Cuando un grupo de generales monárquicos, reaccionarios y ultra católicos, apoyados por las derechas de la CEDA, los carlistas y las escuadras fascistas de Falange Española de las JONS dieron un golpe de estado, la Republica y el pueblo se defendieron y resistieron. ¿O es que, me pregunto, se tenían que dejar liquidar como corderos?

La guerra, fruto de una intentona militar fracasada, fue una consecuencia no deseada de la resistencia de los demócratas frente a los autoritarios que devinieron en totalitarios y acabaron tras la derrota de la democracia republicana y constitucional, fusilando y encarcelando injustamente a cientos de miles de hombres y mujeres. Condenados y ejecutados por “jueces” militares de carrera, y siguieron siendo ejecutados y encarcelados por jueces igualmente de carrera y por oposición, tras los primeros años de martirio popular. Estos jueces y militares profesionales condenaron, encarcelaron y fusilaron hasta 1975, ojo, no olvidemos ese dato.

Acabada la dictadura en la dictablanda y luego en la transición, se obligo a las victimas al silencio y el olvido. Se les obligo a perdonar –de hecho, la mayoría lo habían hecho ya– pero sobre todo se les ninguneó y jamás se les dio ningún trato de favor ni privilegio por haber sido encarceladas durante años, es decir secuestradas y metidas en zulos carcelarios contra su voluntad, o bien fusilados, es decir asesinados hasta 1975. Sus hijos, maridos, esposas, hermanas, parejas o padres no recibieron consideración pública alguna. Nada. Nadie.

Esas víctimas siguen siendo impunemente ignoradas. El asesino de Franco sigue siendo respetado por partidos políticos legales y políticos en activo. Hay quien considera que en los años cincuenta, sesenta, setenta del siglo pasado había estado de derecho en España y se queda tan pancho. Las oposiciones de la dictadura corrupta, enchufista y gris que sufrimos, no las cuestiona nadie. Jueces franquistas fueron tribunal de oposición de jueces ya en democracia. Generales de Franco mandaron en el Ejército hasta hace pocos años. La Oligarquía económica, ese capitalismo rentista y especulador que las oligarquías de la banca y el ladrillo representan al pie de la letra, son las mismas oligarquías que hoy nos dominan. Las mismas familias poderosas -más algún advenedizo- que han causado la crisis actual, nos siguen mandando hoy.

Esta situación se debe saber en las asambleas de 15M, pues no es posible una recuperación y regeneración democrática sin saberlo, sin tenerlo en cuenta.

Las viejas banderas republicanas que comienzan a ondear cada vez más en las manifestaciones de indignados e indignadas, son la expresión del periodo más limpio, participativo y culturalmente avanzado que ha habido en la historia política del estado español.

La Constitución de la II República, una de las primeras constituciones sociales del mundo.

Mientras, las víctimas del terror franquista siguen mudas, primero a culatazos, después a ostias y ahora con indiferencia y olvido. Nunca debe haber victimas por imposiciones políticas, negando los derechos del otro. Todas las victimas ni son iguales ni tienen las mismas motivaciones. Un verdugo, un torturador, un alto cargo de una dictadura criminal, por favor, no es una víctima.

La paz, la libertad y la justicia, con respeto a todas y todos es lo mejor. Pero nunca hay paz, sin justicia y nunca hay justicia sin libertad.

Que no nos roben la historia, que no nos roben la posibilidad de construir un mundo nuevo. Pero sepan las asambleas, los grupos de trabajo y las y los manifestantes del 15M, que una bandera tricolor en una manifestación es un acto de dignidad, reparación y de exaltación de la libertad. Es un sueño de un mundo mejor. Es el símbolo no de la izquierda, sino de un pueblo. Es una bandera popular que alzaron liberales de la época, socialistas, comunistas, obreros, mujeres que consiguieron el voto por primera vez y las clases populares que soñaron y que cientos de miles de ellas y ellos acabaron siendo secuestrados, asesinados, golpeados, insultados y ahora ninguneados y ninguneadas.