Ya no somos graciosillas y graciosillos. Tenemos propuestas y comenzamos a elaborar programa

Nadie podía pensar que esto iba a seguir siendo tratado como la rabieta de jóvenes de clase media, con carrera y paradas/os.

Lo más peligroso para el régimen no es solo que tomamos la calle, es que se comienzan a articular propuestas serias y posibles. Que se comienza de forma colectiva y tremendamente participativa a tener un programa.

La calle es de Fraga, según el mismo afirmó y luego se despachó en Vitoria con tres obreros de Michelín muertos a balazos. Desde entonces, la sociedad bien pensante cree -impone- que la calle es suya para las procesiones, para el papa o los desfiles, pero no para las clases populares indignadas. El problema es cuando surgen colaboradores necesarios que afirman venir de otras sensibilidades y les hacen el trabajo sucio. Eso no solo despista sino que provoca identificación y luego que nadie se queje.

El principal problema es que en la calle, las asambleas y en los movimientos cívicos y sociales se están haciendo unas denuncias tan fundamentadas y realizables como ciertas. Se le está diciendo lo que de verdad está ocurriendo a la ciudadanía.

Se está denunciando la gran estafa de los poderosos y sus instrumentos, y se está exigiendo algo tan simple como imposible para aquellos que han unido su suerte a la de la Banca privada, la burocracia neoliberal de Bruselas y por el éxito de las ideas e intereses de la Revolución Conservadora de Tatcher y Reagan, cuyas ideas siguen e implementan treinta años después.

Pero ya hay ideas claras, ya hay propuestas concretas y para una de muchas muestras un botón, este articulo publicado en “Público” que es un aldabonazo más y una llamada.

Basta ya de terrorismo financiero, basta ya de terrorismo, donde las víctimas subvencionan a los verdugos.

Contra el terrorismo financiero

La extraordinaria subida de la prima de riesgo española y de otros países aún más cercanos al corazón de la vieja Europa nos pone al borde del límite de lo que la ciudadanía no debería consentir.

Nada ha cambiado en España en los últimos días –salvo la celebración de nuevas subastas de deuda pública, claro está– que haya podido dar a entender a “los mercados” que la situación de nuestra economía es peor que hace unas semanas y que, por tanto, justifique una subida en el tipo de interés que debamos que pagar para financiarnos. Se trata, tan solo, de nuevas operaciones de casino que apuestan sobre seguro, provocando ellas mismas los resultados que más les convienen a inversores que, por supuesto, no albergan ninguna preocupación acerca de lo que suceda en la economía real, en la vida de la gente, sino en cómo mejorar sus posiciones de apuesta para ganar más dinero.

Cuando los bancos que habían provocado la crisis que estamos viviendo necesitaron financiación, los gobiernos y el Banco Central Europeo no dudaron en acudir en su auxilio, en una ocasiones, porque decían que eran “demasiado grandes para dejarlos caer” y, en otras, porque había que “salvar al sistema financiero”. En ello se gastaron varios billones de euros; más de 800.000 millones sólo en Alemania y Francia.

Sin embargo, cuando fueron los estados los que necesitaron financiación, fundamentalmente como efecto de la crisis que habían provocado los bancos, aunque en mucha menor medida, en lugar de recibirla en las generosas condiciones en que lo obtuvo la banca, tuvieron que ponerse en manos de esta. Y, gracias a ello, los bancos no sólo levantaron de nuevo cabeza, prestando a tipos cinco o seis veces más altos el dinero que recibían al 1% del Banco Central Europeo, sino que así pudieron poner contra las cuerdas a los gobiernos y exigirles nuevas reformas liberalizadoras como condición imprescindible para salir de la crisis, cuando, en realidad, fue la generalización de ese tipo de medidas lo que la provocó.

Los gobiernos, y en concreto el español, vienen diciendo a la ciudadanía que para acabar con esta situación hay que contentar a los mercados y que para ello es inevitable llevar a cabo las reformas que se les exigen y que, en gran parte, ya se han aplicado: del mercado de trabajo y de las pensiones, privatizaciones de empresas públicas y, pronto, de servicios públicos esenciales. Pero estas recetas se han revelado como una gran mentira, como evidencia el que ni estén produciendo los efectos beneficiosos sobre la economía con que se justifican, ni logren detener los ataques especulativos contra nuestra deuda.

Tratar de hacer frente a una situación que el propio presidente de la Junta de Andalucía calificó de “terrorismo financiero” cediendo a la extorsión, como está haciendo el Gobierno socialista, es algo peor que una simple ingenuidad. Las reformas que ha llevado a cabo sólo han servido para debilitar aún más la capacidad de generación de empleo e ingreso de nuestra economía y, al frenar la recuperación y el crecimiento de la actividad, terminarán encareciendo aún más la deuda pública a medio y largo plazo, convirtiéndose esta dinámica en un círculo vicioso que lleve a la ruina a los propios estados, a sus servicios públicos esenciales y, por ende, a toda la ciudadanía.

Al terrorismo financiero que está destrozando economías enteras no se le puede combatir con sometimiento, sino con firmeza y decisión, defendiendo la economía que crea empleo, riqueza y bienestar y cortando las alas de los capitales especulativos.

Europa tiene medios para lograrlo.

Debe garantizar que los estados dispongan de financiación adecuada a través del Banco Central Europeo, negociando para ello las condiciones que le permitan generar ingresos y no destruir sus fuentes, como ha venido sucediendo. Es una ignominia inaceptable que se preste al 1% a bancos irresponsables y que se obligue a que los pueblos tengan que hacerlo incluso al 10%, como está ocurriendo en algunos casos.

Además, Europa debe establecer impuestos y tasas sobre las transacciones financieras especulativas que las desincentiven en la mayor medida posible.

Y Europa tiene también la obligación moral de establecer controles de capital para impedir que financieros sin escrúpulos sigan poniendo en juego el futuro de la Unión Monetaria, la estabilidad económica y social y el bienestar de sus ciudadanos.

Pero ni España ni el resto de países europeos pueden esperar a que todo se resuelva en Bruselas. Se equivocarán una vez más este Gobierno y los partidos políticos que lo apoyen si vuelven a recortar derechos sociales creyendo que así disminuirá la voracidad de los mercados. Volveremos a ir todos a peor, salvo la banca y las grandes empresas.
En una democracia real, las personas son las verdaderas depositarias de la soberanía nacional y, por tanto, deben constituirse en protagonistas de las decisiones políticas que se toman, como actores y como beneficiarios principales.

Si viviésemos en esa democracia real, y los ciudadanos supieran de verdad lo que está pasando, no consentirían el tipo de terrorismo que se está practicando, ni la complicidad de los gobiernos. Y por eso creemos que es fundamental que los movimientos sociales y las organizaciones políticas, sindicales y ciudadanas de todo tipo hagan el máximo esfuerzo para informar, concienciar y movilizar a todas las personas que, con independencia de ideologías o de posiciones políticas, simplemente se indignen y reaccionen ante la injusticia y la irracionalidad que se nos está imponiendo.

Juan Torres López
Comité Científico de ATTAC España
Carlos Martínez García
Promotora Estatal de Mesas de Convergencia
Francisco Jurado
Democracia Real Ya

En el 15M no se pone el Sol

El Movimiento 15 M no es solo Sol.

Quieren dejar el centro de Madrid limpio de “perroflautas” y de acampadas, en fin de personas libres y tranquilas que exigen más y mejor democracia, justicia social y fiscal y no más dictadura de los mercados. Todo esto en gran parte por que viene a Madrid un jefe de estado extranjero, que además es el jefe supremo de una religión del tronco judeo-cristiano y que fue oficial en el reino de España y lo sigue siendo para los monarcas reinantes.

Pero la respuesta ya esta en las plazas, en las propias asambleas de Madrid. Los estrategas del regimen no se han enterado de que con la crisis y el precariado, la peña no se puede ir de vacaciones.

