La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

La crisis, el modelo murciano y el rojiverde

Armando Fernández Steinko, Carlos Martínez García, Diosdado Toledano
Rebelión

Nos encontramos al final de un ciclo político y económico: lo antiguo se está desmoronando pero lo nuevo no acaba de imponerse. Los intereses que soportan al viejo orden son aún poderosos: los gobiernos, los partidos mayoritarios, las instituciones europeas, los medios de comunicación y el discurso cultural dominante siguen en sus manos. El neoliberalismo no es una especie de feudalismo con unos cuantos oligarcas en su cúspide. El futuro de una parte de las clases medias, incluso también de las clases populares, sigue dependiendo de la revaloración de sus ahorros en los mercados financieros. Esta luna de miel entre renta financiera y clases subalternas complica la oposición al neoliberalismo aún cuando el número de sus perdedores vaya en aumento cada día. Cualquier salida justa a la actual situación pasa por romper con él, el principal responsable de la situación social y económica creada desde Maastricht, pasa por colocar al trabajo y la creatividad humana, un trabajo digno social- y ambientalmente razonable, en el centro de la agenda política. Los Estados, que han venido debilitando su poder recaudador durante treina años a favor de los ricos, se han quedado sin margen de maniobra fiscal. Tienen que acudir a los mercados financieros para pagar los sistemas de bienestar a los que les comprometen sus constituciones. Los impuestos directos son formas de redistribución de arriba abajo. Pero los mercados financieros son formas de redistribución de abajo a arriba, pues el grueso de la ciudadanía tiene que pagar con sus impuestos el servicio de la deuda, servicio que va a parar a los bolsillos de los propietarios últimos de la deuda: la alta buguersía del planeta y en menor medida también las clases medias y populares a través de los inversores institucionales. La alianza entre clases populares y finanzas es más sólida en en los países anglosajones cuyos gobiernos neoliberales liquidaron hace décadas los sistemas públicos y hoy se niegan a regular los mercados financieros porque devaluaría los ahorros de muchos de sus ciudadanos. Esta alianza es cada vez más débil en la Europa continental, una situación que también explica el bloqueo del proyecto europeo ¿qué escenarios se le abre a las fuerzas antineoliberales?
Respuesta política: hay que hacer converger las tres fuentes de poder que coexisten en una sociedad capitalista desarrollada para forzar una salida justa al neoliberalismo: los movimientos de los ciudadanos en la calle más o menos organizados, el poder institucional y el poder del trabajo organizado. Cada uno de ellos maneja lenguajes diferentes, sus tradiciones y fuentes de inspiración son distintas, sus procedimientos de lucha también, sus desencuentros aún profundos. Pero no hay posibilidad ninguna de forzar esta salida si los tres no se unen en algún momento, si no se encuentran unas determinadas formas, un determinado lenguaje para que así sea. Es el modelo de convergencia que se está ensayando en Murcia donde los movimientos sociales y los partidos políticos de la izquierda alternativa, incluídas las bases de Equo –a pesar, por cierto, de su dirección estatal- van a presentar una lista unitaria al Senado encabezada por José Coy, un conocido luchador contra los desahucios. Algunos sectores políticos, algunas mentalidades sectarias, algunas ideas herederas de una época que se acaba intentan frenar, ensuciar o bloquear esta salida. Hay que aislarlos con argumentos, con buenas maneras, con capacidad de persuación y perseverancia. Las Mesas Ciudadanas de Convergencia están en esta tarea: la extensión del modelo murciano al conjunto del Estado, al conjunto de los ciudadanos y ciudadanas de buena voluntad.

Respuesta social y respuesta económica: hay que hacer converger a los profesionales urbanos, a las clases populares que están sufriendo el principal azote de la crisis y, dentro de ellas, a los autónomos que representan más del 20% de la población activa del país. También a aquella parte de los empresarios con capacidad de generar valores de uso social y ambientalmente razonables. Un proyecto de reconversión social y ambiental basado en un programa de financiación pública, en una expansión de los mercados internos vía aumentos salariales y una desmundialización parcial de la economía española podría conformar un bloque social sólido alrededor de un “New Deal rojiverde”. Su aplicación inauguraría una dinámica de empoderamiento del trabajo frente al capital, permitiría elevar la autodeteminación política y económica de la ciudadanía y poner en marcha una nueva forma de producir, de consumir, una nueva forma de movilidad, un nuevo diseño urbano, una nueva forma de vida. Abriría el camino para metas políticamente más ambiciosas y permitiría involucrar a las clases populares en un proceso de reconversión ambiental pues este les daría trabajo y recursos materiales para subsistir, para encontrar un lugar digno en la sociedad de la que forman parte.

