Desde la dictadura castro-consumista de Venezuela, crónicas cotidianas.

Cartas Caraqueñas

Cada proceso de construcción social en cambio hacia el Socialismo tiene sus características. Cada pueblo su forma de entender la vida.

Llegar a Caracas en Navidad y pensar en la ex-RDA o ex-URSS es pegarse un patinazo. Los belenes están hasta en los cuarteles. No hay edificio oficial del gobierno del “tirano” sin sus belenes y arboles navideños. En las estaciones del metro de Moscú (perdón, de Caracas) resuenan villancicos e incluso han habido conciertos de los educandos del magnifico -esto muy en serio- Sistema Venezolano de Orquestas. Han deleitado. En Venezuela, el director de orquesta sinfónico Gustavo Dudamel es un ídolo de masas, caso único en el mundo.

El Bulevar Sabana Grande, atestado de comercios ¡¡privados!! en los que se vende de todo lo que a un consumista europeo pudiera apetecer, está intransitable. Por cierto, las tiendas están llenas de bañadores y biquinis, por que los trabajadores y trabajadoras venezolanos con trabajo -las cifras de paro en Diciembre 2011, eran del 6’5%- se toman las vacaciones “Decembrinas“, y no hay nada que le guste más a este pueblo que la playa; lo cual, viendo sus hermosas playas caribeñas se entiende. Pues bien, no hay comercio privado, ni público, en el que quepa un alfiler. Tanto es así, que el “dictador” ha hecho un llamamiento al ahorro -no, no lo ha impuesto, lo ha pedido, aconsejado- pues en Navidad se cobra la paga extra, que es superior en cuantía proporcionalmente a la española.

Hablando de esto, el despido en Venezuela es muy difícil y, si se produce, son 105 días por año trabajado –si, 105 como en España-. Y si es por baja voluntaria, son 45 días por año. Escuchen esto los sindicatos españoles y algún sindicalista que por esos lares habla pestes de esta castro-dictadura -como la derecha y el socioliberalismo europeo- de este Proceso. Por cierto, el 70% del PIB Venezolano es privado. Si, privado.

Hay otro caso que llama la atención, y es que hay periódicos privados como El Universal, El Nacional o El Carabobeño, entre otros, que pasan por la derecha a La Razón e incluso El Pais, y están siempre fustigando al “dictador” y su Gobierno. Por cierto, hablando de El País, hay un canal de televisión (Globovisión) propiedad de Carlos Slim -un gran accionista de PRISA y amigo de Felipe González- que está todo el día metiéndose con el “tirano”, y deseando que el cáncer acabe con su vida de una vez ¡¡Y el “dictador” lo consiente!! Es la caraba.

Villancicos, belenes, biquinis, playas caribeñas, Globovisión… ¿Pero que es esto? si la gente oye rap en la calle, lleva gorras y atuendos raperos y camisetas palabra de honor, y encima vaqueros, ellos y ellas, distintos, claro. Los jóvenes no van vestidos de pioneros y las chicas no llevan un lacito rojo en el pelo. Hasta abundan las camisetas del Barça. Que lástima. Que dictadura stalinista más cutre.

¿Donde se ve el socialismo? Pues en tonterías como miles y miles de viviendas públicas dignas, que se entregan a los y las habitantes de los ranchitos y zonas de chabolismo -100.000 este año-. En pensiones no contributivas, pensiones por hijos a madres solteras o que ganan el sueldo mínimo. En fábricas públicas de muchos productos -incluidos vehículos, ordenadores y teléfonos, además de agro-alimentarias- con la marca “Hecho en Socialismo” escrito en blanco sobre un corazón rojo. En las granjas socializadas, fruto de ocupaciones o expropiaciones. En la refinería más grande del mundo en Puerto Cabello, o en la nacionalizada -realmente- empresa petrolera PDVSA. En la educación gratuita y en una magnifica red sanitaria gratuita para la gente de los barrios. Incluso en los muy ricos cafés “La Fama de América“, hechos en socialismo.

