Y hoy es 20 de Julio

El 19 por la tarde, las calles del Reino de España se llenaron con la marea roja y multicolor de la indignación de las clases populares frente a las agresiones neoliberales, que ahora el PP y la Unión Europea –que no solo Alemania- ejercen contra nosotras y nosotros, los más.

El Gobierno de Rajoy, gracias a la reforma de la Constitución exprés, que fue el síntoma más claro del fracaso socioliberal personificado en Zapatero, puede -es más, según la Constitución reformada, debe- poner el pago de la deuda pública por encima de todo y exigir un determinado ratio de déficit, que ahora ahoga a las personas y lamina el estado del bienestar. Por eso, para las y los que defendemos políticas antineoliberales, la Constitución ha muerto. Pero claro, hay que tener el valor y la claridad de decirlo y explicarlo:

El Reino de España está obligado a pagar su deuda y como no se distingue entre deuda pública y privada. El PP afirma sin piedad y sin vergüenza que no hay dinero. El rescate de los bancos además incrementa ese déficit “publico” de forma exponencial, de manera que para pagar intereses en realidad privados hay que ahorrar, es decir recortar. Recortar pensiones, la dependencia, prestaciones de paro, sueldos y empleos públicos y también sanidad y educación. La reforma constitucional fue impuesta por Alemania y la Unión Europea, amén de “los mercados”, pero curiosamente sólo Italia y el Reino de España la aplicaron.

Los millones de personas que ayer fuimos convocados y salimos a la calle, reivindicativos y dispuestos a luchar, necesitamos saber la verdad, estar informados e informar a los que queriendo no pudieron estar con nosotras y nosotros o todavía dudan. Es necesario decir alto y claro que la burocracia de Bruselas y Alemania han decidido intervenir el Reino de España. El peaje que impone la troika, pues también el FMI tiene mucho que decir, será todavía más duro, se nos impondrán más recortes y se nos hará pagar al pueblo hasta el último céntimo de los préstamos a los bancos, grandes empresas y al estado. Pero lo podemos remediar -de hecho lo vamos a remediar- sabiendo que frenar estas políticas antisociales y antipopulares exigirá también sacrificios, luchas y esfuerzos.

Que esta crisis es una estafa lo sabemos ya todas y todos. Yo añadiría que esta crisis es un negocio. Un negocio para unos pocos, a saber banqueros privados, gestores de fondos financieros, especuladores, grandes corporativos de la industria médica y farmacéutica, grandes aseguradoras privadas, fondos de pensiones privados –por cierto ahora en muy mal estado de negocio, por lo que necesitan urgentemente que se desbaraten los sistemas públicos de jubilaciones- así como los que aguantan y defienden este corrupto sistema: desde los medios de comunicación, los centros de “pensamiento e ideas” neoliberales, los que desde parlamentos y gobiernos defienden el sistema de la injusticia institucionalizada, independientemente de la etiqueta que de forma comercial se cuelguen.

Todas las medidas que el Gobierno del PP ahora está imponiendo forman parte de la privatización de todo lo público para convertirlo en negocio. La eliminación de consorcios, mancomunidades, ayuntamientos, empresas públicas, transportes públicos y servicios sanitarios, asistenciales y de providencia, tiene el único objeto de que el Estado deje de prestarlos y sean “adjudicados” a empresas y consorcios de empresas privadas, aseguradoras privadas y fondos de pensiones e inversión privados.

Y este virus no es nuevo. La privatización es una consecuencia de la victoria de la Revolución Conservadora, la claudicación y la traición de la “Tercera Vía”, y en nuestro continente del acerbo comunitario y legislativo de la Unión Europea que es en sí todo un grueso e incomprensible tratado de economía neoliberal, neoclásica y capitalista. Esa es la Europa que nos han construido, y esto por respeto hay que decírselo y explicárselo a los millones de personas que en cuerpo o en espíritu ayer nos lanzamos a las calles a decir basta ya, hasta aquí hemos llegado.