El New Deal rojiverde sólo se podrá imponer por medio de un acercamiento entre el rojo (cuestión social y laboral), el verde (cuestión ambiental), entre el blanco, que es el color de la paz, y el violeta. La cuestión social no consiste en incorporar algunas frases de contenido rojo en las proclamas electorales. Consiste en hacer una propuesta coherente en el que las clases mayoritarias, que son las principales víctimas del neoliberalismo, sean ganadoras netas de la acción gubernamental. La cuestión de la paz no consiste en apoyar unas guerras sí y no otras, sino en romper con el uso de la coerción militar como forma de solución de cualquier conflicto, de romper con la OTAN incluido su falso discurso humanitario. El violeta no consiste sólo en hacer gestos para construir una paridad simbólica, sino en atacar los mecanismos que la destruyen: el desempleo femenino, la organización autocrática del trabajo, el reparto desigual de las tareas domésticas etc. En el Estado Español requiere, además, de un encaje nacional de raíz solidaria y redistributiva basado en el reconocimiento de la pluralidad nacional del Estado. En Europa requiere de la puesta en marcha de un espacio redistributivo continental que le deje un respiro al sur para generar empleo, para iniciar su reconversión energética, para producir y no sólo para consumir los productos del norte. La única forma de reunir el poder suficiente para este proyecto es la creación -multilateral, que no unilateral- de un marco en el que se de un goteo de acercamientos entre grupos, partidos, sensibilidades y corrientes desgajadas del sectarismo y de los partidos comprometidos con el neoliberalismo: una especie de Frente Amplio. Su primera semilla se plantó en Murcia a pesar del poco tiempo que había para hacerlo. El reto es incorporar a este espacio el trabajo organizado pues sin los productores organizados, sólo con consumidores más o menos responsables, es imposible construir un nuevo orden social y ambiental.

Hoy, el principal peligro para un New Deal rojiverde es el desmarque de una parte de los profesionales urbanos, el peligro de que abandonen su compromiso social y pacifista de antaño, de que busquen salidas individuales como clase, se aproximen al discurso de la hipercompetitividad, de la política exterior que ha generado este como ha sucedido ya en varias ocasiones. Es el intento de construir un polo verde que deje fuera a las clases populares, a los principales perdedores de la crisis, un polo de guerras humanitarias alineadas con la OTAN: el “Green New Deal” que los verdes europeos intentan desembarcar en España. Retórica electoral a parte: su objetivo son los profesionales con una renta per cápita y un capital cultural mucho menos amenazados por la crisis, gente educada que viaja mucho en avión pero que ha expulsado a los barrios pobres y a las clases trabajadoras de su horizonte político y visual, que se ha desentendido de los territorios sin recursos. Busca arrancarle un poco de verde al neoliberalismo, tiene un fuerte componente neocompetitivo, esquiva el problema de la explotación laboral y no se entusiasma precisamente con la redistribución y el sector público, excepto cuando se trata de subvencionar proyectos de contenido ambiental. Muchos profesionales siguen comprometidos con las clases subalternas: sin él será imposible derrotar al neoliberalismo. Pero el Green New Deal empuja a muchos de ellos fuera de este compromiso debilitando a los oponentes de aquel. Antepone los elementos culturales e identitarios a la cuestión social pues no tiene margen de clase para fundir ambos extremos. Es un proyecto de pan integral para habitantes de chalets con mucho verde, de bellos lofts ubicados en las almendras de las capitales: nada que objetar. El problema es que es un pan a euro y medio la barra inasquible para las mayorías. Estas, abandonadas a una lucha neodarwinista en unos barrios periféricos con recursos cada vez más escasos, son arrojadas a los brazos del populismo de derechas, al enfrentamiento identitario y a una visceral animadversión al verde puro por su flagrante insolidaridad de clase. Su capacidad de generar mayorías significativas en España es escasa debido a la composición empresarial y laboral del país que poco o nada tiene que ver con el suroeste alemán o con la Isla de Francia. Su horizonte se reduce entonces a convertirse en bisagra entre fuerzas políticas fieles al neoliberalismo, a limpiarle un poco la cara con verde menta procurando no irritarle demasiado los ojos.