Esas “tonterías” son las que hacen ver que aquí se está inventando algo muy serio: se está tratando de hacer el tránsito hacía el Socialismo. También en la prohibición de desahuciar, los precios regulados, y la abundante legislación social avanzada, que limitan muchos intereses de empresarios acaparadores o especuladores.

¿Todo es perfecto?. No. Hay fallos, claro. Pero lo cierto es que la solidaridad y generosidad de Venezuela y su gobierno con los pobres y los más débiles, incluidos los pobres de muchos estados latinoamericanos, es tan grande como las mentiras que los poderosos de este mundo lanzan contra la Revolución Bolivariana.

En cualquier caso, la guinda es la existencia de Banca Pública y/o nacionalizada. Aquí hay al menos cinco bancos públicos, y el Banco Central está sometido a la gestión política y, afortunadamente, no es “independiente” como en España y Europa, es decir ligado a la banca privada y a los intereses de los poderes financieros.

El trabajo cultural, educativo y participativo que queda por hacer es aún grande. Aun así, en la “dictadura chavista” se está trabajando y mucho la creación de un poder popular, y se está creando una nueva red de poder: los “Consejos Comunales”, que funcionan por barrios y que son abiertos.

¿Cual es pues el componente de la oposición? ¿Qué provoca tanto odio a Hugo Chávez por parte de la burguesía y la oligarquía? Hay varios factores que la alimentan. El primero el clasismo, el segundo el racismo -para un blanco de derechas, Hugo Chávez es el negro Chávez-. En tercer lugar, la gente que perdió los privilegios de la IV república -estamos en la V-. También la gran cantidad de rentistas e importadores, parásitos y especuladores muchos de ellos, que se repartieron entre ellos y los EE.UU. la renta petrolera, así como algunos de sus empleados, alineados con la oligarquía. También en ocasiones errores de gente vinculada a la burocracia del Proceso Revolucionario.

No hay obra humana perfecta. Pero por lo menos aquí combaten el neoliberalismo, respetando la existencia de fuertes sectores empresariales. Por cierto, hay empresarios -sobre todo pequeños- que apoyan la revolución, puesto que en ella pueden trabajar y desarrollar su emprendimiento. Pero se habla, y cada vez más, de profundizar hacía un socialismo abierto y democrático. Aquí la seña de identidad más contundente es el antiimperialismo.

MERCOSUR o el Sur ya existe

Cartas Caraqueñas

La Cumbre de MERCOSUR en Montevideo, capital de la República Oriental del Uruguay, no ha pasado desapercibida esta vez para las exhaustas potencias centrales. Acostumbradas a ver a Latinoamérica bien como su patio trasero, o bien como un conglomerado de golpistas, bananeros y mulatas, los poderosos de este mundo -debido exclusivamente a su más avanzada tecnología militar- hasta hace poco obligaban a los estados de América del Sur a firmar contratos leoninos. Compraban sus bancos y servicios públicos a precios de saldo para hacer las “Américas” (y si no que se lo digan a Aznar).

Comienzan a cambiar la mirada. Cierto es que las conocidas como potencias centrales (UE y América del Norte) siguen dando injustificadas e injustificables lecciones de democracia, cuando se encuentran sometidos a la cruel dictadura de los mercados que oprimen a sus pueblos. Emprendedores de guerras al objeto de garantizarse a bombazos la petro-energía y los pasos estratégicos de la misma, con diferentes y peregrinas excusas.

Pero las cosas han cambiado. MERCOSUR, o el Mercado Común del Sur, es una unión arancelaria de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, que tiene como socios a Venezuela y Ecuador, planteándose expandirse a Bolivia y Perú. Si bien este mercado común, al igual que ocurre con otras instancias regionales de unidad Latinoamericana, tales como UNASUR, la CELAC, e incluso el Banco del Sur, son entes políticos en los que los estados, sin renunciar a su soberanía, defienden intereses políticos y no vinculan a la voluntad de los mercados sus iniciativas. También es cierto que en América del Sur hay todavía poderosas oligarquías que tratan de estrangular los gobiernos avanzados y populares o que condicionan al servicio de los EE.UU. su política en lo que pueden. Como muestra un botón: cinco senadores paraguayos (a sueldo de la embajada de los EE.UU. en Asunción) impiden que Venezuela entre en Mercosur -de la que por cierto es socia preferente-  por lo que su maniobra es defectuosa.

Para que veamos la importancia de Mercosur, la Unión Europea ha enviado allí de observador a su vice-presidente y los EE.UU. siguen muy de cerca la reunión, utilizando un subterfugio legal para impedir que Venezuela no ingrese de pleno derecho y lanzando mensajes de alcanzar acuerdos económicos en plano de igualdad. Es decir, la UE y los EE.UU. tratan de volver a firmar acuerdos con lo que ellos contemplan como simples mercados emergentes. Pero el objetivo de MERCOSUR en esta cumbre, además de profundizar lazos y fortalecer el mercado regional–interior latinoamericano, es librarse de los efectos negativos de la profunda crisis de la eurozona y de las principales potencias capitalistas, en recesión ya casi todas ellas.

Ya en la CELAC este tema surgió encima de la mesa. Sabe pues de sobra América Latina su camino. Pero también en esta reunión cumbre ha vuelto a surgir, de labios de la mandataria argentina Cristina Fernández (con ostensibles cabezazos afirmativos de Dilma Roussef dándole la razón), que ellas y ellos son conscientes de que las potencias centrales, con tal de conseguir sus objetivos y controlar las materias primas, es capaz de emprender guerras y agresiones.

América hispana y latina, indígena y mestiza, es consciente de su capacidad y ya era hora. Pero al mismo tiempo, también saben de la agresividad, violencia y militarismo de los que se creen los portavoces de la democracia. Por tanto, poco a poco se empieza a construir un discurso que de soberanista puede pasar a ser antiimperialista. Y otra prueba: todos ellos respaldan a Argentina en su reivindicación sobre las Islas Malvinas frente a la potencia colonial británica, acordando impedir a los barcos con esta bandera colonial atracar en ningún puerto Latinoamericano al menos de las costas atlánticas y caribeñas. Es decir, se quedan aislados vamos, como en la UE con respecto a Gibraltar.

Así pues MERCOSUR, uno más de los cuadros de integración regional de los latinoamericanos, toma medidas y se blinda, buscando surtir su propio mercado con sus propios productos. Y para ello toma el acuerdo de subir los aranceles de manufacturas que ellos ya producen. En el caso de Brasil, principal potencia industrial de la zona, hace ya algunos años existe tal medida.

Se tiene por aquí -y soy uno más en advertirlo- la convicción de que la crisis capitalista se va a agravar más y que se entrará en recesión en poco tiempo en las zonas hasta ahora más ricas del mundo. Ellos, con otras políticas, creen se salvarán del contagio. No obstante, también bastantes -y yo entre ellos- advertimos de que si el euro se hunde y la eurozona entra en mayor recesión, cosa que casi seguro ocurrirá, en ese caso América Latina también se verá afectada. Si bien con un gran colchón energético, alimenticio y natural, pero además ya también muy industrializado.

En ese caso, los mismos criminales capitalistas que están destrozando los estados del bienestar europeos para salvar los bancos y sus intereses financieros, propiciarán nuevas guerras con cualquier excusa, o las emprenderán. El capitalismo no tiene otra solución para regenerarse que la guerra.

Hemos de reaccionar. Cada vez es más cierta la frase de Rosa Luxemburgo: SOCIALISMO O BARBARIE. El socialismo entendido como paz y como el culmen de la Democracia Económica.

Si yo fuera presidente de España, pediría el ingreso en MERCOSUR, la CELAC e impulsaría el Banco de Sur. Puede sonar a chiste, pero lectores creyentes de “El País”: ¿Sois más felices con la destrucción del estado del bienestar, la dictadura criminal de los mercados, y un futuro tan negro para vosotros y vuestros hijos como el corazón de nuestros banqueros?

¿Que hacemos con Andalucía?

Ahora le toca a Andalucía.

En mi opinión, lo que hay que tener muy claro, si uno se presenta a unas elecciones convencido del gran apoyo popular a las ideas de transparencia democrática, rechazo de los recortes, mala fama ganada a pulso de la banca privada y que las politicas neoliberales nos han llevado al desastre, siendo esas sus principales premisas, es que se presenta para gobernar.

Todas las encuestas manifiestan el gran apoyo a muchas de las ideas expresadas por el 15M y las movilizaciones ciudadanas, en las que una parte significativa de la izquierda transformadora ha participado y acompañado, respaldándolas activamente. Luego si eso es así, en Andalucía se debería imponer -democráticamente, claro- un gobierno antineoliberal, transparente, defensor e impulsor de lo público, y que apueste por un SISTEMA FINANCIERO ANDALUZ.

¿Que ocurre si no es así? Pues que algo falla. ¿Fallan las encuestas? ¿O tal vez falla la imposibilidad de aglutinar a eso tan disperso, que es el pueblo?. El pueblo andaluz.

No desesperemos. Se puede conseguir gobernar -o condicionar profundamente- si se hace un programa que ilusione, no sea demagógico y aglutine en estos tiempos de paro, sufrimiento y dificultad generado por los bancos, los poderes financieros, los ricos, y ese sistema politico, conservador y ultra liberal que es el Neoliberalismo, a muchas personas hartas y no resignadas. Sistema -el neoliberal- que independientemente de nombres y apellidos, en Europa, excepto en Islandia, todos los gobiernos siguen. Así nos va.

Sabiendo que no somos la isla nórdica, que estamos en el euro y que no somos independientes, habrá que plantearle seriamente al pueblo andaluz lo que queremos hacer o al menos intentar hacer. Explicar que les rendiremos cuentas y que somos de ellos: de los de abajo, de las victimas de la crisis.

Habrá que denunciar -sin que nos puedan callar la boca- a los señoritos del PP, y sus practicas ya demostradas de recortes y asfixia de la economía productiva.

No es cuestión de etiquetas. No es cuestión de apellidos. Es solo ser el cemento aglutinante de la rabia contenida -no se porqué-, de la angustia de las colas del paro, de la desesperación de los desahucios, del no poder llegar a fin de mes.

Esa es la fuerza que debe unificarse, la de las y los que necesitamos del sistema sanitario público, de la educación pública y de un sistema financiero público andaluz -ya que el español lo han privatizado- y de preservar nuestro medio ambiente. No seguir destruyendo territorio en beneficio de la especulación. Salvar nuestras costas y defender nuestros montes negros.

No es fácil el camino que ofrecemos. Pero a aquellos que nos llaman ilusos o románticos decidles que ellos, en beneficio de unos pocos, nos han arruinado y se han arruinado. Sus soluciones no son para el pueblo, aunque se llamen populares, sirven tan solo para hacer más ricos a los ricos y favorecer a los bancos. Por que para eso nos recortan, para dárselo a los bancos.

Por todo esto, el pueblo andaluz debe reaccionar y explorar nuevos caminos.

Pongámonos de acuerdo. No es cuestión de estar en una lista, es cuestión de frenar el antineoliberalismo, en su versión más dura y de ir recuperando la soberanía popular, también desde Andalucía.

En Venezuela se vuelve a construir una Red de Redes para transitar hacia el Socialismo. Aprendamos

Cartas Caraqueñas.

Hace tan solo cinco meses, en Venezuela se comenzó a experimentar nuevamente: a inventar, según palabras de Hugo Chávez. El Proceso (como aquí se le conoce a la opción de cambio y de tránsito hacia el Socialismo) se reinventa constantemente. Primero fue el MVR (Movimiento V República) el movimiento popular y social, amplio y democrático que alcanzó el poder y redactó la nueva Constitución. Tras la constituyente hubo ya un Polo Patriótico, y tras él apareció el PSUV (Partido Socialista Unido de Venezuela) al objeto de trabajar por profundizar en la Justicia Social y sembrar petróleo, es decir modificar el paradigma económico y repartir, entre los más pobres en especial, la renta petrolera.

