De como enfrentarnos a la esclavitud en el reino de Espa√Īa

En el estado espa√Īol vuelve a haber esclavitud

No es tan solo por las sucesivas reformas laborales ‚Äďque por cierto han sido varias y con gobiernos de los dos colores ficticios del turnismo-, ni siquiera tan solo por los m√°s de 6.500.000 paradas y parados. Es porque las mentes y los esp√≠ritus de muchas personas, dirigentes, sindicalistas, pol√≠ticos y activistas est√°n resignados. Y no digamos poblaci√≥n abrumada por un futuro incierto y un presente peor, sin prestaci√≥n alguna, sin poder pagar luz o el agua o sin poder seguir dando estudios a sus hijos.

Es que demasiados millones de personas con inteligencia, ansias por seguir viviendo y pensamientos, emociones y deseos, ya no saben que hacer contemplando con resignaci√≥n como los poderosos se salen con la suya. Los brotes verdes, de los que habla el Gobierno genocida que sufrimos, son las rebajas salariales, la carencia de derechos sociales y las grandes rebajas en subsidios, pensiones, becas y prestaciones: todas ellas conseguidas con luchas y sacrificios y adem√°s pagadas por nuestros bolsillos, pues en el estado espa√Īol, de forma proporcional, cuanto m√°s rico eres, menos impuestos pagas. Claro, todos estos recortes y descuentos animan a los poderes financieros y a la oligarqu√≠a rentista que nos domina, as√≠ como a inversores extranjeros deseosos de invertir en nuevos reinos autoritarios y sin obligaciones.

Tal es la desesperaci√≥n que las personas ya ni se preguntan antes de aceptar un empleo precario y por d√≠as, cu√°nto van a cobrar o en calidad de que les van a asegurar. Es la ocasi√≥n de los desaprensivos. Es el poder dictatorial de ricos, banqueros y empresarios sin escr√ļpulos, que por cierto, y ya est√° bien de cuentos, es una especie demasiado abundante en el estado espa√Īol. El ‚Äúeso es lo que hay, y si no ah√≠ tienes la puerta‚ÄĚ es un comentario empresarial, tan espa√Īol como la tortilla de patata y que yo llevo toda mi vida escuchando.

Cierto es que hay excepciones, en empresas sociales o cooperativas medianas, tambi√©n en empresas que tuvieron fuertes luchas sindicales o por parte de algunos empresarios medianos y peque√Īos. Pero, honradamente, no es lo que abunda ya. Pero siguiendo: hace unos a√Īos los derechos existieron porque estuvieron legalmente mucho m√°s protegidos, fruto de luchas generalizadas en los a√Īos sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado. Despu√©s, nada, derrotas, cesiones, traiciones y pelotazos. El reino bananero de la corrupci√≥n, el ladrillo y el empleo creado a base de destruir territorio, cementar playas y aplanar montes. Deslocalizaciones, venta de nuestra industria para conseguir entrar en la Comunidad Europea y nuestra dignidad y soberan√≠a a cambio de kil√≥metros de autov√≠a.

Lo avisamos. El objetivo era acabar con las conquistas sociales y el poco estado social en este reino de opereta, nueva corte borb√≥nica de los milagros. Como el euro no se puede devaluar por voluntad gubernamental espa√Īola, pues nos deval√ļan a todos y todas. La devaluaci√≥n que est√° habiendo, pues la est√° habiendo, es rebajar salarios y pensiones, cerrar centros de salud, gastar mucho menos en educaci√≥n p√ļblica, no investigar y cerrar kil√≥metros de ferrocarril. Es privatizar lo que queda y as√≠ que una burgues√≠a rentista, in√ļtil, burra y autoritaria, siga haciendo negocio como siempre a costa del estado, de lo p√ļblico.

En este reino de opereta lo m√°s subvencionado que hay son los bancos, las grandes empresas, las grandes fortunas y la Iglesia Cat√≥lica, a ver si se entera de una vez tanto tonto √ļtil a los poderosos, desviando la atenci√≥n o cargando contra otras instituciones.

Ante tanta miseria moral, tan excesivamente generalizada, no cabe hacerse ilusiones, sino luchar, organizarse y agrupar a todas las personas con dignidad, verg√ľenza y valores.

Ha habido respuestas, s√≠. Pero al poder neo-franquista que nos domina, a las c√ļpulas bipartidistas vendidas y a las grandes y medias patronales, no les asusta, ni preocupa seriamente.

Nada que no se pueda seguir arrancando en un pacto. Nada que no se consiga negociando miseria y c√≥mo se reparte. Nada que no logre una sentencia judicial. Nada que no despejen las Unidades antidisturbios. Nada que no se logre haciendo perderse a los ‚Äúdirigentes‚ÄĚ pol√≠ticos en pasillos, comisiones, despachos y hemiciclos. Se ha cambiado la rueda de prensa por la movilizaci√≥n y el mitin de agitaci√≥n. Se ha renunciado a la calle y el pasqu√≠n por los¬†tuits¬†y el¬†feisbuccreyendo, in√ļtiles de nosotros, que la brecha digital de millones de personas humildes, sencillas y pobres no existe. As√≠ nos va.

