La historia no comienza hoy

Cartas Caraqueñas.

Tenemos ya en el estado español suficientes diagnósticos político-económicos como para llegar a un acuerdo en la acción. El 15M fue un aldabonazo, que entendió que el problema no era el sentido del voto de las personas, sino su capacidad de sentirse o no víctimas de la crisis y de reaccionar o no hacerlo.

Las clases populares se movilizaron o permanecieron pasivas, respondieron bien, respondieron positivamente y/o acudieron a las manifestaciones, o bien le dieron su apoyo al 15M mediante encuestador. Así pues, activa o tranquilamente, apoyaron una rebeldía que ni les pedía el voto, ni pretendía colocar a una nueva élite, sino tan solo decir que basta ya de engaños y de que siempre los de abajo paguen los platos rotos. En pocas palabras: ni políticos –refiriéndose a las oligarquías políticas con capacidad decisoria, que ya están quemadas y desacreditadas, pero continuan-; ni los banqueros, que realmente son los que mandan y que, tras forrarse a su costa, ahora les exigen sacrificios y “ajustes” para poder seguir forrándose, ahora ya no con su hipoteca -que también- sino con la deuda pública (que tal y como sabemos es privada en más de un 70%, pero que todas y todos pagamos).

Tras el 15M, el 20N ha dejado un amargo sabor, pues ni la abstención consciente por anti-política ha sido tanta (yo incluso, sin ánimo de molestar y pudiendo estar equivocado, pienso que bastante de ella proviene de votantes PSOE cabreados con su deriva derechista, como castigo a las cúpulas socioliberales, pero no por otra razón), ni las izquierdas han crecido lo que cabría esperar. Cierto es que los mecanismos de embrutecimiento intelectual del sistema funcionan a tope. También que la ley electoral es tan injusta como poco respetuosa con la voluntad popular. Cierto es que poco menos de un tercio de los votantes y una cuarta parte de la ciudadanía española ha decidido que nos gobierne la extrema derecha neoliberal. Cierto. Pero ahí están, y eso es lo que hay y lo que ahora debemos responder. Pero sobre todo, lo que hemos de solucionar.

Nos debatimos entre la lucha y la respuesta en la calle a las agresiones que sufrimos las clases subalternas, o la actuación simplemente institucional. Creo que hay cosas que en el inicio del siglo XXI, tras el pinchazo de la globalización neoliberal, debieran haber sido de otra manera en las urnas. Pero no seamos ingenuos, tras la rápida reacción capitalista a la crisis de 2008 y su recomposición en el tablero del poder en Europa y USA, algo debiera hacernos reflexionar. Veamos:

Los poderes financieros, podridos y estafadores, están imponiendo en las potencias centrales unas políticas públicas tendentes a destruir el bienestar y la providencia públicas y a privatizar lo poquito que de propiedad común aún queda. Como la especulación financiera ahora está complicada, pues especulan con trigo, arroz y soja. Como ya no venden pisos y adosados y han caído las hipotecas, pues obtienen beneficios de la deuda. Eso si, de su propia deuda, obligando a los estados a que nos obliguen a todas y todos a sufragarla. ¿Cómo? Pues a costa de transferir el dinero de la educación, la salud, las infraestructuras públicas, y sueldos y pensiones, a los propios bancos. Ese es el famoso ahorro. Ahorro en la pensión de usted, congelándosela, o le quito el médico de familia y le cierro el ambulatorio, y lo que no gasto pues se lo doy a Botín o a otro similar.

Pero claro, esto puede generar huelgas y manifestaciones. Ante las posibles reclamaciones, la democracia ya no es útil a los poderosos. La lucha de las grandes oligarquías económicas dominantes es contra la democracia. No es un problema solo de ley electoral, es un problema de confundir las mentes, amedrentar los espíritus, comprar las voluntades y reprimir las reacciones para hacer negocio a costa del sufrimiento ajeno. Unas poblaciones europeas, consumistas y bien alimentadas, se ven ahora ante la tesitura del desastre y la ruina y, ante la ausencia de seguridad, votan a las derechas. Las izquierdas, los alternativos, las personas indignadas mientras tanto discuten, se discuten y tratan honradamente de poder construir la alternativa en condiciones muy adversas. Pero a veces más adversas todavía, gracias al empeño puesto por “algunos” en ver quien es más listo, puro o lo hace mejor.