Pero a pesar de la existencia del PSUV, otros partidos de izquierda han apoyado la Revolución Bolivariana y han sido incluidos en las candidaturas del chavismo teniendo diputados. Por ejemplo, los comunistas y un partido socialista: el MEP, escisión hace ya tiempo de AD -el partido vinculado a la Internacional socioliberal- es decir “Socialista” y que apoya a la clase oligárquica venezolana.

Pero en estos momentos, el Proceso ha dado una vuelta de tuerca o ha inventado nuevamente, creando el Gran Polo Patriótico -el GPP- que es un amplio movimiento político-social en el que hay partidos como el PSUV, el PCV, el MEP -socialista-, o los Tupamaros y la UCV de extrema izquierda, pero también -y al mismo nivel- sindicatos, cooperativas, asociaciones culturales, Consejos de Trabajadores, movimientos estudiantiles, comunidades, movimientos indígenas, ecologistas, y grupos de gays y lesbianas y de defensa de la diferencia sexual, e incluso grupos de Heavy Metal, moteros y santeros.

Así pues, nos encontramos con que, a pesar del instrumento PSUV, fuerte e incluso hegemónico electoralmente, el propio Hugo Chávez opta recientemente por el GPP, al objeto de construir una red de redes que, de forma participativa y no hegemonizada por los partidos, trabaje por la Revolución Bolivariana. Es decir, –y oídlo bien en el estado español- el propio Hugo Chávez vuelve a la senda de los movimientos sociales, amplios pero políticos a la vez, para consolidar el poder del pueblo, para garantizarlo y para construir una amplia red de Poder Popular.

Por tanto, si eso ocurre en Venezuela, imaginaos cual es en el Reino de España, en mi opinión, la única opción posible para construir una nueva mayoría que le dispute el poder a las oligarquías y con voluntad de legislar. Porque claro, aspirar solo a ser oposición, aunque sea una oposición potente, es permitir que se nos siga machacando y que las víctimas de la crisis sigamos subvencionando a los bancos y a los ricos.

Esa es la primera instancia latinoamericana de hacer política. O se le disputa el poder a las oligarquías o no haremos nada. Podremos parar alguna ley, conseguir alguna pequeña victoria parcial, incluso lograr que se imponga la Tasa Tobin, pero no lograremos una sociedad justa y democrática. No lograremos confeccionar una nueva Constitución. Un movimiento constituyente es una idea excelente, además es imprescindible para que exista democracia en el estado español. ¿Pero cómo logra el pueblo -el único legítimamente empoderado- hacer una nueva Constitución, si no es mayoría política esta voluntad y si la soberanía popular no la impone?

En Uruguay, las elecciones las venció el Frente Amplio. En Bolivia, el MAS es un amplio movimiento con muchas alianzas locales y tribales, además de con sindicatos y otros movimientos. En Ecuador, es la Alianza PAIS – un nombre precioso, Pueblo Altivo y Soberano- ya en si toda una declaración de principios.

En el estado español ¿Cuál es la solución? ¿Deseamos cambiar? ¿Nos atrevemos a construir una alternativa democrática, popular e inclusiva y participativa? ¿Alguien desde algún aparato esta tan loco como para considerar que sin un amplio movimiento socio-político y popular se va a construir algo serio que nos haga dejar de ser unas marionetas en manos de políticos neoliberales y banqueros?

Por tanto, la lección venezolana, si sirve, es clara: primero un movimiento democrático popular -el MVR- que dispute el poder. Después la constitución para lograr la consolidación del estado social, en tránsito hacia el socialismo, es decir el reparto y el poder popular. ¿Un partido? No. El Gran Polo Patriótico.

