La izquierda se modera

Est√°n gran parte de los aparatos de todos los partidos de izquierdas, sean grandes, medianos, peque√Īos, en una suerte de campeonato de la moderaci√≥n, vamos de aceptar presupuestos pol√≠ticos de la derecha, no solo pol√≠tica, sino lo m√°s peligroso, de la cultura neoliberal.

Vamos, no es que yo sea un radical izquierdista, pero comienzo a asombrarme y lo que es peor a percibir como se dan de forma casi desapercibida pasos a la derecha. No solo políticos y activistas, también intelectuales y profesores en una especie de reestreno del felipismo del 1984 y con grandes perecidos a su proceso, incluido lo de la OTAN.

Se comenz√≥ negando la existencia de la clase obrera en lugar de analizar sus cambios y mutaciones. Se continu√≥ haciendo grotescas pero sesudas afirmaciones acerca de su estatus y movilidad social. Se pas√≥ de eso a afirmar que ya no hay derechas ni izquierdas. Se neg√≥ toda una historia de lucha y sacrificios, pero tambi√©n de logros y √©xitos, pues de no ser por las organizaciones obreras ni tendr√≠amos voto universal, ni seguridad social, ni ense√Īanza p√ļblica entre otras much√≠simas cosas.

Se pas√≥ a abandonar la idea de que solo la Rep√ļblica garantiza la democracia real, pues en ella, todas las magistraturas del estado son electas. En los EE.UU incluso muchos jueces y fiscales. Ya lo de la rep√ļblica no era prioritario. Sin embargo se hablaba de ser constituyente y el 15M repiti√≥ como un mantra lo de hacer una nueva constituci√≥n, pero eso s√≠, sin hablar de rep√ļblica. Ahora la cosa llega a m√°s, hablamos de reforma constitucional y miramos con cierta condescendencia a quienes todav√≠a afirmamos aquello del r√©gimen del 78 y la herencia franquista.

La crisis profunda que vivimos que es económica pero también social y política ha llevado a la moderación de los aparatos y aparatillos o al menos a parte de ellos.

La ley pasa a ser el nuevo dogma, olvidando que los partidos obreros, socialistas y socialdemócratas surgieron para cambiar las leyes injustas y las constituciones liberales logrando un nuevo tipo de constituciones sociales. Si de las ideas liberales la izquierda hace dogma, en ese caso no es necesaria. Por eso languidece o simplemente se derechiza.

¬ŅEso quiere decir que hay que pasar de parlamentos, ayuntamientos y comunidades pol√≠ticas regionales o nacionales? No. Eso quiere decir que vamos a intentar cambiar. Pero claro, qu√© y para qu√©. Los partidos obreros, en el caso socialista que hasta 1920 lo eran todos, pues lo ten√≠an muy claro, eran el instrumento pol√≠tico y administrativo de la clase obrera y trabajadora, de los currantes, de los sectores progresistas de la aristocracia obrera y de sectores ilustrados por el socialismo. Ten√≠an un referente social pues ciudadanas todas √©ramos ya fueran ricos o pobres, una vez alcanzado el voto universal.

Pero hab√≠a m√°s cosas que hacer en la labor democratizadora de las izquierdas, como era democratizar la ense√Īanza, la previsi√≥n social, la sanidad, el transporte, inventar las pensiones a base de mutualidades obreras y finalmente democratizar la econom√≠a y la propiedad para acabar democratizando plenamente el estado.

Claro, cuando estas ideas parecen antiguallas y cultura pol√≠tica del siglo XIX es que ya nos han pillado y nos han cooptado. Ya somos de los suyos, d√≠scolos, pero de los suyos, en nuestro caso espa√Īol, del r√©gimen coronado.

Vivimos una situaci√≥n tremendamente desigual. Hemos perdido casi todos los derechos conquistados en Espa√Īa, no tan solo durante la Republica, que fueron much√≠simos, sino los reconquistados entre los a√Īos sesenta y ochenta del siglo pasado y la ley es nuestra ense√Īa. La ley, la Constituci√≥n si es para retroceder o garantizar derechos de la banca se cambia con urgencia y punto.

Como excusa, dicen, La clase obrera se ha derechizado. Nadie hacemos pedagog√≠a entre la clase trabajadora y a su vez la transversalidad pol√≠tica interclasista lleva a que ante la ausencia de identificaci√≥n pol√≠tica hac√≠a aquello de todos son iguales. Las cr√≠ticas a la pol√≠tica y ‚Äúlos pol√≠ticos‚ÄĚ indiscriminadas solo benefician a la derecha y la extrema derecha. Adem√°s una clase trabajadora abandonada y despreciada al final acaba apoyando a quien le ofrece seguridad, sea quien sea. Eso explica el fen√≥meno¬†Trump¬†y el incremento de votos y de radicalidad de las derechas.

La cuestión merece un análisis mucho más amplio. Esto es un artículo, no un libro. Pero sin referentes sociales no hay posibilidad de triunfo ni de movilización. Tampoco de crítica interna. El interclasismo es nuestra tumba.

Ante esto solo cabe trabajar en el espacio de organizar el Trabajo. El Trabajo con may√ļsculas es la expresi√≥n de clase organizada, frente al marasmo actual. Frente al miedo al sistema. Frente a la cesi√≥n y la rendici√≥n de las ideas.

La clase trabajadora espa√Īola, es atracada diariamente, sus contratos son precarios, sus sueldos llevan a√Īos disminuyendo. Pero cuando pensamos en econom√≠a se hace √ļnica y exclusivamente bajo par√°metros neoliberales, luego nos han vencido. Cuando dejamos de ilusionar con una sociedad mejor y diferente de la capitalista, nada tenemos que ofrecer y lo cierto es que hay muchas y muchos, a los que les da verg√ľenza ofrecer algo diferente, otra organizaci√≥n social no capitalista, en lo que ni ellas mismas creen.

Finalmente, el PP nunca aceptar√° ni un cambio constitucional con contenido, ni acabar con el precariado, ni con hacer constitucionales los nuevos derechos, ni ceder√° un mil√≠metro en la cuesti√≥n republicana. Nos enga√Īar√° a todas y todos los que piensen que la burgues√≠a reaccionaria alguna vez aceptar√° ni siquiera la moderaci√≥n de la izquierda. Por eso se trata de vencer a la derecha, democr√°ticamente, s√≠, pero derrotarla.

No queda más espacio político que el Trabajo, si se quiere organizar algo medianamente serio y no cobarde, ni rendido de antemano. La tarea no es sencilla y la Sexta TV nunca nos llamará a sus tertulias. Pero ojo ante las maledicencias de los moderados: no se trata de crear capillas de extrema izquierda, sino de ser consecuentes con las ideas del socialismo democrático y transformador que desea ayudar a organizar el Trabajo. A reorganizar el socialismo.

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