¿Hay dinero para el estado social? ¿Hay dinero para construir una sociedad nueva, diferente y con reparto? Si. Esa es la otra gran mentira que debemos desmontar. Hay dinero. Pero está en los Paraísos Fiscales que ocultan un 28% aproximadamente del PIB mundial. Hay dinero, si, pero está en los fondos financieros y bancos que ni declaran ni tributan por los movimientos de capitales a escala internacional, bueno ya ni europea, ni estatal. Hay dinero, si, pero en el Reino de España y gracias a las SICAV -un amago de paraíso fiscal local y legal- los ricos y las ricas casi no pagan impuestos. Y ojo, las SICAV hace años existen y ni el gobierno anterior, ni este ha hecho nada por eliminar semejante y fraudulenta injusticia.

Así pues, hoy día 20 de Julio de 2012, podemos afirmar que hay todavía mucho que informar y organizar. Mucho que desbrozar y mucha y mucho vividor y sinvergüenza al que denunciar. Necesitamos la unidad de acción que ayer se dio entre todas y todos los de abajo, las clases populares, la clase obrera. Necesitamos saber que el enemigo son los bancos y sus amigos. El enemigo, pues, existe: son los poderosos no electos democráticamente, que son los que realmente mandan.

Los ricos, especialmente los ricos del occidente cristiano, tienen declarada una guerra de clases contra la clase trabajadora y, para reubicarse en el cambiante sistema-mundo, necesitan liquidar el estado social y los derechos laborales, pues para “competir” con las nuevas potencias emergentes, necesitan precarizarnos, empobrecernos, asustarnos y así esclavizarnos. Esa es la madre de todas las batallas sociales. Por eso, los agentes políticos que teorizaron que ya no había lucha de clases, nos anestesiaron y nos vendieron. Hay lucha de clases y los ricos lo tienen claro. Si ahora deseamos sobrevivir con dignidad y vencer, debemos saber que las clases obreras, populares, trabajadoras existimos y que debemos converger sindical, social y políticamente para hacer frente a los que nos quieren dominar y explotar. Sabiendo de la nueva segmentarización social, del nuevo precariado urbano con titulaciones, los autónomos -más esclavos todavía que muchos asalariados, y el gran grupo de trabajadoras y de trabajadores parados y paradas, de desempleados más numerosos cada vez, más excluidos y perseguidos y por tanto con más motivos para movilizarse.

El colchón social del bienestar está desapareciendo. El fascismo y el neo-españolismo y demás oportunistas, son un engaño. Necesitamos coherencia política y por tanto fuerzas socio-políticas de fiar, enraizadas con las y los de abajo, con las nuevas y viejas clases obreras. Gente que no haga una cosa en la oposición y la contraria en el gobierno. No fiarnos jamás de las derechas conservadoras, pues ellos sí tienen claro en qué lugar de la lucha de clases están, pero saben engañar y dividir muy bien, además de amedrentar, reprimir y asustar.

Por tanto, rebeldía, ilusión por el cambio real, defensa de la democracia y lo público. Lucha por una nueva Constitución para las personas, con un régimen que respete la soberanía popular y que busque el reparto y la justicia. Pero también, tengamos claro, que TODOS NO SOMOS IGUALES, esa es la consigna conservadora y neofascista para confundir, dividir y dominar. No todas y todos somos iguales.

Hay ya en marcha procesos de lucha, calendarios de movilizaciones que deben ser compartidos y codecididos. Hay procesos de reagrupamiento político muy interesantes. Comienza a haber un clamor por construir una SYRIZA en el Estado Español. Frentes cívicos, agrupaciones de constituyentes, etc. Todo es interesante y toda piedra hace pared, pero vamos a converger ahora pues es imprescindible. No son las encuestas las que marcan la política, es la lucha y la realidad y hoy y en este reino de opereta, la capacidad de generar la convergencia.

La Plataforma Estatal en Defensa del Estado del Bienestar y la defensa de lo Público, de la que sindicatos mayoritarios y muchos movimientos formamos parte, debiera ser más amplia y recoger más sectores sociales y recortar un poco su nombrecito. Ahora además no queda ya estado del bienestar que defender, sino soberanía popular que conquistar y reparto social que conseguir.

La Huelga General, que viene, debe ser global, de profunda movilización cívica, mayor duración y más combativa. Pero también este verano debemos explicar lo que hay y realmente ocurre y este humilde artículo es un intento.