Conozco las distancias entre ellos y nosotros, pero son más mentales que reales. Por ahora el tránsito es el mismo. Convertida la socialdemocracia al neoliberalismo, el FMI y los EE.UU. -en España la UE- imponen sus condiciones, la izquierda es derrotada, el pueblo arruinado y despojado de los servicios públicos. La reacción, el Caracazo, tras este y unos años después, la victoria democrática y la nueva Constitución.

No tengamos miedo a alcanzar la mayoría. No tengamos miedo a la lucha política para articular el poder popular. No creamos que nada de esto, desde un partido, es posible ya.

La derecha está trabajando muy rápido. Ha reinstaurado en el mundo la guerra fría, pues su control se le escapa ¿Cuándo comenzará con la guerra caliente ante su más que evidente derrota? Este capitalismo enfermo es muy peligroso.

Organizarse, y ya, es cuestión de supervivencia y de salvar la Soberanía Popular; de lograr, diría yo, que exista la Soberanía Popular.

La historia no comienza hoy

Cartas Caraqueñas.

Tenemos ya en el estado español suficientes diagnósticos político-económicos como para llegar a un acuerdo en la acción. El 15M fue un aldabonazo, que entendió que el problema no era el sentido del voto de las personas, sino su capacidad de sentirse o no víctimas de la crisis y de reaccionar o no hacerlo.

Las clases populares se movilizaron o permanecieron pasivas, respondieron bien, respondieron positivamente y/o acudieron a las manifestaciones, o bien le dieron su apoyo al 15M mediante encuestador. Así pues, activa o tranquilamente, apoyaron una rebeldía que ni les pedía el voto, ni pretendía colocar a una nueva élite, sino tan solo decir que basta ya de engaños y de que siempre los de abajo paguen los platos rotos. En pocas palabras: ni políticos –refiriéndose a las oligarquías políticas con capacidad decisoria, que ya están quemadas y desacreditadas, pero continuan-; ni los banqueros, que realmente son los que mandan y que, tras forrarse a su costa, ahora les exigen sacrificios y “ajustes” para poder seguir forrándose, ahora ya no con su hipoteca -que también- sino con la deuda pública (que tal y como sabemos es privada en más de un 70%, pero que todas y todos pagamos).

Tras el 15M, el 20N ha dejado un amargo sabor, pues ni la abstención consciente por anti-política ha sido tanta (yo incluso, sin ánimo de molestar y pudiendo estar equivocado, pienso que bastante de ella proviene de votantes PSOE cabreados con su deriva derechista, como castigo a las cúpulas socioliberales, pero no por otra razón), ni las izquierdas han crecido lo que cabría esperar. Cierto es que los mecanismos de embrutecimiento intelectual del sistema funcionan a tope. También que la ley electoral es tan injusta como poco respetuosa con la voluntad popular. Cierto es que poco menos de un tercio de los votantes y una cuarta parte de la ciudadanía española ha decidido que nos gobierne la extrema derecha neoliberal. Cierto. Pero ahí están, y eso es lo que hay y lo que ahora debemos responder. Pero sobre todo, lo que hemos de solucionar.

Nos debatimos entre la lucha y la respuesta en la calle a las agresiones que sufrimos las clases subalternas, o la actuación simplemente institucional. Creo que hay cosas que en el inicio del siglo XXI, tras el pinchazo de la globalización neoliberal, debieran haber sido de otra manera en las urnas. Pero no seamos ingenuos, tras la rápida reacción capitalista a la crisis de 2008 y su recomposición en el tablero del poder en Europa y USA, algo debiera hacernos reflexionar. Veamos:

Los poderes financieros, podridos y estafadores, están imponiendo en las potencias centrales unas políticas públicas tendentes a destruir el bienestar y la providencia públicas y a privatizar lo poquito que de propiedad común aún queda. Como la especulación financiera ahora está complicada, pues especulan con trigo, arroz y soja. Como ya no venden pisos y adosados y han caído las hipotecas, pues obtienen beneficios de la deuda. Eso si, de su propia deuda, obligando a los estados a que nos obliguen a todas y todos a sufragarla. ¿Cómo? Pues a costa de transferir el dinero de la educación, la salud, las infraestructuras públicas, y sueldos y pensiones, a los propios bancos. Ese es el famoso ahorro. Ahorro en la pensión de usted, congelándosela, o le quito el médico de familia y le cierro el ambulatorio, y lo que no gasto pues se lo doy a Botín o a otro similar.

