La crisis de la socialdemocracia. Busquemos salidas

CRISIS POLÍTICA Y SOCIALDEMOCRACIA

Desde un punto de vista solamente político, uno de los grandes problemas que vivimos es la crisis y desnaturalización de la socialdemocracia, que ha dejado a las clases populares de Europa sin uno de sus referentes políticos principales. El problema, que existe, es necio no analizarlo al objeto de ver como lo superamos. Lo más grave es cuando esta fuerza política se convierte en socioliberal hace ya unas décadas, y se convierte claramente -no por que no lo fuera ya algo antes- en una fuerza del sistema.

La ampliación de la Unión Europea a la Europa del Este, la antigua Europa ligada a la URSS amplía el problema, y aún sabiendo que no es políticamente correcto el enumerarlo, hay que analizarlo puesto que es un operación frente a la que la izquierda francesa (puede que la más lúcida del continente), manifestó su oposición por estás rápidas incorporaciones, apoyadas con entusiasmo por los Estados Unidos de América, que desnaturalizarían el sueño de una Europa democrática y social y fortalecerían su derechización introduciendo una quinta columna pro-norteamericana en el continente.

Estaba claro que estas incorporaciones de urgencia apoyaban las tesis neoliberales, incluso desde las nuevas socialdemocracias del este, a pesar de ser algunas de ellas antiguos partidos comunistas reconvertidos. La Unión Europea es, en estos momentos, algo imposible para las izquierdas, mientras los pueblos del este no comprendan y vean ellos mismos las profundas negatividades del capitalismo y que este es posible superarlo en democracia.

Pues bien, así ha sido al pie de la letra. Los estados del antiguo bloque del este apoyan todos los pronunciamientos, directivas y reglamentos de la Unión más neoliberal y son los principales aliados de Gran Bretaña y de Alemania, además de ser actualmente el mercado principal de la potencia germana que, dicho sea de paso, juega sus propias cartas en el complicado tablero de ajedrez europeo.

El fenómeno europeo de la socialdemocracia tiene su propia crisis, que afecta y mucho a cualquier solución política del continente, pues la socialdemocracia también fue engullida por la revolución conservadora. Los dirigentes socialdemócratas aceptaron las tesis del reequilibrio del estado del bienestar y de la necesidad de limitar las prestaciones del estado providencia, que ellos mismos habían contribuido a crear de forma decisiva. También asumieron las privatizaciones, implementando y ejecutando muchas. Las mismas que conservadores y liberales.

La socialdemocracia de la tercera vía, gracias a Guiddens, Blair y Schröder se convierte en socioliberalismo y se queda sin un mensaje claro hacia las clases populares. Ya no tienen ninguna nueva ilusión que conquistar, ni sociedad sin clases y justa a la que aspirar. Han renunciado a sus principios y, además, no son especialmente capaces de digerir las propuestas innovadoras como las verdes y/o ecológicas. Son partidos del sistema y se derechizan transformándose en una suerte de partidos liberal-progresistas, que protegen a los mercados por encima de todo.

Los socialdemócratas cuando gobiernan ejecutan políticas de derechas y neoliberales. De hecho, la socialdemocracia europea ha sido clave en la construcción de la Unión Europea, mercantil, economicista y profundamente neoliberal que las clases populares europeas sufren. Nunca se ha opuesto con contundencia a directivas regresivas en lo laboral y profesional como la Directiva Bolkenstein o de Servicios de Interés General, u otras que han ido “liberalizando” el sistema y desprotegiendo a las clases trabajadoras y populares.

Los Verdes se están igualmente acomodando al sistema -en el caso alemán a pasos agigantados- influyendo decisivamente en el resto de los partidos verdes europeos. Son además estos partidos verdes muy anti-comunistas, tal vez por razones distintas a los conservadores, pero lo son y, de hecho, los verdes alemanes antes pactan con la Democracia Cristiana que con Die Linke.

