Repasar la actualidad estatal puede ser frustrante, no porque los señoritos y señoritas del bipartidismo reinante nos insulten constantemente con su engreimiento e ignorancia, sino porque nos toman por tontos constantemente, y la verdad motivos les damos con nuestra infinita paciencia y pasividad.

No hay en estos momentos ningún aparato político -y digo ninguno- que esté a la altura de las circunstancias. Unos se alegran de haber nacido a pesar de sus crisis y el rechazo cada vez mayor que sufren, pero todo lo fían al sistema y su capacidad de dominio y manipulación. Otros no son todavía conscientes de que la situación histórica exige soluciones históricas y frentistas ante el austericidio y la limpieza étnica contra las y los humildes y pobres, cometida diariamente por el gobierno de la extrema derecha que nos oprime. De los experimentos de fuerzas de extrema derecha con mensaje confuso y mentiroso no hablo, pues aunque sus siglas son nuevas, sus trayectorias personales son ya muy antiguas.

Lo cierto es que la crisis del bipartidismo, corrupto y sin nuevas propuestas, no es tan rápida como se merece. A esta crisis se le apareja la de la jefatura del estado. Una Monarquía rancia y ultra-católica que, con mirada despectiva y auto-suficiente, pide buena educación al pueblo soberano. Mientras tanto ellos cazan osos y elefantes a nuestra costa, les facilitan negocios a sus queridas, utilizan el nombre de su dinastía para enriquecerse, y se operan de cirugía estética constantemente y a nuestra costa. El heredero, un personaje derechista y militarista, mira con desprecio a quienes ante su vista y cada vez con más frecuencia agitan banderas de la libertad, es decir los símbolos de la República.

En Andalucía, modelo que algunas personas de cierto aparato quieren exportar al resto del Estado Español, el presidente Griñán da la espantá. En su lugar, este Inspector de Trabajo, funcionario profesional apoya -aunque lo niegue- a un depurado producto de la oligarquía política profesional en el más negativo sentido de la expresión. Es la más palmaria expresión de la endogamia partidaria y del acceso a la política de personas sin experiencia, no ya profesional, sino simplemente vital. Personas que no conocen a gente de la calle más que de visita o de las audiencias oficiales. El PSOE andaluz está gravemente lastrado por casos de corrupción, tanto administrativa como urbanística, así como imbuido de una prepotencia del que se cree el amo del cortijo, y ese modelo no es exportable. Defendí el gobierno de coalición y esperaba más del mismo. También reconozco que era imprescindible, pero de ahí a sostenerlo en el tiempo -y menos a exportarlo- va un abismo.

Hay diversos intentos de fraguar algo desde abajo. Será imprescindible converger, y para ello tanto el sectarismo como la prepotencia son enemigos mortales. Habrá que buscar la coincidencia y un programa simple e ilusionante. Por eso bienvenidas sean las diferentes llamadas y encuentros, todas ellas, así como la confluencia entre ellas. Pero solo desde la generosidad y también desde la convicción de que nada se podrá hacer sin los y las miles de activistas que en los barrios, las plazas, los centros de trabajo o las colas del paro, están jugándosela diariamente, sometidos a multas, detenciones, espionaje y represión policial, pero también al despido o al peligro de exclusión. Por tanto, los aparatos y los personajes deben saber que, sin miles y miles de gentes que llenan las calles, así como que diariamente se reúnen, esfuerzan, convocan y movilizan, no hay nada sólido que construir. Además, esas personas fogueadas y luchadoras, afortunadamente no son fáciles de llevar, pero sí tienen una fuerza y una capacidad de sacrificio impresionante. No contar con ellos y ellas, así como con sus plataformas, asociaciones, sindicatos y partidos es un error, que estoy convencido no se producirá ¿O sí?

Sin un bloque o frente popular amplio, ciudadano y trabajador, no podremos vencer a los del régimen, y hay que vencerles y gobernar. Sacar cuarenta y cinco diputados y diputadas para que Patxi Lopez o Carmen Chacón sean presidentes del Gobierno, y afiancen la monarquía a costa de los votos de la izquierda es un acto inútil. Pero no tener la suficiente fuerza para impedir la gran coalición de las derechas y centros liberales -entre los liberales incluyo a las cúpulas del llamado PSOE- sería un acto suicida. Por eso, nuestra única solución es apostar muy fuerte, con decisión, y vencer.

Las elecciones europeas son el primer reto. Las elecciones andaluzas el segundo -si no es que son simultaneas, hecho este casi seguro. En ambos espacios hay que buscar amplias alianzas de las izquierdas políticas y sociales. Pero esas alianzas deben ser al margen de los que aceptan el objetivo de déficit, así como reformaron el articulo 135 de la Constitución, traicionando a las clases populares y sacrificándolas a los intereses de los bancos y las imposiciones de la Troika.

Las elecciones europeas, afirmo una vez más, las podemos ganar y ese será el inicio de la regeneración y el cambio político y social.

No pretendo tener la razón, solo doy mi opinión fundada y advierto a quien quiera escuchar.