Los estibadores se cuelan por las brechas de la crisis política y se convierten en un ejemplo para millones de precarias

 

El sindicalismo oficial del régimen está de espaldas a los sentimientos y aspiraciones de los trabajadores. La resistencia de los portuarios, de los taxistas, y de otros sectores amenazados en sus trabajos por la precariedad apunta hacia un nuevo sindicalismo- aún en ciernes- fundado en la defensa de los intereses de los trabajadores. La dignidad de los portuarios y la solidaridad con ellos es una cuestión de actualidad. El rechazo de la mayoría de Cortes del decreto del gobierno al dictado de la UE y sus sentencias judiciales multiplica sus posibilidades, y su consolidación como bastión sindical contra las privatizaciones y la precariedad. Retirando el PSOE al apoyo al PP el decreto se ha venido abajo, y por extensión de la misma manera se pueden venir abajo todas las medidas antisociales y antidemocráticas. La victoria de los estibadores no será el resultado de un viacrucis legal, y ello después de entender el contenido mismo del rechazo del real decreto. Solo la lucha de los portuarios y la más amplia solidaridad puede ofrecer alguna garantía de éxito. El problema de la lucha por sueldos dignos y de condiciones de trabajo que protejan los intereses de los trabajadores afecta a la inmensa mayoría. Y en particular afecta a los jóvenes. El ejemplo de la lucha llevada a cabo por las camareras de hotel (que limpian a destajo las habitaciones de la industria más pujante del estado), debe hacernos confiar en la capacidad de los trabajadores para superar en su lucha todos los obstáculos. La situación de precariedad y sobreexplotación de los camareros y camareras, de los transportistas, taxistas, y de las nuevas profesiones… ha convertido estos trabajados en un verdadero polvorín que acumula la indignación de la los trabajadores. La bandera que han levantado los portuarios, que no es otra que la defensa de los intereses y conquistas, se constituye en buen ejemplo a imitar en formas distintas por millones de precarios. Todos los cuentos que hemos oído de que los trabajadores somos clase media se disuelven como un azucarillo cuando las luchas de los trabajadores se reorganizan con objetivos claros, constituyéndose en nuevas bases del sindicalismo de clase.

Carlos Martínez

Ex portuario

De u. SOCIALISTAS / ALTERNATIVA SOCIALISTA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *