Las mentiras de las potencias centrales. Para dominar, todo vale

Las democracias occidentales, que creen ser tanto la “comunidad internacional” en exclusiva, como la esencia de los valores democráticos y las libertades, no toleran sin embargo que el resto de los pueblos del mundo elijan su camino.

Muchas de estas “democracias”, tanto europeas como del norte de América y sus ramificaciones en Oceanía y Asia, son antiguos imperios y/o potencias coloniales, o bien en el caso de los EE.UU. un nuevo imperio con características novedosas de mediados del siglo XX, pero imperio al fin y al cabo.

Todos estos estados son capitalistas, y su ideología predominante es la liberal más o menos autoritaria, además de judeo-cristianos.

El hecho de haber sido potencias colonizadoras y cristianas les hace considerarse superiores, más cultas y que sus parámetros vitales u organizativos son los correctos, por lo que se otorgan el derecho de decidir que es civilizado o que es democracia. Ciertamente todas ellas celebran elecciones parlamentarias o presidenciales regulares, pero de facto están controladas y gobernadas por oligarquías políticas de casta y muy imbricadas con la plutocracia económica, que es quien realmente tiene el poder y decide mediante un férreo control de los medios de comunicación y difusión, así como el chantaje económico a quien pueda gobernar así como que políticas públicas deben adoptar sus gobiernos. Como puede verse, tremendamente ejemplar. Además ya se sabe que, desde sus inicios, la democracia es cosa de ricos, y si no que se lo pregunten a los ilotas o siervos atenienses que, al igual que las mujeres, no podían elegir ni ser elegidos aunque fuera por sorteo, ni mucho menos decidir.

Así, las llamadas democracias son en realidad un conglomerado militar-empresarial dirigido y orientado a defender el capitalismo y la supremacía de los poderosos occidentales o sus aliados financieros y energéticos. Lo demás son cuentos, mentiras y justificaciones. Lo que sí que es cierto es que fue en estas potencias donde la llamada revolución industrial antes primó, lo cual les dio una posición de ventaja y adelanto. Inventos como los barcos de hierro y acero, la máquina de vapor adaptada a barcos y ferrocarriles, junto con la ametralladora, les otorgaron la superioridad necesaria bélica, y el cristianismo y su afán proselitista y muy activo, la fuerza necesaria para ocupar y “evangelizar” a otros pueblos bien con religiones más pasivas e introspectivas, o bien sin un armamento tan modernizado e industrializado, junto con la ausencia de ejércitos profesionales, lo que posibilitó la ocupación y el expolio económico.

Tras la descolonización generalizada de África y Asia ya en el siglo XX surgen nuevas formas de control y de neocolonialismo. Además de la lucha ideológica y de dominio frente al comunismo soviético. Pero ni entonces, en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, ni en estos momentos, las potencias centrales y “democráticas” permiten -o al menos lo intentan- que ningún estado, aunque sea de forma tímida, intente conquistar y defender su propia soberanía. La independencia real y la búsqueda de modelos propios y alternativos de desarrollo y de reparto de la riqueza son combatidas, en la medida de sus posibilidades,por las “democracias cristianas occidentales”. Con mayor o menor éxito, pues a pesar de su poderío militar hay países y repúblicas que están buscando su propio camino y vías democráticas o de gobierno, pero también económicas y comerciales, sobre todo a partir del inicio del siglo XXI.

No podemos olvidar a vías de liberación en el siglo XX como la de los “No Alineados” o el socialismo árabe, la guerra de independencia de Argelia, los míticos Cuba y Vietnam. Muchos otros como Irán, Guatemala o posteriormente Chile fueron laminados en sus intentos de labrarse su futuro sin piedad y con sangre durante la llamada “Guerra Fría”. Actualmente, son los estados del ALBA los que están en el punto de mira, si bien con poco éxito, entre otras cosas debido a los precipitados cambios que se están produciendo en el sistema-mundo.