Pero claro, esto puede generar huelgas y manifestaciones. Ante las posibles reclamaciones, la democracia ya no es útil a los poderosos. La lucha de las grandes oligarquías económicas dominantes es contra la democracia. No es un problema solo de ley electoral, es un problema de confundir las mentes, amedrentar los espíritus, comprar las voluntades y reprimir las reacciones para hacer negocio a costa del sufrimiento ajeno. Unas poblaciones europeas, consumistas y bien alimentadas, se ven ahora ante la tesitura del desastre y la ruina y, ante la ausencia de seguridad, votan a las derechas. Las izquierdas, los alternativos, las personas indignadas mientras tanto discuten, se discuten y tratan honradamente de poder construir la alternativa en condiciones muy adversas. Pero a veces más adversas todavía, gracias al empeño puesto por “algunos” en ver quien es más listo, puro o lo hace mejor.

En esta tesitura, yo, que ni soy puro, ni exento de errores ni de manías, me permito proponer, con perdón, que salvadas todas las distancias (que, por cierto, no son tantas) miremos hacia América Latina. Perdón, ya sé que no son europeos. Perdón, ya sé que se lo están montando de diversas formas. Pero partían de lo mismo: deuda galopante al FMI, a los bancos europeos y a los EE.UU., paro masivo y, sobre todo, una aplicación de libro de la más pura -esa si- doctrina neoliberal. Es decir, todo privatizado, no a la existencia de programas de protección social y empobrecimiento generalizado de las clases populares ¿Os suena?

En América del Sur y el Caribe hay diversas soluciones y seguramente ninguna es perfecta -yo ignorante de mi creo que la perfección no existe-. Sin embargo, a quien más molestan los procesos populares de cambio social es a los Bancos, al FMI, los EE.UU. y la UE. Por eso, no solo ocultan, sino falsean lo que en Latinoamérica ocurre.

Las sociedades americanas en general, de todo el continente (EE.UU. incluido, gracias al dominio anglosajón) son duras, muy duras. Trabajos precarios, informales, ausencia de providencia pública. Millones de personas sin pensiones, sanidad deficiente, etc. Sin embargo, resulta que estos países –excepto los EE.UU.- están creciendo no haciendo lo que Europa, sino justo al revés. Europa camina hacia el modelo americano, mientras que América Latina busca y trabaja la protección social, lo público, incluso el tránsito hacia el Socialismo y no está en crisis.

Vienen de atrás los problemas de pobreza extrema en Latinoamérica, pero por ejemplo Argentina, en los años cincuenta, era mucho más rica que España e Italia, incluso Francia… y todo se hundió. A Venezuela, en los años cincuenta, llegaron 400.000 españoles y, sin embargo, las políticas ultra-liberales primero, y neoliberales después, arruinaron todo. También la corrupción, pero mejor de eso nos callamos y dejamos de dar lecciones. Pues bien, ese es el camino que le han marcado a España, a Europa: el de la destrucción del estado hacia la ruina, en beneficio de la banca y los ricos.

Por eso, pido un poquito de humildad y veamos lo que nos puede servir de la experiencia y de la solución de nuestras hermanas y hermanos de las Américas. Yo, humildemente, estoy tomando nota.

Solo un apunte. Primero fueron los movimientos sociales. Tras los movimientos sociales, una fuerte voluntad de poder de los pueblos, de las fuerzas sociales de los pueblos. Algo han tenido muy claro: a la oligarquía solo se le disputa el poder tomándoselo. Eso exige también hacer política y empoderar políticamente a los pueblos, en el más alto sentido de la palabra Política.

Perfecto, nada. Nosotros, desde el hoyo, menos. Lo que ahora toca es construir algo nuestro, de todas y todos, y empoderar.