La Humildad es una virtud a la que el catecismo cristiano cooptó y falseó. La humildad -según me enseño un teólogo escolapio y progresista- consiste en reconocer lo que uno es. Es decir, lo que se es gracias a quien se es y lo que se representa, y lo que por sí mismo se es.

La humildad debiera ser, junto con la ética y el espíritu de sacrificio, una de las características fundamentales a pedir a las personas que ostentan cargos de representación politica.

Los representantes y dirigentes de los partidos mayoritarios y del turno suelen ser muy poco o nada humildes. Su mirada de condescendencia hacia los movimientos sociales -cuando no de incomprensión o ridículo deseo de cooptación de los mismos- solo es posible desde la ignorancia. En el caso del PP, la opinión es simplemente negativa y criminalizadora, lógico con sus postulados y políticas. En el caso del PSOE es simplemente suicida, pues la gente joven confía mucho más en los movimientos sociales que en ellos. A pesar de las terribles políticas antisociales y de limitación democrática del PP, su valoración demoscópica -la de los socioliberales- no sube, y la herencia que le han dejado al pueblo trabajador (que no es la que dice el PP, sino haber iniciado las contra-reformas y recortes) motivó contra su gobierno la huelga general del 29 de Septiembre. Y es que no se enteran de que la gente con conciencia social, ni se fía de ellos, ni el volver ahora a la pancarta es creíble tras haberle puesto la alfombra roja al PP para que venciera por mayoría absoluta.

Por tanto, al PP no le pido humildad. Tienen la prepotencia de los señoritos, la auto-confianza de los autoritarios y el dogmatismo de las sectas ultra-católicas. Pero a los dirigentes social liberales del PSOE no solo se la exijo, sino que se la recomiendo, pues les va ha hacer mucha falta. Dicho esto, no creo la vayan a tener y a las pruebas me remito: En Andalucía, el pueblo andaluz ha frenado a la derecha. Lo ha hecho impidiendo que el PSOE se hundiera, si bien no venciendo las elecciones, pues ha quedado como el 2º partido. Ha hecho subir de forma moderada, pero suficiente, a IU-CA y posibilitándole ser determinante y con fuerza, al tiempo que hundiendo, este si, al PP que ya estaba preparando sus listas negras de la venganza de clase y anti-democrática. Pues bien, oyendo a los dirigentes social liberales, pareciera que han vencido, no le deben nada a nadie y que solo ellos van a gobernar, olvidándose en demasiadas ocasiones que a la hora de lograr el gobierno de izquierdas, ha habido dos elementos esenciales: uno ha sido el sentido de la responsabilidad y el riesgo asumido por IU -y en especial el PCA y PCE- y, en segundo lugar, la posición a favor del acuerdo de la mayoría de sindicatos, economía social, movimientos ciudadanos y asociaciones progresistas de la sociedad civil.

Por tanto, creo que sus gestos, suficiencias y seguridades (y me refiero al PSOE) debieran cambiar. No he entendido porqué Griñan no ha tenido la elegancia de citar a IU-CA en su discurso de investidura. No entiendo como las y los social liberales piensan que solo ellos son la oposición -sin dar explicaciones de por qué han votado la contra-reforma financiera con el PP en el poder- mientras que el resto de las izquierdas reales se oponían a ella, pero también los sindicatos y los movimientos sociales. Cuando la oposición real, la que duele y está movilizando a las clases populares es la de los sindicatos y los movimientos sociales. Los sindicatos en estos momentos, con la compañía de muchos movimientos ciudadanos, son la oposición más efectiva y eficiente contra las políticas neoliberales que ahora de forma dura, sin piedad y sin descanso propugna el PP, la CEOE y la Banca, aplicándola de forma contundente y violenta.

Pero por si faltaba un argumento, el movimiento 15M este 12 de mayo vuelve a salir a la calle y su salida será sonada, pues toda la oposición cívica global la apoya, pero también lo hacen los sindicatos mayoritarios a través de la Plataforma por la Defensa de los Derechos Sociales y el Bienestar, que agrupa a más de cincuenta organizaciones junto a CC.OO. y UGT.

El 12M la ciudadanía en la calle y auto-convocada volverá a demostrar, que juntos, los ciudadanos y ciudadanas de a pie, podemos y que la exigencia de democracia real, sigue y que la defensa de la soberanía popular y la lucha contra los recortes sociales, está en la calle.

Los y las social-liberales del estado español están muy felices con Hollande, pero se olvidan de Grecia y del PASOK. Terrible y simbólico olvido. Adobado con la complicidad de los medios de información empresariales (como “El País” y “Le Monde”) que han ocultado y negado la existencia de la Izquierda, llamándole izquierda radical o radicales de izquierda a las nuevas opciones de IZQUIERDAS -estas si- que surgen en Europa con fuerza y poco a poco. Poco a poco, pues el principal enemigo de su surgimiento son las empresas informativas propiedad de bancos y grandes empresas transnacionales, que ocultan todo lo que pueda suponer un trastoque del status quo establecido, y para el que ya tienen su “izquierda” moderada en la recámara. Ya se sabe, que todo cambie, pero para que todo siga igual. En última instancia, el PS francés es un partido que hace primarias y tiene un debate político interno, que el PSOE ni mantiene, ni está dispuesto a que exista, ni siquiera tiene ya capacidad para hacerlo. Además, los teóricos del social liberalismo español siguen anclados en la tercera vía y, como mucho, se plantean su reforma -que no su abandono-, y si no leamos los artículos y escritos de sus fundaciones y publicaciones, o bien lo que sobre esto se publican en su órgano oficioso “El País”.

La humildad debe consistir ahora, en mi opinión, en ver y reconocer que el pacto de la transición ha sido roto, y lo han roto tanto la propia familia real, como la banca, la oligarquía económica y la derecha gobernante. Pero la reforma exprés de la Constitución de 1978, a propuesta de Zapatero, consagrando un principio puramente neoliberal y situando a “la deuda” (es decir, el negocio de los bancos) por encima de las personas, ha sido el petardazo definitivo en la voladura del pacto social de la transición. Por eso, hace falta y ya, una nueva Constitución.

Por todo lo expuesto, hace falta la reorganización, reconstrucción o fundación de LA IZQUIERDA. Por todo lo dicho, hace falta la convergencia política de las y los de abajo, con un programa antineoliberal y de recuperación de la soberanía popular.