Lo que se hunde y lo que puede flotar

El reino de España vive en estos meses el hundimiento, lento pero constante, del bipartidismo. Una Constitución quemada tras la modificación a traición y espaldas del pueblo del artículo 135, que pone a bancos y deuda por encima de los derechos humanos. La corrupción de los profesionales de la política, desde las instancias de la jefatura del estado a los partidos gobernantes del turno o nacionalistas de derechas. Las medidas de recorte y austeridad (austeridad para las clases populares, que no para los oligarcas) que además el nuevo 135 consagran, han sido los torpedos que lo están consiguiendo.

Pero el pesado acorazado del Régimen tiene sus posibilidades de seguir a flote si no perseveramos, y además lo hacemos correctamente. En primer lugar, las encuestas señalan que PP y PSOE siguen bajando a pesar de sus esfuerzos por despistar y del apoyo mediático que sigue manteniendo de forma machacona la ficción bipartidista e ignorando al resto, excepto a CiU en ocasiones.

En segundo lugar, las campañas propagandísticas en torno al heredero y su multi-operada de cirugía estética (a nuestra costa) consorte e hijas (que por cierto no pueden reinar). El “joven” militarote muy preparado, dicen, ya está listo. Mientras a pesar de abundante “salsa rosa” destinada a buscar chivos expiatorios como el yernísimo. La censura en lo importante -a saber, negocios reales- sigue vigente.

En tercer lugar, los votos que pierde el PP -e incluso algunos del PSOE- van a parar al partido “atrápalo todo” Unión Progreso y Democracia (UPyD) verdadero partido trampa y engañabobos. Liderado por alguien que lleva treinta años de cargo en cargo público, sin embargo tiene la desvergüenza de criticar a los políticos. Lo cierto es que la oligarquía y el más rancio y reaccionario españolismo, ya tienen quien les ampare. UPyD sube como la espuma y eso es una mala noticia para las clases populares.

En cuarto lugar, Izquierda Unida, a quien las encuestas otorgan una horquilla entre el 13 y el 17%, no es capaz de articular en torno a ella todo el voto de la izquierda. Y si bien avanza mucho y ello es buena noticia, no lo hace suficientemente. En lugar de eso crece la abstención. Por tanto, algo más debe reflexionar el aparato de la Coalición, y sobre todo es responsabilidad también suya encontrar y buscar soluciones ampliamente aceptables. Por ejemplo, expandir el modelo gallego. IU, su dirigencia, debe decidir si aun creciendo, su voluntad es situar a Chacón o Madina en la Moncloa o bien posibilitar la gran coalición de facto PSOE –PP tal vez con CiU, incluso UPyD, o bien que logremos entre todas y todos un gobierno de progreso y de cambio real y antineoliberal.

En quinto lugar, este fin de semana ha transcendido una noticia que ciertamente me preocupa, y es el acuerdo de Equo con los Verdes Alemanes, fundamentalmente. El actual partido verde alemán es un partido ecologista de centro -como mucho- y cada día más liberal. Gobierna antes con la CDU -la democracia cristiana de Merkel- que con Die Linke, a la que constantemente fustiga. Cuando gobernó con la socialdemocracia del SPD, aplicó recortes y practicó políticas neoliberales. No veo lo positivo del acuerdo con los alemanes, que además le pueden exigir -como sabemos ya ocurrió en el pasado- concurrir al margen de un frente amplio. Equo debe elegir sus socios y su política (no soy yo quién para decir nada), pero si advierto lealmente que puede elegir el camino gallego (en Galicia es socio de AGE), o bien el verde-alemán. Y en ese caso, actuará por libre y frente a las izquierdas. Como digo en mi blog “No he de callar por más que con el dedo…”, parafraseando a Quevedo.

Igualmente están surgiendo como setas alternativas unitarias. Cada uno construimos nuestro Frente Amplio y similares. Pues bien, vamos a unir los Frentes Amplios y Convergencias desde abajo. Todo es desde abajo, aunque la argamasa sean élites activas, organizadas y ya concienciadas. Al fin y al cabo, frentes de organizaciones y de “multiactivistas”. Lo cual es un hecho, por tanto lo que entiendo hay que hacer es ponerse manos a la obra y comenzar a reunirnos.