Pero veamos ejemplos concretos en estos últimos dos años: la saludada e hipócritamente alabada primavera árabe no ha terminado sino demostrando la crueldad del doble rasero judeo-cristiano. Por ejemplo, en Israel y en los EE.UU. funcionan dos regímenes teocráticos y sectarios y no ocurre nada. Es más, ellos dan lecciones a los demás e imponen a sangre y fuego sus criterios sin respetar ninguna legalidad internacional y no pasa nada. Cuando en Egipto vence las elecciones un partido conservador y de carácter islámico -tan islámico como “cristianista” por ejemplo pueda ser el Partido Republicano de los EE.UU. o el Partido Popular en España- sin embargo les resulta intolerable la solución árabe. Es tolerable que los partidos políticos sistémicos y liberales europeos como el PP sean autoritarios, o en España el PSOE y el PP modifiquen su Constitución al objeto de favorecer a los bancos y a los acreedores de grandes grupos financieros, pero no pasa nada. Encima se echa en cara que los Hermanos Musulmanes no han sabido hacer disminuir el paro ni la pobreza, y eso lo dicen medios españoles en un estado cuajado de paro y corrupción bananera, y se quedan tan anchos y tranquilos ¿Pero qué está pasando en Grecia, España, Italia, Irlanda, etc.?

Pero todo es más mentiroso todavía cuando comprobamos que las teocracias feudales del Golfo, comenzando por Arabia Saudita, son aliados que además, si interesa, se apoyan a grupos islamistas vinculados a Al Queda para desestabilizar lo que corresponda o iniciar guerras civiles muy cruentas.

Resulta intolerable la intromisión occidental y judeo-cristiana, o como se permite sin rechistar un golpe de estado en Egipto, golpe de estado con toda la cuerda dada, y no se dice nada en contra de masacres y asesinatos masivos si estos los perpetran los aliados o sátrapas a sueldo de los estados OTAN. La crueldad y el racismo de los mandatarios y mandatarias occidentales no tiene medida, por lo que lo único que pretenden es controlar el tráfico energético y petrolero, defender al estado de Israel, y consolidar su poder militar mundial al objeto de defender sus intereses, es decir los de sus plutocracias ¿Si no porque partidos hermanos de la Hermandad Musulmana egipcia en unos estados son aliados y en otros enemigos? ¿Qué diferencias existen entre los partidos gobernantes en Marruecos, Túnez, Turquía y hasta ahora en Egipto? Ninguna.

Occidente ya ha bombardeado y/o destruido Irak, Afganistán, Libia, Siria y ahora Egipto. Los verdaderos culpables de incitar tanta muerte, destrucción y asesinatos son dirigentes cristianos occidentales, liberales y que viven y gobiernan en “democracias”. Tras enfrentamientos étnicos y tribales o políticos entre árabes, al final aparece la mano negra judeo-cristiana. La impronta de las cruzadas no ha desaparecido.

Pero al objeto de lograrlo, lo primero es pacificar el frente interno y controlar, engañar y comprar la dignidad de los propios pueblos y clases trabajadoras y populares occidentales y europeas de forma particular. La Unión Europea y su gobierno de eurócratas en Bruselas no es una democracia. Un parlamento sin funciones y una legislación pro-capitalista y privatizadora, que declara ilegales incluso políticas socialdemócratas consecuentes y de control estatal de la economía, no es sino un régimen autoritario encubierto, es decir (hablemos claro de una vez) liberal.

Las terribles mentiras y deformaciones de todos los medios públicos, privados y medio-pensionistas occidentales es terrible. La ignorancia o incultura de supuestos expertos en política internacional, auténticos charlatanes vendedores del bálsamo de Fierabrás, mercenarios sin escrúpulos, es igual de sanguinaria y falsa. O bien son talibanes cristianos y propagandistas políticos pro-capitalistas y judeo-cristianos furibundos y dogmáticos. Liberales autoritarios.

Cuando se contempla este panorama cada vez se echa más en falta la V Internacional Socialista y de los pueblos oprimidos del mundo. Comenzando por los pueblos de Europa y siguiendo por todos los de la madre tierra. A la geo-estrategia capitalista e imperialista solo se le puede responder con una estrategia internacionalista. Esto a partir de los Foros Sociales Mundiales quedó muy claro. Pero hay que profundizar más y organizarse mejor. Habiendo fallecido Hugo Chávez, tal vez Evo Morales debiera retomar la idea.

No nos engañemos: necesitamos en medio de tanto recorte, agresión, empobrecimiento y sufrimiento volver a coordinarnos las fuerzas sociales, democráticas y transformadoras del mundo. No solo ya de Europa. También en Europa. En el estado español el asunto es obligatorio y de extrema necesidad.