En el caso español, se puede aplicar todo lo anteriormente dicho a la situación que hemos vivido y sufrimos en la actualidad. Felipe González derechiza su partido y lo acomoda, aunque mantiene a algunos ministros y ministras a su izquierda. Con Zapatero, todo alcanza tintes tan dramáticos como esperpénticos. Zapatero llega a la secretaría general gracias a la izquierda del PSOE, ante la posibilidad de que venza el derechista, católico y demagogo José Bono. Pero finalmente, Zapatero le supera y vence. Sacando las tropas de Irak, logrando avances en materia de derechos civiles e igualdad de genero, pero sin embargo, aconsejado no se por quien, entiende que el Gobierno no debe intervenir en la Economía y regularla -incumpliendo de esta forma un regla de oro de la socialdemocracia clásica-, para al final y tras el crack de 2008 postrarse ante la banca, las fundaciones conservadoras como FEDEA, y las presiones de Alemania y Francia.

Zapatero actualmente vive una extraña y personal luna de miel con el PP y Rajoy, en un remedo personal de coalición de facto, captada por los movimientos indignados, de protesta social y la izquierda alternativa que gráficamente lo definen como “PPSOE”. Y así se confronta su partido, que lo ha apoyado y seguido casi sin fisuras, a unas elecciones generales en las que ha logrado que la gente no solo desconfíe de “los socialistas”, sino que desee darles la gran patada, aunque se lo piensen algunas y algunos, por aquello de que viene la extrema derecha.

El panorama europeo es, en definitiva, profundamente conservador y fiel aliado de los EE.UU. en lo económico, político y militar. La presencia de España en zonas calientes del mundo en aventuras militares que no se pueden permitir, así lo atestiguan.

Son sin embargo, precisamente dos escisiones por la izquierda de partidos socialdemócratas las que en estos momentos más se esfuerzan por construir algo nuevo: elaborar una ideología de las clases populares y que además tienen más credibilidad para emprenderlo. Son Die Linke en Alemania y el Parti de la Gauche en Francia. Aliados además o fundidos con los partidos comunistas respectivos, a los que les aportan frescura y renovación.

Estas son seguramente las vías a seguir para construir políticas a la izquierda, y en el caso español para posibilitar la aparición de una nueva fuerza popular, unitaria, antineoliberal y profundamente democrática e inclusiva y participativa que nos permita reemprender el post 20N con garantías de éxito, pues las políticas regresivas y antipopulares que el PP continuará y profundizará nos obligaran a luchar, a resistir y a rechazar.

Es pues de desear que, desde las cenizas de la socialdemocracia devenida en socioliberalismo, surja el socialismo. Pero entiendo que la tarea del socialismo y de las y los socialistas, aquí y ahora, no es mirarse al ombligo: es colaborar en construir una amplia red de convergencia social que posibilite la toma del poder político de las clases populares, de las y los indignados, de las y los trabajadores. Partiendo desde lo que tenemos, y de esa gran obra colectiva que se llama 15M, que todas y todos los que no nos resignamos hemos contribuido a levantar. Hemos caminado y aprendido mucho, pero ahora ni podemos ceder, ni podemos ser infantiles. Esto es duro y complicado, pero vale la pena. Cuando muchas y muchos gritamos Socialismo o barbarie, es por que o construimos un mundo nuevo, justo y de todas y todos, o el cambio climático, la guerra, las mafias, los especuladores y los banqueros, acabaran con este.

Ante este panorama, no estaría mal vencer de una vez nuestros prejuicios eurocentristas y aprender de los procesos latinoamericanos, antineoliberales, patriótico-populares, y hacia el socialismo que, partiendo de fuertes movilizaciones populares y pese a la agresividad del imperio y las derechas propias y extrañas, están arrancando de la pobreza a millones de personas y haciendo participar en política a sus pueblos, mientras hasta hace poco más de una década esto era exclusivo de sus oligarquías.

Apuntes sobre los modelos argentino y estadounidense. Posibles lecciones

Recomiendo este magnífico artículo de James Petras, sus conclusiones sobre Argentina puede ser un ejemplo interesante del modelo para superar la crisis. Sin olvidar que también queda clara la fortísima movilización previa. Ante la previsible victoria de la extrema derecha en el Reino de España, hay que dejarse de tonterías y movilizar, buscar la unión y caminar hacía una convergencia social, hacía una red de las indignadas, paradas, desahuciadas y el movimiento laboral, más las fuerzas políticas antineoliberales.

¿Por qué gana la Presidenta Fernández y pierde Obama?

James PetrasRebelión

Introducción

El 23 de octubre de este año, la Presidenta Cristina Fernández ganó la reelección con un 54% de los votos, 37 puntos más que el segundo. La coalición de la Presidenta también barrió con los escaños al Congreso, Senado y a las gobernaciones provinciales al igual que a 135 de los 136 concejos municipales del Gran Buenos Aires. En agudo contraste con el Presidente Obama, que según los últimos sondeos está por detrás de los candidatos presidenciales republicanos, y es probable que pierda el control del Congreso y del Senado en la próxima elección de 2012. ¿Cuáles son los factores para esta diferencia monumental de percepción de los votantes sobre dos presidentes en el cargo? Es fundamental hacer un análisis histórico comparativo de las políticas socio-económica y exterior al igual que de las respuestas a la profunda crisis económica de los respectivos gobiernos para poder explicar los resultados divergentes.

Metodología

Al comparar la performance de Fernández y Obama es necesario ubicarlos en un contexto histórico. Más específicamente, ambos presidentes y sus predecesores inmediatos, George Bush en EE.UU. y Néstor Kirchner en Argentina (el fallecido esposo de Fernández) confrontaron crisis socio-económicas de enorme importancia. Lo que es significativo, sin embargo, son las respuestas diametralmente opuestas a las crisis y los resultados divergentes. Por un lado, un crecimiento sostenido con equidad en Argentina, y por el otro, una profundización de la crisis y políticas fallidas en EE.UU.

Contexto histórico – Argentina: Depresión, revueltas y recuperación

Entre 1998-2002, Argentina vivió la peor crisis socio-económica de su historia. La economía se fue a pique de una recesión a una depresión económica a escala total, culminando con un crecimiento negativo de doble dígitos en 2001-2002. La tasa de desempleo llegó al 25%, y en algunos barrios de clase trabajadora por encima del 50%. Decenas de miles de profesionales de clase media empobrecidos se alineaban para recibir pan y sopa a sólo unas pocas cuadras de la Casa Rosada. Cientos de miles de trabajadores sin empleo, los “piqueteros”, bloqueaban las principales rutas y algunos interceptaban los trenes de transporte de ganado y cereales de exportación. Los bancos cerraron quedándose con los ahorros de millones de personas. Millones de manifestantes de clase media organizaron concejos barriales radicales y se conectaron con las asambleas barriales de los desempleados. El país estaba enormemente endeudado, la gente profundamente empobrecida. El ánimo popular se encaminaba a una insurrección revolucionaria. El Presidente Fernando de la Rúa fue derrocado (2001), cantidades de manifestantes fueron asesinados y heridos, mientras la rebelión popular amenazaba con tomar la casa de gobierno. Hacia fines de 2002, cientos de fábricas en bancarrota fueron “ocupadas”, tomadas por los trabajadores y dirigidas por ellos. Argentina declaró el default de la deuda externa. A principios de 2003, Néstor Kirchner fue elegido presidente, en medio de esta crisis sistémica y rechazó el pago de la deuda y al mismo tiempo se negó a reprimir los movimientos populares. En cambio, inició una serie de programas de emergencia pública. Autorizó un pago a los trabajadores desempleados (150 pesos mensuales) para que pudieran cubrir sus necesidades básicas; los desempleados constituían casi la mitad de la fuerza laboral.

La consigna más popular de los multitudinarios movimientos que ocupaban los distritos financieros, fábricas, edificios públicos y las calles era “Que se vayan todos”. Se rechazó rotundamente a toda la clase política, los partidos y líderes, el Congreso y los presidentes. Pero mientras que los movimientos eran masivos, militantes y unidos en lo que rechazaban, no tenían un programa coherente para tomar el poder estatal, ni un liderazgo político a nivel nacional que lo condujera. Después de dos años de revueltas, el pueblo acudió a votar y eligió a Kirchner con un mandato de hacer algo o perecer. Kirchner escuchó el mensaje, al menos la parte que exigía crecimiento con equidad.

Contexto: EE.UU. y los gobiernos de Bush-Obama

Bush (en los últimos años) y Obama gobernaron durante la peor crisis socio-económica desde la Gran Depresión de los treinta. El desempleo y el subempleo casi alcanzaron un tercio de la fuerza laborable en 2009. Millones de casas hipotecadas fueron tomadas por los bancos. Se multiplicaron las declaraciones de bancarrota y los bancos estaban al borde del colapso. Las tasas negativas de crecimiento y una caída marcada del salario incrementaron la pobreza y multiplicaron la cantidad de personas que necesitaban ayuda alimenticia. A diferencia de Argentina, los ciudadanos canalizaron su descontento en las urnas. Atraídos por la retórica demagógica de “cambio” de Obama depositaron sus esperanzas en el nuevo presidente. Los demócratas ganaron la presidencia y obtuvieron una mayoría en el Congreso y en Senado. La primera prioridad de Obama y el Congreso fue volcar billones de dólares en el salvataje de los bancos, incluso cuando el desempleo se acentuaba y continuaba la recesión. La segunda prioridad fue la de profundizar y expandir las guerras imperialistas de ultramar.

Obama aumentó la cantidad de tropas en Afganistán a 30.000; expandió el presupuesto militar a $750 mil millones; lanzó nuevas operaciones militares en Somalia, Yemen, Libia, Pakistán y otros países, aumentó la ayuda militar a las fuerzas armadas coloniales de Israel; firmó nuevos pactos militares con países de Asia (India, Filipinas, Australia) próximos a China.

En suma, Obama le dio una prioridad máxima a la expansión del imperio militarista, agotando los fondos del tesoro con los que se podría haber financiado la recuperación de la economía interna y reducción del desempleo.

En contraste, Kirchner/Fernández redujeron el poder de los militares, recortaron los gastos militares y canalizaron recursos estatales hacia programas de empleo, inversiones productivas y exportaciones no-tradicionales.

Con el gobierno de Obama la crisis se volvió una oportunidad para revivir y consolidar el poder financiero de Wall Street. La Casa Blanca aumentó el presupuesto militar para expandir las guerras imperiales y profundizó el déficit del presupuesto, para luego proponer recortes de programas sociales esenciales con el fin de “reducir el déficit”.

Argentina: De la crisis al crecimiento dinámico

En Argentina la catástrofe económica y la insurrección popular le ofrecieron a Kirchner una oportunidad para implementar un cambio básico del militarismo y el saqueo especulativo a programas sociales y a un crecimiento económico sostenido.

Las victorias electorales de Kirchner y Fernández reflejan su éxito en la creación de un estado social, capitalista “normal”. Después de 30 años de regímenes neoliberales depredadores apoyados por EE.UU., esto fue un gran cambio positivo. Entre 1966 y 2002, Argentina sufrió dictaduras militares brutales que culminaron con los generales genocidas que asesinaron a 30.000 argentinos desde 1976 a 1982. De 1983 a 1989 Argentina sufrió bajo un régimen neoliberal (Raúl Alfonsín) que no resolvió el legado dictatorial y presidió el país con una hiperinflación de tres dígitos. Desde 1989 a 1999 con el Presidente Carlos Menem, Argentina fue testigo de la mayor venta de sus empresas más rentables, recursos naturales (incluido el petróleo), bancos, autopistas, zoológicos y hasta baños públicos a inversores extranjeros y socios cleptócratas a precios regalados.

Finalmente, aunque no menos importante, Fernando de la Rúa (2000-2001) prometió un cambio y en lugar de hacerlo profundizó la recesión que condujo a la eclosión catastrófica final de diciembre de 2001, con el cierre de los bancos, la bancarrota de 10.000 empresas y el colapso de la economía.

Contra este trasfondo de un fracaso rotundo y con el desastre humano causado por las políticas de “libre mercado” de EE.UU. y el FMI, Kirchner/Fernández declararon el default de la deuda externa, re-nacionalizaron varias empresas privadas al igual que el Fondo de Pensiones, intervinieron los bancos y duplicaron el gasto social, expandieron la inversión pública en el sector productivo e incrementaron el consumo popular, en camino hacia la recuperación económica. Hacia fines de 2003 Argentina pasó de una tasa negativa a un crecimiento del 8%.

Derechos humanos, programas sociales y política económica independiente del exterior

La economía argentina creció más del 90% en el periodo 2003-2011, más del triple que la de Estados Unidos. La recuperación estuvo acompañada de una triplicación del gasto social, especialmente en programas de reducción de pobreza. El porcentaje de argentinos pobres ha declinado del 50% en 2001 a menos del 15% en 2011. En contraste la pobreza en EE.UU., en la misma década, aumentó del 12% al 17% y sigue en una trayectoria ascendente.

