Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.

Ante las informaciones aparecidas en prensa sobre la última reunión de la Cumbre Social el pasado 1 de Octubre, las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, tal y como manifestaron sus portavoces en dicha reunión, se muestra a favor de una Huelga General Ciudadana y global, es decir de toda la sociedad afectada por recortes, políticas neoliberales, y la primacía del pago de la mal llamada deuda pública a los bancos privados sobre las personas.

Creemos que una fecha indicada sería, a no más tardar, en el mes de noviembre. En este sentido, nos reiteramos en nuestra propuesta de coincidir con los pueblos griego y portugués siempre que esta sea su voluntad, y si es posible también el pueblo italiano.

Recordamos la necesidad perentoria de denunciar la represión que se está desatando contra los presuntamente implicados en la convocatoria del 25 de Septiembre a “rodear el Congreso”, y que no es sino una punta de lanza de una persecución social generalizada y una reducción constante, por parte del Gobierno derechista, de las libertades democráticas. Recordemos el rosario de multas ya impuestas, así como las detenciones y palizas a huelguistas y manifestantes en diversos puntos y lugares de todo el estado español. Dicha comunicación se debe hacer pública y la Cumbre Social fue en este aspecto tajante, lo que debe ser conocido.

Las Mesas Ciudadanas de Convergencia, no obstante, desean plantear que toda esta situación exige poner encima de la mesa dos temas claves que explican los recortes y el empobrecimiento de las clases populares, como son la construcción exclusivamente neoliberal de la Unión Europea y el problema de la deuda. La conocida como deuda pública en realidad es la excusa para refinanciar a bancos y grandes grupos empresariales, en detrimento de las personas, y con fondos públicos. Hay dinero, pero está en las SICAV, en el fraude fiscal, y en los Paraísos Fiscales.

La Cumbre Social ha adquirido gran responsabilidad en la reacción popular frente a los recortes y la represión sindical y política. La represión sindical incluye no solo la agresión y persecución a piquetes informativos, sino que se encuentra en los propios decretos de la reforma laboral, lo que obliga a responder constantemente a las provocaciones del poder o a los intentos de manipulación de los responsables de esta situación.

Solo pretendemos apoyar, impulsar y proponer, ante tanta y tan constante provocación. Solo pretendemos responder ante tanta agresión continuada y denunciar que la crisis sistémica es una oportunidad para los poderosos.

Promotora Estatal para las Mesas de Convergencia

Propuesta de las MESAS DE CONVERGENCIA

Consideramos que el conflicto y, a través del mismo, el fortalecimiento de los sujetos débiles y de los excluidos, ahora inmensa mayoría, es la única forma de refundar la política, de imponer el cambio y posibilitar el surgimiento de nuevos actores que recuperen la democracia, condenada ahora a una esterilización formal.

La respuesta nacional es importante. Sin embargo, las respuestas nacionales no son suficientes. El contexto: un mercado globalizado, la libertad de circulación de capitales y la liberalización completa de los mercados financieros, y la legislación impositiva emanada de la UE y del área EURO, limitan la eficacia de una respuesta nacional. El conflicto se debe articular en un doble nivel: nacional y europeo.

Somos conscientes de las resistencias que una respuesta europea suscita en el espacio sindical institucional: CES y de la distinta perspectiva que las organizaciones sindicales del centro y norte de Europa tienen en razón a la menor incidencia negativa (aunque existente) que las políticas neoliberales han ocasionado en las clases populares de tales países.

Nuestra propuesta es trabajar para organizar una respuesta general en el sur de Europa, una HUELGA GENERAL, en los países más afectados por la agresión social: Grecia, Portugal, España e Italia, sin descartar a Francia, que se debe plantear en un horizonte temporal cercano. El éxito de una respuesta como la que proponemos, estamos seguros que cambiaría el debate en el movimiento sindical europeo y abriría el camino a una respuesta europea general: la única que permite situar en otros términos la salida de la crisis. Esta reflexión va dirigida, fundamental aunque no exclusivamente, a los sindicatos, que son los que tienen capacidad de convocatoria y organizativa para una iniciativa de este tipo, que deberían iniciar los contactos, entre las organizaciones sindicales de estos países, para posibilitar esta convocatoria.