El futuro político en tiempos de mudanza y cambio social: el socialismo

Por Carlos Martínez

La crisis capitalista le está pasando factura a las izquierdas y el progresismo. La derrota política por el aumento del paro, más recortes sociales; menos sueldos, pensiones y derechos laborales, no la están sufriendo las derechas, los neoliberales y los partidos que apoyan a los ricos y los multimillonarios, sino las izquierdas, insisto. Siendo los neoliberales los que están imponiendo esas duras condiciones vitales.

La crisis de 2008 ha sido muy dura y no solo en lo econ√≥mico. Ha generado m√°s pobreza y desigualdad, pero son precisamente los partidos no liberales los que est√°n sufriendo el castigo. Esto tiene una explicaci√≥n y ha sido la victoria cultural del neoliberalismo, el capitalismo, el consumismo y las ideas de llamada ‚Äúrevoluci√≥n conservadora‚ÄĚ las que han triunfado. Al haber calado la idea de que todas somos clase media, que no existe clase obrera, no hay lucha de clases y la izquierda est√° pasada de moda, no tiene ideas y es conservadora. Esto ha sido demoledor. Pero gran parte de esta culpa la tienen tambi√©n las viejas izquierdas oficiales colaboracionistas del Sistema y las nuevas clases medias con titulaci√≥n superior, que rebeladas ante su ausencia de expectativas de poder vivir y trabajar como sus padres expresan una radicalidad interclasista. La ausencia de sue√Īos de cambio social es decir el tr√°nsito hacia el socialismo y la igualdad, ha conducido a una sociedad miedosa, sin ideales y sin ideas m√°s all√° de la pol√≠tica espect√°culo.

El arduo trabajo del capitalismo y del sistema de liquidar al socialismo marxista, al socialismo de clase, al comunismo, al Trabajo organizado ha tenido √©xito. Al menos por ahora. Pero la pol√≠tica, la lucha social, el Trabajo organizado es faena de corredores de fondo, no de teatrillos. Siendo cierto que los tiempos han cambiado y las generaciones actuales han sido educadas con una presi√≥n medi√°tica y cultural neoliberal mucho m√°s abrumadora que las ya veteranas, lo cierto es que viven un retroceso sin precedentes desde los a√Īos noventa del siglo pasado.

Todas las conquistas de los abuelos y padres de la actual generaci√≥n que accede al trabajo y/o la vida adulta, est√°n siendo reventados por el Sistema. Adem√°s los nuevos profetas postmodernos les cuentan que los mayores se vendieron y claudicaron y no que luchando, incluso con muertes, les consiguieron las becas universitarias que ahora el PP les roba, la sanidad p√ļblica o sus pupitres y bibliotecas y que todo eso ahora se lo est√°n hurtando. Pero les est√°n robando algo mucho m√°s grave y es su futuro y su derecho a una vejez digna. Antes a una madurez tranquila. El precariado se ha instaurado con dureza extrema, con crueldad criminal y esto convierte el problema en una cuesti√≥n de clase, no de edad.

Las personas j√≥venes precarias e incorporadas muy tarde al empleo sea por cuenta ajena o propia apenas habr√°n cotizado una miseria y eso llevar√° a que no tendr√°n una vejez digna y una sanidad p√ļblica adecuada a partir de la madurez, incluso sino se remedia se puede producir el que tengan que vivir de sus hijos cuando sean mayores ‚Äďque todo llega- o de los comedores sociales y las ONG de caridad, advirtiendo que ese negocio va viento en popa en sustituci√≥n liberal del estado del bienestar.

La clave estaría en que el Trabajo de vuelva a organizar. Seamos capaces de dotarnos de sindicatos de clase potentes y combativos y de partidos del Trabajo no posmodernos.

En estos momentos si no nos ciega el papanatismo postmoderno podemos comprobar que al sistema le preocupan m√°s que los socialismos se vuelvan a organizar y que las socialdemocracias basculen a la izquierda y regresen a sus or√≠genes que otra cosa. El acoso contra Corbyn en Gran Breta√Īa o el ninguneo a Hamond en Francia, son un claro ejemplo de lo que puede pasar si las plataformas que apoyan a Pedro S√°nchez triunfan en el PSOE. El Sistema en los EE.UU prefiri√≥ apoyar a la corrupta Hillary Cinton antes que permitir a un viejo socialista, Sanders, disputarle la presidencia a un loco y fascista Trump. En Francia prefieren a Marine Le Pen antes que ha Hamond. En Espa√Īa volver√°n a torpedear a S√°nchez en una campa√Īa feroz si no se aviene a colaborar y si no al tiempo.

Por eso hay que reorganizar políticamente el socialismo, pero el socialismo anclado en la acción y en las clases trabajadoras veteranas y nuevas, en los nuevos y nuevas jornaleras que ahora llamamos precarios. Resistir frente a la batalla cultural y mediática liberal/conservadora y de la Unión Europea tan destructiva de los intereses populares. Nadie dijo que fuera a ser fácil. No lo será pero vamos a comenzar sin miedo y sin dar un paso atrás la reorganización del Trabajo.

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