EE.UU. se ha convertido en el país con mayor desigualdad en la OCDE: el 1% controla el 40% de la riqueza del país (aumentó del 30% en menos de una década). En contraste, la desigualdad en Argentina se redujo a la mitad. La economía de EE.UU. no ha logrado recuperarse de la profunda depresión de 2008-2009, durante la cual decayó más del 8%. En contraste, la economía Argentina cayó menos del 1% en 2009, y ha estado creciendo a un saludable 8% (2010-2011). Argentina ha nacionalizado el Fondo de Pensiones, ha duplicado las pensiones básicas y ha introducido un programa de asistencia social universal para los niños con el fin de contrarrestar la desnutrición y garantizar la asistencia escolar.

Por el contrario, hoy en EE.UU. un 20% de los niños están mal alimentados, las tazas de abandono escolar están aumentando en los adolescentes y la desnutrición afecta a más del 25% de los niños de grupos minoritarios. Con más recortes sociales en salud y educación en el horizonte, las condiciones sociales van a empeorar. En Argentina el salario se ha incrementado más de un 50% a lo largo de la década en términos reales, mientras que en EE.UU. ha disminuido casi un 10%.

La dinámica de crecimiento de Argentina ha estado alimentada por un creciente consumo interno y los ingresos de las exportaciones. Argentina tiene un sostenido balance comercial favorable basado en los precios del mercado y en una competitividad creciente. En contraste, el consumo interno en EE.UU. se ha estancado, el déficit comercial está cerca de los $1,5 billones y los ingresos se desperdician en gastos militares improductivos de más de $900 mil millones por año.

Mientras que en Argentina el impulso inicial para una política de default con crecimiento fue posible por una rebelión popular y un movimiento de masas, el descontento popular en EE.UU. fue canalizado hacia la elección de un financiero estafador de Wall Street llamado Obama. Éste procedió a entregar dinero para el rescate de la élite financiera en lugar de dejar que se vayan a la bancarrota, y de establecer las bases del crecimiento, la competencia y el consumo social.

La alternativa argentina a los rescates bancarios y la pobreza

La experiencia argentina va en contra de todos los preceptos de las agencias financieras internacionales (FMI, Banco Mundial), y de sus defensores políticos y propagandistas de la prensa financiera. Desde el primer año (2003) de la recuperación de Argentina hasta hoy, las “predicciones” de los expertos económicos fueron que su crecimiento no era “sostenible” -pero éste ha seguido siendo fuerte a lo largo de una década. Los analistas financieros sostuvieron que el default le cerraría a Argentina el acceso a los mercados financieros y que su economía colapsaría. Argentina se apoyó en la auto-financiación sostenida por los ingresos de las exportaciones y en la reactivación de la economía interna, y confundió a los economistas prestigiosos.

Mientras que el crecimiento continuaba, los críticos del Financial Times y del Wall Street Journal dijeron que terminaría cuando “la capacidad sin usar se agotara”. En lugar de ello, los ingresos del crecimiento financiaron la expansión del mercado interno y crearon nuevas capacidades para el crecimiento, especialmente a nuevos mercados asiáticos y a Brasil.

Incluso en una fecha reciente, el 25 de octubre de 2011, periodistas del Financial Times todavía parloteaban sobre “la crisis inminente” al estilo de los fundamentalistas mesiánicos prediciendo un final apocalíptico. Machacan sobre la “inflación alta”, “programas sociales insostenibles”, “moneda sobrevaluada” y más predicciones sobre “el fin de la prosperidad”. Todas estas advertencias ocurren frente a un crecimiento sostenido del 8% en 2011 y de una victoria electoral abrumadora de la Presidenta Fernández. Los escribas financieros anglo-americanos deberían enfocarse en el fracaso de sus regímenes de libre mercado en Europa y América del Norte en lugar de denigrar una experiencia económica de la cual podrían aprender una lección.

Refutando a los críticos de la escuela de Wall Street, Mark Weisbrot y sus asociados señalan (en The Argentina Success Story, Center for Economic Bad Policy Research, Oct. 2011) que el crecimiento de Argentina está basado en la expansión del consumo interno, el aumento de exportaciones de manufacturas a socios comerciales de la región al igual que la tradicional exportación agro-minera a Asia. En otras palabras Argentina no es totalmente dependiente de las exportaciones primarias; ha equilibrado el intercambio comercial y no es demasiado dependiente de los precios de las commodities. Respecto a la inflación alta, Weisbroth señala que “la inflación puede ser alta en Argentina pero lo que cuenta es el crecimiento real y la distribución del ingreso. en relación con el bienestar de la vasta mayoría de la población” (página 14) [énfasis del autor].