Mientras tanto hoy, el reino de España ha vuelto a ser victima de las especulaciones contra la deuda que las agencias de calificación provocan y dirigen. A quienes hay que expulsar de “la plaza” es a esas agencias.

El problema más grave hoy en nuestro estado, junto a ataques a la libertad de tránsito y expresión, es el ataque especulativo que está sufriendo. Estos ataques especulativos sobre la deuda, son fruto de la ordenación neoliberal de la economía y no podrán ser combatidos ni por medidas liberales, ni por liberales.

El M15M debe reaccionar no solo por la libertad en las plazas, tambien contra la especulación.

Comunicado de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción

Comunicado de la promotora estatal de mesas ciudadanas de convergencia y acción ante la convocatoria electoral

Las mesas de convergencia son un espacio de encuentro plural, en el que personas de diversas corrientes y sensibilidades trabajamos para favorecer la concurrencia social y política más amplia posible frente a la agresión que están sufriendo las clases trabajadoras con los recortes de derechos sociales más graves desde el inicio del régimen democrático. Las mesas no representan ni van a representar nunca una opción electoral pero eso no quiere decir que quienes formamos parte de ellas seamos indiferentes ni al tipo de gobierno que se lleva a cabo ni, por tanto, a las condiciones que pueden propiciar que se gobierne de una manera u otra.

Quienes trabajamos en las mesas para lograr la convergencia más estrecha posible de personas enfrentadas a las políticas neoliberales tenemos claro que una cosa es el gobierno y otra el poder, que desde hace años ha dejado de estar en las instituciones representativas para ejercerse al margen de ellas directamente desde la economía, los medios de comunicación o las finanzas y que, precisamente por ello, es más eficaz fomentar alternativas de contrapoder social más que empeñarse en llegar a los gobiernos sin contar con éste último. Pero tampoco eso quiere decir que seamos indiferentes ante la movilización social que siempre lleva consigo una campaña electoral.

Desde las mesas de convergencia hemos comprobado con pesar que las políticas que ha venido realizando el partido socialista en los últimos años han sido de estricta disciplina neoliberal y que en ese sentido no se han diferenciado en nada de las que han hecho los gobiernos conservadores de otros países o de las que hubiera realizado y realizó cuando gobernó aquí el Partido Popular. Pero tampoco eso nos lleva a contemplar indiferentes el ascenso electoral de un partido en donde la extrema derecha que justifica e incluso defiende al fascismo tiene un peso tan relevante.

En las mesas de convergencia nos encontramos ayudando a fomentar la movilización social personas de distintas sensibilidades, desde las que militan en fuerzas políticas con presencia parlamentaria a las que prefieren alcanzar ese objetivo al margen de la batalla institucional.

Pero a pesar de todo ello, tenemos las convicción de que las próximas elecciones generales, cuya convocatoria acaba de anunciarse, tienen una extraordinaria importancia para el futuro de las condiciones de vida de las clases trabajadoras y de los derechos sociales que tanto trabajo ha costado lograr. Si no se logra dar la respuesta adecuada, lo más probable es que el nuevo gobierno que surja de ellas, del PSOE o del PP, solos o en alianza con otros grupos minoritarios, lleve a cabo, como está ocurriendo en Cataluña, Madrid o Galicia, recortes mucho mayores que los hasta realizados y, además, con carácter quizá irreversibles para siempre o para mucho tiempo. Y recortes que no solo van a afectar a las condiciones económicas sino muy posiblemente a derechos fundamentales y al alcance ya de por sí limitado de nuestra democracia.

No se trata de crear una alarma innecesaria sino de constatar algo cada vez más evidente: la agresión socioeconómica inusitada, la fortaleza de los sectores más reaccionarios y la voracidad descontrolada y consentida de los poderes financieros están creando una situación de auténtica emergencia económica, social, política, medioambiental y humana para los sectores sociales más desprotegidos y de menor ingreso. Y por eso creemos que no se puede seguir actuando como se ha venido haciendo hasta ahora, cada uno por un lado.

Ante la gravedad de la situación en la que estamos saludamos y felicitamos a las fuerzas políticas que sinceramente quieran enfrentarse a estas agresiones y están trabajando para ello, a las organizaciones sindicales, a las organizaciones y a los movimientos sociales de todo tipo que aspiran a un mundo más justo y humanamente satisfactorio, para que finalmente todos dejemos a un lado las diferencias no fundamentales que podamos tener y asumamos con urgencia un programa común de actuaciones en todos los planos en los que es necesario enfrentarse a los poderes reaccionarios que vienen pisoteando los derechos humanos y sociales: en la movilización social en calles y plazas, en la organización de núcleos y focos de contrapoder frente a la degeneración de la democracia en la que nos encontramos y ahora también en el plano electoral.

Animamos a continuar con el proceso de convergencia política que se está fraguando en estos días entre distintos colectivos políticos de este país, y a extenderlo y fortalecerlo hasta convertirlo en un auténtico frente social frente a las políticas de recorte de salarios y derechos sociales. Y pedimos a quienes aun no se han sumado a este proceso unitario a que lo hagan a la mayor brevedad y sin miedo, porque dar respuestas aisladamente en cada uno de los ámbitos que requieren alternativas no es solamente un camino seguro hacia el fracaso sino, hoy día, una irresponsabilidad gravísima que no conduce al avance de las propuestas y políticas de izquierdas sino a mantener la actual hegemonía de la derecha y el neoliberalismo, algo materialmente contrario a lo que necesitan las clases trabajadoras y el pueblo al que se dice defiende.

Por tanto, desde las mesas de convergencia reclamamos a todas las personas, partidos, organizaciones, sindicatos, plataformas o movimientos contrarios a las políticas que se vienen aplicando el mayor esfuerzo posible de generosidad, de coherencia y de responsabilidad. Llamamos a colaborar sin descanso para lograr que la movilización social que fundamentalmente se viene dando en torno al 15-M crezca cada vez más, a fortalecer y extender sus asambleas y debates, y también a dar una respuesta unitaria en las próximas elecciones que suponga un ¡hasta aquí hemos llegado! a los poderes fácticos y a sus representantes políticos. Por nuestra parte, ofrecemos modestamente nuestro compromiso, nuestra colaboración y nuestro mayor esfuerzo ajeno a cualquier tipo de protagonismo para hacer posible todo ello.

31 de Julio de 2011

Hablemos de las Cajas de Ahorros

Vaya por delante que, como es sabido, soy partidario de la nacionalización de las cajas de ahorros. Tras la quiebra y chorizadas descubiertas en la CAM de Alicante y Valencia, se ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de las cajas y qué hacer con ellas.

Este mes dos han sido las noticias sobre estas antiguas entidades de ahorro popular, vinculadas a sus territorios en origen. El primero la salida a bolsa de Bankia y Banca Cívica y, tras esto, la crisis de la CAM y los desaguisados de sus consejeros, pero vayamos al origen de todo:

Las Cajas de Ahorros eran un fenómeno muy interesante y, haciendo abstracción del inicio de la mayoría de ellas -ligadas a la Iglesia Católica o a diversos organismos de caridad- fueron con los años el digamos banco de las clases medias bajas, los pequeños agricultores, y las clases trabajadoras con ingresos más o menos fijos. Surgidas en las capitales de provincia -algunas con apoyo de las Diputaciones Provinciales- pero también en pequeñas ciudades como Antequera, Ronda, Carlet, Pollensa o Sagunto, o en comarcas como El Penedés, entre otras muchas, vivían de captar ahorro y dinamizar mediante préstamos las economías locales e incluso la caridad gracias a los Montes de Piedad, es decir casas de empeño controladas.

Si bien fueron gestionadas por canónigos y racioneros catedralicios, caciques locales o menestralía urbana, es Largo Caballero, en la gloriosa II República, el que las moderniza más en aspectos legales. El franquismo no las toca, más que en aspectos de vigilancia general de toda dictadura, y en el hecho de garantizarse su control por parte de oligarquías provincianas afectas al régimen.

La llegada de la Constitución de 1978 las actualiza y con el tiempo se publica la LORCA, que es como se denomina a su ley reguladora. Las Cajas vinculadas a las provincias, comarcas y regiones de influencia tienen en su directiva o Consejos de Administración a políticos locales, cierto, pero también a representantes de las y los trabajadores, impositores, y por supuesto poseían unos servicios centrales profesionales y directores generales no políticos sino técnicos, que en muchas ocasiones constituían el autentico poder de las entidades.

La supuesta falta de profesionalidad de los Consejos de Administración estaba de acuerdo con su propia composición territorial, sus fundadores y sus propios ahorradores. Claro, no todo es idílico, la formula de nombrar consejeros de los impositores era y es un sorteo muy alambicado, tutelado y controlado, y los políticos dependen de la mayoría que cada partido tenga o no en su zona de radicación. Pero al fin y al cabo, se trata de políticas democráticamente electas. Lo que sí es cierto es la influencia decisiva de los poderes en cada provincia o comarca, los cacicatos locales y, hace ya bastantes años, el poder oligárquico de constructores y promotores se ha dejado notar, aunque también desde hace veinte años al menos de los gobiernos autonómicos.

Pero veamos ¿Cuál es la composición del Consejo de Administración de cualquier banco privado? ¿Acaso son economistas doctorados en Chicago todas y todos sus componentes, o no están los accionistas más potentes, nuevos ricos de sectores emergentes, amigos de los presidentes y también políticos retirados a los que se les premia su colaboración y supuesta experiencia?

Pero si los profesionalizados bancos privados son los que han creado esta crisis y son los principales culpables de la especulación financiera, promotores necesarios de la última burbuja inmobiliaria y culpables de tantas quiebras de pequeñas empresas ¿de qué estamos hablando?

El problema de las Cajas es, en primer lugar, que su composición cupular no era suficientemente democrática y participativa. En segundo lugar, su excesiva vinculación a los ricos y poderosos locales y provincianos, muy ligados a los servicios centrales, puenteando en numerosas ocasiones a los consejos de administración. La necesidad de fondos de las Comunidades Autónomas, para financiar proyectos muchas veces fracasados de antemano, como por ejemplo Terra Mítica. En tercero, su extensión territorial y competencia entre las propias cajas. Y finalmente, y como no, la burbuja inmobiliaria en la que se involucraron de cabeza la inmensa mayoría de las cajas -si bien no todas, ni todas en el mismo grado-. Pero sobre todo, su principal pecado, entiendo, fue actuar como bancos, imitar a los bancos y querer ser bancos, aplicando la filosofía neoliberal en todas y cada una de sus actuaciones, y fichar única y exclusivamente a técnicos y “expertos” neoliberales.

Pero las cajas eran un gran botín de los bancos exhaustos de fondos tras la crisis de 2007, incluso desde mucho antes. Las Cajas de Ahorros, vinculadas a las comarcas, los pueblos, los barrios obreros, los mercados de abastos, los polígonos industriales municipales y las cooperativas agrarias, captaban y captan más del 50% del movimiento financiero y una grandísima parte del ahorro popular donde alcanza cifras más altas -si bien esto puede haber cambiado algo últimamente-.

La reforma financiera aplicada a las cajas de ahorros por un pacto entre el Gobierno del PSOE y el PP que, en este terreno y otros ha impuesto su agenda, ha sido la privatización. La banca privada exigía su botín. Entrando ahora a través de la bolsa en las cajas pronto se notará su poder. Nuestros ahorros, los de las clases populares, serán transferidos a la gran banca comercial y, sobre todo, este botín no solo se lo repartirán los bancos con sede en Madrid, sino también capitales internacionales ávidos de nuevas adquisiciones y garantizar sus inversiones turísticas y de ladrillo en el Reino de España.