¿Somos conscientes de esta encrucijada? Algunos partidos empiezan a tomar nota después de haber contribuido muy poco en el pasado a impulsar el modelo murciano. Otros operan en el sentido contrario: supresión de la cuestión social a cambio de conquistar un poco de verde sin irritar a los grandes poderes del país y pan integral a un euro y medio la barra para alargar la esperanza de vida de sus votantes. La ciudadanía indignada en la calle tiende a replegarse por el invierno y es comprensible el agotamiento. Los que se empeñan en pensar por su cuenta intuyen dos cosas: que el modelo murciano es la salida política y que una combinación no retórica entre el rojo y el verde, entre el blanco y el violeta, acompañada de una forma muy distinta de entender la participación política, es lo único con capacidad real de forzar una salida justa. Las elecciones son un momento más en una larga marcha hacia la hegemonía y la madurez demostrada por muchos ciudadanos en los últimos meses hace albergar esperanzas. Que los partidos tomen nota de esa madurez y actúen en consecuencia. Y si no lo hacen, que los ciudadanos se alejen y los penalicen con su voto y con su antipatía.

La calle es nuestra es tuya y de aquel, de Juan y María, de Pedro y José…

La calle es nuestra es tuya y de aquel, de Juan y María, de Pedro y José…

El sábado 15 a la calle. Nos sobran motivos para salir y para emitir un rotundo y clamoroso voto, contra el neoliberalismo que está haciendo cargar las negatividades y consecuencias de la crisis financiera del capitalismo sobre las clases populares y los pobres del mundo.

En el estado español, el caso es claro y doloroso para con los millones de personas paradas y los cientos de miles de desahuciados y desahuciadas que en cualquier situación, se encuentran en un claro camino inexorable hacia la exclusión social.

El hecho de que ciertas fuerzas políticas dominantes y neoliberales, estén colaborando por acción, omisión o como en el caso del PP, por pura y dura coherencia ideológica, no nos debe hacer olvidar que los culpables claros y directos de la crisis, son los bancos, las grandes fortunas del mundo y las grandes empresas transnacionales.
Los partidos del turno dinástico en el caso del estado español, han defraudado a las clases populares y sufren su desprestigio y desafección. A pesar de ello, las incoherencias y renuncias del las cúpulas neoliberales del partido de Gobierno han provocado que muchas y muchos ciudadanos, no encuentren otra opción de cambio más que en la extrema derecha y ultraliberalismo que aquí y ahora representa el PP, a pesar de que este ya está avisando en Autonomías y Ayuntamientos donde gobierna de cuál será su política y ello debido al profundo rechazo que suscita la política colaboracionista de la dirigencia socioliberal respecto de de la banca, los poderosos y las embajadas de los EE. UU de América del Norte, de Francia y Alemania.

Es por eso, por lo que el 15 de Octubre debemos salir y hacernos visibles. Pero creo que no debiéramos hacer ningún favor a los causantes, responsables y encima beneficiarios de esta crisis que son: LOS RICOS, LOS BANCOS PRIVADOS Y LOS GRANDES CONGLOMERADOS EMPRESARIALES DE EUROPA Y NORTEÁMERICA.

Sin la estrategia de dominio y desmoche democrático y social de los ricos y grandes fortunas que llevan varias decenas de años, pensando, elaborando e implantando sus políticas a través de sus centros de pensamiento y mando, como el Club Bildelberg, la Comisión Trilateral, sus Fundaciones y expertos ultraconservadores y ultra liberales, la desregulación económica y laboral, no se hubiera producido. Para ello han contado con la colaboración necesaria de políticas y políticos, conservadores y socioliberales, si, pero sobre todo con su inmenso poder y capacidad de chantaje.