EE.UU. durante los gobiernos de Bush-Obama ha seguido un camino totalmente perverso y divergente al de Kirchner/Fernández. Han priorizado el gasto militar y expandido el aparato de seguridad en detrimento del aparato productivo. Obama y el Congreso han incrementado enormemente el aparato policial del estado, reforzando la influencia política de éste sobre las políticas presupuestarias reaccionarias, y de manera paralela han aumentado los casos de violaciones de los derechos humanos y civiles. En contraste, Kirchner/Fernández han llevado a juicio a docenas de militares y policías por violaciones de derechos humanos y han debilitado el poder político de los militares.

En otras palabras los presidentes argentinos debilitaron el bloque de presión militarista que exigía más armamento y presupuesto de seguridad. Crearon un estado más coherente con su proyecto político de financiar competitividad económica, nuevos mercados y programas sociales. Bush-Obama revivieron el sector financiero parasitario incrementando el desequilibrio de la economía. Kirchner/Fernández se aseguraron de que el sector bancario financiara el crecimiento de las exportaciones, manufacturas y consumo interno. Obama reduce el consumo interno para pagar a los acreedores. Kirchner/Fernández impusieron un recorte del 75% sobre los titulares de bonos (bondholders) para financiar el gasto social.

Kirchner/Fernández ganaron tres elecciones presidenciales, cada una con un margen mayor que la anterior. Obama podría ser presidente por un solo término, incluso con la campaña de mil millones de dólares financiada por Wall Street, el complejo industrial-militar y la configuración de poder pro-Israel.

La oposición popular a Obama, especialmente el “Movimiento de Ocupación de Wall Street” tiene un largo camino por delante para llegar a emular el éxito de los movimientos argentinos que derrocaron presidentes, bloquearon autopistas paralizando la producción y circulación, e impusieron una agenda social cuyas prioridades eran la producción por encima de las finanzas, el gasto social por encima del gasto militar. El “Movimiento de Ocupación de Wall Street” ha dado el primer paso hacia la movilización de millones de participantes activos necesarios para crear un músculo social similar al que trasformó Argentina; que pasó de ser un estado cliente de EE.UU. a ser un estado social, dinámico e independiente.

Traducido por Silvia Arana para Rebelión

“España va hacia un corralito social”

Os enlazo la entrevista que recientemente me han hecho en Telesur TV, una de las principales cadenas de televisión de Latinoamérica y un ejemplo de que otros medios de comunicación son -también- posibles.

La crisis tiene origen político. Impulsemos otra política

Esta crisis tiene origen político. La solución es política, otra forma de hacer política.

Cuando Richard Nixon decidió el cambio del patrón oro por el dólar comenzó todo. Cierto es que fue asesorado por economistas ultraliberales, conservadores de la época y lobbies económicos y ultra-nacionalistas, que influenciaron en la propuesta pero, al final, fue el presidente de los EE.UU. quien tomó la decisión final más trascendente para nuestras vidas diarias, producida en los últimos sesenta años.

La causa más clara es esta situación que vivimos de ataques, de guerra sin cuartel al bienestar y la protección pública de las y los ciudadanos, la desregulación financiera, la pérdida de derechos laborales y las privatizaciones del sector estatal y público. Es el triunfo de la Revolución Conservadora que Margaret Tatcher y Ronald Reagan iniciaron y de hecho implantaron con éxito -con mucho éxito añadiría yo- al menos en la Europa de la Unión: la ideología neoliberal, la cultura neoliberal.

El éxito de la revolución conservadora amordaza los sindicatos, deja sin mensaje, ideas fuerza, y sin principios a la socialdemocracia, y logra el desmoronamiento de la URSS y todo en bloque del Este.

Es por eso que la respuesta ahora, treinta años después, debe surgir de las calles y las plazas. Sin partidos de referencia, con débiles sindicatos que aún así son atacados con saña y sin pre-acuerdos programáticos, las personas indignadas, asqueadas, empobrecidas, paradas, desahuciadas y explotadas, saltan, reaccionan, se rebelan y es que no podía ser de otra manera.

Los movimientos sociales son la primera respuesta, el FSM la primera luz, el primer relato tras la hecatombe y el triunfo derechista global. Ahora es la protesta, la búsqueda, el no callar.

