En el reino de España hay un gran déficit democrático. No todos son iguales ante la ley, comenzando por el rey. Hay censura informativa, entre otras cosas, porque la familia real es intocable. Todas y todos pagamos las incontables operaciones de cirugía estética de una advenediza convertida en princesa, y ningún periódico ni medio de comunicación se atreve a denunciar el escándalo. Somos súbditos.

La banca y los poderosos tienen acceso directo a la casa real. La banca impone su política económica al Gobierno. Todo gira en el Estado en torno a defender a los bancos y sus intereses. Se sacrifican los derechos de las familias, parados, pequeñas empresas y autónomos a cambio de dar cuantiosos prestamos a la banca y que esta no revierte en beneficio de la sociedad.

La banca hipoteca y castiga sin misericordia a paradas y parados morosos, deja a miles de familias en la exclusión social y no pasa nada. Al mismo tiempo que el príncipe “heredero” y su princesa de plástico visitan Jordania e Israel cuando los pueblos árabes, incluido el jordano y el palestino, están en plena oleada de revueltas democráticas.

La demanda de democracia real y efectiva nunca se logrará con una ley de partidos restrictiva, censuradora y que no sirve ni para ilegalizar a los fascistas, ni a los herederos del franquismo.

Los directivos de los bancos sortean la justicia con habilidad e indultos y mientras tanto cualquier disidente o inmigrante de color o republicana o sindicalista en lucha puede ser detenida y detenido. Esto es lo que hay.

Por eso, las reivindicaciones de Democracia y Libertad deben tener presente que con la Monarquía heredera del régimen del 18 de Julio no se avanzará. Que cuando Franco dijo que lo dejaba “todo atado y bien atado” pensaba en su monarquía. No habrá libertad en el Estado Español mientras no tengamos una República que rompa ataduras con el pasado.

Por todo eso, y ante la creciente ola de indignación ciudadana, lograremos en paz y alegría que España vuelva a ser Republicana.

¡¡Viva el 14 de Abril!!