En esta tesitura, yo, que ni soy puro, ni exento de errores ni de manías, me permito proponer, con perdón, que salvadas todas las distancias (que, por cierto, no son tantas) miremos hacia América Latina. Perdón, ya sé que no son europeos. Perdón, ya sé que se lo están montando de diversas formas. Pero partían de lo mismo: deuda galopante al FMI, a los bancos europeos y a los EE.UU., paro masivo y, sobre todo, una aplicación de libro de la más pura -esa si- doctrina neoliberal. Es decir, todo privatizado, no a la existencia de programas de protección social y empobrecimiento generalizado de las clases populares ¿Os suena?

En América del Sur y el Caribe hay diversas soluciones y seguramente ninguna es perfecta -yo ignorante de mi creo que la perfección no existe-. Sin embargo, a quien más molestan los procesos populares de cambio social es a los Bancos, al FMI, los EE.UU. y la UE. Por eso, no solo ocultan, sino falsean lo que en Latinoamérica ocurre.

Las sociedades americanas en general, de todo el continente (EE.UU. incluido, gracias al dominio anglosajón) son duras, muy duras. Trabajos precarios, informales, ausencia de providencia pública. Millones de personas sin pensiones, sanidad deficiente, etc. Sin embargo, resulta que estos países –excepto los EE.UU.- están creciendo no haciendo lo que Europa, sino justo al revés. Europa camina hacia el modelo americano, mientras que América Latina busca y trabaja la protección social, lo público, incluso el tránsito hacia el Socialismo y no está en crisis.

Vienen de atrás los problemas de pobreza extrema en Latinoamérica, pero por ejemplo Argentina, en los años cincuenta, era mucho más rica que España e Italia, incluso Francia… y todo se hundió. A Venezuela, en los años cincuenta, llegaron 400.000 españoles y, sin embargo, las políticas ultra-liberales primero, y neoliberales después, arruinaron todo. También la corrupción, pero mejor de eso nos callamos y dejamos de dar lecciones. Pues bien, ese es el camino que le han marcado a España, a Europa: el de la destrucción del estado hacia la ruina, en beneficio de la banca y los ricos.

Por eso, pido un poquito de humildad y veamos lo que nos puede servir de la experiencia y de la solución de nuestras hermanas y hermanos de las Américas. Yo, humildemente, estoy tomando nota.

Solo un apunte. Primero fueron los movimientos sociales. Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: a la oligarquía solo se le disputa el poder tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra Política.

Perfecto, nada. Nosotros, desde el hoyo, menos. Lo que ahora toca es construir algo nuestro, de todas y todos, y empoderar.

La CELAC ya es una realidad

Las potencias populares, progresistas y socialistas de América Latina y el Caribe logran un gran triunfo. Los EE.UU. quedan fuera.

La CELAC ha sido una idea asumida por todo un Continente que busca su unidad al objeto de construir un mejor presente y futuro para sus pueblos, pero también para hacer emerger en el nuevo sistema-mundo la potencia americana, la Gran Patria Común de las y los latinoamericanos. Ha sido también el éxito personal de dos hombres: Lula y Hugo Chávez, que han logrado embarcar a todo el gran continente latino y al caribeño, sin excepción.

Es digno de análisis como es que países muy ligados a los EE.UU. como el actual México, Chile, Colombia o Honduras, hayan transigido con este baño de libertadores, históricos y contemporáneos. Las palabras de Evo Morales denunciando el capitalismo como causante de la miseria y destructor de la madre tierra; la ideologizada intervención de Correa quien, citando a Ignacio Ramonet, denunciaba a las empresas y negocios periodísticos que confunden la libertad con sus dividendos y no respetan resultados electorales; sus críticas al poderoso vecino del norte que alienta conjuras y anti-procesos populares. Las agudas, apasionadas y muy movilizadoras y comprometidas palabras del ex-guerrillero Pepe Múgica, llamando a que los pueblos de América se comprometan con la CELAC; o las reflexiones antineoliberales y llamamiento a levantar una gran potencia de justicia, desarrollo sostenible e igualdad entre las y los latinoamericanos y caribeños de Dilma Roussef, han sido escuchadas en silencio y sin réplicas -en todo caso, intervenciones diplomáticas y de asentimiento incluso- de Colombia o Chile, tal vez el más definido.