Las Cajas, además, hace ya bastantes años que están controladas por las Comunidades Autónomas en materia juridica, de designación de gran parte del Consejo y también a la hora de autorizar los créditos a consejeros y/o de instituciones o negocios a los que puedan estar vinculados, lo digo por lo de la CAM, aunque no solo. El supervisor es la autoridad monetaria -el Banco de España- y este ha sido el gran aliado de la banca y los poderes financieros en la desamortización de las Cajas de Ahorros, y para ello basta con seguir en las hemerotecas todas y cada una de las declaraciones al respecto de su presidente Fernández Ordoñez, alias MAFO.

Estamos pues ante el gran atraco masivo a las cajas, a nuestras cajas. Visto lo que iba a ocurrir ATTAC España, hace bastante más de un año, ya exigió su nacionalización. Hoy esta reivindicación es asumida por numerosas personas, asociaciones y sindicatos, y desde las Mesas Ciudadanas de Convergencia a DRY, pasando por numerosas asambleas del 15M, la exigencia es clara. Además, las cajas pueden ser el perfecto embrión para el sistema financiero público que necesitamos. No tienen que perder sus marcas o vinculación territorial, deben ser eso si participativas y pueden y deben ser solventes, pero al servicio de PYMES, de las clases populares y de la economía social.

Pienso que la nacionalización de las cajas, debe estar presente en nuestras reivindicaciones y demostrar de paso que, al margen del neoliberalismo excluyente y fracasado, y con criterios éticos y de sostenibilidad económica y ambiental, se puede tener una banca al servicio de las personas.

El techo de gasto o como despistar para acabar recortando servicios públicos

Creo que debemos comenzar a ridiculizar muchas de las afirmaciones que se escuchan de boca de tertulianos, “expertos”, y de políticas y políticos profesionales. Sobre todo por que todas ellas poseen una clara intencionalidad propagandística y un objetivo último, generalmente oculto.

Repite hasta la saciedad el profesor Navarro -entre otros- que una de las causas de la repercusión de la crisis financiera sobre las personas es el adelgazamiento de los estados en Occidente, en las potencias centrales y en Europa en especial, fruto entre otras cosas de las rebajas de impuestos generalizados a las fortunas, especuladores y detentadores de la riqueza en general. Igualmente en el endeudamiento de los estados, dado el esfuerzo hecho por estos para tratar de salvar a los bancos.

Esto anterior es cierto y es una de las más claras consecuencias de la REVOLUCIÓN CONSERVADORA. El origen de esta crisis, que no son solo las hipotecas basura, es de origen político.

Las ideas ultraconservadoras de Ronald Reagan y Margaret Thatcher eran, como diríamos ahora, globales, pues contenían aspectos para casi todas las facetas de la vida del planeta, siendo las que han traído estos lodos. Sus principales enemigos a batir fueron el estado del bienestar y los sindicatos, al objeto de lograr la desregulación económica y laboral y de esta forma iniciar una nueva era de crecimiento económico para el capitalismo, llevando al extremo las ideas liberales.

Las derechas conservadoras iniciaron una exitosa ofensiva ideológica, que contaminó a la socialdemocracia y dobló el espinazo a los sindicatos de las potencias centrales, insisto.

Creo por tanto que, si no iniciamos la lucha de las ideas, caeremos en un simple debate económico y de métodos, pero no iremos a la raiz del problema. Mientras que los ideólogos y centros de pensamiento derechistas y conservadores sí que han ido a imponer su visión del mundo. Que estén triunfando es otra cosa, porque los relativos fracasos de sus cruzadas en el mundo árabe o los BIRCS -entre otros asuntos- son parte de sus fallos. Ni pueden imponer totalmente por la fuerza sus ideas, ni han podido imponer su total dominio mundial, al menos en la medida por ellos deseada.

Insisto en lo de las ideas, por que el neoliberalismo es una ideología política, de la que su gestión económica es parte. El objetivo final, era el pensamiento único y esto se traducía en la supremacía cristiana conservadora y sectaria, exportar la democracia representativa de muy baja calidad vigente y desregular los mercados. En suma el mundo era lo que era y por tanto propiedad de los imperios centrales y su visión de la vida.