Los ricos del mundo ejercen una presión y una capacidad de extorsión casi sin límites en las potencias centrales, en los USA en la UE y esto se nota y sobre todo se sufre por parte de las clases trabajadoras y populares.

Así pues, no olvidemos, que para haber corruptos, antes debe haber corruptores y que estos, los corruptores, que son las y los ricos del mundo y del Estado español, son nuestros verdaderos enemigos, pues han lanzado una guerra de clases, contra nosotros.
Ellos saben que para dominar y obtener aún más riquezas, necesitan en primer lugar acabar o domesticar la soberanía popular y en segundo lugar no pagar impuestos o hacerlo solo de forma ridícula, pues los impuestos, no solo recaudan sino también controlan y eliminan la opacidad en la que se mueven.

Por todo esto y por qué el sistema-mundo está cambiando, el 15 de Octubre a las calles y plazas.

El 15-O a la calle, pero la lucha continua. Propuesta:

El paro crece inexerablemente, fruto de las politicas de recortes y ajustes de la Unión Europea, el Gobierno y las Comunidades Autónomas. El neoliberalismo solo trae paro, pobreza y corrupción.

Mañana día 7 los Sindicatos mayoritarios nos convocan a la calle, y creo que hay que estar. Es también, como el 15-O, una movilización internacional, por un trabajo digno (tambien convoca el Foro Social Mundial).

El 15 de Octubre todas y todos a la calle por el cambio global y contra el neoliberalismo.

PROPONGO: LA SITUACIÓN ES TAN GRAVE QUE PARA EL DÍA 21 N O 22N HABRÍA QUE CONVOVAR UNA HUELGA GENERAL, se lo exijo a los sindicatos, PARA DEFENDER EL ESTADO SOCIAL. UNA HUELGA A FAVOR DEL BIENESTAR, POR LOS DERECHOS SOCIALES.

Os hago llegar igualmente el comunicado de la I Jornada de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción, que es muy interesante, corto y clarificador.

Conectad con las Mesas, creo que vale la pena el esfuerzo de CONVERGENCIA SOCIAL que estamos haciendo.

Comunicado de la I Jornada de las Mesas Ciudadanas de Convergencia y Acción

Reunidas en Madrid personas de toda España organizadas en torno a distintas mesas de convergencia y promotoras territoriales, manifiestan

1. Que valoramos la situación de la Unión Europea y, en particular, de España, como de emergencia. Esta situación es consecuencia del incremento de la deuda privada y pública que ha provocado la crisis generada por la banca internacional y la aplicación de las políticas neoliberales y de recorte de salarios y gasto social de los últimos tiempos. No se han reformado los mercados financieros, no se ha puesto fin a las irregulares prácticas bancarias y las autoridades han sido incapaces de garantizar la financiación necesaria para que las economías vuelvan a crecer y a crear empleo. Y en lugar de favorecer la generación de ingresos que permita aliviar cuanto antes el peso de la deuda, los grupos financieros se empeñan en hacerle frente con nuevos créditos que solo consiguen aumentar su peso y el coste que han de soportar las clases trabajadoras. La especulación financiera ahoga a los pueblos, y mientras tanto las autoridades solo han anunciado que dedicarán de nuevo el dinero que haga falta para salvar a la banca.

2. Que, en contra de las mentiras de los medios oficiales y de las autoridades, tenemos la certeza de que hoy día es completamente imposible que la deuda de los estados y particulares europeos se pueda pagar, por lo que consideramos que la única alternativa es auditarla y organizar una quita o reestructuración que permita desplazar su pago a lo largo del tiempo mediante una forma menos onerosa. Y, al mismo tiempo insistimos es que urgente e inaplazable realizar reformas esenciales para rediseñar la unión monetaria y el estatuto del banco central europeo, así como para garantizar la imprescindible coordinación de las políticas económicas y la disposición de un verdadero presupuesto europeo.