Los representantes de los gobiernos negros del Caribe han elogiado a Venezuela y a Cuba. Han orado por la salud de su gran amigo el comandante Chávez, y han apoyado las posiciones más progresistas. La República Dominicana ha predicho que Europa está en una pre-revuelta social por culpa del neoliberalismo, y los neoliberales de la mesa han callado. Quien calla otorga. De hecho Colombia, muy condescendiente y extremadamente amable con “su hermano Hugo Chávez”, se ha mostrado dispuesta a negociar con las FARC -si estas de verdad quieren hacerlo- pero de verdad, y en ese caso pedirá el apoyo del ALBA, dicho con otras palabras.

¿Por qué esto? La respuesta la han dado desde Dilma a Cristina Fernández, pasando por Hugo Chávez, Raúl Castro o Morales y Leonel Fernández: la grave crisis europea y la de EE.UU. es su oportunidad. La crisis capitalista -que ellos capean- hace posible soluciones (incluso socialistas) como el Presidente Morales ha dejado caer. Hay otro mundo y Asia es ahora el centro, y con Asia están todos ellos, excepto parte del Caribe y Centro-América, muy bien posicionados. Son además BRICS, y no solo Brasil, Venezuela y Argentina lo son, Colombia apunta a serlo, igual que Perú. Pero también Bolivia ya ni es lo que era, ni lo que cuentan en el Reino de España.

Por cierto España, si ha sido nombrada, lo ha sido en calidad de antigua potencia colonial en profunda crisis. Ni una palabra para la Cumbre Iberoamericana. Ni un recuerdo para el Borbón. Ahora lo hispano en el mundo son ellos: lo mestizo, culturalmente emergido ya.

El cambio del mundo se ha notado, tanto que los representantes del viejo allí han pedido apoyo a sus hermanos. Por ejemplo, la lucha contra el narcotráfico ha sido abordada, y se ha aprobado una declaración al respecto. Hay de hecho comisiones de inteligencia trabajando al margen del Plan Colombia que incluyen a Colombia.

Haití ha reconocido lo mucho que le debe a Cuba, y allí en la CELAC se ha reparado la injusticia de que aquí, en Europa, jamás se menciona. Se ha reconocido la gran labor humanitaria de la isla antillana. Cuba no hace cooperación con lo que le sobra, la hace con lo que tiene. En este sentido existe, y más que se va a profundizar, una cooperación latinoamericana, especialmente activa con el Caribe.

Pero el magnífico ex-tupamaro Pepe Múgica ha dicho alto y claro que no será un camino de rosas, que empezando por el “próximo al hoyo” todas y todos se dejarán la vida en la construcción de la Patria Grande. Será un arduo trabajo, en el que se pondrán trampas e inconvenientes y que exigirá implicar activamente a la inteligencia y a los pueblos.

Hugo Chávez ha presidido en la patria de Bolívar uno de los sueños del Libertador, y cierto es que le ha salido bien. Ha demostrado talla de estadista, ha sacado el socialista que lleva dentro, ha arremetido contra las derechas y el neoliberalismo y, al mismo tiempo, ha tratado con mimo y pericia a México, Colombia y Chile. Honduras no estaba en condiciones de nada, más que de buscar reconciliación y ayuda, y Daniel Ortega se la ha brindado.

Hay personajes que, por lo que representan, no pasan desapercibidas, pero también por lo que con su apoyo a CELAC la consagran, y son Dilma y Cristina, que el día antes del inicio sellaban su eje con Venezuela, con Chávez. La sintonía argentino-venezolana es innegable, pero Brasil está ahí y ejerce con gran discreción y sutileza su posición de potencia dominante. Por eso ha dejado palmariamente claro que apoya la CELAC, pero también que Europa está haciendo lo contrario de lo que debe hacer, es decir empobrecer a sus pueblos y practicar un neoliberalismo ya superado, lo que le hunde más en la recesión.

