El techo de gasto local otra vez a debate. El superávit pasa a ser un problema

En los tiempos que vivimos y sobre todo como herencia de la época reciente de la “indignación” se pensó de forma injusta que todas las administraciones despilfarraban. Que si sueldos; que si me entero de que el ayuntamiento de mi ciudad tiene ochenta coches oficiales y lo denuncio, que si… Pero sin embargo el indignado ignora qué de los ochenta coches oficiales del ayuntamiento, cincuenta son de los bomberos, diez de manteamiento y obras, cuatro de jardinería, tres de protección civil, diez de Policía Local y tan solo tres para la Corporación local. La anti política hecha escándalo que al final acaba beneficiando solo a la extrema derecha y/o la abstención. Los municipios tradicionalmente han sido las administraciones menos derrochadoras, pero las más criticadas pues son las más próximas.

Cuando la Troika y la Unión Europea deciden imponer las medidas mal llamadas de “austeridad” se imponen medidas de recortes, y así se pasa a recortar no en subvenciones a la banca, el IBEX y las grandes multinacionales que las reciben y muy cuantiosas por diversos caminos, incluidos los regalos por crear empleo precario y temporal, mal pagado. No, en su lugar, se recortan medicamentos, salud, educación, empleo público, infraestructuras y bienestar social. Se privatiza y se recorta todo lo que beneficia a la gente trabajadora, sus hijos y/o sus mayores. Se impone el techo de gasto, es decir un tope en el gasto público sobre todo a regiones y ayuntamientos. A tal efecto, en el reino de España, aprendiz aventajado de todo lo que la Troika impone y en fomentar la desigualdad, se aprueba la “Ley orgánica de estabilidad presupuestaria y sostenibilidad financiera”, que entró en vigor el 1 de mayo de 2012 tras su aprobación en el Congreso de Diputados con el apoyo del PP, UPyD, UPN y CiU.

Esta ley fruto del golpe a la constitución y al pueblo que supuso la modificación del artículo 135 de la Constitución, de la noche a la mañana –Sr. Rajoy- impuesta por la UE y apoyada entusiásticamente por un Zapatero rendido y noqueado es en resumen, no una medida para equilibrar gasto y reducir deuda pública, sino para impedir, limitar y coartar inversión pública y ayudar a privatizar servicios públicos y/o coartar la capacidad de gestión de los municipios. Previamente campañas de desestabilización, habían echado toda la basura posible contra los ediles. Esta ley, no terminó ni ha terminado con la corrupción local, haya o donde esta se pueda dar o se dé, pues la corrupción fundamental no venía de la burbuja inmobiliaria –por ahora frenada- y eso que la hubo y mucha, sino de la contratación y subcontratación de servicios públicos a empresas privadas en materias como recogida de residuos, agua, obras, grúas y demás chanchullos varios que tanto han enriquecido a la burguesía patria, por cierto “de las varias patrias”. Esta ley de estabilidad presupuestaria lo único que ha provocado es que los municipios deban recortar obligatoriamente servicios públicos y sociales, culturales y deportivos así como obras de mejora, seguridad y ornato viario. Es decir han producido un gran superávit local de los ayuntamientos pero del que solo se benefician los bancos, pues lo que sí que queda fuera del veto inversor, es pagar a los bancos los préstamos y enjugar deuda bancaria.

¿Que supone el techo de gasto?, pues no poder hacer planes de empleo, limitar la inversión cultural, no poder construir vivienda pública de carácter social, despedir a empleados públicos y prohibir expandir el sector público municipal y lo que más les interesa al PP y los ricos, impedir las remunicipalizaciones y por tanto seguir protegiendo a empresas privadas que son las que se llevan la parte del león de las inversiones a costa de nuestros impuestos y tasas, con contratos negociados todos ellos en la época dorada de las “gurteladas, marbelladas, valencianadas y el palco del Real Madrid o el 3%…”. Por tanto la cosa del techo de gasto impuesto tras una época que la cultura neoliberal nos impuso su visión a casi todas y todos y en la que los indignados se las veían con un concejal de pueblo, pero que jamás criticaron a la gran fuente de corrupción y despilfarro, de mafia y latrocinio que es el capitalismo y las grandes empresas capitalistas, movidas por bancos privados y fondos de inversión capitalista. Esos son los que hacen el negocio a nuestra costa. Esos a pesar del techo de gasto, siguen ganando dinero y para ellos no hay austeridad, sino negocio. Pues el techo de gasto es el gran negocio de los florentinos de turno.

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