En caliente podemos pensar que los resultados del Front de Gauche en Francia han sido más cortos que las expectativas que tanto encuestas como los multitudinarios mítines hacían prever. Su avance, si bien es moderado, sin embargo es muy digno y significativo, pues hace avanzar a las izquierdas del PCF desde el 2,6% en las últimas presidenciales a un 11,3%. Las y los simpatizantes del “melenchonismo” podemos ponernos los cilicios, flagelarnos y sufrir, o bien auto-animarnos y engañarnos. Tratemos pues de encuadrar el tema y sacar conclusiones para el estado español. Yo me volveré a mojar dando mi opinión.

La izquierda europea clásica, con respecto al poder, tiene normalmente dos tentaciones y/o aspiraciones, a saber: la de querer ser solo eterna oposición y moverse en ella, o bien la de querer ser parte del poder o al menos compartirlo.

En ambos casos han habido degeneraciones, como son las sectas, el dogmatismo y el pensamiento de “todos se equivocan menos yo” que, además de ser minoritario, soy el único y verdadero intérprete del pueblo obrero. O la otra degeneración, y es la de convertirse en partidos atrápalo-todo, interclasistas y del sistema. Malos resultados en general con ambas posiciones, en mi humilde opinión. En un caso somos felices en nuestra minoría, en el otro nos vendemos. También hay experiencias positivas, sobre todo en América Latina.

La dificultad está no solo en acertar el camino, sino en cómo interpretar la voluntad y anhelos reales de las gentes sencillas y las clases populares. Hay, claro está, una tercera tentación, y es simplificando mucho la de la cabra y el monte. Yo no me apunto a ninguna de las tres, excepto claro está en ejemplos americanos.

Hay que analizar la situación actual de Europa, con datos actúales y ver las distintas experiencias y posibilidades, y sobre todo analizar el mundo en el que nos movemos y qué tipo de sociedad ha generado la cultura neoliberal.

Mélenchon ha hecho subir en votos y porcentajes la izquierda real y captar además el voto verde más comprometido. Pero Mélenchon ha sufrido el acoso del poder y de los medios “informativos” del poder, no lo olvidemos. Medios muy poderosos. Aunque también ha sido erosionado por “toques” a su “izquierda”, e incluso en su propia coalición. Mélenchon pertenece a la tradición con voluntad de gobierno y de poder -poder ciudadano en su caso- si bien ya ha dejado claro que no a cualquier precio. Mélenchon ha logrado aunar, junto con mucha más gente y otros partidos, a la izquierda opositora y no sistémica. Al núcleo duro del movimiento con el que aspira a gobernar si alcanzara una mayoría suficiente. Por eso, este experto y veterano político -si le dejan- es consciente de que el asunto, es decir las opciones reales, están en las próximas elecciones legislativas.

Con ocasión de las presidenciales solo podía ser un ciclón, el inicio de una esperanza, la revelación de algo nuevo. Una nueva forma de hacer política mediante la educación popular. Mélenchon, en la linea Jaures -imitada y seguida aquí por Pablo Iglesias, su coetáneo- se ha convertido en un moderno educador de multitudes. Ha llegado donde ha podido y le han dejado. Si bien ha sembrado su semilla, y además puede obligar a los socioliberales y socialdemócratas aliados con Hollande a girar al menos al centro-izquierda. No nos precipitemos pues y menos con análisis catastrofistas.

Para el sistema, la izquierda radical puede resultarle incluso muy cómoda, pues nunca le hará daño (en el contexto europeo, claro), pero si -y mucho- las izquierdas reales posibles. Lo que ha sufrido el Front de Gauche es que, al igual que Die Linke en Alemania, está siendo acosado por “la pinza” entre socioliberalismo-verdes y la derecha cristiano-demócrata y liberal. Eso dificulta la arrancada. Las fuerzas del Sistema, aliadas contra la izquierda. Además como, valga la redundancia, el Sistema ya se ha fabricado su propia “izquierda tranquila”, la otra le sobra, la ignora o desprecia.

El Front de Gauche y Die Linke -y hablando desde el estado español- no se pueden comparar con Izquierda Unida, ni tienen nada que ver con ella en cuanto a su origen orgánico, pues IU solo representa una pata de la izquierda clásica, mientras que Front de Gauche y la Linke en ambos casos aúnan las tradiciones socialista y comunista. Pero a los dos entes, además, se les han sumado otras fuerzas y, en el caso francés, los eco-socialistas tienen un peso destacado junto a socialistas muy radicalizados y a neo-trotskistas o antiguos trotskistas ya con el ex delante.

No siendo los procesos formales de constitución de ambas fuerzas políticas centro-europeas semejantes, pues en un caso es una coalición y el otro, el alemán, es un partido unificado, si bien es cierto que todos sus componentes mayoritarios pertenecen al igual que Izquierda Unida de España al Partido de Izquierda Europeo, hecho este en el que sí coinciden, al igual que en muchos planteamientos políticos.

