Los grandes medios de comunicación silencian o manipulan las recientes elecciones municipales en Gran Bretaña – por Carlos Martinez, politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Comité Científico de Attac

 

El sistema electoral británico, tiene particularidades que para trasladarlo al Reino de España, tiene sus dificultades de comprensión. Lo primero a destacar es que estas elecciones locales del 3 de Mayo de 2018 han sido parciales, estando tan solo en juego poco más de cuatro mil concejalas y concejales. En algunas zonas únicamente votaban determinados distritos; y las grandes ciudades y núcleos urbanos en la mayoría de los casos estaban fuera del escrutinio.

El resultado final ha tardado, debido a ese complicado sistema, esperándose al 5 e incluso el 6 de Mayo a conocerse definitivamente los resultados. El vencedor por estrecho margen porcentual ha sido el Partido Laborista, con gran dolor de corazón de todos los medios financieros europeos y británicos concretamente. Los grandes medios han silenciado los resultados, pues los Conservadores, tan solo salvan los muebles debido a que reciben prácticamente todos los votos del ultraderechista UKIP que de los 125 ediles que tenía en juego se queda con tres. El resto pasan lógicamente al partido de la derecha, el Conservador. El cual a su vez se derechiza más todavía.

La gran estafa informativa llega cuando se trata de analizar los resultados. El laborismo gana 1000 concejalías más que los conservadores, pero los medios les dan un empate al 37% de los votos. Como mucho, hablan de freno del ascenso socialista y de que los conservadores paran su caída. La prensa europea corporativa, se une al análisis anti-laborista. Sus titulares precipitados señalan como Teresa May logra salvar la situación silenciando que el voto derechista y de las clases burguesas se ha unido. Esa es una lección que deben aprender los populistas digamos progresistas y es que existe un voto de clase. Voto de clase poseedora, burguesa al que se unen aquellos que por principios conservadores, sumisión o miedo unen su suerte a la clase burguesa y que ese voto es inamovible. Puede ir a uno u otro partido, por ejemplo del UKIP a Los Conservadores, del PP a Ciudadanos, PNV, PDCat, pero nunca a las izquierdas, excepto en muy contadas excepciones coyunturales. Esto lo refuerza el mito de la clase media, a la que por cierto la crisis capitalista ha empobrecido y arrojado a sus hijos hacía la precariedad. A pesar de ello amplios sectores de esta llamada clase media, se consideran clase privilegiada.

Lo cierto es que el deseo de toda la Europa liberal, macronista, populista de derechas, toda la burguesía continental, era la derrota de Corbyn. La derrota del laborismo y por tanto el fin del liderazgo de un socialismo, más consecuente. El cual es un mal ejemplo. Además de exigir a la derecha blairista e incluso centrista del laborismo un nuevo golpe contra Corbyn. “El País” se ha posicionado en esa exigencia de cambio de política y derechización del partido. Cuando un personaje como Corbyn concita tanta animadversión burguesa y derechista, es que despierta una ilusión entre jóvenes y clase trabajadora pudiendo ser un foco ejemplar. Pero sobre todo señala que la izquierda europea tiene un modelo de éxito al que imitar.

No me extraña la complicidad macronista de algunos sectores del socioliberalismo como el Balirismo-Felipismo fieramente anti Corbyn. Pero si el silencio del populismo alternativo y progresista. Seguramente ese ejemplo, tampoco le conviene demasiado.

Lo cierto es que en las últimas elecciones locales británicas, de las que las grandes urbes y Escocia, además de la mitad de los distritos, han estado ausentes, (pues no les correspondía votar en esta ocasión), señalan que Corbyn no es un espejismo. Medios laboristas señalan que el “Labour” ha obtenido el 52% de todos los escaños en disputa. Hecho este no desmentido por la BBC. Que la derecha europea se derechiza más todavía y que hay una auténtica internacional de derechas muy activa y poderosa sobre los medios y la información, que desea ocultar cualquier paso de reorganización y éxito socialista desde el socialismo.