Carlos Martinez es politólogo, miembro de la plataforma socialista pro PSF y del Consejo Científico de Attac 

Estos meses, tal vez desde Febrero, han habido de fuertes movilizaciones y sin embargo la calle no ha podido evitar la aprobación de unos presupuestos del estado (PGE) rabiosamente anti-sociales, que siguen imponiendo políticas de austeridad y Troika, recortes, privatizaciones y sobre todo mantienen a un partido cuanto menos autoritario, corrupto (Ya demostrado judicialmente) y dinástico en el poder durante más de un año, en el que podrá seguir imponiendo la “austeridad” a las clases populares y trabajadoras, privatizando servicios básicos, regalando contratos a empresas amigas y encarcelando y persiguiendo la libertad de expresión. Prohibiendo hablar mal de una corona impresentable y protegiendo los privilegios de los herederos del franquismo que siguen imponiendo su ley en el Reino de España. Aunque este partido corrupto debiera ser expulsado del Gobierno por un parlamento bastante estéril por ahora, a la hora de defender la democracia y la igualdad; tras la sentencia del caso Gürtel.

La aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, es el acto más político de toda la legislatura. Pero sin embargo los partidos parlamentarios de la leal oposición no han sabido o querido hacer de la lucha contra ellos el eje de todas las movilizaciones.

La precariedad queda consagrada. No se garantiza el sistema público de pensiones y la subida pactada no llega para resarcir a pensionistas y viudas de las pérdidas acumuladas. Sin embargo cuando ante reuniones y encuentros preparatorios de movilizaciones, activistas y militantes de la plataforma socialista y del proyecto de Partido Socialista federal y republicano, planteábamos que la lucha contra los presupuestos debía ser consigna movilizadora –en muchos espacios comunes y plurales- se nos miraba con cara extraña o simplemente se obviaba la consigna. El problema es que nadie ha hecho pedagogía de lo que significa presupuestos y que si en ellos no aparecen nuestras demandas y si las contrarias, hacen cualquier lucha frente al Gobierno o acuerdo de estado estéril, engañoso, mentira. Además y no se olvide está la obligación comunitaria de la llamada estabilidad presupuestaria que marca e impone recortes y a la que el Gobierno podrá recurrir, para lo que le convenga.

Estos presupuestos son una burla para pensionistas, e igualmente para las mujeres, pues los 200M/€ que se incluyen en el Pacto de Estado contra la violencia de género son calderilla ante la magnitud del problema. Por eso era fundamental frenar los presupuestos y de paso dejar de ser gobernados por un partido corrupto.

A medida en que se avance en la ejecución del presupuesto, las y los pensionistas verán como estamos y como no se ha avanzado nada. Las mujeres como muchas de sus demandas no son atendidas, pues consignar una cantidad es fácil ¿Pero ejecutarla? Eso depende exclusivamente de la voluntad del gobierno. Veremos cómo siguen los recortes y continúa el deterioro de la educación, la sanidad, la defensa del territorio y se incrementan las privatizaciones. Se incumplen los pactos, se vende a las multinacionales los puertos, ferrocarriles, salud, seguridad e incluso defensa y…

Eso si antes el Parlamento no toma cartas en el asunto y cesa el Gobierno de un partido corrupto. Sería lo mínimo a exigirles. Sobre todo a las izquierdas institucionales, más dedicadas a sus cosas y a evitar movilizaciones populares que a hacer lo imprescindible y sobre todo a haber promovido una fuerte oposición a las cuentas del reino.

Es por ello que la tarea de expulsar al PP es prioritaria, mediante la moción de censura. Pero para ello el PSOE también deberá garantizar el practicar otras políticas, en Cataluña, ante la crisis del estado y ante el auge de la represión, con presos políticos y perseguidos, que debe finalizar. Al igual que tomar medidas urgentes contra la precariedad laboral y las reformas laborales.

Deberemos pues impulsar y caminar hacía una huelga general si todo continúa igual, gobierne quien gobierne, y para ello es imprescindible apelar a los sindicatos, todos, exigiéndoles que defiendan la unidad de la clase obrera. Las clases trabajadoras no podemos ser marionetas de las maniobras electorales de tirios y troyanos. El Trabajo, necesita organizarse y combatir la precariedad de verdad y tal y como enunciábamos estos presupuestos la consolidan. Cualquier movilización debiera haber sido anterior a la aprobación de los PGE o estamos haciendo un brindis al sol.

La actitud timorata o de fachada y postureo de las izquierdas institucionales, están llevándonos a pasos agigantados a un panorama similar, no ya al de Francia macronista, sino al de Italia. El panorama político italiano es nuestro futuro y por nosotros no va a quedar oponernos. No callaremos. No es el populismo la solución, sino el Trabajo organizado y una acción socialista consecuente y decidida.