Estos meses desde el inicio de 2017 han estado marcados por un rebrote de la conflictividad de la clase trabajadora como defensa ante la austeridad y los ataques de la desregulación de la economía que la Unión Europea, los tratados internacionales de comercio y el Gobierno del PP están imponiendo.

Muy brevemente pues es conocida de sobra, la solución a la crisis financiera y económica de 2008 se está buscando a base de reducir salarios, estado del bienestar e incrementando el poder de los negocios privados y las grandes corporaciones, privatizando Estado y apartando a la política de la esfera de dirección económica. Es decir, menos salarios y derechos laborales, austeridad social y en lo social y transferencia de lo público a las grandes en presas y grupos financieros. Transferencia de capital y de propiedad de bienes y servicios.

Ante esta ofensiva patronal y de los neoliberales, no caben medias tintas. Es tan dura, tan cruel y tan corrupta que solo la lucha de clases, los trabajadores y trabajadoras que no quieren ver como se siguen arruinando sus vidas han comenzado a responder. Hace falta una visión política de conjunto del problema que nadie parece tener.

Contratas de hostelería, fábricas de alimentación, subcontratas al sector público y los portuarios entre otros, pero también nuevos sectores como tele-operadores y hasta el taxi se movilizan por defender su derecho una vida digna. Los taxistas, hartos de ver como los cuecen a impuestos y regulan mientras en cambio un sector pirata como las multinacionales de la “nueva economía” de internet a base de contratos de falsos autónomos y que no pagan impuestos en España, les ponen en peligro sus vidas, estallan.

Pero tenía que llegar un hueso duro de roer y ese han sido una vez más los puertos. Los estibadores y estibadoras portuarias han irrumpido con una lucha desigual contra multinacionales, grandes bancos interesados en el control del sector y mafias del transporte internacional. Con la ultra-liberal Unión Europea en contra y su tribunal “de justicia” actuando de parte. Con el gobierno del PP trabajando para los intereses de J.P Morgan y China y que además les ha montado un bestial campaña de desprestigio. Sin embargo la estiba ha logrado demostrar que unidos, con sindicatos potentes y una férrea voluntad podían vencer y defender su empleo, enfrentándose a la precarización.

El conflicto era en sí muy grave y difícil pero tienen los trabajadores y trabajadoras una cosa en su favor y es la importancia estratégica de su sector, su especialización y su organización. También su profesionalidad. Los puertos ya no funcionan a base de peonaje con ganchos, sino que están muy mecanizados y las nuevas tecnologías ayudan a mover miles de toneladas diarias. Además el transporte marítimo está en auge y cada vez es más importante. Tenían pues los estibadores muchas armas en la mano, sí, pero enemigos mucho más poderosos que han tratado de poner a las clases trabajadoras en su contra utilizando para ello un vicio tan nacional como la envidia. La mentira ha sido una constante todo este tiempo tratando una vez más de dividir a la clase trabajadora.

La estrategia de los sindicatos ha sido sencilla, saber utilizar la presión pero de forma dosificada, hacer ver que son imprescindibles al menos por ahora y tratar siempre de negociar con una patronal muy potente y que mueve inmensas cantidades de dinero, pero que necesita de la urgencia en sus operaciones, mucha urgencia, con una infraestructura muy cara entre las manos y la necesidad de cumplir una maraña de contratos a la vez. Incluido el caro mantenimiento de los buques, que para ser rentables no puede ya parar. Pero ha habido lucha, riesgo y decisión.

Los portuarios con ingenio pronto, muy pronto, vieron como los medios de “información “corporativos les eran hostiles y nunca o casi nunca daban su versión de los hechos, por lo que han convertido las redes sociales en su grito y su forma de contrarrestar, convirtiendo el twitter en un arma más de su lucha sindical. Ha resultado todo un éxito.

Tenían fama de ser un sector muy corporativo lo cual es falso, pues en todas las huelgas generales de la democracia siempre han parado al 100% y han sido solidarios. Sin embargo han incrementado su presencia en las reivindicaciones generales de la clase trabajadora y sus diversas expresiones como las Marchas de la Dignidad y su acercamiento a sectores emergentes en lucha como taxistas, camioneros y las Kellys o camareras de piso de los hoteles.

En cuanto a la política se refiere lograron la primera gran derrota parlamentaria del corrupto gobierno del PP, frenando un decreto contra la estiba portuaria. Esto obligó al PP a replantear su estrategia, negociar con el bloque burgués del parlamento y tras arduas “negociaciones” convencer a Ciudadanos, PDCAT antigua CiU y PNV al objeto de que votarán o se abstuvieran en favor de un nuevo real decreto de la estiba.