Lo de la sociedad del conocimiento es la sociedad del control, el espionaje electr√≥nico y el reino del videojuego, el porno y descargarse m√ļsica, acabando de paso con la cultura.

Ya lo sabemos. Ya lo hemos estudiado. Ya tenemos miles de grupos de trabajo y comités científicos. Ahora lo que necesitamos es salir, mover, pegar carteles, hacer actos de agitación, ir al encuentro de los desesperados y sin futuro. Organizar la solidaridad y olvidarnos de la discusión estéril.

Sí hay soluciones, pero no están en el sistema.

¬ŅC√≥mo salimos de esta?

Ante lo dif√≠cil de la tarea, debemos unirnos y debemos recobrar la esperanza. Pero ¬ŅC√≥mo? Pues si los aparatos, ya sean pol√≠ticos, sindicales, sociales y alternativos, incluido los aparatos del anti-aparato y el sectarismo, nos dejan: estando todas y todos juntos. Buscando la convergencia y pasando del infierno al purgatorio, y desde ah√≠ construir el cielo. Es decir, con acuerdos amplios y posibles, asumibles y, sobre todo, que al pueblo soberano le parezcan alcanzables. O no nos creer√°n, pues por mal que nos sepa el personal anda muy descre√≠do.

Veamos la historia para proyectar el futuro. Podemos estar como en los a√Īos veinte, con una monarqu√≠a podrida, una profunda crisis social, econ√≥mica y pol√≠tica, con un parlamento sin ideas dominado por las fuerzas del Pacto del Pardo ‚Äď que por cierto era bipartidista- y tan solo unas minor√≠as de izquierdas obreras y republicanas incrustadas en la Carrera de San Jer√≥nimo, pero sin capacidad de conseguir nada. Tras la huelga general del 1917, reprimida duramente se alumbra por el ej√©rcito, los burgueses rentistas y el rey Alfonso XIII una dictadura a las √≥rdenes de un generalote jerezano, muy pocos a√Īos despu√©s. Pero a pesar de ello, a pesar de esos a√Īos de plomo, las fuerzas pol√≠ticas, culturales y sociales, son capaces de agruparse y conseguir un objetivo pol√≠tico. Es decir se proponen una opci√≥n pol√≠tica y esta es unas elecciones, sin renunciar a la movilizaci√≥n y la agitaci√≥n social y pol√≠tica. Elecciones municipales, que no son parlamentarias, no son para determinar un gobierno de Espa√Īa, no, son municipales y sin embargo, la victoria de las candidaturas republicanas en las capitales de Provincia y pueblos grandes traen la democracia: es decir, la Rep√ļblica.

Hay visión, organización, pacto y saben aprovechar una oportunidad. Ahora se nos presenta otra: Las elecciones europeas. Así pues, hay que construir un pacto desde abajo. Un programa desde abajo y obligar a los aparatos de todo tipo y condición -excepto los del turno bipartidista y sus adheridos nacionalistas de derechas- a conformar una candidatura que demuestre, y nos demuestre, que sí se puede.

Si no aprovechamos esta oportunidad y la perdemos, ser√° culpa s√≥lo nuestra. Necesitamos moral, necesitamos agrupar fuerzas. Necesitamos darles el susto. Necesitamos ir todas y todos juntos a acabar con las pol√≠ticas neoliberales, tanto en el estado espa√Īol, como ir a su coraz√≥n, a Bruselas a clamar contra ellas y decir alto y claro que los pueblos del estado espa√Īol, no las aceptan, que son nuestra ruina y nos hacen sufrir.

Estas elecciones europeas ser√°n el paso que nos haga avanzar hacia la rep√ļblica de las y los iguales. Si esto no se entiende y se prefiere la dispersi√≥n, o bien ser cabeza de rat√≥n a cola de le√≥n, el bipartidismo sumar√°, contar√° y seguir√° a lo suyo. Por eso llamo a que todas y todos le exijamos a los profesionales otra pol√≠tica y otra forma de hacerla y de entenderla. Como en 1930, podemos despertar una ilusi√≥n. Podemos tener nuestro triunfo que sea el inicio. Pero advierto: aunque nos juntemos, no ser√° f√°cil y habr√° que dejar de trabajar tan solo la red y las ruedas de prensa. Y‚Ķ¬† Y a los sindicatos -incluido los mayoritarios- esto tambi√©n va con ellos y mucho. No sirve mirar para otro lado y menos seguir confiando en cad√°veres.

3 comentarios

  1. LA ESCOPETA NACIONAL dice:

    A LAS BARRICADAS.

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