La banca privada del Reino de España, muy poderosa política y mediáticamente, hace años acaricia varios botines. Con razón el banquero jefe y hombre políticamente más poderoso del estado español se llama Botín. El primer botín de la Banca en la burbuja neoliberal fue el mercado hipotecario y endeudar fuertemente a las familias para esclavizarlas. El segundo botín de la Banca fueron las Cajas de Ahorros, bancarizándolas al objeto de quitarse un competidor, y apoderarse por ese sistema de ahorro popular que opera fundamentalmente en esas entidades, y que en su momento fueron las únicas suministradoras también de crédito a las clases populares. El tercer botín son los servicios públicos, a través de empresas interpuestas aseguradoras. Y el botín de honor, desde hace años, es el sistema público de pensiones.

Las pensiones públicas españolas llevan ya años siendo atacadas y puestas en cuestión por los “expertos” mercenarios de la banca y de sus fundaciones como FEDEA, con un rápido y constante acceso a la Casa Real y a los Gobiernos -todos los Gobiernos-.

Hace años ya que desaprensivos catedráticos y economistas neoliberales afirman que el sistema está en peligro, y de hecho los argumentos del informe presentado al Gobierno y a la “Virgen del Rocío” en el día de hoy, son los mismos que muchas personas inquietas, preocupadas y alternativas llevamos años escuchando y rebatiendo. Estos personajes desaprensivos ni quieren el bien del sistema público de pensiones -del que son ideológicamente enemigos- ni mucho menos les preocupa la suerte de las clases trabajadoras y que tengamos una vejez digna. Solo les preocupa el negocio de las grandes aseguradoras privadas, en las que los bancos a su vez tienen muchos intereses.

Esto es el reparto de las rentas de las clases populares por los ricos, los capitalistas y los banqueros que, tras la salud, el ahorro público y la sanidad, ahora le corresponde el turno a las pensiones. Es la historia de un robo anunciado, que todavía estamos a tiempo de frenar si somos rápidos y deseamos vivir todos y todas, pero en especial los más jóvenes -con contundencia- si deseamos vivir una madurez y vejez dignas.

El fondo de pensiones públicas está saneado. Son los fondos de pensiones privados los que han tenido grandes quebrantos con motivo de la crisis financiera actual. Yo acuso que nos quieren robar nuestro fondo de pensiones públicas para sanear los fondos privados, y convertir a las empobrecidas pero asustadas clases populares y medias en clientes cautivos de sus fondos privados -insisto-, los cuales a su vez son propiedad fundamentalmente de los bancos.

Yo no soy un demagogo, digo la verdad. Ellos son unos corruptos intelectuales defendiendo el negocio asegurador privado, en contra de un sistema público que hasta ahora ha funcionado muy correctamente. Nuestras pensiones les importan una higa.

También CCOO debe repudiar de inmediato –si no lo ha hecho ya- al “listo” -perdón, “experto”- vinculado al sindicato que ha aparecido por esa comisión de comerciales de empresas aseguradoras.

¿Qué esperamos? ¿Qué más nos deben hacer? Esto no se puede tolerar más. Hay que llamar a la insumisión y la rebelión obrera y ciudadana. Esto es ya intolerable. Nos están causando un gran sufrimiento y, si no lo frenamos en seco, seguirán.