Antes, en Latinoamérica, en la primavera árabe, nos habían señalado el camino. Los hermanos de sangre y cultura de América Latina son los que, hasta el momento, más han avanzado en la construcción de alternativas y sobre todo más peligro le crean al sistema-mundo capitalista y xenófobo occidental y judeo-cristiano. Sus caminos, aún inciertos y no exentos de contradicciones son los más avanzados. Pero es de alegrarse y mucho que en los propios corazones del sistema halla surgido la revuelta.

El G20 volverá a demostrar su inutilidad y fracasará. Las personas volverán a protestar en la calle -y en espíritu- contra un club selecto, de mandatarios políticos que ni se ponen de acuerdo, ni se pueden poner. Mientras nosotras y nosotros profundizaremos la lucha, haciendo política y poniendo la solución política en manos de la ciudadanía. Repartiendo, aún en contra de los y las profesionales del sistema, la política en asambleas, debates y manifestaciones.

Yo solo advierto, y lo vengo haciendo desde hace un tiempo, que hay que alcanzar YA acuerdos aunque sean mínimos, gestionar nuestras diferencias y hacerlas fortaleza, y tratar de articular en el estado español una convergencia social y popular que nos permita seguir adelante con nuestras reivindicaciones.

Para ello, insisto:
– Hay que volver a salir a la calle antes de las elecciones del 20 de Noviembre.
– Hay que preparar una resistencia activa y contundente tras el 20N, y organizar no ya a los indignados, sino a los atacados, a las victimas del terrorismo neoliberal y las bandas armadas de la banca, a las y los oprimidos, las y los ninguneados. Y para ello debe existir una convergencia social y unidad de acción en todos los frentes de trabajo y lucha, desde los laborales a los institucionales, pasando por las plazas y asambleas pero sabiendo que, para ser colectiva y democrática, la resistencia debe articular a muchas y muchos, a sindicatos y fuerzas sociales y políticas.
– Hay que convocar YA una acción de calle tras el 20N. Pero ojo, esto ni es Francia, ni Madrid es Paris, en todo el estado, en todas y cada una de las ciudades.

La crisis ha generado la toma del poder político por parte del poder financiero, con apoyo de los políticos del sistema.

El paro lo sufrimos las y los de siempre ¿Hasta cuando tanta resignación?

5.000.000 millones de parados y el ministro de trabajo y la ministra de economía sin dimitir. Rajoy sacando pecho, cuando las administraciones públicas del PP son campeonas en destrucción de empleo. La maldita reforma laboral solo provoca despidos de trabajadoras/es fijos e incrementa el precariado. Botín y los bancos satisfechos, pues se cumplen sus órdenes, CRIMINALES!!!

Millones de familias paradas, sin esperanza, sin poder comprar nada para sobrevivir y mientras tanto las grandes fortunas, los ricos, gastando a placer y meándose sobre nuestros cuerpos de paro y desahucio. Mierda, mentira y cobardía.

Pueblos de España, levantaos de una puta vez, dejad de admirar a pedorros inmundos en televisión y tomad el futuro en vuestras manos. Pueblo de borregos, transformaos en pueblo de leones. Vuestros abuelos hicieron la revolución de Asturias de 1934, murieron en los paredones entre 1936 y 1975, emigraron antes que sucumbir ante los señoritos… ¿y vosotras y vosotros qué coño hacéis?. Solo salir de mani cada tres meses, así nos tienen todavía.

Mentras tanto, la Merkel manda en nuestro estado y los banqueros, los capitalistas, los grandes empresarios, son felices viendo como se hace todo lo posible para salvarlos, y que nuestros esfuerzos, privaciones y pérdidas de derechos paguen su deuda. El estado español vendido al capitalismo alemán. La misma chusma oligárquica que mandó durante el franquismo, ahora nos domina. Son las mismas familias que siguen chupando de la patria y hundiéndola, porque creen que la patria es suya.

Hay que reaccionar. No hay que esperar al 20N, hay que salir a la calle ya, y salir cuando pase el 20N y demostrar que seguimos en pie, estamos en pie. Por los derechos que confiere la soberanía popular. Por la justicia fiscal. Por el reparto. Por un sistema financiero público, de todas y todos y no solo de Botín. Por la República de los y las iguales. Poneos de acuerdo de una puta vez, pero salid, reaccionad, tomad la calle.