Como la realidad es la que es, al menos dos noticias positivas y es que a principios de junio van a haber al menos dos encuentros estatales, al objeto de reflexionar y buscar construir la hegemonía social imprescindible. Pues bien, vamos a inter-actuar y lograr algo positivo.

Si no ampliamos miras y esfuerzos, dejamos de lado espejismos a veces trufados de ambiciones personales, y no buscamos la mayor convergencia posible -y soy realista, digo posible- la derecha, los socioliberales y los engañabobos volverán a vencer y mientras tanto podremos seguir buscando la unidad. Siempre habrá quien, en posesión de la verdad y más unitario que nadie, concurra a los distintos procesos electorales, algunos ya cercanos, por su cuenta. Con eso cuento, que diría aquel, pero lo cierto es que tenemos la mayor posibilidad que hemos tenido jamás de cambiar este Estado ante nuestras narices con el fin de poder ejecutar políticas anti-oligárquicas y contra la “austeridad”, en favor de las clases populares, que jamás hemos tenido. No lo dejemos pasar o nuestros hijos se quedan sin derecho a jubilación. Siempre les quedará emigrar a Alemania o Brasil, y a los demás jubilarnos con setenta años.

1 Comentario

  1. He escrito una carta a IU después de leer este artículo:

    Carta abierta a Izquierda Unida de un ciudadano, después de leer http://portuarioenexcedencia.com/?p=690:

    Hola, quería formularos una cuestión sobre las próximas elecciones y la forma en la que os presentaréis desde el punto de vista de un ciudadano indignado con la sociedad actual y que no soporta por más tiempo que el sistema continúe como hasta ahora. No pretendo decir a nadie lo que tiene que hacer, solo quería expresar mi punto de vista, y creo, el de muchísima gente que necesitamos un cambio real.

    Me gustaría que IU fuera masivamente votada en las próximas elecciones y aplicara los cambios que promete en su programa, pero hay una gran separación entre la izquierda, han surgido y surgirán muchos más partidos que lo que hacen es fragmentar el voto, y con esta ley electoral se impide que de verdad se pueda llegar a cambiar algo en este país. Además hay una la elevadísima abstención y voto en blanco, que si no lo han hecho antes, es muy dificil que decidan votaros ahora sin cambiar nada, hay que hacer algo para movilizar ese voto desencantado con la política. Es una oportunidad única, PP y PSOE están bajo mínimos y puede que no haya otra oportunidad. Syriza casi lo consigue, nosotros debemos conseguirlo.

    IU debería ofrecerse a liderar una NUEVA unión de izquierdas que aglutine a todas las formaciones minoritarias y ciudadanos que tienen ideas similares a las vuestras, por lo menos en las fundamentales, en unos puntos básicos que de sobra todos conocemos. Debéis tender la mano vosotros, dar el primera paso ya que sois el grupo que actualmente tiene más apoyos.

    En esa unión no debéis jugar el papel que habéis mantenido hasta ahora, que es el de fagocitar a todas las formaciones que se os han unido en vuestras siglas, sino hacer una candidatura conjunta, con siglas nuevas, de cara a las elecciones generales en la que se vean representadas todas las formaciones existentes de izquierda, y con capacidad de decisión dentro de la formación, por ejemplo, en un porcentaje que se podría obtener de las próximas elecciones europeas o autonómicas. Esta claro que llevaríais la voz cantante en el proceso pero sin ningunear al resto de formaciones que no concurrirán con vosotros si no tienen voz y voto dentro de este nuevo FRENTE DE IZQUIERDAS y si no se habilitan fórmulas de participación abiertas como el voto por internet.

    Creo que es importante concurrir con un nombre distinto al de izquierda unida, a fin de que la ciudadanía vea el grupo como una auténtica concurrencia de toda la izquierda, si lo hacéis desde vuestras siglas, los desencantados de la política no podremos veros como una auténtica unión para conseguir el objetivo de cambiar este país, y la abstención y el voto en blanco volverán a reinar en las elecciones.

    Una vez conseguido el objetivo, reformada la ley electoral y después de un verdadero proceso constituyente desde abajo , se podría volver al estado anterior de separación de partidos, donde todos los partidos puedan tener una representación justa en el parlamento directamente desde las urnas, en un marco totalmente diferente al actual que está claro que solo nos conduce a la ruina.

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