariado as铆 como con la ausencia de subsidios de desempleo de m谩s de dos millones de personas. Siendo todos estos factores muy importantes que incrementan la desigualdad, capitales dir铆a yo, he incluyo en estos factores de desigualdad, el salario de las pensiones, pues son eso, debido a su generaci贸n mediante el trabajo y los a帽os cotizados por los y las pensionistas-trabajadoras. Otro factor de la desigualdad son las cargas que de forma obligatoria las clases populares deben soportar quieran o no y de las que son esclavas.

Los copagos sanitarios, estar铆an dentro de esa obligatoriedad hac铆a las personas humildes. Otra es el precio de la energ铆a el茅ctrica, la luz. Las gentes 鈥搕odas- no pueden calentarse, conservar los alimentos, alumbrarse o refrigerarse aunque sea mediante ventiladores baratos, si no tienen luz. Si no les cortan la luz. Sino pagan el recibo de la compa帽铆a el茅ctrica de turno. En el Reino de Espa帽a cinco compa帽铆as, comercializan el 90% de la electricidad y constituyen un oligopolio (Yo dir铆a un monopolio perfecto, pues el oligopolio dicta las normas y controla el mercado en exclusiva a efectos pr谩cticos). Adem谩s UNESA su patronal, es en realidad un lobby pol铆tico con un inmenso poder pol铆tico, valga la redundancia, que controla al gobierno del PP y tiene importantes tent谩culos en otros partidos.

Pero veamos, como se produce esto. Desde 1997 (y no niego que antes no hubieran ya abusos de las el茅ctricas privadas) la Uni贸n Europea, insta a Espa帽a a liberalizar y desregular precios. La UE una vez m谩s trabajando en favor del capital privado, el mercado y favoreciendo la desregulaci贸n. Nunca en favor de las personas. Pues bien desde 1997 el problema aparece y el Gobierno de turno deja de regular e incluso negociar con representaciones sociales y de consumidores los precios. Ya solo cuentan las empresas privadas del sector.

Saltando un poco en el tiempo, el ex ministro Soria y el secretario de estado de energ铆a Alejandro Nadal con el impulso pol铆tico de Aznar y de Rajoy, se convierten en los grandes valedores del negocio-timo-robo de los precios y de la especulaci贸n el茅ctrica.

Las pol铆ticas Soria-Rajoy nos han convertido en base a operaciones matem谩ticas tan complicadas como favorecedoras del inter茅s privado no en consumidores, no, sino en deudores. Se idea un asunto llamado 鈥渄茅ficit tarifario鈥 con diversas excusas, como la de la moratoria nuclear al objeto de que en el recibo que se sube a capricho mediante unas subastas, tenga una justificaci贸n. Subastas de la luz que es un servicio p煤blico, en el que participan las el茅ctricas siempre. Que provocan las extra帽as subidas de las que el personal jam谩s se entera. Solo cuando paga y como el recibo de la electricidad hay pagarlo si o si, pues las clases trabajadoras, el pueblo humilde y las personas pobres pagan y sufren. Pero si no pagan las consecuencias son terribles. Las empresas trafican con la necesidad imperiosa y el Gobierno de forma corrupta cubre y justifica al oligopolio el茅ctrico.

Estamos ante un inmenso caso de corrupci贸n de la legitimidad. Puede ser legal, pero ni es leg铆timo, ni democr谩tico, ni humano. Es la pura dictadura de los mercados, en este caso del mercado el茅ctrico.

Entonces, 驴cu谩l es la soluci贸n? Desde luego las medidas personales y el ahorro individual son una simpleza que no soluciona el problema y solo sirven para echar la culpa al pueblo acus谩ndolo de despilfarro que es la cantinela para justificar la austeridad impuesta. Las iniciativas de cooperativas de consumidores son importantes e interesantes, pero no llegan a la inmensa mayor铆a de las clases populares, que cuando m谩s pobres y necesitadas o precarias son, menos se enteran. Las soluciones deben ser colectivas, no individuales ni de incremento de una 鈥渃ompetencia鈥 que al final el oligopolio el茅ctrico acaba cooptando o marginando. La 煤nica soluci贸n realista es la nacionalizaci贸n de las el茅ctricas. Convertir la electricidad en un servicio p煤blico y con control democr谩tico, lo cual no quiere decir ineficaz. Para ineficacia la del oligopolio. La privada. Hay comarcas espa帽olas con constantes cortes de luz, comarcas y barrios urbanos enteros donde hace m谩s de treinta a帽os que no se renuevan ni modernizan las infraestructuras el茅ctricas que sirven a la poblaci贸n. Redes anticuadas e incluso peligrosas. Apagones por cualquier tormentilla y viento racheado de media intensidad. Falta de atenci贸n. Mala educaci贸n, abuso y vejaciones contra los y las usuarias. Cortes de suministro a personas pobres, ancianas excluidas o familias en el paro que por pura necesidad no pueden hacer frente al recibo (luz o comer). Junto a un robo constante y encubierto a toda la poblaci贸n.

Para un socialista, que el asunto de los servicios p煤blicos y lo p煤blico debiera estar meridianamente claro, la nacionalizaci贸n de quienes cometen fraude constante es una obligaci贸n 茅tica y moral. Para cualquier persona honrada y de bien no consentir este expolio ilegitimo es una obligaci贸n de primer orden.

Hasta ahora las compa帽铆as el茅ctricas nunca han sido auditadas. Nadie sabe a ciencia cierta de donde sale la deuda y el maldito d茅ficit tarifario. La Uni贸n Europea no puede ser lo que es y que no se si tiene soluci贸n (Desde luego para un obrero medio de Gales o del norte de Inglaterra, no), pero lo que est谩 claro que su pol铆tica de imponer privatizaciones es un fracaso para las personas. La UE es un factor muy activo en el incremento de las desigualdades y lo podemos comprobar no solo en este sector econ贸mico, sino en otros.

Por eso hemos de reclamar con fuerza por coherencia, por honradez y por inteligencia la nacionalizaci贸n de la energ铆a el茅ctrica. En cuanto a los pagos compensatorios que estas compa帽铆as reclamen, pues una auditoria ser铆a y veraz y seguro nos deben dinero a todas y todos los ciudadanos y habitantes del estado espa帽ol.