3. Que las políticas y medidas que se vienen aplicando no sirven para salir de la crisis porque, como estamos viendo, implican una mayor desigualdad y altos niveles de desempleo, y porque de ninguna manera resuelven los  dos grandes problemas que es necesario solventar para que las empresas puedan crear de nuevo empleo: financiación y demanda efectiva. Por eso reafirmamos que es imprescindible la creación de una banca pública que inmediatamente proporcione el crédito que necesitan las empresas y las personas que crean riqueza y empleo, y que se ponga fin a los recortes salariales y de gasto público y social.

4. Que se está produciendo un auténtico atentado a la soberanía nacional cuando se imponen estas medidas que solo favorecen a los poderes económicos sin que sean debatidas ni aprobadas por la ciudadanía y ni siquiera por los poderes representativos, como ha ocurrido con la reciente reforma constitucional.

5. Que todo ello ya esta provocando pérdidas sustanciales del nivel de vida de las clases trabajadores y que esto sin duda se agravaría si finalmente se produce el triunfo del Partido Popular, como es fácil deducir a la vista de lo que sus dirigentes vienen haciendo en las comunidades en las que ha empezado a gobernar.

6. Por todo ello, llamamos a toda la ciudadanía a manifestarse firmemente contra las injusticias, engaños y atropellos de derechos que se están llevando a cabo para imponer medidas que solo benefician a los más ricos. Y a confluir en espacios plurales de convergencia social que aglutinen a personas de todas las ideologías y sensibilidades, para así disponer de capacidad de respuesta frente a las políticas neoliberales de recorte de ingresos a los sectores de renta más baja, de contrarreforma fiscal y de recorte de derechos y libertades que se vienen imponiendo.

7.Manifestamos nuestra solidaridad con los nueve encausados por defender el derecho a una vivienda digna. Igualmente manifestamos nuestro rechazo a la represión policial de las personas que defienden a desahuciados injustamente en trance de exclusión, por ser arrojados de sus viviendas, y en especial los sucesos tan condenables acaecidos en Jerez de la Frontera.

8. Denunciamos a la sociedad el intento de subir de forma escandalosa el recibo de la luz eléctrica a las familias. Es injustificable la gran cantidad de medidas que se están tomando para subvencionar y sufragar los intereses de grandes empresas, como las eléctricas, y a los bancos, a costa de castigar y cargar con costes excesivos a las clases populares en beneficio de las clases poderosas.

9. En particular, llamamos a participar y apoyar las convocatorias de movilización propuestas por diversas plataformas, así como por la Conferencia de Londres, en defensa del estado social, y en especial las del próximo 15 de Octubre por el cambio global.

Pensamientos desde la Vega

Demasiados acontecimientos en poco más de un mes. Demasiadas incertidumbres vitales. Demasiados llamamientos, reuniones, jornadas, certidumbres. Es tanto lo que estamos haciendo a la vez, hay tampoco tiempo de reflexión, preparación y formación, que podemos convertirnos en autómatas de la consigna.

Lo cierto es que, contemplando el amanecer verde y rojizo de la Vega de Granada, repaso y no abarco. Vivimos tiempos de acción, compromiso y torbellino. En un mes hemos contemplado como el neoliberalismo se cuela en la Constitución de 1978 y una simple opinión económica, conservadora y ultra liberal, se convierte en precepto constitucional, aún demostrándose que es solo eso, una opinión, a la que otros economistas -dicho sea de paso, incluso liberales- se oponen, como es la austeridad y el recorte; que en opinión de neokeynesianos, liberales inteligentes, socialdemocrátas consecuentes, socialistas y progresistas, es un error que todavía provocará más recesión y pobreza. Pero es ya un precepto constitucional. Pura doctrina neoliberal.

Al mismo tiempo, las bolsas se hunden, el paro se incrementa y la zona euro pasa por sus peores momentos, precisamente por hacer lo que la Constitución -gracias a la gran coalición de facto del PSOE y del PP- ha consagrado en el Reino de España.

La deuda que nos atenaza y enriquece a los especuladores financieros no se puede pagar, Juan Torres (entre otros) dixit. La deuda de las corporaciones locales y las autonomías es impagable. La solución es apretarle el cuello aún más a la ciudadanía. Menos prestaciones, menos salario y cada vez más imposición indirecta, cada vez más carga fiscal disimulada, contra las clases populares.