Raúl Castro, desde la discreción y el comedimiento tuvo un discurso magistral, al igual que Pepe Múgica. Ahora quedan cosas que la troika deberá consensuar y preparar, y la dirección que ha quedado del CELAC ha sido Chile, Cuba y Venezuela. Creo que con eso está todo dicho.

Suerte a los pueblos a América Latina y el Caribe. Su suerte será la de los pueblos de Europa, la del Estado Español y la de África.

Sugiero que en el estado español habría que comenzar a exigir un cambio de política exterior o nos quedamos fuera del mundo que llega ya. Si una idea ha quedado clara es que ellos, el CELAC y los emergentes, están en el dialogo SUR/SUR.

Carlos Martínez García
Ex presidente de Attac España y analista político de la Fundación CEPS

Una cumbre televisada en directo ¿Cuál, la de la Unión Europea? No, no, la de la CELAC

II Crónica desde Caracas

La verdad, no se por donde empezar. Son tantas las vivencias y las emociones que, en ocasiones, uno no desea ser más frío y critico. Se que obras son amores y no buenas razones, pero la verdad es que cuando uno escucha y le parece estar por la mayor parte de las intervenciones, debiéndose frotar los ojos para ver que no, que no es un foro social mundial, sino que son jefes de estado. No puedo sino pensar que aquí está pasando algo, y que lo que en este continente ocurre es más grande de lo que a la prensa corrupta y mercantil occidental desea transmitir.

Desde oír constantes condenas al capitalismo, a escuchar al premier jamaicano iniciar su intervención afirmando que el pueblo de Jamaica ora por la salud de Hugo Chávez, o que Pepe Múgica se abriga con una chaqueta de campaña del ejercito venezolano.

Dilma habla alto y claro de la necesidad de acabar con la pobreza, distribuir mejor es la razón de ser de su potencial económico, y Porfirio Lobo, el que fuera el candidato impuesto tras el golpe de Honduras, bromea y le hace la pelota a Hugo Chávez nos indica que estamos en otro mundo.

Cristina, con sus profundos y grandes ojos, llora en silencio cuando ovacionan a Néstor Kirchner, o los presidentes de Colombia y Chile se tragan en silencio -y con cara amable- el combativo discurso de Rafael Correa o de Raúl Castro, que por cierto pone muchos dedos en muchas llagas, y de forma sobria y concisa hace ver las grandes deficiencias de Latinoamérica y el Caribe, así como la hasta ahora indiferencia de muchos presentes al bloqueo de Cuba.

No se ríen las gracias, pero lo que sí tienen claro es que se han de unir e independizar, profundizando la lucha por la justicia. No están en un proyecto anticapitalista, pero su claro enfrentamiento a la OEA -y por tanto a los EE.UU.- si esta claro, y hay aquí submarinos del imperio decadente yanki, si, pero están aquí y se lo tragan todo ¿Y por qué? Pues porque las potencias decadentes poco pueden ofrecerles. Es más, Dilma y Cristina saben qué les piden en el G20. Por eso exige Correa, orgulloso con razón, “Que no nos den lecciones de derechos humanos, porque los derechos humanos no son sólo los de los negocios periodísticos, sino los de los pueblos”.

Esta es una cumbre de jefes de estado, en la que he oído citar a Ignacio Ramonet y a Gramsci. Hugo Chávez ha afirmado que seguro que a los europeos la cumbre del CELAC se la están ocultando. Esto es tan importante que hoy un vocero del Gobierno de los EE.UU. ha salido defendiendo a la OEA. Que pena para los mentirosos de PRISA, pues Brasil está aquí y manifiesta claramente que quiere estar aquí, debe estar aquí, y se deben potenciar por encima de todo los mercados endógenos.

Cuando hasta el presidente del narcoestado mexicano dice que este es el continente de la utopía, es que cierto discurso, cierto relato, ha triunfado. Al menos el triunfo del discurso antineoliberal ya es un gran paso adelante, máxime en una envejecida y cobarde Europa que, para solucionar la crisis capitalista, se vota a las derechas que la han provocado.