LA RESPUESTA EN EL ESTADO ESPAÑOL. INTERROGANTES

El problema nuestro, es decir en el estado español, sería el encontrar el equipo perfecto o siendo más humildes, la fórmula que nos permita en una sociedad como la española, desvertebrada y desideologizada, con una gran incultura política y además muy pocos buenos ejemplos de politicos que llevarse a la boca por parte de las clases populares, en estos últimos tiempos. Lo curioso es que en Febrero de 2011 algunos creímos haber encontramos el instrumento, pero se siguen teniendo ciertas dificultades para que se crea en él, y eran Las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, que pretendían -y siguen pretendiendo- aglutinar bajo un manifiesto simplemente, nada más y nada menos que antineoliberal -sin más- el objeto de unir las víctimas de la crisis capitalista sin etiquetas y con un mensaje sencillo y concreto.

El nacimiento del 15M, muy preocupado por el método, pues era novedoso y fruto de la llamada a una manifestación, surgía hace un año tan solo como algo total y absolutamente horizontal, nuevo, radicalmente democrático y apartidista. Pero seamos claros, aunque alguien se moleste conmigo, hoy en día representa a sus miembros al igual que otros movimientos sociales existentes y con mucha respetabilidad como ATTAC o Ecologistas en Acción. Con un no se si agravante o atenuante y es que todas y todos -al menos las o los que hemos estado en las plazas o en las asambleas algunas veces- podemos afirmar que somos del 15M. El movimiento que iniciara la convocatoria de DRY, que con todas sus muy valiosas aportaciones -entre otras su caudal de personas nuevas y jóvenes a la lucha social- no avanza en lo que dice representar en su conjunto, el pueblo indignado. Este pueblo, las clases populares, poseen diversas fórmulas de articulación y resistencia, que siguen funcionando, actuando y movilizando.

Se da pues el caso, y se ha demostrado que el 29M pasado en la convocatoria y ejecución de la Huelga General, se volvió a demostrar que, nos guste o no, para paralizar este país los sindicatos siguen siendo IMPRESCINDIBLES. Por ser inclusivo, afirmaré que todos los sindicatos de clase y por tanto hay que contar con ellos. De hecho, en las Mesas Ciudadanas de Convergencia hemos luchado mucho por una convergencia real y no siempre con comprensión. Al final podemos observar con agrado como los sindicatos mayoritarios apoyan las manifestaciones del 12 de Mayo. Espero pues que avancemos.

Además situaciones recientes desagradables en el seno de Democracia Real Ya ponen de manifiesto el que, para articular una dura resistencia y lucha social como la que nos espera, hace falta un mínimo entendimiento y objetivos claros. A la hora de hecho de proponer una estrategia antineoliberal han tenido serias disensiones, y además ahora comienzan a vislumbrarse intereses y finalidades no siempre claras.

PROPUESTAS DE ACCIÓN

El PIE -Partido de Izquierda Europeo- en la última reunión de Bruselas el 30 de Marzo convocada por su fundación Transform, llamó a una amplia convergencia político-social-sindical, es decir partidos de izquierdas, movimientos sociales nuevos y sindicatos de clase al objeto de enfrentarse a la crisis, pero también a la cada vez más debilitada democracia a su vez en crisis.

Las aportaciones de militantes, sindicalistas y activistas en este encuentro fueron muy importantes, pero también las de ex miembros de partidos socialdemócratas  o escindidos de estos partidos por su izquierda, en Grecia y Bélgica así como de ex trostquistas, por decirlo de una forma burda y con perdón, a la hora de analizar. Yo creo que fue una reunión muy importante, de hecho lo fue tanto, que en España, nadie ha hablado de ella y sus resultados. Nadie con algo de poder fáctico aunque sea, en el seno de la izquierda.

Yo propongo y pido que comencemos a buscar de forma efectiva la convergencia socio-política. Vivimos una situación de emergencia económica-política- social y cultural. No hay ya tiempo de pensar en si son galgos o podencos, sino de auto-organizarnos para combatir el latrocinio liberal al que nos estamos enfrentando y a la represión social y política que ya estamos comenzando a sufrir al objeto de consolidar por parte de los poderes financieros y los que los sustentan la estafa de la deuda y el robo de lo público.

Pero hay algo que deseo dejar muy claro y que ya es sabido por muchas personas: El Pacto Social de la post guerra en Europa y de la Transición en el Reino de España, se han roto. No hay vuelta atrás. Tampoco sirven ya pues los instrumentos políticos que alumbraron la transición, es decir su Constitución y su sistema oligárquico de partidos-sistema y el turno político imperante. Hay pues que crear nuevos instrumentos que sean creíbles y útiles. Una nueva Constitución y unas nuevas herramientas políticas que se puedan enfrentar con éxito a la extrema derecha gobernante por medio de la coalición PP-CEOE-Banca, pero también de otras fuerzas políticas nacionalistas y socioliberales, si estas, deciden seguir apuntalando el Sistema, pues este hace aguas, pero hace falta trabajar mucho, para construir un nuevo panorama democrático, justo, igualitario y participativo.

El Front de Gauche francés, proponía y Jan Luc Mélenchon defiende, una nueva Constitución, una revolución ciudadana y una Europa radicalmente diferente y solidaria y no este engendro mercantilista y monetarista ultra-neoliberal que nos está arruinando y/o empobreciendo. Ese es el legado “Mélenchon” colectivo claro está. Así pues con el pacto social roto y los tahúres en el poder, solo podemos construir nuevas herramientas, formulas e instancias de acción política popular.