Es un debate abierto sin duda. Tal vez los laboristas británicos están más avanzados en él. Los socialistas holandeses del SP lo tienen muy claro, su rechazo a la UE es frontal y en el PSF la victoria de Hamon pone sobre la mesa el asunto. Está claro que a ningún socialista –no hablo de socioliberales, felipistas y gestorianos- a ningún socialista le gusta la UE que tenemos. De hecho he escuchado críticas a la UE más duras de labios de socialdemócratas cabales que en comunistas franceses o neo-comunistas españoles, por ejemplo.

El avance de las bases socialistas hacía la recuperación del socialismo, hace precisamente que este asunto se vuelva a plantear. La clase obrera europea está agraviada, perseguida y atracada por la eurocracia y las estructuras de la UE pensadas para favorecer a las empresas, los mercados y los poderes financieros, pero no para defender o proteger los derechos de las clases trabajadoras. Todos los tratados comerciales sin excepción son instrumentos de liquidación de derechos democráticos, sociales y laborales.

Cuando el PSOE va a votar en el parlamento europeo en favor del CETA esto exige una respuesta urgente y desautorizar ya a su gestora traidora y vendida a los intereses de las grandes multinacionales. Por eso para recuperar el socialismo, la cuestión de Europa, no puede estar ausente. Dejemos claro de una vez, los socialdemócratas y socialistas europeos, no figuran entre los padres de ni del Mercado Común ni de la CEE a la que se adhieren precisamente cuando comienzan a renunciar a los valores de la izquierda y del socialismo. Por tanto hay que construir otra Europa, esta no sirve y además está entrando en decadencia. Tampoco las derechas lo empiezan a tener claro.