La guinda. El único estado no Latinoamericano que envía una carta de felicitación por la CELAC es CHINA. Eso es todo un síntoma. Mientras tanto, la vieja y arruinada Europa se posiciona al lado del amigo americano, pero no el del sur, grande, joven y con futuro, sino el del norte en crisis.

Confiemos en que el triunfo de la CELAC nos será de utilidad. Pero -y esto es el colmo- hasta la República Dominicana critica el modelo europeo y yanki de resolver la crisis. Hasta Leonel Fernández apoya a los indignados y habla de crisis pre-insurreccional en Europa.

Hay que buscar aliados fuera de nuestro pueblo o aldea, aquí en la CELAC se critican hasta los golpes de mercado en Europa. Seguro que hay fallos, si. Pero al menos los reconocen, y no como en Europa. En la CELAC hay algo claro: ellos son los emergentes y desean jugar el partido. Ya sabéis en España que, cuando se quiere un buen jugador, se ficha un argentino o un brasileño, pues como de los locales no nos fiamos… así nos va. Latinoamérica si se fía de ella misma. Latinoamérica exige al menos políticas de estímulo.

El eje Brasil – Argentina – Venezuela se confirma esta madrugada

La CELAC o la pasión en la política.

Primer día: DOS MUJERES Y UN HOMBRE

La primera cumbre y constitutiva de la CELAC comienza mañana, pero HOY las reuniones de Cristina y Dilma Russef con Chávez han adelantado la cumbre. Este humilde autor, viviendo en directo estas reuniones, se ha emocionado. Primero aquí la política es pasión, convicción y sobre todo valor y valores.

Con la CELAC, los estados latinoamericanos han dejado fuera a EE.UU. y Canada, han conseguido que hasta Chile esté aquí. Seguramente su Presidente no lo hace por afinidad ideológica, pero sabe en el fondo de su corazón que aquí se fragua algo, y que los EE.UU no le podrán aportar más.

Chávez ha sido clave, pero… atenta PRISA porque esta idea partió de Lula, el gran amigo de Chávez (amistad que se ha profundizado con su mal común: el cáncer). Cáncer que también supero Dilma. Ahora en América Latina hay un grupo de amigos, elegidos e impulsados por sus pueblos, forjados en la clandestinidad, la guerrilla, LOS MOVIMIENTOS SOCIALES, que gobiernan y lo hacen con tanta fuerza, que ni los gobiernos de derechas lo pueden negar o se pueden oponer a estar aquí, en Caracas -Venezuela-.

Cierto es que hay distintos procesos, velocidades e ideas inspiradoras, pero también una convicción y esta tarde tanto Cristina, como Dilma, o como Chávez, lo han dicho: lo que están haciendo Europa y los EE.UU. es un tremendo error. La destrucción de empleo que Europa está generando adrede para pagar su deuda -la misma que Ecuador no pagó- es algo incomprensible. Los tres lo han dicho: crecer sin acabar con la pobreza y hacer que los pueblos sean participes del crecimiento, no es su idea, es un error.

Chávez afirma que Latinoamérica es el continente de la Utopía y aquí se está haciendo realidad. Al menos Latinoamérica, haciendo lo contrario que Europa y los EE.UU., crece y sobre todo saca a muchas personas de la pobreza, mientras que Europa empobrece a sus clases populares.

Cierto que en Latinoamérica hay gobiernos de derechas y corruptos. Cierto que el impulso de los socialistas, progresistas, y popular-nacionalistas está logrando la integración regional de carácter POLITICO -y no solo comercial y económico- y sobre todo dirigida por los estados (que no por los mercados) que, a pesar de sus fallas, muestra un panorama diferente.

Dice Chávez que Europa debe tomar ejemplo de América Latina. Lo cierto es que también Dilma y Cristina piensan lo mismo.

Yo, desde el socialismo, entiendo que aquí se trata de construir un modelo independiente, buscando la justicia y el reparto, la reforma social profunda y el desarrollo endógeno en América Latina, pues no están dispuestos a ser “mercados apetecibles” -Dilma Russef dixit- sino a ser parte de un destino común y un comercio justo común. No se está en una fase de radicalidad, se está en una fase de construcción democrática de los pueblos, de estados más sociales y avanzados y de repartir, reformar, construir.