Eliminada la URSS creyeron que el virus del comunismo y del socialismo y de las revueltas sociales finalizaría. Fracasado el mal llamado socialismo real -yo diría capitalismo de estado-, ya nada volvería a ser igual.

Pero los pueblos tienen capacidad de resistencia, de caer y levantarse, reorganizarse y nuevas formulas para volver a defenderse. Desde Seattle a Portalegre surgió una nueva rebeldía, con nuevos cánones, nuevas propuestas y nuevas formulas organizativas, contando además con un importante aliado (por ahora) en la Red.

La respuesta política está presente por parte de los pueblos y así del Caracazo a los piqueteros argentinos, Génova, de las revueltas del agua de Cochabamba a la defensa de las pensiones francesas, de la revolución tunecina a la egipcia, de las plazas de Catalunya, el Carmen, las setas o Sol a la plaza Sintagma, todo es parte de una lucha global frente a la agresión mundial contra las personas y la madre tierra. Todo nació en la City, la Universidad de Chicago o Wall Street. Todo comenzó a tener respuesta entre los y las oprimidas de los barrios de Caracas, Buenos Aires, o las personas con dignidad de Europa, África, Asia. Todas nos abrazamos en Portalegre y comenzamos a caminar, respetando los tiempos, las fuerzas y las posibilidades de cada cual, así como su inventiva, su propio origen, tan diverso como plural.

En mi opinión todo se contagia y el virus de la red ha sido decisivo, pero ojo, también sin él se ha reaccionado. Algunas os preguntareis a que viene esto con el titulo; pues viene a que tenemos armas mentales e ideas para rebatirles, no solo las ideas centrales, sino también lo cotidiano y que el neoliberalismo es un gran fracaso. Es la historia de una gigantesca estafa mundial.

Estos días en el estado español el debate es el gasto público, también la nueva estafa, ADVIERTO. Es la excusa de una nueva batalla entre las distintas fuerzas políticas y económicas que detentan el poder en el estado español y yo me pregunto ¿Por qué la discusión es cuanto gastan los gobiernos locales, autonómicos y el central y no cuanto y de donde ingresan fondos para mantener los servicios y prestaciones públicas? La excusa de los coches oficiales es un engañabobos. Pensad que un camión de bomberos, una ambulancia, un camión de la basura o un autobús de línea pueden ser coches oficiales (de hecho en su inmensa mayoría lo son), el problema es si se gasta bien o no, y si se recauda con justicia y de forma redistributiva o no.

La transparencia en el gasto exige democracia participativa, es su única garantía y aún así… Luego o se cambian las reglas del juego o a estas alturas ya nada es de fiar. Durante años el PP y el PSOE, desde el gobierno, han rebajado impuestos que han beneficiado a las grandes fortunas y transnacionales. Hemos participado y participamos en guerras neocoloniales costosísimas, que no nos podemos permitir y hemos vivido gobernados de facto por los bancos privados y oligarquías tradicionales en el reino de España. Ha sido el imperio del frentismo.

¿Qué es lo que se nos está inculcando?, Pues la disminución de la salud, la educación, las pensiones públicas y despidos masivos en el sector público. Esa es la traducción de todo y cuando uno de los gritos más coreados en las marchas y manifestaciones de las personas indignadas y activistas sociales ha sido “esta crisis no la pagamos” el llamado techo de gasto es la nueva fórmula, para que si la paguemos y encima a gusto. Todo con la excusa de sanear las cuentas públicas, que ciertamente hace falta, pero como y a costa de quienes.

¿Cuándo se van a exigir cuentas a los bancos y banqueros privados?¿Cuando se perseguirán a los operadores privados con operaciones en Paraísos Fiscales?¿Cuando se suprimirán las SICAV? Y finalmente ¿Quién pide un techo de gasto para tanto delincuente financiero? Los y las tertulianas no se ocupan de ellos. Que no nos engañen más.