La crisis de identidad e ideas del PSOE es muy grave. Para seguir las ideas de Pablo Iglesias, Largo Caballero o incluso Indalecio Prieto, el PSOE no es ya el instrumento adecuado. Convertido en una fuerza sistémica hace ya más de veinte y muchos años, no aporta ideas nuevas, ni puede renovarse pues tiene grandes ataduras con bancos, empresas energéticas, y el grupo PRISA entre otros. Además de un compromiso atlantista y monárquico que lastran sus iniciativas de futuro diferente y al margen de la gran crisis del sistema constitucional vigente. Esto no lo digo por atacar, es un análisis politológico, simple y de urgencia, pero irrefutable. Es pues un partido del sistema en permanente contacto con los grandes poderes. No es culpa en parte de sus afiliados, aunque claro… Ya son muchos años de aguantar lo mismo.

El problema es que en esta crisis que lo desangra hay militantes que se están marchando incluso a la extrema derecha, como es el caso de ciertas fugas a Ciutadans y para contribuir a crear nada más y nada menos que su plataforma estatal y andaluza. Es el culmen del despiste político de personas que nunca fueron de izquierdas, ni socialistas, aunque el PSOE oficial les encumbrara a parlamentarios y otros cargos públicos, laminando a socialdemócratas cabales. Pudieron ser liberal-progresistas, pero nada mas.

Las y los socialistas que hemos recuperado la lucha de clases, el análisis de clase y marxiano, así como el tránsito real del capitalismo al socialismo con democracia y libertad (ambas muy deterioradas, manipuladas y capitidisminuidas por ahora), necesitamos dotarnos de nuestro propio instrumento socialista y avanzar hacia la convergencia con las izquierdas transformadoras y antineoliberales.

Necesitamos una fuerza socialista transformadora real y consecuente que los partidos ligados a la llamada Internacional Socialista (que triste sarcasmo) ya no representan. Pero irse a Ciutadans, aunque su programa engañabobos y atrápalo todo contenga freses tan bonitas como huecas, es el síntoma de una enfermedad política y eso está pasando en Granada en estos días y al parecer en otros lugares, y que se agrava con una profunda sangría de votantes en Cataluña hacia esa formación derechista.

Eso le ocurre al socioliberalismo hegemónico en el PSOE por haber renunciado a ideas, valores, democracia interna, pero también y no de forma menor al no estar ya en la lucha social y no ser el partido de la clase obrera, de los pobres, de los humildes y las explotadas.

Por eso los socialistas que nos reclamamos del socialismo, como doctrina transformadora de la sociedad y generadora de un modelo alternativo al capitalismo, y no como una marca electoral gestora del sistema y cómplice con la corrupta monarquía que sufrimos, estamos construyendo la herramienta, un espacio, una alternativa socialista de acción política y transformación social. El camino entendemos muchos, ya, es el socialismo imbricado en el siglo XXI y en las profundas transformaciones sociales y políticas que están aconteciendo en el mundo.