El nuevo decreto del ministro de Fomento del Gobierno Rajoy, es en realidad una reconversión del sector, una especie de ERE y tan solo tiene consignación presupuestaria para despidos, bajas incentivadas, prejubilaciones y algo para formación, pero… formación para conseguir ¿Qué? Pues el objetivo de la brutal reconversión laboral que estamos sufriendo, es sustituir trabajadores cualificados, expertos y dignamente pagados por personas formadas, sí, pero mal pagadas y sin derechos. Deja el Real Decreto Serna, los aspectos laborales a la negociación de ambas partes, pero está dentro de la ortodoxia neoliberal de la UE no reconociendo la existencia de un censo cerrado de estibadoras y estibadores. Da además cabida a las ETT en los puertos de hecho convierte a las actuales sociedades de estiba en una ETT más.

La reacción sindical ante el decreto validado en el Parlamento, fue la de convocar nuevas huelgas parciales y una de 48 horas, pues la patronal envalentonada se negó a seguir negociando. Pero como los paros son totales y el colectivo portuario responde como una sola persona, las grandes navieras y consignatarias transnacionales acaban cediendo y negociando al margen de ANESCO la patronal, la cual se rompe. En estos momentos tres empresas se han separado la nueva ANESCO, la patronal, son ALGEPOSA, BERGE, ERSHIP y el bufete que las asesora, el de Garrigues. Pero la patronal en su conjunto, cede, acepta la subrogación del trabajo –principal reivindicación- que en el fondo consiste en que sigue haciendo el trabajo el censo portuario garantizando los empleos, así como la negociación de un nuevo convenio del sector.

Esto resulta ser un triunfo de la clase obrera portuaria, estibadora en concreto y les hace vencedores de este tiempo del partido.

Durante la negociación no exenta de sobresaltos hay un momento en que grandes navieras transnacionales rompen y firman con los sindicatos locales de los grandes puertos “containeros”, pero dejan al margen a los pequeños puertos. Pues bien, este obstáculo también es superado. Ahora el acuerdo es de todas y todos, es total. Por tanto hemos de felicitar a las personas de la estiba y sus sindicatos.

Dicho esto, quedan flecos y el conflicto no se puede dar por cerrado. En primer lugar existe la posible amenaza de que las empresas que rompen con ANESCO denuncien el acuerdo a la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia. En segundo lugar y esto es lo más peligroso el real decreto del gobierno sigue vigente y aunque en el mismo se decía que empresas y trabajadores debían negociar esta negociación en teoría no puede vulnerar el decreto, tampoco la Reforma Laboral, por lo que habrá que estar vigilantes.

Para mayor seguridad de las y los trabajadores del sector, lo mejor es exigir la derogación del decreto y que toda la oposición se comprometa a derogarlo o al menos un futuro gobierno de progreso e izquierdas lo haga. La derogación de la cruel reforma laboral también sería muy importante. En tercer lugar habría que denunciar ante la OIT el incumplimiento de sus acuerdos y tratados firmados por España, que tanto la UE, el tribunal de justicia de la UE como el Gobierno español incumplen.

En resumen el PP está actuando como siempre hace cuando privatiza sectores públicos. Hay un ejemplo muy claro en los ayuntamientos y el ministro de Fomento ha sido alcalde, advierto. La cuestión es que se privatiza a amiguetes particulares o a “Florentino y su tinglado”, con contratos leoninos para el ayuntamiento; los empresarios privados empeoran las condiciones laborales; estallan las huelgas y los ediles del PP y otros, se lavan las manos diciendo que es un asunto de empresa y trabajadores y no de ellos, cuando la empresa aunque sea privada ejerce una concesión pública y se beneficia de la privatización. Eso ha hecho también el PP en este asunto. Ha favorecido a las transnacionales y grandes consignatarias, ha perjudicado los derechos laborales, ha creado el enfrentamiento y luego se ha lavado las manos diciendo que no era su problema.

He de felicitar pues a mis compañeros portuarios de la estiba por su éxito y a su vez he de advertirles que cuidado y atención. Tal vez lo complicado comience ahora y para los más jóvenes especialmente.

Carlos Martínez

Ex trabajador portuario. Primer secretario de Alternativa Socialista y de SOCIALISTAS