Todavía conmocionado por el horror vivido por miles y miles de personas en París la noche del 13 al 14 de Noviembre de 2015, comienzo a escribir esta líneas. Siento el dolor de las familias y la muerte horrible de personas que disfrutando de un rato de ocio en un concierto, pudieron sentir como se disparaba sobre ellas y sin duda eran conscientes de que les llegaba el fin. Seguramente el mismo horror de niños palestinos viendo caer bombas de racimo sobre Gaza o personas inocentes masacradas en Siria, o presos del Estado Islámico cuando sintieron fríos cuchillos abriendo sus gargantas.

La nación árabe ha sido humillada en demasiadas ocasiones por el occidente colonialista, o las últimas invasiones que los pueblos árabes e islámicos han sufrido. Pero el principal pecado occidental, de EE.UU, Europa e Israel, ha sido desmantelar, perseguir, asesinar y liquidar el nacionalismo árabe laico y progresista, el socialismo árabe, el gran legado nasserista. Ha sido el financiar cofradías islámicas reaccionarias y sectas islámicas o a los Hermanos Musulmanes, al objeto de que estos quitarán de en medio a los partidos socialistas, progresistas, democráticos, laicos, pues todos ellos eran en mayor o menor medida antiimperialistas, y no aceptaban ser sumisos a los EE.UU y sus antiguas potencias coloniales Francia y Gran Bretaña.

Nunca mejor dicho, el tiro ha salido por la culata. En 2014 escribí http://portuarioenexcedencia.com/?p=1046  Por tanto la descripción de los hechos es válida y actual, pues es historia, historia que quieren que olvidemos y borrarla.

El terrorismo yihadista es cruel, ataca a todo lo que huele a progresista y sobre todo odia la libertad, los derechos humanos y el marxismo. El marxismo es su gran Satán, no tan solo los EE.UU, es más con los EE.UU se ha entendido perfectamente y ha colaborado con ellos. De hecho el gran padrino del islam radical es Arabia Saudita, el gran aliado de la OTAN en el Oriente Próximo, junto con Turquía y Jordania.

Pero de aquellos polvos estos lodos. Ahora personas inocentes europeas, personas disfrutando de un merecido ocio, son las víctimas de una cuadrilla de fanáticos que merecen todo mi desprecio. Son además mis enemigos, pues persiguen hasta la muerte a cualquier progresismo, odian al marxismo socialista y exterminan a toda persona que no siga sus imposiciones. Pero las bambas norteamericanas, francesas, británicas e incluso españolas, de la OTAN en su conjunto, siempre excepto en Afganistán, han sido lanzadas contra estados árabes laicos, siempre laicos –aún con todas sus imperfecciones- acabando de crear una criatura maligna, que no le teme a la muerte y además de muy inteligente. Muy feroz.

Israel y Arabia Saudita han sido junto con Turquía, dos actores imprescindibles para armar este teatro. Teatro de operaciones bélicas, que ahora se ha trasladado a Europa. Ya están aquí. Gracias señores de la OTAN.

Rusia lleva tiempo, algunos años ya, advirtiendo de lo que venía y que los servicios secretos y el ejército ruso conocían a la perfección. De hecho hasta ahora los rusos “ablandando” el terreno con una nueva potencialidad aérea mejor y más efectiva que la occidental, se han convertido ya en un actor imprescindible. Irán, el otro. Pero no olvidemos al denostado Hizbola libanes que está jugando un papel no menor con su disciplinado, entrenado y valeroso ejército partidario y particular, el único que ha sido capaz de derrotar a Israel hasta ahora y cuya intervención en Siria está siendo decisiva.

Me voy a mojar, veamos soluciones, que las hay.

La única solución para frenar en el terreno militar, la locura del sunnismo radical –que no lo es todo, ni mucho menos- es que el Gobierno sirio, Hizbola, los rusos y los iraníes y los kurdos, destruyan el ejército internacional del EI. Digo el ejército y sus crueles luchadores sobre el terreno, que están masacrando a las poblaciones autóctonas. La OTAN será incapaz, pues desconoce el territorio, sus soldados son meros profesionales que hasta ahora tan solo han coleccionado fracasos y son incapaces de actuar en terrenos tan inhóspitos y duros para blanquitos sobrealimentados y con demasiado que perder. Esto que digo es duro, pero es cierto.

Es parte imprescindible de la solución el resolver urgentemente el problema palestino. El Estado Palestino es de existencia imprescindible para la paz y la tranquilidad en Europa e Israel se debe retirar de los territorios ocupados y acabar con las colonias. Retirar a todos los colonos. El estado teocrático, racista y militarista de Israel debe volver a sus fronteras de 1948 o no habrá paz. No podemos estar permitiendo las chulerías y las actitudes fascistas de los gobernantes conservadores y ultra religiosos israelíes que son la versión hebrea del yihadismo. Sin una Palestina independiente y posible, no habrá paz jamás.

Hay que retirar todas las tropas occidentales, de la OTAN que ocupan varios países árabes, por cierto sin éxito. Hay que exigir responsabilidades a personajes Como Aznar, los ultra-conservadores estadounidenses, los asesores y consejeros de seguridad de los EE.UU de varias administraciones y a los poderes privados que controlan el petróleo y el mercado de las materias energéticas de los que los gobiernos occidentales y varios musulmanes, son títeres.

Se debe apoyar en el terreno y sobre el terreno a las poblaciones víctimas inocentes de la guerra. Debe acabar la doble vara de medir para con Israel y Egipto. Hay que dejar de pensar que Arabia Saudita y las monarquías del Golfo, son leales aliadas. Estas monarquías, por cierto amigas de la familia real española, no son sino unas puras y duras dictaduras teocráticas en manos de reyes corruptos y partidarios de un islam rigorista y reaccionario.

Las izquierdas. Los socialistas internacionalistas, antineoliberales y los marxistas, hemos de apoyar a los partidos de izquierdas palestinos y árabes en general. Hemos de ser solidarios con ellos y exigir a nuestros gobiernos y a la Unión Europea que dejen de ser perseguidos. Hay que ayudar a recuperar el legado de Nasser, de Bumedian, de los intelectuales marxistas palestinos y egipcios, marroquíes y tunecinos. Hemos de denunciar los gravísimos errores de la OTAN y exigir el fin de las agresiones. Hemos de exigir una política exterior absolutamente diferente y multilateral.

Todo eso o nadie podrá frenar atentados de personas que no temen morir.

Carlos Martínez

Politólogo