El PP se frota las manos y espera le caiga como fruta madura el poder que los socioliberales le están regalando. Pero si el euro está hecho unos zorros, la deuda no se puede pagar, y la economía productiva está profundamente dormida ¿Para qué quiere el poder al PP en estas circunstancias? Pues para aplicar durísimas medidas que garanticen una salida a la crisis con garantía para los poderes financieros y las grandes patronales y empresas, de forma que se alumbre un nuevo estado muy barato y productivo para ellos. Una democracia puramente ficticia y sin derechos reales de presión, movilización e intermediación de las clases populares y trabajadoras. Para cambiar la sociedad, transformándola en un conglomerado competitivo, egoísta y con premios al más dócil “trabajador” esforzado y resignado. Mano de obra barata y mucho empleo precario de baja calidad y sin derechos. Pero mucho ojo, el PP tiene además la perfecta coartada que le han brindado desde el Gobierno: el poder afirmar que las rebajas las han iniciado otros, las han asumido otros, y ellos solo finalizan la faena.

¿Qué hacemos las personas que no nos resignamos? Por lo pronto, el 15 de Octubre, lanzarnos a la calle. Organizarnos mejor. Exigir a los Sindicatos más contundencia y mayor compromiso con las clases trabajadoras (además, no tienen ya nada que perder y sí mucho que ganar) y el 15 de Octubre acompañarnos. Saber que hacemos el 20N y comenzar a reflexionar ya en el post 20N. que es en lo que humildemente está el que suscribe. Apoyar a candidatas y candidatos de izquierdas o claramente antineoliberales y comprometidas/os con los valores republicanos de igualdad, regeneración política, reparto, defensa del medio, persecución de la corrupción y justicia fiscal.

Si se quiere hacer algo por las gentes de este estado, hace falta ya una banca pública, la nacionalización efectiva de las cajas de ahorros, eliminar las SICAV y reimplantar impuestos redistributivos. Fortalecer el sector público, la soberanía del estado español y tejer profundas alianzas con las potencias emergentes, de forma que se facilite el resurgimiento de la economía productiva, y el estado español tenga de una vez buenos aliados que lo empujen y no lo hundan cada vez más en la miseria como los actuales.

Pero recordad, todo puede comenzar el 15 de Octubre.

Lo que se nos viene encima y la reorganización social

Falso debate. La propaganda neoliberal y las mentiras del sistema.

Es curioso, cada vez se demuestra más y mejor que las políticas de la Unión Europea, del Gobierno y de los partidos del sistema, son un fracaso. Que estas medidas solo benefician al poder financiero, mientras que empobrecen a las clases populares y arruinan a nuestros estados, pero la propaganda corporativa hace su trabajo y nos inunda haciéndonos a las victimas cómplices de su crisis.

Están logrando que mucha gente piense que nos tenemos que apretar el cinturón aún más. Que sobran empleadas y empleados públicos. En política todas, todos, son unos chorizos (mientras no critican ni a los banqueros, especuladores, aristócratas y relumbrones que viven a su costa y ordenan las políticas a ejecutar). Que en el paro hay mucho vago y que hace falta mano dura. Se dice que vivimos por encima de nuestras posibilidades -pero lo dicen de los de abajo, no de los de arriba- y esto lo afirman pobres gentes que no llegan a fin de mes. Vergüenza de sociedad, mediatizada, embrutecida por la telebasura y asustada, muy asustada.

Muchas personas buscan seguridad y proyectos vitales que les den esperanza. Principios que les ofrezcan una vida mejor. Sabido es que a las clases populares nadie nos regala nada, luego como todos son iguales, que manden los señoritos porque esos, como ya son ricos, si saben lo que hay que hacer. ¿Qué hacemos ante esto? ¿Qué hacemos ante quien confía más en una Virgen de escayola que en una manifestación social, un mitin sindical o una resistencia vecinal?