No se trata de una alternativa radical, cierto, es solo el comienzo. Pero mientras Europa se reúne para ver como le para los pies a Irán, en plan agresivo y como perritos falderos del caduco Imperio Yanki, Latinoamérica lo hace para hacer de su continente un espacio de paz.

La OEA puede temblar, los EE.UU. también. La siguiente cumbre será en Chile y la de 2013 en Cuba, a eso se llama hilar fino.

Desde la CELAC en Caracas Carlos Martinez
Politólogo analista politico de CEPS
De las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción.

La batalla de Andalucía

Ahora la batalla se traslada a Andalucía. Las elecciones andaluzas serán un nuevo espacio de preocupación. Yo sueño con que en Andalucía podamos frenar a las derechas, y en ello estoy dispuesto a trabajar con uñas y dientes.

El PP es el heredero directo de una derecha que arrojó a la miseria y la emigración al pueblo andaluz. Ese mismo pueblo no puede ahora facilitar el acceso de sus opresores al gobierno de Andalucía.

Pero también el PSOE, pues si bien se han realizado importantes avances en la sanidad pública y en algunos aspectos de política educativa y de genero, sus aparatos y dirigentes también han cometido muchos errores, desilusionando, aburriendo y sobre todo buscando un modelo de desarrollo tan insostenible como con los pies de barro: solo turismo y construcción. Además, han ninguneado a demasiada gente válida y desechado propuestas serias, inteligentes y de izquierdas, construyendo un gran modelo clientelar que ahora les fallará y buscará nuevo patrón.

El PSOE andaluz ha consentido además que, desde Madrid, se desmontara el sistema financiero de ahorro popular de Andalucía. Nuestras Cajas de Ahorros han sido privatizadas, regaladas, compradas por capital foráneo, y ahora estamos sin nada en el terreno bancario. Cierto es que las Cajas deberían haber sufrido una gran transformación en su gestión. Su inversión en el ladrillo ha sido tan torpe como especulativa y fallida. Pero se debía haber creado en base a ellas un sistema público y participativo de gestión financiera. Hay que reivindicar una banca pública ética andaluza. Y para ello, hay que gobernar pero desde la izquierda, no desde el socioliberalismo, y mucho menos desde el conservadurismo derechista y utraliberal. Andalucía merecía más. Andalucía le ha dado mucho al PSOE, por eso ahora pueden temer un gran batacazo, de tanta gente desairada y desilusionada.

Creo que en Andalucía debe surgir un bloque popular profundamente antineoliberal, que le plante cara a la derecha, ilusione y sea capaz de buscar un nuevo modelo económico.

Las consecuencias de la crisis capitalista se están notando con especial fuerza en nuestra tierra. El paro se ceba en las clases populares andaluzas, especialmente en los más jovenes y no se vislumbran soluciones, o lo que es más importante, el cambio del paradigma económico andaluz que liquide de una vez un modelo fuertemente especulativo y cortoplacista de nuestra economía.

Todo esto exije grandes acuerdos de los sectores y clases populares al margen de las oligarquías tradicionales y las nuevas oligarquías. Un pacto con la sin embargo dinámica economía social andaluza, las pymes y la gran cantidad de profesionales autónomos. Se trata de un gran pacto del pueblo andaluz, para buscar su destino donde otras y otros han fracasado.

Pero sobre todo ahora lo prioritario es construir una alternativa que permita ilusionar. Una construcción plural, que saque lo mejor de lo existente con la gran cantidad de ideas y experiencias obtenidas en las plazas, en las asambleas populares de Andalucía. En la lucha ciudadana, que tanto nos ha enseñado e ilusionado, ahora debe revertir en buscar el bien de nuestra nacionalidad.

Una fuerza democrática, profundamente enfrentada a los recortes liberales que sufrimos y que genere las ganas de cambiar, y de no permitir que aventureros tipo UPyD engañen. Ni que la derecha reaccionaria destruya lo que de social queda. Tampoco que el triste socioliberalismo, sin ideas ni propuestas ya que no sean tan aburridas como ahora superadas, nos predique algo para hacer lo contario.

Las y los de abajo hemos de reaccionar.

¡¡Andaluzas y andaluces, levantaos!!