El 15M ha traído un rayo de esperanza a muchas personas corrientes, que no lo apoyan activamente, pero si simpatizan y mucho con él. Hay pues una gran responsabilidad en el movimiento para hacerse entender, seguir siendo vistos con simpatía y poder conectar aún más con las necesidades y esperanzas de una población sin referentes culturales, ni ideológicos. Una tía mía, decía que un niño no podía comerse un bocadillo de boxeador, muy gráficamente. Así pues, personas sin experiencia social no pueden ser sometidas a una asamblea de método, que no recoja de alguna manera sus ideas y aportaciones (pero de forma sencilla y con lenguaje popular, no “metalenguaje metapolítico”) y un discurso en apariencia muy participativo, pero en realidad muy elitista. Creo pues que el 15M debiera no perder aquellas primeras propuestas de DRY tan sencillas, como entendibles y movilizadoras.

Pero ni todo empezó el 15M, ni todo se reduce a él. El 15M es una experiencia riquísima, una escuela de acción maravillosa y una nueva forma de hacer y entender la política, que todas y todos debemos abrazar con convencimiento. Pero claro, debe seguir siendo ampliamente participativo y participado o bien creamos nuevas élites alejadas del pueblo y nuevas burocracias de la no burocracia. Pretender que en ciudades tipo de 300.000 habitantes donde ha habido asambleas de 3.000 personas, que ahora una de 30 sea representativa no es el suicidio del 15M, es su asesinato. Respeto la buena voluntad, pero respetemos también a las clases populares y sus problemas, horarios y limitaciones familiares físicas y temporales.

Es por ello que necesitamos dotarnos de unas estructuras nuevas y participativas, plurales e inclusivas que garanticen la continuidad, sin secuestrar ni siquiera del nombre al movimiento.

Pero sobre todo jamás olvidemos que la lucha es cultural. Frente a la cultura neoliberal, que es la que propicia que tras un gobierno socioliberal y que ha defraudado a sus votantes, la opción sea la derecha extrema y también neoliberal, pero encima autoritaria. El 15M debe prepararse para vivir tiempos aún más difíciles, mucho más complicados y con una catarata de propaganda neoliberal aún más dura. Tendrán que justificar el que es bueno desmontar el estado del bienestar, aunque nos conduzca al corralito. Lograrán que grandes masas apoyen a los poderosos, aunque les perjudique y por medio de un régimen berlusconiano se intensificará la propaganda neoliberal, exaltando a lo privado frente a lo público.

Esto nos obliga a buscar buenos y populares medios de difusión e información alternativos, distraídos, eficaces en sus propuestas y muy asequibles.

Pero también a crear nuevas organizaciones políticas, que despierten, interesen y creen la esperanza que necesitamos, pero también den la seguridad que las clases populares buscan. Esto es fácil, solo nos falta convencer. Sabemos lo que hay que hacer y tenemos alternativas mucho más solventes que las de los fracasados que nos gobiernan y los señoritos fascistones que nos quieren gobernar. Sabiendo además que esta convergencia social y política imprescindible es necesaria la confluencia de las personas que ya militan en espacios alternativos, sindicales, republicanos, es irrenunciable.

Lo primero será defender lo público, como bien de todos y garantía de nuestra seguridad en salud, vejez, educación y en servicios e infraestructuras, pero también en empleo digno y de calidad.

Lo segundo el reparto, es decir una fiscalidad, unos impuestos justos y valientes que hagan que ricos y grandes empresas paguen lo que nos están robando y estafando, salvando de esta forma el bienestar y caminando hacía el estado social.

En tercer lugar -o tal vez primero-, la soberanía popular, pues nos la están vendiendo y traicionando. El pueblo cada vez pinta menos y la democracia cada vez es peor, así pues cuando se multiplique aún más el asalto al estado de los poderosos y cada vez este tenga menos legitimidad pública, será la hora de exigir un nuevo periodo constituyente. Advierto, todo esto, puede darse en muy pocos meses.

Por eso hay que difundir una nueva cultura de la solidaridad y de la frugalidad, el buen vivir compartido y social, frente a la rapiña neoliberal, destructora y embrutecedora. Todas y todos, los demócratas, las socialistas, ecologistas, comunistas, sindicalistas, alternativos y las buenas gentes que creen en la justicia y aman el bien y la libertad juntos. Pero libertad con pan.